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Amadeo indignado asegura que el mismo barco que llegaba con fuel oil iba al puerto de La Plata y luego salía del país

viernes, 21 de mayo de 2010

Según el diputado nacional del Peronismo Federal Eduardo Amadeo la importación de fuel oil desde Venezuela y la exportación de maquinaria agrícola a ese país tuvieron el único fin de crear flujos de dinero para cobrar retornos a través de intermediarios.


Así se lo dijo en la cara al secretario de Energía de la Nación, Daniel Cameron, durante una visita que hizo a la Comisión de Energía y Combustibles de la Cámara de Diputados. Amadeo no integra esa comisión pero acudió a preguntarle por la operatoria que reseñó en un pedido de informes que el funcionario deberá responder formalmente.

“La importación de fuel oil está definitivamente atado de la importación de maquinaria agrícola. El negocio consistía en comprarle a Venezuela ese combustible para dejarle ganancia y con ese dinero ellos compraban maquinaria argentina. Después venía Palmat”, explicó el diputado.

Según una denuncia del ex canciller de Venezuela la venta de maquinaria agrícola que Argentina hizo a ese país en 2005 mediante un fideicomiso incluyó la participación de Palmat, un intermediario que, según ese funcionario, cobraba una comisión del 15% por su tarea, cinco veces más de lo común.

“No hay una explicación de porque teníamos que importar fuel oil de Venezuela. Lo pagábamos más caro a lo que nosotros producíamos, porque el nuestro no tenía azufre. Cameron no me pudo explicar porque comprábamos en invierno”, denunció.

Amadeo asegura que el mismo barco que llegaba con fuel oil iba al puerto de La Plata y luego salía del país. “Importábamos y exportábamos”, se indignó y contó que esa información se la pidió sin éxito a la Auditoría General de la Nación.

Cameron contestó preguntas durante cuatro horas en la comisión, pero apeló a las evasivas ante cada interrogatorio referido a las denuncias por corrupción. Su pantalla fue asegurar, una vez más, que no habrá aumento de tarifas.

Otro de los diputados que lo increpó fue el mendocino Omar De Marchi, del partido demócrata progresista, y secretario de la Comisión de Energía.

Denunció la "depredación" de las reservas gasíferas y lamentó que Cameron, según él, no haya podido responder por qué en 2001 la Argentina tenía reservas de gas por 25 años y hoy tiene un horizonte de sólo 8 años.

Cameron se defendió: "En la calle no se nota que se está cobrando lo que no corresponde por la provisión de energía”, recordó. Y remarcó que en 2013 con el plan Centrales más Energía Plus se va a llegar a los 8 mil megavatios incorporando 703 megavatios a fin de este año; 1.767 en diciembre de 2011 y 1.430 megavatios en el mismo mes de 2012.

Fuente: LPO

Daniel Cameron, explicó que, en realidad, no existió un fideicomiso, sino una "cuenta especial"

Por Martín Bravo

El secretario de Energía, Daniel Cameron, explicó ayer que, en realidad, no existió un fideicomiso, sino una "cuenta especial", para el intercambio comercial con Venezuela y calificó como "fantasías" las denuncias sobre presuntos sobreprecios en obras públicas y supuestas coimas exigidas a empresarios argentinos para exportar a ese país. Fue en una reunión de la comisión del área, en la Cámara de Diputados.


-¿Por qué no se llevaron a cabo licitaciones para comprar fuel oil?, le preguntó Juan Carlos Morán, de la Coalición Cívica.

-El acuerdo con Venezuela tenía que ver con el espíritu de una cuenta fiduciaria y terminó en una cuenta especial –respondió Cameron-. Los proveedores argentinos nos negaron fuel oil, y Venezuela nos ayudó.

-¿A quién ayudó si cobraban el 15%?, cuestionó Morán.

-¿A quién le cobraban el 15%?

-Usted lee los diarios y se compra la película.

