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Ricardo Jaime se va a Brasil con la autorización del juez K Norberto Oyarbide

viernes, 21 de mayo de 2010

El juez federal Norberto Oyarbide le dio un respiro al ex Secretario de Transporte, Ricardo Jaime. El magistrado le permitió viajar al exterior, tal como lo había solicitado en el expediente el ex funcionario.

Oyarbide ya lo había embargado por 40 millones de pesos en la causa por enriquecimiento ilícito y ahora le dio permiso para que este viaje junto a su esposa, Silvia Reyss, a Brasil.



De esta manera el juez cambió de opinión con respecto al acusado. Es que el pasado 31 de marzo dispuso la inhibición general de bienes del ex secretario de Transporte y también le prohibió salir del país.

Las medidas restrictivas ordenada por Oyarbide se aplicaron luego de que funcionarios judiciales y la Unidad Especial de Investigaciones y Procedimientos Judiciales de Gendarmería allanaron el piso que empresarios le alquilan a Jaime en la avenida del Libertador, donde se incautaron una fuerte suma de dinero y numerosos documentos.

En aquel momento también fueron allanadas una casa en el country "Camino Real", en el partido bonaerense de San Isidro, y la casa de Jaime en el country "Cuatro Hojas", en Mendiolaza, Córdoba, y el spa "Alleviare" (http://www.alleviarespa.com.ar/alleviare.php) que presuntamente explotaría su esposa.

La causa.

El juez Oyarbide y el fiscal Rívolo investigan el crecimiento del patrimonio de Jaime en los seis años que fue secretario de Transportes (renunció en junio del año pasado en medio de denuncias que arreciaban sobre su nivel de vida) y si cobró 'coimas' o dádivas de las empresas a las que entregaba subsidios.



En la mira de los investigadores, además de los inmuebles, se encuentran un avión Lear Jet 31A, valuado en cuatro millones de dólares, y un yate oceánico que tiene un costo de 1,4 millón de dólares.

Ambos están a nombre de sociedades anónimas con acciones al portador, de difícil identificación.

Complicado.

Las últimas semanas fueron aún peores para Jaime. El ex vicegobernador de Néstor Kirchner en Santa Cruz dijo que "todo lo que tiene Jaime lo robó". Por su parte, Gabriel Ignacio Akerman, abogado de la sociedad TEBA - a cargo de la concesión de la terminal de omnibus de Retiro - admitió no conocerlo personalmente pero sí haber sido su garante en el alquiler de un piso en Libertador al 600. Actualmente Jaime vive en Av. Libertador 654 piso 12, propiedad de los hermanos Redondo (futbolista).

Jaime también fue procesado por el juez federal Claudio Bonadio en el marco de la causa en la que se investigan supuestos viajes de funcionarios públicos en aviones privados pagados por empresarios.

Fuente: Perfil

El velo que venía cubriendo los delitos de corrupción del Gobierno ha comenzado a descorrerse

lunes, 26 de abril de 2010

Por Nelson Castro

El velo que venía cubriendo los delitos de corrupción que complican a altos funcionarios del Gobierno ha comenzado a descorrerse. En la semana que pasó hubo tres hechos que impactaron fuertemente al oficialismo: el procesamiento del ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime; la denuncia sobre supuesto tráfico de influencias en la reapertura del canje de deuda por parte de de la consultora Arcadia; y la denuncia hecha por el ex embajador de la Argentina en Venezuela, Eduardo Sadous, sobre el pago de coimas en operaciones de exportación de productos argentinos a ese país.


Sobre el episodio de Ricardo Larosa, quien vive del suministro de información que debería ser pública a distintos clientes, una fuente del Ministerio de Economía lo define sin dudar: “Le hicieron una cama”. Sobre este abogado se sabe que trabajó varios años en el Ministerio, que es bien conocido por muchos allí, y que, por lo tanto, tiene un acceso amplio a despachos de muchos funcionarios.

