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Boudou viabilizará un negocio generoso para los banqueros

viernes, 26 de marzo de 2010

Por Marcelo Bonelli

En Wall Street descuentan que la operación de canje de la deuda será un éxito. Los informes reservados de los bancos de inversión que circulan sostienen que la fuerte adhesión se producirá por una razón concreta: la propuesta que adoptó Amado Boudou permitirá realizar a los bancos y bonistas un negocio multimillonario. Los cálculos secretos preliminares -falta el detalle de la oferta- indican que con la operación los acreedores externos ganarían la friolera de 1.000 millones de dólares.


La fuerte utilidad surge de comparar el valor de mercado que tienen los bonos en default y el precio que pagará la Argentina para que los banqueros acepten la propuesta del Palacio de Hacienda.

La utilidad más conservadora es del 7% y la más realista llega al 16%. Según las últimas cotizaciones, los bonos en default cotizan en el mercado a US$ 48. Pero la Argentina podría abonar US$ 57 por cada US$ 100 impagos que entren al canje. Una ganancia de US$ 9 por cada 100 en default.

En otras palabras: Boudou viabilizará así un negocio generoso para los banqueros, en un mundo financiero donde las utilidades especulativas son extremadamente exiguas. Guatemala coloca deuda al 6,5% y los bonos de la Turquía en crisis otorgan una rentabilidad de sólo el 5%. El exagerado beneficio que ofrece Economía generó un fenómeno en los mercados: ahora ya nadie vende bonos en default, expectantes por la maxiganancia. Así lo afirman bancos como el J.P. Morgan, Goldman Sachs y hasta el propio Barclays.

Las propias infidencias del trío de bancos asesores permitieron en las últimas semanas múltiples inversiones especulativas en el mercado de bonos. Carlos Mauleon -director de para América latina del Barclays- ventiló el jueves 12 de marzo que era inminente la aprobación de la propuesta por parte de la SEC, lo cual ocurrió 10 días después. Se confirmó que, en esa línea, alentaron operaciones Juan Bruchou, del Citibank y Marcelo Blanco, del Deutsche. Los tres bancos tienen una lógica: a mayor adhesión, mayor será la comisión que cobren, equivalente al 0,55% y muy por encima de la que abonó la Argentina en el 2005. Ahora, un "paper" del Barclays precisó la transacción:

La propuesta final, redactada en el "Office Memorando", podría ingresar en la primera semana de abril en la SEC. Así, la apertura del canje se haría en la segunda quincena de abril.

Barclays ya tiene cartas de intención firmadas de Fondos de Inversión con una aceptación por US$ 10.000 millones. Y se prevé una aceptación adicional de US$ 6.000 millones, llegando a un piso de adhesión del 75%, con un tope del 80%.

La propuesta incluye una quita nominal del 65%, pero son tantos los beneficios extra que se otorgan que, en términos reales, sería de sólo el 46%. Entre esos beneficios se encuentran pagos de intereses caídos y un insólita compensación por intereses vinculados al crecimiento del PBI de los años 2005 al 2009.

El tema es tan irritante que los bancos asesores sólo garantizan el pago equivalente a diciembre último. Así, la oferta mejora un mínimo de 3,16 puntos y podría alcanzar los 7 puntos.

La comisión encubierta equivale a 0,55%, unos US$ 82 millones.


Se otorgaría, finalmente, un préstamo al Estado por mil millones de dólares.

Se reconocen las impericias iniciales del Palacio de Hacienda. Boudou y Hernán Lorenzino repitieron hasta el hartazgo que el canje se haría antes del 15 de diciembre, pero sus errores atrasaron todo.

También el Barclays admite dificultades políticas con Néstor Kirchner y la incapacidad de Boudou de tomar decisiones por sí solo. En su paso por la Asamblea del BID, el ministro volvió a mostrar sus limitaciones y su obsesión por la figuración.

