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Durante su discurso, de una hora y cinco minutos, la Presidenta abundó en críticas duras a la oposición

domingo, 21 de marzo de 2010

Por Nelson Castro

El diputado oficialista hablaba con el presidente provisional del Senado, José Pampuro, y le decía: “Van a ser dos años muy duros. En Diputados perderemos muchas votaciones. En el Senado las cosas van a ser más peleadas y muchas leyes no saldrán; y a las que salgan impuestas por la oposición, la Presidenta las vetará”.

Y, efectivamente, la semana que pasó reflejó ese aire de inercia que amenaza envolver el quehacer en el Palacio de las Leyes. Los hechos fueron la falta de quórum en la sesión del Senado en la que se iban a tratar tanto la designación de Mercedes Marcó del Pont como presidenta del Banco Central como la modificación de la ley del impuesto al cheque, y en Diputados el controvertido tratamiento del Decreto de Necesidad y Urgencia 2010 de diciembre de 2009, por el que se creó el Fondo del Bicentenario. La explicación de lo que pasó obliga a detallar algunos de los farragosos aspectos técnicos del asunto.
Existe en el Congreso la Comisión Bicameral de Seguimiento de los Decretos de Necesidad y Urgencia. En diciembre, con la renovación legislativa, esta comisión quedó constituida con una composición de paridad absoluta: ocho miembros del oficialismo y ocho de la oposición. En marzo de este año, tras comenzar a sesionar, el Senado, que no había podido llevar adelante la sesión constitutiva de sus comisiones, entendió que esa paridad no reflejaba la nueva composición de la Cámara.

Por lo tanto, se desplazó a la senadora Beatriz Rojkes de Alperovich y se designó en su lugar al senador Luis Juez. Esta maniobra fue rechazada por el kirchnerismo, hecho que no fue aceptado por el titular del Senado, Julio Cobos. En consecuencia, el oficialismo decidió recurrir a la Justicia para frenar la aplicación de la citada medida.

Así las cosas, la comisión bicameral produjo un dictamen declarando la nulidad del decreto de necesidad y urgencia por el que se creó el Fondo del Bicentenario. Ese dictamen es el que estaba tratando la Cámara de Diputados en la noche del miércoles, cuando llegó el fallo del juez Enrique Lavié Pico invalidando la nueva integración de la bicameral y ordenando, “de ahora en adelante”, la reincorporación de la senadora Rojkes de Alperovich.

Esto originó un cuarto intermedio en la sesión, al término del cual la oposición decidió continuarla basada en un razonamiento que ilustra sobre el enmarañado mundo leguleyo en el que hoy cabalga la política en la Argentina: el argumento fue que la oposición acataba el fallo, como no podía de ser de otra manera, pero que el “de ahora en adelante” significaba que la modificación de la bicameral no tenía efecto retroactivo, con lo que la derogación del Fondo del Bicentenario quedaba firme.

Sobre esto, la oposición argumentó, además, que siendo el Decreto 298 –anunciado por la Presidenta en su mensaje al Congreso– un “mellizo” del anterior, también, por carácter transitivo, quedaba derogado. El oficialismo sostiene exactamente lo contrario. Semejante entramado leguleyo deja abierta la puerta para que todos crean que les asiste la razón. Por eso es que la única manera de destrabar este embrollo es la búsqueda de acuerdos políticos. Y hoy eso está en falta en las arenas de la política argentina.

Para hacer todo un poco más complicado hay que acotar que, sobre las últimas horas de la tarde del viernes, el juez hizo lugar a la presentación de apelación de su fallo elevada por el vicepresidente, cuya decisión fue criticada por Elisa Carrió y enfureció al Gobierno. Un dato más sobre esta instancia judicial: Cobos ya recusó al camarista Sergio Fernández.

La historia del fallo del juez Enrique Lavié Pico merece ser contada en detalle. El magistrado llegó a su cargo hace dos años y es considerado un discípulo del ex juez Gallegos Fedriani. “Es un hombre joven y designado con acuerdo del kirchnerismo. Por lo tanto, cuando lo amenazaron con el juicio político, se asustó”, explica una voz judicial que conoce muy bien lo que pasa en Tribunales.

