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Nadie entiende qué quiso hacer Cobos con su voto

miércoles, 17 de febrero de 2010

Por Guillermo Cherashny



El voto de Julio Cobos a favor de la remoción de Martín Redrado fue una contradicción en la conducta del Vicepresidente de la Nación desde su aparición pública en primer plano con la resolución 125.

Nadie entiende en la oposición ni los propios radicales qué quiso hacer con su voto, porque la Unión Cívica Radical le pidió que no opinara, ya que la remoción había devenido en abstracta por la renuncia de Redrado. Pero los cobistas contestaron que si no opinaba quedaba como De La Rúa.

Podía votar en contra, como Alfonso Prat Gay y seguir en la misma línea de oposición al kirchnerato.

Al votar a favor, quedó peor que un De La Rúa, más bien rememoró a Raúl Alfonsín después del "Felices Pascuas", y la mayoría de los medios y los principales editorialistas se lo hicieron saber.

Al contestar la senadora cobista Laura Montero que Prat Gay quería hacer lo mismo, pero que Carrió le ordenó que votara en contra, coincidió nada más y nada menos que con Aníbal Fernández. O sea que quedó dos veces pegado al kirchnerato.

El radicalismo, ofuscado y desorientado, no quiso agitar el tema para no liquidar al único candidato que hasta el martes lideraba las encuestas de popularidad, y no tiene otro candidato, salvo la auto-postulación de Ricardo Alfonsín, con muy buena imagen, pero que no les garantiza por ahora el triunfo como Cobos hasta hace unos días.

Cobos, rodeado por sus amigos mendocinos, los radicales y la Junta Coordinadora Nacional de Coti Nosiglia, Jesús Rodríguez, Leopoldo Moreau y Federico Storani, como dijimos hace una semana, estaban comiendo el asado antes de poner la carne en el asador. Ya se creían gobierno y, aplicando el teorema de Baglini de ser pragmáticos cuando se está cerca del poder, ahora se quedaron más lejos.

Carrió aprovechó la volada y le exigió a Cobos que convoque a la Comisión Bicameral que controla los DNU, para juzgar a todo el directorio del Central y de paso apurarlo a aquél nuevamente.

Enseguida se sumó el PRO, el otro partido que cuestionaba al mendocino, y también el Peronismo Federal de Felipe Solá, que ve apagarse la figura indiscutible del Vice Cobos y pasa a la ofensiva para apretar a aquél, a Kirchner y a la UCR, haciendo lo que en billar se llama palo, carambola y tronera.

Para los Kirchner la política es sólo Victoria o Derrota, nunca Acuerdo

martes, 16 de febrero de 2010

Por Carlos Tórtora

¿Puede seguir funcionando un gobierno autoritario cuando queda en minoría en las dos cámaras del Congreso?

La pregunta, en la teoría política tiene tres alternativas: debe dejar de ser autoritario, cerrar el Congreso o irse. Pero en la práctica las cosas siempre son más complicadas. El cambio de la marea política hace que Néstor Kirchner esté al borde de tener que cogobernar con el Congreso.


Esto es, negociar una ley del Fondo del Bicentenario con importantes límites para la utilización de las reservas para el pago de la deuda y acordar también modificaciones a la reforma K del Consejo de la Magistratura, la reglamentación de los DNU y el funcionamiento del INDEC.

En este proceso, el matrimonio Kirchner podría asegurarse su estadía en Olivos hasta diciembre del 2011, cediendo una cuota de poder todos los días. Pero nada les asegura que la espiral inflacionaria y la puja distributiva más el descontrol piquetero no les den a los Kirchner un final al estilo Alfonsín, con adelantamiento de elecciones.

Pero el principal obstáculo que el kirchnerismo tiene para cogobernar con el Congreso es que no está capacitado para hacerlo. En Olivos la política es sólo victoria o derrota, nunca acuerdo. Kirchner y su núcleo duro están convencidos -y tal vez tengan razón- de que si negocian el Fondo del Bicentenario con la oposición, esta señal de debilidad marcará una escalada de rebeliones en el PJ -empezando por los bonaerenses- así como presiones gremiales y empresarias insoportables. Él sólo puede conservar el poder si lo retiene al cien por ciento.

Las señales indican que el gobierno está a punto de apelar a sus recursos clásicos: denunciar nuevamente un complot, que incluiría a radicales, duhaldistas, empresarios y Clarín, y amenazar con el caos y la movilización callejera de su aparato político si la oposición no le otorga discrecionalidad para utilizar las reservas, o bien, vetar las leyes que no le convengan.

Si aun así, el Congreso no cede, los Kirchner (que no pueden cerrar el Congreso) llegarían a la encrucijada de la tercera alternativa. O sea, irse.

La renuncia de Julio Cobos a la vicepresidencia es la pieza clave de esta opción de máxima. Un gobierno títere presidido por Juan José Pampuro, o el kirchnerista que lo suceda, le permitiría a Kirchner seguir manejando los resortes del poder, culpar a la oposición por la ingobernabilidad que seguramente sobrevendrá y lanzar su candidatura como la única solución posible.

El problema es qué pasará si Cobos no renuncia, o si lo hace, pero la ofensiva opositora en el Senado coloca a Juan Carlos Romero o a otro antikirchnerista en la Presidencia Provisional. En ese caso, abandonar el gobierno significaría perder el poder automáticamente y a la vez sacar un abono para Comodoro Py.

Excepto que logre recuperar la mayoría en el Senado, lo más probable es que a partir de la semana que viene la dialéctica oficial “Kirchner o el caos” nos lleve a una etapa de creciente incertidumbre. Hasta que el matrimonio presidencial se adapte a ir cediéndole poder al Congreso a cambio de sobrevivir como pueda o decida, en cambio, patear el tablero.

En cualquiera de las dos variables, lo más probable es que la crisis política complique día a día las variables económicas y que éstas, a su vez, retroalimenten las tensiones políticas.

Los Kirchner adelantarán las elecciones lo más posible

lunes, 15 de febrero de 2010

Por Matías Ruiz

Hablando del orden estrictamente político -y de "candidaturas", si se quiere-, puede decirse que este favorece al duhaldismo, que no solamente concentra hoy el poder de los gremios más importantes del país (con excepción de Camioneros) sino que es mudo testigo de los caracteres irrevocablemente amateuristas que ostentan sus potenciales rivales de cara a 2011.


El Vicepresidente Julio César Cobos ha visto apagada su buena estrella, en vista de la visión política cortoplacista que ha montado junto con sus escasos aliados. Ya votó en favor de los caprichos del kirchnerismo durante el affaire Redrado, y ahora acumula la bronca de propios y extraños a partir de su permanencia en el Ejecutivo.

Radicales y oficialistas coinciden en pedirle que renuncie a su puesto, por diferentes razones. Los aliados de Balcarce 50 quisieran que no estuviera más en el "podio de los desempates parlamentarios" y que tampoco figure ocupando más la línea sucesoria, ante cualquier "eventualidad". Los de la UCR entienden que seguirá perdiendo en intención de voto, mientras se empecine en permanecer en la Vicepresidencia. El mendocino queda demasiado expuesto ante esos "desempates", y todos saben que no tiene ni el temple ni el coraje para tolerar la presión.

Por su parte, el eterno timorato Carlos Alberto Reutemann -como siempre se anticipó desde este humilde medio, cuyas notas nadie cita-, juega para el oficialismo, consciente o inconscientemente.

Acaba de recular torpemente en sus acusaciones de corrupción contra los Kirchner, endilgándole la posibilidad del "afano" de la Casa Rosada y la Plaza de Mayo al Camionero Hugo Moyano. Por más que sus allegados se empeñen en desmentirlo, lo cierto es que el ex piloto de Fórmula Uno no sabé hacia dónde salir disparando.

En las últimas horas se supo que se encuentra hilando acuerdos con el ex jefe de Gabinete kirchnerista -y comprometido en incontables hechos de corrupción-, Alberto Fernández, estrategia que logrará garantizarle impunidad a Néstor Kirchner, pues Alberto es un hábilmente manufacturado "agente doble". Si no es con él, Reutemann contará fichas con la chaqueña Elisa Carrió.

