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Los radicales transformaron a Mercedes Marcó del Pont, en Juana de Arco, y antes de la Pascua resucitaron a Boudou

viernes, 2 de abril de 2010

Por Gustavo Sylvestre

"Nos pegaron otro golpazo". La reflexión salió de la boca de un importante diputado del Peronismo Federal, horas después del fallo de la Justicia que avaló al Gobierno para el uso de las reservas.

“Hay que barajar y dar de nuevo... La oposición tiene que replantearse nuevas estrategias, no podemos venir por la venganza, porque la gente nos está facturando también a nosotros.” El mismo diputado es crítico también del armado opositor en la Cámara de Senadores, y la estrategia que se hace allí, y dice, lapidario: “Los radicales transformaron a Mercedes Marcó del Pont, en Juana de Arco, y antes de la Pascua resucitaron a Boudou que estaba contra las cuerdas y le dieron oxigeno político”.

La reflexión del diputado de la oposición, en parte es cierta. En Olivos celebraron la participación del Ministro frente al radical Morales y esa perfomance le permitió recuperar protagonismo dentro del Gobierno.

Desde otro sector de la oposición Margarita Stolbizer también es lapidaria en su análisis: “Tenemos que hacer una autocrítica inmediata (por la oposición), no es posible que Carrió nos esté llevando de las narices a todos y nos haga equivocar”.

La líder del ARI, en el retiro político que tuvo en Mar del Plata, ha sido extremadamente sincera sobre como se siente respecto de los demás integrantes de la oposición y del oficialismo: “Estoy harta, que me peguen los de la oposición y los del Gobierno... soy la única que les estoy anticipando la trampa en las que nos metió el kirchnerismo, se los están llevando puestos a ellos (por la oposición) y salen a pegarme a mí... la verdad es que tengo que replantear que voy a hacer de aquí en más”.

Y si bien van a mantener, lo opositores, el armado político en la Cámara de Diputados y el Senado, cada uno comienza a mirar su propio juego político para el 2011.

Los radicales, o gran parte de ellos, buscan abroquelarse en torno a la figura de Julio Cobos, a quien quieren llevar a la Presidencia de la Nación. La semana pasada, en el encuentro que tuvieron con Cobos, entre otros históricos del radicalismo, Moreau, Jesús Rodríguez, Coti Nosiglia, Baglini y otros definieron que no saldrán a pedir más, ni la renuncia, ni la licencia del Vicepresidente y saldrán a explicar a la sociedad que esa circunstancia favorecería al kirchnerismo en el Senado porque le dejarían al Presidente Provisional del Senado, José Pampuro la posibilidad de un doble voto.


Aunque Cobos no las tiene todas a favor en la interna radical. Desde Mendoza, el reciente ganador de los comicios del domingo último en esa ciudad, el actual intendente Víctor Fayad, enfrentado históricamente a Cobos, tras el triunfo, le mandó un mensaje a Cobos y a otros radicales: “En Mendoza desde el 83 mantenemos en alto la Lista 3, nunca la entregamos ni la negamos, siempre fuimos con ella, aún en las peores circunstancias del partido, y eso lo tiene que tener presente Cobos”.

En el radicalismo crece la figura de Ricardo Alfonsín, el dirigente con la mejor imagen en la Provincia de Buenos Aires, y un alfonsinista de la primera hora se entusiasma y dispara: “Será nuestro candidato y el próximo Presidente de la República”.

Francisco de Narváez sigue recorriendo la interna peronista y va tejiendo, lentamente, acuerdos con distintos referentes del partido. “Vamos a dialogar con todos, incluso hasta con Alberto Fernández” dice un allegado al diputado nacional, que quiere ser el candidato del peronismo.

