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Cobos le ofreció custodia personal a Adriana Bortolozzi, ferviente opositora a la Iglesia Católica

jueves, 15 de abril de 2010

El vicepresidente Julio Cobos le ofreció custodia personal a la senadora nacional Adriana Bortolozzi (Formosa-FpV), luego de que sufriera presiones en plena sesión tras ser la legisladora número 37, que permitió que la oposición consiguiera quorum para luego votar junto con el oficialismo para aprobar la desiganción de Mercedes Marcó del Pont, Frente al Banco Central de la República Argentina.


El ofrecimiento de Cobos llegó a traves de su secretario privado, pero Bortolozzi todavía no respondió si la acepta o no.

En plena sesión, la senadora había dicho que estaba "sola y con miedo. "Estoy acá por mi propia decisión. Creo que para defender a nuestra primera mandataria, a quien estoy agradecida por las obras en mi provincia, la peor manera de defenderla es no sesionar. Estoy sola, tengo miedo, pero me voy a quedar todos los miércoles", aseguró Bortolozzi.

Estas declaraciones llegaron luego de que en pleno recinto el secretario administrativo de la Cámara Alta, Mario Daniele, la senadora Marina Riofrío, y el propio Miguel Ángel Pichetto intentaran convencerla para que se vaya de la sesión, dejando al oficialismo sin el número necesario para tratar el pliego de Marcó del Pont y la reforma al impuesto al cheque.

¿Quién es Bortolozzi?

Adriana Bortolozzi, es senadora nacional por la Alianza Frente para la Victoria de la provincia de Formosa, desde 2005, y su período vencerá el año próximo.

La formoseña está casada con Floro Eleuterio Bogado, quien fuera gobernador de la provincia entre 1983 y 1987 y actualmente es el vice del gobierno de Gildo Insfrán.

Bortolozzi cursó la carrera de doctorado en Derecho en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Nacional del Nordeste, en la provincia de Corrientes

Adriana Bortolozzi, es la senadora que presentó varios proyectos que irritan a la Iglesia. La senadora formoseña quiere modificar el Codigo Civil argentino para cambiar el staturs juridico de la Iglesia Católica y eliminar su carácter público.

El proyecto de ley de Bortolozzi tiene como objetivo principal que el Estado deje de financiar a la Iglesia y que esta institución pierda status público en la sociedad.

“La Iglesia Católica y las demás entidades religiosas reconocidas, las asociaciones y las fundaciones que tengan por principal objeto el bien común, posean patrimonio propio, sean capaces por sus estatutos de adquirir bienes, no subsistan exclusivamente de asignaciones del Estado y obtengan autorización para funcionar”, fundamentó oportunamente Bortolozzi.

Pero hay mas. La senadora formoseña busca que se deroguen los decretos leyes 21.950, 21.540 y 22.430 firmados por el dictador Jorge Rafael Videla, los cuales establecían una “asignación mensual para los obispos”.

En este sentido, la senadora oficialista fundamentó que “no se pretende con la abrogación de asignaciones a la jerarquía eclesiástica, en funciones y en retiro y de jubilaciones sin aportes compatibles con otros ingresos, incumplir el mandato constitucional del artículo 2º, de sostenimiento del culto católico, apostólico, romano. Por el contrario, se trata de no condicionar a las autoridades eclesiásticas argentinas en el destino de la suma que les otorga anualmente el presupuesto”.

En una 3ra iniciativa, Bortolozzi se propone tambien modificar el artículo 1081 del Código Civil argentino donde se establece "la obligación de reparar el daño causado por un delito pesa solidariamente sobre todos los que han participado en él como autores, consejeros o cómplices, aunque se trate de un hecho que no sea penado por el derecho criminal. La senadora formoseñá quiere incorporar la afirmación de responsabilidad solidaria de instituciones peligrosas, respecto de los hechos ilícitos cometidos por sus sacerdotes o equivalentes.

“Ante la situación de indefinición normativa respecto de la cuestión cuya modificación se pretende y para prevenir situaciones injustas motivadas en la incertidumbre legal y el arbitrio jurisdiccional, es nuestra responsabilidad establecer clara e inequívocamente en un texto legislativo como el que se propone (u otro con similar contenido), la solidaridad que le corresponde a las religiones, iglesias y congregaciones por los hechos ilícitos de sus ordenados, sacerdotes o pastores; la necesidad de coherencia de nuestro derecho y la conveniencia social de garantías de los justiciables, justifican plenamente la presente iniciativa parlamentaria”, fundamentó la senadora Bertolozzi a la hora de presentar su proyecto de ley.

En otro de sus proyectos, que perdió estado parlamentario porque nunca fue tratado, Bortolozzi pretendía la eliminación del obispado castrense. Su proyecto establecía: “Cesarán en sus funciones el obispo castrense, el obispo auxiliar castrense, los capellanes mayores, los sacerdotes militares de cada una de las Fuerzas Armadas y quienes desempeñen funciones eclesiales análogas en las fuerzas de seguridad”.

Fuente: Urgente 24

Los Kirchner con demasiadas malas artes fueron vulnerando los límites que intentó trazarle el conglomerado opositor

miércoles, 31 de marzo de 2010

Por Eduardo van der Kooy

Néstor y Cristina Kirchner han ganado con los dos fallos de la Justicia conocidos ayer una batalla política que arrancó en diciembre del año pasado.

En ese derrotero de más de tres meses despidieron a Martín Redrado del Banco Central, alzaron en su reemplazo a Mercedes Marcó del Pont, cuyo pliego está aún pendiente de aprobación, resignaron el predominio en el Senado y despertaron, por sus presiones y palabras, resistencias impensadas en el Poder Judicial.


Tanta fricción continuó desgastando la imagen pública del matrimonio presidencial con la sociedad. Una encuesta conocida ayer en la geografía oficial indica que Cristina estaría en los niveles de popularidad más bajos desde que asumió en el 2007. Parecidos a los que cosechó durante el conflicto con el campo: sólo entre el 17% y el 18% de aceptación. Pero, tal vez, sea ese el contratiempo menos importante: los Kirchner parecen haber enterrado hace rato la posibilidad de recuperar fiabilidad. Se contentarían con gobernar para el núcleo duro de los incondicionales.

La batalla ganada no implicaría que el enfrentamiento global sobre determinadas facultades de poder de los Kirchner haya concluido. Sigue en manos del Congreso la chance de rechazar el DNU que habilitó el uso de las reservas para el pago de los vencimientos externos. También está bajo análisis de los integrantes de la Corte Suprema un pronunciamiento sobre las verdaderas necesidades y urgencias del Poder Ejecutivo para apelar, con tanta frecuencia, a los decretos.

En el caso del Congreso, aquel hipotético rechazo sería una especie de resarcimiento para una oposición que recurrió, en su momento a la Justicia, por la inoperancia política para enfrentar el reto de los Kirchner. Pero nada garantiza que los opositores vayan a tener ese consuelo: ayer mismo, durante la flojita exposición de Amado Boudou en el Senado, el kirchnerismo repitió con fuerza la idea de reflotar el proyecto del senador peronista Carlos Verna. Es decir, mutar el controvertido DNU en una ley. En ese aspecto, la polémica podría quedar saldada. Nadie sabe bien, en cambio, qué estarían tramando los integrantes de la Corte.

Lo cierto es que los Kirchner disponen desde ayer de los US$ 6.500 millones para pagar deuda externa. El ministro del Interior, Florencio Randazzo, anunció que la próxima semana ya serían utilizados US$ 200 millones. El grueso de los pagos habría que realizarlos recién en agosto.

Aunque, quizás, el nudo de la cuestión no pase únicamente por el dinero. Importaría tanto, o más, el significado político de lo sucedido en las últimas horas. Los Kirchner cambiaron, de hecho, la lógica de la relación entre el Poder Ejecutivo y el Banco Central. También con astucia política y demasiadas malas artes fueron vulnerando los límites que intentó trazarle el conglomerado opositor.

Nadie puede saber, a ciencia cierta, cuánto incidieron en este desenlace dos situaciones. La ofensiva del matrimonio contra la Justicia. La incapacidad de la oposición para encontrarle en el Congreso una solución política a la crisis que suscitó el uso de las reservas del Central.

El mundo de la Justicia suele latir acompasadamente al ritmo de las vivencias políticas. Y esas vivencias en la Argentina de esta hora van y vienen. Nadie imaginó en diciembre, cuando se apropió de la mayoría en Diputados, que la oposición crecería como creció hasta complicar al kirchnerismo en el Senado. Muchos supusieron, por error, en esa vereda, que el golpe de nocaut a los Kirchner había sido propinado. Cuando llegaron los enredos y los fracasos opositores en el Congreso cundió la desesperanza. Como si todo lo obtenido se hubiera derrumbado. Ni aquella euforia ni el presente pesimismo.

El primer reflejo del acomodamiento judicial fue aquel fallo del juez Enrique Lavié Pico que esterilizó las ambiciones de la oposición de declarar nulo en Diputados el DNU mediante el cual los Kirchner accedieron, finalmente, a las reservas del Central.

El fallo de ayer de la Sala IV en lo Contencioso Administrativo que volteó los recursos opositores estuvo en consonancia con otros anteriores de afinidad con posturas oficiales. Aunque, en esta ocasión, se apuntaló en un argumento difícil de refutar: recordó que la Corte Suprema había declarado abstracto un planteo del diputado del PRO, Federico Pinedo, contra el DNU del Fondo del Bicentenario porque ya había sido derogado por el Gobierno. Especialistas dijeron que los auspiciantes de la UCR debieron, en este caso, haber hecho una presentación aparte por el nuevo DNU de Cristina.

