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Un juego de esgrimistas

viernes, 16 de abril de 2010

Por Ignacio Fidanza

La mirada lineal de la política sigue las peleas del Senado como un Boca-River, en el que una semana gana el oficialismo y otra la oposición. Lo cierto es que para una creciente mayoría de peronistas críticos de Kirchner, el negocio no es derrotarlo, sino tenerlo –hasta último minuto- sobre el filo de la navaja.


En el Senado la política se está tomando una revancha en grande, después de cruzar un largo desierto de disciplinamiento a fuerza de cheque y látigo, de mandoneos y ordenes iracundas. El dispositivo básico consiste en crear un grupo de senadores que no son ni oficialistas ni opositores, que navegan a media agua y se articulan y desarman según la semana en cuestión.

Un juego de esgrimistas, donde los verdugos de hoy son los héroes de mañana, que además cambia de protagonistas y obliga al Gobierno a iniciar negociaciones de cero. Así como Menem logró erigirse en la obsesión de la Casa Rosada, cuando creían resuelto el problema, amenazó Viana, Jenefes inició un imprevisto viaje y la formoseña Bortolozzi asestó el golpe final.

La mirada lineal sería que aún con todas esas maquinaciones, los peronistas disidentes no lograron voltear a Marcó del Pont. Pero en el aire de la intensa sesión de ayer, quedó flotando la sensación de una comedia planificada, con sus picos de drama “estoy sola y tengo miedo” y sus vueltas de campana sobre el final (Viana votando contra la coparticipación del impuesto al cheque y Menem ausentándose).

“No hacía falta que Viana vote la coparticipación del impuesto al cheque, Bortolozzi ya había dado quórum y Jenefes estaba afuera”, explicó con lógica implacable un operador vinculado a este trío, que según la ocasión se repartirá los roles de opositores y oficialistas.

¿Cuál es la ventaja de este alambicado juego? Forzar a los hasta hace poco implacables Kirchner a negociaciones extenuantes, semana a semana ¿Qué se negocia? Más allá de las fantasías de valijas llenas de dinero, lo cierto es que se trata de políticos que aspiran a extender su poder territorial y en consecuencia suelen reclamar herramientas para desarrollar ese trabajo, como lugares en las delegaciones locales de la Anses, la AFIP y la Aduana, por ejemplo. Herramientas administrativas que en las provincias otorgan no poco poder a quien las controla.

Estos líderes tienen en común que no son Gobierno en sus provincias. Es decir que “están sueltos” como dicen los peronistas. Enfrentados con sus respectivos gobernadores y con proyectos políticos para reemplazarlos, ninguna extorsión de obras o fondos que imagine Kirchner sobre sus provincias les hace mella. Es más, si se concretara, les resulta funcional porque debilita a sus adversarios internos.

Por eso, Kirchner se ve obligado a entablar una negociación directa –obviando a los gobernadores- y en consecuencia en comprometer recursos del Estado nacional para cerrarla.

Como es obvio, si se pasaran directamente a la oposición, el gobierno perdería la mayoría de manera definitiva en el Senado, y ya no habría nada que negociar. Lo interesante es mantener la incertidumbre.

El hombre que acorraló a los Kirchner

El cerebro de esta sofisticada trampa es el pampeano Carlos Verna a quien asesora un veterano de varias guerras, el ex senador Ricardo Branda. Verna y Branda son dos viejos lobos de mar que lideraron en los noventa la expulsión de Cristina Kirchner del bloque de senadores peronistas. Con la llegada al poder de los santacruceños sufrieron un largo ostracismo político y algunos problemas judiciales en el caso de Branda.

Maravillas de la política, hoy los Kirchner se ven forzados a solicitar su colaboración, placer divino que comparte Carlos Menem. Nada es casual. Lejos de la cantinela indignada de los opositores recalcitrantes, estos curtidos políticos encuentran más edificante crear el escenario para que a los Kirchner no les quede otro remedio que pedirles –de buenos modos- su respaldo.

Venganza acaso más interesante que propinarles una derrota estruendosa, es administrar su supervivencia legislativa. Y darse gustos notables como el que se obsequió ayer el “demonio” neoliberal de Menem, salvando al emblema del neokeynesianismo kirchnerista, la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont.

El peronismo demuestra una vez más que por algo el resto de las fuerzas políticas parecen jugar en una división distinta –por no decir inferior-. La foto de José Pampuro a las risas y abrazos con Menem es un mensaje durísimo a Kirchner.

Las fronteras entre el carcelero y los reclusos, para espanto del primero, se diluyen y por algún oscuro designio las paredes de su palacio empiezan a asemejarse a las del calabozo.

“Pampuro ya está de este lado”, exageró un peronista opositor. Pero lo cierto es que la magia del momento es que los lados –en el peronismo- se están borroneando. Y lo más notable, los Kirchner no pueden hacer mucho más que lanzar veladas amenazas al viento y resignarse.

Tiempo atrás, quisieron asustar a Pampuro con el eventual reemplazo del santacruceño Nicolás Fernández y cuando les avisaron que junto con el bonaerense se podían ir hasta diez senadores, tuvieron que embolsar la amenaza. Hoy les sucede algo parecido con Miguel Ángel Pichetto.

Prometen castigos que ya no están en condiciones de asegurar y desconfían –con razón- hasta de sus generales más cercanos. Esos mismos que se han dado la delicada tarea de administrar el declive de sus jefes. Nada nuevo, apenas una señal más de esa maravillosa capacidad que tiene el peronismo de reinventarse.

Video de las presiones a Adriana Bortolozzi dentro del recinto y su discurso

miércoles, 14 de abril de 2010

Video completo de la histórica situación en el Senado de la Nación, presiones a la senadora del FPV por Formoza, Adriana Bortolozzi VIDEO



Mientras habla Morales muestran cómo el oficialismo intenta que la senadora Bortolozzi desista de permanecer sentada. Se oye una voz de fondo que dice "La están presionando, es inaceptable esto",  y Pichetto le hablaba al oído a Bortolozzi. Aparentemente Rodriguez Saa habría sido el responsable de su presencia hoy en la banca.