El secretario de Energía mantuvo fuertes cruces con los diputados opositores. "¡No está respondiendo mi pregunta!", le recriminó Eduardo Amadeo, del Peronismo Federal, cuando Cameron se remitía al menemismo al ser cuestionado por su resolución para dejar sin efecto una norma que elevaba las exigencias sobre el nivel de azufre en el fuel oil, para que los recaudos ambientales no frenaran la importación. "Para el nivel de polución de Buenos Aires, no es grave", argumentó.

También recurrió al "bicicleteo", como lo calificó al final Fernando Solanas –presidente de la comisión- ante la pregunta sobre el motivo de haber comprado a Venezuela, un país que no produce fuel oil, sin que la demanda lo justificara. "¡Cristina y Néstor Kirchner aplaudieron la privatización de YPF, háganse cargo de los 90!", arremetió Morán.

-Hay denuncias respecto de "sobrevaluación" de la obra de la represa Cóndor Cliff ¿qué fondos comprometió la Nación?, preguntó el radical Miguel Giubergia.

-Ninguno, se está evaluando la obra para ver si es conveniente.

Omar de Marchi, del PRO, tampoco obtuvo precisiones sobre la compra de tierras en la zona por parte del empresario Lázaro Báez: "No veo el gran negocio que pueda existir".

También esquivó la autocrítica sobre la caída de las reservas de gas y aseguró que habrá un "proceso de normalización" de las tarifas. "El Gobierno va a tomar las decisiones que correspondan en el momento adecuado" respecto de las tarifas eléctricas y, tras reconocer que en la interna del gobierno él era partidario de entrar ya "en el blanqueo tarifario" porque calculaba que las empresas "podían estar peor".

Los diputados opositores también apuntaron a presuntos sobreprecios en las obras de la central termoeléctrica de carbón de Río Turbio y la interconexión eléctrica entre Puerto Madryn y Pico Truncado. "Los precios que estamos teniendo son razonables. Yo estoy tranquilo. Soy responsable de mis actos y voy a pagar las consecuencias si algún juez dicta sentencia", se defendió.

Por primera vez se publican las pruebas de los oscuros negocios con Venezuela

domingo, 9 de mayo de 2010

Por Nelson Castro

El ex embajador en Caracas Eduardo Sadous y otros funcionarios alertaron sobre las irregularidades en el intercambio comercial. Por primera vez se publican las pruebas.


A medida que se conocen más datos del escándalo por el supuesto pago de coimas por la venta de productos desde la Argentina hacia Venezuela, la preocupación en ámbitos del Gobierno va en aumento. Es que esta operación, que está a la espera de un arrepentido que aporte su testimonio en la causa judicial, desnuda el esquema de corrupción sospechado en el gobierno del kirchnerismo.

Es un esquema que se centra, esencialmente, en el Ministerio de Planificación, ventanilla única por la que debían y deben pasar este y otros negocios. Sobre esto alguna vez alertó, en las postrimerías de su gestión como ministro de Economía, Roberto Lavagna. No es casualidad, entonces, que los tres episodios denunciados de corrupción más resonantes que afectan al Gobierno pasen por ahí. Los otros dos, hay que recordar, son Skanska y la valija conteniendo casi 800 mil dólares de Guido Alejandro Antonini Wilson.

En el sector de las empresas que fabrican maquinaria agrícola hay un verdadero revuelo. Están las que aceptaron firmar los acuerdos –una 39– para las que el negocio ha entrado en crisis. “No le habremos de vender una sola cosechadora más a Venezuela”, afirma el presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), José María Alustiza.

Del otro lado están aquellas firmas que no aceptaron las presiones que recibieron desde el Ministerio de Planificación y que expresan un miedo monumental a contar lo que vivieron. Estos empresarios se indignan al escuchar a Julio De Vido desmentir esto y decir que “fue una opción de los empresarios contratar a Palmat”. “Nos llamaban directamente del Ministerio para pedir el 15%”, insisten.