“No sería extraño que pudiera tener la llave de uno de esos despachos” admite la citada fuente. La imposibilidad de tener acceso a datos que deberían ser del dominio público ha terminado de favorecer el accionar de individuos como Larosa. Hay muchos Larosa en el Ministerio que viven de eso. Por lo tanto surge con bastante claridad que la razón por la que ahora se lo culpó de un delito lleva a un solo camino: el enfado del Gobierno con la denuncia del diputado Claudio Lozano sobra la participación de la consultora Arcadia en la reapertura del canje de deuda.

La denuncia del embajador Eduardo Sadous golpeó al corazón del Gobierno: es decir, al poderoso ministro de Planificación Julio De Vido y al matrimonio Kirchner. Por eso es que se encendieron las alarmas y, como en otras ocasiones recientes, desde la Babel de Olivos bajó una primera orden: hay que “matar” al embajador. Hubo una segunda orden: De Vido debe salir a hablar. En el medio, una realidad: la desesperación.

La relación entre la Argentina y Venezuela ha sido y es un rubro manejado directamente por el matrimonio presidencial. Lo que Sadous ha dicho no es nuevo. La novedad es que el embajador lo haya dicho ante un juez con datos precisos que son total y absolutamente verosímiles.

En diversos artículos de Perfil y en esta columna, a cargo entonces de Jorge Lanata, ya se había escrito mucho sobre las irregularidades de los negocios entre Buenos Aires y Caracas. La existencia de la así llamada “diplomacia paralela” tuvo su primera comprobación fehaciente al descubrirse el escándalo de la valija conteniendo 800 mil dólares de Guido Alejandro Antonini Wilson.

Las fuentes de la Cancillería afirman que Sadous fue removido de su cargo de embajador en Venezuela por habérsele atribuido afinidad con el antichavismo. Lo definen como “un hombre honesto y un profesional serio”.

Fue designado como embajador en Caracas durante la presidencia de Eduardo Duhalde. Sadous vino denunciando la existencia de la “diplomacia paralela” desde el momento mismo en que se anotició de la existencia de esta metodología corrupta.

En este marco, el episodio más relevante que le tocó vivir fue el del fideicomiso de 90 millones de dólares destinados financiar ventas de productos argentinos a Venezuela. El episodio llegó a conocimiento del entonces ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa, a través de un memorándum. Esto sucedió a principio de 2006.

Por un tiempo ese dinero estuvo inubicable. Cuando “reapareció” se supo lo que había pasado: algún funcionario del gobierno de Chávez vendió esos dólares en el mercado libre para luego comprarlos otra vez al valor del cambio oficial, ganando así 13 millones de la divisa norteamericana.

Ante esta denuncia, alguien del Occovi reaccionó al segundo y, contrariado, se comunicó con una autoridad de la Cancillería a fin de hacerle una advertencia terminante: “¡Dígale a ese tipo que se calle! ¡O no se da cuenta que ese asunto lo manejamos nosotros!”. Hay que recordar que el Occovi es el Organo de Control de Concesiones Viales y que, en ese tiempo, su titular era Claudio Uberti, quien luego debió renunciar por su participación en el caso de la valija de Antonini Wilson.

Un embajador recuerda muy bien un encuentro circunstancial que, hace unos años, tuvo con Sadous en los pasillos de la Cancillería. Allí, Sadous le dijo que “todas las operaciones con Venezuela se hacen con coimas”.

“Son varios los embajadores que podrían contar los pedidos de coimas que han recibido por parte de un alto funcionario del Poder Ejecutivo cada vez que han acercado propuestas de empresarios de sus países que quieren invertir aquí”, relata en estricto off un corresponsal extranjero acreditado en Buenos Aires. El nombre de ese alto funcionario es el mismo en todos los casos.

La existencia de la “diplomacia paralela” produjo, además, una gran tensión en funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores abocados al tema de las exportaciones de productos argentinos. Tal vez allí radique la razón por la que el coordinador del grupo de exportadores de la Cancillería, Adrián Nador, habría pedido dejar el cargo.

Un caso que ejemplifica este mecanismo de corrupción montado entre los gobiernos de la Argentina y Venezuela es el de la maquinaria agrícola. Hay que recordar que en el 2005 se firmó un acuerdo por 500 millones de dólares por el que empresas argentinas iban a vender máquinas al país caribeño.

