Sabbatella, boicot a la sesión, premio para Morón

viernes, 30 de abril de 2010

El Gobierno finalmente envió de $19 millones al hospital de Morón que se le venía reclamando desde 2006. Pero no lo hizo cualquier día. Sugestivamente, el giro se realizó luego de que el ex intendente y actual diputado nacional, Martín Sabbatella, llegó tarde al recinto de la Cámara Baja y se cayó la sesión para tratar el proyecto de matrimonio entre personas de igual sexo y la coparticipación del impuesto al cheque –cuya discusión el kirchnerismo intenta dilatar-.


"El dinero les llegará mañana, a más tardar el lunes", le prometió José López, número dos del Ministerio de Planificación que encabeza Julio De Vido, a Jorge Salinas, director del hospital de Morón, según publica hoy el diario La Nación. Se refería a los fondos prometidos para la primera etapa del reacondicionamiento del hospital zonal.

"Es una obra impecable, en la que hicimos la licitación y la certificación de obras. Lo único que faltaba es el dinero para empezar. Estamos contentos", sostuvo Salinas, miembro del consejo directivo del partido Nuevo Encuentro de Sabbatella, y director del hospital desde 2008.
Vilma Ibarra y Martín Sabbatella, bajan al recinto luego que se cayera la sesión de impuesto al cheque y matrimonio gay

Mientras Salinas confirmaba la conversación con López, Sabbatella reaccionaba indignado. "Relacionar una cosa con otra me parece una canallada, un rebusque de mala fe. Conociendo nuestra historia de lucha contra la corrupción en el municipio, es una injusticia", afirmó Sabbatella al matutino cuando se enteró del tema.

A pesar de las explicaciones del ex intendente, la oposición no creyó en casualidades. "Me parece excelente que Morón tenga un nuevo hospital. Pero también creo que es aberrante que no se le den derechos a una minoría para lograr esos fondos", afirmó la diputada de la Coalición Cívica Fernanda Gil Lozano, que había denominado "empleados de (Néstor) Kirchner" a Sabbatella y sus diputados por su llamativa ausencia del recinto a la hora de tener que formar el quórum.

El reclamo por el dinero para el hospital, tal como recordó Sabbatella, data de 2006. En noviembre último, la presidenta Cristina Kirchner participó de la colocación de la piedra fundamental del nuevo hospital, que prevé una inversión total de 193 millones. López le prometió a Salinas pagar en estos días el 10 por ciento de esa cifra.

Más allá de la cuestión monetaria, Sabbatella reconoció que él y el bloque, que también integra Vilma Ibarra-autora del proyecto de matrimonio gay-pecaron de ingenuos al pensar que el oficialismo ayudaría a formar quórum para tratar la ley de impuesto al cheque y más tarde el proyecto que auspiciaban. Y negó pertenecer al kirchnerismo. "Tenemos autonomía orgánica y partidaria, que no es lo mismo que neutralidad", advirtió Sabbatella.

La oposición, en tanto, sospecha que su demora tuvo premio.

Bonafini y Carlotto han dejado hace tiempo de ser promotoras de los derechos ciudadanos

Por Marcos Novaro

Es cierto, como se suele decir, que los Kirchner no inventaron nada. Que lo que ellos hacen y son no es más que el emergente de una cultura política largamente cultivada por la sociedad, o al menos por sectores amplios de la sociedad.

Pero eso no quita que hayan aportado lo suyo, en no pocos casos llevando al extremo rasgos negativos heredados, dándole una intensidad particular a algunos vicios, en sí mismos particularmente desagradables. Uno de ellos es la costumbre de jugar yendo a los pies del adversario, y no a la pelota. O dicho de otro modo, la de hacer de la política una permanente búsqueda de culpables y no de soluciones.



En los últimos días, algunos periodistas progresistas que entre 2001 y 2008 fueron tolerantes o comprensivos con los escraches contra los representantes de la “política tradicional”, o tal vez no contra ellos, pero sí contra los militares procesistas, y entonces habilitaron una distinción entre los que “merecían” ser golpeados por la calle y los que no, han tomado una forzada y cruel lección de lo que termina resultando de este tipo de prácticas.

Porque si estas costumbres no suponen la violación injustificada de derechos, sino que son un recurso legítimo que exige un juicio sobre merecimientos, entonces su justificación queda librada a la opinión. Y no necesariamente a la de la masa, sino, en términos prácticos, a los de grupos pequeños pero decididos de activistas.


Esos que hoy se esmeran en ganar puntos ante sus líderes y se ocupan de señalar a los “periodistas del monopolio” en carteles y marchas callejeras, en “juicios populares” y otros circos por el estilo.

Ellos, simplemente, están trasladando la experiencia “exitosa” de los escraches contra los represores, y la no menos exitosa campaña de agresiones en que consistió el “que se vayan todos”, a la escena de los actuales conflictos entre el pueblo y sus enemigos. ¿Por qué reprochárselos, por qué objetarles que escupan e insulten a Fernando Bravo, si estuvo bien hacerlo con Alemann, o quien fuera?

Más que la brutalidad de un gobierno desde el principio brutal, y ahora encima desesperado por conservar el poder y una escena que confirme sus prejuicios y su pretendida superioridad moral, lo más alarmante de lo sucedido en los últimos días con los señalamientos fascistas contra periodistas opositores ha sido, por un lado, el eco que las incitaciones oficiales o paraoficiales encontraron en un activo político bastante extendido y dispuesto a pasar de las palabras a los hechos; y por otro, las dificultades del resto de los actores para movilizarse de modo de sancionar esas prácticas, aislarlas, y neutralizar a sus promotores.

Si algo ha quedado en claro tras lo sucedido en los últimos dos años de “decadencia kirchnerista”, es que, aunque el gobierno pierda calor de masas, no pierde el de este activo militante, politizado y entusiasta, que lo acompaña fielmente, y tal vez lo siga acompañando hasta el final.

Los cientos de organizaciones que lo nuclean son muy diversas, promueven iniciativas concretas también muy distintas, pero el kirchnerismo no ha tenido dificultad sin embargo para vertebrarlas y mantenerlas alineadas detrás suyo.

El uso muy extenso e intenso de recursos públicos puede explicar en parte esta capacidad, pero sólo en parte. Hay detrás de ella también la eficacia articulatoria de una ideología “orgánica” que organiza y da sentido a la acción del gobierno y de sus seguidores: la del populismo regenerativo.

Él es particularmente propenso a dividir la escena política en buenos y malos, y a atribuir a la eliminación de los malos una función reparadora y transformadora. De nuevo, no es que los Kirchner lo hayan inventado: esa forma de ver las cosas está grabada en los genes de muchos argentinos, y es lo que ha hecho del resentimiento una de las pasiones más constantes en nuestra vida política.

Lo otro que ha quedado en claro en el desarrollo de las recientes agresiones a periodistas es lo mucho que contribuye el discurso de los organismos de derechos humanos a la descalificación de los enemigos del “gobierno nacional y popular”. Estos organismos, o al menos los más activos de ellos, nunca tuvieron raíces liberales y republicanas firmes. Y la poca afinidad que tenían con esos principios la perdieron del todo en los últimos años.

En la medida en que ellos fueron adquiriendo un único y exclusivo foco, y una visión polar y excluyente de la lucha política que encaraban, la de demostrar la culpabilidad y castigar a los violadores a los derechos humanos de la última dictadura, no es de asombrarse que se prestaran dócilmente a legitimar una gestión de gobierno que satisfacía esa meta. Y lo han hecho por cierto con entusiasmo, proveyéndole argumentos justificatorios no sólo en ese, sino en todos los demás asuntos y terrenos.

Al ceder a esta cooptación, esos organismos perdieron toda capacidad para promover la protección de derechos de la sociedad en general, o para formar consensos amplios en la vida política, que incluyan a más de al oficialismo y a su subcultura de izquierda, los puntos de vista de otros actores.

Pero eso no les ha impedido ejercer una suerte de censura moral sobre muchos de estos actores que descalifican, incluidos los periodistas. Para muchos hombres de prensa, concluir que entidades como las que dirigen Bonafini y Carlotto han dejado hace tiempo de ser promotoras de los derechos ciudadanos, y pueden incluso ser dañinas para ellos, supone una ruptura dolorosa con su propia historia, además de un muy concreto riesgo moral, el de ser “señalados” como derechistas, procesistas, “cómplices de la dictadura”.

Tal vez es hora de correr ese riesgo, y aceptar que el problema ha sido, en todo caso, no haberlo corrido tiempo atrás.

Hebe de Bonafini, la "presidenta del tribunal de ética"

Un estrado en la Plaza de Mayo presidido por Hebe de Bonafini fue ayer el escenario de un "juicio público" en el que cinco medios y siete periodistas resultaron "condenados" como "traidores al pueblo de la Nación Argentina" por su actuación durante la última dictadura.


