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Opositores de centroizquierda también presentarán una denuncia penal contra Redrado y los directores oficialistas

sábado, 6 de febrero de 2010

Por Alejandro Bercovich

Hasta el Día de Reyes, cuando estalló el escándalo del Banco Central, el entonces presidente Martín Redrado y los directores K que terminaron por desplazarlo mantenían una relación cordial y casi sin cortocircuitos. El directorio le había delegado a Redrado facultades para intervenir en todos los mercados, incluso el de bonos de la deuda pública. Por eso, pasado mañana, once diputados opositores de centroizquierda presentarán una denuncia penal contra el economista y los directores oficialistas. Es por presuntas maniobras ilícitas en operaciones con títulos de la deuda durante 2008, que habrían favorecido a los acreedores y generado pérdidas al Central por la friolera de 5.127 millones de pesos.


La denuncia, detalla que la autoridad monetaria adquirió bonos por $ 11.262 millones a lo largo del año de la crisis mundial. Y que, lejos de haberlo hecho para aliviar los vencimientos más inmediatos a cargo del Tesoro, compró papeles de largo plazo que terminaron por reforzar la sensación de que el Gobierno caería en una nueva cesación de pagos, al mostrar como “devaluados” a los de vencimiento más próximo.

Según admitieron fuentes oficiales, la Secretaría de Finanzas protestó en aquel momento por esa decisión, aunque el Gobierno prefirió no hacer pública la disputa con el ex golden boy.

El pedido de investigación penal será presentado por Claudio Lozano, economista de la CTA y aliado de Pino Solanas. Lo acompañarán los legisladores de Proyecto Sur, Solidaridad e Igualdad (SI), Libres del Sur y Diálogo por Buenos Aires. A diferencia del planteo que realizaron anteayer el Peronismo Federal, el PRO y la Coalición Cívica, la denuncia no cuestiona una posición general de Redrado y el directorio –como su supuesta “aceptación” de las cifras del INDEC– sino una serie de operaciones puntuales, que la Justicia podría comprobar si obtiene sus registros históricos.

Para los legisladores, Redrado incumplió con los deberes como funcionario público al no haber protegido las reservas del Central. Le achacan haber comprado los títulos “a precios más altos que los correspondientes a bonos equivalentes”, supuestamente para favorecer a los bancos vendedores y también a operadores “que hicieron buenas diferencias comprando en el mercado y vendiendo luego al BCRA”, según el escrito preliminar.

La pérdida de $ 5.127 millones por esas operaciones consta en el Balance 2008 de la entidad que ahora preside Mercedes Marcó del Pont. Las transacciones solía ordenarlas personalmente Redrado desde la mesa de dinero de Reconquista 266, que coordinaba entonces y sigue gestionando hoy el subgerente de Operaciones, Juan Basco.

Según los diputados, si se hubieran comprado bonos de corto plazo, el Tesoro se habría ahorrado entre 3 mil y 5 mil millones de pesos más. “Y de haberse aplicado en aquel momento la misma cifra de reservas que hoy se pretende incluir en el Fondo del Bicentenario, ello habría posibilitado un ahorro fiscal cercano a los $ 14.000 millones”, agrega el texto.

El secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, fue uno de los funcionarios K que más cuestionó las compras que ordenaba Redrado. Amado Boudou aún no piloteaba el Palacio de Hacienda, pero el joven economista ya comandaba esa área bajo la órbita de Carlos Fernández.

Las fuentes consultadas revelaron que, ante las críticas internas, Redrado se escudaba en la independencia del Central, en el supuesto afán de hacer bajar el riesgo país y las tasas de interés, y en la venia que le había dado el directorio para operar a su gusto en el mercado de bonos. El visto bueno no lo habían dado sólo sus directores afines, como Carlos Pérez, sino también quienes no le respondían, como el vicepresidente Miguel Pesce o el ultrapingüino Waldo Farías, ex ministro de Kirchner en Santa Cruz.

Casi la mitad de las compras se hizo a dos bancos. La sospecha de los legisladores es que tanto ellos como algunos de los demás vendedores habrían actuado en connivencia con Redrado. Encima el Central inhabilitó esas operaciones para las AFJP, que intentaron aprovecharlas.

