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Aníbal, soldado de la corona. Moreno, soldado de la causa.

lunes, 17 de mayo de 2010

Por Carlos Salvador La Rosa


"De un momento a otro nos hemos convertido en el superagente 86" Rubén Mira. Guionista de la historieta "La Nelly", publicada en el diario Clarín.

Yo espío, tú espías, todos espiamos. En la Argentina actual nos estamos acercando peligrosamente a ese estado de cosas, lo que implica una debilidad institucional monumental.

Pero sólo en lo político, porque en lo económico las fortalezas siguen siendo mucho mayores que las debilidades.

Incluso, el principal problema económico -la inflación- tiene muchísimo que ver con esa lógica del espionaje y la conspiración, propia de un sistema político paranoico, encerrado en sí mismo, aislado del mundo.


Así, la SIDE se ocupa de espiar a todos los enemigos del gobierno pero también a los amigos que se pueden volver enemigos. O sea, a todos. Y aún más: dentro de la propia SIDE los espías setentistas nombrados por la actual gestión espían y son espiados por los espías que quedaron en dicha organización desde la época del proceso militar.

Mauricio Macri, al no poseer tantos recursos económicos como los Kirchner, acaba de ser procesado por contratar part-time a unos espías que dividían su tiempo de espionaje un poco al servicio del jefe de policía de Macri, otro poco para la Policía Federal, y el resto para seguir espiando a pedido de las empresas del papi de Mauri.

Por otro lado, un par de historietistas del diario Clarín mandan -según el jefe de gabinete, Aníbal Fernández- mensajes mafiosos a la presidenta de la Nación a través de "La Nelly". Mensajes que advierten a Cristina Fernández que Héctor Magnetto conoce muy bien el nombre de sus custodias personales, ya que los mandó espiar.

Felizmente para el país, aún la trama del espionaje nacional es un tanto módica. Por ahora, los principales espías y espiados son historietistas, choferes, custodios presidenciales o cuñados de políticos. Todo más cerca de una serie televisiva humorística que de espionajes como el del Watergate, los de la guerra fría EEUU-URSS o los que solía ejecutar la bella Mata Hari.

Aníbal y Moreno, súper-espías del rey

Mientras deshoja la margarita a ver si se decide por cumplir sus funciones de secretario general de la Unasur a tiempo completo o si las alterna con su cargo -hasta ahora virtual- de diputado nacional, Néstor Kirchner recorre el país en nombre de sus otras dos actividades complementarias: presidente del Partido Justicialista nacional y pre-candidato presidencial del Frente para la Victoria.

No obstante ese cúmulo de actividades que quizá no le demanden mucho esfuerzo (para la Unasur aún no hizo nada, al Congreso no va nunca, el Partido Justicialista está de hecho cerrado y las elecciones son dentro de un año y medio), sí le requieren mucho tiempo.

Eso es lo que lo llevó a descuidar un tanto el funcionamiento de sus dos espías principales, sus dos mastines privilegiados: Aníbal Fernández y Guillermo Moreno, su mano derecha y su mano izquierda. Sus títeres más divertidos, más entrañables.

Es que cuando no tenía tantos cargos formales, Néstor daba las órdenes de espionaje a sus dos súper-espías como sigue haciendo hoy, pero también los monitoreaba personalmente en la ejecución de sus directivas, quizá un tanto prevenido por las torpezas manifiestas de ambos leales seguidores.

Pero ahora sólo tiene tiempo para dar las órdenes pero no para supervisarlas personalmente. La diferencia se nota porque los espías descontrolados no dejan macana por hacer.

Aníbal, soldado de la corona. Moreno, soldado de la causa. Nada más opuestos que Aníbal y Moreno en sus motivaciones de fondo. Aníbal siempre fue un soldado de la corona, la ocupara ésta quien la ocupara. En cambio Moreno es, y fue siempre, un soldado de la causa nacional y popular.

Uno es el pragmatismo extremo; el otro el ideologismo superlativo. Duhalde jura y rejura que mientras revestía a sus órdenes, Aníbal era de todos sus "fieles" el que más a la derecha estaba (y para quien conoce a la tropa de Duhalde, estar a la derecha de la misma es toda una proeza); en cambio ahora Aníbal es el más izquierdista de todos, a tono con su nuevo amo y señor.

El otro siempre pensó como piensa ahora. Cuentan sus cada vez más innumerables biógrafos (todos no autorizados) que en los '90 a Moreno le decían el "loco" porque se la pasaba visitando unidades básicas peronistas que se vaciaban cuando él llegaba, porque lo único que predicaba era el modelo estatista intervencionista que practica hoy hasta el hartazgo en su cargo de secretario de Comercio.

Yes bien sabido que en esas épocas menemistas, la lealtad peronista se medía según quién más privatizador era; como ahora ocurre exactamente igual pero al revés.

Por eso, en aquellos tiempos, mientras Aníbal era el más menemista de todos los peronistas, el "loco" Moreno era el más antimenemista de todos. No obstante, ahora los dos encontraron su lugar en el mundo. Porque la corona -a la que siempre defendió el Aníbal- está en la cabeza de alguien que responde a la causa que siempre defendió el "loco".

Paradojas de estos tiempos cuando los partidarios de la "patria peronista" y la "patria socialista" de los '70 ya no se matan entre sí, sino que ahora se unen contra todos los que no son parte de ninguna de ambas "patrias".

Aníbal contra los mediáticos. El problema es que sin control estricto del rey, Aníbal hace valer en grado preocupante sus deseos un tanto frívolos de ser reconocido por todos los argentinos como una figura mediática equiparable a Tinelli o Rial. Reconocimiento que bien merecido lo tiene por su capacidad para provocar escandaletes y causar risas igual o más que aquellas estrellas del espectáculo a las que busca imitar.

Pero la fortuna no lo acompaña y entonces -pese a su altísimo cargo en el gobierno nacional- aún no le ha sido dado más que polemizar con Nicole Neumann, Amalia Granata o La Nelly, todas figuras menores del espectáculo. Y para colmo pierde el debate con todas (esta semana ni siquiera le pudo ganar la discusión a la modelo Jazmín de Grazia, pese a ser ella panelista del ultraoficialista programa televisivo "Duro de Domar").

Es que el pobre Aníbal se muere por polemizar con estrellas de la talla de Mirtha Legrand, pero ésta no lo ve a su altura. Yél sufre -con toda razón- tanto desprecio.

El "loco" contra el mundo. En cambio, el "loco" Moreno no se ocupa de frivolidades como Aníbal. Él está para cosas mayores, muy mayores, como ocuparse de que el Indec diga la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, con respecto a la inflación.

No obstante, tampoco le va demasiado bien, porque mientras el Indec de Moreno afirma con datos incontrastables que la Argentina es uno de los países con menos inflación, las agencias estadísticas del imperialismo mundial aseguran -por el contrario- que junto con Venezuela somos los dos países con mayor inflación del mundo (habiendo incluso superado ya a los varios países africanos que peleaban por el mismo premio).

Moreno siempre se enoja con tamañas infamias del imperio y sus aliados oligárquicos locales, pero mientras Kirchner lo marcaba de cerca, le podía controlar sus desmanes calmándole sus justas pasiones.

Mas ahora que Néstor está tan ocupado, el "loco" quiere hacer justicia por mano propia y por eso decidió declarar la guerra a Brasil, la Unión Europea y China -todos juntos a la vez-, impidiéndoles que nos invadan el mercado local con jamones extranjeros y demás comestibles burgueses por el estilo, guerra en la que no parece irle del todo bien, a juzgar por la reacción de los países afectados.

Sin embargo -según fuentes no del todo desconfiables- parece que Kirchner está pensando en sugerir a Grecia que contrate a Moreno para solucionar su monumental crisis (así como en los '90 Menem sugirió a Cavallo para solucionar la crisis de Rusia).