Los diarios Clarín, La Nación y la Nueva Provincia (de Bahía Blanca), las editoriales Atlántida y Perfil y los periodistas Mariano Grondona, José Claudio Escribano, Joaquín Morales Solá, Magdalena Ruíz Guiñazú, Samuel "Chiche" Gelblung, Máximo Gainza Castro y Vicente Massot fueron hallados culpables de "haber extorsionado al pueblo, permitido que se mate y se torture y silenciado el horror", según las palabras de Bonafini, la "presidenta del tribunal", al concluir el acto que formó parte de la celebración del 33° aniversario de las Madres de Plaza de Mayo.


"Fue un juicio ético y político irrefutable", aseguró cuando ya había caído la noche y anticipó que próximamente serán juzgados los jueces por su actuación en aquellos años. Medios y jueces, precisamente, son los rivales preferidos de los Kirchner.


El escenario se montó a un costado de la Pirámide de Mayo, de espaldas a la Catedral. A los costados, dos hexaedros mostraban tapas de los diarios Clarín, La Nación y La Prensa, las revistas Gente, Somos, Extra y La Semana y las fotos y extractos de los textos que escribieron durante aquellos años los acusados, así como Raúl Portal y Mauro Viale.

Ante una veintena de Madres que ocuparon dos filas de butacas, una gran cantidad de medios locales y extranjeros, unos 50 obreros de la Fundación que conducen las Madres y un público de unas doscientas personas, la mímica del juicio se llevó a cabo después de la tradicional ronda de los jueves de las Madres y a pesar de las declaraciones de repudio de los últimos días a los ataques a la prensa.

No se vio a ninguno de los artistas que suelen participar de las actividades de las Madres. Y entre los funcionarios, sólo se mostró en primera fila el subsecretario de Obras Públicas, Abel Fatala, y la ex ministra de Economía Felisa Miceli, que se retiró antes del final.

Ante la mirada atenta de Hebe en el centro del escenario, durante más de dos horas fueron pasando periodistas a testimoniar mientras desde una mesa con tres "fiscales" le hacían preguntas.

El "cuerpo de peritos comunicacionales" compuesto por Hugo Ruano, Lucho Torres y Ana Clara Tosi concluyó que los diarios acusados le dieron "sustento ideológico y comunicacional" al golpe.

Claudia Acuña aportó fotocopias de notas de la revistas Gente, Somos y Para Ti en las que se celebraba a Jorge Videla o se describía el "clima familiar" de un supuesto "centro de rehabilitación para desertores de la subversión". "Esto no es periodismo, esto es propaganda, es falta de decencia", dijo la periodista de la cooperativa La Vaca que también mencionó las contradicciones de su propio trabajo durante aquellos años "en el que a la mayoría no nos muestra en el rol de héroes" y del que "es necesario hacer una autocrítica".

El presidente del nuevo Consejo Federal de Comunicación Audiovisual, Néstor Busso, presentó el caso de la Ley de Radiodifusión aprobada durante la dictadura "con apoyo de los medios". Carlos Rodríguez contó la historia de Papel Prensa y Pablo Llonto centró sus críticas en la actuación de Clarín y Ruíz Guiñazú.

"¿Alguno de los acusados desea ejercer su defensa?", propuso el conductor del evento y director de la radio de las Madres, Pedro Lanteri. Espero unos segundos y, ante la falta de respuesta, convocó a votar por la condena u absolución. Todos los brazos del público, muchos con un brazalete azul que decía "juez", se alzaron al grito de "¡Culpables!". "Condenados por unanimidad", anunció el locutor. Todos aplaudieron.

Fuente: Clarín

Encuentro de todos los Periodistas en Diputados

Por Pablo J. Blanco

En una sala repleta que de a poco se fue vaciando, la comisión de libertad de expresión de la Cámara de Diputados no puedo llegar a un dictamen unánime debido a que el Frente para la Victoria se rehusó a repudiar el juicio ético a periodistas promovido por Hebe de Bonafini y las Madres de Plaza de Mayo hoy en la plaza frente a la Casa Rosada. Si hubo consenso en la crítica a los afiches contra varios periodistas del grupo Clarín durante la última marcha a favor de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.


Al encuentro en el segundo piso del anexo de diputados asistieron varios de los periodistas reconocidos que está hoy en la línea del fuego del gobierno y sus aliados. Joaquín Morales Solá, Magdalena Ruíz Guiñazú (dos de los hoy "unjuiciados"), Gustavo Silvestre, Marcerlo Bonelli, Edgardo Alfano, Daniel Santoro, Fanny Mandelbaum, Luis Majul y Ricardo Kirschbaum tomaron la palabra para reclamar acciones institucionales concretas para los que denominaron una "escalada" contra el periodismo crítico.


Luis Majul sostuvo que el escrache visual y el juicio ético deben ser puesto en un contexto. "Parte de una escalada que comenzó en el conflicto con el campo", recordó Majul, quien sostuvo que hay un "plan sistemático para poner a la prensa en el lugar de un partido opositor, con ventaja para ellos [el Gobierno] porque te meten en el barro y tienen armas más poderosas: desde escraches hasta programas en canales públicos pagados por todos que tergiversan la información", detalló.


Magdalena Ruíz Guiñazú repudió el juicio popular de Bonafini y consideró que llamarlo "enjuiciamiento" es una "usurpación". Además, recordó los agradecimientos que Hebe de Bonafini le había hecho en 1984 por su tarea durante la dictadura. " Parece que Hebe perdió la memoria", acotó y reclamó que se esclarezca quién hizo los afiches anónimos contra los periodistas: " Si la SIDE no puede descubrir de donde salen los escraches tenemos un servicio de inteligencia de cuarta", lanzó.

Por su parte, Gustavo Silvestre, periodista de TN, rechazó los dichos de Néstor Kirchner, quien dijo que el periodismo es la oposición y sostuvo que "la crítica no es golpismo". En cuanto a los afiches, dijo: " Ya hemos pasado por esto cuando estaba la triple A, que marcaba a buenos y malos" y se mostró indignado por ser uno de los blancos del Gobierno. "Mis nenas son chicas y tienen que andar dando explicaciones, por favor que se detenga este escarnio público", instó.

En esa misma línea, su compañero en A dos voces, Marcelo Bonelli, señaló que ellos, como periodistas, no están exentos de la crítica: "Siempre es bienvenida cuando viene de frente", añadió. " Todos sabemos cómo empieza esto, pero no cómo termina, hay que ponerle un límite institucional a este tipo de agravios", manifestó.

Edgardo Alfano, también periodista de TN, acusó al Gobierno de confundir al periodismo con el enemigo y manifestó que desde Olivos se premia al periodismo "amigo" con reportajes a los funcionarios difíciles. En consonancia, Ricardo Kirschbaum, Editor General del diario Clarín, afirmó que " el concepto de periodismo se ha ido convirtiendo, según los voceros conspicuos del oficialismo, en militancia".

"Primero fueron por los medios, ahora van por cada periodista, después por qué seguirán", alertó Joaquín Morales Solá, columnista del diario La Nación y periodista del Grupo Clarín, quién sostuvo que estas acciones generan "un clima de incitación a la violencia y al homicidio". " No nos van a callar, aún si esta saga tiene que terminar con un muerto", sentenció.


Daniel Santoro, del equipo de investigaciones de Clarín, bromeó al agradecerle "a la mano de obra ocupada porque en los afiches salí mucho más jóven", pero alertó sobre la posibilidad de que la agresión verbal se convierta en física. Fanny Mandelbaum también llegó al Congreso para solidarizarse con los periodistas agredidos y contó que ayer fue amenazada por un anónimo que le envió un correo electrónico diciéndole "judía fascista". Al terminar la reunión se mostró dolida porque no hubo un rechazó unánime y marcó que nadie tiene derecha hacer un juicios ético a los periodistas que dicen lo que piensan"

Pecado para la liturgia Kirchner

Por Miguel Angel Rouco *


El modelo va en busca de un ajuste por desgaste de sus variables y ese ajuste termina en la devaluación. No es cierto que la inflación es un mecanismo de ajuste como sostienen los ideólogos y beneficiarios del modelo.

La inflación es un síntoma de la crisis, es un síntoma de lo mal que se administró el país y es la antesala de la devaluación. Todos los agentes económicos, incluido el gobierno, saben que el final es inexorable. A menos que el gobierno encare un proceso de corrección de todas las variables, empezando por una baja del gasto público. Pecado para la liturgia Kirchner.

Lejos de esta opción, los Kirchner abonan el terreno para la devaluación. Hacen todos los esfuerzos para que ello ocurra, imitando la traumática experiencia de su compañero Eduardo Duhalde en 2002.

Es que están convencidos que con la devaluación se van a solucionar todos los problemas. Están convencidos que la devaluación es la que motorizó el crecimiento económico de los años anteriores y una vez más apuestan a ella. Lo que motorizó el crecimiento fue el monumental ingreso de divisas que produjo el campo por la venta de commodities a precios astronómicos.