Sobre esta última, la ciudadanía y la opinión pública (no son lo mismo) tienen bien claro que escasea en capacidades ejecutivas o, dicho de otro modo, nadie la imagina como presidente. Las habilidades de Elisa Carrió -aunque ella misma parece no haberlo notado- coinciden mayormente con los derivativos de las área legal e institucional. La señora podría ser, en cualquier Gabinete, una estupenda Ministro de Justicia o "zarina anticorrupción".

En medio del derrape verbal de Cobos y Reutemann, Eduardo Duhalde contempla, sonriente, como su imagen negativa transita por un tobogán, al tiempo que crece en intención de voto. Con todos los rasgos negativos que pudiere gatillar, crece en importantes porciones de la opinión ciudadana la convicción de que "hace falta alguien que componga todo el desorden".

El de Lomas de Zamora bien podría coincidir con esa expresión de deseo popular. Es por ello que se ha abocado a estar tanto tiempo de gira en el exterior, y que se ha llamado a silencio en lo que respecta a los temas locales, salvo cuando un tema justifica una opinión. "Que los otros hagan el gasto", parece ser su más íntimo slogan.

Llegado el momento oportuno, saldrá al ruedo y capitalizará sobre las críticas y poco refinados insultos que le dispensarán los soldados de Kirchner. Etapa que sobrevendrá cuando "Lole" y "Cleto" exhiban los típicos rasgos de la definitiva descomposición. Los tiempistas son así, y no suelen tener muy en consideración las rabietas de los impacientes ciudadanos.

En cualesquiera de los casos, ya hemos podido confirmar desde sus fuentes de rigor que el matrimonio patagónico se ha convencido de la necesidad de adelantar las elecciones presidenciales, que no serán en octubre de 2011. Por estas horas, la idea es adelantarlas para junio del mismo año.

La razón salta a la vista, y fue confirmada en modalidad off the record por kirchneristas arrepentidos que conversan semanalmente con los medios de prensa "opositores". Todos coinciden, más o menos, en la siguiente sentencia: "Ni Néstor ni Cristina pueden seguir haciendo frente a la pelea; él ya terminó en el hospital y ella no sabe qué hacer cada vez que asoma un problema. El país se paralizó con Kirchner enfermo y los dos están muy desgastados.

Adelantarán las elecciones lo más posible para entorpecer la interna peronista y para anticiparse a una debacle peor en términos de rechazo social. No quieren que les explote todo en las manos y se tengan que ir antes. Les importa lo que diga la Historia".

Camino al Bicentenario

domingo, 14 de febrero de 2010

Por Alberto Fernández

Finalmente el 2010, Año del Bicentenario, ha llegado. Muchos fueron los argentinos que confiaron en que lo recibirían en un clima político y socialmente más apaciguado y económicamente mucho más próspero. Sin embargo, lamentablemente, nada de eso ha ocurrido.

Contrariamente a lo que muchos anunciaban, el aprieto internacional no ha cesado. Como alguna vez se ha dicho en estas mismas páginas, la hemorragia financiera desatada con la crisis de las llamadas “hipotecas subprime” sólo ha podido pararse a costa de un inmenso déficit fiscal. Con todo, ello no ha bastado para que las economías del mundo se repusieran y salieran del estancamiento en el que quedaron sumergidas después de una inusitada recesión iniciada en el último trimestre de 2008.

A la caída de Lehman Brothers sobrevino una corrida que puso en claro riesgo a los principales bancos del mundo. El otorgamiento de incontables subsidios dados por los países centrales a distintas organizaciones financieras impidió la bancarrota de los ahorristas que a esas mismas entidades les confiaron sus depósitos. Irónicamente, aunque esta vez fue la plata de la gente la que salvó a los bancos, nadie impidió que esas entidades siguieran adelante con las mismas prácticas especulativas que las condujeron a la crisis.

La inestabilidad de la economía global es evidente. Al terminar 2009, el mundo se conmovió por el riesgo de que Dubai anunciara su default. Ahora es Grecia la que hace temblar a los mercados. Siendo parte de esa Europa aún “débil” (junto a Portugal, Irlanda y España), Grecia acumula una deuda externa en riesgo de incumplimiento que equivale al 108% de su producto bruto interno y un 300% del monto que representa la suma de los defaults de Rusia y la Argentina, los mayores de la historia. El contagio que esa crisis puede deparar al resto de la Unión Europea es indudable. Los principales bancos comerciales de esa región tomaron dinero del Banco Central Europeo al 1% y compraron bonos griegos a tasas que cuadruplican o sextuplican ese monto y acumularon así más del 50% de la deuda originada en Atenas.

Barack Obama, en consonancia con las advertencia de Paul Krugman, acaba de anunciar en su discurso del Estado de la Unión que la economía estadounidense está lejos de haber superado la caída iniciada en noviembre de 2008. Ha manifestado un dato revelador de esa crisis: el 25% de los jóvenes de entre 20 y 30 años carece de empleo. Los datos también dan cuenta de que en Detroit, capital mundial de la industria automotriz, todavía uno de cada cinco trabajadores no posee un empleo estable.

En Europa la situación no es mejor. No sólo por el “riesgo griego” sino también porque sus principales economías no parecen levantar vuelo. En el último trimestre de 2009, la Eurozona creció sólo un tercio de lo esperado, mientras que, en términos interanuales, los países miembros de esa economía cayeron un promedio del 4,1 por ciento.

Ese es el mundo que rodea a nuestro país, inmerso hoy en una serie de dilemas económicos y políticos que sólo conducen a una nueva postración.

La Argentina enfrenta semejante escenario atravesando una serie de dificultades. Aunque es cierto que parece haberse recuperado el consumo y que se ha podido escapar de los efectos más nocivos de la crisis internacional, nadie puede dudar de lo endeble que parece el futuro si se tienen en cuenta los muy serios inconvenientes que el mundo central deberá sortear para que su economía no vuelva a caer. Siendo así, deberíamos garantizarnos que el consumo interno se sostenga para no ser absolutamente dependientes del contexto externo.

El Gobierno sabe –aunque no lo dice– que las arcas fiscales pasarán tiempos complejos durante este ejercicio. Entiende lo muy difícil que será sostener un gasto creciente con los niveles de ingresos que se registran. Por todo eso, ha entendido oportuno pagar con reservas los compromisos externos y liberar la suma que a tal fin se ha previsto presupuestariamente, para aplicarla a otros fines y garantizar de ese modo que ni el gasto ni la inversión pública decaigan.

Pese a todo, el Gobierno prefiere decir que este año ha de ser extraordinario en crecimiento y en recaudación. Si es así, ¿para qué necesita hacer uso de las reservas? Seguramente la economía progresará lo suficiente como para recuperar la caída operada en 2009 y como para que, al concluir este año, volvamos a estar en las mismas condiciones en las que estábamos cuando terminó el año 2008. Aún así, las arcas fiscales sufrirán mucho ante un gasto que crece.

La oposición advierte la angustia gubernamental. Sabe que, sin la aprobación del Fondo del Bicentenario, asomarán las dificultades financieras. Vislumbra, asimismo, que la votación en el Senado será de una paridad tan evidente que posiblemente Julio Cobos deberá volver a desequilibrar con su voto.

En el mundo caótico que observan los opositores, las dificultades de nuestra economía son un tema secundario. Solamente importa el daño que pueda asestársele al oficialismo. Para ellos, lo único verdaderamente trascendente es que el Fondo del Bicentenario se frustre en el Parlamento y deje en evidencia algo que todos los argentinos –menos los oficialistas– conocemos: la debilidad del Gobierno.

A semejante enredo económico se suma el dislate político: un gobierno enceguecido al que le cuesta entender los problemas del presente y una oposición atomizada que sólo se muestra unida a la hora de dañar a los que gobiernan.

Advertidos de que el Fondo del Bicentenario puede frustrarse en el Senado, han vuelto a poner la mira sobre el vicepresidente. Otra vez él puede ser el verdugo del Gobierno.

