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Un bicentenario preelectoral y con pugna institucional

martes, 29 de diciembre de 2009

2010 será para Argentina un año de celebraciones (la conmemoración del Bicentenario del proceso que condujo a la independencia) y de crecimiento económico gracias a la recuperación mundial. Pero también será un año en el que el gobierno de Cristina Kirchner y la oposición mantendrán una dura batalla en el Congreso donde hay paridad de fuerzas.

Asimismo serán 365 días en los que todos mirarán de reojo a 2011, año en el que habrá elecciones presidenciales para las que ya hay muchos precandidatos.

La pugna gobierno-oposición en el Congreso

2010 va a ser un año en el que la pelea entre los Kirchner y la oposición va a estar muy igualada debido a que si las fuerzas opositoras mantienen su precaria unidad pueden ejercer un fuerte control sobre el ejecutivo, algo inédito desde 2003.

El gobierno de Cristina Kirchner buscará mantener el control de las comisiones de control de la Cámara de Diputados y utilizará el veto presidencial para bloquear las leyes que la oposición apruebe sin el apoyo del oficialismo. Además, la estrategia de Néstor Kirchner consistirá en hacerse fuerte en el Senado, donde la paridad de fuerzas es mucho mayor que en la Cámara de Diputados y atraer al mayor número posible de legisladores de la oposición.

Cristina y Néstor Kirchner en toma de posesión

Las fuerzas opositoras reúnen en torno a 142 diputados pero se distribuyen así: 108 pueden considerarse claramente antikirchneristas: 44 diputados pertenecen a la UCR, 29 al Peronismo Federal de Felipe Solá, 13 al PRO de Macri, 19 a la Coalición Cívica de Carrió y 3 al Frente Cívico del cordobés de Luis Juez.

En el Senado el bloque kirchnerista cuenta con 35 senadores, entre senadores propios y aliados. La UCR tiene 18 y el interbloque federal (PJ disidente y provinciales) 14. Además, hay 2 senadores que apoyan a Luis Juez, líder antikirchnerista de Córdoba, un socialista, una cívica y un ex cívico. Toda la oposición suma 37 senadores, dos más que el kirchnerismo.

Preparando las presidenciales de 2011

2010 será un año fundamentalmente preelectoral en Argentina. La unidad opositora, si es que se logra, se irá lentamente deteriorando a medida que se acerque 2011. Cada grupo opositor tiene uno o varios precandidatos y las agendas de cada uno irán entrando en colisión.

Los peronistas disidentes no tienen partido ni líder y esos son sus dos principales problemas. Sin partido no pueden competir en las elecciones y tendrían que ganar dentro del peronismo la candidatura presidencial, en unas primarias en las que sus rivales serían los Kirchner y el aparato del Partido Justicialista que el matrimonio presidencial controla.

Además no tienen un único liderazgo. El expresidente Eduardo Duhalde ya se ha autoproclamado presidenciable: "sí, voy a ser candidato a presidente de la república en 2011 y ojalá que haya mucha competencia", y asegura que derrotará a Néstor Kirchner "en la interna del justicialismo".

Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde

Mientras, Carlos Reutemann, siempre en las quinielas como posible candidato, sigue manteniendo un silencio sepulcral y responde a Duhalde con frases como "que se lance nomás. Yo hoy de ninguna manera estoy pensando en mi candidatura". Pero el peronismo disidente tiene otras posibles cartas como las de Felipe Solá o Francisco de Narváez, quien pese a ser colombiano de nacimiento asegura que considera "seriamente ser candidato a presidente en 2011. Sé que puedo ser un gran candidato".

Además, suenan con fuerza dentro de peronismo disidente, el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey y el gobernador de Chubut, Mario Das Neves. Incluso ha aparecido la figura del expresidente Carlos Menem como posible presidenciable.

En el resto de la oposición la situación es igual o más confusa: el actual vicepresidente Julio Cobos parece que desea mantenerse en el cargo en 2010 y lanzarse a la carrera presidencial en 2011 liderando a la UCR reunificada (radicales y cobistas). Elisa Carrió mantiene con Cobos una rivalidad de años por la alianza entre el vicepresidente y Kirchner en 2007 por lo que no parece probable que se uniera al experimento.