El tema es evaluado de cerca en el movimiento empresario. Existe un convencimiento en la UIA: la transacción no implicará, después, un giro del Gobierno hacia una política más promercado. Tampoco aliviará el creciente problema inflacionario, ni la puja precios-salarios.


El tema se habló en la reunión a solas que tuvieron, el martes, Carlos Bulgheroni, de Bridas, y Sebastián Eskenazi, de YPF. Las declaraciones de Bulgheroni a Clarín provocaron un fuerte impacto en España. Bulgheroni desautorizó la gestión de Repsol en YPF. Antonio Brufau, de Repsol, le trasmitió el martes el malestar a Eskenazi y le pidió que cruzara fuerte las acusaciones de Bulgheroni. Unas horas después sólo hubo un tibio comunicado.

En el encuentro entre los petroleros, Bulgheroni ratificó sus dichos frente a Eskenazi, pero acordaron bajar los decibeles de la disputa. El miércoles se habló del tema en la reunión de directorio de YPF. El Gobierno siguió de cerca las gestiones. Julio De Vido teme que la controversia destape críticas a la política petrolera oficial.

El equipo económico volvió en trenzarse en furibundas peleas. Julián Domínguez criticó a Guillermo Moreno, en la reunión a solas con la Mesa de Enlace. Inició una tarea de riesgo. Prometió desandar las políticas ganaderas del secretario de Comercio, como también lo había hecho Boudou con sus incumplidas promesas sobre el INDEC.

Moreno no sólo volteó a varios adversarios, sino que ahora enfrentó con éxito al jefe de Gabinete. Aníbal Fernández prometió ante la UIA desplazar a Moreno, con estas palabras: "Yo a ese mamarracho lo voy a echar del Gobierno."

Débora Giorgi decidió hace tiempo cobijarse bajo el ala del polémico secretario, y Boudou acatar sus iniciativas. Así, Moreno logró funcionar como un superministro, con un verdadero poder delegado: el que le transfiere Néstor Kirchner.

Los máximos referentes del movimiento empresario acordaron seguir negociando una acción política coordinada

viernes, 19 de marzo de 2010

Por Marcelo Bonelli

Los máximos referentes del movimiento empresario acordaron, esta semana, seguir negociando una acción política coordinada y de unidad de los hombres de negocios.


Fue el fruto de trabajosas negociaciones, que incluyeron un compromiso serio de los sectores más duros contra el Gobierno: dejar de lado la difusión de un documento muy crítico sobre la gestión de Cristina Fernández de Kirchner.


La solución se alcanzó gracias a la cintura política de Jaime Campos y de propuestas concretas de Ignacio de Mendiguren. Pero también jugaron un rol fundamental las posiciones contemporizadoras de Luis Pagani y Carlos Miguens.

En el medio, quedaron con un fuerte desgaste Héctor Méndez, Hugo Biolcatti y Mario Llambías. Los tres no fueron a la cumbre que ellos mismos habían organizado para emitir el documento contra el Gobierno.

Méndez fue desautorizado en la propia Unión Industrial Argentina. A tal punto, que el martes tuvo que volver a amenazar con su renuncia para ser ratificado en el cargo. Llambías, de CRA, quedó otra vez atrapado en vetustas historias de riñas con la UIA, y Biolcatti prefirió no asistir para evitar reproches fabriles.

La intención original del encuentro era darle aval a la creación de un Frente Empresario integrado por la UIA, AEA y la Mesa de Enlace. La exteriorización de esa unidad iba a ser la firma de un documento crítico contra la gestión oficial.

Existía un borrador del texto que reclamaba cordura política al Gobierno, un pedido de diálogo y una defensa a las instituciones democráticas. El "paper" pedía, además, medidas para evitar la puja precios-salarios.