Con Julio Cobos pasa algo llamativo. Ya debe de haberse percatado de que sus acciones van al alza cuando enfrenta al Gobierno y decaen cuando lo ampara. Nadie está seguro de que eso sea cierto, pero es exactamente lo que los principales medios del país se encargaron de remarcarle cuando decidió acompañar la resolución presidencial de separar a Martín Redrado de la presidencia del Banco Central y no asestarle así otro golpe al Gobierno del que es parte.

Nada de eso debería ser importante, pero lo cierto es que hay en cada proceder del vicepresidente una acción especulativa que intranquiliza. Lo que preocupa es lo ajeno que se muestra al Gobierno al que pertenece por mandato popular. Actúa y decide como si fuera un senador opositor más, aunque nadie lo eligió para ello. Olvida que su condición de vicepresidente –y no de legislador– sólo lo autoriza a votar en caso de empate, precisamente, porque la Constitución elige ante la paridad el desempate a favor del Poder Ejecutivo del que es miembro.

Como Cobos no atiende a ninguno de esos aspectos, los hombres del Gobierno han empezado nuevamente a reclamar su renuncia, mientras que los opositores, que ven en él un potencial candidato presidencial, ya se han manifestado reclamándole otro “voto histórico” como aquel que terminó con la resolución 125.

Lo cierto es que, mientras las finanzas internacionales prenden luces amarillas y el mundo tiembla ante semejante cuadro, en la Argentina todo transcurre con ligereza, como si no formáramos parte de semejante escenario. Como si el desenlace de estos sucesos no impactara en la vida cotidiana de los argentinos.

Tal vez si el Gobierno rompiera su discurso y sincerara la situación, los opositores se verían obligados a tomar dimensión del peligro que encierran sus especulaciones. Para ello debería plantearse claramente el riesgo que representa reducir el gasto para pagar deuda en un momento en que el mundo vuelve a debatir cómo hacer para escapar a los nuevos coletazos derivados de las penurias financieras que lo han acorralado en los últimos dieciocho meses.

Si el vicepresidente de la república observara semejante situación, si recordara su condición de miembro del Poder Ejecutivo y olvidara su ambición de ser el futuro presidente en representación de los opositores del presente, estaríamos exentos de presenciar esta serie de descalificaciones oficialistas y presiones opositoras que sólo conducen al país hacia el mundo del desconcierto.

Ese mundo del que, doscientos años después, esperamos poder escapar.

Los considerandos de Cobos

lunes, 8 de febrero de 2010

Por Nelson Castro

La opinión del la Comisión Bicameral –unicameral– que se expidió sobre la conducta del ex presidente del Banco Central, Martín Redrado, produjo un vendaval político de fuerte repercusión dentro de la oposición y, particularmente, en la UCR.

Visto desde ese ángulo, el matrimonio presidencial debe haberse alegrado ante lo que tal vez haya considerado como una revancha de la, para ellos, aciaga madrugada del 17 de julio de 2007, la del voto “no positivo” de Julio Cobos. Ese vendaval que atravesó tanto a la UCR como al Acuerdo Cívico y Social, pinta la situación que se vive en vastos sectores de la oposición, en los que siguen predominando los personalismos por sobre proyectos comunes. Es algo de lo que los Kirchner se han venido aprovechando.


El eje de la discordia ha pasado por el consejo del vicepresidente referido a la remoción de Redrado. El dictamen, por sus características de secreto, afectó no sólo la relación de Cobos con sus correligionarios, sino también su imagen. La encuesta de Management & Fit, es una demostración.

Antes de ir a las conclusiones y algunos de los puntos que expresa el dictamen de Cobos, es importante señalar que hubo un error metodológico que consintieron todos los integrantes de la comisión: la aceptación a debatir la continuidad o no de Redrado al frente del Central estando vigente el DNU 18/2010 que ordenaba su remoción.

Para algunos, esto era sólo una cuestión de formas. Muchas veces las cuestiones de formas hacen indisolublemente a la vigencia del orden legal. Y aquí el eje de la disputa tuvo que ver precisamente no con el destino de Redrado, que se sabía era el adiós, sino con la falta de observancia de los mecanismos ordenados por la ley.

Discutir su remoción en simultáneo con la existencia de un DNU que lo había echado es propio del absurdo, que en la Argentina abunda. El “consejo” de Cobos se expresó en un documento de 27 páginas. Antes de llegar a sus conclusiones expone algunos puntos que vale la pena conocer:

“No existen constancias que permitan concluir que el Lic. Pérez Redrado haya manifestado que no cumpliría con el Decreto N° 2010/09. En efecto, cuando fueron consultados los funcionarios del Banco Central ninguno afirmó escuchar al Lic. Pérez Redrado decir que no cumpliría con el DNU.

“Aún cuando públicamente, el Lic. Pérez Redrado ha asumido el papel de “guardián de las reservas”, ante esta Comisión ha expuesto sobre la agilidad y claridad del trámite, el que según él hubiera estado concluido en una semana más, indicando que sólo había tomado recaudos para preservar sus responsabilidades ante las advertencias legales que se le habían formulado.

“A los efectos de hacer un análisis comparativo, se consultó a los funcionarios del Banco Central sobre lo que había ocurrido con el DNU 1472/08, y aun cuando todos acordaron que se encontraba vigente, (ya que incluso fue aprobado por una de las Cámaras del Congreso, siguiendo el trámite de la Ley N° 26.122), ninguno de ellos supo responder con exactitud por qué nadie lo había cumplido a pesar de estar vigente hace más de un año”.

Este dato resulta realmente curioso, ya que el citado DNU, en su artículo 16, establece la utilización de reservas del BCRA para cancelar deuda con el Club de París. Ante tamaña mora en el cumplimiento de ese DNU, ¿por qué tanto apuro en la concreción del que crea el Fondo del Bicentenario?

Dos puntos más sobre los considerandos de Cobos:

“Ningún elemento permite concluir que el Directorio intimó o requirió formalmente una convocatoria por incumplimiento al Sr. Pérez Redrado, a la cual éste se encontrara legalmente obligado en los exiguos tiempos que se han señalado. Por el contrario, no se han aportado elementos que permitan inferir que algún miembro del Directorio requiriera dar tratamiento urgente a la cuestión del DNU 2010/09.

“El Presidente del Banco Central debió separar su defensa de la entidad que representaba, para que ésta sufriera la menor exposición y desgaste. En este sentido, si siguió públicamente esta línea, parece contradictorio y perjudicial para el Banco Central que luego de toda la exposición pública que el tema tuvo, abandonara las instancias promovidas con una renuncia tardía a su cargo y el desistimiento también tardío de las medidas precautorias judiciales respecto de su remoción por él iniciadas. De haber presentado su renuncia ante la conformación de la Comisión, todas estas vicisitudes podrían haber sido evitadas.”

Expuestos estos considerandos, el vicepresidente expidió su recomendación:

1- En cuanto a las causales expuestas en los fundamentos del DNU 18/2010 (por el que se lo echaba a Redrado) no encuentro, a partir de la información recabada por esta Comisión, razón válida para la remoción (de Redrado).

2- Emergen de la investigación autónoma de esta Comisión, llevada a cabo de común acuerdo por los tres integrantes, causales distintas y no invocadas por el DNU 18/10 que justificarían su remoción de acuerdo con lo expuesto en el cuerpo de este informe y con lo emanado del Art. 3° de la Carta Orgánica del BCRA, e incluso podrían servir para esclarecer las eventuales responsabilidades de todo el Directorio del BCRA.

3- Sin perjuicio de ello, mi anhelo de contribución plena en lo institucional y debido a lo complejo e inusual de los procesos derivados del dictado del DNU 18/10, me permite señalar que la solución política y jurídica más rápida, integral, de menor posibilidad de controversia y aumento de judicialización, es la aceptación de la renuncia del Lic. Hernán Martín Pérez Redrado. Esto posibilita normalizar el funcionamiento del BCRA y dar un claro y rápido mensaje a la economía.

Todo ello, sin perjuicio de que tanto el Poder Ejecutivo como los demás poderes de la Constitución en resguardo del interés general y la responsabilidad funcional de todos los involucrados, mantengan abiertas sin reservas, las vías disponibles a su alcance para ejercer el análisis, juicio crítico y de responsabilidad funcional y personal en los órdenes político, administrativo, penal y los demás que correspondieren tanto respecto del Sr. Hernán Martín Pérez Redrado como del resto del Directorio del BCRA.


