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El Audio que evidencia las maniobras de Guillermo Moreno

miércoles, 19 de mayo de 2010

El polémico secretario de Comercio fue grabado con un celular por empleados de la Papelera Quilmes donde se iba a despedir a 100 trabajadores.



El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, fue hasta la Papelera Quilmes –ex Massuh- para reunirse con los trabajadores. El polémico funcionario fue grabado con un teléfono celular mientras ofrecía a los empleados arreglos irregulares y que no tienen relación con su función en el Gobierno.

Moreno llegó a la papelera con la premisa de informarles a los obreros que había que despedir a 100 trabajadores y que se les iba a bajar el sueldo a $ 1.500 a aquellos que se quedaban en la planta.

En una grabación que difundió hoy Radio Continental se lo escucha a Moreno ofrecerle a los trabajadores “jubilación anticipada o retiro voluntario”, y si alguno se quiere quedar, “Moreno se compromete a conseguirle trabajo”.

La polémica no quedó allí, porque el polémico secretario de Comercio Interior fue más allá con sus dichos y prometió “conseguir en el día” un trabajo, incluso sin importar si padecen alguna discapacidad. “Moreno te ubica así te falta una pata”, remarcó, hablando en tercer persona.

El Gobierno intervino la papelera hace poco más de un año y fue clausurada el 3 de mayo pasado por el mismo Moreno. Los trabajadores piden que se mantengan los puestos de trabajo hasta 2011.

Aníbal, soldado de la corona. Moreno, soldado de la causa.

lunes, 17 de mayo de 2010

Por Carlos Salvador La Rosa


"De un momento a otro nos hemos convertido en el superagente 86" Rubén Mira. Guionista de la historieta "La Nelly", publicada en el diario Clarín.

Yo espío, tú espías, todos espiamos. En la Argentina actual nos estamos acercando peligrosamente a ese estado de cosas, lo que implica una debilidad institucional monumental.

Pero sólo en lo político, porque en lo económico las fortalezas siguen siendo mucho mayores que las debilidades.

Incluso, el principal problema económico -la inflación- tiene muchísimo que ver con esa lógica del espionaje y la conspiración, propia de un sistema político paranoico, encerrado en sí mismo, aislado del mundo.


Así, la SIDE se ocupa de espiar a todos los enemigos del gobierno pero también a los amigos que se pueden volver enemigos. O sea, a todos. Y aún más: dentro de la propia SIDE los espías setentistas nombrados por la actual gestión espían y son espiados por los espías que quedaron en dicha organización desde la época del proceso militar.

Mauricio Macri, al no poseer tantos recursos económicos como los Kirchner, acaba de ser procesado por contratar part-time a unos espías que dividían su tiempo de espionaje un poco al servicio del jefe de policía de Macri, otro poco para la Policía Federal, y el resto para seguir espiando a pedido de las empresas del papi de Mauri.

Por otro lado, un par de historietistas del diario Clarín mandan -según el jefe de gabinete, Aníbal Fernández- mensajes mafiosos a la presidenta de la Nación a través de "La Nelly". Mensajes que advierten a Cristina Fernández que Héctor Magnetto conoce muy bien el nombre de sus custodias personales, ya que los mandó espiar.

Felizmente para el país, aún la trama del espionaje nacional es un tanto módica. Por ahora, los principales espías y espiados son historietistas, choferes, custodios presidenciales o cuñados de políticos. Todo más cerca de una serie televisiva humorística que de espionajes como el del Watergate, los de la guerra fría EEUU-URSS o los que solía ejecutar la bella Mata Hari.

Aníbal y Moreno, súper-espías del rey

Mientras deshoja la margarita a ver si se decide por cumplir sus funciones de secretario general de la Unasur a tiempo completo o si las alterna con su cargo -hasta ahora virtual- de diputado nacional, Néstor Kirchner recorre el país en nombre de sus otras dos actividades complementarias: presidente del Partido Justicialista nacional y pre-candidato presidencial del Frente para la Victoria.

No obstante ese cúmulo de actividades que quizá no le demanden mucho esfuerzo (para la Unasur aún no hizo nada, al Congreso no va nunca, el Partido Justicialista está de hecho cerrado y las elecciones son dentro de un año y medio), sí le requieren mucho tiempo.

Eso es lo que lo llevó a descuidar un tanto el funcionamiento de sus dos espías principales, sus dos mastines privilegiados: Aníbal Fernández y Guillermo Moreno, su mano derecha y su mano izquierda. Sus títeres más divertidos, más entrañables.

Es que cuando no tenía tantos cargos formales, Néstor daba las órdenes de espionaje a sus dos súper-espías como sigue haciendo hoy, pero también los monitoreaba personalmente en la ejecución de sus directivas, quizá un tanto prevenido por las torpezas manifiestas de ambos leales seguidores.

Pero ahora sólo tiene tiempo para dar las órdenes pero no para supervisarlas personalmente. La diferencia se nota porque los espías descontrolados no dejan macana por hacer.

Aníbal, soldado de la corona. Moreno, soldado de la causa. Nada más opuestos que Aníbal y Moreno en sus motivaciones de fondo. Aníbal siempre fue un soldado de la corona, la ocupara ésta quien la ocupara. En cambio Moreno es, y fue siempre, un soldado de la causa nacional y popular.