¿Si la devaluación fuera tan buena, por qué razón no devalúa el resto de los países y fin de los problemas? La devaluación es el inicio de los problemas. De allí que industriales, agro y financistas hayan retirado de sus discursos los pedidos de devaluación y cambian esas demandas bajo formas más sutiles como "los aumentos salariales provocan pérdida de competitividad".

Prefieren enmascararse en una demanda corporativa, golpeando sobre los sectores de ingresos fijos. No se animan a exigir que el gobierno baje el gasto para que disminuyan los impuestos y hacer la economía más competitiva. Cinismo. Esta combinación de elementos altamente combustibles -ignorancia, tozudez y mediocridad-, va a terminar explotando en los sueños de millones de argentinos.

Los Kirchner tienen en claro que llevar adelante una devaluación conspira contra su proyecto político. De allí que demoran el mecanismo de la detonación, agotando todos los escenarios previos.

Primero expanden el gasto público de manera insostenible a un ritmo del 40 por ciento anual, luego disponen de los recursos ajenos, vaciando la ANSES y el PAMI y someten a los ancianos a pagar el costo de sus delirantes proyectos políticos.

Más tarde, vacían el Banco Central dejando a la entidad con patrimonio neto negativo, plagado de documentos incobrables, y por último imprimen billetes a una velocidad supersónica, dejando a la población con millones de papelitos de colores sin valor en sus bolsillos y disparando un nuevo proceso inflacionario.

¿Cómo es posible que Moyano se quede callado cuando Kirchner le espeta en la cara que bajó la pobreza? ¿Acaso con inflación no hay más pobreza? ¿Miedo o traición de la corporación sindical? Como le gusta decir a Néstor Kirchner: "miente, miente que algo quedará". ¿De dónde habrá sacado esa frase el santacruceño? Con el gasto público creciendo por encima del PBI nominal, y con una inversión que no alcanza a la reposición del capital, el gobierno se está comiendo la estructura del país, pública y privada.

En términos más llanos, ¡el gobierno vacía la casa para seguir de fiesta, ya liquidó los electrodomésticos y ahora va por los muebles! Es la fiesta de las corporaciones, el mismo aparato estatal, los sectores paraestatales -piqueteros y otros grupos adictos-, empresas quebradas -papeleras y aerolíneas-, y las "patrias sindicales, financieras y contratistas".

Una fiesta que más tarde será pagada por la población con más inflación y luego el abismo devaluatorio. ¿Fascismo químicamente puro? Todo bajo un manto de sospecha: fondos a obras sociales que no rinden cuenta, canje de bonos con información privilegiada para unos pocos, concesiones de obra pública sin control ni licitaciones.

En Marzo, el déficit financiero trepó a 1.200 millones de pesos, merced a que la administración Kirchner le robó a los jubilados y a los trabajadores unos 1.900 millones de pesos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), con lo cual el déficit real orilló los 3.100 millones de pesos. A este ritmo, el desequilibrio fiscal para 2010 se elevará a unos 10.000 millones de dólares. ¿Quién pagará la cuenta? Una vez más, la defraudación y la mentira es la espada del modelo.

Cuando el gobierno confiscó los ahorros previsionales de millones de trabajadores lo hizo bajo la excusa de que el FGS era intocable y que la ANSES no iba a invertir en títulos públicos como lo habían hecho las AFJP. Mentira y fraude, el FGS se transfiere al Tesoro para financiar el modelo fascista y hoy la ANSES posee 2/3 de su cartera de inversiones en títulos públicos cuando las AFJP manejaban sólo la mitad.

Pero el modelo devaluatorio conlleva el default y cuando esto ocurra el FGS se va a licuar dejando a millones de personas con un sistema previsional quebrado y millones de juicios que terminaran en otro BOCON. "Es el modelo, estúpido"!

(*) Agencia DYN

Néstor Kirchner se ha puesto en marcha para el 2011

Por Gustavo Sylvestre

Néstor Kirchner se ha puesto en marcha para el 2011. Tras haber superado el post operatorio de la carótida, su reaparición pública y política, tras algunas semanas de silencio, fue tomada por su tropa como el puntapié hacia la candidatura presidencial.

El lugar elegido no fue en vano la sede de la CGT donde, una vez más, renovó su alianza inquebrantable con Hugo Moyano y donde pareció enunciar lo que será el eje de su campaña. Obviamente, una vez más, el clima de confrontación, sobre todo con los medios, es la columna vertebral de su discurso.


Lejos de una autocrítica por el clima de crispación que vive la sociedad, de la “marcación” a periodistas -que no ha sido repudiada por el gobierno con la fuerza necesaria que acciones de este tipo merecen-; de la fragmentación creciente que se percibe en el seno de la sociedad -advertida desde la Iglesia-, Kirchner parece encaminarse a consolidar su puja con los sectores presentes en su discurso, con el objetivo de fortalecer el núcleo duro de seguidores dentro del Justicialismo. Y en ese camino parece encolumnar a legisladores y gobernadores que le son fieles.

Otra pata de su lanzamiento mirando al 2011 será la búsqueda del secretariado de la Unasur, que le servirá a sus objetivos. El próximo lunes y martes, Los Cardales será sede de la reunión de Presidentes de América del Sur, que finalizaría, según prevé el kirchnerismo, con la elección por unanimidad del ex Presidente Kirchner como su nuevo Secretario General.

Desde ese cargo sueña con asumir la representación de la región para proyectarse al plano internacional, del que careció durante su mandato.

¿Saldrá ese encuentro tal como prevé el kirchnerismo? “Todo esta ordenado para que Néstor sea proclamado como nuevo secretario de la Unasur, Mujica levantó el veto de Tabaré y Lula es el primer impulsor de esa candidatura”, sostiene una alta fuente de la cancillería argentina.

Tal es el interés y la importancia que el kirchnerismo le da a esa candidatura, que hasta la propia Presidenta en sus viajes recientes por el continente hizo “campaña” para la candidatura de su esposo y cerró los acuerdos con el flamante Presidente de Chile, con el Pepe Mujica y con el Presidente de Perú, Alan García, que se oponía a la misma. Todo hace prever que Kirchner se saldrá con la suya y se quedará con el cargo. Si por algún motivo no ocurriera, sería una derrota que Kirchner no prevé.

Cuidando lo que se viene la semana próxima, y evitando todo conflicto que pueda poner piedras a esa candidatura, la reunión de este miércoles entre Cristina Kirchner y José Mujica transcurrió “con buena química”, “sin reproches” y buscando “reencauzar la relación bilateral y ponerla en un nivel más alto”, según contó al cronista un participante del encuentro.

“Se habló mucho de actuar con buena fe a partir de ahora, de cerrar la etapa de frialdad y desconfianza y relanzar la relación bilateral a partir de este fallo... recrear confianza, para después avanzar en la búsqueda de una solución al corte del puente”, confió la fuente.

En esa línea, se comprometieron a realizar una reunión con sus respectivos ministros a más tardar en junio, para ampliar la agenda entre ambos países; respetar las decisiones que tome la Comisión Administradora del Río Uruguay y ejercer una fuerte vigilancia sobre Botnia.

“Ambos presidentes coincidieron en la necesidad de evitar cualquier tipo de contaminación, son concientes de los problemas que traería para la relación, que buscan reencauzar, que se detecte algún error en la planta, y en este sentido Mujica, que tiene mucha conciencia ecológica, es el primero en querer controlar a Botnia”, señala nuestro informante.

Fueron recibidos en el Parlamento todos los periodistas escrachados

jueves, 29 de abril de 2010

La titular de la Comisión de Sistemas y Medios de Comunicación del Senado, María Eugenia Estenssoro (CC), exhortó hoy a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a que impida el “linchamiento público” de periodistas convocado por Hebe de Bonafini en Plaza de Mayo.


En una reunión en la que fueron recibidos los periodistas que serían objeto de ese “juzgamiento” popular, la senadora manifestó la necesidad de que institucionalmente se ponga “freno a esta escalada” de violencia y prometió a los invitados que el pronunciamiento de la comisión no se quedará “en lo simbólico”.

Al término de la reunión realizada en el Salón “Eva Perón”, Estenssoro indicó que la comisión citará al titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación, Gabriel Mariotto, a la vez que pedirá explicaciones al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y al responsable de los medios públicos.

El pedido para que intervenga la jefa de Estado y evite el “juicio popular” convocado por Bonafini fue expresado por senadores de distintos bloques, incluida Adriana Bortolozzi , del bloque del Frente para la Victoria.

“Por favor detenga el acto de mañana”, clamó la senadora formoseña, que semanas atrás sorprendió a su propio bloque cuando dio quórum junto a la oposición para tratar la coparticipación del impuesto al cheque, con lo que rompió la igualdad numérica que mantenía sin sesiones a la Cámara.