De lo que se viene conociendo hasta aquí, es interesante el seguimiento del intercambio de cables desde la Embajada argentina en Venezuela, a cuyo cargo estaba Eduardo Sadous, y la Cancillería. El lector se encontrará aquí con las copias de partes de ellos. Lo primero que surge de este seguimiento es que hubo más de un cable relacionado con el problemático manejo que hacía Venezuela de los fondos de 93 millones de dólares del famoso fideicomiso.

Este dinero estaba destinado no sólo a la compra de maquinaria agrícola sino también de equipamiento médico fabricado por el Invap y otras empresas. Hubo en total seis cables referidos al respecto. El primero está fechado en Caracas el 19 de noviembre de 2004. En ese cable, escrito y tipeado por Alberto Alvarez Tufillo, se menciona que Pdvsa “ha utilizado ese dinero a pesar de estar prohibido su uso para otros fines que no sean los establecidos claramente en el contrato de fideicomiso. Actualmente la cuenta del fideicomiso (UBS Stanford-USA) tiene un saldo de cero”.

El segundo cable tiene fecha 22 de noviembre de 2004. El autor es otra vez Alberto Alvarez Tufillo. En él se menciona una reunión con Franklin Méndez, quien era el coordinador de los fondos fiduciarios de Pdvsa y representante de su principal accionista, el Ministerio de Energía y Minas de Venezuela.

En esa circunstancia los representantes de la Argentina expresaron su preocupación por la demora en la instrumentación del fideicomiso, hecho que estaba generando problemas a las empresas Invap, Medix y Philips por la falta de pago del 30% comprometido. Además, el envío cablegráfico consigna que la representación argentina planteó “el tema de la utilización o desvío de los fondos pagados por Argentina (Cammesa) realizado por la Tesorería de Pdvsa, violando lo establecido en el objeto del fondo fiduciario”.

El tercer cable está datado en Caracas el 1º de diciembre de 2004.

Lo tipea Alberto Alvarez Tufillo y lo firma el embajador Sadous. Allí se hace mención a la suspensión de una entrevista entre Franklin Méndez y la representación argentina a fin de dar respuesta a los reclamos de nuestro país.

Se expresa asimismo que tanto la Embajada como las autoridades del Ministerio de Salud de Venezuela “coinciden en que la suspensión de la reunión se debería a una falta de respuesta concreta a los 4 puntos antes citados”. Esos puntos tenían que ver, esencialmente, con la falta de pago de los correspondientes anticipos a Invap, Medix y Philips así como también al incumplimiento de la comprometida restitución del dinero del fideicomiso. El cable finaliza con un pedido de instrucciones a la Cancillería de nuestro país.

La respuesta de la Cancillería es despachada desde Buenos Aires el 2 de diciembre de 2004 a través de un cable confidencial firmado por el subsecretario de Integración Económica de América y el Mercosur, Eduardo Alberto Sigal. Allí se lee lo siguiente: “Se solicita al señor embajador realice las gestiones pertinentes al más alto nivel posible en el gobierno venezolano, manifestando preocupación por lo sucedido y solicitando la restitución de los fondos al fideicomiso y su aplicación a los fines previstos en el acuerdo integral de cooperación suscripto el 6 de abril pasado”. Junto con esto, el cable consigna una citación al embajador de Venezuela en Buenos Aires para informarlo de todo estos avatares.

El 7 de diciembre de 2004, a las 13.57, sale despachado otro cable desde la Embajada en Venezuela. En él se describe la reunión llevada a cabo en la sede diplomática ese mismo día 7 entre representantes argentinos y el licenciado Franklin Méndez y su equipo. El objetivo de la reunión fue analizar la situación del fideicomiso y lograr una mejor relación futura entre las partes, “hecho que hasta el momento no ha sucedido”.