El plan era que esas operaciones se completaran por etapas entre 2005 y 2007. Esto generó gran entusiasmo en el sector. Sin embargo el entusiasmo duró poco. “Nos llamaron de un ministerio y nos pidieron el 15% de coima. Muchos dijimos ‘no’ y nos quedamos afuera del negocio”, relata uno de los empresarios que se negó a pagar la coima. El ministerio al que alude el empresario es el que encabeza el mismo funcionario antes mencionado por los embajadores.

Ante el velo de la verdad que, inexorable, comienza a descorrerse, en la Babel de Olivos se trabaja a destajo en ver cómo neutralizar sus efectos. La SIDE está “a full” buscando montar operaciones que desacrediten al embajador Sadous a quien, tal vez, le dediquen un escrache.

Son todas ideas que parten del matrimonio presidencial que, en nombre del progresismo, se han transformado en campeones de estas metodologías nazifascistas que la historia, de la que demuestran no haber aprendido nada, ha condenado.

Democracia mutilada que amputa al Congreso de la Nación y hostiga la independencia de los jueces

viernes, 9 de abril de 2010

Por Alfredo Leuco

En la Argentina, cuando se habla de gobierno, la referencia es sólo hacia el Poder Ejecutivo. Por una malformación cívica olvidamos que, según la forma representativa, republicana y federal que marca la Constitución, el gobierno está compuesto por dos poderes más, el Legislativo y el Judicial.

El matrimonio presidencial aprovecha esta situación y lleva al paroxismo la nefasta idea de que los que están fuera del PEN son de palo. Legisladores y jueces están padeciendo ese terremoto que los deja a la intemperie y los obliga a colocarse a la defensiva. Esta especie de democracia mutilada que amputa al Congreso de la Nación y hostiga la independencia de los jueces con diversos mecanismos, erosiona a toda la dirigencia en general, pero perjudica en particular a la oposición, que por momentos aparece pedaleando en el aire.

Esta concentración inédita de poder en Néstor Kirchner lo convierte en un gran titiritero que mueve los hilos de su tropa con sagacidad y gran capacidad de daño para propios y extraños. También lo coloca en el centro de la escena para recibir todos los cachetazos.

Los casos más emblemáticos de estas horas son los de Eduardo Fellner y Ricardo Jaime. La obediencia debida los condena, pero a la vez los coloca apenas como autores materiales de las oscuridades ordenadas desde la quinta de Olivos

Le anticipo que esto parece un cuento de Jaimito. Y le pregunto: ¿Hay algún argentino informado sobre los movimientos internos del kirchnerismo que no sepa que cada paso que dio Ricardo Jaime en el enriquecimiento súbito de su familia tuvo el aval, la complicidad o la mirada para otro lado de Kirchner?

¿Desde cuando alguien de su entorno se mueve sin el control obsesivo, enfermizo, de mano dura que ejerce el diputado patagónico-bonaerense.?

Sincericida como siempre, Luis D’Elía calificó de “ladri” a Ricardo Jaime, el ex Secretario de Transportes de la Nación y hombre de tanta confianza con Néstor Kirchner que tenía acceso directo a su despacho sin tener que pasar por el del ministro Julio De Vido.

“Ladri”, según el Diccionario Etimológico Autorizado del Lunfardo del prestigioso académico Oscar Conde significa: “ 1/Político o funcionario público corrupto o sospechoso de corrupción. /2. Cualquier persona que obtiene éxitos, especialmente económicos, sin esforzarse demasiado.”

Artemio López, sociólogo y provocador intelectual por naturaleza fue más allá cuando definió al gobierno de Aníbal Ibarra como “ladri-progresismo”. ¿Hará falta llamar a concurso por oposición y antecedentes para definir que tipo de ladri es Jaime según D’Elía? ¿ Ladri-kirchnerismo, sería demasiado?

Pero más allá de la semántica están los hechos. Ricardo Jaime viene caminando desde muy lejos en el tiempo y en el territorio de la mano de Néstor. No es casualidad que la única propiedad que el cordobés-patagónico reconoce como propia en su declaración jurada sea un humilde departamento intrusado ubicado en Caleta Olivia. Allí ejerció su primer cargo público en democracia como director de Catastro. Durante la dictadura se había desempeñado en la misma área pero en Córdoba.