La mayor sustancia política quedó impresa en el fallo de la Sala I del mismo fuero federal. Dirigentes de la oposición admitían anoche que no había sospechas contra los doctores Néstor Buján, Pedro Coviello y Clara Do Pico, que desestimaron decisiones anteriores de Claudia Rodríguez Vidal. Esa jueza había atendido los reclamos de la oposición por el uso de las reservas del Central.

Pareció haber en el mensaje de los tres magistrados, aún con sus matices, una coincidencia: la oposición no supo encontrarle la vuelta política, pese al tiempo que dispuso, al problema planteado por los Kirchner. La Justicia no tendría por qué razón hacerse ahora cargo de una solución cuyas llaves poseería el Parlamento.

Buján y Coviello dejaron asentadas sus disidencias con los DNU de Cristina. Entre otros motivos, por haber asumido "indebidas funciones legislativas". Coviello, incluso, puso en duda la conveniencia del uso de las reservas. Pero convinieron, junto a Do Pico, que los recursos presentados por la oposición habían sido vaciados de sentido no bien se inició el período de sesiones ordinarias del Congreso. La falta de sesiones extraordinarias, ante una determinación tan importante, había justificado, al entender de los jueces, la demanda opositora.

Buján avanzó en consideraciones políticas, tal vez, con mayor audacia que sus colegas. Afirmó, por ejemplo, que el Congreso tenía las facultades para autoconvocarse. Y que si no lo hizo fue "por desidia" o por ausencia de voluntad. Junto con Do Pico sostuvo que hoy "no existe óbice alguno imputable al Poder Ejecutivo que les impida actuar en el ámbito de la Cámara que integran a los fines del tratamiento de los DNU". Este recurso había sido impulsado por los peronistas no kirchneristas Felipe Solá, Graciela Camaño y Alfredo Atanasof.

Los fallos de las dos Salas -pero en especial esta última- cayeron como granizo sobre la cabeza de los dirigentes opositores. Y desataron un debate sobre cómo continuar escribiendo esta difícil historia.

¿Sesionar el próximo miércoles para rechazar en Diputados el DNU? ¿Rechazarlo, simplemente, o declarar también su nulidad? ¿Incluir ahora ese rechazo en un solo proyecto que incluya, además, la reforma a la ley del cheque y los Adelantos del Tesoro Nacional (ATN)? ¿Retomar una ofensiva más amplia que tenga como cabecera la modificación del Consejo de la Magistratura?

Hasta anoche no había ninguna respuesta certera para ese puñado de interrogantes.

La oposición parece colocada otra vez de cara a un viejo y angustiante dilema: cómo enfrentar a los Kirchner, también en su época de declinación.

Las fuerzas opositoras al matrimonio Kirchner tienen por delante problemas muy importantes que resolver

miércoles, 17 de marzo de 2010

Por Pepe Eliaschev

Los acontecimientos en el Senado –en particular el fracaso de la sesión en la que debería haberse debatido la aprobación del nombramiento de Mercedes Marcó del Pont como presidenta del Banco Central- siguen revelando que, sin dramatizar ni asumir ante el tema una perspectiva trágica, las fuerzas opositoras al Gobierno del matrimonio Kirchner tienen por delante problemas delicados, espinosos y muy importantes que resolver. Vamos a seguir observando en los próximos meses, una recurrencia de triunfos y derrotas que se vinculan con el futuro inexorable de la política argentina.


Cabe examinar los dilemas que enfrentan las oposiciones, partiendo de la base de que no hay en la Argentina una sola oposición al Gobierno, porque el entero sistema político argentino está fragmentado. Es imposible visualizar en el horizonte un escenario claro como existe, por ejemplo, en España o Chile.

La Argentina, en cambio, no ofrece esos panoramas. No somos España, que queda muy lejos, pero tampoco somos Chile, que queda acá al lado. Somos un país en donde los oficialismos son rabiosamente personales: “gobierna Menem”, “gobierna Kirchner”, “gobierna Duhalde”, para citar tres casos de la misma matriz ideológica, el peronismo.

La “reforma política” que llevó a cabo el año pasado el gobierno, consumada a velocidad totalmente artificial, implicó concentrar en el futuro inmediato el mapa político argentino. ¿Qué opino yo de eso? Que tiene un aspecto positivo y uno negativo.

¿Cuál es el aspecto positivo? Que en verdad, las elecciones del 28 de junio del año pasado ratificaron una vez más la dispersión demencial del cuadro político argentino. Cuando uno observa con detenimiento –cosa que hago desde siempre- las estadísticas electorales surgidas de cada comicio, advierte que es sencillamente inaceptable, intolerable e indignante la colección de partiditos, micro partidos y mini partidos que se presentan  e incluso reciben financiamiento estatal, y en verdad son operaciones comerciales particulares.

Hay un cuadro muy fragmentado, partidos que aún cuando sacan menos del uno por ciento del voto pueden presentarse en las siguientes elecciones, lo cual resulta en una disipación, una diseminación sin límites del cuadro político.

Pero, por otro lado, concentrar el esquema estableciendo como hizo el oficialismo estas internas obligatorias tan cuestionables, aún cuando este hecho exprese un dato cierto –hay que compactar la política, hacerla más seria, sólida, transparente, creíble y factible- tampoco puede esto implicar llevarse por delante una camada intermedia de fuerzas políticas que son reales, no son artificiales, y aun cuando son pequeñas, deberían seguir existiendo.

Esta reforma salió gracias a la ventaja numérica del oficialismo hasta el pasado 1º de diciembre y en consecuencia tenemos hoy un escenario en donde se advierten varios hechos.

La reforma constitucional de 1994 –de la que pronto van a cumplirse 16 años- modernizó estructuras del Estado y de la política argentina. Estableció la institución de Jefe de Gabinete, pero ha terminado siendo en los hechos una oficina donde se aborta y destruye lo que se pretendía originalmente, o lo que al menos se planteaba el doctor Raúl Alfonsín, que funcionara como un fusible protector de la institución presidencial. El Jefe de Gabinete se convirtió en un mero secretario presidencial sin conexión real con todo el escenario político.

Pero la reforma constitucional implicó también una modernización clave, la elección directa del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; la autonomía de la Capital Federal ha sido un avance importante, aunque también a medias, algo muy argentino, pues la autonomía no es total y la ciudad sigue viviendo en un limbo institucional.

Se incorporó también un tercer senador por cada provincia, fortaleciendo de alguna manera la participación de las oposiciones en el Congreso Nacional, pero los resultados globales son pobres y bastante desalentadores.

Como producto de esa reforma, en 1995 efectivamente Carlos Menem logró la reelección que pretendía y ambicionaba. Pero las elecciones posteriores (1999 y 2003) ratificaron la indigencia, la penuria, la delgadez, la anorexia del escenario político argentino.

En 1999 llegó al poder el Dr. Fernando de la Rúa al frente de una Alianza que no tenía consistencia, integrada por un partido -la UCR- y una fuerza absolutamente anómica, como era el FrePaSo, que terminó como terminó: con su líder Chacho Álvarez saliendo de la vicepresidencia, con su partido quedándose en el poder hasta el último minuto –no olvidemos que el jefe de la bancada de la Alianza el día que renuncia Fernando de la Rúa era Darío Alessandro, hombre del FrePaSo y actualmente embajador de los Kirchner en Perú. Figuras relevantes de la Alianza que reportaban a De la Rúa (el citado Álvarez, Nilda Garré, Diana Conti, Eduardo Sigal, Adriana Puiggrós, Juan Pablo Cafiero) soy destacados referentes de los Kirchner.

En 2003 la situación era todavía peor. El peronismo fue a una interna abierta pero explícita, a una “interna externa”. Presentó no una, no dos, sino tres candidaturas: las de Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saá y Néstor Kirchner. Ganó Carlos Menem pero como defaulteó ante la segunda vuelta, llegó a la presidencia Néstor Kirchner por descarte, lo cual no fue ciertamente culpa de él, pero sí en todo caso responsabilidad del peronismo en el marco de un sistema político muy inmaduro e ineficiente.

En 2007 la presidenta electa fue Cristina Kirchner, un triunfo legítimo, pero que se produjo como parte de un cuadro distorsionado, en el que -por ejemplo- el radicalismo se asocia a un sector peronista, y Elisa Carrió encabeza una fórmula y un armado político desestructurado, que no ha conseguido hasta hoy constituirse en partido político nacional.

En cambio, el peronismo sigue exhibiendo ayer como hoy y como seguramente mañana, un cemento aglutinante notable. Detengámonos en tres nombres, no por “hacer nombres”, sino para sacar conclusiones del episodio: Juan Carlos Romero, Felipe Solá y Eduardo Duhalde trabajaron con Carlos Menem.

Hoy todos ellos aparecen proyectados a un futuro político diferente. Quiere decir que el peronismo tiene una capacidad notable de reconfiguración y reinvención permanentes, pero sobre la base de manejarse en esencia desde su insuperable instinto de auto preservación movimientista.