Del análisis de todo este documento surge que Cobos terminó sosteniendo una posición similar a la expuesta por la UCR y la CC. ¿Cómo explicar, entonces, el nivel de las diatribas que tanto uno como otro partido arrojaron sobre el vice? Respuesta: es la combinación de la falta de comunicación, de la desconfianza y de los personalismos. Y eso abarca a Cobos, a Elisa Carrió, a Gerardo Morales y a muchos. Tal vez allí el más componedor es el titular de la UCR, el senador Ernesto Sanz. Habrá que ver si con su voluntad alcanza para amalgamar voluntades. Por ahora, lo que la oposición irradia es un aura de rejunte fenomenal.

Viene ahora el debate crucial: la creación del Fondo del Bicentenario. Kirchner ya abrió la chequera para someter voluntades. Cualquier parecido con la extorsión no es casualidad.

La nueva presidenta del Central, Mercedes Marcó del Pont, es una economista de sólida formación con un posgrado en Yale. Es sobrina de Rogelio Frigerio y una firme defensora de las ideas del desarrollismo.

En 2007, siendo diputada, supo presentar un proyecto de reforma de la carta orgánica del BCRA que fue rechazado, en el que proponía una limitación de la autonomía de la entidad y la posibilidad de utilizar reservas como instrumento de estímulo a la producción. El debate sobre este delicado asunto es válido y vigente. Pero ese no es el problema alrededor del Fondo del Bicentenario.

El problema es Kirchner y su proyecto reelectoral de 2011, el que, sin la plata de ese Fondo, tiene destino de naufragio.

Las instituciones hacen las veces de floreros vacíos cuya utilidad es pura y exclusivamente decorativa

jueves, 4 de febrero de 2010

El análisis político y económico de los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde

Las instituciones entre nosotros hacen las veces de floreros vacíos cuya utilidad es, en el mejor de los casos, pura y exclusivamente decorativa. Veamos si no.

La presidente, cuando todavía creyó que era posible hacerlo, intentó sacarlo a Martín Redrado a fuerza de puro decreto. Luego debió aceptar que el Congreso podía más que ella. De su lado, el titular o ex–titular o lo que actualmente fuese del Banco Central, dijo que sólo estaría dispuesto a prestar declaración si antes se derogaba el DNU del Ejecutivo. La derogación brilló por su ausencia y, sin embargo, el llamado Golden Boy aceptó declarar pero, antes de que la comisión presidida por Cobos se expidiese, se fue dando un portazo.

Por fin, el kirchnerismo, que lo consideraba a Redrado fuera de su cargo —porque lo había echado— y no le permitió la entrada a su despacho, haciendo uso y abuso de la policía, no le acepta ahora la renuncia porque, en el fondo, se quiere dar un gusto de chico malcriado. Como muestra de mamarracho institucional, basta y sobra.


Lo importante no han sido ni serán las 10 causas penales pendientes de resolución en la presente comedia de enredos, sino la pérdida de poder del gobierno.

Si se piensa que cincuenta días atrás Cristina creyó posible entrar a saco en las reservas del Banco Central con un DNU que todavía está en el limbo, y que hace 25 días, poco más o menos, apeló nuevamente a otro decreto de necesidad y urgencia para deshacerse de Redrado sin lograrlo, fácilmente se caerá en la cuenta de quién gano y quién perdió.

El kirchnerismo no es que haya extraviado la brújula y se encuentre al garete, librado a la buena de Dios. No llegó todavía a esa instancia. Lo que sucede es que sus reflejos ya no son los mismos y, además, toca timbres y los ordenanzas piensan dos veces antes de atenderlo. Da órdenes que se las lleva el viento y, no conforme con ello, parece no darse por enterado de que su poder no es ni la sombra del de antaño.

Mientras Daniel Scioli junto a Karina Rabolini aprovechaban la nieve en Saint Moritz sin temor a que en el kirchnerismo alguien les reprochase, con tono agrio, su ningún apego a los destinos turísticos de cabotaje, en Pinamar emergía la punta de un iceberg disidente dentro del Partido Justicialista que al santacruceño, para variar, lo sacó de quicio.

El lunes 25 de enero un grupo mayoritario de los 37 diputados bonaerenses del PJ —22 en total— decidieron reunirse en esa localidad balnearia a los efectos de intercambiar ideas y reflexionar en voz alta sobre el panorama que se avecina para ellos.

Por supuesto, hacia afuera, las declaraciones de quienes allí estuvieron presentes resultaron vaguedades por todos conocidas: “—Fue una reunión de camaradería donde se habló con ciertas libertades pero no se trató de una operación política contra el gobierno” —dijo, cuando el escándalo ya había estallado, el jefe del bloque K en la legislatura, Raúl Pérez.

Es que, con su cabeza puesta a precio por Néstor Kirchner, si decía la verdad, a partir de ese momento su carrera política no valdría un peso. Por lo tanto creyó que lo mejor era tratar de salir del atolladero con unas declaraciones incoloras, inodoras e insípidas.

No obstante lo cual, en la casa del anfitrión, el presidente de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, Horacio González, al político patagónico, menos lindo, le dijeron de todo. Algo que el pasado jueves Hugo Moyano —que no tiene por qué rendirle pleitesía al matrimonio gobernante y puede decir la verdad, guste o no guste en las más altas esferas del gobierno— confirmó sin demasiadas vueltas.

Hubiera sido difícil, por no decir imposible, que el conclave de los diputados díscolos no trascendiese a la prensa. En la Argentina no hay secretos de Estado. Pero hay razones que, en este caso, hacen pensar seriamente en una filtración gestada a propósito, para que se enterara todo el mundillo político y alguien más. Como quiera que haya sido, lo cierto es que en Pinamar quedó transparentado cuanto se viene insinuando en el justicialismo desde la derrota sufrida por el Frente para la Victoria el 28 de junio del 2009: nadie o, si se prefiere, sólo unos pocos quieren amarrase al barco semihundido, en términos de chances electorales, del kirchnerismo.

Las críticas al estilo despótico del santacruceño estuvieron a la orden del día, aunque no es cuestión de engañarse sobre el particular: al peronismo los malos modales de un conductor con pujos de matón lo tienen sin cuidado en tanto y en cuanto sepa llevarlo a la victoria. El problema aparece cuando sobran los malos tratos, las medidas inconsultas y las órdenes suicidas y las elecciones se pierden.

Hace un mes atrás Kirchner tuvo que poner todos sus títulos de autoridad sobre la mesa y pegar más gritos que los acostumbrados para sofocar una rebeldía en el congreso peronista bonaerense. Un sector de los intendentes que teóricamente comulgan con su posición y reconocen su liderazgo quisieron imponer entonces, contra la voluntad del patagónico, a Horacio González como presidente de ese órgano. En esa ocasión el conato pudo ser controlado. Ahora las disidencias han marchados por otros carriles y cuando Kirchner se enteró ya era tarde.

Sucede que en octubre del 2011 no se elegirán, como el año pasado, sólo ediles sino que estarán en juego las intendencias. El riesgo de perder no sólo la mayoría en los consejos deliberantes sino el poder ejecutivo en buena parte de la provincia, e inclusive en el Gran Buenos Aires, a nadie le hace gracia.

Kirchner no tiene otra salida que huir hacia adelante y tratar por las buenas —a través del envío de fondos— o por las malas —a través de la amenaza de suspender esos mismos fondos— de retener los apoyos que todavía reivindica con éxito en el principal distrito electoral del país. En cambio, los diputados e intendentes que hasta aquí le fueron fieles y se prestaron a seguir a pie juntillas la malograda estrategia de las candidaturas testimoniales, no están dispuestos a perder su capital político por amor a Kirchner. Más allá de si lo quieren mucho, poco o nada, están convencidos, como el resto del peronismo, que el santacruceño inevitablemente los conduce a una estrepitosa derrota electoral de la cual ellos, siempre atentos a la caja y al poder, no quieren ser parte.