Uno es el pragmatismo extremo; el otro el ideologismo superlativo. Duhalde jura y rejura que mientras revestía a sus órdenes, Aníbal era de todos sus "fieles" el que más a la derecha estaba (y para quien conoce a la tropa de Duhalde, estar a la derecha de la misma es toda una proeza); en cambio ahora Aníbal es el más izquierdista de todos, a tono con su nuevo amo y señor.

El otro siempre pensó como piensa ahora. Cuentan sus cada vez más innumerables biógrafos (todos no autorizados) que en los '90 a Moreno le decían el "loco" porque se la pasaba visitando unidades básicas peronistas que se vaciaban cuando él llegaba, porque lo único que predicaba era el modelo estatista intervencionista que practica hoy hasta el hartazgo en su cargo de secretario de Comercio.

Yes bien sabido que en esas épocas menemistas, la lealtad peronista se medía según quién más privatizador era; como ahora ocurre exactamente igual pero al revés.

Por eso, en aquellos tiempos, mientras Aníbal era el más menemista de todos los peronistas, el "loco" Moreno era el más antimenemista de todos. No obstante, ahora los dos encontraron su lugar en el mundo. Porque la corona -a la que siempre defendió el Aníbal- está en la cabeza de alguien que responde a la causa que siempre defendió el "loco".

Paradojas de estos tiempos cuando los partidarios de la "patria peronista" y la "patria socialista" de los '70 ya no se matan entre sí, sino que ahora se unen contra todos los que no son parte de ninguna de ambas "patrias".

Aníbal contra los mediáticos. El problema es que sin control estricto del rey, Aníbal hace valer en grado preocupante sus deseos un tanto frívolos de ser reconocido por todos los argentinos como una figura mediática equiparable a Tinelli o Rial. Reconocimiento que bien merecido lo tiene por su capacidad para provocar escandaletes y causar risas igual o más que aquellas estrellas del espectáculo a las que busca imitar.

Pero la fortuna no lo acompaña y entonces -pese a su altísimo cargo en el gobierno nacional- aún no le ha sido dado más que polemizar con Nicole Neumann, Amalia Granata o La Nelly, todas figuras menores del espectáculo. Y para colmo pierde el debate con todas (esta semana ni siquiera le pudo ganar la discusión a la modelo Jazmín de Grazia, pese a ser ella panelista del ultraoficialista programa televisivo "Duro de Domar").

Es que el pobre Aníbal se muere por polemizar con estrellas de la talla de Mirtha Legrand, pero ésta no lo ve a su altura. Yél sufre -con toda razón- tanto desprecio.

El "loco" contra el mundo. En cambio, el "loco" Moreno no se ocupa de frivolidades como Aníbal. Él está para cosas mayores, muy mayores, como ocuparse de que el Indec diga la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, con respecto a la inflación.

No obstante, tampoco le va demasiado bien, porque mientras el Indec de Moreno afirma con datos incontrastables que la Argentina es uno de los países con menos inflación, las agencias estadísticas del imperialismo mundial aseguran -por el contrario- que junto con Venezuela somos los dos países con mayor inflación del mundo (habiendo incluso superado ya a los varios países africanos que peleaban por el mismo premio).

Moreno siempre se enoja con tamañas infamias del imperio y sus aliados oligárquicos locales, pero mientras Kirchner lo marcaba de cerca, le podía controlar sus desmanes calmándole sus justas pasiones.

Mas ahora que Néstor está tan ocupado, el "loco" quiere hacer justicia por mano propia y por eso decidió declarar la guerra a Brasil, la Unión Europea y China -todos juntos a la vez-, impidiéndoles que nos invadan el mercado local con jamones extranjeros y demás comestibles burgueses por el estilo, guerra en la que no parece irle del todo bien, a juzgar por la reacción de los países afectados.

Sin embargo -según fuentes no del todo desconfiables- parece que Kirchner está pensando en sugerir a Grecia que contrate a Moreno para solucionar su monumental crisis (así como en los '90 Menem sugirió a Cavallo para solucionar la crisis de Rusia).

Es que en opinión de don Néstor, Grecia no tendrá soluciones mientras siga las recetas de FMI que sólo le piden más ajuste. Por el contrario, Kirchner piensa que la crisis de los griegos se debe a que los descubrieron en sus mentiras estadísticas, según las cuales decían poseer superávit cuando en realidad tenían un déficit de los mil demonios.

Con Moreno eso no se habría descubierto nunca, piensa Néstor y de allí su propuesta de enviárselos. El problema es que nadie está del todo seguro acerca de si Moreno llegará a tiempo para solucionar el desmán griego. Pero de lo que sí todos están seguros es que, si se va, la Argentina tendrá un problema menos.

Moreno pasó por encima de otras áreas del Gobierno y sólo consultó a Olivos

sábado, 15 de mayo de 2010

Por Alcadio Oña

Cuesta encontrarle la lógica a las trabas sobre las importaciones de alimentos. Primero, porque no alcanzan una magnitud que pueda poner en riesgo el superávit comercial: con toda la furia, este año representarían apenas el 2% de las importaciones globales. Luego, porque ya asoma el peligro de represalias más costosas: los embajadores europeos advirtieron sobre esa posibilidad y Brasil la analiza.