Por eso, no hay hoy una sola oposición, sino que hay varias fuerzas opositoras, cuyo único común denominador es que no son peronistas. A ellas se agregan el llamado Peronismo Federal, que se opone –no se sabe bien hasta dónde o hasta cuándo, ni de qué modo- al gobierno de Cristina Kirchner.

El radicalismo aparece en ese escenario como la fuerza dominante por implantación territorial. Pero el radicalismo va a tener que procesar muy pronto –no le queda demasiado tiempo- el caso de Julio Cobos, un vicepresidente de la Nación cuya permanencia en el gobierno se hace cada vez más difícil de justificar y argumentar.

Básicamente, el radicalismo es una fuerza democrática que se juega por la gobernabilidad y no va a asociarse en ninguna aventura contra la estabilidad institucional. Pero también es cierto que el radicalismo tiene que definir con mucha valentía y coraje hacia donde quiere conducir al país y explicarse por qué se produjo el fenómeno del “radicalismo kirchnerista”. ¿Fue solamente por apetitos personales de personas como Cobos, o porque hay un profundo ADN ideológico dentro del radicalismo que lo lleva a simpatizar y apoyar perimidas políticas estatistas o populistas?

Lo mismo debe decirse de otros agrupamientos partidarios, por caso, el Partido Socialista. El Partido Socialista quiere reunir en su esencia, siendo un partido chico, dos elementos que a menudo entran en contradicción: es un partido republicano y democrático, y es además un partido consagrado a la justicia social.

Por el lado de la justicia social, en el socialismo se detectan a veces ciertas simpatías por las políticas socio-económicas del kirchnerismo, pero por el lado de la democracia republicana, los socialistas se recuestan en el radicalismo. El socialismo deberá tomar debida nota de hacia donde quiere ir. Si creen realmente que el kirchnerismo es una fuerza progresista, hacia allí derivarán. Si juzgan que el progresismo del Gobierno es apenas una construcción retórica, tendrán que hacer oposición con mayor firmeza, cosa que todavía no termina de hacer debidamente el gobernador Hermes Binner en Santa Fe.

Están, finalmente, la Coalición Cívica y el Macrismo. La Coalición Cívica exhibe un método y una estructura básicamente centrados y arraigados en la figura de Elisa Carrió. La impronta es el énfasis ético: es un grupo de denuncia, estigmatización y planteamientos a menudo apocalípticos, desde el cual Carrió apostrofa semanalmente a quienes no siguen sus dictados, tildándolos de traidores o blandos. Parecen mitificar o adorar la noción de que lo bueno es “no transigir” nunca con nada, ni con nadie. Esos datos no ayudan a pensar en una gobernabilidad cierta con la participación de la Coalición Cívica.

Finalmente, el Macrismo también oscila entre dos almas, dos corazones mellizos. Por un lado, asumirse como fuerza liberal democrática, y por otro lado volcarse al populismo peronista, que existe y goza de buena salud dentro del propio movimiento del ingeniero Mauricio Macri.

En definitiva, tenemos por delante un año y medio extraordinariamente difícil en la Argentina durante el cual, además de satanizar, estigmatizar o simple y legítimamente denunciar los disparates del gobierno de los Kirchner, la oposición tendría que hacer los deberes, y dirimir sus diferencias con mucha claridad, prudencia y energía, procesar y aclarar su perfil político ideológico y avanzar en una construcción colectiva en serio.

De lo contrario, si pretende pelearle al oficialismo como lo está haciendo hasta ahora, va a seguir “comiéndose” –permítaseme esta digresión un poco chabacana- más de una trompada como la que tuvieron que deglutir la semana pasada en el Congreso.

Norberto Oyarbide ha desestimado la causa contra Martín Redrado

lunes, 15 de marzo de 2010

Por Héctor Blas Trillo

Mientras el Matrimonio ha salido decididamente a la caza de destituyentes, (palabreja inventada en las usinas de Carta Abierta), venimos a enterarnos por los diarios que el juez Norberto Oyarbide ha desestimado la causa contra Martín Redrado en la que se lo acusaba de incumplimiento de los deberes de funcionario público por no haber transferido los 6.569 millones de dólares al difunto Fondo del Bicentenario creado por decreto 2010/09, de necesidad y urgencia pero votado a 4 días de finalizar las sesiones ordinarias en el Congreso Nacional y sin que el poder ejecutivo hubiera convocado a extraordinarias.


Es interesante recordar que la denuncia ahora desestimada, fue formulada por el Procurador del Tesoro, Osvaldo Guglielmino, luego (y no antes) de que el ex presidente del Central interpusiera su recurso para ser restituido en el cargo, como efectivamente ocurrió.

Guglielmino cumplió seguramente al pie de la letra las órdenes Matrimoniales, luego del frustrado e ilegal pedido de renuncia a Redrado.

En aquel momento señalamos que la información que nosotros teníamos era que había dos dictámenes encontrados emanados de la división jurídica del Banco Central: uno a favor y otro en contra de la transferencia de las reservas.

Por lo cual Redrado, que había cumplido con el deber de solicitar respaldo técnico jurídico para cumplir con la orden presidencial, había postergado cualquier transferencia, sobre todo luego de conocerse el embargo de parte del juez neoyorkino Griesa.

Embargo que como se recordará sobrevino justamente a renglón seguido del D.N.U. y precisamente porque cambiaba de raíz el rótulo que le corresponde a tales reservas y las ponía a disposición del Poder Ejecutivo para pagar deuda de terceros.

La decisión del Poder Ejecutivo de denunciar a Redrado fue profusamente defendida por ciertos personajes y personeros del gobierno, como Aníbal Fernández o el propio Amado Boudou, que se desgañitaron ante cuanto micrófono estuviera encendido explicando que el funcionario había incumplido con su deber y había desobedecido una orden emanada del Poder Ejecutivo.

En esta misma línea, encontramos nada menos que a Héctor Recalde, el diputado padre del hoy presidente de la catastrófica Aerolíneas Argentinas. Los nombrados y varios otros se cansaron de hacerse eco del discurso Matrimonial. Y en especial los dos primeros repitieron a los cuatro vientos que el presidente del Central era ahora Mario Blejer, cuyo paradero por estas horas es directamente desconocido, y nadie se ocupó más de él.

Lo cierto es que nada menos que el juez Oyarbide ha venido a concluir que efectivamente había un dictamen de la Subgerencia Jurídica del Banco Central que aconsejaba a Redrado no transferir las reservas hasta tanto el decreto no fuera ratificado por el Congreso. También el juez hace referencia al hecho de que el propio decreto no pone plazos, no establecía un límite temporal o un día específico, dice Oyarbide.

En otras palabras: Redrado para la justicia no incumplió con sus deberes de funcionario público y por lo tanto, más allá de que era necesario un consejo del Poder Legislativo como paso previo para su destitución, fue invitado a renunciar y despedido horas más tarde, impedido de ingresar a su cumplir con su función y finalmente denunciado penalmente.

El decreto 2010, como se sabe, fue derogado por el Poder Ejecutivo antes de que alguna de las Cámaras lo ratificara o no, condición esencial para convertirse en ley. Lo cual equivale a decir que el Poder Ejecutivo también le dio la razón a Redrado. Aunque le doliera horrores.

Ahora la presidenta designada en reemplazo del ex funcionario es Mercedes Marcó del Pont, como todo el mundo habrá de saber. Y por estas horas está en danza si el Senado convalidará o no su designación. Esta señora proviene de la presidencia del Banco de la Nación, por lo que podríamos decir que ha logrado un ascenso en su dilatada carrera.

La señora Marcó del Pont no es una persona que digamos silenciosa, más bien todo lo contrario. Sus declaraciones se reiteran a diario y en general opina de todo lo que tenga que ver con la economía y con la política del país, por lo que nos permitimos anticipar que en algún momento se producirá el consabido cortocircuito con el Matrimonio, aunque eso sea harina de otro costal.

La lenguaraz funcionaria ha dicho que el Banco Central no es el Vaticano, y señaló que se hizo una mala interpretación de la autonomía del Banco Central, defendió el modelo económico del Matrimonio y criticó la gestión de Redrado, que a su juicio lo único que hizo bien fue mantener un tipo de cambio competitivo. En realidad dijo que algunas cosas se hicieron muy bien, pero sólo especificó esa.

Es interesante señalar que Redrado fue presidente del Banco Central por más de 5 años y fue finalmente forzado a renunciar de manera ilegal e ilegítima, como lo ha ratificado la Justicia y no sólo con el fallo de Oyarbide.

Más allá de preguntarnos por qué la nueva presidenta no dijo lo que pensaba de la gestión de Redrado en todos estos años o por qué éste no fue disparado de su silla mucho antes; lo que cabe señalar es si para no parecer el Vaticano a los funcionarios de entes autónomos hay que rajarlos de esa manera. Y también hay que preguntarse si el lapso de 6 años por el cual es designado por disposición legal implica la concepción de un cargo de por vida, tal y como existe para los jueces de la Corte Suprema, por ejemplo.

No hemos de pasar por alto que la comisión del Senado efectivamente aconsejó a la señora Fernández la destitución de Redrado, pero por lo que se sabe, dado que los dictámenes son secretos, se basó en hechos que nada tenían que ver con la cuestión del decreto 2010.

Es decir, que quienes dictaminaron, especialmente el vicepresidente de la república, terminaron confundiendo el aserrín con el pan rallado. Y en definitiva lo hicieron sobre una decisión que ya estaba tomada, con el funcionario destituido y acusado penalmente, al que inclusive se le había impedido el ingreso al banco.