Es que en opinión de don Néstor, Grecia no tendrá soluciones mientras siga las recetas de FMI que sólo le piden más ajuste. Por el contrario, Kirchner piensa que la crisis de los griegos se debe a que los descubrieron en sus mentiras estadísticas, según las cuales decían poseer superávit cuando en realidad tenían un déficit de los mil demonios.

Con Moreno eso no se habría descubierto nunca, piensa Néstor y de allí su propuesta de enviárselos. El problema es que nadie está del todo seguro acerca de si Moreno llegará a tiempo para solucionar el desmán griego. Pero de lo que sí todos están seguros es que, si se va, la Argentina tendrá un problema menos.

La ironía de Tenembaum para analizar los delirios de Aníbal Fernández

sábado, 15 de mayo de 2010

Por Ernesto Tenembaum

No era necesario dejar pasar tanto tiempo. No era necesario ponerse tan suspicaces. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, denunció que en la historieta “La Nelly”, el domingo pasado, se deslizó una amenaza mafiosa porque se incluyeron allí los nombres de los custodios de la Presidenta. Los autores de la tira respondieron que se trataba de una casualidad. Uno de ellos, Sergio Langer, sostuvo incluso –en una actitud que revela su calaña– que el jefe de Gabinete está “del tomate”.


Podrá hacer, Langer, los chistes que quiera, pero lo cierto es que sus desmentidas no convencen a nadie.

Cualquier lectura atenta de “La Nelly” lo hubiera revelado desde un principio: la Nelly, el personaje de Langer y Mira que encabeza la tira de historietas de Clarín, estuvo a favor del golpe de Estado desde un principio, desde su nacimiento, en septiembre del 2003 (tomen nota de la fecha: el gobierno nacional y popular acababa de instalarse en la Casa Rosada, está claro que “La Nelly” llegó para debilitarlo, jamás nadie hubiera hecho humor corrosivo en la época de Menem, nadie, en aquellos tiempos en que ninguno de los humoristas o periodistas que hoy critican abrían la boca).

Relean, por favor, los comienzos de La Nelly. Ahí está todo. En las primeras tiras, por ejemplo, La Nelly celebra la inauguración de la plaza del barrio. Hay un palco. Un par de funcionarios. Y llega el momento de descubrir el monumento de la plaza.

“Ahora Nelly, una destacada vecina que ustedes votaron por Internet, descubrirá la estatua de nuestro prócer”, dice el político que, encima, tiene una cara de trucho fenomenal. En el último cuadrito aparece un caballo solo, sin prócer encima. La verdad: es aterrador. ¿Qué nos quiso decir La Nelly? Un amigo mío –de esos que la tienen más clara que yo– sostiene que es una amenaza velada, no cuasi, no mafiosa sino recontramafiosa.

Él interpreta que La Nelly expresa allí el deseo de que desaparezcan los numerosos próceres vivos que tenemos. Yo no iría tan lejos. Pero el solo hecho de que sugiera, La Nelly, que en la Argentina no hay próceres me parece terrible, un evidente desconocimiento de los grandes hombres que conducen nuestra nación. Así es como se debilita a un gobierno, es la gota que horada la piedra. Si cada día se hace un chistecito así, cunde el desánimo y los gobiernos caen. Además, no descarto la teoría de mi amigo.

Pero hay más pruebas. El chiste –supuesto chiste que, en realidad, encubre una maniobra artera, digitada por el agropower mediático– se continúa con una segunda tira más destituyente aún. La Nelly propone que se vote a quién ubicar encima del caballo. Bravo. Grande Nelly, gritan los asistentes. “Pero Nelly, ese no era el plan”, le susurra el político. “Queríamos invitar a la gente con unos chori”, agrega. Vivan los chori, aguanten los chori, grita la gente.

–Con este olorcito me hace ruido la panza –le dice una amiga a esta señora.

–Aguantá, Selva, es el parto doloroso de la Nueva Argentina.

¿Ahora se entiende lo que digo? ¿No está todo demasiado claro? Todos los prejuicios gorilas y destituyentes expresados en technicolor. Los políticos llevan a los actos a la gente gracias a los choripanes. El pueblo es veleta: quiere votar pero más comer sánguches de chorizo. No hay próceres en nuestro paisito. ¿Qué más quieren para que quede demostrado el carácter destituyente de esa tira?

Pero hay más aún.

Uno sigue leyendo y el panorama es horrible. La quintaesencia de la mafia neoliberal y noventista. Bernardo Neustadt hecho historieta. A Nelly se le ocurre, por ejemplo, que el jinete, el prócer, el padre de la Patria podría ser Sandro. Típico recurso de la farandulización del espacio público, de la desvalorización de la política.

En un momento, aparecen los empresarios.

–La felicito por lo suyo, Nelly. Somos de Ladricom.com. Nosotros construimos la nueva plaza y el monumento.

–Gracias, Arquitecto, quedó simpática la estatua sin jinete.

–Es un mensaje a la sociedad. Acá nadie está subido al caballo.

–Ah, es un caballo. Yo pensé que era un burro.

–No ofenda, Nelly, que para hacer este monumento hicimos una licitación internacional.

–¿Ah, sí? ¿Y quién ganó?

–Mi esposa, por supuesto.

O sea, el otro latiguillo destituyente: la corrupción. Y eso en sólo las diez primera tiras. No hay próceres. Los políticos mueven a la gente con choripán. Hay corrupción. La “Nueva Argentina” es un bluff.

¿Qué más hay que permitirle decir a esta gente? ¿No será esto un abuso de la libertad de prensa? ¿No habrá que financiar dibujantes oficialistas para que reflejen cabalmente lo que ocurre en nuestro país?

Lo que no entiendo es por qué el jefe de Gabinete tardó tanto en reaccionar. El pueblo viene soportando la agresividad de este tipo de personajes desde hace años. ¿Por qué no fuimos capaces –nosotros, que todo lo vemos– de poner los puntos sobre las íes acerca del real nivel de ciertos historietistas –que la van de creativos, de independientes, de pasotas– pero que en realidad son arteras herramientas del poder, digitados desde un sótano mafioso donde oscuros personajes sugieren repugnantes guiones de este estilo?

El Gobierno debería hacer una autocrítica. No por los conceptos del jefe de Gabinete, siempre inteligentes, medidos y sensatos, sino por nuestra demora en reaccionar. Estuvimos demasiado tiempo apuntando contra periodistas sin darnos cuenta de que la real tarea de demolición no está en manos de ellos, sino de los dibujantes e historietistas: Sábat y Langer y Mira son sólo tres ejemplos.

Tenemos que mirar por debajo de la alfombra. Si me permiten una idea –una mera idea– dedicaría ahora horas y horas de la televisión oficial a analizar todos los mensajes velados en la obra de Langer. Es un personaje peligroso. Dibujaba en Nueva Presencia en la época de la dictadura. Luego en Barcelona. Y ahora en Clarín. Cuidado: es de los peores, porque engaña con su trayectoria.

Parece bueno, y eso es lo que lo hace más artero.

¿Nadie vio a tiempo, además, el parecido increíble entre la Nelly y Lita de Lazzari? ¿No es eso menemismo explícito?

Hay que revisar las reediciones de Clemente, de Mafalda y –sobre todo– de Yo, Matías. No sé si en esas historietas hay mensajes destituyentes. Pero no nos puede pasar lo que ocurrió con la Nelly, que nos dimos cuenta tarde. No puede quedar todo a merced de que alguno de los nuestros se siente en el baño a hojear un diario y, de repente, descubra lo impensado, por casualidad.

Seguramente, no todos son iguales. Algunos historietistas son mercenarios, otros meramente funcionales, otros están confundidos.

Por eso: mejor poner un ojo ahí.

Si queremos defender al gobierno nacional y popular, hagámoslo en serio.