Su ex socio político, el actual diputado nacional Felipe Solá, está a punto de cerrar un acuerdo con el partido PAIS, cuyo creador fuera José Octavio Bordón. Las actuales autoridades partidarias le han ofrecido a Solá ser candidato presidencial por esa fuerza que tiene presencia en la provincia de Buenos Aires, Santa fe, Córdoba y Mendoza, y que le faltan aún algunas adhesiones para llegar al piso requerido por la nueva ley de Partidos Políticos.

Solá piensa en tenerlo como un “as en la manga” para el caso de que no se concreten las primarias que fija la nueva ley. Su deseo es construir su candidatura presidencial dentro del Peronismo Federal.

La reciente resolución de la Cámara Federal que respaldó la investigación judicial llevada adelante por el Juez Federal Norberto Oyarbide sobre los espías de la policía metropolitana, “el fino” Palacios y Ciro James pidiéndole, incluso, que amplíe las causas contra Palacios, deja mal parado al Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri.

El juez comenzará a analizar la semana próxima la posibilidad cierta de citarlo a indagatoria. En realidad, Oyarbide, tiene que analizar la conducta de Guillermo Montenegro y del propio Macri, pero fuentes de la investigación aseguran que Macri deberá desfilar por Comodoro Py. “Eso hiere de muerte la candidatura de Mauricio”, sostiene unos de sus ex aliados políticos que hoy lucha por ganarse la candidatura presidencial del peronismo.

Hay que restablecer la confianza en la democracia representativa

domingo, 21 de febrero de 2010

Por Manuel Mora y Araujo *

En 2003 culminó un proceso que venía desarrollándose desde tiempo atrás y el sistema de partidos políticos argentino colapsó. Los máximos dirigentes de la UCR y del PJ llevaron a sus dos partidos a la virtual extinción.


Ya antes, el radicalismo había sufrido la pérdida de Elisa Carrió y Ricardo López Murphy, dos dirigentes que aunque expresaban ideas distintas gozaban ambos de crédito en la población; el partido los había dejado partir, indiferente.

La consecuencia fue que en la elección presidencial de 2003 ambos cosecharon en conjunto, desde afuera, más del 30 por ciento de los votos, mientras el candidato oficial del partido –surgido de una interna poco transparente y fuertemente cuestionada, en desmedro de Rodolfo Terragno– llegó al increíble umbral del 2 por ciento.

Con todo, algo se había salvado del naufragio: el caudal electoral de gobernadores e intendentes que pudieron sostener exitosamente en las urnas sus propias gestiones locales. Poco tardaron éstos también en alejarse del partido, que ponía en riesgo su capital político, y así conformaron la corriente de “radicales K”, que terminó aliada del kirchnerismo.

Parecía que el certificado de defunción de la UCR ya había sido emitido en 2003, pero si algo le faltaba era la migración de los “K”; ya no quedaba nada, excepto la sombra deambulante de Raúl Alfonsín y sus mariscales de la derrota.

En cuanto al justicialismo, en 2003 terminó de dilapidar sus credenciales democráticas bien ganadas desde 1983. A los afiliados les fue negada la interna y el sello peronista concurrió a las urnas con tres listas independientes. Desde entonces, no hubo más vida partidaria; prevaleció en el peronismo su componente genético federalista y el instinto de acompañar sin chistar a quien detenta el poder, mientras los que no acompañan quedan afuera.

La política sin partidos exacerbó la propensión natural de la sociedad argentina a dejarse orientar por los personalismos. Dirigentes sin organización deben extremar sus capacidades mediáticas y poner en valor sus personalidades individuales.

Desprestigiados los partidos, desvalorizada la vida interna controlada por dirigentes que no respetan las reglas, la ciudadanía se alejó de la política representativa. Desde 2003 la Argentina carece de vida política orgánica y la ciudadanía milita a través de la protesta o de sus identificaciones simbólicas con dirigentes televisivos.