Quizás se entienda la escena si uno proyecta la película completa. Esto es, que los alimentos puedan ser la avanzada de un experimento semejante al que Guillermo Moreno aplicó el año pasado: pisar compras al exterior indiscriminadamente o imponer que por cada dólar que salga, entre otro por exportaciones.
En reuniones con empresarios, el secretario de Comercio ha dicho que con las trabas al ingreso de alimentos busca mejorar el saldo comercial de 2010. Y como este capítulo es irrelevante en la cuenta total, la sospecha es que después vaya por el resto.

Al ritmo que marchan, las importaciones pueden cerrar el año en 50.000 millones de dólares. Y el superávit resultar inferior a los 15.000 millones que pretende Moreno: de unos 10.000 millones, según calculan algunos analistas privados.

Así eso signifique mucha plata, el saldo en divisas es crucial para mantener un elevado stock de reservas. Esta pieza clave en el armado de Néstor Kirchner, también sería parte de la película completa. Igual que la necesidad de cubrirse ante una eventual salida de capitales.

La contracara de una restricción amplia se llama costo fiscal: por cada 10 dólares de importación, 3 quedan en la AFIP. Pero el raid importador es, en realidad, espejo de otras cosas.

Una, está asociada a la reactivación económica y a un tipo de cambio que las estimula o alienta movimientos preventivos. En marzo, el mes que debe haber encendido la luz amarilla en el tablero de Moreno, las compras de bienes esenciales para la industria aumentó entre un 37% y un 61%. Absorbieron el 74 por ciento de las importaciones totales. La entrada de productos de consumo también creció, pero un 25%.

El otro factor que explica las compras al exterior es, ya, más estructural. Cubren la ausencia de producción local. O, si se prefiere, reflejan un perfil industrial poco integrado y muy dependiente de los bienes del exterior y también la escasez de inversiones.

Visto el limitado monto en juego, cuesta vincular el filtro a los alimentos con la protección de actividades y trabajo nacionales. Y además tienen un efecto mínimo, o ninguno, sobre la inflación.

Otra interpretación posible es que el recorte por ese lado sea la antesala del levantamiento de las restricciones a China. Pero en este supuesto las dimensiones entre ambas cosas tampoco dan.

La sustitución de importaciones por producción local es algo mucho más serio que una traba aduanera. Requiere políticas articuladas y de largo plazo, al interior de los sectores que se quiere potenciar. Nada de esto se ha hecho en la era K.

Eso sí, la movida del secretario de Comercio acarreó el costo de un sonoro batifondo con Brasil y la Unión Europea. Justo cuando la Presidenta va a participar, este lunes, en Madrid, de una cumbre de jefes de Estado de la UE, América latina y el Caribe. Justo, también, en el momento en que serán relanzadas las negociaciones entre la Unión Europea y el Mercosur. Cristina Kirchner asistirá al encuentro como presidenta temporal del bloque sudamericano y será el último con ese rol.

Indirectamente, en su movida Moreno va pegado a Nicolas Sarkozy. El francés lidera un grupo de nueve países contrarios a un acuerdo con el Mercosur: figuran, entre otros, Irlanda, Grecia, Hungría y Austria.

A buena parte de ellos los abroquela la defensa de los subsidios agrícolas, o el temor al ingreso de productos agropecuarios y agroindustriales. Aun cuando la negociación será larga y trabajosa, en los subsidios está el punto que más le interesa a la Argentina: desde ya, el bloqueo sobre los alimentos aporta argumentos a Francia.

Como en tantas cuestiones más, Moreno pasó por encima de otras áreas del Gobierno y sólo consultó a Olivos.

El descontento de la ministra de la Producción es casi inocultable. Aunque Débora Giorgi conoce de sobra la chapa que porta su contrincante y, por eso, no lo hace público. Hasta ahora, la Cancillería fracasó en el intento que hizo para que se levantara la barrera. Es un secreto a voces el malestar que también existe allí.

Mañana, en Madrid, habrá una minicumbre de funcionarios del Mercosur, preparatoria de la reunión con la Unión Europea. Encontrarse con los brasileños ya será un incordio para los argentinos.

El único que salió a acompañar a Moreno fue Amado Boudou.

Dijo que "todos los países serios" cuidan la producción y empleo. Lo raro fue que trajo a cuento el bloqueo que Estados Unidos impone al ingreso de limones argentinos. Igualito a mezclar limones con peras y manzanas.

La Inflación del Supermercado versión Moyano y Moreno

sábado, 24 de abril de 2010

Por Marcelo Zlotogwiazda



Hugo Moyano tampoco le cree al INDEC, aunque lo diga de manera indirecta. La última vez que lo consultaron sobre el tema respondió: “No vamos a discutir las técnicas que utiliza el INDEC, pero la inflación es la del supermercado”. Hace rato que al líder de la CGT no le queda más remedio que desacreditar los datos oficiales sobre precios, porque si los tomara como verdaderos los sindicatos no tendrían fundamento para reclamar desde hace más de tres años aumentos salariales que duplican la inflación de Guillermo Moreno.


Por obvias razones, Moyano tampoco puede utilizar como parámetro las mediciones privadas de inflación. Apela entonces al comodín del “supermercado”, una referencia vaga, aunque a tono con el sentido común de todos los que se quejan de que el costo de llenar el changuito viene subiendo mucho más que el índice oficial de precios al consumidor.