En su discurso Bortolozzi dijo "Estoy acá por mi propia cuenta y riesgo" y concluyó  "Estoy sola, tengo miedo pero me voy a quedar acá todos los miércoles".  Ovación para Bortolozzi de toda la oposición. Entra el oficialismo a sus bancas en senadores.


Cuando se resolvió mal, se pagó con el más inequitativo de los ajustes: la inflación

jueves, 18 de marzo de 2010

Por Jorge Sarghini

Hay que resolver bien la relación entre las instituciones responsables del gasto público y las de emisión monetaria. Cuando se resolvió mal, se pagó con la injusta inflación.


Desde hace tres meses, oficialismo y oposición disputan en la encerrona que los colocó el debate sobre el uso de las reservas para el pago de los servicios de la deuda.

Poco o nada aportará ahora abundar sobre las críticas que recibió el Gobierno por su impericia técnica y desapego a las instituciones, ni tampoco detenernos en analizar el comportamiento -cuanto menos- errático de la mayor parte del arco opositor.

Considero que, a esta altura de los acontecimientos, sí vale la pena hacer el intento de aportar al debate algunos aspectos, a mi entender relevantes, que no hayan sido tratados y que podrían ayudar a la búsqueda de un posible camino de salida.

El Gobierno acude a las reservas porque entiende que la recaudación esperada, más todos los instrumentos de financiamiento -genuinos o no- que hoy tiene a su alcance, no son suficientes para sostener el nivel de gastos deseado (independientemente del monto autorizado por el Congreso) y a la vez cumplir con los compromisos de la deuda.

En primer lugar, el Poder Ejecutivo debería haber enviado al Congreso un proyecto modificatorio al Presupuesto vigente, y en ese ámbito ser tratado. Resulta evidente que no está en los planes oficiales rediscutir el Presupuesto y no es esa una tarea que deba asumir de manera unilateral la oposición, por lo que sólo le queda a esta última la ineludible responsabilidad de rechazar el decreto que crea el llamado Fondo de Desendeudamiento Argentino.

Tampoco basta con que el Congreso Nacional resuelva exclusivamente el dilema que plantea el uso o no de las reservas. Es claro que remediar por ley lo que el Gobierno pretendió por decreto sería un avance institucional importante y despejaría las incógnitas que el propio oficialismo instaló respecto de las posibilidades de default. Está muy claro que, caso contrario, si el uso de reservas no fuese aprobado por ley estaríamos ante un escenario imprevisible.

Entonces, ¿qué hacer para salir de esta encerrona? Como hipótesis de mínima, es necesario regular con criterio de eficiencia económica el uso simultáneo de los distintos instrumentos de financiamiento del BCRA al Tesoro Nacional. Esto no significaría, a mi criterio, negar la habilitación excepcional al uso de reservas para pagar los servicios de la deuda, ni tampoco modificar la normativa que regula los adelantos transitorios del Banco al Tesoro. En cambio, exigirá modificar por ley, el concepto vigente de reservas de "libre disponibilidad" y también establecer, por la misma vía, un criterio más restrictivo para la determinación de las utilidades que el Banco Central puede transferir al Tesoro.

A partir de la ley que autorizó el pago al Fondo Monetario Internacional se consideran reservas de "libre disponibilidad" a todas aquellas que superan el nivel en dólares de la Base Monetaria, y desde 2008, modificando interpretaciones históricas, el BCRA considera ganancias transferibles al Tesoro a aquellas que son meramente contables.

Bajo ningún concepto deberían ser tratadas de "libre disponibilidad" las reservas que constituyen contrapartida de pasivos en divisas del Banco, y nunca deberían considerarse ingresos del Tesoro aquellas utilidades que no se hayan realizado.

Nuestra experiencia histórica es motivo más que suficiente para que, de manera ineludible, resolvamos apropiadamente la relación entre las instituciones responsables del gasto público y las de la emisión monetaria.

Cuando se resolvió mal, se pagó con el más inequitativo de los ajustes: la inflación.

Sus consecuencias negativas sobre el ritmo de inversión, el poder de compra del salario, las jubilaciones y sobre el tipo de cambio real y en consecuencia, sobre la creación de empleo, del desarrollo del mercado interno y del comercio exterior, son innegables. El freno al crecimiento lo paga la sociedad en su conjunto y el deterioro del poder de compra de los ingresos fijos resulta un castigo particular para los que menos tienen.

La inflación no es sólo un fenómeno de origen monetario; reapareció entre nosotros en 2007 cuando se agotó el proceso de crecimiento con capacidad ociosa, y el desajuste entre el ritmo de evolución de la oferta y la demanda agregadas fue la causa principal. Su consolidación y sus preocupantes signos de aceleración actual obedecen a la falta de idoneidad en su tratamiento.

No obstante, desconectar dicho proceso de la evolución de los grandes agregados monetarios sería tan torpe como desvincular el comportamiento de esa variable con las necesidades del Tesoro en tiempos de debilidad fiscal y sin regulaciones adecuadas.

El conflicto está planteado y las condiciones políticas actuales no dejan lugar para las soluciones óptimas. Sin embargo, es posible encontrar un espacio para generar propuestas que permitan un camino de salida y, aprendiendo de la historia, minimicen los costos sobre el conjunto de la sociedad y en particular, sobre aquellos que menos tienen.

Pampuro entendió que la política es diálogo y si no es violencia

martes, 9 de marzo de 2010

Por Alfredo Leuco

Muchos de sus pares dicen que el presidente provisional del Senado es un pan de Dios. Es el tercer hombre en la jerarquía institucional después de Cristina y Cobos. José Pampuro, el que es puro pan, es médico pediatra y tal vez por eso está acostumbrado a tratar los problemas entre algodones. A ser amable, prudente y positivo .No hay un solo antecedente público en donde Pampuro le haya faltado el respeto a alguien.