Hasta que ahora, finalmente, la Unión Cívica Radical comienza a reconstituirse y a recuperar la organización partidaria. Los “K” iniciaron el regreso a casa y tal vez eso ocurra después con Carrió y López Murphy; sería bueno que sucediera, le daría un impulso importante a la representación orgánica de las demandas ciudadanas, mostrando que vida partidaria no es sinónimo de obsecuencia hacia un líder ni unanimidad en todo.

El radicalismo está demostrando que no estaba disuelto ni enterrado, sino que convalecía de una enfermedad curable. La cura consiste en restaurar una casa cuya estructura estaba intacta, aunque necesita carpintería nueva, mucha pintura y una administración renovada. La reconstitución acabará siendo vigorosa si el partido se da reglas claras, sus dirigentes las cumplen, la ciudadanía les cree y se recupera el nutriente fundamental de un partido político, que son los afiliados. Todo eso puede pasar. Con un agregado interesante: la actual dirigencia radical es menos personalista que cualquiera de las que orientaron al partido desde hace décadas; es orgánica e institucional.

En ese aspecto, la UCR es única en la Argentina de hoy, pero bien podría ocurrir que otros sigan el mismo camino. Ahí hay un riesgo: si eso no ocurre, es posible que en 2011 el proceso electoral muestre enfrentados de un lado a un partido organizado y sin personalismos descollantes y del otro a una miríada de dirigentes personalistas sin partido.

Podría llegar a haber dos estilos de hacer política: el orgánico y el personalista, el de la representación y el del mesianismo. Parte de la ciudadanía podrá seguir sintiéndose desconcertada, especialmente si además –como es probable– la elección se plantea en términos del “antipersonalismo K”: no como una opción entre propuestas de políticas de gobierno sino en términos de “derrotar como sea al malo de la película”, que es por definición un personalista exacerbado.

Al tomar la delantera en el camino de la reorganización de los partidos, la UCR y el PJ están ante un desafío mayúsculo: liderar también la reconstitución de la confianza de la ciudadanía en los partidos políticos. Eso es, ni más ni menos, restablecer la confianza en la democracia representativa.

*Rector de la Universidad Torcuato Di Tella

Felipe Solá+Carrió+UCR+PRO+De Narváez unidos para tener el control legislativo

miércoles, 28 de octubre de 2009


El amplio mosaico de las fuerzas opositoras llegó, a un par de coincidencias sobre qué cosas hará después del 10 de diciembre. El primer acuerdo se refiere a la creación de comisiones parlamentarias investigadoras sobre hechos precisos que han sucedido durante este largo gobierno de los Kirchner. El segundo compromiso trata sobre cómo será la futura conducción de la Cámara de Diputados.

Ya se definió que las comisiones investigadoras del Congreso serán fundamentalmente dos: sobre el manejo de los recursos naturales en los últimos años y sobre todo lo que se ha hecho en materia de obras y servicios públicos. La gestión omnipresente del superministro de Planificación, Julio De Vido, será la primera en caer bajo la indagatoria parlamentaria.

Esta clase de comisiones investigadoras son resortes exclusivos del Congreso y no están sometidas al veto del Poder Ejecutivo. Según su experiencia histórica, esos cuerpos han tenido facultades para allanar y para llamar a cualquier ciudadano a dar testimonio.


A la Comisión Bicameral de Seguimiento y Fiscalización de los Organismos de Inteligencia se le cambiará su actual composición y se la reforzará con nuevas atribuciones. Se trata de la comisión de seguimiento de los Servicios de Inteligencia del Estado. El Congreso hincará en los vastos recursos que manejan esos servicios y que nunca se sabe quién los administra ni dónde van a parar. La oposición quiere hurgar también en las cosas que hacen esos servicios, más dedicados a servir a los intereses personales de los que gobiernan que a las necesidades del Estado.

Representantes de Felipe Solá, de la UCR, de Elisa Carrió, de Francisco de Narváez, y de Mauricio Macri han estado negociando cada uno de esos puntos en los últimos días. Carrió tuvo encuentros personales con Solá , con representantes de De Narváez y de la centroizquierda, que será decisiva para volcar la voluntad de la Cámara de Diputados en el próximo período parlamentario.

