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La vocación de topadora de Néstor Kirchner

sábado, 27 de febrero de 2010

Por Alfredo Leuco

 El patrimonio del matrimonio demuestra que los Kirchner son expertos en inversiones inmobiliarias y colocaciones financieras. Sin embargo por estos días están dedicados a vender humo y comprar tiempo.

Luis Juez denunció que además tienen previsto otro tipo de adquisiciones en el senado. “Salimos de shopping”, le comentaron en los pasillos. No se sabe si disponen de una Banelco (con “ka”) pero si que hay algunos legisladores en oferta. Cada banca vale oro porque puede modificar el resultado final y el control de la cámara.

La oposición no le quiere dar mayoría en ninguna comisión a un oficialismo que, ya se sabe, tiene estómago pragmático y carece de escrúpulos. No se privan de nada para lograr su objetivo. Las presiones han sido feroces. Gobernadores, intendentes y legisladores pueden dar fe en el off the record.

El kirchnerismo impuso condiciones adictivamente humillando propios y ajenos hasta convertirlos en miembros de una escribanía. Hoy no puede hacerlo y sufre cierto síndrome de abstinencia que lo desespera y lo deja al borde de cometer la locura de un hecho de corrupción escandaloso y resonante. Deben correr contra reloj porque tienen plazo hasta el miércoles para persuadir a Carlos Menem de las ventajas de seguir jugando al golf en La Rioja o de pedir licencia. Incluso algunos afiebrados soñaron hasta con canjearle la renuncia por frenar su desfile por tribunales.


El solo hecho de que Carlos Menem tenga la llave del senado es un síntoma de la degradación política a la que se llegó. La extrema polarización produce el regreso de los muertos vivos políticos.
 
Tanta agresión y tiroteo verbal produce fatiga social y carga de inquietud la Asamblea Legislativa del lunes. Es difícil volver del ridículo y de algunas imputaciones. El abuso de los ataques kirchneristas vacía de contenido las palabras y junta a sectores antagónicos como la Sociedad Rural y la Federación Agraria; Reutemman o Binner o Federico Pinedo y Pino Solanas.
 
La vocación de topadora de Néstor Kirchner se lleva por delante los matices que son el ADN de la diversidad y la democracia y acumula enemigos de todos los palos ideológicos.
 
No se trata del viejo gorilismo de la Unión Democrática como muchos intelectuales kirchneristas creen. Es la reacción natural de autodefensa frente a un ataque constante y desmedido que se justifica en lo ideológico ( nosotros somos la patria y el pueblo y ellos la oligarquía y el golpismo) pero que tiene mas que ver con la lógica binaria y autoritaria del matrimonio presidencial.
 
No es mas revolucionario el que cosecha mas enemigos. Solo es mas torpe y menos inteligente. Mas revolucionario es el que conquista el amor de su gente combatiendo la injusticia social. Por eso Bachellet, Tabaré, Mujica y Lula viven en el corazón de su pueblo y Cristina y Néstor navegan por el fondo de la tabla de posiciones en la popularidad.
 
No es tiempo de apostar a la fractura social y a la trinchera que divide. Perón o muerte es un concepto jurásico. Kirchner o muerte es una caricatura.

Senado: Mayoría Opositora hoy en la Sesión Preparatoria

miércoles, 24 de febrero de 2010

Por Eduardo van der Kooy

Quizás la última gestión rerservada del kirchnerismo en el Senado alcance a reflejar la precariedad política y el grado de desesperación que terminó por envolver a Néstor y Cristina Kirchner. Un hombre conocido del matrimonio, que no figura en la nómina de legisladores, tanteó a Carlos Menem con dos propósitos: arrancar su apoyo --o, al menos, su ausencia en el recinto-- para intentar neutralizar la ofensiva de la oposición que, hoy mismo, amenaza con poner fin al dominio oficialista en el Senado, del mismo modo que en diciembre sucedió en Diputados.

Cumplida esa ímproba tarea, aquel emisario se hubiera propuesto convencer al ex presidente sobre las bondades del DNU que le posibilitaría al Gobierno utilizar 6 mil millones de dólares de las reservas del Banco Central.


Si esa era la sorpresa con que el jefe de los senadores oficiales, Miguel Pichetto, pretendió asustar a la oposición, la jugada no tuvo, ni siquiera, el módico efecto de un espantapájaro. Los principales senadores opositores están seguros de los 37 votos con los cuales, aseguran, provocarán un nuevo cambio en la escena institucional. Menem, por otra parte, despachó sin demasiados miramientos, aunque con cordialidad, a aquel hombre político que, en nombre de los Kirchner, le propuso abrir un canal de conversación.

