El castigo a Reutemann está ligado con la jerarquía de los protagonistas

miércoles, 10 de febrero de 2010

Por Eduardo van der Kooy

Hace mucho tiempo que un dirigente peronista no es cruzado a mansalva por el kirchnerismo, como sucedió ayer con Carlos Reutemann. Ni Eduardo Duhalde, que ya confesó su deseo de destronar a Néstor Kirchner del PJ para competir en el 2011, recibió un castigo político semejante.

El castigo no está ligado sólo con las palabras --ninguna de ellas halagadora-- sino también con la jerarquía de los protagonistas. Pasar lista resulta imprescindible: Hugo Moyano, Agustín Rossi, el jefe de los diputados oficiales, Miguel Pichetto, el jefe de los senadores, Alberto Balestrini, vicegobernador de Buenos Aires, José Luis Gioja, gobernador de San Juan, Carlos Kunkel, una dilecta mascota kirchnerista y --al menos hasta anoche-- también el senador Jorge Landau.



¿Irritaron tanto las palabras del senador santafecino como para desatar semejante vendaval del kirchnerismo? Por supuesto que generaron malestar. Reutemann golpeó con un lenguaje y un estilo que resintió un costado ahora también vulnerable del kirchnerismo: dijo, en la relación al Gobierno que "vamos a estar contentos en 2011" si no se han "afanado la Casa Rosada y la Plaza de Mayo". En el imaginario colectivo mas amplio y sencillo eso se traduce, sin dudas, como la corrupción del poder.

La corrupción ha empezado a acompañar del brazo, desde hace tiempo, a la inflación en el ciclo kirchnerista. Ayer mismo fueron citados a declarar el ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime y su reemplazante actual, Juan Pablo Schiavi. Ayer mismo la cuestión de la inflación estuvo en boca de muchos. Moyano, el jefe de la CGT, refutó a Amado Boudou y le dijo que la inflación no se puede negar. El ministro de Economía había afirmado que no se puede hablar de inflación sino de reacomodamiento de precios. Una metáfora pobre e inservible.

Cristina Fernández, en una de sus dos apariciones del día, por una vez no se la tomó con los medios de comunicación que hablaron de la inflación y que señalaron, sobre todo, la estampida en los precios de la carne. Culpó a la abundante lluvia de los últimos meses y a la especulación de los ganaderos.

Inflación y corrupción podrían constituir una combinación política letal para el kirchnerismo, al cual le quedan dos años de Gobierno. Y le queda un año para intentar alguna recomposición o alguna hechicería frente al horizonte del 2011.

Otro dato también ha quedado boyando en la memoria popular: la compra de dos millones de dólares de Kirchner en el 2008, en medio de la crisis económica internacional, para una inversión inmobiliaria no podría catalogarse como una maniobra ilegal, por lo menos hasta que la Justicia determine lo contrario. Pero es difícil, pese a eso, que no sea recibido como un vaho nauseabundo por la sociedad.

En ese contexto irrumpió Reutemann. Un contexto sensibilizado además, en términos políticos, por el percance de salud que sufrió el domingo Kirchner , del cual --por fortuna-- se repone. Un quiebre en la salud de un hombre del poder es siempre --aunque la aseveración resulte perversa y caprichosa-- una potencial señal de debilidad. No fue una casualidad que Cristina haya alardeado ayer que "hay Kirchner para rato".

Dificílmente Reutemann haya especulado con esa realidad. Hasta podrían sembrarse dudas si el tono y las palabras que utilizó fueron premeditadas. El senador no suele ser un mosquetero del lenguaje. Y actúa muchas veces empujado por el fastidio. Quedó claro, con sus declaraciones de ayer sobre la situación de la ganadería, que le afloró de nuevo el malestar por la realidad del campo, como sucedió durante los peores momentos del conflicto. Fue durante una reunión con dirigentes agrarios que lanzó aquel mandoble al kirchnerismo.

El kirchnerismo reaccionó por eso, aunque también por otra cosa. El posible regreso de Reutemann a pelea electoral sería uno de los pocas guías capaces de alinear a un partido disgregado y somnoliento.

Cuando al senador lo apuraron con su candidatura se volvió a enredar como le acostumbra a suceder cuando debe improvisar. Alcanzó a dejar en claro que no se considera candidato. Todavía.

Alrededor de él se desarrolla un trabajo político que contempla la posibilidad de su postulación. Las bases están, en especial, en Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. Pero hay otras líneas tendidas. Mario Da Neves, el gobernador de Chubut, visitaría esta semana a Jorge Busti, un motor reutemista. Se planea para días cercanos un encuentro de Reutemann con Felipe Solá.

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