Sus vecinos de Caballito dicen que es más bueno que el pan. Pepe, como le dicen sus pares de la política, cometió un pecado terrible en el mundo del kirchnerismo. Ofreció su mano negociadora, invitó un café para ver si hay mas espacios para los acuerdos y menos para las peleas furibundas de los últimos días. Y lo hizo sin consultar ni pedir permiso al matrimonio presidencial. Es que se trata de un pan integral. De alguien que ya tiene años en el peronismo y una trayectoria que lo habilita a manejarse con cierta independencia.

No está obligado a ser verticalista o a moverse dentro de la obediencia debida como hizo Mercedes Marcó del Pont. Es orgánico y respeta la investidura de Cristina o el liderazgo de Néstor, pero no se somete ni se arrodilla. Sabe que en política también tiene que ganarse el pan con el sudor de su frente.

Las cosas en el Senado, después del 28 de junio y de la elección de autoridades ya no son más pan comido para el oficialismo aunque el oficialismo se resista a digerir semejante pan duro. Pampuro entendió que la política es diálogo y si no es violencia. Verbal o de la otra. Sabe que para ningún gobierno es bueno aislarse. Quedarse solo y decir contigo pan y cebolla. Que si bien el horno no está para bollos hay que juntar voluntades, procesar diferencias, encontrar denominadores comunes y ampliar la democracia. Es muy conciente de que no solo de pan vive el hombre. Que hay que registrar la realidad y no ignorarla. Que flexibilizar sus posiciones y ceder en algo para conseguir otras cosas es parte del arte de la política.

Cuando no hay pan buenas son las tortas. Y hoy el kirchnerismo no tiene la mayoría en el Senado. El matrimonio tiene que aprender a gobernar con esa nueva realidad adversa. Les cuesta porque es toda una novedad. No están acostumbrados a pedir permiso ni a decir gracias o a sumar voluntades. Hasta ahora tenían los números para subirse a la topadora y pasarle por encima al que se le pusiera adelante con otras ideas y otros proyectos.

Pampuro sabe que asumir la nueva relación de fuerzas es llamar al pan, pan y al vino, vino. Asumir su condición de minoría. Reclamar y exigir que la oposición no les ponga palos en la rueda para gobernar pero reconocer las nuevas reglas del juego.

Néstor Kirchner sospecha de la gente como José Pampuro. Los considera débiles, cobardes e incluso traidores. Por eso mandó a frenar la operación dialoguista y ordenó que ocupara ese lugar Miguel Pichetto que cada vez tiene menos poder y recibe más retos de los Kirchner.

Pepe se corrió porque conoce al peronismo. Sabe que compañero significa compartir el pan pero no come vidrio. Sabe que si las conversaciones de Pichetto son hipócritas y un engañapichanga que solo busca comprar tiempo, el resultado será peor. Porque la confianza volverá a partirse en mil pedazos.

Sabe que si Néstor Kirchner está especulando para engañar nuevamente a la oposición todo se complicará. Será una victoria a lo pirro. Un autoengaño mas. Será pan para hoy y hambre para mañana.

La veloz licuación del poder

domingo, 28 de febrero de 2010

Por Eduardo van der Kooy

Los Kirchner perdieron el control del Congreso. También se les escurre el poder político. Así deberán gobernar dos años. No dan señales de intentar algún acercamiento. Sólo reparten palos a quienes los objetan. El papel de Menem, todo un símbolo de la realidad argentina.


Han perdido en apenas tres meses el control de Diputados y el Senado. No tienen siquiera tendido un puente de convivencia posible con la oposición. La enemistad con el Poder Judicial no debería medirse sólo por los fallos adversos que acumularon en las últimas semanas: en ese universo se torna intenso el sentimiento de malestar contra ellos.

Viven atormentados por cada línea o cada palabra de los medios de comunicación. Parecen haberle hecho, además, una cruz prematura a la relación con Washington, cuando a Barack Obama le restan todavía tres años en la Casa Blanca.


Así, o parecida, es la realidad que se encargaron de construir en los últimos meses Néstor y Cristina Kirchner. Para la mayoría del común de los mortales que habita la Argentina --según cualquier encuesta-- se trataría de una realidad preocupante.

El matrimonio supone exactamente lo contrario. Imagina o vive en otra dimensión. Los mansos empresarios que concurrieron la semana pasada a Olivos pudieron comprobarlo. Esa contradicción flagrante es la que siembra serias dudas sobre cómo podrá desarrollarse el tiempo político que falta hasta el 2011.

Los Kirchner acaban de lograr algo sin precedentes desde el retorno democrático. Resignaron el control del Congreso después de haberlo controlado por completo. Raúl Alfonsín nunca tuvo en su tiempo el dominio del Senado pero perdió el de Diputados recién con el traspié en las legislativas de 1987. Ni aún con la caída electoral de 1997 a Carlos Menem se le escapó el manejo de ambas Cámaras. Fernando de la Rúa no contó con ninguno de esos privilegios y su primera derrota en las urnas, en el 2001, significó también el colapso de su gobierno y la irrupción de una crisis gigantesca.

El problema no pareciera ser para el matrimonio sólo la pérdida de aquellos resortes institucionales clave para la gobernabilidad. Otro problema todavía insoluble es la veloz licuación del poder. Fue tan sorprendente el modo en que los Kirchner enmascararon la derrota de junio último imponiendo su agenda parlamentaria a la oposición, como la hemorragia que comenzaron a sufrir cuando en diciembre la oposición consagró su postergada mayoría en Diputados.

Habría resultado lesivo para ellos, entre varias cosas, el paréntesis estival que concluyó la semana pasada con la frustrada sesión preparatoria del Senado. ¿Por qué razón?. Porque el modo indecoroso con que el kirchnerismo cedió la supremacía en Diputados operó como una zapa en las filas oficiales.

También entre los senadores. El padre de esa derrota fue el propio Kirchner. Otro detonante fueron los errores del Gobierno al implementar el Fondo del Bicentenario para hacer uso de las reservas del Banco Central. Dejó al desnudo su intención de tratar de gobernar a través de los DNU y del ejercicio del veto, soslayando en lo posible al Congreso. La paridad de fuerzas existente a priori en el Senado se terminó volcando a favor de la oposición.