Uno de mis amigos es un kirchnerista moderado. Lo veo preocupado últimamente. “La economía anda bastante bien. Los efectos del plan de asistencia universal por niño son magníficos. Los desafíos que se presentaban desde el Parlamento empiezan a parecer desactivados. La Justicia está fallando a favor del Gobierno en muchos casos. Es un momento bárbaro para reconciliarse con la sociedad y lentamente empezar a ganar votos en las encuestas. Pero eso no va a ocurrir si nos peleamos con los jueces, con Magdalena Ruiz Guiñazú, con Nicole Neumann y mucho menos si denunciamos a La Nelly. Es como si hubiera una realidad que nos favorece pero nosotros mismos nos empeñamos en torcerla, en pelear con fantasmas”.

Qué cosa, con los kirchneristas moderados. Nunca entendieron bien las cosas. Se venden como racionales y después terminan traicionando. El gobierno nacional y popular está cercado por amenazas tremendas. Si no damos la lucha en contra de ellas, seremos derrotados.

Hay que parar a La Nelly.

Antes de que sea tarde.

Aníbal Fernández apareció desatado en una reunión con bloggers K con una polémica remera

martes, 13 de abril de 2010

El jefe de Gabinete Aníbal Fernández apareció este sábado en una reunión con bloggers kirchneristas con una remera que ya ha generado polémica. Desatado, el funcionario trató a la modelo Nicole Neumann de "pobre mina" y habló del "riesgo Clarín".


Frente a militantes oficialistas criticó a Susana Giménez, Eduardo Duhalde y Mauricio Macri y se lanzó, con fervor, contra el Grupo Clarín, a quien identificó como el enemigo del Gobierno al punto que habló, con mordacidad, de que los inversores extranjeros no deben mirar el riesgo país sino el "riesgo Clarín, el riesgo Magnetto".



Además de la intensidad de sus palabras, lo llamativo fue el ámbito en que hizo las declaraciones: un encuentro de blogueros K, que se realizó en Caseros y del que, además de Fernández, participaron el titular del Comfer, Gabriel Mariotto y el consultor Artemio López.
El "discurso" de Aníbal F. puede verse en Youtube.

Durante una larga charla, Fernández habló de que los medios "informan mucho lo que se hace mal" pero nada de lo que "mucho que se hace bien" y citó el caso, como ejemplo, de la denuncia de robo de la modelo Nicole Neumann, que el funcionario puso en duda días atrás.

"Pobre mina, me importa un comino", se despachó el jefe de Gabinete contra Neumann y usó esa referencia para recordar el caso de Gustavo Lanzavecchia, el colaborador de Susana Giménez que fue asesinado en abril del año pasado. "Lo mismo pasó con Susana: el pibe ese que mataron, no lo mataron por un problema de inseguridad, sino por un tema personal" dijo.

Claro que lo más agitado tuvo que ver con sus menciones sobre el Grupo Clarín. Dijo, al respecto, que los inversores extranjeros no deben "pensar más en el riesgo país, hay que pensar en el riesgo Clarín, en el riesgo Magnetto". E invitó a los bloguers K a "contar para que se muestre como le mienten" porque, señaló el jefe de Gabinete, "a Clarín no le importa nada; solo está peleando por sus kioscos". En esa línea advirtió que "es una pelea desigual pero no es imposible de ganar".

"En Argentina se decía que ningún político soportaba 5 tapas de Clarín, nosotros nos comimos 50 mil" afirmó y desafió: "A nosotros no nos van a correr con una tapa. No somos perros para que nos corran con el diario".

Se acordó, además, de Mauricio Macri y su propuesta de sacar "trapitos" y no permitir las manifestaciones sociales. "¿Por qué tengo que sacar una movilización social.. ¡por qué a los gorilas les molesta tener que dar la vuelta a la manzana?".

Y al final hizo referencia a la propuesta de Eduardo Duhalde de hacer un plebiscito para definir si se continúan o no los juicios por crímenes de lesa humanidad. "Ahora son abuelitos de 75 años, pero cuando metían la picana no eran abuelitos de 75 años."

Fuente: LPO

La culpa de todo la tiene Nicole Neumann

domingo, 11 de abril de 2010

Por Marcelo A. Moreno


El Congreso está paralizado. Al parecer, los legisladores oficialistas han descubierto los beneficios de la inacción, predicada por Buda. E incluso algunos de los así llamados opositores también han sido convencidos del poder espiritual de la inactividad rentada a través, naturalmente, de complejos intercambios de ideas.

La Justicia está inquieta. Sobre todo a partir de que el ministro del ramo, Julio Alak, ha hecho suyos los elaborados conceptos del diputado Alejandro Rossi, quien demostró su condición "aristocratizante". Ambos piensan terminar con este verdadero "Ancien Régime" que conforma el "Partido Judicial", en su hora denunciado por la propia Presidenta.

El INDEC nos informa concienzudamente que la pobreza y la indigencia han retrocedido casi como nunca -y eso que reconoce, ay, que ha aumentado el desempleo-, cosa que no hace más que confirmar nuestras más elementales percepciones cotidianas. Lo mismo que de la inexistencia de la inflación, medida con parecida pericia por el mismo organismo.

Nos enteramos de que el crecimiento de las villas -más de dos millones de bonaerenses viven en ellas, según el cálculo del ministro de Desarrollo Social de la Provincia- "no está relacionado con el aumento de la pobreza". La original afirmación corresponde al gobernador Scioli. "Uno va recorriendo el conurbano y ve familias de todo el país, inmigrantes que vienen a buscar oportunidades. Gente que no tuvo posibilidades de tener viviendas dignas", agregó. Dignidad a la que arriban, claro, inmersos en la opulencia urbanística de las villas del Gran Buenos Aires.

Pero esta es una sociedad exigente. Que no se conforma con cualquier cosa. Ni siquiera con la inundación de computadoras que lloverán sobre millones de alumnos argentinos, anuncio de la "Sarmiento del Bicentenario", según se autodefinió con natural modestia Cristina de Kirchner. Tampoco, con el notable beneficio cultural del fútbol gratis.

No obstante. esta sociedad, saciada por tanto logro, ansía aún más seguridad. Como si el delito estuviera asechando a la vuelta de la esquina y las autoridades no mostraran una deslumbrante eficacia en combatirlo.

De allí, la última gran polémica, de profundo nivel intelectual, que involucró a altos estamentos gubernamentales alrededor de si la modelo Nicole Neumann sufrió o no un intento de robo.

El jefe de Gabinete -cargo relevante si los hay- se dedicó a estudiar pormenorizadamente el caso porque "lo que tiene que ver con Quilmes siempre me importa", razón de indudable peso, ya que fue jefe comunal y es vecino de ese distrito. Según el análisis del ministro, "las declaraciones son absolutamente contradictorias entre sí, unas con otras".

De acuerdo a la exégesis ministerial del expediente, "es imposible lo que están contando". "No es que no pueda pasar -agregó Fernández-, seguramente puede pasar, lo que no puede suceder es que después alegremente se digan barbaridades, que esta mujer, con un discurso fascista, involucre a Quilmes como si fuese el infierno."

Elucubraciones de tan alto nivel nos pueden llevar a pensar que la susodicha modelo inventó que la asaltaron, aunque quizá no se entienda mucho bien por qué.

Por otra parte, testimonios de vecinos del lugar lo describen con colores semejantes a los que Dante usó para pintar en versos eternos aquel espacio o concepto teológico.

Pero ante un tema tan trascendente, y atento el pluralismo reinante, es lógico que otra alta autoridad disintiera. El gobernador de la provincia más poderosa del país, salió a defender a la blonda: "Yo siempre creo en la buena fe de que si se denuncia, pasó algo. ( ...) Y tengo que esperar que la Justicia haga lo suyo, no puedo estar evaluando en si creo o si no creo." Pero Fernández monopolizó: "El que escucha lo que dice la gente de Quilmes soy yo."