Más allá de la falta de precisión de Moyano y de la "sensación" de los compradores (que no sólo es mayor a la del INDEC sino también muy superior a la de las mediciones alternativas), es teóricamente posible cuantificar la “inflación del supermercado”: si se tuvieran los datos, se podría tomar en cuenta la evolución de lo que facturan y de las cantidades vendidas, y de ahí deducir la variación de los precios.

Por ejemplo: si en un año la facturación pasa de 100 a 121 pesos y las unidades de 10 a 11, de eso se desprende que el precio promedio aumentó de 10 a 11, es decir un 10 por ciento. Es lo que se conoce como precios implícitos.

Algunos de esos datos están. En febrero pasado los supermercados facturaron 4.464,2 millones de pesos, lo que representa un 23,4 por ciento de aumento respecto de igual mes de 2009.  Descontado un incremento del 12,9 por ciento en las cantidades vendidas que calcula el INDEC , el resultado es que los precios implícitos subieron un 9,2 por ciento.

Si quisiera, Moreno le podría retrucar a Moyano con que ese porcentaje es casi idéntico al 9,1 de inflación que el INDEC midió en ese período. Más aún, el secretario de Comercio Interior podría agregar que en comparación con diciembre de 2006, que es cuando se intervino el Instituto, el índice de precios implícitos de los supermercados de febrero de este año muestra un salto del 27,6 por ciento, incluso unas décimas por debajo que el 28,2 por ciento de inflación oficial acumulada en esos 38 meses.

Moreno está en condiciones de decir: “Hugo, no jodas con la inflación del supermercado que es casi igualita a la del INDEC ”.

Claro que en tal caso alguien debería recalcarle a Moyano que el 9,2 por ciento de inflación de supermercado en el último año y el 27,6 en relación a fines de 2006 son datos que elabora... ¡el INDEC ! Y, lo que a esta altura no sorprende, en esa elaboración hay una trampa metodológica. No se trata, como en el sencillo ejemplo descripto, de que el INDEC disponga de los datos de facturación global y cantidades vendidas, para de ahí inferir la evolución de precios.

Lo que en realidad hace el INDEC es lo siguiente: los supermercados le proporcionan la facturación a precios corrientes, y ellos la deflactan con los índices de precios oficiales para poder comparar facturación a valores constantes y mostrar el cambio en las cantidades vendidas. No sólo no hay verdaderos “precios implícitos”, sino que, además, el aumento en las cantidades está sobreestimado porque dividen la facturación por precios inferiores a los reales.

Sin INDEC y sin “inflación de los supermercados”, no queda otra que recurrir a las mediciones alternativas. Pero según descalifica Aníbal Fernández, “lo que cuentan los índices privados es un revoleo”. Lo que el jefe de Gabinete debería considerar es que en ese supuesto revoleo las consultoras privadas llegan todas a resultados bastante parecidos y que como mínimo duplican a los del INDEC .

Es cierto que la mayoría de esas consultoras están conducidas por gente que no simpatiza con el Gobierno. Tan cierto como que las mediciones que hacen profesionales afines al Gobierno, por ejemplo la de Artemio López, están más alineadas con el resto que con la oficial, y como que no hay economista que crea en el INDEC por fuera de los que están obligados.

Pero también hay mediciones alternativas que no son de privados sino de Estados provinciales. Curiosamente, la semana pasada Moreno agitó el caso de Santa Fe. Afirmó que si se analiza en detalle la información del Instituto de Estadísticas se observará que “el 80 por ciento de la inflación de febrero fue ocasionada por la carne”.

Lo primero que llama la atención es que la inflación santafesina fue ese mes el 3,6 por ciento, o sea el triple de lo que calculó el INDEC . Más allá de ese pequeño detalle, Moreno se equivoca o miente. El 80 por ciento de la inflación santafesina de febrero se explica por todo el capítulo “Alimentos y Bebidas”, y no sólo por la carne.

Gracias a que el instituto provincial publica – a diferencia del INDEC – los precios promedio de muchos de los artículos de la canasta, se puede saber que, efectivamente, los seis cortes de carne vacuna aumentaron mucho (entre 15,5 y 25 por ciento) en febrero.

Pero el aumento fue generalizado y en varios rubros elevados: por ejemplo, 3 por ciento el pan francés, 3,5 las facturas, 9,6 el filet de merluza fresco, 1,9 la leche fresca en sachet, 2,9 el queso crema, 5,8 el cuartirolo, 15,6 la lechuga, 14,5 el tomate, 6,8 el azúcar, 2,4 el vino común y 2,6 por ciento la yerba mate. De paso, téngase en cuenta que la diferencia acumulada desde que en enero de 2007 comenzó el manoseo es de casi 40 puntos porcentuales: 28,2 por ciento de inflación para el INDEC y 67,1 para Santa Fe.

¿Hay alta inflación por puja distributiva? ¿Cuánto incide la mayor demanda de los sectores beneficiados por la asignación universal? ¿Y la escasez de carne? ¿Es la inercia inflacionaria? ¿El gasto público y la circulación monetaria aumentan demasiado? ¿En qué medida influye la voracidad de los formadores de precios? ¿Hay insuficiencia de inversiones?