La resurrección de Carlos Menem como una estrella política, aunque sea fugaz, estaría desnudando varias cosas en forma simultánea. Por empezar, el grado de deterioro al que luego de seis años han llegado los Kirchner. La posibilidad de aplazar una derrota en el Senado --sólo eso-- que pondrá el timón de esa Cámara en manos opositoras, quedó a merced del dirigente que más vituperaron estos años y uno de los dos con mayor impopularidad en el juicio popular.

Nadie conoce cuánto la ausencia de Menem, que permitió al kirchnerismo romper el quórum, estuvo inducida desde el poder y cuánto obedeció a las diferencias reales que mantiene con un peronismo federal donde abundan generales pero escasean soldados.

La información seca apunta que el ex presidente fue refractario a un correo reservado que el kirchnerismo le envió a través de un empresario riojano. La historia no lejana, en cambio, permitiría la filtración de alguna duda: en aquellos días cruciales de la resolución 125, Aníbal Fernández, entonces ministro de Justicia, entabló una negociación con el ex presidente para que se ausentara de la sesión que terminó definiendo el voto de Julio Cobos. Menem padecía una infección pulmonar y hasta se hicieron los primeros trámites para su internación. Kirchner, advertido por asesores sobre las consecuencias que podía acarrear el ardid en medio del encrespado conflicto con el campo, instruyó a su ministro a dar marcha atrás.

Tampoco la dependencia opositora del respaldo de Menem para salir airosa sería una señal estimulante. Descubriría, bastante mas que en Diputados, su rudimentaria articulación. Y las dificultades para progresar con cada acuerdo. En esa oposición están los radicales y la Coalición de Elisa Carrió. Pero hay un peronismo disidente distinto al de Diputados. No suele ser tarea fácil negociar con Adolfo Rodríguez Saá, con el salteño Juan Carlos Romero o con el mismo Menem, que recurre siempre a los intermediarios. No suele ser sencillo tampoco interpretar a Carlos Reutemann.

Al margen de esas consideraciones, de las supuestas declinaciones del kirchnerismo o de la oposición, el regreso de Menem a la primera línea de la escena estaría indicando otra cosa: que la matriz del conflicto político que la Argentina arrastra desde el 2001 permanecería peligrosamente intacta.

La oposición asegura que Menem estará en su banca esta semana y que la porfía concluirá. El dio una pista similar. Las dificultades del conglomerado opositor, sin embargo, se reproducen y saltan a la vista. Las últimas tratativas con el ex presidente pasaron a manos de un puñado de diputados del PJ y de viejos sindicalistas. Los senadores parecieran haberse rendido. Esa debilidad, con certeza, no pasará inadvertida para el kirchnerismo.

Allí fantasean con un montón de cosas. La primera: que el ex presidente mantenga su conducta abstencionista. La oposición se vería así ante un brete. También elucubran otras superficialidades: la chance de un pedido de licencia del ex presidente. ¿De qué serviría? De nada, porque el quórum, en esa hipótesis, debería calcularse sobre 71 y no sobre 72 senadores como ahora. Las fantasías se extienden hasta la supuesta renuncia de Menem. Su reemplazante sería la kirchnerista riojana Alejandra Oviedo. Puros sueños: el ex presidente necesita los fueros para transitar con protección los últimos años en la política. Cuelgan de su espalda todavía varias causas judiciales.

Kirchner está dispuesto a que Cristina siga gobernando con el Congreso o sin él. Sabe que la pérdida de la mayoría en ambas Cámaras es irremediable pero también comprobó el miércoles que la llave para paralizar al Senado puede funcionar. ¿Será siempre así?. Ese es su mayor desafío: el kirchnerismo, aún bajo protesta, le responde. Pero cada cimbronazo haría mas vulnerable la solidaridad del conjunto. ¿Cuánto tiempo sorportaría el oficialismo el plan de no dar quórum?. Tanto como sea la convicción opositora de concurrir sin fisuras al recinto del Senado.

La presión pública, en ese caso, podría tornarse insostenible para esa legión de senadores oficiales. Quizás esa presión, a esta altura, le resbale a los Kirchner. Pero muchos legisladores permanecerán después del 2011 y aspirarían a desarrollar, en la nación o en sus provincias, una carrera política. Ninguno acompañó las opiniones de José Pampuro acerca de que aquellas actitudes "no caen bien en la gente". Pero una mayoría las comparte. Sólo no desean exponerse, como le ocurrió al vicepresidente del Senado, a las iras de Olivos.

Kirchner no está convencido todavía, pese a otro fallo adverso de la Justicia y a la reticencia de sus propios senadores, que al DNU del Fondo del Bicentenario haya que echarlo al cesto. Pero los propios kirchneristas aceptaron una negociación que propuso el peronista pampeano Carlos Verna, ahora alineado con la oposición. Aquel DNU se transformaría en proyecto de ley y contemplaría, como base, una coparticipación del 30% de las reservas del Banco Central (U$S6500 millones) que el Gobierno piensa utilizar para zafar del ahogo financiero. Miguel Pichetto, el jefe del bloque, y Nicolás Fernández intervienen en esas tratativas. La autorización la dió la Presidenta. ¿La convalidará su marido?.

Nunca está dicha la última palabra con los Kirchner. La palabra sigue siendo una herramienta que el matrimonio utiliza para dañar con desmesura. Volvió a escena un ex presidente belicoso, igual al que se había guardado por el problema de salud. Cristina también utiliza el lenguaje en una sola dirección y, a veces, hasta lo utiliza inoportunamente. ¿Cómo entender la crítica a Obama a días de su reunión con Hillary Clinton en Montevideo?. El enojo, en la Presidenta y en Kirchner, manda con excesiva frecuencia al pensamiento.