La discusión no es banal, como quizá algún distraído se atreviera a suponer, porque implica dudas casi existenciales. Por ejemplo, cuando una víctima de un delito va a hacer la denuncia, ¿debe recolectar las pruebas para demostrar que el ataque existió? Antes de llamar al 911, hablar con un vecino, un pariente o un siempre sospechado medio periodístico, ¿resulta indicado recibir el asesoramiento legal pertinente? Si uno no tiene testigos fiables para establecer la veracidad del hecho, ¿corresponde radicar la denuncia?

De tales asuntos tan preponderantes se ocupan con denuedo quienes nos gobiernan.

Tiene su lógica que Nicole Neumann se sienta intimidada. Seguramente el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime, menos sospechado, la pasa bastante más tranquilo.

Los Kirchner siguen intentando vulnerar los límites en cada uno de sus actos

Por Eduardo van der Kooy


Aníbal Fernández consumió buena parte de la semana pasada en una discusión con Nicole Neuman. El tema debatido fue la existencia o no de un asalto que la modelo habría sufrido en Quilmes. No se trató de la única ocupación del jefe de Gabinete: también discrepó con el canciller, Jorge Taiana, sobre el contenido del encuentro sorpresivo entre Cristina Fernández y José Mujica. Los dos ministros parecieron tocar de oído porque estuvieron ajenos a la preparación de esa cita. Pero Taiana -que mencionó el futuro fallo sobre Botnia en la conversación de presidentes- sintonizó mejor.


A Amado Boudou parece fascinarle ser comentarista. Se paseó con soltura por un programa de actualidad de la televisión del Estado, donde en muchos momentos se asemejó a un periodista antes que a un ministro. Cuando habló sobre economía apaleó a todos los que cuestionan el modelo, en especial ortodoxos, liberales y conservadores. Exactamente, quienes fueron sus compañeros de ruta hasta que los Kirchner le abrieron -hace poco- alguna hendija del poder.

El Congreso volvió a paralizarse. En verdad, está paralizado desde que el Gobierno perdió la mayoría en Diputados y complicó su situación en el Senado. La oposición había juramentado un desquite, aunque fracasó en ambas Cámaras.

Valdría la pena detenerse, solamente, en uno de los motivos que la privaron del quórum en Diputados, donde amenazaba tumbar el DNU presidencial que le permitió tomar reservas del Banco Central. Varios legisladores opositores -faltaron alrededor de 20 para el quórum- llegaron al recinto muy tarde cuando su titular, el kirchnerista Eduardo Fellner, había levantado la sesión después de dar por cumplidos con rigurosidad los 45 minutos de espera reglamentarios.

¿Qué produjo la demora de aquellos legisladores? ¿Diferencias políticas? ¿Disputas personales? ¿Complicidad con el kirchnerismo? Nada de eso: sucedió que el timbre de llamado a la sesión funcionó sólo en el viejo Palacio. El sistema se atrofió en el edificio anexo. Por casualidad o mala intención oficial. Todo es posible en un país donde las trampas, la vulgaridad, la marginalidad política, la negligencia y, además, cierta candidez, conviven en un mismo escenario.

Desde la crisis del 2001 -también antes- la Argentina ha sido capaz de producir episodios sorprendentes que el mundo, incluso, comenta ahora mismo. El arribo de Cristina al poder estuvo envuelto con promesas de una mejora de la civilización política que apuntalaría la recuperación económica. A casi a dos años de su Gobierno y con seis del ciclo matrimonial completo, los Kirchner, junto con la impericia opositora, parecieran empeñados en arrastrar al país por nuevas estaciones de la decadencia.

Los Kirchner han trazado, en ese sentido, una parábola firme. Incursionaron en la transversalidad, en la concertación, hablaron de otra renovación en el PJ. Pero van finalizando su derrotero aferrados a Hugo Moyano y pendientes de lo que trama cada día Carlos Menem, convertido, objetivamente, en una pieza clave del kirchnerismo en el Senado.

¿Por qué razón tan importante? Por varias, simultáneas. Es el voto que le impide a la oposición imponer el quórum, prescindiendo del oficialismo. Menem no forma parte, además, de ningún proyecto político. Simplemente, porque su futuro se evaporó luego de rendirse en el balotage del 2003 frente a Kirchner. No hay nadie en el peronismo, con aspiraciones, que lo tenga en cuenta.

Los proyectos del ex presidente riojano pasan a ser, así, sólo personales. Sus mayores intereses radicarían en aclarar el porvenir, siempre ensombrecido por la Justicia. Menem arrastra todavía seis causas penales, de las cuales el contrabando de armas a Ecuador y Croacia y el atentado a la AMIA son las más resonantes. ¿Quién podría ayudarlo en esa dura travesía? El sentido común indica que el Gobierno mucho más que la oposición. Aún cuando los Kirchner han sembrado aversión en el Poder Judicial.

No existen evidencias, todavía, de ningún alivio para el ex presidente. Hay en cambio constancias y antecedentes de intercambios discretos entre Menem y el kirchnerismo. Aníbal Fernández nunca ocultó su simpatía ni sus conversaciones con el riojano. El Gobierno, incluso, entabló con él una negociación que quedó a mitad de camino en los días febriles de la resolución 125 sobre las retenciones al campo.

Con la llave de Menem, el kirchnerismo intenta convertir al Senado en tierra yerma. Pero nadie sabe, de verdad, cuánto podría perdurar esa estrategia. Hay senadores oficialistas que no quieren hipotecar su futuro como lo viene hipotecando el matrimonio. Hay dos, al menos, -uno de ellos el misionero Luis Alberto Viana-, que comunicaron que acompañarían a la oposición en su intento de reformar la ley del cheque.

También hay aliados que son sometidos a tensiones innecesarias. El neuquino Horacio Lores fue el miércoles pasado al Senado, entre varias razones, para un homenaje al fallecido líder de su partido, el MNP, Felipe Sapag. Nunca pudo bajar al recinto porque el kirchnerismo lo impidió. Aquel homenaje resultó finalmente suspendido.

Los kirchneristas tampoco saben si le darán vida esta semana a un recinto muerto. Una resolución administrativa de Julio Cobos, antes de asumir en reemplazo interino de Cristina, produjo una revulsión. No les importa el descuento a sus dietas por la última ausencia: les inquieta la convocatoria a través de solicitadas en los diarios -con fotos incluidas- para el miércoles próximo. "Es un método fascista", se quejaron. Pues bien: esas atribuciones del titular del Senado fueron impulsadas en los tiempos en que Cristina era legisladora.

Cobos se desligó del tema. Estará a cargo del Poder Ejecutivo hasta el regreso de la Presidenta desde EE.UU., el jueves venidero. La carga se desplomó en las espaldas de José Pampuro que deberá presidir la sesión. Los senadores kirchneristas le demandan que derogue la resolución de Cobos.

En Diputados, la agitación inútil no es diferente a la que sucede en el Senado. Claro que la mayor responsabilidad por ese estado de cosas corresponde primero a la oposición y luego al kirchnerismo. El kirchnerismo se ocupa de urdir provocaciones o de explotar cada pequeñez.

El diputado tucumano del FPV, Gerónimo Vargas Aignasse, trató de levantar la sesión que analizaba la reglamentación de los DNU ante una ausencia circunstancial de la peronista disidente Graciela Camaño. La mujer casi lo trompeó. Agustín Rossi, el jefe del bloque kirchnerista, bajó al recinto sólo para pedirle a Fellner que levantara la sesión en la cual la oposición no alcanzaba el quórum. El presidente de la Cámara cumplió como soldado kirchnerista -que es- y soslayó la autonomía que le otorga el sillón que ocupa.

Su cabeza ha quedado en la picota opositora. Pero en ese abanico político la posibilidad de un acuerdo asoma siempre tan remota como la ilusión de levantar un rascacielos en la luna.