Si bien Bortolozzi aclaró que hablaba “a título personal”, su par Guillermo Jenefes (FPV- Jujuy) repudió en nombre del bloque que conduce Miguel Ángel Pichetto -quien no estuvo presente- los actos intimidatorios sufridos por periodistas en los últimos días.

“Repudio que se utilice cualquier medio para acallar la voz de cualquier periodistas”, manifestó Jenefes adelantando la posición de su bancada que, más tarde, será expresada en el recinto cuando todos los bloques voten una declaración unánime rechazando los actos intimidatorios que se produjeron.

La comisión recibió a los periodistas Ricardo Kirchsbaum, Eduardo van der Kooy y Daniel Santoro (Clarín); Joaquín Morales Solá (La Nación), Magdalena Ruiz Guiñazú (radio Continental y Diario Perfil); Edgardo Alfano y Marcelo Bonelli (TN) y Nelson Castro (radio Mitre y Diario Perfil), quienes supuestamente serán objeto del “juicio popular” en Plaza de Mayo.

Magdalena Ruiz Guiñazú, quien se retiró antes que finalizara la reunión, refirió que “vivimos una situación inédita para un régimen democrático” y especuló con que el Gobierno “es ignorante o es cómplice” de la situación.

Joaquín Morales Solá consideró que el escrache con afiches “no es anónimo”, según dedujo de las manifestaciones de funcionarios del Gobierno -entre ellos Mariotto- y del ex presidente Néstor Kirchner, en tanto que Edgardo Alfano advirtió que hay que “salir de la falsa creencia de que es un ataque sólo contra una empresa” porque “es contra los que piensan diferente”.

En la misma línea, Kirchsbaum señaló que “la firma del cartel” la puso Kirchner cuando atribuyó ayer a la prensa ser “la principal oposición”, mientras que Van der Kooy alertó que existe “un nivel de descomposición y de fractura en el cuerpo periodístico” provocado desde el Gobierno.

También Nelson Castro recordó las declaraciones de Mariotto en la marcha que se realizó frente a Tribunales a favor de la Ley de Medios, lo cual demostró que “los carteles anónimos no eran tales” y tienen detrás “funcionarios que responden al poder nacional”.

La senadora Hilda “Chiche” Duhalde llamó la atención sobre la ausencia de las autoridades del bloque del Frente para la Victoria en la reunión repudiando los actos de violencia, mientras que su colega del peronismo no kirchnerista, Sonia Escudero, indicó que las agresiones a periodistas están tipificadas en el Código Penal como “coacción” y pueden funcionar como “una instigación al delito”.
Fuente: DyN

Adriana Bortolozzi dejó a todos estupefactos hoy en el Senado

miércoles, 28 de abril de 2010

La senadora formoseña Adriana Bortolozzi volvió a dar la nota hoy en el Senado de la Nación, donde criticó en durísimos términos al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y sostuvo que la última movilización a favor de la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fue motorizada por el Estado. "A mi nadie me va a hacer creer que la manifestación no tuvo apoyo oficial", afirmó.





Bortolozzi repudió el juicio ético que promueve Hebe de Bonafini contra los periodistas acusados de haber colaborado con la Junta Militar durante la dictadura y le pidió a la Presidenta que lo frene ya que "atentaría contra el sistema democrático".

"Me parece fundamental el papel del jefe de Gabinete. Nosotros ahora estamos en un sistema semipresidencialista, si tuvieramos un jefe de Gabinete que haga el enlace entre el Congreso y el Ejecutivo como tiene que ser, en vez de ponerse una camiseta, usted señor presidente [a Cobos] tendría menos trabajo y estaría más tranquilo", desarrolló la formoseña.

"El señor Fellner, en Diputados, dormiría mejor, y todos nosotros tendríamos con quien hablar y consensuar", agregó en alusión al estilo verborrágico y confrontativo de Aníbal Fernández.

Autocrítica. Bortolozzi, en la mira del oficialismo desde que dio el quórum que habilitó la media sanción de la reforma del impuesto al cheque con mayoría simple, hizo además una autocrítica: "Nosotros, los peronistas, debemos hacernos un examen de conciencia y reconocer que tenemos sesgo autoritario", disparó ante la mirada incrédula de la banca radical.

"A mi nadie me va a hacer creer que la manifestación no tuvo apoyo oficial, porque tanta gente no se reúne sin un aparato, y hablo como una vieja arreadora de personas", añadió, poniéndose como ejemplo.

Por si esto fuera poco, la senadora expresó que su corazón está con las Madres de Plaza de Mayo, pero fue tajante a la hora de cuestionar la relación del Gobierno con ellas. "Detesto que se las use, que se utilice ese legítimo dolor para intereses espurios", denunció antes de cargar nuevamente contra Aníbal Fernández: "Yo creo que lo que nosotros como Cámara deberíamos exigir es la acción que la Constitución de 1994 le asigna al jefe de Gabinete, que haga de nexo nuestro".

"Mi solidaridad también está para la Corte, para los jueces. Tenemos que cuidar nuestro sistema democrático de tres funciones", aseveró.

Respecto de Aníbal Fernández, terminó diciendo: "Necesitamos que haga de nexo, porque así como estamos no va". "Por favor respetemos todos a la Corte, no seamos suicidas, tenemos una Corte de lujo, que es lo mejor que ha hecho Néstor Kirchner", completó, y se despidió como pidiéndole perder a su bloque: "Mi intención fue tirar agua, perdón si tiré fuego"

Fuente: Perfil.com

Bastaría que alguno de los pesos pesados del PJ decidiesen unirse a lo propuesto por Solá para hacerle trizas los sueños a Kirchner

El análisis político y económico de los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde


Forjar una estrategia con base en supuestos implícitos tiene sentido sólo si éstos resultan probables. De lo contrario lo que se hace corre el riesgo de parecerse mucho a la ciencia ficción.


Néstor Kirchner y, junto a él, sus escuderos, consejeros a sueldo, encuestadores adictos y quienes forman, en general, su circuito áulico, han lanzado a rodar la idea de que el santacruceño puede volver a sentarse en el sillón de Rivadavia, a fines del 2011, si obtuviese el 40 % de los votos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales que se substanciarán en octubre de ese año y si, al mismo tiempo, ninguno de sus contrincantes —que marcharían separados a las urnas— precisamente por esa dispersión, alcanzase el 30% de los sufragios.

Como ejercicio analítico vale la pena considerarlo, a condición de saber que parte —al menos— de tres supuestos implícitos cuya factibilidad resulta harto dudosa. Claro es que si el jefe del Frente para la Victoria recibe el 40 % estará en una posición inmejorable a los efectos de retornar con bombos y platillos a la Casa Rosada.

Pero en ninguna encuesta seria roza siquiera ese porcentaje. Es mas, ni por asomo llega al 30%. Suponer, aparte, que el kirchnerismo podría recibir algo así como 4 de cada 10 votos, importa, en los cálculos oficialistas, que ni el panradicalismo, ni el peronismo disidente ni tampoco el PRO, alcanzarían la meta del 30%.

¿Qué los lleva a creer que el justicialismo, que le dio la espalda en junio del 2009, y el PRO harán una elección tan mala, en comparación con la suya, o que una formula Julio Cobos – Ricardo Alfonsín,
por ejemplo, estaría por debajo del 30 %?
En tren de especular se puede pensar en una serie de escenarios probables, digna de ser tomada en cuenta o, inversamente, se pueden recrear fantasías propias de Macondo. De momento lo del santacruceño esta más cerca de García Márquez que de algo medianamente razonable. ¿Por qué? Por distintas razones que es del caso comentar con algún detenimiento.

Cabría imaginar que si resultase vencedor en unas internas a las que se prestasen todos sus eventuales adversarios dentro del PJ, Kirchner podría meterse en la segunda vuelta. Dicho de manera distinta: si hubiese internas —que no es seguro— y aceptasen allanarse a las reglas de juego K desde Eduardo Duhalde a Carlos Reutemann y desde Francisco de Narváez a Felipe Solá —lo que tampoco es seguro— el político patagónico se aseguraría, en caso de ganar, que ninguno de los vencidos pudiese presentarse a la elección general.

Ello lo dejaría con una porción nada desdeñable del voto peronista y a tiro de cualquiera de los otros dos contendientes no justicialistas, Julio Cobos y Mauricio Macri.

Aún en el supuesto de que todo lo dicho fuese cierto, nada hace prever que Néstor Kirchner, representando al PJ, orillaría el 40 % de los sufragios. Una cosa sería salir primero o segundo con un porcentaje de entre el 25 % y 30 % y otra, muy distinta, ganar con el 40 %.

El segundo dato clave es que, difícilmente, a la hora de aceptar las condiciones impuestas por el oficialismo para dirimir supremacías en la interna, los opugnadores de Kirchner no se rebelen.

Por ahora sólo Felipe Solá dice, voz en cuello, cuanto los demás piensan pero no lo sostienen en público: que el kirchnerismo no ofrece garantía alguna de comicios limpios. Se entiende que hoy tanto Duhalde como De Narváez, cuando faltan quince meses para las internas, repitan de manera monocorde que darán pelea dentro del PJ.