El primer punto tratado fue el del dinero del fondo fiduciario, “tema sobre el que el licenciado Méndez se comprometió en un período máximo de 15 días a transferir la totalidad de los fondos existentes en la tesorería de Pdvsa/Caracas –y en bolívares– a la cuenta original en dólares en el banco UBS, sucursal New York”.

El cable cierra con una preocupación del embajador Sadous por ese período de 15 días pedido por el licenciado Méndez para cumplir su promesa, por lo que solicita la intervención del entonces presidente Néstor Kirchner ante el presidente Chávez para “acelerar los tiempos ante la proximidad de las fiestas de fin de año y la tradicional inactividad en Venezuela hasta el 15 de enero”.

Finalmente, llegamos al “famoso” cable del 26 de enero de 2005, tipeado por Alberto Alvarez Tufillo y firmado por el embajador Sadous, en el que se enumeran una serie de irregularidades y problemas en la implementación del fideicomiso.

Se expresa allí que el contrato de provisión de equipos de medicina nuclear e incubadoras, firmado por el ministro de Salud de Venezuela, Roger Capella, en un acto al que, junto al embajador Sadous, asistió Claudio Uberti “en su carácter de representante personal del ministro Julio De Vido”, era considerado “nulo”. Por otra parte, se señala que el dinero del fondo fiduciario aún no había sido repuesto, así como también se hace mención a la demora de importaciones de carne vacuna.

Sadous cierra el cable diciendo que “los intereses económicos preexistentes (General Electric), la corrupción de los niveles medios y altos (uso de fondos del fideicomiso) y otros factores están afectados seriamente los intereses argentinos, razón por la cual se considera necesario un planteo serio y preciso ante el presidente Hugo Chávez en su visita a esa (Buenos Aires), como única forma de destrabar y regularizar el tema fideicomiso”.

La historia dice que la plata del fideicomiso terminó reponiéndose, con una ganancia de 13 millones de dólares para quienes desde el gobierno de Chávez llevaron adelante la operación.

La historia también dice que, tras este episodio, Eduardo Sadous fue relevado de su cargo de embajador en Caracas. Lo que esta historia de corrupción aún no tiene es un arrepentido. Habrá que aguardar

Julio de Vido autorizaba cada cobro a las empresas

martes, 4 de mayo de 2010

Por Silvia Naishtat

El ministerio de Planificación autorizaba cada cobro a las empresas. Así, lo señalaron fuentes empresariales y diplomáticas. Para poder vender, las firmas ya habían tenido que contratar a una comercializadora que les cobraba 15%.


Como sucedía con el Muro de Berlín, Caracas está dividida hasta geográficamente entre los simpatizantes de Hugo Chávez y sus opositores. El ministro Julio de Vido lo sabe bien, ya que en sus múltiples viajes solo se alojó una vez en la residencia de la embajada argentina. Después, optó por el hotel Melliá ubicado en Sabana Grande, la zona oeste, más pobre, con fama de insegura y poblada por los defensores del gobierno. A De Vido lo acompañaban el ex titular de las Concesiones Viales, Claudio Uberti, su secretaria Victoria Bereziuk, el ex presidente del INTA, Carlos Cheppi, y José María Olazagasti, el Jefe de Ceremonial.

Un juez ahora investiga los 18 viajes de Uberti a Caracas. Y en el expediente que sigue el juez federal Julián Ercolini, hay otra revelación sobre la modalidad de los negocios con Venezuela. Así, según fuentes empresarias, judiciales y diplomáticas, el ministerio de Planificación era quien definía, imputaba o autorizaba los pagos por las exportaciones de empresas argentinas a Caracas.

Todo comenzó con la creación de un fondo fiduciario en 2004 y funcionaba con el dinero que se le pagaba a Venezuela por la compra de petróleo a PDVSA. En cada operación Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico) depositaba en la cuenta del Bandes venezolano en Nueva York. Con ese dinero, PDVSA adquiría productos a firmas argentinas. Para poder exportar esas compañías tenían que contratar a la trade Palmat que les cobraba un exagerado 15%, cuando lo habitual es 4%. Y para poder cobrar, dependían de la decisión del ministerio de Planificación.