Esa práctica inocula sobredosis de tensión en la sociedad. Hace también de la política un territorio casi invivible. ¿Hasta cuando?. El interrogante habría disparado aprestos en la oposición. Francisco De Narvaez resolvió ser presidenciable. Mauricio Macri también. Ricardo Alfonsín se entusiasma con una encuesta de imagen que lo ubica encima de Julio Cobos. Eduardo Duhalde insiste. El gobernador Juan Urtubey quiere asomar en un peronismo que sigue dormitando.

Habrá que ver si alguno de ellos logra abrir una nueva puerta o si, al final, termina en el paisaje de una vieja política que, como lo muestra Menem, demora en irse mucho mas de lo pensado.

El Peronismo Federal no logra explicar el faltazo de Carlos Menem

viernes, 26 de febrero de 2010

Por Eduardo Tagliaferro

El Peronismo Federal, interbloque en el que se enrola Carlos Menem, no logra explicar el faltazo del riojano a la sesión preparatoria del miércoles. El puntano Adolfo Rodríguez Saá no descarta viajar a La Rioja para entrevistarse personalmente con él. Incluso evaluaba concurrir acompañado por el salteño Juan Carlos Romero.


El Adolfo, como llaman al histórico senador de San Luis, revisaba meticulosamente ayer cada uno de los contactos que había mantenido con el ex presidente para encontrar en qué punto falló la comunicación. En defensa de su jefe político, su compañera de bloque, Liliana Negre de Alonso, confió que el jefe de despacho de Menem –Nicolás De Vedia– le había dicho a Rodríguez Saá que el día de la sesión “el Carlo” lo esperaba en el despacho para tomar un café y charlar.

Los comentarios de Negre de Alonso intentaban atenuar el desplante que Menem hizo a todos los integrantes de ese espacio cuando afirmó: “No participé de ninguna negociación”, “no firmé ningún documento” y “no autoricé a nadie a hablar en mi nombre”.


Consultado por los periodistas parlamentarios, el radical Gerardo Morales, la cara visible del armado opositor, no quiso hablar de Menem. Se limitó a responder: “Rodríguez Saá y Romero son los encargados de estar en contacto con él”.

Ése fue precisamente el punto débil de toda la estrategia opositora. Nadie tuvo un contacto fluido con el riojano. Aunque Negre de Alonso exhibió un correo electrónico en el que el jefe de despacho de Menem aseguraba que éste pretendía continuar integrando las comisiones de Justicia, Asuntos Municipales, Defensa y Coparticipación además de sumarse a Relaciones Exteriores y a la bicameral del MERCOSUR.

Aunque se preocupaban por que su enojo no trascendiera, en voz baja los radicales subrayaban que los peronistas disidentes les habían ocultado información. Por ejemplo, la falta de contacto con Menem. De hecho la única información que habían tenido en todos estos días les había llegado a través de Julio Cobos, que se había comunicado telefónicamente con Eduardo Menem.

Teniendo en cuenta que en el mismo momento en que se realizaba la reunión preparatoria de la sesión ya había comenzado a trascender que el riojano no se presentaría, no hubo ningún plan alternativo para evitar el fracaso que finalmente sufrieron cuando el kirchnerismo abandonó el recinto y los dejó sin quórum. Ayer frente a las cámaras televisivas, Negre de Alonso sólo atinó a decir: “No sé qué pasó con Menem”.

Al margen de la interna peronista, en el resto del espacio opositor no descartan que una mano negra del Gobierno haya influido en el faltazo de Menem. Un senador opositor que a primera hora del miércoles se entrevistó con el actual subsecretario de Pesca, el chubutense Norberto Yahuar, comentaba que el funcionario le había adelantado horas antes de la sesión preparatoria que “a la oposición le faltaría un senador”. El dato se suma a la larga lista de especulaciones que rodean a la ausencia del senador por La Rioja.

Más allá de las gestiones que durante el fin de semana realicen los peronistas para sumar a Menem, lo real es que por el momento la oposición no modificó su estrategia. En diálogo con la prensa, Morales aseguró que “no hay ninguna modificación en la propuesta, no hay ninguna negociación en marcha con el oficialismo y no habrá ninguna negociación. Vamos a la sesión del miércoles que viene con los 36 senadores que firmaron el acta”.

Morales aprovechó para confirmar que su fuerza concurrirá el lunes a la apertura del período ordinario de sesiones. En la noche del miércoles, después de que el kirchnerismo bloqueó la preparatoria del Senado, Elisa Carrió se comunicó con el senador jujeño. Le transmitió su solidaridad y le dijo que ante la posibilidad de que el oficialismo impida el funcionamiento del Congreso habría que considerar la presencia en la Asamblea Legislativa en la que Cristina Fernández de Kirchner hará su discurso anual de apertura del período legislativo.

“Transmití mi solidaridad con la oposición del Senado, pero el Senado no se dio cuenta todavía de lo que pasó”, le confió Carrió a Crítica de la Argentina.

Senado: Mayoría Opositora hoy en la Sesión Preparatoria

miércoles, 24 de febrero de 2010

Por Eduardo van der Kooy

Quizás la última gestión rerservada del kirchnerismo en el Senado alcance a reflejar la precariedad política y el grado de desesperación que terminó por envolver a Néstor y Cristina Kirchner. Un hombre conocido del matrimonio, que no figura en la nómina de legisladores, tanteó a Carlos Menem con dos propósitos: arrancar su apoyo --o, al menos, su ausencia en el recinto-- para intentar neutralizar la ofensiva de la oposición que, hoy mismo, amenaza con poner fin al dominio oficialista en el Senado, del mismo modo que en diciembre sucedió en Diputados.

Cumplida esa ímproba tarea, aquel emisario se hubiera propuesto convencer al ex presidente sobre las bondades del DNU que le posibilitaría al Gobierno utilizar 6 mil millones de dólares de las reservas del Banco Central.


Si esa era la sorpresa con que el jefe de los senadores oficiales, Miguel Pichetto, pretendió asustar a la oposición, la jugada no tuvo, ni siquiera, el módico efecto de un espantapájaro. Los principales senadores opositores están seguros de los 37 votos con los cuales, aseguran, provocarán un nuevo cambio en la escena institucional. Menem, por otra parte, despachó sin demasiados miramientos, aunque con cordialidad, a aquel hombre político que, en nombre de los Kirchner, le propuso abrir un canal de conversación.