Biolcatti fue el impulsor político de la iniciativa y a la reunión llegaron con un espíritu muy fuerte contra la Casa Rosada figuras como Alejandro Delfino, Carlos Reyes Terrabusi (SRA) y Enrique Cristofani (ABA). Ese clima se reflejó en un contrapunto entre Delfino y Adrián Kaufmann Brea.

El hombre de Arcor dijo: "En la UIA hay realidades muy diferentes. A muchos sectores le van muy bien y la industria creció." Delfino respondió: "Nosotros en el campo no crecimos nada."

Héctor Méndez se comprometió a participar del encuentro y a acompañar el documento, en conversaciones directas con Jaime Campos y Biolcatti. Pero ese compromiso personal fue desautorizado por sus vicepresidentes Luis Betnaza, Federico Nicholson y De Mendiguren.

La plana mayor de la UIA argumentó que no era el momento adecuado para lanzar una ofensiva contra la Casa Rosada y también que nunca irían detrás de una iniciativa política de la Sociedad Rural. También habían recibido fuertes críticas de sus antiguos socios del Grupo de los 7, como Jorge Brito, Carlos de la Vega, Adelmo Gabbi y Carlos Wagner. Hoy mantendrán una reunión para limar diferencias.

Por eso la central industrial puso como condición para asistir al encuentro una sola cosa: que no se emita ningún documento y que únicamente se abra el diálogo para negociar la conformación en el futuro de un frente empresario.

Campos -el coordinador de la reunión- tuvo intervenciones precisas que llevaron a buen puerto la iniciativa y evitaron un fracaso en medio de un clima de indudable tensión interna. De Mendiguren fijó parámetros para seguir las reuniones: "Debemos superar nuestros disensos y apostar al diálogo".  Fue ahí cuando Pagani aportó lo suyo: "El tren del crecimiento esta pasando de nuevo y no podemos quedar otra vez en el andén".

El saldo del encuentro fue recibido con alivio en la Casa Rosada. Temían una declaración furibunda. Este balance del kircherismo malhumoró a los empresarios más intransigentes con el Gobierno. Pero hay una conclusión real: peor era terminar la reunión con una ruptura del movimiento empresario. Miguens afirmó: "Ya es un éxito habernos reunido."

Los financistas que estuvieron allí advirtieron un dato económico clave: es inminente la aprobación del canje por la SEC. Carlos Mauleon, el director del Barclays que comanda la transacción, se lo anticipó la semana pasada a varios banqueros y con esa información confidencial abrió el grifo a la especulación con los bonos.

Carmen Corrales se comunicó el miércoles con Amado Boudou y le trasmitió el último requisito que reclamó la Comisión de Valores Norteamericana a los abogados de la Argentina. Corrales es la encargada del caso argentino en el buffet Cleary Gottlieb Steen & Hamilton. La abogada le dijo que la SEC pretendía un documento oficial, en el cual el Palacio de Hacienda detallara qué comisión van a cobrar los bancos asesores y cuál es el rol de Barclays, Citi y Deutsche Bank. El pedido obedece a una cuestión: para cubrir absurdas apariencias políticas, Boudou había dicho que los bancos no le cobraban comisión a la Argentina, cuando en Wall Street se insiste que ese pago está camuflado en la transacción.

Ayer, el Palacio de Hacienda tuvo que precisar esas obligaciones. El documento admitiría dos cosas:
Que Boudou, por contrato, le delegó amplios poderes para decidir sobre el canje al banco inglés Barclays. Y que los tres bancos asesores cobrarán una elevada comisión, por encima de lo que pagó la Argentina en el canje de 2005. Ese año fue del 0,37% y ahora Boudou aceptó un 0,55%. Así, el monto mínimo sería de US$ 82 millones.

Pero podría ascender a la friolera de 110 millones, si el acuerdo se hizo sobre el monto nominal del canje.

Boudou está dispuesto a todo porque sabe una cosa: que su continuidad en el Ministerio de Economía está atada al éxito de la operación con los holdouts.