Las leyendas que se cuentan en el sur y en el frío sobre los motivos que explican este sólido concubinato de Néstor y Jaime se meten en la vida privada de ambos, merodean temas tan delicados como la paternidad y por responsabilidad y falta de certeza informativa no corresponde explayarse.

Hay algo en lo que, en forma reservada, todo el mundo coincide: Cristina Fernández de Kirchner detesta al ingeniero agrimensor Ricardo Raúl Jaime. No se sabe si como cualquier esposa común y silvestre nunca terminó de digerir a “ los amigotes” de la noche y las travesuras de su marido o desprecia la estética ( ¿ también la ética?) menemista que Jaime ostentó siempre con sus anillos, cadenitas y relojes de oro que relucían en su piél eternamente tostada por los efectos de la cama solar.

Si se dejan de lado las anécdotas y se mira más de cerca la política, la cercanía de Carlos Menem con Néstor Kirchner se estrecha cada vez más y por muchos motivos. No sólo por el acuerdo tácito entre ambos en el Senado, que le permite a Kirchner evitar que sesione. También porque el principal operador en la Cámara alta, Miguel Angel Pichetto, forjó su moral en los usos y costumbres del menemismo y porque a la hora de diseñar la estratégica mediática en Olivos, Kirchner elije a empresarios amamantados durante esa década.

Para hacer el trabajo sucio y cobarde que ataca periodistas críticos desde los medios oficiales y paraoficiales, Kirchner apela a mano de obra otrora progre que gana fortunas provenientes de las arcas del Estado.

Para las alianzas estratégicas, prefiere gente experimentada que conformó algo similar a lo que fue el CEI para Menem. Lo de Daniel Hadad no es nuevo. Ha sido y es uno de los más eficientes soportes periodísticos del kirchnerismo. Hasta sus enemigos elogian su capacidad de gestión.

Hay que sumarles otros dos notorios hombres de negocios: Jorge “Corcho” Rodríguez, ex socio de Rodolfo Galimberti y ex pareja de Susana Giménez, y el banquero Raúl Juan Pedro Moneta, emblema de aquel holding que unió al Citi y Telefónica, entre otros, y que hoy ha vuelto a saciar su vocación de cronista al comprar un conglomerado de radios importantes.


Estos son los generales que acompañan a Kirchner como comandante en jefe de su campaña para lograr el 40 por ciento de los votos y apostar a atomizar tanto a la oposición para que ninguno llegue al 30 por ciento y así evitar el ballottage. El resto de los colaboracionistas que aportan por izquierda en los medios prefiere ignorar esta realidad mientras funciona como infantería.

Pero vamos al otro caso. ¿Alguien cree que el presidente de Diputados le clavó un puñal por la espalda a años de funcionamiento legislativo por una decisión personal? Eduardo Fellner fue elegido por todos sus pares debido a su prudencia y actitud de caballero.

En su momento, algunos advirtieron que había que consagrar otra autoridad porque finalmente Kirchner, como a tantos, le iba a quebrar la voluntad para someterlo. Y eso es lo que ocurrió con Fellner. Desde 1983, todos los que ocuparon su lugar se pusieron por encima de las peleas interbloques y adoptaron una postura ecuánime y ecuménica.

Esta vez, Fellner incineró en el altar K gran parte del respeto que había logrado entre los diputados. No hay antecedentes de alguien que haya levantado una sesión a los 45 minutos por falta de quórum. Nunca hubo tantas zancadillas infantiles como no hacer sonar la chicharra, redireccionar los teléfonos internos hacia otros destinos, apagar el tablero, pisar contratos de asesores.

Por eso, Graciela Camaño pidió el desplazamiento de Fellner. Se sintió violada en su buena fe y le dijo que le “faltaba hombría de bien”.

Está claro: los mínimos lazos de confianza se han evaporado en el Congreso. Kirchner lo festeja como un triunfo, pero el desprestigio también los salpica a él y a su esposa. Cristina lo reconoció hace poco cuando dijo que en 2001 “nos querían matar a todos” sin diferenciar a oficialistas y opositores. Tampoco se diferenció entre los tres poderes que integran el gobierno de la Nación