Lo más difícil de comprobar es que las ventas se hayan pactado sistemáticamente a precios superiores a los del mercado. Para eso harían falta las grabaciones en tiempo real de cada orden impartida desde la Mesa del Central. Pero esos registros, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los países, no son obligatorios.

Los Argumentos de Julio César Cleto Cobos

viernes, 5 de febrero de 2010

Por Mario Fiore

"Si tuviera que actuar por mi conveniencia política, no estaría sentado ni un minuto más en esa mesa", dicen que les confesó a sus íntimos el vicepresidente Julio Cobos el fin de semana pasado, cuando se dispuso a confeccionar los argumentos que dio a la Bicameral que trató la salida de Martín Redrado del Banco Central. Está claro, Cobos y los suyos siempre fueron conscientes de que políticamente iba a ser cuestionado, cualquiera fuera su voto. "Por eso decidió actuar institucionalmente y no políticamente", lo defiende su ex vicegobernador Juan Carlos Jaliff.

Hoy Cobos está padeciendo su doble rol de Vicepresidente de un gobierno y líder de la oposición. En la balacera cotidiana en la que se ha transformado la política argentina, quedó en el medio de un fuego cruzado. Imposible zafar, como lo hizo en algunas ocasiones.

Por estas horas, el mendocino sabe que si quiere ser candidato a presidente será más que nunca a pesar del Gobierno nacional -que no ha desactivado el operativo en su contra ni piensa hacerlo- y también a pesar de la oposición, de la que el kirchnerismo y algunos sectores lo ven como su principal referente.

Pero el momento es más angustiante porque la opinión pública empieza a no entender el aprieto en el que se ha metido el mendocino y le dio la espalda por votar en contra de Redrado, quien había emergido como el último rebelde del kirchnerismo. Sin el apoyo de la ciudadanía, como tuvo en los últimos 18 meses desde que volteó las retenciones móviles a la soja, Cobos está entonces en un yermo.

Los argumentos que dio el Vicepresidente en la Bicameral que aconsejó finalmente la remoción de Redrado -con su voto y el del diputado oficialista Gustavo Marconato- son tres.

El primero es que no había motivos para desplazar a Redrado del Central por incumplimiento de los deberes de funcionario público debido a su oposición a liberar las reservas para pagar los vencimientos de la deuda (tal como lo estipuló el decreto 2.010/09 que creó el Fondo del Bicentenario).

Cobos argumentó que tal renuencia de Redrado no está probada ya que el economista, en su testimonio ante el Parlamento, dijo que el trámite de transferencia de fondos siguió su curso normal en el Central y sus objeciones fueron sólo verbales ante el Gobierno. Además, en caso de que se hubiera opuesto realmente, el Ejecutivo nacional necesitaba la autorización del Congreso, algo que aún hoy no tiene.

En cambio, Cobos desarrolló en otro pasaje de su dictamen, los motivos por los que sí Redrado era pasible de ser removido. Para ello se extendió a los cinco años y cuatro meses que el "Golden Boy" comandó el Central.

Dicen las fuentes cobistas que la posibilidad de ampliar la investigación a toda la gestión de Redrado fue peticionada por el diputado opositor Alfonso Prat Gay (Coalición Cívica), quien como anterior jefe del BCRA tenía muchas objeciones a la labor de Redrado.

Ante esto, Cobos cuestionó que Redrado no cuidó el valor de la moneda porque en ningún momento objetó los índices de inflación del Indec, claramente ficticios.

Por otro lado, le achacó a Redrado una "dudosa" contabilización de los activos del BCRA. Y pidió que se investigue a todo el directorio que acompañó al economista durante su gestión por los mismos "pecados".

El tercer argumento que escribió Cobos fue el más político: le aconsejó a la presidente Cristina Fernández que acepte la renuncia que Redrado presentó el viernes pasado a fin de evitar más problemas institucionales al país y tranquilizar la economía.

"Cobos hizo el voto que quería hacer Prat Gay pero que éste no hizo porque no lo dejó Lilita Carrió", se animó a explicar Jaliff. Se sabe: Prat Gay se limitó a rechazar la remoción de Redrado dado que éste se opuso a la formación del Fondo del Bicentenario con parte de las reservas del Central y no pudo explayarse sobre la gestión de su sucesor porque la líder de su partido evitó por todos los medios quedar pegada al Gobierno nacional.