El mecanismo era legal pero el ministro definía cuándo cobraba cada empresa y "eso permitía arbitrariedades", señaló un industrial. Por este sistema se vendieron desde ascensores a tractores.

El fideicomiso había nacido con las mejores intenciones, como una manera de recuperar el dinero que se pagaba por el gasoil. El padre de la idea fue Martín Redrado, por entonces vice canciller económico. Redrado se alejó del tema cuando fue designado presidente del Banco Central.

Cuando comenzó esta operatoria Eduardo Sadous era embajador en Caracas. Pero quien se encargaba de llevar la agenda de De Vido y seguir las relaciones comerciales era el número tres de la representación diplomática, el consejero comercial Alberto Alvarez Tufillo. Con el paso del tiempo, Alvarez Tufillo se convirtió en un eslabón clave que perduró durante la gestión de Nilda Garré, sucesora de Sadous. Y fue expulsado a Buenos Aires por la actual embajadora Alicia Castro.

Hay otras piezas que encajan en esa especial relación comercial: Roberto Wellisch, cara visible de Palmat, fuerte jugador en la compra-venta de aluminio y hombre de la cerealera Glencore, ligada al polémico Marc Rich, condenado por evasor e indultado por Bill Clinton en EE,UU. También, José Ernesto Rodríguez, de Madero trading, que participaba en las exportaciones y actuaba en nombre de empresas argentinas, entre ellas Impsa de Pecarmona.

En las declaraciones que llegaron a la justicia, consta que el empresario Eduardo Cavanagh fue el primero en tirar la piedra. Le comentó a Sadous que había quedado afuera de la exportación de 1.000 vaquillonas a Venezuela. Cavanagh habría dicho que el ex secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, lo desplazó. Sadous le pidió un informe por escrito, pero Cavanagh se arrepintió.

En enero de 2005 un cable secreto enviado por Sadous con el título Grave situación, advierte que faltan US$ 90 millones del fideicomiso. Salieron de Nueva York volvieron a Venezuela, se vendieron en el mercado negro del dólar, se recompraron en el oficial y alguien se quedó con US$ 13 millones de diferencia, informó.

Tras el cable, Sadous se enteró de su despido por los diarios, lo mismo que su jefe, el entonces canciller Bielsa.

Es curioso. De Vido ha dicho que Sadous era anfitrión de golpistas en Venezuela. Pero su despedida estuvo repleta de reconocimiento por parte del gobierno de Chávez. Le otorgaron la orden Francisco de Miranda, que se entrega excepcionalmente y a embajadores con más de tres años en el cargo, un tiempo que Sadous no completó. Y al cóctel que le organizó el embajador de Marruecos asistió el entonces canciller Ali Rodríguez Araque, actual ministro de Finanzas.

Los Kirchner, sinsabores por las coimas en Venzuela y sabores locales

domingo, 2 de mayo de 2010

Por Nelson Castro


"A este caso le hace falta un arrepentido.” Esta fue la frase con la que el ex defensor del Pueblo de la Nación Eduardo Mondino graficó la clave de la que puede depender el futuro de la causa abierta por el presunto pago de coimas para la venta de maquinaria agrícola de la Argentina a Venezuela.


El contundente testimonio del ex embajador argentino en Caracas Eduardo Sadous conmocionó al Gobierno, que puso a funcionar todo su aparato a fin de desmentir lo expresado por el diplomático.

Por eso fue que el mismísimo ministro de Planificación, Julio De Vido, salió a negar y a amenazar con cartas documento a quienes hablaron del tema e implicaron directamente a su ministerio.

Junto con esto hubo una maniobra informativa buscando desacreditar al embajador, atribuyéndole una relación de afinidad con sectores del antichavismo y hasta alguna conexión con el fallido golpe de Estado del 9 de abril de 2002, que intentó desplazar a Hugo Chávez del poder.