A su vez, la Sala III en lo Contencioso Administrativo que lo conminó a expedirse, integrada por los doctores Sergio Fernández, Jorge Argento y Carlos Grecco, es considerada afín al Gobierno, al que no pudo satisfacer en la ocasión anterior, cuando concedió la apelación sin efecto suspensivo ante la Corte del fallo de la jueza Sarmiento y de la Sala IV de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo.

Así, en cuestión de horas, el Dr. Lavié Pico pasó de dictar un fallo adverso al Gobierno a otro favorable. Y el Gobierno pasó, a su vez, de amenazar al juez con hacerle juicio político –un verdadero apriete– a considerar su fallo como justo. Obsérvese, además, que en esta ocasión el oficialismo no habló del “Partido Judicial”.

Si el episodio del juez Lavié Pico generó inquietud en los ámbitos judiciales, el que se suscitó con el padre de la jueza María José Sarmiento no le fue en saga.

Una aclaración, siempre pertinente, antes de consignar el relato de una fuente judicial de primera magnitud sobre este episodio: los delitos de secuestro, tortura y desaparición de personas acaecidos durante la dictadura militar son crímenes de lesa humanidad cuyos responsables deben ser identificados y condenados. Sobre el coronel Luis Sarmiento, padre de la jueza, pesan cinco pedidos de indagatoria hechos por fiscales desde 2006 por su supuesta participación en la desaparición de 43 personas.

La fuente judicial explica: “El juez Ramón Claudio Chávez fue nombrado en 1992. Es un hombre identificado con las causas por los derechos humanos. Además, como tantos otros jueces del interior, está obligado a atender un gran número de causas de distintos fueros. Esto hace que le sea materialmente imposible tener su juzgado al día por más buena voluntad y apego al trabajo que tenga. Como consecuencia de todo esto, tiene dos pedidos por causas menores pero que lo intranquilizan. El juez ha manifestado esto. El Gobierno lo sabe y lo aprovecha para presionarlo. Es lo mismo que hace con otros jueces. La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación es querellante en una de las causas que involucran al padre de la jueza. Me consta que hubo un llamado al juez de alguien del Gobierno”.

Durante el asado en el que reunió a sus legisladores, la Presidenta dijo que no conocía el episodio de la detención –finalmente revocada– del padre de la jueza Sarmiento. Debería averiguar, pues, quien fue más papista que el Papa para evitar la repetición de hechos como éstos, que demuestran que el principal enemigo del Gobierno es el Gobierno mismo.

Hablando del asado para los legisladores oficialistas organizado por el matrimonio presidencial en el quincho de la Residencia de Olivos, reunión altamente inusual, fue producto del ambiente de diáspora que se vive en el kirchnerismo. “Fue un mimo que necesitábamos”, confesó uno de ellos a la salida del encuentro.

Allí no hubo mayores novedades: durante su discurso, de una hora y cinco minutos, la Presidenta abundó en críticas duras a la oposición, insistió en que el Gobierno dará pelea en el Congreso en todos los frentes y en cada punto y se explayó sobre la economía y el próximo viaje del presidente de Rusia. La idea que quedó flotando es la de culpar a la oposición por la posibilidad cierta de parálisis del Congreso, algo que al Gobierno le vendría de maravillas.

En este contexto, lo más probable es que en la oposición –atravesada por apetencias personales– también dominen los halcones. Por lo tanto, lograr un ambiente de negociación y de acuerdos políticos tendrá el sino de una misión casi imposible.

El resultado de todo esto será igual a una ecuación política de suma cero para disgusto de la mayoría de la ciudadanía, que siente que, entre tanto enojo y desacuerdo, se están olvidando de ella.