Ceñirse al segundo DNU de Cristina Fernández, el que firmó junto a todo el gabinete nacional para remover a Redrado por oponerse al Fondo del Bicentenario, fue la salida que encontró Prat Gay para poder votar a favor del cuestionado sucesor y satisfacer los pedidos de Carrió.

Para muchos, el voto de Cobos, sin embargo, debió ser idéntico al de Prat Gay. Se lo hicieron saber sus correligionarios más encumbrados, que debía ponerse en la vereda de enfrente del "atropello institucional" de los Kirchner. Se lo hicieron saber incluso sus más amigos que no tienen nada que ver con la política.

Pero Cobos no los oyó. "Eligió ser Vicepresidente, cumplir su rol institucional, y no sacar rédito de esto", explicó otro cobista que acompañó al ex gobernador en estos últimos días.

Difícil es medir ahora para Cobos el alcance de su decisión. Se arriesgó a quedar pegado al Gobierno, desconcertó a buena parte de la gente, y desde su partido volvieron a desconfiarle por no atender sus recomendaciones.

También hay interpretaciones más transgresoras, menos lineales. Curiosamente, las aportan los kirchneristas, quienes siguen desconfiando del Vicepresidente aun cuando esta vez votó a favor del Gobierno. Estas voces creen que Cobos sólo buscó sentar precedente ya que se prepara para gobernar el país en 2011.

"Por eso consideró que la jefa del Estado tiene derecho a pedir la remoción del titular del Central si éste no comparte con el Ejecutivo la política a seguir y porque además sabe que deberá apelar a las reservas si las vacas vuelven a ser flacas", explicó un legislador K.

"No lo hablamos nunca, pero es una lectura lógica", admite un radical que tiene trato frecuente con Cobos y que acompaña su candidatura. En esta visión de los hechos, el mendocino ya no habría actuado sólo como Vicepresidente, como pregonan los cobistas. Tampoco habría hecho el juego de instalarse como un claro opositor, como lo hizo Carrió al inducir el voto de Prat Gay. Habría dado un mensaje más fuerte al seno del Gobierno: que está dispuesto a negociar las reglas de juego de una Argentina en la que los Kirchner ya no sean los únicos que mandan.

Las instituciones hacen las veces de floreros vacíos cuya utilidad es pura y exclusivamente decorativa

jueves, 4 de febrero de 2010

El análisis político y económico de los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde

Las instituciones entre nosotros hacen las veces de floreros vacíos cuya utilidad es, en el mejor de los casos, pura y exclusivamente decorativa. Veamos si no.

La presidente, cuando todavía creyó que era posible hacerlo, intentó sacarlo a Martín Redrado a fuerza de puro decreto. Luego debió aceptar que el Congreso podía más que ella. De su lado, el titular o ex–titular o lo que actualmente fuese del Banco Central, dijo que sólo estaría dispuesto a prestar declaración si antes se derogaba el DNU del Ejecutivo. La derogación brilló por su ausencia y, sin embargo, el llamado Golden Boy aceptó declarar pero, antes de que la comisión presidida por Cobos se expidiese, se fue dando un portazo.

Por fin, el kirchnerismo, que lo consideraba a Redrado fuera de su cargo —porque lo había echado— y no le permitió la entrada a su despacho, haciendo uso y abuso de la policía, no le acepta ahora la renuncia porque, en el fondo, se quiere dar un gusto de chico malcriado. Como muestra de mamarracho institucional, basta y sobra.


Lo importante no han sido ni serán las 10 causas penales pendientes de resolución en la presente comedia de enredos, sino la pérdida de poder del gobierno.

Si se piensa que cincuenta días atrás Cristina creyó posible entrar a saco en las reservas del Banco Central con un DNU que todavía está en el limbo, y que hace 25 días, poco más o menos, apeló nuevamente a otro decreto de necesidad y urgencia para deshacerse de Redrado sin lograrlo, fácilmente se caerá en la cuenta de quién gano y quién perdió.