Las causas de la inflación y el abordaje del problema (que dista de ser dramático, entre otras cosas porque no hay riesgo de desborde cambiario) son materias de ardua polémica.

Lo indiscutible es que el problema existe.

El "Sincericidio" de Guillermo Moreno

jueves, 15 de abril de 2010

En apenas unos minutos y en un solo discurso, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se sinceró y derribó el mayor tabú del Gobierno. "Hay inflación, se ve que suben los precios".



El polifuncionario kirchnerista lo admitió durante una reunión convocada ayer por el sindicato de canillitas, poco después de haber ordenado la expulsión de los periodistas que habían sido invitados al encuentro.

Y en el tren de confesiones, reconoció que el Gobierno erró su estrategia durante el conflicto con el campo. "Nos equivocamos, logramos juntar el agua y el aceite: la Sociedad Rural y la Federación Agraria", sostuvo. Y marcó un claro culpable de esa estrategia. "Ahora me doy cuenta de quién se mandó la cagada: Alberto Fernández", enfatizó, en referencia al ex jefe de Gabinete de Néstor y Cristina Kirchner.

El objetivo principal del encuentro era compartir con los delegados del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas su visión sobre el rol de Papel Prensa en la historia, pero sus frases más polémicas llegaron al hablar del aumento de precios, su actuación en el Indec y los controles a la canasta básica de alimentos.

"Hay inflación, se ve que suben los precios", dijo Moreno, que incluso se mostró condescendiente con los funcionarios "que tienen que salir a desmentir" la inflación. "Pero los precios suben", insistió.

Para ese entonces, todos los periodistas habían sido desalojados del auditorio del sindicato (Venezuela 2365), a pesar de que habían sido invitados al evento. De hecho, Moreno se negó a subir al escenario hasta que no se retiraron todas las cámaras y grabadores. La incomodidad se hizo evidente para el anfitrión: el diputado oficialista y secretario general del gremio, Omar Plaini, que se limitó a cumplir las órdenes del secretario sin dar explicaciones.

Unos fornidos "ayudantes" de Plaini se aseguraron de que la orden se ejecutara en su totalidad. Primero, desalojaron a todos los periodistas del auditorio. Luego, echaron a la calle a los cronistas de La Nación y Clarín que escuchaban el discurso desde el hall de ingreso, informó el matutino fundado por Bartolomé Mitre.

Fue en vano. Las frases más polémicas de Moreno fueron recordadas con lujo de detalles por los asistentes a la conferencia. Según relataron, el funcionario destacó las ventajas del índice de precios que elabora Santa Fe sobre el propio Indec, que él comanda, porque se basa en menos productos, pero de consumo masivo. Admitió que "lo seguía mucho" y se refirió en repetidas ocasiones a esa medición, que el Gobierno descalifica públicamente.

Aunque pronosticó una inflación anual del 8 o 9% y volvió a asignarle a la carne la responsabilidad por el 80% de la suba de precios generales, Moreno reconoció que los "laburantes" habían pagado el "ajuste" en los últimos meses. "El mercado decidió que los más pobres dejen de comer", reflexionó.

Hubo consuelo para los expulsados: Moreno anticipó que antes de abandonar su cargo escribirá El relato del Modelo , una suerte de manual en clave personal para reconstruir su gestión. Allí revelará, por ejemplo, que siempre quiso tener 2700 inspectores, pero que sólo tiene 27 porque al resto "se los corrompen".

Papel Prensa

Antes llegará Papel Prensa: la verdad, un documento para explicar la intervención del Gobierno sobre la empresa que abastece a los diarios del país. Según el funcionario, el Gobierno busca garantizar que todos los medios compren el papel a un mismo precio, pero hizo hincapié en que serán los directores independientes los que decidirán a qué precio se venderá el insumo a La Nación y Clarín . "Necesitamos cambiar el directorio", sentenció.

No fue la única revelación. Dijo haberse reunido anteayer con Lidia Papaleo, viuda del principal accionista de Papel Prensa antes de su venta, David Graiver. Según Moreno, Papaleo aseguró que "la habían apretado" para obligarla a desprenderse de la empresa. "Me dijo que veía en la cara de Magneto [Héctor, CEO del Grupo Clarín] la misma cara de su torturador", concluyó el funcionario.

Fuente: LPO

Cualquier cosa menos reconocer la inflación real, encubrir

jueves, 1 de abril de 2010

Por Ricardo Roa


El mismo día en que tres ministros y Moreno, que no lo es pero actúa como si lo fuera, le ponían el broche a un aumento de por lo menos un 27% a los portuarios en huelga de Rosario, otro ministro, Florencio Randazzo, insistía en que "no hay inflación" (El Gobierno ahora carga contra Cobos por hablar de la inflación y Advierten que China amenaza con frenar compras de aceite de soja ).


Hay algo que no cierra: si el índice de precios oficial subió en estos 12 meses sólo el 9,1% ¿cómo el mismo Gobierno auspicia un aumento salarial tres veces mayor? La explicación es obvia: si no daban el 27%, los puertos seguirían bloqueados.

