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Bajo la consigna “La presidenta no puede echarlo, nosotros sí”, convocan a una marcha contra Cobos

jueves, 22 de abril de 2010

Grupos kirchneristas buscan reunir a más de 60 mil personas para exigir la renuncia del Vicepresidente en una multudinaria marcha el próximo 29 de abril, un día antes de su cumpleaños y fecha que coincide con el día del animal.

Fuentes cercanas a Cleto informaron que Cobos se reunió en el Salón Gris del Congreso con sus allegados analizando la situación.


Bajo la consigna “La presidenta no puede echarlo, nosotros sí”, la convocatoria se difundió rápidamente por la red social Facebook y diferentes blogs que también invitan a participar de la marcha en la Plaza del Congreso a las 17, aunque ninguno de los afiches que también se pegaron en el Conurbano bonaerense lleven firma.

"Es algo que se está convocando por internet, nos llegó primero por comentarios. Cobos lo sabe, pero no se ha ocupado del tema. Sólo nos pidió seguirlo, pero por ahora no vamos a hacer nada al respecto", sostuvieron sus allegados que confirmaron que Cobos estuvo reunido analizando el tema junto con los legisladores Norberto Erro, Daniel Katz, Gustavo Serebrinsky, Horacio Quiroga, Pablo Pinto, Ricardo Mansur y Mario Barbieri

Por otra parte, algunos rumores del mismo entorno de Cobos habían señalado a la agrupación ultra K "La Cámpora" como una de las impulsoras de la convocatoria, aunque consultadas por este medio negaron estar detrás de los afiches y el llamado a la marcha que algunos cobistas ya tildan como un "golpe de estado contra el vicepresidente".

Fuente: Crítica de la Argentina

Por qué la solicitada de Cobos sólo salió publicada en Clarín

lunes, 12 de abril de 2010

El reglamento de Senado establece que debe figurar en los dos diarios de mayor tirada, pero en La Nación no salió a pesar de que la orden estaba hecha. Los argumentos de la empresa.


La solicitada del vicepresidente Julio Cobos instando a los senadores ausentes la última semana a concurrir este miércoles debía ser publicada, según detalla el reglamento de la Cámara Alta, en los dos diarios de mayor tirada de Capital: Clarín y La Nación. Pero llamativamente, sólo fue publicada en Clarín, encendiendo todo tipo de hipótesis, a raíz del encono de los funcionarios K con el grupo propietario del diario. ¿Por qué la solicitada no salió en La Nación?

"Tienen un problema administrativo con Télam, por eso no salió, pero la orden nuestra está", explicó el vocero de Cobos, Julio Paz. Según relató, la solicitada no se publicó porque desde el diario esgrimieron a la hora de facturar que no estaba claro si debía cobrársela al Senado o a Jefatura de Gabinete. "Toda la comunicación es centralizada por la jefatura de Gabinete que la canaliza a través de Télam, estamos pidiendo explicaciones porque la orden está hecha", detalló el funcionario, quien sostuvo que analizan la posibilidad de publicar el texto en otro medio.


En efecto, el decreto 984/2009 establece que todas las campañas institucionales de publicidad y de comunicación. excepto las de la AFIP, "deberán encomendar la realización de las campañas institucionales de publicidad y de comunicación a la secretaría de Medios de Comunicación de la Jefatura de Gabinete de ministros, la que las efectivizará por intermedio de Télam Sociedad del Estado".

Pero la decisión administrativa 448/09 de la Jefatura de Gabinete establece que la "secretaria de Medios de Comunicación de la jefatura de Gabinete de Ministros emitirá un documento denominado 'Requerimiento Publicitario' en el que se consignarán las condiciones y características principales de la campaña, la cuál deberá ser debidamente suscripto por funcionarios autorizados".

Desde la gerencia comercial de La Nación explicaron que hubo un error en la cuenta de la agencia Télam y de Jefatura de Gabinete, por eso no salió publicada la solicitada en la que Cobos reclamaba la presencia de los senadores. "El requerimiento publicitario estaba suscripto por Télam, pero no por la secretaria de Medios, dependiente de la Jefatura de Gabinete", esgrimieron. Es decir que la orden había ingresado al diario de Télam y no de la secretaria, como lo indica la decisión administrativa 448/09, por lo tanto no fue publicada.
 
Fuente: Perfil

El desparpajo con que Ernesto Sanz inventa a Julio César Cleto Cobos

sábado, 20 de febrero de 2010

Por Tomas Abraham

 En declaraciones a la radio la semana pasada, el presidente de la UCR, Ernesto Sanz, le decía al periodista Paulino Rodríguez por radio Continental que Julio César Cleto Cobos ya no era el vicepresidente de la Nación. Esta declaración la hacía el día 11 a la noche desde el cónclave radical en la ciudad de San Nicolás.


El periodista, algo sorprendido, le pedía algunas aclaraciones ya que una afirmación expresada de este modo era incomprensible al no existir renuncia alguna. El senador dijo entonces –lo repitió con argumentos más difusos en el reportaje de Perfil el domingo pasado– que desde julio de 2008, y a raíz de la 125, Cobos dejó de ser vicepresidente para desempeñar desde ese momento la función de presidente del Senado. Consideraba que esta función era importante para la estabilidad institucional del país, y ante ciertas dudas del periodista sobre la conveniencia y la posibilidad de un rol tan singular, Sanz dijo que creía que era un verdadero desafío para la ciudadanía tomar conciencia de este nuevo proceso institucional. Agregaba que el mismo constituía un dilema interesante con el que había que lidiar para comprenderlo en toda su dimensión.