El kirchnerismo no es que haya extraviado la brújula y se encuentre al garete, librado a la buena de Dios. No llegó todavía a esa instancia. Lo que sucede es que sus reflejos ya no son los mismos y, además, toca timbres y los ordenanzas piensan dos veces antes de atenderlo. Da órdenes que se las lleva el viento y, no conforme con ello, parece no darse por enterado de que su poder no es ni la sombra del de antaño.

Mientras Daniel Scioli junto a Karina Rabolini aprovechaban la nieve en Saint Moritz sin temor a que en el kirchnerismo alguien les reprochase, con tono agrio, su ningún apego a los destinos turísticos de cabotaje, en Pinamar emergía la punta de un iceberg disidente dentro del Partido Justicialista que al santacruceño, para variar, lo sacó de quicio.

El lunes 25 de enero un grupo mayoritario de los 37 diputados bonaerenses del PJ —22 en total— decidieron reunirse en esa localidad balnearia a los efectos de intercambiar ideas y reflexionar en voz alta sobre el panorama que se avecina para ellos.

Por supuesto, hacia afuera, las declaraciones de quienes allí estuvieron presentes resultaron vaguedades por todos conocidas: “—Fue una reunión de camaradería donde se habló con ciertas libertades pero no se trató de una operación política contra el gobierno” —dijo, cuando el escándalo ya había estallado, el jefe del bloque K en la legislatura, Raúl Pérez.

Es que, con su cabeza puesta a precio por Néstor Kirchner, si decía la verdad, a partir de ese momento su carrera política no valdría un peso. Por lo tanto creyó que lo mejor era tratar de salir del atolladero con unas declaraciones incoloras, inodoras e insípidas.

No obstante lo cual, en la casa del anfitrión, el presidente de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, Horacio González, al político patagónico, menos lindo, le dijeron de todo. Algo que el pasado jueves Hugo Moyano —que no tiene por qué rendirle pleitesía al matrimonio gobernante y puede decir la verdad, guste o no guste en las más altas esferas del gobierno— confirmó sin demasiadas vueltas.

Hubiera sido difícil, por no decir imposible, que el conclave de los diputados díscolos no trascendiese a la prensa. En la Argentina no hay secretos de Estado. Pero hay razones que, en este caso, hacen pensar seriamente en una filtración gestada a propósito, para que se enterara todo el mundillo político y alguien más. Como quiera que haya sido, lo cierto es que en Pinamar quedó transparentado cuanto se viene insinuando en el justicialismo desde la derrota sufrida por el Frente para la Victoria el 28 de junio del 2009: nadie o, si se prefiere, sólo unos pocos quieren amarrase al barco semihundido, en términos de chances electorales, del kirchnerismo.

Las críticas al estilo despótico del santacruceño estuvieron a la orden del día, aunque no es cuestión de engañarse sobre el particular: al peronismo los malos modales de un conductor con pujos de matón lo tienen sin cuidado en tanto y en cuanto sepa llevarlo a la victoria. El problema aparece cuando sobran los malos tratos, las medidas inconsultas y las órdenes suicidas y las elecciones se pierden.

Hace un mes atrás Kirchner tuvo que poner todos sus títulos de autoridad sobre la mesa y pegar más gritos que los acostumbrados para sofocar una rebeldía en el congreso peronista bonaerense. Un sector de los intendentes que teóricamente comulgan con su posición y reconocen su liderazgo quisieron imponer entonces, contra la voluntad del patagónico, a Horacio González como presidente de ese órgano. En esa ocasión el conato pudo ser controlado. Ahora las disidencias han marchados por otros carriles y cuando Kirchner se enteró ya era tarde.

Sucede que en octubre del 2011 no se elegirán, como el año pasado, sólo ediles sino que estarán en juego las intendencias. El riesgo de perder no sólo la mayoría en los consejos deliberantes sino el poder ejecutivo en buena parte de la provincia, e inclusive en el Gran Buenos Aires, a nadie le hace gracia.

Kirchner no tiene otra salida que huir hacia adelante y tratar por las buenas —a través del envío de fondos— o por las malas —a través de la amenaza de suspender esos mismos fondos— de retener los apoyos que todavía reivindica con éxito en el principal distrito electoral del país. En cambio, los diputados e intendentes que hasta aquí le fueron fieles y se prestaron a seguir a pie juntillas la malograda estrategia de las candidaturas testimoniales, no están dispuestos a perder su capital político por amor a Kirchner. Más allá de si lo quieren mucho, poco o nada, están convencidos, como el resto del peronismo, que el santacruceño inevitablemente los conduce a una estrepitosa derrota electoral de la cual ellos, siempre atentos a la caja y al poder, no quieren ser parte.