Randazzo dijo que no existe un incremento generalizado sino el aumento "de algunos precios". A la noche se corrigió, aunque poco: reconoció las subas pero no que haya un "proceso inflacionario". No aclaren que oscurece: desde hace varios meses, cualquiera de las consultoras que miden ese proceso advierten un corrimiento que abarca a casi todos los precios. Y los "algunos precios" en la primera declaración del ministro del Interior son nada menos que los de los alimentos.

Parecido a lo que había dicho el martes Boudou en el Senado y sin que se le moviese un pelo: "Es impresionante el impacto de la carne en los precios" ¿En cuáles: en los alimentos o en todos los precios? Sería inútil preguntárselo. Al igual que Randazzo, Boudou escaparía por la tangente e inventaría un nuevo galimatías, al estilo del "reacomodamiento de los precios relativos" o de "la tensión de precios". Cualquier cosa menos reconocer la inflación real.

El Gobierno debiera saber que con estas gambetas y los dibujos del INDEC ya no engaña a nadie. Es peor: la gente siente la inflación en el bolsillo y además, que le están tomando el pelo. Eso es lo que guía a los gremios y no las palabras huecas de los funcionarios. Que bien podrían usar la creatividad para resolver el problema.

La nueva táctica de Néstor Kirchner

sábado, 20 de marzo de 2010

Por Alfredo Leuco

Para mis amigos todo y para mis enemigos… Guillermo Moreno. Es la nueva táctica de Néstor Kirchner. Aparece obligado a ser más flexible hacia adentro, pero incrementa su autoritarismo hacia afuera. Es la manera de evitar traiciones en su propia tropa y de seguir conservando con firmeza el timón del poder en la Argentina.

Tampoco conviene exagerar. Se sabe que Néstor no es precisamente un coleccionista de amigos, ni se destaca por su desprendimiento a la hora de reconocer lealtades. Pero se puede decir que cambió su conducta hacia sus compañeros de ruta. Se muestra mucho más accesible desde que la oposición le hizo sentir que estaba agregando aislamiento a la debilidad que evidenció electoralmente el 28 de junio pasado. ¿Cuáles son esos nuevos gestos de “generosidad” kirchnerista?


* En Chaco, Ferro y Necochea intentó contener al PJ, los movimientos sociales y lo que queda de la Concertación Plural, respectivamente.

* Desempolvó el viejo concepto peronista de “trasvasamiento generacional” para ilusionar a Daniel Scioli, a Jorge Capitanich y a cualquiera de los asistentes a los actos con la posibilidad de que sean ellos los futuros conductores o candidatos a presidente en 2011. Algo así como decirles: “Ustedes creen que yo soy mezquino porque me como siempre la mejor porción de la torta, pero ahora quiero que sepan que todos ustedes no están trabajando sólo para mí; también están construyendo para ustedes”.

* Salió al cruce de una posible rebelión del interior que está sediento de fondos frescos y genuinos. Muchos gobernadores del palo pensaron que coparticipar la totalidad del Impuesto al Cheque era una manera de cubrir sus cuentas en rojo e independizarse de la caja de Néstor. De hecho, el senador misionero Luis Viana y otros legisladores oficialistas ya anticiparon que van a votar favorablemente este proyecto. Kirchner comprendió que tenía que ofrecer algo para yugular esa situación. No quiso arriesgarse a que una orden suya de votar en contra fuera desobedecida públicamente.

* Sacó de la galera el proyecto de una nueva Ley de Coparticipación Federal con mayor equidad y menor arbitrariedad. Incluso propuso crear una comisión en el PJ para discutir el tema y sugirió encontrar nuevas alícuotas a la hora de distribuir que tuvieran en cuenta los niveles de pobreza y exclusión entre otros indicadores.

* Rompió una tradición de ninguneo hacia los diputados y senadores que lo apoyan y los invitó a comer un asado en la quinta de Olivos. La idea es que la Presidenta les pase la mano por la espalda, les agradezca su apoyo y se diseñe una estrategia parlamentaria que evite los quioscos individuales.

* La necesidad tiene cara de hereje y fue tan grande el ataque de perdonavidas que le agarró a Kirchner, que llegó a decir que tiene los brazos abiertos para recibir a los compañeros que en su momento se fueron. Pensaba en José Manuel de la Sota y en Roxana Latorre, entre otros. ¿Y en Alberto Fernández?

* Aspira a aumentar su imagen positiva (como alguna encuesta anticipa con cierta liviandad) apoyándose en una sólida expansión económica, en el desconcierto que produce la oposición con sus trifulcas (Carrió vs. Cobos; Macri vs. De Narváez, Felipe Solá vs. Gerardo Morales) y en la táctica de seguir victimizándose y acusando al resto de los políticos de ponerle palos en la rueda.

Acorralados por los cuestionamientos de su propia gente, los Kirchner no tuvieron otro remedio que ablandar su corazón. Es algo coyuntural. Se visten para la ocasión. No hay posibilidades de construir un kirchnerismo manso porque son dos conceptos contradictorios entre sí. El kirchnerismo será furioso o no será nada.

La venganza vive eterna en el corazón de sus líderes. Por eso, donde se muestran tal cual son es en su relación conflictiva y agresiva poco menos que con el resto del mundo. En sus últimas apariciones, Cristina tuvo a su lado a Guillermo Moreno como si fuera su edecán. Uno de los tres argentinos más desprestigiados en todas las encuestas aparecía en el primer plano, casi como un perro de presa, lejos de la imagen de Lassie que le quiso edificar Néstor Kirchner.