Lo que resultaría impensable es que se suicidasen dividiendo sus fuerzas y creyendo que las organizaciones K se comportarán como carmelitas descalzas a la hora de determinar quién encabezará la formula peronista en octubre del 2011.

Bastaría, pues, que alguno de los pesos pesados de ese movimiento —léase Reutemann o Duhalde— decidiesen lo mismo que ha propuesto Solá hace pocos días —que el PJ disidente haga sus propias internas y elija a sus candidatos sin prestarse a la trampa que les está tendiendo el marido de la presidente— para que el sueño del 40 % se hiciese definitivamente trizas.

Sencillamente porque en semejante escenario el peronismo se dividiría y resultaría un dislate pensar que Néstor Kirchner, en esa fractura, podría llevarse arriba del 80 % o un porcentaje mayor de votos.

El tercer dato de significación está relacionado no tanto con la intención de voto kirchnerista como con el rechazo que suscita su figura y la de su mujer en un segmento de casi el 70 % de los argentinos encuestados. Es tal la inquina que existe en ese espacio que nadie podría descartar el así llamado voto útil. Un simple ejemplo ayudará a entender mejor lo expresado.

Tanto en la primera como en la segunda vuelta el 70 % de los votantes que jura y perjura que no votaría al santacruceño pensará dos veces antes de apoyar a un candidato presidencial sin chances reales que, seguramente, le restaría posibilidades a otro u otros competidores directos del oficialismo.

Por donde se mire el tema la conclusión a la que se llega es siempre la misma, cuando menos faltando año y medio para elegir al próximo presidente: 1) en una segunda vuelta Néstor Kirchner perdería con cualquier contendiente; 2) el santacruceño, salvo un milagro, no podría ganar nunca la primera vuelta con el 40 % de los votos, y 3) lo dicho no invalida que pueda, eventualmente, tener un lugar en el ballotage.

Todo parece indicar que, como en tantas otras cuestiones, desde la Quinta de Olivos se ha inflado un globo —engordado por encuestadores de la casa— para galvanizar a la tropa y poner freno a toda tentación centrífuga dentro del PJ.

Por supuesto cabe una explicación diferente: que Kirchner crea, sinceramente, que el fenomenal aumento del gasto público producirá, de aquí a las elecciones, un crecimiento sin efectos inflacionarios colaterales. Hasta la próxima semana.

La Nación ha rescindido el convenio con Clarín sobre Papel Prensa

Por Silvia Mercado

“Cuidado con la hoguera que enciendes contra tu enemigo; no sea que te chamusques a tí mismo”.

William Shakespeare

Se sabe que Néstor Kirchner tiene pocas ideas, pero fijas. Quiere poner de rodillas a Héctor Magnetto. Y para lograrlo, no repara en gastos ni esfuerzos. Como antes lo hizo con Eduardo Duhalde y después con el campo, los ataques sobre el Grupo Clarín son permanentes y múltiples, apuntando a quitarle credibilidad, pero también aliados y socios.


El jueves pasado, en particular, debe haber festejado. El diario La Nación, dueño del 25% de las acciones de Papel Prensa, presentó ante la Comisión Nacional de Valores una comunicación donde informó que “han dejado sin efecto, rescindido y sin valor legal alguno, el Convenio entre Acciones de Papel Prensa de fecha 18 de agosto de 1977”.


Con la firma de la doctora Patricia Evison como apoderada, la nota dice que fue de común acuerdo con ARTEAR S.A. (Clarín, con 49% del paquete accionario), “teniendo en cuenta el difícil y hostil contexto que es de público y notorio”, resaltando “la absoluta libertad e independencia de las mismas en el ejercicio de (sus) derechos y acciones”.

Para una fuente vinculada a la familia de David “Dudi” Graiver, propietario del 75% de las acciones hasta su “accidente” aéreo en Acapulco, México, no hay dudas: “La Nación se manejará con independencia frente a Clarín, ahora Magnetto no tiene la mayoría automática, ahora son tres partes”, a saber, 49%, 25% y 26% que tiene el Estado argentino.

Cuando se le preguntó si el conflicto gremial con las cooperativas de camioneros que retrasó la salida del diario durante toda la semana pasada tuvo algo que ver con la comunicación de La Nación a la Bolsa, la fuente tampoco dudó: “ese frente hay que abrirlo de cualquier manera, es estratégico que los dueños de La Nación entiendan que el problema no es con ellos, sino con el talibán de Magnetto”.

En Clarín, claro, no opinan lo mismo. Están convencidos de que no se rompió el afecto societatis, y aseguran que si bien La Nación está padeciendo como ellos el acoso estatal, no tienen ningún elemento para poner en duda las intenciones de La Nación en Papel Prensa.

La información llegó el viernes, pero quisimos chequearla antes de publicarla. Ayer obtuvimos, incluso, el documento que la certifica. (Ver foto de la carta). Pero el domingo, la noticia apareció en el semanario “Miradas al Sur”, que dirige el periodista Eduardo Anguita. Bajo el título “Papel Prensa: ruptura entre Clarín y La Nación”, se da cuenta de la comunicación a la Comisión de Valores, y se afirma que “ese convenio es prueba contundente del uso y abuso de una posición dominante en la producción y venta de papel para diario en la Argentina”.

Jorge Mancinelli, de la sección política del semanario, escribió que “la ruptura del acuerdo ha necesitado ser pública para desligar a sus firmantes ante terceros y darles libertad de acción dentro de Papel Prensa; esa publicidad obligada ha permitido indagar y finalmente conocer la componenda”.

Moreno, los Gravier y Gasparini

El viernes último, dos días antes de viajar a Europa, Lidia Papaleo se reunió con Guillermo Moreno en su departamento de la Avenida Alvear para ultimar los detalles de la demanda penal contra los dos socios privados de la compañía. Fue una larguísima reunión, que demostró –por si hiciera falta- que Moreno invierte días completos como funcionario público en la búsqueda de información para demostrar que Clarín cometió un delito de lesa humanidad al comprar las acciones de Papel Prensa a la familia Graiver porque, si sólo fuera un delito económico, está más que prescripto.

En concreto, busca probar que Magnetto se hizo de las acciones en una operación realizada cuando la familia Graiver estaba secuestrada, y dio información económica del grupo bajo tortura. El hermano de Lidia, Osvaldo, quien fuera el último Secretario de Difusión de María Estela Martínez de Perón, lo repite en todos los reportajes que le hacen: Clarín compró Papel Prensa con la familia Graiver secuestrada”, y se ocupa de que sea el título en los medios oficialistas.

Pero en el libro “David Graiver, el banquero de los montoneros”, que Juan Gasparini publicó por primera vez en 1990, para hacer una segunda edición corregida y aumentada en 2007, se asegura otra cosa. El periodista que vive en Suiza dice que fue José Alfredo Martínez De Hoz el “cerebro” de la operación, quien alentó efusivamente a los tres principales diarios de la Argentina (La Razón era el tercero, sus acciones ahora las tiene Clarín), a concretar la compra aunque no estaban del todo convencidos, porque “hacían falta periódicos y revistas dóciles” para consolidar el modelo económico.

Clarín también venía intentando tener su propia fábrica, y empezó a diseñar Fapel.

La obsesión de todos los medios era tener papel producido en la Argentina, para desacoplar el principal insumo de los diarios y revistas de las permanentes oscilaciones del tipo de cambio, en una economía inestable como la nacional. Y, además, para evitar la dependencia del Estado que con decisiones de comercio exterior –apertura y cierre de la economía-, tenga capacidad de estrangulamiento sobre las empresas periodísticas.

Gasparini afirma que hubo un contrato escrito entre la familia Graiver y los apoderados de los tres diarios, el 2 de noviembre de 1976. Y que la operación se concretó en diciembre de 1976 por “la bagatella de 8.300.000 dólares, a pesar de que la empresa valía varias veces esa suma”.

El secuestro y posterior detención de la familia Graiver y varios miembros de ese grupo económico es de abril de 1977. Lidia Papaleo, en particular, estuvo detenida 5 años en el Pozo de Banfield y en el Puesto Vasco de Bernal, tiempo más que suficiente para apropiarse de modo fraudulento de todos los demás activos del imperio construído por “Dudi”.

En una nota que escribió hace pocas semanas para Perfil, Gasparini, no sólo recordó que en 1986 -gobierno de Raúl Alfonsín- la familia Graiver recibió 84 millones de dólares como indemnización de parte del Estado argentino por daños y perjuicios (algo que detalló en su libro), sino que “aceptaron callar desde entonces”. Además, tampoco cumplieron con el compromiso de invertir la indemnización en el país.

