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Si recurren a la Corte por la Ley del Cheque también deberían recurrir por Marcó del Pont

sábado, 17 de abril de 2010

Por Alberto Ferrari Etcheberry

No creo necesario recurrir a la Carta Magna inglesa, realidad o mito, para justificar que el resultado de un largo proceso histórico ha puesto en el cuerpo legislativo del Estado la facultad y la obligación de expresar concretamente la voluntad del pueblo.


De allí se deriva la principal regla: la exigencia de mayoría tanto para la reunión válida del cuerpo legislativo (quórum) como para la adopción de una decisión válida. Todo esto es tan elemental que hoy es una regla de sentido común: ¿podría la propia Corte Suprema de Justicia dictar un fallo en minoría?

Pues bien: en la sesión del Senado que aparentemente aprobó la designación de la licenciada Marcó del Pont como presidente del Banco Central hubo 70 senadores presentes. La norma exige la mayoría absoluta de los presentes, esto es, 36; pero sólo votaron a favor 35. Conclusión: no hubo mayoría y la nominación no es válida.


Alguno dirá: el senador Menem se abstuvo. Esto lleva al principio antes referido: lo único que importa es que la decisión, en el caso, del Senado, reúna la mayoría necesaria que "forma" la voluntad del cuerpo. Debe quedar claro: la abstención de hecho es una negativa. Esto deviene de la propia naturaleza del órgano que expresa la voluntad popular.

Es por eso que una vieja regla parlamentaria no permite que el legislador se abstenga cuando se le ocurra: su deber es votar porque su obligación es "formar" la voluntad popular. Para abstenerse, dos exigencias: que el cuerpo lo autorice expresamente y que sea por motivos excepcionales, lo que hoy jamás se cumple: la abstención parece un juego.

Mayoría no es "ganar" como si se tratara de un deporte. El concepto lo define el diccionario y su sustancia la Constitución. La regla es la mayoría absoluta de los miembros presentes reunidos con quórum. Hay también exigencias de mayorías calificadas: mayoría absoluta de todos los miembros; mayoría de los dos tercios de los presentes o de todos los miembros.

Las cámaras pueden dictar su reglamento (artículo 66 Constitución) y el artículo 212 del Senado ( 194 del de Diputados) establece lo dicho, pero también : "El voto será por la afirmativa o por la negativa. El senador presente, con autorización del cuerpo, puede abstenerse de votar. En este caso, el cálculo del quórum y el cómputo de la votación, se hará sobre la cantidad de votos que se emitan." Ese senador abstencionista se convierte en un "ánima", no está ausente ni presente, diría que es una suerte de desaparecido, pero este trágico invento argentino no merece aplicarse al doctor Menem.

Vuelvo a este caso: 70 menos Menem igual 69: la mayoría es 35. Pero ¿puede el Senado disponer que quien se abstiene no existe, ignorar el sentido común, la naturaleza del sistema legislativo y concretamente violar la Constitución?

Entiendo que no: este agregado al reglamento (del año 2002) es inconstitucional. Pero mi opinión no importa. La que importa es la de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso Binotti contra Senado de la Nación del 15 de mayo de 2007.

Se planteó una situación similar: 26 contra 20 con 9 presentes que se abstuvieron y fueron considerados como ausentes: "la mayoría requerida para hacer decisión no fue alcanzada". Así lo reconoció la Corte declarando que "es una cuestión justiciable determinar si una Cámara del Congreso de la Nación ha actuado, o no, dentro de su competencia (aun) cuando se trata de preceptos reglamentarios federales dictados por una cámara en ejercicio de las facultades que (la Constitución) le otorga en su artículo 66."

La Corte hizo lugar al amparo y declaró la nulidad de la votación del Senado. Conclusión: fue rechazada la designación de la licenciada Marcó del Pont. ¿Habrá que recurrir a la Corte, como sugiere la presidenta Kirchner en relación a la ley del cheque o el presidente del Senado, o el propio Senado, respetando la Constitución y el fallo Binotti, aclararán el error material incurrido?

Pero ocurre que creo importante lo que en inglés se llama "the rule of law" y que yo, para nosotros, traduzco como el respeto a las leyes del juego y aunque sea divertido celebrar el gol de Maradona, me parece que es más útil seguir considerando que en el fútbol se permite usar el pie y no la mano.

La mejor forma de despedirse del poder

sábado, 6 de febrero de 2010

Por Damián Nabot

Con el estrépito de una borrasca de verano, la discusión se apoderó del kirchnerismo. Sus protagonistas se debaten sobre la mejor forma de despedirse del poder en los dos años que quedan de gobierno.