Que los Kirchner hayan pensado en el ex presidente como escape al laberinto en el cual parecen encontrarse encerrados, explicaría, entre muchas cosas, su presente político. Tampoco ese zarpazo hubiese sido salvador: el kirchnerismo ha quedado a dos votos de la oposición. "Pero pudo haber tenido un valor simbólico", explicó un legislador oficialista enterado de aquellas tratativas subterráneas.

Más simbólica resultó, en cambio, la comunicación del pampeano Carlos Verna. El senador terminó con un suspenso que alimentó conjeturas: apoyará a la oposición para que obtenga mayoría en todas las comisiones --aunque ceda al kirchnerismo la titularidad de varias de ellas-- y rechazará el DNU sobre las reservas del Central. Idéntica postura posee su compañera de provincia, María Higonet.

La irrupción de Verna terminó de consolidar el conglomerado opositor. Y derrumbó las esperanzas finales del kirchnerismo, incluída aquella misión discreta con Menem.

Todas las hendijas se fueron cerrando. La senadora correntina, Josefina Meabe, había desechado un acercamiento del ex senador Fabián Ríos. Este dirigente ocupa desde enero la presidencia del Banco Nación. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, supuso que en lugar de Meabe podría seducirse al también correntino José María Roldán. Pero el senador no se despega, por nada, del vicepresidente Julio Cobos.

Nadie sabe, además, si Menem le deslizó algún guiño al salteño Juan Carlos Romero. El senador y ex gobernador insistiría con una maniobra que no encuentra plafón: desplazar de la vicepresidencia primera del senado a José Pampuro. La jugada se vino pergeñando desde la semana pasada y algunos estruendos provocó en el Peronismo Federal. Dos de sus caras más notorias (Carlos Reutemann y Adolfo Rodríguez Saá) habrían atendido, en principio, la pretensión de Romero. Pero esa atención pareció desvanecerse al compás del comportamiento opositor.

Los radicales fueron los primeros en frenar el ensayo. Ni Gerardo Morales, el jefe del bloque de la UCR, ni Ernesto Sanz, el titular del partido, aprueban el desplazamiento de Pampuro. Esgrimen varias razones: el significado político que encerraría ese hipotético corrimiento. Fernando de la Rúa lo padeció cuando en el 2001 el PJ impuso a Ramón Puerta en el timón del Senado. En aquel momento la vicepresidencia de la Nación estaba vacante porque Chacho Alvarez había renunciado. El vicepresidente es ahora Cobos. La honda expansiva del desplazamiento podría rozarlo a él mismo y concederle a los Kirchner argumentos sobre el plan conspirativo que, de tanto en tanto, reflotan.

El radicalismo tampoco pelea en soledad. Elisa Carrió y su Coalición resisten cambios en la conducción del Senado. Un criterio similar logró imponer la mujer cuando en Diputados también un sector pequeño del PJ disidente impulsó el reemplazo vano del jujeño Eduardo Fellner.

Sólo un giro drástico e imprevisto en la estrategia opositora podría allanarle el camino a Romero y correr a Pampuro. También alguna novedad impensada de última hora alteraría el teatro imaginado para hoy: una sesión preparatoria donde la oposición está en condiciones de imponer su mayoría.

El oficialismo, aún con desventaja política, estaría dispuesto a dar quórum. Los senadores no desean repetir el espectáculo de Diputados, que tuvo un elevado costo para el oficialismo. Público y político. Desde aquel paso en falso, el poder de los Kirchner, en casi todos los órdenes, se ha ido desgranando.

A Kirchner le costaría atravesar ese mal trago, tal vez, más que a Cristina. El ex presidente bregó durante el fin de semana para hallarle algún escape a la encerrona del Senado. La Presidenta tendría una mayor cuota de realismo: "Si no hay posibilidades de acuerdo hay que bajar al recinto y votar rápido. Cuanto más rápido mejor", habría instruído ayer después de regresar de la cumbre en México, donde consiguió un respaldo regional por Malvinas.

A Cristina pareciera importarle mas concentrar las últimas energías políticas en el Fondo del Bicentenario. Ese DNU agoniza aunque, a juicio de ella, no estaría muerto.

La Babel de Olivos

domingo, 21 de febrero de 2010

Por Nelson Castro

“Qué difícil se ha puesto todo”, reconoció, a modo de desahogo, un legislador del oficialismo que viene padeciendo la nueva realidad que expresa el Congreso de la Nación, en el cual se dará, en los próximos días, una nueva batalla en la puja por el control del poder político entre el Gobierno y la oposición. Eso ocurrirá entre el miércoles y el jueves de la semana venidera, cuando se discuta y se vote la designación de las nuevas autoridades de las diferentes comisiones del Senado.



El tema, demasiado lejano de la siempre difícil cotidianeidad de la gente, es de enorme trascendencia para el devenir político del Gobierno. De concretarse lo que aventura la mayoría de los pronósticos, el kirchnerismo se encaminaría a la pérdida del control del Senado y, con ello, del Congreso en su totalidad. Para el matrimonio presidencial, la consecuencia de esta nueva realidad es simple y brutal ya que, en adelante, deberá negociar acuerdos con sectores de la oposición ante cada nuevo proyecto de ley.

A este tema de la presidencia de las comisiones hay que agregarle un hecho que podría hacer las cosas aún más complejas para el Gobierno: la designación de las autoridades de la Cámara alta. La historia es así: hasta ahora, la presidencia provisional del Senado le ha correspondido al oficialismo en la persona del senador José Pampuro, quien algún día, como tantos otros, contará los padecimientos a los que lo han venido sometiendo los Kirchner. ¿Cuál es la importancia de este cargo?