Lo que pusieron de manifiesto los kirchneristas bonaerenses es que “el rey está desnudo” y ellos no desean desnudarse. Sencillamente porque tienen otras opciones que, de momento, no son del caso ventilar. No porque resulten secretas sino porque elementales razones de timing político aconsejan no hacer públicas las alianzas que están en boca del país y cuyo destinatario es Francisco de Narváez.

A lo largo y a lo ancho de la geografía justicialista todos esperan que Carlos Reutemann se decida, de una vez, a tomar el toro por las astas y a anunciar su candidatura presidencial. Nadie sabe, a ciencia cierta, si adoptará esa decisión antes o después del campeonato mundial de fútbol o, siquiera, si la tomará este año o el próximo, pero lo que sí es cierto es que, si finalmente diese ese paso, la estampida que se produciría en las filas del oficialismo sería de película.

Claro que cuanto podría denominarse, tomando prestado el titulo famoso de George Orwell, Rebelión en la granja, no se agota en el justicialismo ni mucho menos.

Hoy alcanza también a la justicia, que en el curso del último mes ha parado en seco cuatro proyectos fundamentales del gobierno: la ley de medios; la venta de Telecom por parte de los italianos; el Fondo del Bicentenario para utilizar las reservas y la ofensiva contra Papel Prensa.

Si el oficialismo, ante el asombro de buena parte de la oposición y de la ciudadanía, se las había ingeniado, inmediatamente después de su traspié electoral, para aprovecharse de las mayorías que todavía tenía en las cámaras y hacer votar una serie de leyes estratégicas, esas victorias obtenidas en el Congreso ahora han quedado en veremos, relativizadas.

Los triunfos obtenidos en el Parlamento se han transformado en sendas derrotas que, de momento, no se sabe si serán transitorias o definitivas. En distintos estrados judiciales al kirchnerismo le ha salido el tiro por la culata y cuanto el santacruceño y su mujer habían saboreado a fin de año como si fuese un manjar de los dioses, hoy tiene un gusto amargo.

Hay, cuando menos, cuatro medidas cautelares que le han devuelto la sonrisa al grupo Clarín. Los accionistas italianos de Telecom se han sentado a la retranca, avalados por una Cámara y han hecho entrar en la disputa a la Unión Europea. En cuanto a los precios que el inefable secretario de Comercio Interior le había obligado a fijar a Papel Prensa, han quedado momentáneamente sin efecto; y en lo que respecta al DNU del Fondo del Bicentenario, o el gobierno convoca a extraordinarias o todo pasa para marzo.

En medio de semejante panorama, que Néstor Kirchner, en plena crisis financiera internacional, haya comprado U$ 2 MM, avala las sospechas de una legión de argentinos que lo consideran un corrupto serial.

Hace falta decir que en ese mismo mes de octubre del 2008, cuando realizó la transacción el santacruceño, Redrado acaba de decir que tuvo fuertes presiones a favor de una devaluación.

¿Casualidad? Hasta la próxima semana.

Cobos está trabajando arduamente en su argumentación

domingo, 24 de enero de 2010

Aníbal Fernández calificó como "Cobos Iscariote" al Vicepresidente de la Nación

jueves, 14 de enero de 2010

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, aseguró hoy que "no se puede confiarle el manejo de la cosa pública" al Vicepresidente de la Nación, al que calificó como "Cobos Iscariote", al compararlo con Judas, el apóstol que traicionó a Jesús Cristo.





"Las actitudes del Vicepresidente me llaman poderosamente la atención. Uno no puede confiarle el manejo de la cosa pública. Se ha transformado en Cobos Iscariote", señaló el jefe de Gabinete en declaraciones a C5N.

El vicepresidente Cobos respondió a través de un comunicado: “No voy a responderle en los mismos términos al ministro” y agregó “cada vez que he estado a cargo del Poder Ejecutivo, en reemplazo de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner he cumplido con las funciones correspondientes y nunca he tomado ninguna decisión, ni firmado ningún decreto, ni he realizado ninguna acción en contra de las políticas del Poder Ejecutivo Nacional. Sólo firmé, con anuencia de la presidenta, el decreto de honor por el fallecimiento del ex presidente, doctor Raúl Alfonsín”.

Por otra parte, Cobos calificó de “suspicaces” los comentarios sobre la posibilidad de que convoque a Sesiones Extraordinarias durante el viaje a China de la Presidenta que salieron de algunos miembros del oficialismo.

“Con esta aclaración destaco una vez más lo que ya he expresado anteriormente sobre la diferencia de rol entre vicepresidente a cargo de la Presidencia y mis obligaciones como Presidente del Senado; en donde cumplo con el Reglamento del Cámara Alta, la Ley y por sobre todo con la Constitución Nacional”, puntualizó el vicepresidente.

Fuente: Perfil

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martes, 12 de enero de 2010

Néstor Kirchner: "Vean cómo funciona la operación conspirativa en la Argentina"

sábado, 9 de enero de 2010

"La conspiración está encabezada por el multimedios Clarín, por (Héctor) Magnetto, que está al frente. Clarín quiere que los argentinos voten y que gobiernen ellos, como hicieron tanto tiempo", lanzó Néstor Kirchner en el acto en Santa Teresita, municipio Partido de la Costa, frente a una audiencia que incluía al gobernador bonaerense Daniel Scioli y a un grupo de intendentes de la provincia.

"Eso se terminó, ¿me entiende, Magnetto? Está utilizando la estructura mediática que obtuvo a través del tiempo y de la debilidad de la dirigencia para hacerle un daño grandísimo a la Argentina", sostuvo el diputado nacional.

Kirchner se preguntó "¿Cómo pueden (los radicales) seguir jugando con las instituciones de esta forma?", porque "el vicepresidente quiere ejercer funciones que no tiene". Además, dijo: "¿Cómo la UCR puede apoyar semejante cosa?".

"No han apoyado nada, absolutamente nada, son una máquina de impedir. Por las reservas pagamos 0,5% de intereses...son reservas absolutamente disponibles que no afectan el sistema monetario", dijo Kirchner, en referencia al Fondo del Bicentenario.

Kirchner también se refirió a su decisión de cancelar la deuda con el Fondo Monetario Internacional en 2005 y al comportamiento de Redrado en ese momento. "Cuando pagué la deuda con el apoyo del presidente del Banco Central, pagué US$ 10.000 millones de US$ 28.000 millones que había. Usé las disponibles y las indisponibles que había, y el ex presidente del BCRA [Martín Redrado] apoyó todo. Es para que vean cómo funciona la operación conspirativa en la Argentina", explicó.

Kirchner acusó al vicepresidente Cobos de ser "un claro empleado de Clarín" y de formar parte de "el otro eje de la conspiración" contra el gobierno.

"Yo nunca vi en la historia de la democracia, alguien que sea vicepresidente de un gobierno y candidato a presidente del partido opositor", señaló Kirchner. "Obviamente asesorado, es un claro empleado de Clarín, este señor (Cobos). No tengan dudas que es así", dijo.

Señaló que "el vicepresidente dice que quiere construir a la democracia y demás, y no cumple su rol como el vicepresidente que corresponde. Lo único que hizo desde el primer día que está de vicepresidente es tratar de construir su campaña y volver al partido que dejó (la Unión Cívica Radical) para ser presidente de ellos", afirmó.

Kirchner se interrogó "cómo pueden seguir jugando con las instituciones de esta forma, cómo puede el señor vicepresidente tratar de ejercer funciones que no tiene, cómo puede seguir trabando el tema, y cómo el partido radical está apoyando semejante cosa".

A propósito, Kirchner consideró que "están generando una máquina de impedir. Ya voltearon 2 veces la Argentina. Dejaron en 1988 con US$ 600 millones de reservas en nuestro país. Lo dejaron con US$ 8.000 millones o menos en el 2001 donde huyeron en un helicóptero. Intentan no dejar gobernar", aseguró.

"Ahora -continuó Kirchner- son una máquina de impedir, no quieren que la Presidenta avance en una transformación, no quieren que cambie la Argentina. No han apoyado nada".

"Ahora, que nos toca gobernar, intentan que no podamos gobernar. Cuando decían que querían evitar una mayoría hegemónica en el Congreso era porque no querían que la Presidenta transforme la Argentina", acusó Kirchner a los dirigentes de la oposición.