Lo que pusieron de manifiesto los kirchneristas bonaerenses es que “el rey está desnudo” y ellos no desean desnudarse. Sencillamente porque tienen otras opciones que, de momento, no son del caso ventilar. No porque resulten secretas sino porque elementales razones de timing político aconsejan no hacer públicas las alianzas que están en boca del país y cuyo destinatario es Francisco de Narváez.

A lo largo y a lo ancho de la geografía justicialista todos esperan que Carlos Reutemann se decida, de una vez, a tomar el toro por las astas y a anunciar su candidatura presidencial. Nadie sabe, a ciencia cierta, si adoptará esa decisión antes o después del campeonato mundial de fútbol o, siquiera, si la tomará este año o el próximo, pero lo que sí es cierto es que, si finalmente diese ese paso, la estampida que se produciría en las filas del oficialismo sería de película.

Claro que cuanto podría denominarse, tomando prestado el titulo famoso de George Orwell, Rebelión en la granja, no se agota en el justicialismo ni mucho menos.

Hoy alcanza también a la justicia, que en el curso del último mes ha parado en seco cuatro proyectos fundamentales del gobierno: la ley de medios; la venta de Telecom por parte de los italianos; el Fondo del Bicentenario para utilizar las reservas y la ofensiva contra Papel Prensa.

Si el oficialismo, ante el asombro de buena parte de la oposición y de la ciudadanía, se las había ingeniado, inmediatamente después de su traspié electoral, para aprovecharse de las mayorías que todavía tenía en las cámaras y hacer votar una serie de leyes estratégicas, esas victorias obtenidas en el Congreso ahora han quedado en veremos, relativizadas.

Los triunfos obtenidos en el Parlamento se han transformado en sendas derrotas que, de momento, no se sabe si serán transitorias o definitivas. En distintos estrados judiciales al kirchnerismo le ha salido el tiro por la culata y cuanto el santacruceño y su mujer habían saboreado a fin de año como si fuese un manjar de los dioses, hoy tiene un gusto amargo.

Hay, cuando menos, cuatro medidas cautelares que le han devuelto la sonrisa al grupo Clarín. Los accionistas italianos de Telecom se han sentado a la retranca, avalados por una Cámara y han hecho entrar en la disputa a la Unión Europea. En cuanto a los precios que el inefable secretario de Comercio Interior le había obligado a fijar a Papel Prensa, han quedado momentáneamente sin efecto; y en lo que respecta al DNU del Fondo del Bicentenario, o el gobierno convoca a extraordinarias o todo pasa para marzo.

En medio de semejante panorama, que Néstor Kirchner, en plena crisis financiera internacional, haya comprado U$ 2 MM, avala las sospechas de una legión de argentinos que lo consideran un corrupto serial.

Hace falta decir que en ese mismo mes de octubre del 2008, cuando realizó la transacción el santacruceño, Redrado acaba de decir que tuvo fuertes presiones a favor de una devaluación.

¿Casualidad? Hasta la próxima semana.

La "lista de amigos del poder", Kirchner aparece comprando u$s 2 millones

domingo, 31 de enero de 2010

Por Omar Lavieri

El ex presidente habría adquirido US$ 2 millones. Su nombre aparece en una lista de los que hicieron operaciones con la divisa en octubre de ese año.


Con la "lista de amigos del poder", que después trató de suavizar con una desmentida de sus abogados, Martín Redrado -ex presidente del Banco Central- parecía tener en claro a quién podía inquietar.

En octubre de 2008, cuando se traspasaban al Estado los fondos de las AFJP, estallaba la crisis financiera internacional y había inquietud en todo el mundo, un comprador grande de dólares habría sido el ex presidente Néstor Carlos Kirchner. El marido de la Presidenta habría comprado ese mes US$ 2 millones.


Aunque se trataría de una operación legal -cualquier individuo puede comprar divisas hasta US$ 2 millones si puede justificarlo- la transacción resultaría delicada tratándose del cónyuge de la Presidenta.