Pampuro entendió que la política es diálogo y si no es violencia

martes, 9 de marzo de 2010

Por Alfredo Leuco

Muchos de sus pares dicen que el presidente provisional del Senado es un pan de Dios. Es el tercer hombre en la jerarquía institucional después de Cristina y Cobos. José Pampuro, el que es puro pan, es médico pediatra y tal vez por eso está acostumbrado a tratar los problemas entre algodones. A ser amable, prudente y positivo .No hay un solo antecedente público en donde Pampuro le haya faltado el respeto a alguien.


Sus vecinos de Caballito dicen que es más bueno que el pan. Pepe, como le dicen sus pares de la política, cometió un pecado terrible en el mundo del kirchnerismo. Ofreció su mano negociadora, invitó un café para ver si hay mas espacios para los acuerdos y menos para las peleas furibundas de los últimos días. Y lo hizo sin consultar ni pedir permiso al matrimonio presidencial. Es que se trata de un pan integral. De alguien que ya tiene años en el peronismo y una trayectoria que lo habilita a manejarse con cierta independencia.

No está obligado a ser verticalista o a moverse dentro de la obediencia debida como hizo Mercedes Marcó del Pont. Es orgánico y respeta la investidura de Cristina o el liderazgo de Néstor, pero no se somete ni se arrodilla. Sabe que en política también tiene que ganarse el pan con el sudor de su frente.

Las cosas en el Senado, después del 28 de junio y de la elección de autoridades ya no son más pan comido para el oficialismo aunque el oficialismo se resista a digerir semejante pan duro. Pampuro entendió que la política es diálogo y si no es violencia. Verbal o de la otra. Sabe que para ningún gobierno es bueno aislarse. Quedarse solo y decir contigo pan y cebolla. Que si bien el horno no está para bollos hay que juntar voluntades, procesar diferencias, encontrar denominadores comunes y ampliar la democracia. Es muy conciente de que no solo de pan vive el hombre. Que hay que registrar la realidad y no ignorarla. Que flexibilizar sus posiciones y ceder en algo para conseguir otras cosas es parte del arte de la política.

Cuando no hay pan buenas son las tortas. Y hoy el kirchnerismo no tiene la mayoría en el Senado. El matrimonio tiene que aprender a gobernar con esa nueva realidad adversa. Les cuesta porque es toda una novedad. No están acostumbrados a pedir permiso ni a decir gracias o a sumar voluntades. Hasta ahora tenían los números para subirse a la topadora y pasarle por encima al que se le pusiera adelante con otras ideas y otros proyectos.

Pampuro sabe que asumir la nueva relación de fuerzas es llamar al pan, pan y al vino, vino. Asumir su condición de minoría. Reclamar y exigir que la oposición no les ponga palos en la rueda para gobernar pero reconocer las nuevas reglas del juego.

Néstor Kirchner sospecha de la gente como José Pampuro. Los considera débiles, cobardes e incluso traidores. Por eso mandó a frenar la operación dialoguista y ordenó que ocupara ese lugar Miguel Pichetto que cada vez tiene menos poder y recibe más retos de los Kirchner.

Pepe se corrió porque conoce al peronismo. Sabe que compañero significa compartir el pan pero no come vidrio. Sabe que si las conversaciones de Pichetto son hipócritas y un engañapichanga que solo busca comprar tiempo, el resultado será peor. Porque la confianza volverá a partirse en mil pedazos.

Sabe que si Néstor Kirchner está especulando para engañar nuevamente a la oposición todo se complicará. Será una victoria a lo pirro. Un autoengaño mas. Será pan para hoy y hambre para mañana.

Alerta roja en Olivos: Consenso Opositor en el Senado

sábado, 13 de febrero de 2010

Por Alexis Di Capo

El gobierno ya tiene su obsesión número 2 (la número 1 es aprobar el Fondo del Bicentenario). Se trata de impedir que el salteño Juan Carlos Romero sea el nuevo Presidente Provisional del Senado reemplazando al bonaerense Juan José Pampuro. El acuerdo entre el Peronismo Federal, la UCR y Carlos Verna está casi cerrado y tendrían mayoría de votos.

Hay algunos casos difíciles, por ejemplo María Eugenia Estenssoro tiene expresas instrucciones de Elisa Carrió de no apoyar la postulación de Romero. Y similar resistencia manifiesta Luis Juez.