Sobre esto mismo insistió De Vido el viernes pasado. Los dichos del ministro, quien equivocadamente se refirió al golpe de Estado “de 2001”, fueron demolidos por la fuerza de los hechos, ya que Sadous fue destinado a Caracas varios meses después de ocurrida la citada asonada y su relación con el gobierno de Venezuela fue muy buena.

Tan buena fue que, insólitamente y contra los usos de estilo, el embajador fue condecorado por Hugo Chávez cuando el entonces presidente Néstor Kirchner decidió removerlo de apuro. La causa de esa remoción fue la denuncia que hizo Sadous acerca del faltante de dinero en el fideicomiso que fondeó las operaciones comerciales hoy bajo investigación.

El fiscal de la causa, Gerardo Pollicita, está trabajando intensamente en la búsqueda de pruebas que den sustento a la acusación. “La estructura jurídica de toda la operación es fuerte”, reconoce alguien que viene siguiendo el caso desde hace algún tiempo.

Una de las búsquedas tiene que ver con uno de los nombres que dio el Dr. Sadous. Se trata de Eduardo Kavana. En las horas posteriores a conocerse la denuncia del embajador, salió a hablar por varios medios un ganadero de nombre Eduardo Cabana desmintiendo su participación en los hechos de marras. Tanto Sadous como Pollicita saben que este Cabana no es el Kavana mencionado en la causa.

Otro de los testimonios que el fiscal está buscando es el del embajador Adrián Nador, quien, como ya se señaló en esta columna, tuvo a su cargo la coordinación del grupo de exportadores de la Cancillería, cargo del que, con insistencia, pidió ser removido ante las presiones que recibía de diversos sectores del Gobierno vinculados con el Ministerio de Planificación.

En estos días, hablar con el embajador Nador se ha transformado en un imposible. En los pasillos del Ministerio de Relaciones Exteriores el temor a decir algo conectado con el tema se palpa a cada paso. “El clima está muy espeso. Ni siquiera nos animamos a hablar en off. Por favor no llame más”, es la respuesta que se escucha de integrantes del cuerpo diplomático.

Por su parte, las autoridades de la Cámara de Maquinaria Agrícola han salido a desmentir la denuncia. “Este 15% era una comisión que se pagaba voluntariamente como parte del costo de la operación”, expresó el presidente de la Cámara, José María Alustiza. Sin embargo, desde el mismo sector, y también en estricto y desesperado off, quienes no aceptaron pagar la comisión coinciden: “Llamaban desde el Ministerio de Planificación y pedían el 15%, sí o sí. El que no pagaba se quedaba afuera”, afirma con indignación alguien que no pagó.

Una fuente que conoce bien todo lo que pasaba por ese tiempo narra con detalle este dato anecdótico: “Claudio Uberti viajaba a Caracas más o menos dos veces por mes. En los primeros viajes lucía ropa bien barata. En los sucesivos viajes las cosas fueron cambiando. A la ropa barata le siguieron prendas de confección y el infaltable Rolex. Cuando el que viajaba era De Vido, el mal trato al que era sometido Uberti era notable”.

La mismísima Alicia Castro, ya como embajadora en Caracas, aspiró a poner bajo su égida el control de todas las operaciones comerciales entre los dos países. Fracasó rotundamente.

En medio del sinsabor, la semana le deparó al Gobierno dos victorias: una fue la de hacer fracasar la sesión de la Cámara de Diputados en la que se iban a tratar la modificación de la Ley del Cheque y la Ley de Matrimonio Homosexual; la otra fue la sentencia de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo obligando a Julio Cobos a reponer a la senadora Beatriz Rojkes de Alperovich en la Comisión Bicameral de Seguimiento de los Decretos de Necesidad y Urgencia.