Papeles apócrifos

Sin embargo, Gasparini no descarta que lo que esté en los papeles, sea distinto a lo que haya sucedido. Para él, la transferencia de acciones se hizo en un marco “que debía parecer limpio y transparente”, pensando en demandas futuras. Pero la Secretaría de Comercio Interior kirchnerista dice que en 1980 las acciones todavía seguían en posesión de la sucesión y no existen en los libros de Papel Prensa constancia de la transferencia de acciones de Gravier. “Cualquier cosa es posible (de creer), con abogados que vienen de protagonizar el ridículo salteando las exigencias de los códigos” en los reclamos por el ADN de los jóvenes Herrera Noble.

El rol de Papaleo es curioso. En enero de 1976, cuando era funcionario de Isabelita, clausuró el diario La Opinión, que dirigía Jacobo Timerman y que era propiedad de Dudi, su cuñado. Y el 24 de marzo a la noche fue detenido y enviado al barco adonde compartió reclusión con decenas de dirigentes y funcionarios peronistas.

Gasparini no deja de asombrarse por la aparición del hermano de Lidia, “un extraño absoluto en esta causa”, según escribió en Perfil. Así y todo, alguna cuenta pendiente tendrá Papaleo, porque mediando el año 1977 la revista Somos publicó una nota afirmando que él oficiaba de intermediario entre Graiver y los Montoneros, y cuando estaba en su casa con el amigo y abogado Carlos Campolongo, luego de redactar y enviar telegramas contra Constancio Vigil -dueño de esa desaparecida revista- por calumnias e injurias, fuerzas de seguridad secuestran a Papaleo, que fue llevado también a Pozo de Banfield. Papaleo le dijo a LPO que cuando llegó al lugar de su secuestro, los militares tenían los telegramas en sus manos.

Drama argentino de tono shakesperiano, el pasado de Papel Prensa es traído a este presente con la fuerza de una urgencia digna de mejores causas.

Los Kirchner exigieron que Mujica cumpla con el pedido público de perdón

Por Eduardo van der Kooy

La proclama de la multitudinaria marcha de protesta en Gualeguaychú, el domingo pasado, fue tajante. José Mujica, el presidente de Uruguay, debe hacerse cargo de la presencia de la pastera Botnia en Fray Bentos, bendecida por el fallo de la Corte Internacional de La Haya. Además, el veterano dirigente, debería hacer un pedido público de perdón.


La estrategia de la política exterior del Gobierno de Cristina Fernández, frente a la nueva etapa del conflicto, pareció amoldarse a aquel mandamiento. La Cancillería hizo trascender, con insistencia, la necesidad política de los Kirchner de que Mujica cumpla con aquel cometido.

No pareció ése, de parte del Gobierno, el gesto más adecuado en las vísperas de la primera cumbre entre Cristina y Mujica, que se realizará hoy aquí, luego del fallo de La Haya. Fue inocultable el malestar uruguayo frente a esa imposición, aunque el veterano presidente haya evitado ayer, con prudencia, pronunciarse sobre el tema.

El fallo de la Corte de La Haya significó un resarcimiento político para la Argentina. Una suerte de "satisfacción moral" al Estado, como lo definió el embajador Julio Barboza, que asesoró a la comisión de especialistas de nuestro país. Aquel resarcimiento quedó reflejado en la claridad con que el Tribunal señaló la violación de Uruguay del Estatuto del Río Uruguay, acerca del obligado mecanismo de información y consulta previa.

Uruguay siempre supo de tal violación, que se originó durante la presidencia de Jorge Batlle, mientras la Argentina estaba sumida todavía en las consencuencias de la gran crisis del 2001. El error de Tabaré Vázquez, su sucesor, fue haber manejado mal aquella herencia política que derivó en un enfrentamiento casi personal con Néstor Kirchner. Tabaré permitió la ejecución del proyecto y la puesta en marcha final de Botnia.

¿Qué estaría empujando ahora a los Kirchner a demandarle nuevos gestos a Mujica? Razones de política doméstica, por encima de las razones de la relación bilateral. El presidente de Uruguay, desde que asumió, colocó al conflicto por Botnia entre las prioridades a resolver. No hizo ningún pedido a los Kirchner y sólo apuntó un par de cosas: que "habrá mucho que hablar" luego del fallo; que no diría nada hasta escuchar, en la cita de hoy, a Cristina.

Mujica tiene también su frente interno. Pero su poder es flamante y su vínculo con la opinión pública , que lo alzó hasta el poder, permanece intacto. El sistema político uruguayo, además, no mostró fisuras importantes durante el desarrollo del pleito.

La contracara de esa realidad es la Argentina. Kirchner prefirió no profundizar la búsqueda de una posible solución en el momento de mayor fortaleza de su ciclo. Cristina no tiene ahora, ni por asomo, el consenso que por entonces tenía su marido. Después de la derrota en las elecciones del 28 de junio pasado su poder empezó a ser comprometido por la oposición.

No hay concordancia sobre Botnia entre oficialismo y oposición, sencillamente porque cuando estalló el conflicto los Kirchner prefirieron manejarlo como un asunto político de Gobierno y no de Estado. Quedaron atrapados por la intransigencia que, de a poco, impusieron los asambleístas de Gualeguaychú. Cuatro años después continúan en esa encerrona.
La proclama de los asambleístas del domingo pasado también golpeó fuerte a los Kirchner. No sólo porque desconoció el fallo de La Haya. Cristina cobró, quizás, tanto o más que Mujica. Le reclamaron que defienda la soberanía con "acciones concretas" y que "no sea servil" a los intereses de Botnia. Frases fuertes y demasiado hirientes para el orgullo tradicional de la Presidenta.

¿Cuáles podrían ser las acciones para defender la soberanía? El Gobierno no las tiene y no podría instrumentarlas sin un acuerdo previo con Mujica. No se trata del único vacío kirchnerista: tampoco hay idea sobre cómo desatar el gigantesco nudo atado todo este tiempo por los asambleístas de Gualeguaychú, que constituye el principal escollo para intentar comenzar a saldar las diferencias de fondo. El canciller de Uruguay, Luis Almagro, dijo que el fin del bloqueo fronterizo debe ser llave de una solución .

Entre la política de hechos consumados de Uruguay y la impotencia de la Argentina sigue sobresaliendo -como siempre- la ausencia de Botnia, indiferente al problema que aqueja a los vecinos.

Los Kirchner no pueden afrontar el diferendo prescindiendo de la política local. Están los piquetes. Pero está, además, en juego un proyecto político de continuidad en el 2011 que encuentra a Guayleguaychú y a toda Entre Ríos como un foco perturbador. Esa provincia concentró también la mayor resistencia durante el conflicto con el campo.

La cumbre de Cristina y Mujica de hoy servirá de antesala a una jugada de Kirchner, en su afán por volver. El sábado el ex presidente desembarcará en Paraná con gobernadores del PJ y con Hugo Moyano, para conmemorar el 1° de Mayo. Hay vuelos previstos y más de un centenar de ómnibus contratados para llevar gente.

Así se comprendería mejor, también, bajo el entender de los Kirchner, la exigencia del perdón que se le pide a Mujica ahora.

Ernesto Tenembaum: "La televisión oficial todo el tiempo señala a periodistas como mercenarios"

Hoy tuvimos muy en primera línea toda la discusión acerca de distintos hechos que vinimos sufriendo los periodistas.


Por un lado la televisión oficial todo el tiempo señala a periodistas como mercenarios, cómplices de las peores cosas, etc., y en todo caso eso puede ser discutible, a mi no me gusta nada, pero puede ser discutible.

Hay afiches que en programas que transmiten manifestaciones que se regodea la televisión oficial mostrando. Afiches con algunos de nosotros con un dólar en la boca, la televisión oficial nos muestra, a mi no me gusta, pero bueno…

Hay funcionarios que hablan delante de esos afiches y son aplaudidos y dicen que son manifestaciones maravillosas, a mi no me gusta, pero bueno…

Ahora hay dos hechos que son de una violencia indiscutible, el primero fue el de Adela Gómez, que no es empleada del Grupo Clarín ni de ningún multimedios, trabaja en Santa Cruz, provincia de la presidenta y del ex presidente Kirchner, le incendiaron el auto y nadie, absolutamente nadie de la Casa Rosada dijo una sola palabra sobre esto hecho, ni se esclareció, ni nada. Quedó, lo dejaron. Ella dijo que va a dejar el periodismo y nada, ni una palabra de las autoridades nacionales.

El segundo hecho ocurrió contra Gustavo Noriega el último sábado en la Feria del Libro. Una patota formada por barrasbravas que responden al gobierno, fue e intentó romper una presentación de un libro. Noriega tampoco es de ningún grupo multimediático, ni absolutamente nada que esté relacionado con militancias.

Hoy habló por primera vez, después de estos hechos, el ex presidente Néstor Kirchner, primero habló la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y dijo que algunos periodistas necesitan aplicarse la vacuna anti rábica, ningún repudio sobre el tema.