Por mi parte, pensé que sin duda era interesante, pero por razones diferentes. Me permitió imaginar que si los radicales llegan al poder en 2011 van a ser y hacer más o menos lo mismo que los kirchneristas. Harán todas las picardías posibles para concentrar poder a la manera de este gobierno. No soltarán la caja, seguirán con los subsidios y el gasto fiscal clientelista, apretarán donde puedan, pactarán con los mismos representantes corporativos que dominan la escena hoy en día y se mimetizarán con los procedimientos tan bien aceitados por Néstor Kirchner.

El desparpajo con que Sanz inventa a Cobos y le da un lugar en el panteón de las autoridades nacionales, haciendo de él una figura de majestad legislativa, es la antesala de la viveza criolla con boina blanca.

El radical-kirchnerismo no es lo mismo que el radicalismo K, una escisión del partido radical que tomó debida cuenta de que no era más que un puñado de cenizas y que en última instancia el gobierno de Néstor Kirchner cumplía con el programa económico social del partido radical, con el dólar alto, el estímulo al mercado interno y la crítica al neoliberalismo.

Cuando vieron venir la transversal sacaron número y entraron por la tangente. Pero esta nueva faceta política que se inaugura es algo nuevo y no prosigue el ingreso del radicalismo mendocino al gobierno pingüino. Esta vez es otra etapa del proceso iniciado en 2001 que produjo una crisis crónica en el camino republicano iniciado el año 1984, después del fin de la dictadura militar.

El radicalismo que quiere llegar al poder en las próximas elecciones pretenderá haber aprendido las lecciones de sus anteriores correligionarios y disipar los temores de que son incapaces de gobernar. La experiencia de Alfonsín en el período ’84-’89, y en especial la de la Alianza, debe haberlos aleccionado sobre la mentada ausencia de vocación de poder que aparentemente los define.

Por la conducta de Cobos y la justificación retórica que le ofrece Sanz, parece que algo están aprendiendo. Aseguran de este modo la vigencia de lo que tanto envidiamos en nuestros vecinos, lo que se llama “continuidad” y “política de Estado”, es decir seguir de acuerdo a un estilo que nos es propio con lo mismo de siempre a pesar de los cambios de caras.

A los radicales les gusta definirse como keynesianos en lo económico y liberales en la política. Cuando así lo expresan, se sienten muy estimados en los agasajos de las embajadas, sólo que el halago no dura más que el ágape. Este tipo de identidad, que en realidad es la esencia de la socialdemocracia, ha tenido algunos tropiezos en nuestra última etapa republicana.

Recordemos la historia de aquello que se llamó “renovación peronista”, que quería inocular republicanismo y progresismo tradicional para espantar el estigma autoritario del peronismo tradicional. Sus líderes más nombrados fueron José Luis Manzano y Carlos Grosso. Es posible que el radicalismo intente un camino inverso. Mantener “pour la gallérie” la presentación socialdemócrata e intentar incorporar en los hechos su pasado caudillesco. Yrigoyenismo, que le dicen.

Por supuesto que para esto necesitará apoyos, D’Elías radicales, Moyanos radical-kirchneristas, aliados en la mesa de enlace aun con retenciones pero con soja hasta en las banquinas, federaciones que conserven una política universitaria con su ingreso irrestricto sin graduados a la vista, gremios con prebendas custodiadas, el apoyo de la UIA con la misma dirigencia que pide proteger su poca productividad con un peso pobre, un sistema de inseguridad intocable y otro educativo con muy buenas intenciones y realización cero, más una prensa adicta los primeros dos años hasta ser convertida en enemiga poco tiempo después.

Desde 1984 se pateó el tablero institucional dos veces. Un puntapié se dio en el ’89 y otro en el año 2001. Muchos auguran que está por ser pateado por tercera vez. Nos lo pronostican los que braman ante el peligro “destituyente” de los radicales y de Cobos, amedrentando así a constitucionalistas con el prestigio de Aníbal Fernández y Carlos Kunkel.

Refuerzan este temor quienes, desde el máximo poder, amenazan con irse antes de tiempo si las cosas siguen con esta desobediencia indebida y los que desde la oposición quieren denunciarlos por cada centavo que tienen o los más imaginativos, que se convierten como vemos ahora en Aladinos institucionales.

Si como dice el director de la Biblioteca Nacional, en una nota escrita en sánscrito criollo para Página/12, existe una conspiración inconsciente de pseudo republicanos que no entienden que atacar a la presidencia es hacerle el juego al verdadero Poder Ejecutivo posmoderno que son la Mesa de Enlace y Clarín –admito que he simplificado quizás en exceso la habilidad ventrílocua del estimado colega–, vivimos tiempos agitados.

Desde mi punto de vista, no son tanto el señor Magneto como el señor Biolcati, con la ayuda de la doctora Carrió, los instigadores del futuro desbarajuste sino este radical-kirchnestorismo que, en realidad, ya nos gobierna.

Por eso, una tercera pateadura en el tablero republicano se la deberemos a los esfuerzos de un gobierno que grita y decreta cada vez que no puede reinar como quiere y de una oposición que inventa a un vicepresidente que no es aunque lo parezca o que es y no lo parece.

Entre los dos, impulsados por las irritadas amonestaciones de la Presidenta y los no positivos de Cobos, nos regalarán en 2011 una nueva figura semejante a aquella investidura medieval analizada por el estudioso Ernst Kantorowicz que hablaba de los dos cuerpos del rey de la doctrina Cristocéntrica: la teoría del cuerpo mixto o “geminada”. Cuerpo de Cleto, alma de Néstor.