Hoy, una noticia muy chiquita, un recuadrito muy pequeño en un diario, nos hace conocer que una vez más la justicia le dio la razón al ex funcionario. Como también se la dio el Poder Ejecutivo al derogar el decreto. Como también se la dio la subgerencia de asuntos jurídicos del Central. Pero, claro, todo esto ya no importa. Deviene abstracto, como dicen los juristas. Y la señora Marcó del Pont, que habla y habla, destina su parrafada a la calidad profesional de Martín Redrado, ahora que está en el llano, porque cuando era presidente del Banco Central, no lo hizo, que sepamos.

Mientras, esperamos las explicaciones que nunca llegarán de Aníbal, de Boudou, de Kunkel, de Capitanich, del propio Matrimonio y de tantos adláteres, incluyendo, por qué no, a la televisión pública.

Si alguien todavía quiere saber por qué a la Argentina nadie le presta dinero y por qué a estas playas no llegan inversiones, tiene con todo esto una interesante punta del ovillo para empezar a comprender.

Cristina Kirchner: Una monarca sin reino

Por Susana Sechi

Y así pasan los días, las semanas, los meses y los años, mientras la Argentina se encuentra dibujada en el catalogo barato, un modelito que los Kirchner supieron conseguir. Ese que las vidrieras del mundo se negaron a comprar, por más que la Señora lo presentara como el hit de una maravillosa gestión, los inversores huyeron despavoridos ante tan idílico verso.

Cansada de interpretar la burda comedia una y mil veces ante auditorios que no podían creer los disparates recitados por la Presidente, la Argentina quedo sumergida en el mundo irreal de una monarca sin reino, digamos un país de fantasía que quedo concentrado en la Casa Rosada y en la Quinta de Olivos, y algunos fines de semana en el bunker de El Calafate, lo demás no existe.


El país Federal sólo se representa en los distintos escenarios acondicionados para que la Presidente interprete sus repetidos e insoportables monólogos estudiados de memoria, generalmente con el mismo contenido, la auto-alabanza, el egocentrismo y esa profusión de veneraciones dirigidas al que le toco por marido y por supuesto los capítulos agregados para prodigar insultos, amenazas y endilgar culpas al enemigo ó a los enemigos del momento, no importando a que rama del quehacer nacional pertenezcan y por que no las sufridas victimizaciones que ya han pasado a ser un clásico del sus armadas presentaciones.

Sin embargo la unitaria Presidente engolosinada con su mandato, cada vez va tomando más atribuciones, amparada en esa cantinela de a mi me votaron y a Néstor también, aunque un poco menos, la hace sentir, con legalidad de disponer todo a su gusto, por supuesto con la exclusiva venia de quien desde un riconcito de Olivos dirige la batuta.

De tropezón en tropezón el régimen presidencialista que tanto destaca doña Cristina, se esta yendo a pique y de no ser por las trampas perversas del juego del poder que dirigido el personaje satánico con quien comparte domicilio no se animaría a avanzar por los caminos sinuosos rodeados de precipicios que transita permanentemente, al parecer por la loca aventura de demostrar algo que no es no es capaz y ni virtuosa, para ocupar el cargo que detenta.

Quizás compenetrada en la actuación y orgullosa como si hubiera recibido un Oscar a la mejor actriz, lejos está de comprender la gravedad de sus acciones. Pero parece feliz mintiendo y engañando a los gobernados, o burlándose de esa producción de pobres que supo conseguir.

Hemos hecho y vamos a hacer es algo remanido en su chachara de barricada, todo lo hicimos nosotros, antes nadie había hecho nada, se repite hasta el cansancio como si cuando tomaron como negocio la política el territorio nacional hubiera sido un inmenso baldío, poblado de salvajes que tuvieron la suerte de contar con esta pareja de hacedores de riqueza para algunos y de miseria para muchos.

En estos descontrolados días, con la hilacha de arrabal a flor de piel la mandataria y su consorte sarcástico, empecinados en hacer su voluntad destituyeron el poder judicial y el legislativo o lo que quedaba de este último después que durante seis años y medio el Congreso había sido una simple delegación del Ejecutivo, donde los tratamiento de leyes decretos y otras yerbas eran aprobadas por levantamanos aquejados por profundas crisis de inmoralidad, sin importarles un bledo la traición a los votantes que dijeron representar bajo juramento.

Esos mismos votantes que eligieron nuevos representantes el 28 de junio del año pasado, representantes que fueron cuidadosamente seleccionados por el electorado como opositores del totalitario régimen Kirchnerista, para que cumpliesen con el deber de legislar en nombre del pueblo y las provincias, sin embargo esto no ocurrió.

En la sesión del jueves 11 se debía votar por la negativa o aceptación del pliego correspondiente la designación de Mercedes Marcó del Pont en carácter de Presidente del BCRA y con el antecedente que 37 senadores de la oposición habían llegado a el acuerdo de rechazar dicha promoción para el cargo, las senadoras Roxana Latorre por la prov. de Santa Fe y María José Borgiorno por la prov de Río Negro, después de tratativas con el oficialismo disidieron cambiar el voto a favor de Marcó del Pont, lo que provocó que los miembros de la oposición no bajaran al Recinto debiéndose levantar la sesión por falta de quórum hasta el próximo miércoles

La actitud de las Senadoras produjo un profundo malestar entre los sufragantes que pensaron habían elegido como representantes de sus provincias a alguna de estas dos mujeres con la convicción de que no se alinearían con el oficialismo.

Pero como el diablo pierde el pelo, pero no las mañas Kirchner seguirá generando ofertas y siempre habrá del otro lado alguien permeable para aceptarlas.

La amplia difusión en los medios con que se premió a Marco del Pont después del atraco perpetrado de las reservas, hacia prever una jugada kirchnerista para imponer a Mercedes en el lugar indicado.

La Peregrinación de la licenciada, así como los tristísimos argumentos con que encaró su defensa en cuanto espacio se abrió, mostraron la endeble seguridad del resguardo de las reservas que en sus manos representan una especial tentación en bandeja de plata para el matrimonio Kirchner bajo la discrecionalidad de quien al parecer será confirmada en el cargo bacante.

La inestabilidad, el desabastecimiento y la inflación galopante no parecen buen presagio para el destino de este país que se encuentra librado a los humores de un presidente de facto que a pesar de no contar con un fuerte apoyo popular sigue jugando al gato y al ratón con una oposición timorata y desestructurada.

La Señora de Olivos y Marcó del Pont, retrato de la incoherencia

domingo, 14 de marzo de 2010

Por Nidia G. Osimani Ibáñez


La hipotética lógica que rige los actos administrativos de la Sra. de Olivos frente al Poder Ejecutivo de la Nación, estos “desatinos permanentes” saltan a la vista casi todos los días y a una frecuencia mínima de dos veces por jornada.


En ese contexto, es posible advertir decenas de hechos y dichos provenientes de la mencionada Sra. que no guardan la mínima relación con la coherencia, la confrontación permanente contra fantasmas de la década de los ´70, la provocación en cada discurso en la aparente búsqueda de placer mediante la violencia verbal indiscriminada e innecesaria la mayoría de las veces.

Los gestos y actitudes adolescentes, la decisiones fundamentadas en caprichos, la venganza infaltable cuando alguien no está de acuerdo con alguno de sus berrinches, la destrucción de la economía nacional bajo el discurso de estar “a favor de los pobres”, la falsificación permanente de las estadísticas nacionales mientras trata de justificarlo en el marco de un “modelo” (que todavía nadie logra encontrar), el desconocimiento que ha demostrado varias veces en disciplinas como la geografía y la historia, dando clase al mejor estilo de maestra ciruela desde los atriles a los que gustaba hasta no hace mucho samarrear sus micrófonos (y cada tanto se le escapa).

El derroche de gastos en cada viaje para su excesiva y hasta excéntrica comodidad personal mientras frente a la tragedia natural en una provincia del Norte argentino producto de la deforestación habla casi como si se burlara de la pobre gente desposeída de todo de que la causa es la “pobreza estructural” (en tanto veta alegremente y por intereses económicos puntuales, leyes protectorias de nuestros recursos naturales), en fin, barbaridad tras barbaridad hasta llegar a la conclusión de que “gobernar es gastar” a su entender, lo que implica (siempre a su entender), todo el despilfarro necesario e innecesario para que ella y su marido puedan seguir perpetuándose en el poder aunque haya más miseria cada día.

No importa, Cristina se cree que ella está gobernando y que nadie la contradiga o deberá enfrentarse con una venganza segura y su frecuente mirada fulminante de odio, rencor y resentimiento, de manera mucho más directa cuando bamboleándose de lado a lado como quinceañera en pleno despliegue de vanidad sacude micrófonos, mira fijo las cámaras y lanzando llamas por los ojos esputa sus exabruptos en su habitual tono grave de voz.

Como se ve, la Sra. de Olivos está muy lejos de seguir una línea de coherencia, sin embargo, la titular del Banco Central Mercedes Marcó del Pont hizo referencia hace pocas horas a la “coherencia y la valentía que demuestra permanentemente" la presidente Cristina Kirchner.

A menos que Mercedes se refiera a ser coherente en la incoherencia, disculpen mi torpeza, pero otra posibilidad no veo.