Kirchner, mirando al gobernador de Buenos Aires y ex vicepresidente, Daniel Scioli, dijo: "Hoy me decía Cristina: 'Claro, vos lo tuviste a Daniel'. Tiene razón Cristina, Daniel, vos hiciste nada más que lo que tenías que hacer, un excelente vicepresidente", señaló.

Kirchner relató que cuando Cobos era gobernador de Mendoza "lo tuvimos que ayudar mucho, no vayan a creer que era muy bueno, lo tuvimos que ayudar bastante, con jubilaciones, muchísimas veces. Esa es la otra realidad que también tienen que conocer los argentinos", refirió.

"Cobos se sumó y dejó el partido que militó algún tiempo (la UCR). Ahora es vicepresidente de este proyecto, fue votado, y es candidato a presidente del partido que dejó. La verdad que los amigos de ese partido tienen bastante poca creatividad, o tienen muy pocos dirigentes", dijo Kirchner.

Sobre la candidatura presidencial de Cobos, Kirchner pidió: "Tomémoslo con una sonrisa dolorosa. Ojalá que estas cosas le sirvan de ejemplo a las futuras generaciones, y que nuevamente se valore la idea, la lealtad, la consecuencia, el tener convicción, el tener principios, el no venderse", concluyó.

Fuente: Urgente 24

Julio Cobos reafirma su candidatura presidencial

sábado, 8 de agosto de 2009

El resultado electoral en Mendoza allanó el camino para que Julio Cobos reafirme su candidatura presidencial. La idea es conformar el Frente Cívico Federal con radicales, ex del Ari e independientes. Con relación a la famosa pata peronista, imagina a su lado al Ing. Felipe Solá o Francisco de Narváez.



El ejercicio de la soberanía popular potenció las candidaturas de quienes desean desembarcar en Balcarce 50 y la Quinta presidencial de Olivos a partir del 10 de diciembre de 2011.

Paradójicamente ninguno de ellos cuenta con un respaldo orgánico de las fuerzas a las que pertenecen y tampoco tienen un perfil ideológico definido, sino que esbozan lineamientos generales como para no asustar a nadie y de paso no cerrar las puertas a posibles aliados. Es una estrategia que por ahora no piensan modificar, de acuerdo con lo informado por sus asesores a Parlamentario. “¿Qué apuro hay?”, dijo uno de ellos, en una síntesis clara.

Es el caso puntual del vicepresidente de la Nación Julio Cleto Cobos, alojado nuevamente en las filas del centenario partido, lo mismo que el senador nacional Carlos Reutemann, quien atraviesa las rutas peronistas a paso de hormiga, con las luces en baja para no dar un barquinazo que lo deje al costado. Un cuadro de situación que no le es ajeno a los emergentes de centroizquierda, como el gobernador socialista santafesino Hermes Binner o el porteño y flamante diputado nacional electo Fernando “Pino” Solanas, con su Proyecto Sur.

Cuatro candidatos, de una larga lista todavía en pañales; de una lista de ansiosos por ponerse el traje presidencial, entre ellos varios gobernadores peronistas.

Pero puntualmente la candidatura de Cobos es una de las que despiertan toda clase de conjeturas, especialmente sobre cómo será su armado nacional, dado que salvo en su tierra natal, en el resto del país no asoma una tendencia radical que ya se plante con su candidatura, o que la lance al ruedo partidario, salvo una mínima delegación de legisladores de la provincia de Buenos Aires que lo visitó en su despacho para decirle sin vueltas: “Usted es nuestro candidato”. Esos legisladores responden a los dirigentes radicales Federico Storani y Leopoldo Moreau.

Qué pasa en la casa radical

Sin lugar a dudas que las miradas están puestas en la UCR, ya que sin el apoyo de la estructura partidaria, no le será fácil a Cobos llegar a la Casa Rosada. En el provisorio inventario del titular del Senado se da cuenta de que en la lista de potenciales candidatos radicales -tras conocerse los resultados del 28-J- no queda casi nadie en el camino.

Tanto los senadores Gerardo Morales y Ernesto Sanz, como el diputado nacional Oscar Aguad, dijeron que por ahora no están para esa patriada. Los tres esbozaron diferentes razones: Morales y Aguad priorizarán sus candidaturas a gobernador, de Jujuy y Córdoba, respectivamente mientras que Sanz seguirá como presidente del bloque de senadores nacionales.

Tras estas deserciones, el eje central para Cobos, de acuerdo con lo confiado a Parlamentario por uno de sus hombres de mayor confianza, es la designación del presidente del Comité Nacional de la UCR, lugar donde se cocinan a fuego lento los andares partidarios.

Recién en diciembre Morales dejaría el cargo, pero el uso del verbo en potencial es a partir de que vastos sectores internos lo presionan para que siga o en última instancia para que sea la carta de negociación con Cobos.

La resistencia a que Cobos se convierta en el gran hacedor de la reconfiguración de la UCR se debe, como respondieron en voz baja, a que no se olvidan de la sinuosidad de su trayectoria de los últimos años, en especial por su alianza con Néstor Kirchner al cristalizar la Concertación Plural.

“Fue el jefe de la maniobra tendiente a licuar nuestro partido y ahora quiere todo”, respondió a la consulta uno de ellos, y que refleja que no habrá bandera blanca que se levante fácilmente, que es el trofeo que pide las huestes del vicepresidente de la Nación.

En esa movida por la presidencia del Comité, el cobismo desea imponer a uno de los asesores del vicepresidente, su coterráneo Raúl Baglini, que tendría el respaldo de correntinos, mendocinos y tucumanos en forma categórica, mientras que en el resto de los distritos es parcial, como es el caso de los bonaerenses, santafesinos, capitalinos o cordobeses, que tienen la mayor cantidad de delegados y los hacen pesar a la hora de las negociaciones. Claro que en caso de que Baglini dé un paso al costado, el otro bendecido y que reúne los mismos atributos -es decir la praxis de la negociación-, sería el cordobés Mario Negri.

Previamente el compromiso de Morales es terminar con las intervenciones a los distritos de Mendoza, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.

Entonces, el primer paso de Cobos será lograr para su sector la presidencia del Comité Nacional y simultáneamente su regreso a las filas que lo vió nacer, crecer, expulsar y ahora regresar. En ese sentido, lo más seguro es que sea a través de su línea interna Consenso Federal, lo que implica llegar junto a todos los expulsados o los que se fueron en busca de nuevos horizontes y fracasaron en el intento, como el caso de los radicales cobijados por Elisa Carrió.

Un regreso no contemplado por ejemplo por Margarita Stolbizer, quien ya reiteró su alejamiento definitivo y que seguirá alimentando el crecimiento de su GEN, más allá de sus ideas y vueltas con Carrió.

Resuelto este dilema interno, Julio Cobos recién podrá erigirse en el gran jefe partidario; de lo contrario el camino a recorrer fuera de la estructura partidaria, se asemeja a cruzar el desierto con una anchoa en la boca.

El es consciente, lo mismo que el resto de la dirigencia que todo su poder es el nivel de aceptación en la sociedad a partir de su voto “no positivo”. Es su arma estratégica para exigir en la mesa de negociaciones, dado que del otro lado no tiene a nadie con proyección nacional.

Las traumáticas experiencias con Roberto Lavagna y Elisa Carrió la dirigencia radical no desean repetirla, y ya tienen decidido presentarse solos en la contienda presidencial del 2011, si no llegan a un acuerdo con Cobos. “¿Si no es conmigo con quién pueden dar la pelea?”, es la pregunta que se debe estar formulando el mendocino en la intimidad, a la que debe agregar: “sinmigo imposible”...

Cabe resaltar que el ConFe cuenta con escasa cantidad de senadores y diputados nacionales, pero confían que a medida que se esclarezca el panorama político irán sumando voluntades, como la evangelista Cynthia Hotton, que abandonó las huestes del PRO. A esta lista se podría sumar -en corto tiempo- el senador Samuel Cabanchik, que hasta hace poco militaba en la Coalición Cívica.