Hablo el ex presidente Néstor Kirchner en la CGT y esto dijo: “La primera fuerza de la oposición es la concentración mediática cuya columna vertebral es el diario Clarín.” “Yo formo parte del Parlamento, pero la verdad es que me da pena lo que está pasando, porque es imposible poder discutir y debatir con libertad allí. Porque se juntaron partidos de distintas ideas opuestas y contradictorias, que en forma absoluta, no para construir una alternativa superadora sino para construir una máquina de impedir”. “No tengan ninguna duda que el diario Clarín la ataca a Cristina porque es una mujer con coraje, con decisión, que quiere mejorar la calidad institucional, que quiere desconcentrar los medios. La ataca de todas las formas posibles, miente que algo quedará.”

Digamos que no hubo en su discurso ni una sola muestra de repudio, el ex presidente no mostró ningún repudio hacia los hechos sucedidos. ¿A él le gusta que se queme el auto de una periodista en su provincia? No sabemos. ¿A él le gusta que una patota que responde a gente de su gobierno trate de que no se presente un libro? No sabemos. Como todo el país está hablando de esto, el silencio… salud no es.

Beatriz Sarlo fue espectadora del brutal escrache a Noriega y relata lo sucedido

martes, 27 de abril de 2010

La escritora Beatriz Sarlo nunca va a la Feria del Libro, sin embargo ayer decidió romper con ese hábito y fue como panelista a la presentación del libro INDEC: historia de una estafa, de Gustavo Noriega.

Posted by PicasaBeatriz Sarlo durante la presentación del libro de Gustavo Noriega que terminó en un violento escrache

Fue allí donde se desató un brutal escrache, que incluyó golpes, sillazos e insultos cruzados, con Sarlo como espectadora privilegiada. "Dada la importancia del tema que el libro tiene, porque es muy bueno y, por lo tanto, tiene que ser más peligroso para el "morenismo" y la intervención del INDEC, me pareció que ir era precisamente estar presente en un acto político, no sólo en una presentación de la vida social y literaria", dijo.

"El escrache desgraciadamente forma parte de los hábitos contemporáneos, que se dan de manera casi habitual, pero de ninguna manera pienso que hay una cabeza en Olivos que ideó el escrache al libro, sino que vino de gente que responde a la lógica de lo que está sucediendo en el INDEC", sostuvo Sarlo, quien subrayó que " lo que pasó anoche es lo que pasa todos los días en el INDEC, con la violencia que ponen y respaldan los matones que ha puesto Moreno".


Al recordar los hechos, la intelectual señaló que la gente del Instituto presente en la sala fue decisiva porque cuando empezó la violencia comenzaron a gritar "que se vayan, que se vayan" y expresó que "ellos [por los empleados] ya están acostumbrados a reconocerlos". Para ella, no hay dudas de que los violentos eran empleados del organismo estadísticos. "Me preocupa mucho cómo están viviendo el día de hoy, después de que fueran vistos ayer en ese acto y agredidos", deslizó, en referencia a los trabajadores que reclamar la expulsión de la intervención.

Al apelar a una figura retórica para definir la situación que se vive puertas adentro del INDEC, Sarlo descartó definirlo como una metáfora de lo que pasa en la instuticiones hoy. "Yo creo que más que una metáfora, el INDEC es una hipérbole", aseguró. "Yo dije en la presentación que si había algo en lo que habían coincidido todas las facciones políticas en la Argentina, incluso en el medio de disputas terribles, en el Siglo XIX, más precisamente desde 1821, es en ir fundando sucesivas oficinas y departamentos de censos y estadísticas", explicó.

"Hasta los peores enemigos políticos coincidieron en la necesidad de tener estadísticas, por tanto lo que se está destruyendo es uno de los proyectos con mayor permanencia, más aún que la enseñanza pública", explicó y recordó que "la primera oficina de estadística es de 1821, el primer profesor de estadística en el país fue el general Mitre, Sarmiento trajo a los estadistas alemanes y europeos y el primer censo se hizo en 1879". El peso de la historia en la cuestión no es menor: "Es tal la necesidad de que un país tenga estadísticas confiables que tiene una extensión en el tiempo y en la historia casi más larga que la de la educación pública".

La opiniones de Beatríz Sarlo siempre generan ruido en el Gobierno y sus seguidores. No obstante, según confió, "nunca he sido víctima de escraches y he ido últimamente a varias movilizaciones kirchneristas". ¿Cómo reaccionan los que marchan cuando la ven? "Gente me ha preguntado de mala manera quién me paga, a quién le sirvo, de quién soy sirvienta, y yo he contestado de mala manera también", relató. Se la ve tranquila y cuenta por qué: "Yo viví en Argentina durante la dictadura militar, así que una columna de "6,7,8", la verdad que me parece una cosa de jardín de infantes".
 
Fuente: Perfil.com

La Fórmula Kirchner-Kirchner

lunes, 26 de abril de 2010

Por Alejandro Borensztein


Compañera Jefa, no hace falta que le recuerde mi incondicional apoyo a la causa y mi incansable labor desde este espacio que me prestan los ingenuos conspiradores de este diario, sin conocer dónde está mi pertenencia y mi corazón. (Lo del pedacito de Canal 13 que me prometieron para cuando salga la Ley de Medios, sigue en pie, no?)


Por eso, y para colaborar con el proyecto "Cristina y Néstor 2011" quiero aportar algunas ideas, para no correr riesgos y asegurarnos que todo salga tal cual lo planeado. ¿Le gusta la fórmula? Kirchner-Kirchner, como Perón-Perón en el 73, se acuerda?

Yo sé que la estrategia de casi todos los políticos es decir que aún no hay que hablar de candidaturas y que, llegado el momento, "estaré en el lugar donde el pueblo me diga que yo deba estar". (A algunos, hace rato que el pueblo les dijo que se vayan a la roncha de su hermana, pero parece que no escuchan bien). La única realidad es que a todos los desvela lo mismo: el 2011. Y nosotros no somos la excepción. Tenemos que seguir hasta el 2015, o inclusive el 2019. Como Stroessner. Bueno, no elegí el mejor ejemplo, pero usted me entiende.

La situación es la siguiente: en las elecciones del 2011 hay que ganar en primera vuelta porque, en caso de balotaje, nos gana cualquiera. Desde Cobos hasta Ricardo Fort. Mejor dicho, desde Ricardo Fort hasta Cobos, para decirlo en orden de coherencia y seriedad.

Según las últimas encuestas publicadas en los diarios, nosotros vamos primeros con el 24%, pero vamos derechito al mismo lugar donde quedó Menem en el 2003. Por lo tanto, descartada la opción del balotaje, sólo nos sirve ganar en primera vuelta, con la cláusula del 40% de los votos, y una distancia mínima de 10 puntos sobre el segundo.

Si tenemos el 25%, quiere decir que nos faltan 15 puntos. ¿De dónde los vamos a rascar? No se desespere. No me llore. En primer lugar, un poquito le podemos morder a la izquierda. Si los asustamos con la sola idea de que podrían ganar De Narváez o Duhalde, tal vez un 5% se venga con nosotros. Algo progres somos. Mucho menos de lo que decimos ser, pero un poco somos. Si arañamos ese 5%, más el 25% que ya tenemos, estamos en un 30%. Faltaría un 10%. ¿Qué hacemos? Le dije que no me llore.

Un par de puntitos podríamos sumar si ganamos el Mundial. Ahora que estamos como chanchos con Julio Grondona y que descubrimos que es un pan de Dios, teniendo en cuenta que el tipo es el número dos de la FIFA, podríamos pedirle que nos dé una manito. Para Don Julio, conseguir un par de penales y la expulsión de algún nigeriano, debe ser una pavada.

Sin Mundial, tendremos que ir juntando los 10 puntos que nos faltan, votito a votito. El 10% del padrón son sólo 2.800.000 votos. Casi todo el Uruguay. Difícil, pero no imposible. Hay que manotearle votos a cada sector.

Por ejemplo con Cobos, hay que ser más vivos. Si lo atacamos crece en las encuestas y si lo ignoramos, cae. A veces parecería que el jefe de campaña de Cobos está en la mismísima Casa Rosada. Si en vez de putearlo todo el día, lo ninguneamos, un par de puntos seguro le sacamos.

Con Macri, el operativo "Hola Mauri" anda fenómeno. Un par de espías, unos teléfonos, una cucharadita de Oyarbide y al horno. El Compañero Mauri ya está en manos del juez. (Te la encargo quedarte en manos de Oyarbide. Ahí, nosotros zafamos de milagro, no?).

Por su parte, De Narváez ahora dijo que va por la gobernación y se bajó de la presidencial. ¿Usted le cree? Yo tampoco. Inauguró su primer local en Capital. ¿Lo vio? Tiene grandes afiches con su cara y frases al pie. Por ejemplo: "El futuro no viene, al futuro hay que ir". Honestamente, no sé si es en serio o en joda. ¿Le estará haciendo la campaña José Narosky? De ahí, algún voto hay que sacar.