Moreno fue el medio y el mensaje. Un símbolo de lo que los Kirchner tienen reservado para los díscolos y levantiscos. Sólo le faltó levantar el Oscar junto a Campanella y Ricardo Darín, pero todavía no se llevó al cine “El secreto de sus números”.

En cada discurso, tanto Néstor como Cristina, ensayan un nuevo adjetivo descalificativo para los que se fugaron en helicóptero, los que nos llevaron al default, los destituyentes neoliberales nostálgicos de los ’90. Su táctica en el Congreso es congelar hasta que aclare. Cercenar una de las tres patas en las que se asienta el sistema representativo, republicano y federal.

Hay dos dirigentes que vienen sufriendo con más ferocidad las acciones psicológicas gubernamentales para demolerlos: Julio Cobos y Luis Juez. En ausencia (llamativa) de la voz de Aníbal Fernández, regresaron a escena Florencio Randazzo y Miguel Pichetto para pintar al vice como un traidor sin personalidad que se deja manejar por una UCR que lo empuja a no respetar la Constitución y a conspirar contra la Presidenta. Hebe de Bonafini expresó en forma descarnada lo que piensan en Olivos: “Que lo saquen a ese re hijo de mil p…. que armó un gobierno paralelo”. Hay más operaciones para este boletín…


Luis Juez le explicó a su gente más cercana los motivos de sus miedos. Reveló que Nilda Garré, la ministra de Defensa, dijo en una reunión K que “Juez ya va a venir con el caballo cansado a pedir favores cuando tratemos el pliego de su hermano”. El coronel Gabriel Juez está destinado al IOSE (la obra social del Ejército) y tal vez no ascienda nunca, acusado del delito de portación de hermano. El senador también denunció un plan de inteligencia para sacarlo de la cancha con la acusación de que tiene cinco millones de dólares en dos cuentas en el exterior. Dice que todo fue armado por Néstor Kirchner, Paco Larcher y Juan Carlos Mazzón. Que el ex presidente dijo: “Juez ya no es más un enemigo de Schiaretti o de De la Sota. Es un enemigo público nuestro. Lo quiero ver desfilando en Tribunales”.

Si ésto ocurrió exactamente así es de una gravedad institucional inédita. Superior incluso a la que el Gobierno hizo para ensuciar a Enrique Olivera, en su momento, con algunas acusaciones similares que jamás se pudieron probar.

Juez tuvo que calmar a su esposa. Con lógica y sentido común le comentó a su marido que si el Gobierno es capaz de hacer cosas como ésta puede planificar salvajadas aún peores. Por eso Juez, sin chistes, responsabilizó a Kirchner por la vida de sus hijos y no tuvo empacho en decirle que para callarlo iba a necesitar una pistola 9 milímetros. “Estos enfermos no tienen límites. Hablan de los derechos humanos, pero utilizan métodos de la dictadura y a los mugrientos servicios de inteligencia”, remató por radio

La fuente de poder de Moreno es Néstor Kirchner

martes, 16 de marzo de 2010

Por Ricardo Kirschbaum

Cuando Amado Boudou se convirtió en ministro de Economía, se había planteado como una de sus tareas principales contribuir a que el INDEC dejase de ser uno de los costados más vulnerables del Gobierno.

También había sugerido entonces que Guillermo Moreno se disciplinaría a la nueva conducción del ministro, en cuya órbita giraría el principal organismo estadístico de la administración.

Está claro que Boudou no ha conseguido ni una cosa ni la otra. Lo que sí hizo fue oficiar en varias oportunidades de vocero de las políticas decididas por su subordinado, en una extraña inversión de roles que expresa con ferocidad la relación de poder entre ellos.

Los profesores de Ciencias Económicas reclamarán mañana a la UBA que se retire del consejo que monitorea al INDEC. Consideran que el Gobierno está usando su prestigio académico para justificar su política en el INDEC. Si la UBA no atiende su reclamo, los cuatro representantes de Ciencias Económicas se retirarán del consejo creado para legitimar las estadísticas oficiales.

Los afeites y las simulaciones para seguir con la manipulación de datos de un organismo intervenido no han conseguido parar la casi unánime opinión de que los desarreglos de Moreno y su equipo no han hecho más que ahondar la desconfianza en los números del INDEC.

Aquí ya no es una cuestión partidaria u otra movida "destituyente" del "rejunte" opositor sino que gruesas fracciones del propio oficialismo discrepan abiertamente con Moreno y sus métodos.

En la última reunión con empresarios, la Presidenta elogió al secretario de Comercio por sus aprietes antiinflacionarios. La fuente de poder de Moreno es Néstor Kirchner. Y la persistencia en el error en el INDEC es de su responsabilidad.

Cristina Kirchner no conformó a los empresarios que almorzaron en Olivos

viernes, 26 de febrero de 2010

Por Marcelo Bonelli

Cristina Fernandez de Kirchner le dio un espaldarazo a Guillermo Moreno, precisamente frente a un auditorio crítico hacia el polémico secretario de Comercio. El miércoles calificó la gestión del funcionario como "virtuosa" y dijo que su tarea fue clave para minimizar los efectos de la crisis financiera internacional.