A la pesca de una pata

El llamado “cobismo” descuenta que al frente de esa pelea por la presidencial tendrá como principal adversario a Carlos Reutemann y por ende al aparato del PJ, donde seguramente el armado superestructural de Eduardo Duhalde no se podrá soslayar, al margen del candidato que se decida a respaldar en esa puja.

¿Quién está en el cuartel general del cobismo? Por ahora es un juego instalado por sus asesores. En off dejan entrever que tienen buenas relaciones con Francisco de Narváez y Felipe Solá, con lo cual las especulaciones están a la orden del día, lo que se potencia a partir de que ambos dirigentes del peronismo disidente amplifican la amistad.

“Todos buscan la pata peronista. También se puede buscar después de gobernar. Si uno ve que un buen justicialista puede desempeñar un cargo, por qué no convocarlo. De todos modos, tenemos que consolidar el radicalismo y ver bien hasta dónde pasa el grado de apertura”, repite Cobos a quien los quiera oír, cuando sus correligionarios le pregunta por lo de Felipe Solá o De Narváez.

Para los estrategas del ConFe son los dos únicos dirigentes peronistas potables, y admiten que no será fácil que el radicalismo los digiera, aunque nadie de los llamados pesos pesados abrió la boca sobre el tema.

Aunque todos especulan que tanto a De Narváez como a Solá les resultará arduo, por no decir complicado cerrar filas con Mauricio Macri a nivel nacional. El líder del PRO tiene el mismo drama que Cobos: armar su espacio político en los 24 distritos es todo un desafío, teniendo en cuenta la incidencia de los caudillos peronistas en la mayoría de las provincias.

Eso le permite a Julio Cobos inferir que la pata peronista es fundamental para mellar ese poder, no del todo, pero sí para sumar voluntades cuando se defina las candidaturas, que seguramente será después de marzo del año que viene, cuando el panorama empiece a aclararse, un lapso de tiempo suficiente para contar los porotos y los radicales dispuestos a asumir que es necesario que la sigla UCR se abra a un frente electoral que podría ser bautizado como Frente Cívico Federal.

Los vientos de agosto

Esa es la estrategia de Julio Cleto Cobos a largo plazo, mientras que para el corto plazo apunta a afianzar la bancada de ConFe en las dos cámaras, sumando legisladores de todos los distritos.

En la Cámara baja Daniel Katz seguirá al frente de la misma, en tanto que en la Alta, la bancada de ConFe se descuenta que será presidida por la mendocina Laura Montero.

En ambos casos según la idea que se maneja en estos días es participar de un Interbloque junto a los radicales, mientras se espera el desenlace del enfrentamiento de las huestes de Margarita Stolbizer con Elisa Carrió que puso al Acuerdo Cívico y Social al borde de la disolución a menos de 40 días de las elecciones del 28-J.

Ya en la Legislatura bonaerense la división se produjo y se visualiza que en el Congreso de la Nación esa ruptura es un anticipo de lo que viene, pese a los ingentes esfuerzos de Gerardo Morales y el socialista Rubén Giustiniani, entre otros dirigentes de la ACyS.

Vientos de rupturas ideológicas de la cual Cobos dejó entrever su respaldo a Stolbizer en su política de diálogo institucional. Es que para el vicepresidente de la Nación, Stolbizer es más confiable que la irascible Carrió y en su ingeniería electoral la debe tener en cuenta.

No solo a ella, sino a todos los radicales que se fueron desencantados en busca de nuevos horizontes y hoy están revisando esa postura.

Son las bases de un Frente Cívico Federal que contenga a todo el arco anti K, entre ellos a peronistas que le den vida a la pata que falta. Pero como Cobos es un maratonista, sabe que llegar a Balcarce 50 no será fácil, es una carrera de largo aliento, por lo tanto deberá medir permanentemente sus pasos.

Fuente: Parlamentario.com

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jueves, 6 de agosto de 2009

El inquietante Felipe Solá, aliado ocasional de Macri y De Narváez, convierte las preocupaciones en acciones operativas.

Sabe Felipe que, pese al formidable despliegue de capacidad, no le alcanza, aún, para la presidencial.

Pero no sería desacertado, a esta altura, postularse para la vicepresidencial. De aquí a imaginarse, como vice de Reutemann, hay un paso.

Otro paso más, acaso el siguiente, consiste en desprenderse de la sociedad, literalmente agotada, con De Narváez. Se impone el “adiós inteligente entre los dos”.

De tener suerte, como vice de Reutemann, se le podría repetir, a Solá, la experiencia compartida con Ruckauf. De cuando Solá fue, desde el 99, su leal vicegobernador.

Al huir Ruckauf, patrióticamente, hacia la cancillería, Solá no tuvo otra alternativa que acceder a la gobernación. Nobleza obliga. Debe reconocerse que, con la provincia incendiada, desde el 2002, Solá la piloteó muy bien.

Si conjeturalmente Reutemann triunfa, sobre Cobos, en el 2011, y si de pronto Reutemann vuelve a ver algo feo, reprobable, a Felipe se le puede dar el bis. La historia -como en otro tango-, puede volver a repetirse.

Las Gargantas aseguran que Solá, para asistir -junto a De Narváez- al “diálogo” convocado por el gobernador Scioli, llegó bastante antes. Por estrictos motivos de melancolía.Pero Solá fue antes -aseguran- para operarlo a Scioli.

Porque Scioli tiene también -como Macri-, en el imaginario de Solá, que prepararse para la reelección. Olvidarse del espejismo de la presidencia. Y romper con Kirchner, al que Scioli siguió, hasta en el descenso.

Significa entonces que Macri y Scioli, al prolongarse en las respectivas gestiones, y simultáneamente al descartarse para la presidencia, son almas gemelas.

Ocurre que Reutemann también necesita llevar -colgado- un postulante contundente para la gobernación de Buenos Aires. ¿Quién mejor que Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol? Sobre todo si Scioli rompe, paulatinamente, con Kirchner.

A los efectos de prepararse para confrontar, en la provincia, con De Narváez, que en cualquier momento, anuncia el apoyo, para presidente, a Cobos.

De acuerdo a la línea en marcha, se despejan los caminos. Para facilitar el cotejo presidencial entre Reutemann/Solá y Cobos. Imposiblemente, hasta hoy, secundado por Binner.

Para Carrió queda, de manera estelar, la televisión. Para Duhalde, en cambio, se reserva el enigma impuesto, la meticulosa especulación. La sublime capacidad que lo induce a quedarse, científicamente, afuera.

Fuente: Jorge Asis Digital
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Pensemos Juntos - Elecciones Legislativas 2009

viernes, 10 de julio de 2009

Un año y medio atrás, Cristina Kirchner accedía a la presidencia de la Nación con el 46% de los votos de todo el país y su marido, Néstor Kirchner, se retiraba de su mandato con el 70% de imagen positiva, según algunas encuestas.


¿Qué sucedió para que el 28 de junio su poder se desplomara de un modo tan contundente? ¿Cómo fue que, resignados a concentrar todas sus fuerzas en el conurbano bonaerense, obtuvieran ahí una victoria parcial, tan módica que impidió revertir las cifras desfavorables del resto de la provincia de Buenos Aires?


¿Cómo fue, en definitiva, que el poder electoral de los Kirchner se licuó en tan poco tiempo?

La derrota del gobierno nacional el 28 de junio fue amplia y extendida, aunque luego la presidente haya intentado convencernos que en realidad, el gobierno ganó en la suma total.·



Perdieron por dos puntos y medio en la Provincia de Buenos Aires, donde en los dos últimos comicios legislativos habían triunfado por una diferencia de 28, en 2005, y 26 puntos, en 2007.·



En los tres distritos electorales que le siguen en importancia (Córdoba, Santa Fe y Capital Federal), las listas oficialistas obtuvieron alrededor del 10% de los votos.· Fueron derrotados en Mendoza, a manos del vicepresidente Julio Cobos, que dobló los votos del oficialismo.· Y además, por primera vez en muchos años, fueron derrotados en Santa Cruz.


Los tiempos de gloria



La devaluación realizada por Eduardo Duhalde y la formidable alza de los precios internacionales de los commodities agrarios, abrió las puertas para un crecimiento económico a tasas chinas, para Argentina.