Felipe Solá y Camaño propusieron llamar a una sesión para remover a Fellner. El radicalismo ya opinó que no. Mantiene la idea de que ese cargo -por tradición- corresponde al oficialismo, aunque sea minoría. Aquellos disidentes, al fin, tienen madera peronista: "El kirchnerismo rompió todas las tradiciones. ¿Por qué debemos respetarlas nosotros?", bramó Solá.

El presidente del bloque del peronismo federal apuntaba, entre muchos casos, a la severidad con que Fellner manejó el tiempo para ayudar al fracaso de la sesión en Diputados. "Nunca se levanta una sesión importante en 45 minutos", explicó. Un ex diputado radical, revisando sus anotaciones, le dio la razón. Cuando el kirchnerismo buscó en agosto del 2009 la prórroga de los superpoderes esperó 4 horas y 15 minutos hasta conformar el quórum. Un mes después, aguardó 1 hora y 23 minutos para tener número y avanzar con la ley de medios.

La esterilidad del Congreso ha dejado de ser novedad. Pero su persistencia seguirá agravando la realidad política e institucional. Es, seguramente, lo que menos interesa a los Kirchner: en ese tobogán podrían entrar también los líderes de la oposición que tienen aspiraciones presidenciales. Ellos deben desempeñarse en un Parlamento que empezaría a fatigar la paciencia colectiva.

Al matrimonio presidencial le importan los recursos financieros con los cuales disciplinan al PJ y condicionan la política. Para los actos de Gobierno cuentan con los decretos y los vetos.

El objetivo inmediato consistiría en alinear a sectores díscolos de la Justicia y oprimir a aquellos medios de comunicación que no dicen lo que les gusta.

El plan está en marcha: ¿Cómo entender la reforma empujada por el kirchnerismo para que los jueces rindan, como condición para seguir, examen cada cuatro años? El mismo tiempo que dura un mandato presidencial.

Los Kirchner siguen intentando vulnerar los límites en cada uno de sus actos. No solamente. Cuando la Presidenta afirmó sentirse Sarmiento, también evidenció descontrol en las palabras y desprecio por el sentido de la historia.

“Hay que rever el presupuesto, mirar en qué se gasta la plata y después hablar de las reservas para pagar la deuda”, dijo Solá

lunes, 29 de marzo de 2010

Por Prof. Dr. Ricardo Petrissans Aguilar

El Gobierno está dispuesto a renunciar a los principios, pero no a la plata. Sólo una ironía de la historia podía encontrar juntos al matrimonio Kirchner y al senador Carlos Verna, que se aborrecen desde hace, puntualmente, diez años. La Presidenta anunció su apoyo al proyecto de ley de Verna, que reemplazaría al decreto de necesidad y urgencia que le permitió al Gobierno llevarse buena parte de las reservas, pero no derogó esta medida excepcional. La plata “ya está”, como dijo Aníbal Fernández, aunque hayan usado la puerta que les abrió Verna.


La fragmentación de la política aparecía detrás de cualquier puerta que se entornara. La propia Cristina Kirchner no se privó de responderle a un mesurado documento de la Corte Suprema, en el que sólo le recordó que la Justicia debe velar para que las leyes sean iguales para todos (incluidos los que mandan). A las muchas acusaciones que la Presidenta ya les ha hecho a los jueces, se sumó la de censurar. Cristina Kirchner reivindicó su derecho a opinar, pero los jueces estaban hablando de otra cosa: le recordaron el equilibrio emocional que debe existir en las expresiones de una jefa del Estado.

Las embrionarias negociaciones senatoriales habían entrado en vía muerta (más en la muerte que en la vía), pero el Gobierno había conseguido unos días adicionales de vigencia para su polémico DNU. “El Gobierno busca alargar los plazos por sólo una semana. Me preocupa qué hará durante esos días”, había espoleado, temprano, uno de los jefes opositores de los diputados. Las sospechas de los diputados opositores caían en las figuras de los senadores opositores Gerardo Morales y Adolfo Rodríguez Saá.

En verdad, los senadores sólo habían acordado rectificar algunos excesos de la semana anterior. Uno de ellos era el de no escuchar a la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, aun cuando ésta había sido citada, pero en el término perentorio de menos de una hora. La otra rectificación no tenía el consenso de la oposición. Los senadores opositores aceptaban un empate con el oficialismo en la comisión supervisora de los DNU, pero varios líderes de los diputados estaban en desacuerdo con eso. Para éstos, diez legisladores de la oposición y seis del oficialismo (entre senadores y diputados) dentro de una comisión bicameral con 16 miembros totales era la correlación justa de las fuerzas parlamentarias.

Sea como sea, ni el Senado ni Diputados contaba con despacho de comisión que los habilitara para tratar esta semana el decreto de necesidad y urgencia sobre las reservas.

Los vaivenes del oficialismo, entre aproximaciones y lejanías, habían paralizado el tratamiento de la cuestión de fondo de la crisis política e institucional argentina. Esto es: qué hará la oposición con la decisión del Gobierno de manotear las reservas para pagar la deuda pública y quién y cómo se haría cargo de achicar el enorme volumen del gasto público.

El Gobierno paseó a los opositores con largas conversaciones sobre la integración de comisiones o la citación a Marcó del Pont, pero nunca se metió de lleno en el asunto cardinal del conflicto.

La sorpresa la dio la Presidenta cuando suscribió el proyecto de ley de Verna, sin derogar el decreto de necesidad y urgencia vigente.

La única voz tajante en esa dirección la había dado el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que declaró públicamente que su gobierno estaba amparado por los derechos adquiridos y que la plata “ya está”; ya está en poder del Gobierno.

Le importaba poco lo que decidiera el Congreso. La oposición tuvo entonces el argumento perfecto para dar por concluida las negociaciones, pero dejó pasar la oportunidad. Fisuras notables se abrieron entre los opositores. “El proyecto de Verna no le saca nada al Gobierno”, disparó Felipe Solá.

El jefe de los diputados radicales, Oscar Aguad, pidió ante el comité nacional de su partido que no se personalizaran los liderazgos opositores. Aludía a Gerardo Morales. Usó buenos argumentos: los movimientos de la oposición deben ser horizontales (por las contradicciones y fragmentaciones que conlleva ya de por sí), para evitar que cualquier intento de liderazgo personal termine espantando al resto y atomizándola aún más.

Felipe Solá suscribió la posición de Aguad. Ambos creen, además, que sólo el rechazo rápido del decreto de necesidad y urgencia sobre las reservas lo obligaría al Gobierno a enviar de vuelta al Congreso el presupuesto de este año.

“Hay que rever el presupuesto, mirar en qué se gasta la plata y después hablar de las reservas para pagar la deuda”, dijo Solá. Era la misma posición de Aguad.

Entraban en la médula del problema: el desenfrenado gasto público, el más grande de la historia medido según su relación con el PBI. Sólo que, tal vez, ya era tarde.

Julio Cobos está acostumbrado a que le quiten la silla y lo dejen sin funciones en su vida de político. Es lo que los Kirchner han hecho con él desde antes de que declarara la muerte de la resolución 125. Pampuro se encontró con el mismo destino de Cobos. Los Kirchner lo sacaron de la negociación que él mismo había iniciado.

Nunca le avisaron nada personalmente; Pampuro se enteró del desplazamiento porque leyó en los portales de Internet de los diarios las declaraciones de los funcionarios nacionales. Ese fue el relato que el presidente provisional del Senado les hizo ayer a varios senadores. Se manifestaba, al mismo tiempo, ofendido y maltratado por el gobierno nacional.

Sin embargo, la decisión de los Kirchner de dejar afuera a Pampuro tiene un sentido según la lógica de los gobernantes. El senador bonaerense es un político que cuida su fama de interlocutor fiable de todos los sectores parlamentarios; de hecho, él estaba negociando con la oposición una salida consensuada para la crisis cuando se quedó sin trabajo.