Ocurrió en la Quinta de Olivos, frente a un centenar de hombres de negocios que -en su mayoría- opina exactamente lo contrario: que los métodos de Moreno están perimidos, que fracasó su estrategia antiinflacionaria y que su intervención en el INDEC puede causar daños de credibilidad irreparables para la Argentina.

Ese aval a Moreno cayó como un balde de agua helada e influyó en la evaluación final: la invitación y presentación de Cristina Kirchner no conformó al conjunto del movimiento empresario que concurrió a la quinta de Olivos.

Sostienen que fue un retroceso, en relación al encuentro de diciembre. Carentes de liderazgo, nadie objetó su exposición y tampoco ningún dirigente lo expresará en publico. Pero la verdadera sensación fue la siguiente: que la Presidenta buscó justificar lo realizado, pero defraudó porque no hizo una convocatoria para encarar en forma conjunta los problemas económicos que atraviesa ahora la economía. Entre ellos, la incipiente remarcación de precios y la ausencia de un horizonte claro que evite que los próximos dos años sean un bienio perdido para la economía argentina.

Esta es la opinión que se escuchó ayer en la intimidad de la Unión Industrial Argentina. Idéntica evaluación hubo en la Asociación Empresaria Argentina; voces similares se escuchan en ADEBA y la Cámara de Comercio.

Antes de ese encuentro, los jefes de las entidades del establishment habían almorzado en secreto con Julio de Vido. El ministro fue de la mano de Jorge Britos a la sede de ADEBA y habló mano a mano con Héctor Méndez, Carlos de la Vega y Adelmo Gabbi.

De Vido pidió apoyo a la convocatoria y sugirió que la reunión de Olivos sería el puntapié para comenzar a trabajar soluciones para los problemas futuros. Ahí, tímidamente, los hombres de negocios esbozaron su pensamiento íntimo: pidieron un plan para encarrilar los desajustes macroeconómicos. También hubo un parcial apoyo al Fondo del Bicentenario.

Los banqueros que comanda Britos temen que si fracasa la iniciativa, el Gobierno se financie con un bono compulsivo sobre los bancos.

Amado Boudou -en cambio- fue muy crudo, cuando mantuvo contactos preparatorios a la cumbre. Hace una semana estuvo con dos emisarios de la UIA y el lunes desayunó con la cúpula de la entidad, incluido Héctor Méndez.

La UIA volvió a exigir un plan antiinflacionario y Boudou acompañó la idea. Pero aclaro: "Yo estoy de acuerdo en hacer un plan. Pero es imposible porque Néstor no quiere saber nada con anunciar planes económicos." Fue unas horas antes de la tensa reunión que mantuvo con el propio ex presidente.

Boudou se quejó de las operaciones contra su estabilidad, que -según el ministro- lleva adelante el entorno de Kirchner. El encuentro Kirchner-Boudou fue el lunes a la noche y al otro día la salida del ministro era una versión popular en el mercado bursátil.

Boudou tuvo un fuerte desgaste político, pero por ahora se quedará en el gabinete: su futuro depende de la suerte final que tenga el proyecto que impulsó del Fondo del Bicentenario. Así, en estos momentos su situación política es similar a la de Martín Lousteau después de impulsar la resolución 125 y antes de presentar la renuncia. Lousteau se fue porque fracaso esa iniciativa y Boudou se tendrá que ir si el Fondo del Bicentenario no se aprueba.

Ahora se aferra al lanzamiento del canje de la deuda. Su pésimo manejo político generó un desgaste político que pagó Cristina Kirchner. En enero, Carlos Zannini le exigió que diera un paso al costado.

Este fin de semana se evaluará en la Quinta de Olivos una salida política para enfrentar la presión parlamentaria. Habrá reuniones para decidir si el lunes la Presidenta anuncia el envío de una ley en reemplazo del DNU. Kirchner se opone, pero la Presidenta está más dispuesta.

El tema es muy delicado y por eso volvió la incertidumbre a los mercados. Boudou dijo, cuando anunció la iniciativa, que el Fondo era para eliminar la incertidumbre sobre la posibilidad de otro default de Argentina. Ahora, intencionalmente, en Wall Street interpretan lo siguiente: que si el proyecto no se aprueba, la Argentina podría entrar otra vez en zona de default. Así lo dicen los informes secretos de los bancos de inversión de Manhattan. Sólo la impericia del equipo financiero de Boudou pudo recrear estas expectativas negativas.

La Argentina ya vivió un error similar y garrafal. Fue cuando el ex ministro Domingo Cavallo anunció con bombos y platillos el Megacanje, y en el exterior se interpretó que esa medida se hacia porque Argentina no iba a pagar. Ahora la situación económica es muy distinta y nadie piensa que el matrimonio presidencial dejará de cumplir los vencimientos.

Además, la economía crece. Pero los errores e impericias de Cavallo y Boudou parecen similares a la hora de sembrar suspicacias e incertidumbres internacionales. Los informes privados de los bancos de Manhattan también se preguntan sobre la fortaleza física de Kirchner. Es un dato clave, porque en Argentina, Kirchner concentra el poder. Todo esto es lo que genera incertidumbre.

La cúpula de la UIA, se lo señaló a Boudou. El ministro respondió con simplicidad: "Este año van a entrar muchos dólares, y eso sólo garantizará la estabilidad."