Dos reflexiones al respecto de estos hechos: en el primer caso, gran parte de la responsabilidad es de la oposición, que sigue empeñada en fragmentarse y debilitarse cada vez más. Es, al fin y al cabo, una disputa por la nada que el Gobierno aprovecha con precisión y contundencia. La consecuencia peor de todo esto es el desprestigio institucional que afecta al Congreso. En el segundo caso, es notable corroborar que cada vez que la Justicia falla a su favor, a la Presidenta no se la escucha hablar del “Partido Judicial”. Eso se aplica sólo cuando los jueces dictaminan contrariando sus deseos.

A propósito de causas judiciales, un frente de tormenta se avecina sobre la administración de Mauricio Macri y sobre él mismo en relación con la causa por las escuchas En su entorno están convencidos de que el juez Norberto Oyarbide lo procesará al igual que al ministro de Seguridad Guillermo Montenegro y a su ex colega de Educación Mariano Narodowski. “Macri está muy tranquilo. Al juez nadie le cree”, comentan alegremente y con sorprendente calma en su entorno.

En cambio, desde el mismo PRO, hay muchos que ven las cosas diferentes y afirman no sólo que “en esta causa Mauricio no tiene idea de dónde está parado” sino que también son críticos de su gestión. Unos y otros recuerdan cómo y cuánto le insistieron al jefe de Gobierno para que retirara la designación del comisario Jorge “Fino” Palacios al frente de la Policía Metropolitana.

“A Palacios le atribuían una fuerte disputa con sectores de la Federal por el negocio de las escuchas”, confiesa alguien que presenció algunas de las reuniones en las que se hablaba del tema. “La Federal nos va a tirar un muerto”, se escuchó en varios de esos encuentros. Nadie imaginó que sería Ciro James.

En las cercanías de Macri creen que van a poder manejar los efectos políticos colaterales del eventual procesamiento del juez Oyarbide. Lo que nadie quiere ni se atreve a pensar es qué pasará si el fallo de Oyarbide es confirmado por la Cámara de Apelaciones. La respuesta, sin embargo, es simple: la permanencia del jefe de Gobierno en su cargo sería insostenible.

Los negocios poco bolivarianos con Venezuela

sábado, 1 de mayo de 2010

Por Jorge Lanata


Ahora que logró ubicarme, Claudio Gurmindo debe estar durmiendo tranquilo. Estoy en China: el jefe de redacción de este periódico duerme tranquilo y yo escribo nervioso. Para colmo, Gurmindo me pide que le cuente la historia de mi vida:


—¡Se confirmó lo de Venezuela! –brama exaltado por el teléfono.

—¿Y?

En Buenos Aires son las diez y veinte de la noche, y yo desayuno en Beijing a las nueve y veinte.

—¿Y qué querés que hagamos con Venezuela? ¿Notaste que estoy en China?

—Nada, que escribas de las notas publicadas en Perfil desde hace cuatro años.

Desde que colgué el celular estoy pensando si a alguien le interesa: denunciamos hace cuatro años una red de corrupción oficial tendida entre Argentina y Venezuela; dimos nombres y cifras. Ahora –que está tan de moda la exégesis de la palabra “investigación”– dimos montos, identificamos cuentas bancarias y evitamos el empolvado recurso de los verbos en condicional. No habrían robado. Robaron.

Al publicarse la primera de las notas, el ruido fue el de una implosión: un sonido seco. En la segunda nota una de las empresas involucradas nos envió una carta documento. Luego el enojo quedó en la nada. Entretanto, ninguno de los héroes enmascarados del periodismo independiente publicaba una puta sola línea sobre el asunto. Nadie lo levantó, nadie siguió la misma línea, nadie nada. Clarín, TN, Telenoche no investiga: nadie dijo nada.

El 10 de diciembre de 2006 este diario publicó, con la firma del autor de estas líneas más las de Romina Manguel y Luciana Geuna, una nota titulada: “Los oscuros negocios con Venezuela más allá de Sancor: qué mala leche”.