El clima, hasta ahora, es de consenso opositor para ir por todo en la sesión preparatoria del 24, es decir, por la Presidencia Provisional y por la Vicepresidencia para un radical.

Alerta roja en Olivos

Kirchner sufre la pesadilla de un nuevo 3 de Diciembre, pero mucho peor, porque en aquella ocasión la subsistencia de Eduardo Fellner en la presidencia de la Cámara le permitió al oficialismo disimular su derrota. Ahora, en cambio, si Romero desplaza a Pampuro, el escenario es sombrío para el gobierno. Y más todavía por cuanto es probable que Julio Cobos termine renunciando a la Vicepresidencia en los próximos meses, lo que haría que Romero pase a presidir las sesiones de la Cámara y que el Peronismo Federal crezca adentro y afuera del Congreso.

Medidas desesperadas

Kirchner le ordenó a Miguel Ángel Pichetto y Nicolás Fernández que encuentren una solución para retener la Presidencia Provisional, aunque sea sacrificándolo a Pampuro. Las relaciones de éste con el ex presidente hace rato que se enfriaron.

Horas después de la derrota del oficialismo el 28-j del año pasado, Pampuro corrió con Daniel Scioli a abrazarse con Luciano Miguens y Mario Llambías en la Rural. Y tiempo después aclaró que él no hablaba con Kirchner desde largo tiempo atrás. Éste sospecharía que el ubicuo senador hace rato que se entiende de vuelta con sus padres políticos, el matrimonio Duhalde.

Así es que el seguimiento que sufre Pampuro por parte de la Secretaría de Inteligencia implicaría en los últimos meses un trato especial en relación al resto de los senadores. Su vida privada estaría siendo investigada hasta en los más mínimos detalles, que incluirían, por ejemplo, sus compras con tarjetas de crédito en la sección sadomasoquista de varios sex-shops. La concurrencia de Pampuro a algunas fiestas especiales, como revela la foto, también llena los archivos del espionaje local.

Todo esto, en el código estalinista que reivindica Diana Conti, podría ser útil para que Pampuro recuerde a quién le debe obediencia. Pero el caso es que la situación se está desbordando por el acuerdo UCR-Peronismo Federal-Verna.

Kirchner piensa ahora seriamente en promover al santacruceño Nicolás Fernández, hombre de la mayor confianza de CFK, como relevo de Pampuro. Fernández creció políticamente en los últimos tiempos, pero es dudoso que logre recuperar la mayoría para el oficialismo.

La distancia que Pampuro toma del Gobierno ya no es tan sutil

lunes, 8 de febrero de 2010

Por Mauricio Cantando

Si bien el presidente provisional del Senado se viene diferenciando del Gobierno, Kirchner se resignaría a que continúe en ese cargo, porque es quien contiene a un puñado de senadores propensos a alejarse de la bancada. La sombra de Eduardo Duhalde detrás de uno de los dirigentes más influyentes de la Cámara alta.

José Pampuro, de espaldas, habla con Miguel Pichetto

Pese a que se animó a calificar a Julio Cobos como presidenciable, y a diferencia de la mayoría de los legisladores oficialistas no temió en rechazar las reacciones del Gobierno que no compartía, el senador José Pampuro sería reelegido como presidente provisional del Senado, y por pedido del propio bloque kirchnerista.


Y eso ocurriría por una razón utilitaria: desde ese lugar, Pampuro mantiene en el bloque a un puñado de senadores hastiados del kirchnerismo que aún no han encontrado un refugio en otro bando. La fuga de cualquiera de ellos sería criminal para el Gobierno, ya que lo alejaría aún más de la posibilidad de alcanzar la mayoría de los votos del recinto.

Hoy el kirchnerismo tiene 32 votos propios, y cuenta con tres aliados de fierro: los dos fueguinos ligados a la gobernadora Fabiana Ríos y Horacio Lores, del gobernante Movimiento Popular Neuquino.