Sucede que la Presidenta, como máxima autoridad del Poder Ejecutivo Nacional, cuenta con información privilegiada sobre el valor de la divisa estadounidense con relación a la moneda nacional. Así, el ex presidente se podría haber beneficiado del uso de lo que se conoce como"inside information": Cristina Fernández de Kirchner le impartía órdenes a Martín Redrado (como titular de la autoridad monetaria) sobre el precio en tono al cual debía girar el dólar. De esa forma, Kirchner podría haber conocido por anticipado una posible fluctuación en el tipo de cambio.

Octubre de 2008 fue un mes de grandes saltos en el dólar: pasó de $ 3,23 a $ 3,39. Cerró el año apenas por arriba de eso: $ 3,413, según la cotización oficial. Si compró los US$ 2 millones a comienzos de mes (cuando estaba a $ 3,23), Kirchner ganó $ 366.000 con la diferencia. En cambio, si hizo la operación cuando estaba a $ 3,39, el beneficio se redujo a $ 46.000

La versión de que Kirchner compró US$ 2 millones estuvo circulando el jueves en la Web de lapolíticaonline.com. Clarín tuvo acceso a una lista de quienes habrían demando divisas en torno a esas cifras en octubre de 2008.

En ese listado se destacan empresarios, gobiernos provinciales (San Luis, la ciudad de Buenos Aires), clubes de fútbol (Estudiantes de la Plata), sindicatos (como camiones de cargas), cajas previsionales y otras entidades financieras.

La lista a la que accedió Clarín lleva el título "Demanda de billetes por CUIT en el Mercado Unico y Libre de Cambios". El cotejo en bases a datos públicos de los CUIT de las más de cien personas físicas y jurídicas que allí aparecen, señala que los números se corresponden con las identidades.

Entre los nombres que aparecen está el de León Alperovich. Se trata de la empresa familiar formada por el padre del gobernador tucumano José Alperovich.

Durante 2008, el patrimonio de la pareja presidencial creció en $ 27.802.400,50 y sus bienes llegaron a $ 44.307.672,94. El juez federal Norberto Oyarbide cerró rápidamente una investigación que existía sobre la posibilidad de enriquecimiento ilícito. Se supone que la Justicia ya conocía las divisas que Néstor Kirchner atesoraba.

Según se desprende de la presentación hecha ante Oyarbide para explicar el crecimiento de su patrimonio, los Kirchner apuestan fuerte al dólar. De hecho, en 2008, el matrimonio recibió más plata por los intereses de los plazos fijos en la moneda estadounidense que por lo percibido en pesos argentinos.

Por intereses sobre 20 plazos fijos en pesos en el Banco de Santa Cruz, recibieron $ 1.977.466,67. Mientras que por los intereses en 29 plazos fijos en dólares en el mismo banco, ganaron US$ 646.930,53, equivalentes a 2.207.973,90 pesos.

Los Kirchner aprovecharon los beneficios de la devaluación del peso. Por diferencia de cambio en los plazos fijos en dólares, declararon $ 1.291.481,01. Es la diferencia entre el dólar en 2007 ($ 3,1090) y en 2008 ($ 3,4130), según está escrito en su declaración.

En aquella presentación judicial el matrimonio Kirchner admitió que sus saldos en cuentas bancarias y en inversiones en plazos fijos en pesos y dólares alcanzaron la cifra de $ 30.081.037,86. En ese rubro el matrimonio sumó en 2008 $ 15.430.877,89. La compra de los dos millones se incluiría en ese monto.

Durante la rueda de prensa en la que anunció el viernes su alejamiento del Banco Central, Martín Redrado dijo que decidió sostener el dólar en $ 3,40, mientras que "algunos" le sugerían que lo llevara a $ 4,50 ó $ 5, acompañando la depreciación del real brasileño.

El ministro de Economía Amado Boudou, reconoció por su parte ayer que en esa misma época el Gobierno recibió presiones para apurara una devaluación.

La Renuncia de Martín Redrado - Conferencia de Prensa Completa - Video

sábado, 30 de enero de 2010

La Renuncia de Martín Redrado - Conferencia de Prensa Completa