En tiempos menos turbulentos que los actuales, mínima. En el presente, muchísima. El presidente provisional del Senado es el que asume la presidencia del cuerpo cuando el vicepresidente no está, ya sea porque se halla de viaje, porque está a cargo del Poder Ejecutivo, porque renunció o falleció. Al hacerlo, en cualquiera de esos casos, asume todas las funciones del vice, una de la cuales es la de desempatar una votación en la Cámara, posibilidad que hoy día es muy alta. Por lo tanto, si la presidencia provisional del Senado quedara en manos de la oposición, las esperanzas del Gobierno de alejar la pesadilla de desempates parlamentarios perdidosos quedarían sepultadas.

Quienes fogonean esta posibilidad son los integrantes del Peronismo Federal. A la cabeza está el senador salteño, Juan Carlos Romero. Hasta ahora, en este intento lo acompaña la soledad: tanto el radicalismo como el socialismo ya han hecho saber que no apoyarán ninguna iniciativa de este tipo.

Por todo esto y mucho más, los días que corren son de actividad febril para Néstor Kirchner, quien ha venido gastando el teléfono para dar órdenes y ver qué se puede hacer para retener a los díscolos. Para esa tarea, el Fondo del Bicentenario para el Desendeudamiento y la Estabilidad es una pieza clave.

En el Senado, el oficialismo vive un aire de diáspora. Hacia el fin de la semana, un rumor muy fuerte hablaba de la posibilidad de una o dos deserciones más, las que aludían a legisladores provenientes de provincias del norte.

En pos de conseguir adhesiones para la aprobación del uso de las reservas del Banco Central, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, se ha pasado estos días hablando con los gobernadores. El escollo más difícil sigue siendo La Pampa. Allí, el gobernador, Oscar Jorge, defiende el proyecto sin cortapisas. El problema es que el senador Carlos Verna, no. Y el drama para el Gobierno es que en La Pampa el hombre fuerte del justicialismo es Verna y no Jorge.

De hecho, Jorge es un subordinado de Verna, quien, además, tiene una inquina personal contra Cristina Fernández de Kirchner que viene de su época de senadora, por un episodio de un supuesto tráfico de influencias que involucró al senador y del que la Presidenta se hizo eco cuando encabezaba la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara alta. Es un episodio que Verna ni ha olvidado ni, mucho menos, perdonado.

Pero hay otros gobernadores que poco a poco se van separando del kirchnerismo. Uno es el de Salta, Juan Manuel Urtubey. Sin embargo, el que tal vez más sorprendería es un mandatario provincial con el que compartirá el escenario el día de su reasunción de la presidencia del Partido Justicialista. Se trata de Jorge Capitanich. Sus contactos con Alberto Fernández son una especie de catarsis en donde desgrana sus diferencias, pesares y temores hacia Néstor Kirchner.

Es por eso que la Presidenta finalmente aceptó una sugerencia de Julio De Vido, para reunirse con empresarios la semana que entra. En ese encuentro, piensa hablarles de la necesidad de aumentar la producción como vía para contener la inflación. Les dirá que el objetivo del Fondo del Bicentenario –al que jocosamente tanto oficialistas como opositores han bautizado con el nombre de “aloe vera”, debido a la variedad creciente de usos a los que se lo pretende destinar– será el de atender las demandas de financiamiento que exigen la inversiones requeridas para estimular la producción.

La idea de la jefa de Estado es que esos mismos empresarios hagan lobby ante legisladores y gobernadores para logar su aprobación.

Ante el temor del fiasco legislativo, el Gobierno está buscando también algún atajo de tipo judicial que le permita hacerse de los 6.569 millones de dólares del Fondo del Bicentenario, antes del comienzo de las sesiones ordinarias del Congreso.

La apuesta se dirige a la Cámara en lo Contencioso Administrativo que debe resolver la apelación ante la Corte presentada por el Gobierno ante los sucesivos fallos adversos –tanto de la jueza María José Sarmiento como de la Cámara– durante el mes de feria judicial. La aspiración del Ejecutivo es que junto con el otorgamiento del recurso extraordinario que conduzca el caso ante la Suprema Corte, se dicte un efecto suspensivo de los dos fallos adversos.

“Legalmente esto podría ser posible, pero sería cuestionable luego de dos sentencias adversas tan contundentes que indican la prohibición de usar esa plata antes de un dictamen del Congreso” reconoce una fuente judicial que responde al kirchnerismo.

“Sin el Fondo del Bicentenario, los números no cierran” confiesa una voz del kirchnerismo. El agujero del déficit fiscal es grande; se trata de un verdadero agujero negro. Por eso es que Néstor Kirchner no le perdona a Amado Boudou la impericia con la que manejó el tema del Fondo y de la salida de Martín Redrado.

La estrella ascendente de la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, es una muestra del retroceso del ministro de Economía en la Babel de Olivos, desde donde el ex presidente en funciones arropa su sueño de reelección, ensombrecido por la pesadilla de la realidad.

Alerta roja en Olivos: Consenso Opositor en el Senado

sábado, 13 de febrero de 2010

Por Alexis Di Capo

El gobierno ya tiene su obsesión número 2 (la número 1 es aprobar el Fondo del Bicentenario). Se trata de impedir que el salteño Juan Carlos Romero sea el nuevo Presidente Provisional del Senado reemplazando al bonaerense Juan José Pampuro. El acuerdo entre el Peronismo Federal, la UCR y Carlos Verna está casi cerrado y tendrían mayoría de votos.

Hay algunos casos difíciles, por ejemplo María Eugenia Estenssoro tiene expresas instrucciones de Elisa Carrió de no apoyar la postulación de Romero. Y similar resistencia manifiesta Luis Juez.

El clima, hasta ahora, es de consenso opositor para ir por todo en la sesión preparatoria del 24, es decir, por la Presidencia Provisional y por la Vicepresidencia para un radical.

Alerta roja en Olivos

Kirchner sufre la pesadilla de un nuevo 3 de Diciembre, pero mucho peor, porque en aquella ocasión la subsistencia de Eduardo Fellner en la presidencia de la Cámara le permitió al oficialismo disimular su derrota. Ahora, en cambio, si Romero desplaza a Pampuro, el escenario es sombrío para el gobierno. Y más todavía por cuanto es probable que Julio Cobos termine renunciando a la Vicepresidencia en los próximos meses, lo que haría que Romero pase a presidir las sesiones de la Cámara y que el Peronismo Federal crezca adentro y afuera del Congreso.