Asimismo, del Pont, pidió “no retroceder ni un milímetro de la defensa de los ideales”, obviamente los de ella y de Cristina que nada tienen que ver con el 85 % de los del pueblo argentino de vivir y trabajar en paz, de que haya justicia, de que haya seguridad, de que haya educación y salud, de que no haya un gobierno dictactorial ni corrupto, y por sobre todo de que haya un gobierno “coherente”.

Dijo además “Cuando se sale a enfrentar el miedo, las psicopateadas y las descalificaciones, los sectores populares están de nuestro lado", evidenciando un desconocimiento absoluto de lo que la mayoría de la población piensa de este gobierno, a pesar de que lo hayamos dejado bastante claro en la última elección el 28 de junio pasado.

Habló también de “la fuerza y la consistencia" de las ideas que defiende, en fin, varios ítems, pero lo mejor que escuchamos fue, según Mercedes, que lo más interesante de todo este conflicto generado en torno al tema del uso de las reservas para pagar la deuda pública, “es haber introducido la cuestión de las reservas que no se generó el azar sino que son fruto del trabajo de los argentinos".

¿Qué parte del “no queremos pagar la deuda externa con plata de las reservas porque la consideramos ilegítima, irregularmente documentada y previo a todo hay que revisarla desde cero, no entendió la Lic. del Pont?

¿Qué parte del “ya nos dimos sobrada cuenta de todas las maniobras y falsificaciones que hicieron a modo de práctica de “contabilidad creativa” para generar esas reservas y sabemos por eso el irreversible perjuicio que ocasionaría al país que las utilicen para ese fin en este momento, no entendió la Lic. del Pont?

¿Qué parte de “la deuda externa es ilegítima” y es una aberración afirmar que debe ser pagada con el producto del trabajo de todos los argentinos, no entendió la Lic. del Pont?

Yo le propongo una idea:

¿Y si en lugar de robarnos las reservas con fines puramente políticos para satisfacer los intereses personales del matrimonio gobernante, la pagan con el producto del enriquecimiento ilícito de sus jefes y entorno beneficiado por el matrimonio?.

¿No le parece que eso sí resultaría una alternativa un poco más razonable, Lic. del Pont?. Al menos no estarían “saqueando” (además) el fruto del trabajo de todos los argentinos.

No puede ser presidente del Banco Central quien no está dispuesto a cumplir con el mandato constitucional y del Congreso

Por Enrique Szewach

 El trámite en el Senado, en torno a la ratificación de Mercedes Marcó del Pont al frente del Banco Central, puso en evidencia los problemas que enfrentaremos en los próximos meses y años.


Primero, un aspecto institucional. Mercedes Marcó del Pont, nunca debió aceptar el cargo para la que fue nombrada, simplemente porque esa aceptación la obliga a cumplir con un mandato del Congreso –la Carta Orgánica del Banco Central– con la que ella, explícitamente, no está de acuerdo.

Entiéndase bien: Mercedes Marcó del Pont podría merecer el Premio Nobel de Economía, y seguramente, es una extraordinaria mujer; no es eso lo que está en discusión. Pero éticamente, lo que debió decir es “primero reformen la Carta Orgánica del Banco Central y después asumo como presidenta”.

El Senado en pleno, a su vez, debió acompañar el rechazo del pliego generado por la Comisión de Acuerdos por la misma razón. No puede ser presidente del Banco Central quien no está dispuesto a cumplir con el mandato constitucional y del Congreso.

Esto es lo que debió pasar, si no fuera porque la politiquita, como siempre, se impuso por sobre la política.

Pero, ¿qué significa, en materia económica, el control del Banco Central por parte del Poder Ejecutivo? Un retroceso de veinte años en la macroeconomía argentina. En efecto, el problema económico clave es que, a partir de ahora, el Banco Central se ratifica como la caja principal del Gobierno, con lo que ello implica en materia de impuesto inflacionario, para los pobres y en materia de falta de “ancla de expectativas”, para los formadores de precios.

No es que el Banco Central de Redrado no financiara, en especial en los últimos tiempos, al Tesoro. Pero lo hacía dentro de ciertos límites, cuidando la dosis. Los empresarios y los sindicalistas podían intuir, sino saber, que la política monetaria “pasiva” de convalidar la suba de precios y salarios, tenía un dique de contención. Que cualquier movimiento exagerado no iba a ser convalidado con la política monetaria y cambiaria.

Terminemos con la estupidez de que los aumentos salariales, más allá de las ganancias de productividad, no son inflacionarios. Si es así, subamos los sueldos por decreto 1000% y seamos felices. Todo aumento generalizado y brusco de demanda o de costos trasladables es inflacionario, en la medida en que el mercado lo convalide. Y el mercado lo convalida si la emisión monetaria “aceita” la suba nominal de precios en un marco en que los consumidores están dispuestos a pagar el precio fijado en función de sus ingresos, de su voluntad de “desahorrar” o endeudarse –si pueden–, o de la posibilidad o no de sustituir su demanda hacia otro tipo de bienes o servicios.

En la medida en que la emisión monetaria deja de ser una variable de política del Banco Central y la pasa a determinar el déficit del Tesoro, financiado con emisión, la tasa de inflación queda a merced de la política fiscal.

Es eso lo que nos pasó en la Argentina inflacionaria de la década del 70 y del 80. Y es eso lo que nos puede llegar a pasar ahora. A un nivel mucho menor, por cierto, pero no por ello menos grave. Por supuesto, siempre es posible retirar dinero del sistema absorbiendo liquidez excedente de los bancos, pero eso no es gratuito ni en términos de tasa de interés, ni en términos de crédito al sector privado.

El dilema “inflación o la paz de los cementerios” es tan falso como el de “default o reservas”. Y ninguna política viable se construye sobre falsos dilemas.

Y esto me lleva al largo plazo. La Argentina post 2011 tendrá dos tipos de desafíos. Recuperar un macro que le de un contexto de estabilidad a las decisiones micro. Y recuperar un escenario de reglas de juego que sirva de paraguas para un fuerte crecimiento de la inversión privada en los sectores que necesitan de inversión a largo plazo y no sólo de las oportunistas de corto.

La semana que pasó fue, en ese sentido, decepcionante. Porque mostró a los opositores, en especial a los  del radicalismo, incapaces de acordar la defensa de la estabilidad macroeconómica y subestimando el tipo de problemas que la Argentina enfrenta hoy y enfrentará en los próximos años. Y serán ellos los protagonistas de los consensos futuros.

La pregunta clave, entonces, que asusta hoy a gran parte de la sociedad, es la que se hacían aquéllos personajes televisivos de la serie mejicana: “¿Y ahora quién podrá defendernos?"

La política parece una geografía misteriosa e impenetrable en la Argentina

Por Eduardo van der Kooy

Mercedes Marcó del Pont celebró, anticipadamente, con dirigentes de organizaciones sociales su continuidad con mácula en el Banco Central. Junto a ella, la militante piquetera de Jujuy, Milagro Sala, festejó la vocación oficial para pagar la deuda externa.


Luis D'Elía regresó de una excursión escandalosa por Irán, donde entrevistó a uno de los acusados de la Justicia argentina -Moshen Rabbani- por el atentado en la AMIA. El piquetero oficialista se hizo tiempo para participar de un respaldo público a Marcó del Pont y ratificar también con fervor la necesidad del pago de aquella deuda.

El pago de la deuda habría pasado a ser bandera de los jefes piqueteros. También se encargó de hacerla flamear Hugo Moyano, el líder de la CGT. Piqueteros y sindicalistas parecen hablar ahora de esa deuda con más encomio que empresarios, economistas y hombres de negocios. Los años de Néstor y Cristina Kirchner en el poder han producido disloques sorprendentes, que no se explican sólo con las cifras imaginarias del INDEC.

Aquellas conductas serían circunstancias si no arrastraran, en general, una decadencia de toda la política. No hay política sin diálogo. Y el diálogo es ahora inexistente. Cuando asoma, se torna en engaño. No hay diálogo cuando los dirigentes del oficialismo y la oposición sólo intercambian gritos y acusaciones. La política parece convertida en una carrera de oportunismos.

Los peronistas pampeanos Carlos Verna y María Higonet le dieron a la oposición la llave para infligirle una dura derrota política en el Senado al kirchnerismo a la hora de distribuir el poder. Verna le dio también una llave a los Kirchner para zafar de otro golpe de la oposición, empeñada en tumbar el DNU que le permitió al Gobierno apropiarse de reservas del Banco Central para afrontar los vencimientos externos. Ese DNU va camino de mutar en un proyecto de ley con el aval del matrimonio.

La peronista de Santa Fe, Roxana Latorre y la rionegrina María José Bongiorno, también saltaron a la oposición en los tiempos posteriores del conflicto del Gobierno con el campo. Ambas senadoras, sin embargo, dejaron amputada a la oposición que dicen integrar, cuando comunicaron su voto favorable a la continuidad de Marcó del Pont en el Central. Desnudaron, además, que la construcción opositora en el Senado se apoya sobre cimientos de barro.

Ese círculo de simples conveniencias pareció cerrarlo Carlos Menem. Se dio el gusto de estirar la agonía kirchnerista antes de darle con su voto el primer triunfo a la oposición en el Senado. Pero aclaró la semana pasada que no está dispuesto a votar en contra de Marcó del Pont. ¿Qué podría estar uniendo al ex presidente ahora con la titular del Banco Central? ¿Acaso no hizo en su década de poder, incluso en el Central, exactamente lo contrario a lo que pregona la mujer? La política parece cada vez más una geografía misteriosa e impenetrable en la Argentina.