Que los Kirchner hayan pensado en el ex presidente como escape al laberinto en el cual parecen encontrarse encerrados, explicaría, entre muchas cosas, su presente político. Tampoco ese zarpazo hubiese sido salvador: el kirchnerismo ha quedado a dos votos de la oposición. "Pero pudo haber tenido un valor simbólico", explicó un legislador oficialista enterado de aquellas tratativas subterráneas.

Más simbólica resultó, en cambio, la comunicación del pampeano Carlos Verna. El senador terminó con un suspenso que alimentó conjeturas: apoyará a la oposición para que obtenga mayoría en todas las comisiones --aunque ceda al kirchnerismo la titularidad de varias de ellas-- y rechazará el DNU sobre las reservas del Central. Idéntica postura posee su compañera de provincia, María Higonet.

La irrupción de Verna terminó de consolidar el conglomerado opositor. Y derrumbó las esperanzas finales del kirchnerismo, incluída aquella misión discreta con Menem.

Todas las hendijas se fueron cerrando. La senadora correntina, Josefina Meabe, había desechado un acercamiento del ex senador Fabián Ríos. Este dirigente ocupa desde enero la presidencia del Banco Nación. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, supuso que en lugar de Meabe podría seducirse al también correntino José María Roldán. Pero el senador no se despega, por nada, del vicepresidente Julio Cobos.

Nadie sabe, además, si Menem le deslizó algún guiño al salteño Juan Carlos Romero. El senador y ex gobernador insistiría con una maniobra que no encuentra plafón: desplazar de la vicepresidencia primera del senado a José Pampuro. La jugada se vino pergeñando desde la semana pasada y algunos estruendos provocó en el Peronismo Federal. Dos de sus caras más notorias (Carlos Reutemann y Adolfo Rodríguez Saá) habrían atendido, en principio, la pretensión de Romero. Pero esa atención pareció desvanecerse al compás del comportamiento opositor.

Los radicales fueron los primeros en frenar el ensayo. Ni Gerardo Morales, el jefe del bloque de la UCR, ni Ernesto Sanz, el titular del partido, aprueban el desplazamiento de Pampuro. Esgrimen varias razones: el significado político que encerraría ese hipotético corrimiento. Fernando de la Rúa lo padeció cuando en el 2001 el PJ impuso a Ramón Puerta en el timón del Senado. En aquel momento la vicepresidencia de la Nación estaba vacante porque Chacho Alvarez había renunciado. El vicepresidente es ahora Cobos. La honda expansiva del desplazamiento podría rozarlo a él mismo y concederle a los Kirchner argumentos sobre el plan conspirativo que, de tanto en tanto, reflotan.

El radicalismo tampoco pelea en soledad. Elisa Carrió y su Coalición resisten cambios en la conducción del Senado. Un criterio similar logró imponer la mujer cuando en Diputados también un sector pequeño del PJ disidente impulsó el reemplazo vano del jujeño Eduardo Fellner.

Sólo un giro drástico e imprevisto en la estrategia opositora podría allanarle el camino a Romero y correr a Pampuro. También alguna novedad impensada de última hora alteraría el teatro imaginado para hoy: una sesión preparatoria donde la oposición está en condiciones de imponer su mayoría.

El oficialismo, aún con desventaja política, estaría dispuesto a dar quórum. Los senadores no desean repetir el espectáculo de Diputados, que tuvo un elevado costo para el oficialismo. Público y político. Desde aquel paso en falso, el poder de los Kirchner, en casi todos los órdenes, se ha ido desgranando.

A Kirchner le costaría atravesar ese mal trago, tal vez, más que a Cristina. El ex presidente bregó durante el fin de semana para hallarle algún escape a la encerrona del Senado. La Presidenta tendría una mayor cuota de realismo: "Si no hay posibilidades de acuerdo hay que bajar al recinto y votar rápido. Cuanto más rápido mejor", habría instruído ayer después de regresar de la cumbre en México, donde consiguió un respaldo regional por Malvinas.

A Cristina pareciera importarle mas concentrar las últimas energías políticas en el Fondo del Bicentenario. Ese DNU agoniza aunque, a juicio de ella, no estaría muerto.