Los Kirchner necesitan, en cambio, hombres duros, dispuestos a confundir y a distraer a los opositores en el tiempo que dura un café. Es cierto que pierden la confianza de la oposición. Pero ¿qué importa?

Ninguna estrategia del kirchnerismo está pensada para más allá de la próxima semana.

La pelea de Aníbal contra el hombre fuerte de la SIDE sacude al Gobierno

martes, 23 de marzo de 2010

Un dato causó moderada intriga en el mundo del poder, el repentino pase a un segundo plano de las intervenciones públicas de Aníbal Fernández, quien en las últimas semanas cedió cierto protagonismo al ministro del Interior Florencio Randazzo, como principal espada mediática del Gobierno.


Se atribuyó no el ostracismo, pero si cierta moderación en su exposición, a un orden directa de Néstor Kirchner acaso molesto por la sucesión de torpezas que protagonizó en el verano el jefe de Gabinete en la pelea con Martín Redrado y la Justicia, cuando por ejemplo no tuvo mejor idea que enviarle un patrullero a la jueza María José Sarmiento, ocurrencia que la Casa Rosada sigue pagando con fallos adversos.

Incluso, quiene sostienen la teoría de que su relación con el matrimonio presidencial no estaría pasando por su emjor momento, tratan de leer señales del poder en actos cotidianos: por ejemplo, que llegó tarde a la reunión de la Presidenta con legisladores kirchneristas en la Quinta de Olivos, algo por cierto inusitado para un jefe de Gabinete.

También es verdad, su estilo provocador y pendenciero ya cansa en la sociedad y el Gobierno en vez de ganar suele perder cada vez que el jefe de Gabinete ataca a los ocasionales adversarios del kirchnerismo. Al menos esa es la lectura que hacen en el bloque de diputados oficialistas.

“Tenemos que cambiar el vocero, si Kirchner de verdad quiere ser electo presidente, no puede seguir siendo Aníbal la cara visible del Gobierno, cada vez que habla perdemos miles de votos”, afirmó una importante diputada de la bancada que lidera Agustín Rossi.

La pelea con “Paco”

Sin embargo, como suele suceder con el kirchnerismo, el mal momento que está pasando el jefe de Gabinete obedecería más a cortocircuitos con el círculo de los “pingüinos” históricos que rodean al matrimonio presidencial, que con consideraciones sobre la opinión pública.

Y en esa línea, es bastante obvio que los “ruidos” en ese mundo no derivan de sesudas discusiones ideológicas o programáticas, sino por peleas de poder y negocios. Según comentaron fuentes del Gobierno, Aníbal Fernández hace bastantes semanas que comenzó a chocar con el número dos de la SIDE y en los hechos el verdadero jefe de esa repartición, Francisco “Paco” Larcher.
Como se sabe, el jefe de Gabinete es el único funcionario que logró formar su propio equipo de inteligencia por fuera de la SIDE y suele deleitarse acercando a Kirchner “informes reservados” que contradicen la información que surge de las oficinas de la calle 25 de mayo.

Esta suerte de auditoria externa, que Kirchner usa con deleite para descolocar a Larcher y los suyos, genera el obvio resentimiento de los hombres de la SIDE. Esa pelea cada tanto llega a la superficie con algún escándalo confuso de espionaje, como el caso de esos espías truchos que hackeaban mails y terminaron exiliados en Uruguay –que según las distintas versiones respondían a la SIDE o al Jefe de Gabinete-.

Sin embargo, ahora las diferencias se habrían agravado ya que ingresaron en el resbaladizo terreno de los negocios, materia sagrada para los kirchneristas. Es que Aníbal Fernández viene liderando una cruzada personal contra la empresa menemista Ciccone Calcográfica, a quien consiguió sacarle el contrato de confección de los pasaportes.

Esta firma, según fuentes del mercado consultadas, encontró en Larcher el compañero ideal para defender sus intereses, algo que en los noventa hizo con mayor eficacia un célebre ministro del Interior.

Lanzada así la guerra abierta, en el entorno de Aníbal Fernández acusan a Larcher de ser una de las fuentes de una reciente tapa de la revista Noticias que se metió con la vida privada del jefe de Gabinete, golpeándolo en un costado especialmente sensible.

Mientras que viejos conocidos de Larcher le atribuyen a Aníbal haber sido quien filtró a la prensa –en este caso el diario Perfil- la ubicación de la flamante mansión del número dos de la SIDE que al parecer le costó un millón de dólares.

Fuente: La Política Online

Los negocios de Carlos Martinangeli, CEO de NEC Argentina con Aníbal Fernández

viernes, 19 de marzo de 2010

Por Ignacio Fidanza

Carlos Martinangeli, CEO de NEC Argentina, no oculta sus aspiraciones políticas y es una rara mezcla de yuppie menemista que gusta usar gemelos dorados y camisas rosas, con rudo ciudadano del más rancio conurbano duhaldista, casi casi como su amigo de la infancia, el ministro del Interior Aníbal Fernández.


Carlos Martinangeli es el CEO de NEC Argentina, director ejecutivo para América Latina de la multinacional y un león a la hora de pelear por licitaciones públicas. Sobre todo desde que su amigo Aníbal Fernández se trepó al poder, allá en los años de Eduardo Duhalde cuando fue nombrado secretario General de la Presidencia.

Ya se habló mucho sobre la adicción informatica de Aníbal Fernández, quien ostenta sus conocimientos digitales, así como carísimas notebooks, IPhone y otros equipos de última generación, ante la aburrida mirada de los punteros bonaerenses que suelen trajinar su despacho.

El ministro cuenta con un hombre clave para acceder a equipos, especialistas en acceso a Internet y otras herramientas sofisticadas: su amigo de la infancia Martinangeli, a quien pretende encaramar en la presidencia del Club Quilmes, acaso intentando emular a nivel del conurbano, la parábola política de Mauricio Macri.

Matinangeli tiene unos bien llevados 43 años y maneja con mano de hierro a Nec Argentina, empresa a la que le ha ido extraordinariamente bien en los últimos años. Con una planta de personal de apenas 23 personas, facturaron 70 millones de pesos en 2005 y según declararon alrededor de 100 millones en el 2006.

Martinangeli, quien en 1998 dejó su puesto en Unisys Brasil, en la fascinante San Pablo, para regresar a Buenos Aires, piloteó un cambio estratégico en los negocios de la filial local de la multinacional japonesa, que no pudo ser más acertado.

Gobierno Electrónico

De la provisión de centrales telefónicas NEC Argentina pasó a enfocarse al mercado de soluciones informáticas y dentro de este nicho apuntaron con mira telescópica a liderar el negocio del e-government o gobierno electrónico.

Se trata de que los gobiernos, nacional, provinciales o municipales, puedan tener una administración totalmente digitalizada a través de un conjunto de herramientas integradas entre sí que compartan una única base de información. Que este cambio en la orientación del negocio de NEC haya coincidido con el regreso del peronismo al poder y la trepada del amigo Aníbal a cargos estratégicos en la estructura política argentina es pura casualidad.

"Hoy la eficiencia del sector público pasa por la inserción de la tecnología. Los gobiernos consumen enormes cantidades de recursos en sistemas informáticos totalmente aislados, con procesos ineficientes, alto costo y mal servicio para los ciudadanos. Por el contrario, el gobierno electrónico, además de solucionar esos problemas, permite hacer más transparente la gestión pública", afirmó en su momento Martinangeli. La frase seguramente sonó a música celestial en los entusiasmados oídos de Aníbal. O mejor dicho: a millones de dólares en licitaciones nacionales, provinciales y municipales.

Fútbol y Política

Replicando la lógica paternalista de los políticos conservadores, Aníbal Fernández aspira a contar con "su" propio Club de Fútbol y el elegido no es otro que el famoso "Cervecero" de su Quilmes natal, municipio que alguna vez gobernó en una gestión que termino al menos mal. Pero esa es otra historia.