El segundo acuerdo es el que alude a la conducción de la Cámara de Diputados. Al final triunfó la originaria posición de Carrió de pelear por la mayoría opositora en las comisiones de la Cámara más que por la presidencia del cuerpo. Solá y Macri eran los referentes opositores más convencidos de la necesidad de dar un fuerte golpe de autoridad frente al Gobierno, arrebatándole a éste la titularidad del cuerpo.

Carrió, los radicales, los socialistas y sectores de centroizquierda opositores prefirieron siempre controlar el 60% de la integración de las comisiones antes que la conducción de la Cámara. Tradicionalmente la presidencia de la Cámara la retiene la primera minoría, que seguirá en poder del kirchnerismo. El control de las comisiones le permitiría a la oposición los dictámenes necesarios para llevar sus proyectos al recinto y la habilitaría para la autoconvocatoria a sesiones de la Cámara.

Según estimaciones coincidentes, la oposición contará con 123 diputados, descontados los dos bonaerenses de Pro que se fugaron al oficialismo en los últimos días. Necesitan seis votos más. Los socialistas podrían aportar ese número indispensable para llegar a la cifra mágica de 129. El peronismo disidente desconfía de las necesidades del gobernador Hermes Binner, el líder de los socialistas. Carrió no desconfía: "Los socialistas votarán con nosotros", aseveró. Los radicales piensan igual que ella: "Ningún socialista se irá ahora de la oposición", subrayó Oscar Aguad.

Solá y Macri no sólo pensaban en un gesto de fuerza ante el oficialismo cuando promovían la elección de un presidente opositor de la Cámara; también ponían la mirada en la volatilidad de los números futuros y la influencia de ellos en las comisiones. "La mayoría de la Cámara dependerá en el futuro de la centroizquierda", suele decir De Narváez. Por eso, también, Carrió salió en busca de Pino Solanas cuando propuso la comisión investigadora sobre los recursos naturales.

Los tres radicales con liderazgo partidario (los senadores Gerardo Morales y Ernesto Sanz y el diputado Oscar Aguad) maduran, además, una iniciativa: la convocatoria a una consulta popular para que la sociedad se pronuncie sobre cuatro o cinco temas (superpoderes, decretos de necesidad y urgencia, ley de medios audiovisuales y facultades del Ejecutivo para fijar las retenciones, entre otros).

El artículo 40 de la Constitución dice que el Congreso, a iniciativa de la Cámara de Diputados, podrá someter a consulta popular un proyecto de ley. La ley de convocatoria no podrá ser vetada. Su aprobación en la consulta la convertirá en ley y su promulgación será automática.

Carrió hace su propio camino con otra creación. Con la ayuda de diplomáticos argentinos, ya redactó una carta que entregará a las principales embajadas americanas: Washington, Brasilia, Santiago y México, entre otras y europeas.

En el documento, la Coalición Cívica hace lo que llama "una angustiosa descripción de la situación nacional" y denuncia una "estrategia intimidatoria, violenta e ilegal" por parte del Gobierno. Señala enfáticamente que la administración de los Kirchner está "comprometiendo la vigencia efectiva de la democracia". La carta hace un pormenorizado relato de los últimos conflictos institucionales en el país y ratifica la profesión de fe de Carrió y sus seguidores para que Cristina Kirchner termine su mandato.

El documento será aprobado el lunes por la Coalición Cívica y luego puesto a consideración de sus aliados opositores. "Nosotros iremos a las embajadas de cualquier forma", aseguró Carrió.

Otros líderes opositores comenzaron por preguntarse si el conflicto Argentino llegó ya a un punto en el que sólo cabría pedir la ayuda exterior. Aún no se respondieron.

Fuente: La Nacion

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