Los Kirchner volvieron a manifestar su encono con la Justicia. Ese encono ni figuró en años anteriores, mientras el Gobierno no sufrió fallos adversos. Ahora se sumaron los atinentes a la crisis por el uso de las reservas y a la ley de medios, cuya aplicación está paralizada. Cristina habló de jueces que tendrían sentencias tarifadas, pero nada dijo de la defensa blindada que suele hacer el kirchnerismo en el Consejo de la Magistratura cada vez que caen pedidos de juicio político, por ejemplo, sobre Norberto Oyarbide o Federico Faggionato Márquez.

El problema con la Justicia parece más grave de lo que indica la última colisión entre los Kirchner y la Corte Suprema. Los jueces, luego de muchos cabildeos, debieron sacar una declaración que reclamó mesura para frenar el malestar de todos los estamentos judiciales. Todos acompañaron el sentido aunque uno de ellos, Enrique Petracchi, prefirió no firmarlo. Primó una vieja cuita que mantiene con Ricardo Lorenzetti, el presidente.

Las repetidas referencias agresivas de los Kirchner sobre la Justicia incubaron aquel malestar. Pero lo incubaron también otros gestos y otras palabras menos públicas. La Presidenta le pidió a la Corte que disciplinara, por vía administrativa, a la jueza María José Sarmiento que con su medida cautelar frenó, al comienzo de la crisis, el uso de las reservas. Después demandó que el Tribunal se hiciera cargo de la causa mediante la aplicación de un per saltum. A los jueces les sonó a disparate.

Algunos se extrañaron que Cristina, siendo abogada y habiéndose ocupado de temas específicos en el Congreso, pudiera proponer esas salidas. Otros prefirieron analizar su conducta desde el cristal de la historia política del matrimonio: de ese modo, tal vez, habrían manejado la Justicia en su larga época de dominio en Santa Cruz. Pero esa provincia remota no es el país.

La mayor sorpresa se la habría llevado Lorenzetti. En su último encuentro, la Presidenta lo recibió con un monológo de quejas que remató con despecho: "Al final, estoy arrepentida de haberlos nombrado", afirmó. Lorenzetti habría respondido enseguida: "No estoy atornillado a ningún sillón". Cristina percibió que había llegado peligrosamente lejos y optó por desviar la conversación.

Los jueces memoran los sofisticados métodos de filtración en la Justicia que tuvo Menem en su tiempo. Pero no recuerdan presiones y aprietes feos como ahora. Es el mismo estilo que Kirchner aplica a la política para mantener domada todavía una porción importante del PJ. Un gobernador de una provincia del norte pensaba no estar en el almuerzo que Cristina tuvo la semana pasada con la CGT: "Vení o el mes que viene no vas a poder pagar los sueldos", le aconsejó un ministro. El hombre se tomó de urgencia un avión para llegar a Olivos.

Kirchner especula con ese rigor. Pero también con otras cosas. La siesta del peronismo lo favorece. No le desagrada el protagonismo de Eduardo Duhalde como rival pero le agradan mucho más los mensajes que deja rodar Carlos Reutemann: "Mi candidatura está mas fría que un témpano", confesó el senador, incluso antes del traspié por lo de Marcó del Pont.

El ex presidente, a la vez, permite que se desgranen promesas en molde de rumor que nadie sabe si algún día cumplirá, pero que fogonean entre su legión de fieles expectativa política. Daniel Scioli recibió la confidencia, varias veces, de que sería el delfín del matrimonio en el 2011, en una fórmula que podría compartir con el gobernador sanjuanino, José Luis Gioja.

Scioli observa varios contratiempos. Primero: la incidencia popular negativa de cualquier bendición explícita de los Kirchner. Segundo: el rumbo actual del Gobierno. Kirchner también prometería maquillajes, una vez que se pueda sortear la crisis que abrió el uso inconsulto de las reservas del Central. Ese maquillaje contemplaría el desplazamiento de Amado Boudou. Su reemplazo bascula. Podría ser Débora Giorgi con la fusión, otra vez, de los ministerios de Economía y Producción. Podría tocarle a Diego Bossio, titular de la ANSeS, un preferido de Cristina.

El ex presidente tampoco pierde ocasión de alentar el desmadejamiento de la oposición. Reutemann fue incapaz de contener en su tiempo a Latorre y permitió la fractura de un bloque de sólo dos. La senadora habría sido ablandada por el ultrakirchnerista Nicolás Fernández. De la ex frentista Bongiorno se encargó Miguel Pichetto, el jefe de senadores kirchneristas, de Río Negro como ella. Con el radical Nito Artaza, en cambio, ni la billetera del oficialismo pudo.

Kirchner hasta pareciera dispuesto a escarbar algún provecho de sus propias desgracias. La pérdida del Senado fue un golpe duro pero el modo heterogéneo como la oposición edificó su mayoría podría redituarle a futuro alguna ventaja. ¿Cuál? La onda expansiva que provocó la semana pasada el paso en falso de la oposición en el Senado se propagó también a Diputados.

Felipe Solá tuvo un intercambio nada amable con Gerardo Morales cuando se encontraron en la Fiesta de la Vendimia. Le reprochó al radical las negociaciones junto a Julio Cobos con el kirchnerismo. Elisa Carrió denunció connivencia y los radicales no la acompañaron en el propósito de derogar y declarar la nulidad del controvertido DNU. Esa relación estalla. Se verá qué pasa esta semana: la oposición no aguantaría, sin efectos más traumáticos aún, otra frustración frente al kirchnerismo.

Solá y Carrió tiran de la misma rienda. Pero el zarandeo pareciera ir deslizando placas inestables de la oposición. El peronismo federal, sobre todo en el Senado, resiste las estrategias que aquel par de dirigentes pergeña en Diputados.

Parece suceder otro fenómeno en el Congreso. Las identidades y las pertenencias políticas se diluyen. En un Senado de 72 integrantes hay más de 20 bloques, que a la hora de votar se agrupan en dos bandos. Nada que envidiarle a la Legislatura porteña. La paridad de fuerzas, además, induce a que muchos legisladores intenten elevar la cotización de su voto. La oposición ya lo padece y el kirchnerismo tampoco está exento de ese riesgo. Será cuando llegue el tiempo de pensar en la sucesión de los Kirchner.

¿Cómo imaginar el futuro inmediato en un país convertido en campo de batalla de grupos que se disputan sólo fragmentos de poder? Sería aconsejable, por ahora, no imaginarlo.

Mercedes Marcó del Pont será confirmada como presidenta del Banco Central

viernes, 12 de marzo de 2010

Por Julio Blanck

Para poner las cosas en perspectiva hay que decir que lo que el kirchnerismo consiguió ayer en el Senado es evitar una derrota y quizás posponer otras. Eso es lo que celebra en estas horas. Todo un signo de los nuevos tiempos, para una fuerza acostumbrada a imponer su voluntad política sin obstáculos durante seis años.


A favor de su determinación y tenacidad, y también beneficiado por la patética incosistencia de la oposición a la hora de la verdad, el kirchnerismo pudo establecer un mojón en su camino declinante, un punto desde el cual intentar recuperar la iniciativa.

Pero avanzar no es lo mismo que dejar de retroceder, aunque lo último sea condición de lo primero, y el juego de espejos y simulaciones que es la política a veces los haga parecer la misma cosa.

El sentido general del movimiento, la curva que están describiendo los actos y los equilibrios políticos, no cambian por uno solo de estos hechos. Así y todo, el oficialismo ya tiene un éxito virtualmente asegurado: Mercedes Marcó del Pont será confirmada como presidenta del Banco Central.

Los votos ya están en el Senado para ratificarla en el cargo, cuando parecía al borde del abismo. Para el kirchnerismo no es poco ganar una de las tantas batallas defensivas que está obligado a librar desde que perdió su condición mayoritaria.

Otros combates quedaron demorados, pero aún con pronóstico adverso. Entre ellos, el empuje desde la oposición -con complacencia de varios oficialistas- para que una ley obligue al Gobierno a repartir con las provincias los casi seis mil millones de dólares al año que genera el impuesto al cheque.

También está pendiente la derogación del decreto de necesidad y urgencia de la Presidenta que estableció la apropiación de reservas del Banco Central, que ahora parece se buscará a través de una ley, acordada con al menos un segmento opositor.

La semana próxima, con el tratamiento de este tema en el Congreso, se verá si la oposición tiene una mayoría verdaderamente dispuesta a ponerle límites y condiciones al oficialismo, más allá de los abundantes parloteos.

La operación kirchnerista para salvar a Marcó del Pont capturando voluntades opositoras funcionó, otra vez, con eficacia indudable. Mientras los referentes opositores les anunciaban el cadalso inminente ante cada micrófono, los operadores del Gobierno abrían media docena de gestiones reservadas.

Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar, decía Perón. Los kirchneristas hicieron mientras los opositores decían. Resultado: dos senadoras se cruzaron hacia su orilla, al menos en este tema puntual del respaldo a la titular del Banco Central, acusada de haberle transferido reservas al Gobierno sin aval del Congreso y desconociendo un pronunciamiento judicial anterior sobre el tema.