Lo concreto es que Carlos Martinangeli es el candidato de Aníbal Fernández para ganarle la presidencia del Quilmes Atlético Club a su actual titular, el doctor José Luis Meiszner. Y para ello cuenta con el inestimable apoyo de "su intendente", el ex chofer Sergio Villordo.

Aníbal ya está organizando una cena para el próximo 29 de marzo en el restaurante Los Robles, con la idea de aglutinar a todos los sectores críticos de la conducción de José Luis Meiszner. La movida espera convocar a destacados medios deportivos y viejos referentes del club cervecero como el ex presidente Daniel Razetto. Por supuesto que Martinangeli será la estrella de la noche.

También participarán del evento familiares del ministro que aspiran a integran una futura conducción del Club, pero no es política de este medio meterse con la familia de los funcionarios, salvo que incurran en algún hecho público relevante que merezca la crónica periodística.

En rigor, el desembarco de Martinangeli en el Club Quilmes empezó tiempo atrás a través del polémico sponsoreo de NEC Argentina a la estrella del jockey femenino Luciana Aymar, que en el 2005 enfrentó críticas por ser la primera jugadora que cedió a las tentaciones del profesionalismo.

En una entrevista y ya como jugadora de Quilmes con el sponsoreo de NEC, Aymar reconoció: "Convertirme en la imagen de una empresa y jugar para un club de Buenos Aires implicó ser observada por todos, lo que me generó cierta presión".

Corrupción y Licitaciones

NEC Argentina tiene una triste historia vinculada al pago de coimas y el acceso a licitaciones del Estado con métodos cuestionables. La ex funcionaria menemista María Julia Alsogaray, fue acusada por la justicia federal por un presunto "sobrepago" de 10 millones de dólares a Pecom-NEC cuando estaba a cargo de la intervención de la desaparecida ENTEL.

La investigación estuvo a cargo del fiscal federal Carlos Cearras y se aceleró ante el hallazgo en una caja del Banco Nación, de una serie de pagarés de la empresa de telecomunicaciones por 400 millones de dólares a favor no sólo de Pecom-Nec, sino también de otras firmas como Pirelli, Sade, Siemens y Telettra.

Hoy, de la mano de Martinangeli NEC Argentina puja por adjudicarse contratos multimillonarios como el desarrollo del Gobierno electrónico del Estado nacional, el voto electrónico y otros más delicados, como la informatización de los pasos fronterizos y la envenenada confección de los nuevos DNI y su correspondiente base de datos, que le brindaría nada menos que el acceso a los datos de todos los argentinos.

El primer gran proyecto en esta nueva orientación de los negocios de la multinacional japonesa fue la "digitalización" de la Cámara de Diputados, integrando software "a medida" y hardware NEC. El segundo, en octubre de 2001, fue el gobierno electrónico de San Luis, junto a Microsoft y Comsat. Hoy el lobby de la empresa trabaja para repetir la experiencia en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, y obviamente en el nivel nacional.

Televisión Digital

Martinangeli también es la punta de lanza de una de las partes que pujan en una pelea de lobby más fuertes que vive el gobierno nacional: la definición de la norma de televisión digital que finalmente implementará la Argentina.

La magnitud económica de la pelea, motivo incluso la visita el año pasado a la Argentina del presidente mundial del directorio de NEC Corporation, el japonés Hajime Sasaki. ¿Con quien estuvo reunido Sasaki en su visita a la Argentina? Exacto, con el ministro del Interior, Aníbal Fernández.

Martinangeli puja porque la Argentina siga a Brasil en la elección de la norma japonesa ISDB, en lugar de la norteamericana ATSC o la europea DVB.

El Biométrico

Quienes alguna vez hayan pasado por la desagradable sensación de apoyar su dedo pulgar o directamente toda la mano en una máquina lectora para ingresar a un edificio, ya saben de que se trata la biometría y su aparato estrella el biométrico. Un scanner de huellas dactilares con fines de identificación de los individuos.

Este sistema despierta tal entusiasmo en el ministro Aníbal Fernández que el año pasado organizó un congreso internacional de la materia realizado entre el 22 y el 24 de noviembre en el lujoso Hotel Panamericano, al que tuvo que asistir la plana mayor de su ministerio y altos jefes de las fuerzas de seguridad. ¿Quién más formó parte de la movida? Nec Argentina y su CEO Carlos Martinangeli.

Aníbal se dio el gusto incluso de crear una página propia -por cierto muy precaria y de una estética más que dudosa- para reflejar el evento (http://www.biometrica.gov.ar/).

¿Cuál puede ser el interés de Aníbal y Martinangeli para sumergirse en esta materia? Muy simple, pilotear la millonaria inversión estatal que implicaría implementar este sistema de identificación a nivel nacional, que forma parte del paquete más grande de confección de los nuevos DNI. Paquete que por alguna razón y para desesperación de Aníbal, hace años que Kirchner pisa.

El diario Página 12 a través de una nota titulada "Dadme un dedo y controlaré el mundo" se encargó de difundir las bondades de la biometría mediante una entrevista al director de Gestión Informática del Ministerio del Interior, Eduardo Thill.

El portal Informe Reservado investigó el tema y reveló que el ministro del Interior ya habría avanzado en dos contrataciones para implementar el sistema que podrían haber violado la normativa vigente.

"Dos contrataciones en pleno trámite confirmarían la hipótesis de que el ministro Aníbal Fernández no se resigna a abandonar su puesto sin haber antes cumplido con el compromiso de dejar un nuevo Documento Nacional de Identidad para los argentinos", sostiene Informe Reservado.

Los funcionarios encargados de empujar la implementación del biomético serían el mencionado director de Gestión Informática, Eduardo Thill, y un viejo conocido, el subsecretario de Coordinación, José Lucas Gaincerain, hombre que suele intervenir en este tipo de cuestiones.

Entre las contrataciones cuestionadas, el portal menciona una concretada el pasado 10 de noviembre por la Policía Federal Argentina para modernizar la administración de unas 100 millones de huellas digitales. Tema que sigue de cerca la Sindicatura General de la Nación.

Según opiniones de expertos el costoso sistema adquirido por la Policía Federal sólo se explica como paso previo a la confección de un documento electrónico de última generación, muy distinto al actual.

La estrategia seguida entonces para sortear eventuales suspicacias presidenciales y la posible investigación de algunos medios independientes, sería dividir en partes el proyecto para la confección de los nuevos DNI, para fragmentar la atención. Como reza un viejo refrán inglés: "Para comerse un elefante hay que comenzar por un trozo".

Aníbal Domingo Fernández El Cuarto Hombre

domingo, 7 de febrero de 2010

Por Fernando Gonzalez

El día en que asumió como jefe de gabinete, dijimos que Aníbal Domingo Fernández llegaba a ese despacho estratégico del Gobierno para convertirse en una suerte de Carlos Corach del kirchnerismo.


Aníbal no recibe a los periodistas en su casa, pero se sumerge en la batalla informativa todos los días. Públicamente por los noticieros de TV, por los de radio y, más privadamente, con los periodistas de los diarios, se dedica con obstinación y habilidad discursiva a defender tanto las iniciativas políticas de los Kirchner como sus agujeros negros.

Esa capacidad para hacer suyos en la discusión algunos casos indefendibles -el mejor ejemplo es el blanqueo acelerado y desprolijo de la fortuna de los Kirchner- lo han catapultado a ocupar el lugar del ‘cuarto hombre‘ de la intimidad presidencial. Esa que, además de Cristina y Néstor, integran en la Casa Rosada y en la Quinta de Olivos el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, y ahora, además, Aníbal.

El ‘cuarto hombre‘ durante los primeros cinco años del kirchnerismo había sido Alberto Fernández. Aníbal heredó ese despacho apetecido cuya oficina principal tiene una puerta de comunicación con la Presidencia.