Le restan dos socios para llegar a la mayoría y tener poder de decisión para definir las autoridades del cuerpo y de las comisiones que se elegirán en la sesión preparatoria del 24 de este mes, y para imponerse en cualquier otra votación. Lo urgente para el gobierno es tener quórum propio para poner el vigencia el Fondo del Bicentenario.

La distancia que Pampuro toma del Gobierno ya no es tan sutil. En noviembre se animó a decir que Cobos podría ser presidente de la Nación y la semana pasada, tras jurar como presidente del parlamento del Mercosur, sorprendió al señalar que no coincida con las declaraciones de Aníbal Fernández, respecto de que existía un “partido judicial”, una chicana a los magistrados por los últimos fallos adversos a los intereses de la Casa Rosada.

Por si fuera poco, las divergencias de Pampuro con el kirchnerismo comenzaron a materializarse. En Lanús, su distrito, el concejal Omar López, procedente del PJ orgánico que siempre se opuso al intendente kirchnerista Darío Díaz Pérez, dijo abiertamente tener un acuerdo con su coterráneo senador.

¿En qué consistía el acuerdo? ¿Qué puede prometer un legislador sin peso específico en intendencias y gobernaciones? Las especulaciones sobran, más aún cuando se recuerda que “Pepe” fue primero funcionario y médico personal de Eduardo Duhalde, y hasta insistió en 2002 para que acercarlo a Kirchner, entonces un gobernador de Santa Cruz con ilusiones presidenciales.

En 2005 Pampuro optó por el patagónico y enfrentó a Chiche Duhalde en la legislativa que consagró a Cristina Kirchner como senadora por la provincia de Buenos Aires.

Los aliados de Pepe

En el Senado cuentan a cinco legisladores que podrían pegar el portazo si Kirchner decidiera desplazar a Pampuro de la presidencia provisional del Senado.

Muchas voces del Congreso aseguran que esa opción fue barajada por Kirchner ante las sucesivas declaraciones antipáticas de Pampuro, pero el jefe de la bancada oficial, el kirchnerista Miguel Pichetto, habría frenado esa movida, sabedor de sus consecuencia inmediatas. El reemplazo que habían pensado en Olivos era el santacruceño Nicolás Fernández, sin dudas, el senador más kirchnerista del oficialismo.

Algunos de los reacios a seguir siendo mayoría automática en el Senado son el entrerriano Pedro Guastavino, la formoseña Adriana Bertolozi, la santiagueña Ana Corradi de Beltrán, el jujeño Guillermo Jenefres, y la riojana Teresita Quintela.

Todos tienen pocas razones para seguir haciendo los deberes que piden en Olivos. Quintela no guarda la mejor relación con el gobernador de su provincia, Luis Beder Herera, sensible a las dádivas oficiales al igual que sus colegas, y dejó su marca de independencia con su voto negativo a la resolución 125, en aquel 17 de julio de 2008.

Corradi de Beltrán tampoco tiene que ver con el gobernador radical kirchnerista Gerardo Zamora; y Bertolozi, si bien es la esposa del vicegobernador de Formosa, Floro Bogado, en esa provincia dan fe de que suele abundar en gestos de anarquía. Jenefres ya dio muestras de discrepancias cuando debió dar su posición en la ley de medios.

Guastavino es un caso a evaluar con detalle: fue vicegobernador de Jorge Busti hasta su último día de gobernador, en diciembre de 2007. Hoy el ex mandatario se muestra cercano a Duhalde y enfrentado a los Kirchner.

“Antes no se animaba nadie en el bloque, ahora ya están cansados de que los lleven a los cachetazos”, confiesa una fuente cercana a la bancada kirchnerista, conocedora de estos movimientos. Pero cualquier díscolo, antes de partir, debe resolver una controversia no menor: adónde ir.

Y el Peronismo Federal opositor ofrece en el Senado opciones disgregadas y personalistas con figuras avasallantes como Adolfo Rodríguez Saá, Juan Carlos Romero o Carlos Reutemann. Quizá en un futuro no muy lejano haya más destinos para contener a los peronistas distanciados de la Casa Rosada.