Una de esas senadoras, la rionegrina María Bongiorno, tiene origen político en el Frente Grande que alguna vez supieron liderar Chacho Alvarez, Graciela Fernández Meijide y Aníbal Ibarra. Sostenía disidencias recientes con el kirchnerismo, que la había llevado hasta el Congreso en sus boletas. La otra sorpresa la dio Roxana Latorre, llegada en su momento al Senado de la mano de Carlos Reutemann y ahora abroquelada en su bloque unipersonal.

La oposición es "tremendamente frágil" descubrió Reutemann ayer, cuando otra vez su antigua aliada jugó del lado del Gobierno. Mucha gente, quizás demasiada, espera que Reutemann haga algo alguna vez para convertir esa fragilidad opositora en consistencia. Por ahora, el senador se reconoce "desentusiasmado con cualquier candidatura". El kirchnerismo no tiene la culpa de los goles en contra que se hace el equipo opositor.

La senadora Latorre tiene una larga experiencia caminando los entresijos de la política. Está formada y fogueada en el peronismo de Santa Fe, que es cualquier cosa menos un espacio de gentilezas y juego limpio. Quizás Reutemann se apuró a fumigarla de su lado cuando ella acompañó al kirchnerismo con la ley de facultades delegadas. Desde entonces, haciendo declamación de criterio propio e independencia, Latorre juega en la oposición, de la que ayer se reivindicó parte aún respaldando a Marcó del Pont en el Banco Central.

"No me vendí" se apuró a decir Latorre, aunque nadie formalmente la había acusado de eso, al menos en público. Fue un tramo poco feliz de sus declaraciones de ayer. Pero otras palabras que eligió la senadora de Santa Fe para explicar su postura, aún consideradas como discurso justificatorio, fueron al encuentro de un elemento corrosivo fuerte que circula hoy por el peronismo disidente: "No llegamos hasta acá para ser conducidos por Carrió", dijo. Hablaba del desconcierto ante la ausencia flagrante de liderazgo peronista alternativo. Y del fuerte perfil con que la líder de la Coalición Cívica busca imponer líneas de acción al variopinto arco opositor.

El peronismo disidente está hoy en ese debate. ¿Quién conduce la cruzada final contra Kirchner? Sobran postulantes, pero todavía no hay respuesta.

En esa nebulosa, Kirchner trabaja cada minuto para frenar la licuación de poder y mantener comprometida y condicionada a la estructura territorial del peronismo.

Su última jugada, iniciada el miércoles en el Chaco con la sobreactuada reasunción en el PJ y consolidada ayer en el acto masivo de Ferro, es convocar a la reunificación peronista, a "los compañeros" que con su alejamiento ayudaron a provocarle primero la derrota en el Congreso por las retenciones agropecuarias y después la derrota electoral de junio.

Los referentes principales del peronismo federal están en lo mismo. También ellos piensan en la reunificación. Esto es, en terminar juntándose con todos los que, llegado el momento de la pelea por conservar el poder propio, decidan renegar de sus años de kirchnerismo y recuerden que todos unidos triunfaremos.

Una condición para ello, de acuerdo a los usos y costumbres arraigados en esa cultura política, es que ningún peronista empujará al vacío a un gobierno peronista, a riesgo de ser maculado como traidor.

Podrán presionar a un gobierno de su signo hasta el límite de obligarlo a negociar. Pero siempre habrá una negociación para intentar que el poder no se escurra hacia otra fuerza.

Ya lo decía Perón: entre gitanos no nos vamos a tirar la suerte.

Temor empresarial a que el conflicto afecte la economía

viernes, 5 de marzo de 2010

Por Marcelo Bonelli

Las decisiones y actitudes del Gobierno desaprovechan, a juicio de los hombres de negocios, circunstancias favorables para el país en la actividad productiva y el frente externo.


Mercedes Marcó del Pont fue sincera al hablar en la soledad del despacho presidencial: " Yo estoy convencida de lo que hice y estoy dispuesta a defenderlo". Y agregó : "pero si no tomamos la iniciativa y evitamos una votación en contra, será difícil mantenerme en el cargo". Así, Marco del Pont se refería a las trabas legales y a la endeble base jurídica que tendría su firma como titular del BCRA si persiste la impugnación en el Senado. Cristina Fernandez de Kirchner la serenó: "vas a tener todo nuestro respaldo, para seguir al frente del Banco Central".


Ocurrió el miércoles a la noche en la Casa Rosada , al terminar el peor día político para el kirchnerismo: perdió el control del Parlamento y el Senado inició una acción para voltear - nada menos- que a la presidenta del BCRA. Marco del Pont venía de sentir la furia política de la oposición. La Comisión de Acuerdos le negó una postergación de su presentación y dictaminó directamente la destitución.

Así, fue víctima de la reacción que provocó el propio oficialismo: la oposición actuó certera, con la intención de infligir una manifiesta derrota política al kirchnerismo. En la UIA sostienen que los anuncios en la Asamblea Legislativa calentaron los ánimos de los senadores.

De esta manera sucedió algo que a comienzos de semana ya advirtieron informes secretos de Wall Street. Un "paper" del Barclays Bank alienta a comprar bonos argentinos por el compromio de pago que confirma los nuevos decretos "legalmente más prolijos" que el Fondo del Bicentenario. Pero su autor, el polémico Guillermo Mondino concluye: "el ruido político de esta movida podría generar una escalada y traería riesgos adicionales".

El informe de Goldman Sachs de Alberto Ramos también es concluyente. Ponderá la decisión de pagar la deuda, y advierte: "facilitar el dinero del BCRA demora el necesario ajuste de los gastos fiscales actualmente insostenibles, ayudando a mantener la inflación atrincherada en dos dígitos".

La dualidad de Wall Street se debe a un dato que conocen los bancos y no reflejan en los informes. Amado Boudou les habría anticipado que el Palacio de Hacienda saldría a cancelar en forma anticipada el vencimiento de los Boden 2012, con el dinero de las reservas. Se trata de un pago de 2.200 millones de dólares previsto para agosto, que el ministro proyectaba hacerlo en el otoño.

Pero ese plan es víctima de la propia impericia profesional del equipo económico. El pésimo desempeño de Boudou en la instrumentación del ex -FOBIC y su torpe intento de sacar a Martín Redrado abrió una crisis que erosiona a todo el gobierno y cuya magnitud final aún se desconoce.

Hace 60 días que el gobierno genera incertidumbre y eso permitió que la oposición retomara la iniciativa política. Ni siquiera pudo capitalizar la Casa Rosada la mejora de la actividad productiva.

En lugar de reconocer errores, Boudou se refugió en superficiales acusaciones de complots internos. Incluso en esos diálogos, cuestionó supuestas operaciones en su contra de funcionarios vinculados al ex presidente Nestor Kirchner.

Acusa al secretario de Hacienda Carlos Pezzoa de comunicarle a banqueros internacionales que Boudou no es un interlocutor confiable. Enfrascado en esas contradicciones y por ausencia de un plan financiero, Boudou no aprovecha a favor de la Argentina los efectos de la crisis financiera internacional. Entre otros, los excelentes parámetros de endeudamiento frente a el desborde de Europa y la decisión de la Comunidad Europea de no permitir que el FMI intervenga en Grecia.

En otras palabras: eso abriría ventajosas formas de negociación internacional y hasta la posibilidad de eludir al FMI en el acuerdo del Club de Paris. Por eso la crisis política fue seguida minuto a minuto por el movimiento empresario. En la Asociación Empresaria decidieron no hablar y el silencio es el denominador común en la cúpula de la Unión Industrial.

El único gesto público de la central fabril fue darle un respaldo a la Presidenta del BCRA: Ignacio De Mendiguren la llamó el miércoles y le trasmitió el aval de los industriales para que continúe en funciones.

También decidieron ser permeables a escuchar pedidos de funcionarios. Julio De Vido, Debora Giorgi y hasta Guillermo Moreno sondearon, sin éxito por ahora, la posibilidad de que las asociaciones empresarias salgan a avalar las polémicas decisiones de la Casa Rosada. En los encuentros privados, los hombres de negocios evaluaron en forma descarnada lo que ocurre. Temen que estos episodios sean el inicio de un proceso muy negativo para la Argentina. En esas frontales reuniones concluyeron:

-Que Argentina enfrenta un grave proceso institucional, que licuó parte del poder kirchnerista.

-Que ese deterioro es fruto de errores políticos e instrumentales del propio gobierno. Comparten que la oposición fije límites a la Casa Rosada, pero temen que su excesivo protagonismo provoque un serio problema de gobernabilidad que complique la economía.

-Admiten que existe una buena reacción productiva, pero dicen que la incertidumbre política puede afectar el nivel del crecimiento. Ven mucha irracionalidad en la clase política y quieren apuntalar un proceso de diálogo para buscar una solución a la crisis.

A partir de este crudo diagnóstico, los hombres de negocios pretenden evitar un desequilibrio mayor que afecte seriamente sus negocios. En la UIA sólo dudan de una cuestión : si la cordura, le podrá ganar - por una vez - a la voluntad de colisión política de la clase dirigente argentina.

El texto de la carta que Jorge F. Casabal Marcó del Pont envió a su prima Mercedes

jueves, 4 de marzo de 2010

Para Jorge Francisco Casabal Marcó del Pont (58) su apellido es su patrimonio. Por eso le escribió una dura carta a su prima tercera, la licenciada Mercedes Marcó del Pont, actual Presidenta del Banco Central, que envió a su e-mail y que ya comenzó a circular en la web.