Alberto había consolidado su poder satelital a los Kirchner explotando como nadie esa puertita por la que solía aparecer Néstor cuando un asunto sensible de economía, judicial o de prensa exigía la presencia del entonces presidente. Pero el conflicto agropecuario terminó distanciando a Alberto de la intimidad de Kirchner, de la de Cristina y también de la de todo el universo kirchnerista, hasta convertirlo en un crítico sorprendente que comete el pecado de hacer públicas sus diferencias con sus antiguos jefes en una columna semanal del diario Crítica.

Ya se sabe que los Kirchner detestan al periodismo y, mucho más, al periodismo ejercido por kirchneristas descarriados. Allí debe buscarse el origen del golpe que Aníbal le acaba de asestar a Alberto, al involucrarlo en la compra de terrenos baratos en El Calafate -uno de los deportes recientes y preferidos por el kirchnerismo- como ejercicio de defensa para la adquisición de dos millones de dólares en 2008 que Kirchner debió admitir en estos días, tal vez el costo más impactante del desplazamiento de Martín Redrado del Banco Central para lograr apoderarse de las reservas monetarias de la Argentina.

Aníbal mostró con el ataque a Alberto que no se detiene ante nada. Perplejo y sorprendido por la andanada mientras daba charlas en Nueva York, el otro Fernández sólo atinó a restarle importancia al caso y a recordarle a quien lo había llamado ‘amigo‘ cuando asumió que ya se encontrarían ambos en el llano para aclarar el asunto.

El planeta K asiste azorado a esta pelea interna a la que consideran mucho más grave que las habituales metáforas que Aníbal utiliza para mofarse de sus adversarios. Basta recordar un par de sus opus como que Elisa Carrio ‘no tiene todos los patitos en fila‘ y que Mauricio Macri ‘es un vago al que no le gusta trabajar‘.

El belicismo mediático de Aníbal Fernánez, en estos tiempos de rechazo social, es uno de los servicios que los Kirchner le agradecen más al jefe de gabinete, pero no es el único. También le reconocen cierta ejecutividad para resolver una buena cantidad de asuntos menores que suelen convertirse luego en problemas para la Presidenta.

Cristina recibía diariamente un extenso informe con los datos económicos del día, que Aníbal ha cambiado por un oportuno resumen que ella utiliza para sus exposiciones públicas. Y hasta hay en la Casa Rosada quienes aseguran que sus chistes ayudan a descomprimir los numerosos momentos de tensión que se viven en esos despachos por estos días. “Aníbal tiene sentido del humor y muchas veces logra que todos nos relajemos”, concede un kirchnerista que lo recela.

Uno de los cambios recientes en el Gobierno que mostró la creciente influencia de Aníbal Fernández fue el reemplazo de Osvaldo Guglielmino por el abogado bonaerense Joaquín Da Rocha en la Procuración del Tesoro, un cargo que cobró relevancia cuando se activaron los juicios de los bonistas en default contra la Argentina luego de conocerse el proyecto kirchnerista que preveía trasladar al Tesoro los 6.500 millones de dólares de reservas como parte del promocionado Fondo del Bicentenario.

Guglielmino era un hombre cercano a Zannini (la persona en la que los Kirchner confían toda su arquitectura jurídica), pero a la hora de elegir a un reemplazante Aníbal se adelantó a todos proponiendo el nombre del “Chango” Da Rocha, un operador judicial del peronismo bonaerense que se formó en los equipos de Antonio Cafiero; colaboró con Eduardo Duhalde y ahora ajusta su sintonía política con el jefe de gabinete. El dato erizó a varios de los kirchneristas históricos, esos que siempre buscan marcar diferencias de orígen al autodefinirse como pingüinos.

Claro que la exposición permanente de Aníbal Fernández no sólo le trae alegrías. Allí está Elisa Carrió, tal vez buscando vengarse de tanta chanza que le dedica el jefe de gabinete, pugnando para iniciarle juicio político a raíz de las supuestas vinculaciones entre integrantes del peronismo de Quilmes cercanos a Fernández y uno de los acusados por el triple crimen de General Rodríguez. Ayer, justamente, el fiscal de la causa, dijo desconocer esas relaciones peligrosas.

Hace tiempo que Aníbal Fernández no habla de aspiraciones políticas futuras. Quiso ser candidato a gobernador hasta que los Kirchner eligieron a Daniel Scioli y la derrota kirchnerista de junio del año pasado ha enfriado las expectativas electorales de varios de sus integrantes.

Todavía disfruta cuando comparan sus habilidades de polemista con las de Corach, pero debería recordar Aníbal que la estrella de Corach se apagó con el menemismo para terminar recluído en los claustros universitarios de Oxford. Un destino mucho menos excitante que el de las crueles batallas argentinas por el poder.

Aníbal Fernández: "Martín Redrado no ingresa nunca más al Banco Central"

viernes, 22 de enero de 2010

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, fue la única palabra oficial tras el fallo de la Cámara de esta tarde, informó esta noche que la Presidente ordenó a la Policía que no permita el ingreso de Martín Redrado al Banco Central el próximo lunes. Además, lanzó: "El Fondo del Bicentenario está vigente y vamos a pagar las deudas de 2010."



"Martín Redrado se acaba de retirar del Banco Central y no vuelve nunca más. Esa es la orden que me dio la Presidente de la Nación", informó esta noche Aníbal Fernández, al ser consultado por los alcances de uno de los fallos que emitió esta tarde la cámara federal en lo contencioso administrativo.

De este modo, el Gobierno interpretó que el fallo judicial suspendió la medida cautelar que posibilitaba la permanencia de Redrado en la conducción de la máxima entidad financiera del país.

Esta interpretación se contrapone a la que realizaron los abogados de Redrado, quienes afirmaron esta tarde que la Cámara no ordenó su salida del Banco Central.

El funcionario dijo, además, que Redrado deberá explicarle a la Justicia por qué tiene un sueldo mensual de $68.000 y expedirse sobre los gastos adicionales que realizó en "clases de yoga, clases de tango y profesor de teatro".

Fuente: Infobae

Aníbal Fernández calificó como "Cobos Iscariote" al Vicepresidente de la Nación

jueves, 14 de enero de 2010

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, aseguró hoy que "no se puede confiarle el manejo de la cosa pública" al Vicepresidente de la Nación, al que calificó como "Cobos Iscariote", al compararlo con Judas, el apóstol que traicionó a Jesús Cristo.





"Las actitudes del Vicepresidente me llaman poderosamente la atención. Uno no puede confiarle el manejo de la cosa pública. Se ha transformado en Cobos Iscariote", señaló el jefe de Gabinete en declaraciones a C5N.

El vicepresidente Cobos respondió a través de un comunicado: “No voy a responderle en los mismos términos al ministro” y agregó “cada vez que he estado a cargo del Poder Ejecutivo, en reemplazo de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner he cumplido con las funciones correspondientes y nunca he tomado ninguna decisión, ni firmado ningún decreto, ni he realizado ninguna acción en contra de las políticas del Poder Ejecutivo Nacional. Sólo firmé, con anuencia de la presidenta, el decreto de honor por el fallecimiento del ex presidente, doctor Raúl Alfonsín”.

Por otra parte, Cobos calificó de “suspicaces” los comentarios sobre la posibilidad de que convoque a Sesiones Extraordinarias durante el viaje a China de la Presidenta que salieron de algunos miembros del oficialismo.

“Con esta aclaración destaco una vez más lo que ya he expresado anteriormente sobre la diferencia de rol entre vicepresidente a cargo de la Presidencia y mis obligaciones como Presidente del Senado; en donde cumplo con el Reglamento del Cámara Alta, la Ley y por sobre todo con la Constitución Nacional”, puntualizó el vicepresidente.

Fuente: Perfil

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