En el centroderecha se alza la figura del intendente de Buenos Aires, Mauricio Macri, cercano al peronismo disidente, y en la izquierda los socialistas se dejan querer por todos. Tienen un líder, el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, que podría ser el candidato perfecto a vicepresidente, tanto para Cobos como para el oficialismo kirchnerista. Más a la izquierda se sitúa la figura de Fernando Pino Solanas.

Julio Cobos con Cristina KirchnerEn cuanto a los Kirchner, todo es un secreto o una nebulosa. Hay rumores para todos los gustos: una nueva candidatura de Cristina Kirchner, el regreso de Néstor Kirchner o una candidatura kirchnerista sin los Kirchner. En cualquier caso, la reforma política recientemente aprobada otorga a al matrimonio un papel muy importante en la elección del candidato peronista.

La economía repuntará

La situación económica mejorará en 2010: la soja volverá a ser la reina de las exportaciones. La próxima cosecha de soja será record: pasará de 32 a 52 millones de toneladas y se verá beneficiada por los altos precios internacionales, mayores que hace un año gracias al aumento de la demanda de China.

La recuperación de la economía mundial y la fortaleza económica de Brasil propiciarán el aumento de las exportaciones y de la producción en Argentina. La Comisión Económica para América Latina (Cepal) pronostica que Argentina crecerá un 4% en 2010 y la presidenta Cristina Kirchner señaló durante el brindis de fin de año que la crisis quedó atrás y que Argentina "va a tener un 2010 muy bueno".

La situación más preocupante es la de las provincias. Como señalaba el lunes el diario La Nación: "las provincias argentinas cerrarán este año con sus cuentas en un preocupante rojo, que sumado se ubicará entre 9000 y 14.000 millones de pesos. Según estimaciones de analistas, sólo cuatro distritos podrán mostrar un balance 2009 con superávit financiero: San Juan, Santiago del Estero, La Pampa y Chubut. La situación se torna más dramática si se considera que hace sólo tres años eran 20 las provincias que podían exhibir resultados positivos".



Fuente: Infolatam-Información y Análisis de América Latina

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Elecciones Legislativas por Rolando Hanglin

miércoles, 8 de julio de 2009

A esta altura del partido, no hace falta ser un lince para discernir ganadores y perdedores entre los protagonistas del comicio del 28 de junio.

Todos los observadores coinciden en que Néstor Kirchner y su señora, la presidenta de la Nación, salieron dañados del episodio. También dicen que Hermes Binner no consiguió su objetivo (posicionarse como presidenciable) y algunos reconocen que la Señora Elisa Carrió, a pesar de todos los pesares, logró su objetivo de fondo, constituyéndose en jefa de la primera minoría del país.

Gabriela Michetti, la encantadora candidata del Pro, obtuvo menos votos de los que podían esperarse. Sacó un 7, no un 10. Tampoco se lució Juan Schiaretti.

Hay unanimidad en la nónima de los ganadores: Francisco de Narváez, joven vencedor del distrito más difícil (la Provincia) enfrentando al núcleo duro del kirchnerismo, con Néstor y Scioli a la cabeza.

Pero también el propio Mauricio Macri, Felipe Solá, Eduardo Costa, Julio Cobos, Luis Juez, Mario Das Neves, Carlos Reutemann, Fernando "Pino" Solanas.

Sin entrar en honduras propias de avezados analistas, quisiéramos observar por un momento la figura de Francisco de Narváez.

Hace sólo 5 años era un desconocido político, el heredero de la legendaria Casa Tía, un muchacho de buena familia, casado con una modelo exquisita: Agustina Ayllón. A Francisco le picó el bichito de la política y se lanzó de cabeza a un espacio ubicado entre el peronismo y Mauricio Macri, es decir al centro.

Tenía muchos inconvenientes. Primero: no lo conocía la gente, como sí se conoce a Hugo Moyano o a Ricardo Alfonsín o a la Sra. Carrió. Era un recién llegado. Y para colmo nacido en el exterior (Colombia) lo que desde ya lo excluía de cualquier aspiración presidencial. Su techo es la gobernación de la provincia de Buenos Aires.

