El fin de la hegemonía oficial en la Cámara Alta

viernes, 12 de febrero de 2010

Por Atilio Bleta

La oposición se apresta a propinarle una dura derrota al kirchnerismo en el Senado al contar con los 37 votos necesarios para ganar la mayoría en las comisiones. Si no hay alguna deserción, en la sesión preparatoria del próximo miércoles 24, los bloques opositores estarán en condiciones de formalizar el fin de la hegemonía oficial en la Cámara Alta.


Fue lo que sucedió en Diputados en diciembre y si se concreta lo anunciado por la oposición en el Senado, por primera vez desde que gobierna el kirchnerismo, los legisladores de la UCR, del PJ disidente, la Coalición Cívica, el socialismo y el resto de los bloques estarán en condiciones de imponer la agenda parlamentaria.

Esto quiere decir que la oposición tendrá la oportunidad de priorizar los asuntos a tratar y llevar a los respectivos recintos, temas tales como una ley para repartir el impuesto al cheque en forma equitativa entre la Nación y las provincias y no como ocurre ahora que el interior recibe sólo el 15 por ciento de los más de 20 mil millones de pesos que el fisco recauda al año con este impuesto. Y también, por caso, dar curso a una ley que reforme la composición del Consejo de la Magistratura y termine con la mayoría oficial en este organismo que se ocupa de designar a los jueces y juzgar sus conductas. Es un paso que muchos opositores consideran clave para que los jueces "fallen con más libertad".

El jefe del bloque oficial, Miguel Pichetto, comprobó el jueves que la amenaza opositora va en serio y por eso ayer tuvo que reconocer que el kirchnerismo "está en dificultades". No obstante aseguró que "el oficialismo no se va a arrodillar y aceptar semejante imposición: nuestra voluntad es ir al recinto y que se vote. Algunos peronistas tendrán que explicar después por qué votaron en contra del Gobierno", remarcó visiblemente disgustado.

Pichetto admitió también que tiene problemas para aprobar en el Senado el DNU que crea el Fondo del Bicentenario, aunque todavía presiona a los dos peronistas pampeanos acaudillados por Carlos Verna, y a la liberal correntina Josefina Meabe, para volcar la votación en su favor. Los tres se declararon "no alineados", pero en la pelea por las comisiones se alinearon con el arco anti K. De hecho, Meabe se hizo representar en las negociaciones por Verna, que afina el lápiz del reparto de cargos junto al radical Gerardo Morales y el peronista disidente Adolfo Rodríguez Saá.

El problema para el Gobierno es que la oposición reunida cuenta con los 37 votos necesarios -la mirad más uno del Cuerpo- para conseguir mayoría en las 25 comisiones y en la bicameral que administra la biblioteca del Congreso.

El control de las comisiones es fundamental para definir el trámite parlamentario de todo proyecto. Cada comisión funciona como si fuera una Cámara en pequeño: por votación designa al presidente y la mayoría propone qué iniciativas tendrán prioridad.

Pero además el reglamento del Senado establece que hacen falta la firma en cada comisión de ocho senadores (la mitad más uno) para que un proyecto de ley tenga dictamen y quede habilitado para ser discutido en el recinto. Ergo, el que tiene mayoría impone el rumbo y define las prioridades.

Para Pichetto esta actitud de la oposición "es obstruccionista y busca impedir que el Gobierno gobierne y afecta la institucionalidad". Planteos similares a los que el oficialismo hizo cuando la oposición tomó el control de las comisiones de Diputados, en diciembre pasado. Pichetto pide ahora que al menos el oficialismo tenga mayoría en las comisiones de gestión.

Los bloques opositores conceden al kirchnerismo cinco comisiones consideradas clave: Asuntos Constitucionales, Acuerdos, Relaciones Exteriores, Justicia y Defensa, Pero insistieron con el criterio de tener mayoría de 8 miembros sobre 15 en todas las comisiones. Además la oposición quiere presidir 14 de las 26 comisiones. Sin acuerdo, se definiría por votación en la sesión preparatoria del miércoles 24.

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