El 25 de febrero de 2007 siguió avanzando en el tema: “Peajes bien chévere”, fue el título. El 12 de agosto de 2007 Perfil publicó “El inquietante currículum de Uberti, mano derecha de De Vido”, y el 9 de marzo de 2008 una nueva denuncia sobre los fideicomisos se publicó en la tapa de Crítica de la Argentina, “Ojalá que llueva fuel oil”.

En verdad, el nombre de Sadous apareció en estas páginas todavía un año antes: en el mismo panorama de Perfil en el que se anunció en exclusiva la renuncia de Lavagna, el 27 de noviembre de 2005, un apartado mencionaba el famoso fideicomiso venezolano y la desaparición de noventa millones de dólares.

“El 26 de enero –decía el artículo– llegó a la Cancillería un cable del entonces embajador argentino en Venezuela, Alberto Sadous. El título del cable era ‘Grave situación’. Sadous, embajador de carrera nombrado allí por Duhalde, informaba de un tema verdaderamente grave: la falta de noventa millones de dólares del fideicomiso entre Argentina y Venezuela. El cable en cuestión ahorraba metáforas: ‘Esto afecta seriamente la relación’, decía, mencionando la palabra ‘corrupción’ al menos en dos oportunidades.”

En una nota posterior –e, insisto, en absoluta soledad– Perfil publicó bajo el subtítulo “El Che se fue de shopping” que otro de los negocios poco bolivarianos con Venezuela se refiere al mítico fideicomiso.

Diversas fuentes coincidieron en relatar a este diario el mecanismo utilizado: los 89 millones salieron del fideicomiso en Nueva York, volvieron a Venezuela, se vendieron en el mercado negro del dólar, se recompraron en el oficial y alguien se quedó con 13 millones de dólares de diferencia.

Según manifestó el canciller Bielsa a este diario, el general Freddy Balzán (medalla al combatiente internacionalista entregada por Fidel, ex corresponsal de Prensa Latina en Managua) envió a las 18.19 horas del 1º de febrero un curioso cable donde expresaba: “Como no tenemos experiencia en fideicomisos, retiramos todo ese dinero sin saber que podíamos hacerlo”.

La investigación publicada por Perfil desde 2005 abunda en datos de las empresas vinculadas, nombres de los funcionarios involucrados y repercusiones políticas posibles: el rol de Nilda Garré y Alicia Castro, los insólitos favores recibidos por ascensores Servas, etc.

El escándalo de Venezuela tiene tres “patas” judiciales: la desaparición de dinero del fideicomiso, el pago de coimas por parte de las empresas para entrar en los tratados bilaterales y el caso de ascensores Servas en particular. Esto es, todo lo publicado por Perfil hace cinco años.

Sadous declaró en una causa, que Kirchner ignoró durante el primer año y medio, al punto de no nombrar abogado que lo representara, la denuncia de asociación ilícita hecha por Carrió. De Vido y Uberti fueron mas juiciosos: el primero contrató al Estudio Virgolini, y el hombre de la valija a Diego Pirota, del estudio de Darío Richarte.

—Es una infamia, una calumnia que embarra a mucha gente. Después de siete años no entiendo qué pueden estar buscando –dijo el ministro De Vido, enredándose en un extenso relato sobre el comienzo de las relaciones bolivarianas, con una curiosidad: “El acta la redactó Martín Redrado, que hizo un trabajo brillante”. ¿De Vido elogiando a uno de sus enemigos, o un mensaje a Redrado pidiéndole buena memoria?

Tarde pero seguro, el tema parece haber ganado los titulares.“El caso de Venezuela va a ser para K como el de las armas para Menem”, así comenzaba una de las notas citadas. Ahora que por fortuna todos hablan, quizá el tema llegue a preocuparle a la gente.

Iba a terminar diciendo: “Me encantaría creerlo. De acá a la China”. Pero creo que debería cambiar la frase