Francisco arremetió, decidido a ganarse un lugar. Lo hizo con recursos actuales: Internet, una imagen sonriente, frases cortas de efecto seguro y afiches de todos los colores y formatos. Se instaló. Naturalmente, invirtió en esta misión una millonada de dólares.

Cabe decir que muchos otros políticos han realizado campañas carísimas en la Provincia: sin ir más lejos, el propio Néstor Kirchner. Quien debe ser contabilizado también a la hora de enumerar a los políticos ricos, ya que tienen una holgada posición económica es el propio Néstor y otros hombres como Fernando de la Rúa, Carlos Menem o los hermanos Rodríguez Saa.

En fin: la verdad es que no es ningún mérito ser pobre, ni tampoco una vergüenza ser rico. Hay hombres que tienen capacidad para los negocios (como si dijéramos Eduardo Constantini o Marcelo Tinelli) sin que nadie los trate como a perdularios.

Pero Francisco de Narváez se pasó de la raya. En lugar de usar plata del pueblo para su costosa campaña, dilapidando dinero que podría servir para hospitales, patrulleros y escuelas, usó la suya propia y metió la mano en (su personal) bolsillo. Esto ya cayó gordo en muchos ambientes autorizados.

El político -según los que saben- debe guardar la platita en sitio seguro (Suiza, Emiratos o Islas Caimán) proclamar su amor a los pobres y llorar cada vez que menciona a las villas o los niños sub-alimentados, pero gastar siempre la plata de los demás. Donantes que no tienen domicilio cierto. Benefactores voluntarios o involuntarios, jubilados que juntan su cuotita sin saber a donde van los fondos, en fin. Lo que sea, pero que sea de otros.

Un pecado de Francisco consiste en su aspecto físico: un Pierce Brosnan, joven. El político debe ser barrigudo y escupir al hablar, pronunciando las palabras con errores groseros: "odvio" o "colacsar" son dos buenos ejemplos. Las camisas de Francisco van demasiado ceñidas al cuerpo; se nota que hace fierros y bicicleta fija. Eso no es bueno. Para colmo, su señora (esperando el sexto hijo) es preciosa y no chilla como una cotorra.

Comprenderán los lectores que este es un cuadro grave.

Ya han comenzado los punzantes hombres de prensa a lanzar sus dardos contra Francisco: ¿Cómo es esto de que un tipo, con sólo ser rico, logre ganar la provincia de Buenos Aires? ¿Así nomás, con plata en la mano? Y se lo dicen a Felipe Solá para provocarle envidia y un poquito de odio, ya que Felipe -descendiente de una familia tradicional- no tiene fortuna, del mismo modo que no la tiene Patricia Bullrich, Luro Pueyrredón ni "Pino" Solanas Pacheco, que está emparentado con los Pacheco Alvear pero vendría a ser el pariente pobre.

Los astutos periodistas omiten mencionar a otros millonarios de fortuna (en este caso, sí) turbia: sindicalistas con estancia y avión privado, ministros con helicóptero y casa de piedra en el country, ex secretarios de estado que viven en Puerto Madero (donde todo vale 1 millón de dólares) y son viajeros VIP a Miami, sin que nadie sepa sus nombres o méritos.

¡Eso no importa! ¡Hay que caerle con todo a Francisco porque es rico, es flaco, es atlético, tiene una mujer mona y para colmo habla en buen castellano! ¿Qué se habrá creído? ¡Ricachón del diablo! ¿Y encima quiere ser peronista? ¿No sabe que los peronistas somos pobres? Bueno, con algunas excepciones...

El señorito Francisco de Narváez no ha comprendido que la política es una manera de redistribuir la riqueza. El hombre entra a la política pobre como una rata. Luego del "cursus honorum" se hace rico, pero rico en serio, merced a sus muchas obras: rico de jet privado y estancia en el Sur. Y después hace rica también a su señora esposa, a los hijos, los cuñados, los amigos, los simpatizantes. De ese modo, paulatinamente, los pobres se convierten en ricos.

¡Pero qué le importará todo esto al Sr. De Narváez! Es predicar en el desierto...
Si la envidia fuera tiña, Francisco ¡Cuantos tiñosos habría!

Fuente: La Nación
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