Sus expectativas reales, más allá de las exageraciones públicas, son preservar un núcleo que les permita incidir más allá de 2011, una isla que los refugie y que evite la evaporación. Temen los golpes de guadaña que prometen sus peores adversarios tras años de acumular bilis y rencor.


Pero el debate que los agita en el presente gira en torno a la impronta que debe marcar su despedida.

La designación en el Banco Central de Mercedes Marcó del Pont, una economista que reconocen como propia y con la cual muchos oficialistas compartieron bancada en la Cámara de Diputados, envalentonó a quienes claman por echar toda la carne al asador y tirar por la ventana a quienes juzgan ajenos.

Cuando la presidenta, Cristina Fernández, develó el misterio de Marcó del Pont, los kirchneristas reunidos en el Salón Sur celebraron con un murmullo de aprobación. Gracias a sus torpezas jurídicas, enero había sido digerido por el oficialismo como un plato de sardinas en el desierto. Y la perspectiva de reunir fuerzas para defender a Mario Blejer sólo sumaba desánimo. Presentían que terminaría enfrentado con el Gobierno en peores términos que Martín Redrado.

Para marcar contrastes entre la elegida y Blejer, en el Congreso recordaron el discurso de Marcó del Pont en el debate por la cancelación de la deuda con el FMI, especialmente una frase en la que denostaba a los economistas ortodoxos que exigen paridad entre base monetaria y cantidad de reservas como antídoto financiero para la economía.

El nuevo himno kirchnerista tiene como estribillo “profundizar el modelo”. Y aseguran que Marcó del Pont es una señal en ese sentido. Aunque nadie logra explicar a ciencia cierta el significado del eslogan.

Por ahora, sólo aparece como un breve respiro que devolvió a la Casa Rosada la iniciativa después de un mes contra las cuerdas.

Marcó del Pont no aparece con capacidad de poner algún freno a la voracidad monetaria del matrimonio

jueves, 4 de febrero de 2010

Por Alfredo Leuco

La sorpresiva designación de Mercedes Marcó del Pont tiene sus luces y sus sombras.

Por un lado la cara positiva es que se trata de alguien que siempre defendió el modelo productivo y se opuso a las políticas neoliberales de la época de Menem que tanto daño hicieron al trabajo nacional.


Su pensamiento desarrollista e industrialista le permitió ser la jefa de asesores de José Ignacio de Mendiguren mientras fue ministro de la Producción del presidente Duhalde. No hay una sola sospecha de corrupción que ensucie su trayectoria y todos elogian su capacidad intelectual y la firmeza de sus convicciones. Esta mitad del vaso llena nos podría llevar a decir que se trata de una decisión muy buena de Cristina Fernández de Kirchner.

El tema es que las cosas no son tan simples. Está la otra cara, la negativa, la que arroja sombras y que también hay que plantear con todas las letras. El primer problema son los Kirchner. Esta visto que no tienen límites y que están dispuestos a avanzar sobre todas las cajas que encuentren para sostener su proyecto de poder basado en los premios y castigos en efectivo.

Y Mercedes no supo, no quiso o no pudo ponerles límites. En el Banco Nación aceptó castigar a periodistas críticos del gobierno. No se negó a esa acción punitiva. Tuvo obediencia debida. Tampoco se recuerda ni siquiera una suave crítica hacia los manejos patoteros y la malversación de datos de Guillermo Moreno en el INDEC.

Mientras fue diputada, tuvo el verticalismo necesario para votar todos y cada uno de los proyectos que los Kirchner enviaron al Congreso. Este es el principal peligro.

Mercedes Marcó del Pont no aparece con capacidad de poner algún freno a la voracidad monetaria del matrimonio ni al desprecio que tienen por las normas y las formas. Eso es grave en cualquier lugar y mucho más en el Banco Central. Una cosa es darle un perfil más político y popular al banco algo que no esta mal y otra es permitir que se convierta en una nueva chequera sin fondos ni controles de los Kirchner.

Otra sombra es la improvisación de su designación que demuestra el desconcierto del gobierno. Hace 25 días apenas, el ministro de economía Amado Boudou anunció que Mario Blejer iba a asumir como nuevo presidente del Central. En tan poco tiempo los Kirchner pasaron de una punta a la otra y en una actitud espasmódica designaron a Marcó del Pont.

Esas son las dos caras de la moneda. Esa es la gran incógnita que hay que despejar. ¿El Banco Central se convertirá en una gran ayuda crediticia para las pequeñas empresas como sueña Marcó del Pont o en un barril sin fondo para que meta la mano Néstor Kirchner? ¿Convicciones u obsecuencia?

Veremos. Mas temprano que tarde el pueblo sabrá de que se trata.