Otros países del mundo también registraron importantes incrementos en su PBI, impulsados por la favorable situación internacional.El motor del crecimiento residía en el G2 (Estados Unidos y China).

La demanda mundial de alimentos impulsada por la incorporación anual de decenas de millones de consumidores de China e India encontraba un eco en la economía norteamericana, donde el crédito barato y a largo plazo jugaba un rol decisivo para sostener y prolongar en el tiempo un proceso de crecimiento que ya mostraba algunos problemas.


Es razonable que, ante el éxito económico que significa este crecimiento formidable, Kirchner no resignara la pretensión de atribuirlo al “modelo”, omitiendo cualquier consideración sobre la favorable situación de la economía nacional.



Vivíamos en el mejor de los mundos posibles: superávit en el comercio exterior y en las finanzas nacionales, esto último debido a que una porción creciente de las ganancias del sector agrario iba a parar a las arcas fiscales vía retenciones.



La holgura productiva y fiscal, posibilitaba la hegemonía política y, claro está, la adhesión popular. Eran los tiempos de gloria en los que se pergeñó la idea del 4×4: cuatro períodos presidenciales consecutivos, alternándose ambos cónyuges en la Casa Rosada.


Pero el “modelo” comenzó a deteriorarse. Afloró la inflación, que carcomió la ventaja exportadora obtenida con la devaluación. El llamado “tipo de cambio competitivo” fue desapareciendo con el paso de los meses y con el crecimiento de los índices inflacionarios que el Indec se empeñaba en ocultar. Comenzaron los problemas.


El conflicto con el campo

Había todavía un largo camino hacia la consolidación y ampliación de los logros económicos de esos años.
A comienzos de 2008, la marcha firme de la economía mundial vaticinaba un aumento importante de los precios agropecuarios. Se pensaba, que la tonelada de soja podía llegar a los 1.000 dólares.
Ante cada aumento de los precios internacionales, el gobierno daba una vuelta de tuerca a las retenciones, recibiendo la queja creciente del sector agropecuario. La Resolución 125, buscaba fijar un sistema automático de retenciones, que le ahorrara al gobierno el pagar costos políticos ante cada aumento.


El esquema resultó inadmisible para el campo y llegó la rebelión agraria. Y a partir de ese momento, ya nada fue igual.


La reacción del gobierno estuvo impregnada de ideología, de pura ideología rancia cuarentista. Señaló a los chacareros como a la oligarquía rediviva, los acusó de golpistas, de pretender quedarse con toda la torta de la distribución del ingreso que el gobierno proclamaba querer repartir entre los pobres.



Los tiempos de la vieja oligarquía improductiva, la de los latifundios de baja productividad se habían ido. Existe ahora una poderosa burguesía rural, altamente tecnificada que en los últimos treinta años se ha posicionado en la cúspide de la productividad agraria mundial, a fuerza de maquinaria moderna, siembra directa, agroquímicos, fertilizantes, computación, ingenieros agrónomos y conceptos empresariales propios de un capitalismo moderno, alejado de los viejos conceptos rentísticos y de baja productividad.



El conflicto, lo sabemos, terminó con la derrota oficial a través del tímido voto “no positivo” del vicepresidente de la Nación, que percibió mejor que los Kirchner las presiones que provenían de la sociedad real.



El debate parlamentario significó también el comienzo de una división en el partido oficialista: Carlos Reuteman y Felipe Solá abandonaron el barco y numerosos diputados y senadores justicialistas se negaron a sumar su voto y a alentar un conflicto que amenazaba con profundizarse con consecuencias imprevisibles.



El conflicto agrario cambió la relación de fuerzas en la política argentina y desplazó una franja de la voluntad popular hacia la oposición, aunque todavía confusamente, busca una salida que supere el concepto kirchnerista anclado en los parámetros económicos y sociológicos de la posguerra.



Derrotado en el Senado, donde contaba con mayoría propia, abandonado por elevados referentes políticos y por aliados de distintos partidos, el gobierno pensaba que las elecciones previstas para octubre de este año serían la ocasión ideal para ajustar cuentas con la oposición y para demostrar que su poder permanecía intacto al menos en el mítico conurbano bonaerense, con el cual pensaba torcer la voluntad opositora del resto del país productivo, que le era manifiestamente desfavorable.



La crisis mundial, la nueva situación



El estallido de la crisis de las hipotecas en los Estados Unidos y su propagación mundial, se agregó a los problemas que presentaba su propio y simple esquema económico.

La caída del comercio mundial y la contracción del mercado interno aumentaron la inquietud acerca de la presencia de un escenario muy desfavorable para el lejano octubre.
Era necesario adelantar las elecciones para junio. Y lo hicieron.



La campaña electoral se planteó como una cuestión de vida o muerte para el gobierno. Había que elegir, entre su “proyecto productivo” o “el regreso a los noventa”, década que se pretendía estigmatizar como de destrucción del aparato productivo nacional. Los que estaban con el gobierno, luchaban a favor de la producción, de una mejor distribución del ingreso, de la expansión económica y difusión del empleo. Los opositores, pretendía imponer el gobierno, querían volver a la economía agraria, al neoliberalismo, a la hegemonía oligárquica, a la crisis del 2001.



El panorama señalaba un retroceso electoral generalizado para el oficialismo. La única esperanza residía en el conurbano bonaerense, que le permitiera obtener un triunfo aunque sea por un voto en los cómputos totales de la Provincia de Buenos Aires. Esto permitiría, según la curiosa visión de los Kirchner, mantener la vigencia del proyecto, restablecer la lozanía del gobierno e, incluso, pensar con esperanzas en el 2011.



El gobierno, oposición y votantes sabían muy bien que el 28 de junio se votaba algo más importante que bancas en el congreso: el rumbo del país y de un modo implícito, el destino de las elecciones presidenciales de 2011.


“Está en cuestión el modelo”, decía el gobierno.Y era, efectivamente, así.

Pero algo más que eso: la posibilidad de ejercer la política de un modo más amplio e inclusivo, la chance de terminar con un estilo de gobierno fundado en el apriete, la coacción, la ignorancia del federalismo, la soberbia y niveles de corrupción nunca vistos en la historia nacional.



El estilo de gobierno kirchnerista desencadenó resistencias políticas que, a la hora de contar los votos, resultaron decisivas. Había en pugna dos modelos en lo económico. Pero también en lo político.



Lo que queda atrás



Estamos lejos de pensar que la elección del 28 de junio significó solamente la puesta al día, en las urnas, de una nueva estructura productiva.


Estuvieron en juego asimismo elementos políticos de diverso tenor que permanecían latentes y sofocados pero que también tuvieron su expresión relevante a partir de marzo de 2008.



La distribución de los recursos tributarios entre la Nación y las Provincias está en el centro del debate. Ello implica discutir el régimen de Coparticipación Federal pero también el estilo de gobierno según el cual la Nación impone condiciones a las provincias, las extorsiona y suma adhesiones a partir de su predominio financiero.



De igual modo está pendiente un debate sobre la relación de la Justicia con el ejecutivo. En los últimos años, un grupo de jueces ha sido utilizado como ariete en la lucha del gobierno nacional con la oposición.La farsa del Indec es uno de los temas que mayor irritación causa entre los argentinos y, en su situación actual, forma parte de un mecanismo de mentiras que mantiene al país desinformado sobre temas tan sensibles como la inflación, la desocupación, la pobreza, la indigencia, y muchos otros.



Los superpoderes, que implican la inexistencia del presupuesto nacional, es otro de los temas que seguramente serán modificados por la nueva relación de fuerzas existente en la sociedad argentina.



El temperamento iracundo de Néstor Kirchner no ha sido ajeno a su fracaso político. Pero, más que un rasgo azaroso de personalidad, parece más bien el perfil adecuado e inevitable que debía revestir un primer mandatario para sofocar a las fuerzas más dinámicas de la sociedad, que pugnaban por aflorar y para enderezar al país hacia otro destino histórico.



Afortunadamente, ahora todo esto ya forma parte de la historia. Pero la tarea de las nuevas fuerzas nacionales recién comienza con esta victoria histórica.


Fuente: Daniel V. González
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