En diálogo con Perfil.com, Jorge Francisco Casabal corroboró que escribió la carta y accedió a que sea re-publicada para que su prima, en caso de no haberla leído en su bandeja de entrada, lo pueda hacer a través de los medios. A continuación, el texto completo de la misiva:

Buen día!!! Mercedes:

Hace un tiempo chocamos con vos, en la calle y conversamos un minuto...

Te escribo, porque desde que comenzaste tu carrera pública, es decir, desde que empezaste a salir en la tele, hablando de cuestiones económicas, hace varios años ya, siempre estuve muy orgulloso de mi prima, Mercedes Marcó del Pont.

Hoy, no puedo decir lo mismo.

Estoy muy triste, por nuestra Patria, por nuestra familia, por nuestro apellido, que está saliendo en todos los diarios, pero que no sale entre las buenas noticias.

¿Te acordás que hace poco estuviste en Vigo, España cuando celebraron los 250 años de la llegada de Don Buenaventura Marcó del Pont...?

Fui yo, el que empecé hace un tiempo, a escribir a Vigo, donde creían que ya no había parientes de Don Buenaventura...

Estuviste y fuiste agasajada, ¡qué bueno!, me imagino que habrás sentido gran orgullo de tus antepasados...

Pero, querida prima, algo te ha pasado en tu vida, que te has salido del camino...

Don Buenaventura padre, y su hijo Buenaventura Miguel, eran comerciantes espléndidos, devotos de la Santísima Virgen María, excelentes personas, fundadores de una enorme familia, obedientes del Rey de España, etc.

Pero, si bien ocupaban cargos públicos o cargas públicas, lo hicieron defendiendo siempre la libertad de comercio... y así se lo reclamaron a su Rey.

Hoy, querida Mercedes, te has puesto en otro sitio totalmente contrario.

No se trata ya de defender ideas de izquierda o derecha, se trata de algo que ha dejado de ser ciencia económica, para pasar a ser pura prepotencia mentirosa y demagógica. Ni siquiera podés afirmar que se defiende la causa de los pobres, en cuyo caso, yo también me adhiero... Estás defendiendo la causa de un grupo de lunáticos, que usan a los pobres, pero para enriquecerse ellos, sin sentido alguno.

Hace 2 días, en la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar, en la Recoleta, depositamos las cenizas de una tía nuestra, era cubana y dejó su Patria sin nada, siendo de una antigua familia rica de Cuba... Gracias a Castro, amigo de Chávez, amigo de Cristina...

Mercedes, ¿para qué o por qué estás allí? Apellido no necesitás... Dinero, tal vez... Fama... Honores... ¿acaso te hacen falta?

¿Tendremos que dejar nuestras cenizas los argentinos, para que unas pocas personas, que también serán polvo muy pronto, puedan disfrutar de su borrachera política?

No sé si alguien te leerá esto, o si lo leerás algún día...

Rezo a la Santísima Virgen María, por tu conversión y la de los 40 millones de argentinos, que, misteriosamente, estamos permitiendo, paralizados, que un pequeño grupo esté arruinando nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro.

Tu primo,

Jorge Casabal Marcó del Pont

El Gobierno pagó caro la jugada política del lunes

Por Gustavo Sylvestre

El Gobierno pagó caro la jugada política del lunes, cuando en un hecho sin precedentes en la historia legislativa reciente, la Presidenta de la Nación abrió las sesiones ordinarias del Congreso Nacional anunciando la emisión de un Decreto de Necesidad y Urgencia.


“Nos ha dicho en la cara que no va a tener en cuenta al Congreso, es demasiado lo que han hecho”, sintetizaba anoche la oposición.

La derrota política del oficialismo la sintió en la cara el Gobierno, que anoche no reaccionaba. No solamente frente a la integración de las comisiones, que al igual que en la Cámara de Diputados tendrán mayoría opositora, sino frente al tratamiento adelantado de temas vitales, a saber:

–La modificación en el reparto de lo recaudado por el impuesto al cheque, con beneficios a las provincias.

–El rechazo del pliego de Mercedes Marcó del Pont al frente del Banco Central.

–El tratamiento en el recinto del DNU sobre el uso de las reservas.

–La interpelación al Ministro de Economía, Amado Boudou.

“El cachetazo ha sido fuerte” resumía anoche un histórico operador del peronismo, que estaba tirando líneas para evitar la sesión especial de la Cámara de Diputados, que hoy podría rechazar el DNU sobre el uso de las reservas. “¿Qué les costaba anunciar la derogación del DNU 2010 y enviar un proyecto de ley para el uso de las reservas?. Hubieran tenido apoyo y quedaban bien en el inicio de las sesiones ordinarias del Congreso”, explicaba un oficialista resignado.

Pero está claro. La oposición está utilizando ahora la misma medicina que uso el kirchnerismo durante estos años: imponer las mayorías para tomar decisiones. La primera víctima sería Mercedes Marcó del Pont.

La oposición se encaminaba a rechazar su pliego, que si no es retirado antes por el gobierno, debería observar como cae por manos de la oposición. Pero el oficialismo abrió anoche una instancia de negociación política con algunos de los senadores justicialistas que forman parte del grupo de los 37.

La presidente tuvo en gesto político al recibir a Marco del Pont en La Rosada y desde el Gobierno marcaban “esperemos que tengan responsabilidad institucional para no voltear a un funcionario nombrado por la presidenta”.

Anoche, en el Gobierno dejaban trascender que la Presidenta había comenzado a analizar distintas alternativas jurídicas para sostener a Marcó del Pont en el puesto, y seguir desafiando a la oposición.

Marcó del Pont se comunicó telefónicamente con Adolfo Rodríguez Saá y le pidió un plazo de 24 horas para asistir a la Comisión del Senado. Se sorprendió ante la respuesta negativa del Senador. ¿‘No es que quieren que les explique porque tomé las medidas?, alcanzó a decirle la funcionaria cuestionada ante la negativa del puntano.

En el Banco Central se entusiasmaban con el halago público de Carlos Menem, y suponían que podía votar a favor de la ratificación en el puesto de Marcó del Pont. Todo, luego de que circularan varias versiones: Una fue el enroque entre Marcó del Pont y Boudou. Aunque, con razón, algunos indicaban, ¿por qué le van a dar a Boudou lo que le negarán a Marcó del Pont si piensa igual?

Otra versión indicaba, la más resignada, que si el pliego de Marcó del Pont es rechazado, será el turno de Miguel Pesce, que es Vicepresidente del Banco Central y comulga con el plan del Gobierno, para evitar mayor costo político a otro rechazo, para que quede al frente de la institución. Con cierta maldad, desde el Ministerio de Economía se preguntaban anoche, ¿hay voluntad política del Gobierno o para salvar a Marcó del Pont?

La oposición logró ayer doblegar políticamente al kirchnerismo en el Senado. Pero esto no significa que en ese sector todo sea un lecho de rosas. El ex Presidente Menem pidió integrar cuatro comisiones como vocal, y algunas otras cosas, como condición para acompañarlos en el recinto y la diputada Elisa Carrió tiene varias facturas para pasarles, sobre todo a sus socios políticos, por las criticas que recibió por su decisión de no asistir el lunes al inicio de las sesiones ordinarias.

Carrió los culpa de ingenuos y haber sido funcionales al kirchnerismo. Habrá que ver si los logros de ayer logran aplacar su bronca o en algún momento las volcará sobre la mesa de sus socios políticos.



Lo que dejó la visita de Hillary Clinton



El Gobierno se anotó un logro político con la visita de la Secretaria de Estado norteamericano Hillary Clinton. Gestión del Canciller Jorge Taiana, que tuvo que sortear algunas internas dentro del Gobierno. Es que el embajador en los Estados Unidos, Héctor Timerman venía trabajando el encuentro para lograrlo en el Uruguay, mientras que el Canciller movía los hilos con Arturo Valenzuela para que llegue a Buenos Aires. Desde el avión que la traía desde Estados Unidos, Valenzuela se comunicó el domingo por la noche con el canciller y le comunicó: “Canciller estamos en el avión, estoy junto a la secretaria Clinton y si a usted le parece el martes estaríamos visitando Buenos Aires”. La respuesta no se hizo esperar: “Los esperamos”. La visita y la reunión con la Presidenta fue muy cordial. Y dejó varias satisfacciones para el gobierno argentino.



Más allá del compromiso de Hillary Clinton de “acercar” posiciones con Gran Bretaña, la Secretaria de Estado dejó dos mensajes para el Gobierno: Adelantó que “seguramente” la SEC (comisión de valores de Nueva York) dará el visto bueno al canje de la deuda argentina. (En el Gobierno insisten que el canje sale, “porque le conviene a todos”). Y prometió que el departamento de Estado norteamericano abrirá todos los archivos secretos que posee la CIA sobre las relaciones entre el gobierno norteamericano y la pasada dictadura militar, incluida la guerra de Malvinas, que servirá para entender seguramente muchas de las cosas que pasaron en nuestro país, apañadas “desde el norte”.



“En estados Unidos no entienden porque la oposición rechaza el uso de reservas para pagar compromisos externos”, dejó picando el embajador argentino ante Estados Unidos, Héctor Timerman.