A la izquierda ya le pegamos un golpecito esta semana con el tipo que agarraron entrando de noche en un despacho del Ministerio de Economía, y al que Lozano y Pino salieron a defender como si fuera un hermano. Después vieron el video que mostró Amado Boudou y terminaron diciendo, más o menos, que era un pariente lejano que hace mucho que no veían.

Primero era un tipo aterrorizado al que perseguían al grito de "¡Deténgase en nombre de Cristina!". Y terminó siendo algo bastante parecido a un vendedor de quiniela clandestina, levantando apuestas por los pasillos del Ministerio. Creo que al gordo Larrosa (así se llama) le iba mucho mejor de 8 en la selección de Menotti que como asesor en Economía.

Con Lilita y Solá habrá que pensar un plan porque esos dos están armando algo serio. ¿Y si lanzamos el rumor de que hay romance? No sé él, pero ella agarra viaje volando. Me la imagino re mimosa.

Todo lo demás depende de nosotros. Externamente andamos bastante bien. Amplios, diría yo. Reunión con Obama y sobre el pucho, reunión con Chávez. En realidad fueron 15 minutos con el americano y 48 horas con el venezolano, pero podemos decir que fue una especie de empate diplomático. Como con los uruguayos. Otro empate. Nosotros nos quedamos con la razón sobre la violación del tratado, y ellos se quedaron con el mamotreto echando humo frente a las playas. Extraño empate, pero empate al fin.

Internamente, habría que hacer una limpieza entre los miembros de la banda. Los que restan se van, lo que suman se quedan.

Taiana tiene buena imagen, se queda. Boudou también, Marcó del Pont también, Giorgi también, Aníbal no tiene buena imagen, pero es un espectáculo. Además, ¿quién va a contestarle a Nicole Neumann y Amalia Granata? Dicen que el debate con Granata lo ganó ella. Me parece que Aníbal ve dos tetas, le entra a vibrar el bigote y se pierde. En cambio, ya podemos agradecerle los servicios prestados a Moreno, Kunkel, D'Elía y otros que hacen las delicias de grandes y chicos pero, a la hora de sumar, son todos piantavotos.

Después hay que sacarse de encima a toda la banda propagandista. Se lo digo por experiencia. Los gobiernos nunca terminan de aprender que cuantos más chupamedias ponen en los medios, más fastidio generan en la gente.

La cuenta es muy fácil: a los que ya están a favor, no hace falta convencerlos. A los que están en contra no hay forma de convencerlos, y a los que están en el medio, que son los que necesitamos para llegar al 40%, la propaganda burda los espanta.

Ya lo dijo el General en los 50: "Con los medios en contra, ganamos. Y cuando controlamos los medios y los teníamos a favor, nos echaron a patadas". Lo mismo les pasó a los milicos con ATC y aquello de "estamos ganando", le pasó a los radicales con la Coordinadora manejando los canales, le pasó a Menem con Neustadt y compañía, le pasó a De La Rúa con los chambones del grupo sushi y nos va a pasar a nosotros con los que aparecen ahora. Es más sabia la política de "silencio stampa", como dice el Coco Basile.
¿Qué más podríamos hacer para conseguir algún otro puntito? No creo que pegar afiches contra Nelson Castro o Zlotogwiazda, y juzgar a Magdalena Ruiz Guiñazú el próximo jueves en una plaza pública, aporten mucho. A propósito Jefa, ¿no sabe si ese mismo jueves está prevista la lapidación, o eso lo van a organizar después del Mundial?

Le digo algo: somos muchos los que sabemos todo lo bueno que hizo Magdalena en los años duros. Yo le aviso, por si no lo recuerda. Además, el fascismo ya pasó de moda. Le dejo la inquietud.

Como ve, yo empujo todo lo que puedo, pero us+tedes tienen que ayudar. El 2012 nos encontrará juntos, en la Rosada disfrutando del poder, o en El Calafate mirando el lago por la ventana (siempre y cuando Oyarbide no se enoje). Por las dudas, yo me voy reservando una suite en el hotelito que compramos. Hasta ahora, entre el 25% y el 40%, hay un vacío casi imposible de llenar.

Una adrenalina alimentada de desprecio infinito sigue pautando la respiración nacional

Por Pepe Eliaschev

El país vuelve a ser el escenario elegido para la puesta en escena de grandes revolcones mortuorios. En el pedestal del monumento a Roca, en Diagonal Sur y Perú, una agrupación de izquierda ha pintado “Derrocar a Roca”.

Julio A. Roca murió hace 96 años. El grupo de Hebe de Bonafini (al que gruesas franjas de la sociedad siguen llamando, con incomprensible veneración, “las Madres”, como si las mujeres de la Línea Fundadora no existiesen y las madres a secas tampoco contaran), ha anunciado un “juicio” a periodistas que, a su juicio, colaboraron con el régimen concluido en 1983. En esa mascarada, se anuncia el enjuiciamiento de Bernardo Neustadt, que murió hace dos años. Bonafini aplaudió en 2001 el ataque contra las torres gemelas en Nueva York que asesinó a unas 3 mil personas.


Encausar muertos y derrocar estatuas es una de las delikatessen argentinas. Los militares robaron el cadáver de Eva Perón en 1955. Los Montoneros, que habían secuestrado y asesinado a Aramburu en 1969, robaron de nuevo su cadáver en 1974. Ya en democracia, las manos de Perón fueron serruchadas y robadas de su tumba en 1987.

¿Juzgar a Roca? ¿Encausar a Neustadt? Nada nuevo en una Argentina que participa de una acendrada cultura de ultratumba. En su poderoso y desasosegante film Secuestro y muerte, Rafael Filipelli -con guión de Beatriz Sarlo- despliega una deslumbrante mirada sobre el crimen de Aramburu. Revela, desde la extrema continencia de una factura de austeridad ejemplar, la temible banalidad homicida que cruza toda la historia argentina.

Pero la necesidad de recordar, la tenaz decisión de preservar la memoria como enseñanza y educación para futuras generaciones, se han ido cristalizando de la peor manera en la Argentina, con autonomía y respiración propias. La santificada memoria ha sido ella misma ofrendada en el altar de conveniencias muy pedestres.

En muchos sentidos, es como si esa memoria irreductible e inoxidable se hubiera convertido en una enajenación del sereno recuerdo reparador, un dispositivo adornado, en su exterioridad, de excelsas (y aparentes) bellezas morales, pero que en realidad funciona al servicio de proyectos y causas muy visiblemente asociadas al ejercicio y preservación del actual poder político.

Es una memoria “para”, un fenómeno muy ostensiblemente enganchado con criterios y cálculos de corto plazo. Se vincula con fuertes tradiciones nacionales, impávidas pese a las décadas, una suerte de eterno presente empapado de una historia perpetuamente sostenida en acto. La idea de “derrocar” a un estadista que nació en 1843 y murió en 1914 o enjuiciar a un periodista que nació en 1925 y murió en 2008 manifiesta una pétrea callosidad. Se menta la historia, pero no como referente valórico o contexto explicatorio de un fenómeno, sino aceptando resignadamente que estamos enjaulados por el perfume del pasado.

Días atrás, mientras esperaba que me llamasen a embarcar en Aeroparque, observé que un hombre de mediana edad, con un sobrepeso inocultable, semicalvo y con aspecto de profesional, refunfuñaba mientras leía La Nación en la cafetería, sentado a una mesa junto a la mía. Tras varios resoplidos, escuché que exclamaba en voz bien alta: “¡Qué gorilas!”. Sonriente, tomé de una silla cercana uno de los diarios “gratuitos” que publica el Gobierno, se lo alcancé y le dije: “Tenga, deje de sufrir, lea éste, que no es gorila, pero sí lo pagamos todos”.

Me impresionó una vez más la rústica vigencia del concepto “gorila”, acuñado hace más de medio siglo y resucitado hace pocos años al compás de los esfuerzos gubernamentales para polarizar el país.

Los escrachadores de periodistas de estas últimas semanas encarnan lo que, me temo, es el rasgo más vituperable de este chapoteo en el pasado. La misma sociedad en cuyos sótanos se escondieron durante lustros infinidad de personas que decían no saber, no conocer, no haberse enterado ni querer hacerlo ahora se regocija de su sobreactuado y ruidoso memorismo militante. Pero lo hace apelando a las peores esencias de aquel pasado que supuestamente quiere homenajear.

Ha santificado un papel honorable del odio, sacraliza la contienda y vive enamorada de la denuncia. Lo que hace es escandalosamente arcaico, incluso para la Argentina. De los truculentos años de “¡Mueran los salvajes unitarios!” a este renovado espasmo de zafarranchos contra quienes no comulgan con el Gobierno no hay grandes diferencias.

Una adrenalina alimentada de desprecio infinito sigue pautando la respiración nacional. Siempre hay chivos emisarios para ese odio congénito.