Medidas desesperadas

Kirchner le ordenó a Miguel Ángel Pichetto y Nicolás Fernández que encuentren una solución para retener la Presidencia Provisional, aunque sea sacrificándolo a Pampuro. Las relaciones de éste con el ex presidente hace rato que se enfriaron.

Horas después de la derrota del oficialismo el 28-j del año pasado, Pampuro corrió con Daniel Scioli a abrazarse con Luciano Miguens y Mario Llambías en la Rural. Y tiempo después aclaró que él no hablaba con Kirchner desde largo tiempo atrás. Éste sospecharía que el ubicuo senador hace rato que se entiende de vuelta con sus padres políticos, el matrimonio Duhalde.

Así es que el seguimiento que sufre Pampuro por parte de la Secretaría de Inteligencia implicaría en los últimos meses un trato especial en relación al resto de los senadores. Su vida privada estaría siendo investigada hasta en los más mínimos detalles, que incluirían, por ejemplo, sus compras con tarjetas de crédito en la sección sadomasoquista de varios sex-shops. La concurrencia de Pampuro a algunas fiestas especiales, como revela la foto, también llena los archivos del espionaje local.

Todo esto, en el código estalinista que reivindica Diana Conti, podría ser útil para que Pampuro recuerde a quién le debe obediencia. Pero el caso es que la situación se está desbordando por el acuerdo UCR-Peronismo Federal-Verna.

Kirchner piensa ahora seriamente en promover al santacruceño Nicolás Fernández, hombre de la mayor confianza de CFK, como relevo de Pampuro. Fernández creció políticamente en los últimos tiempos, pero es dudoso que logre recuperar la mayoría para el oficialismo.

El fin de la hegemonía oficial en la Cámara Alta

viernes, 12 de febrero de 2010

Por Atilio Bleta

La oposición se apresta a propinarle una dura derrota al kirchnerismo en el Senado al contar con los 37 votos necesarios para ganar la mayoría en las comisiones. Si no hay alguna deserción, en la sesión preparatoria del próximo miércoles 24, los bloques opositores estarán en condiciones de formalizar el fin de la hegemonía oficial en la Cámara Alta.


Fue lo que sucedió en Diputados en diciembre y si se concreta lo anunciado por la oposición en el Senado, por primera vez desde que gobierna el kirchnerismo, los legisladores de la UCR, del PJ disidente, la Coalición Cívica, el socialismo y el resto de los bloques estarán en condiciones de imponer la agenda parlamentaria.

Esto quiere decir que la oposición tendrá la oportunidad de priorizar los asuntos a tratar y llevar a los respectivos recintos, temas tales como una ley para repartir el impuesto al cheque en forma equitativa entre la Nación y las provincias y no como ocurre ahora que el interior recibe sólo el 15 por ciento de los más de 20 mil millones de pesos que el fisco recauda al año con este impuesto. Y también, por caso, dar curso a una ley que reforme la composición del Consejo de la Magistratura y termine con la mayoría oficial en este organismo que se ocupa de designar a los jueces y juzgar sus conductas. Es un paso que muchos opositores consideran clave para que los jueces "fallen con más libertad".

El jefe del bloque oficial, Miguel Pichetto, comprobó el jueves que la amenaza opositora va en serio y por eso ayer tuvo que reconocer que el kirchnerismo "está en dificultades". No obstante aseguró que "el oficialismo no se va a arrodillar y aceptar semejante imposición: nuestra voluntad es ir al recinto y que se vote. Algunos peronistas tendrán que explicar después por qué votaron en contra del Gobierno", remarcó visiblemente disgustado.

Pichetto admitió también que tiene problemas para aprobar en el Senado el DNU que crea el Fondo del Bicentenario, aunque todavía presiona a los dos peronistas pampeanos acaudillados por Carlos Verna, y a la liberal correntina Josefina Meabe, para volcar la votación en su favor. Los tres se declararon "no alineados", pero en la pelea por las comisiones se alinearon con el arco anti K. De hecho, Meabe se hizo representar en las negociaciones por Verna, que afina el lápiz del reparto de cargos junto al radical Gerardo Morales y el peronista disidente Adolfo Rodríguez Saá.

El problema para el Gobierno es que la oposición reunida cuenta con los 37 votos necesarios -la mirad más uno del Cuerpo- para conseguir mayoría en las 25 comisiones y en la bicameral que administra la biblioteca del Congreso.

El control de las comisiones es fundamental para definir el trámite parlamentario de todo proyecto. Cada comisión funciona como si fuera una Cámara en pequeño: por votación designa al presidente y la mayoría propone qué iniciativas tendrán prioridad.

Pero además el reglamento del Senado establece que hacen falta la firma en cada comisión de ocho senadores (la mitad más uno) para que un proyecto de ley tenga dictamen y quede habilitado para ser discutido en el recinto. Ergo, el que tiene mayoría impone el rumbo y define las prioridades.

Para Pichetto esta actitud de la oposición "es obstruccionista y busca impedir que el Gobierno gobierne y afecta la institucionalidad". Planteos similares a los que el oficialismo hizo cuando la oposición tomó el control de las comisiones de Diputados, en diciembre pasado. Pichetto pide ahora que al menos el oficialismo tenga mayoría en las comisiones de gestión.

Los bloques opositores conceden al kirchnerismo cinco comisiones consideradas clave: Asuntos Constitucionales, Acuerdos, Relaciones Exteriores, Justicia y Defensa, Pero insistieron con el criterio de tener mayoría de 8 miembros sobre 15 en todas las comisiones. Además la oposición quiere presidir 14 de las 26 comisiones. Sin acuerdo, se definiría por votación en la sesión preparatoria del miércoles 24.

Los Estados provinciales contra el Gobierno Nacional por la distribución de recursos

martes, 22 de diciembre de 2009

La oposición parlamentaria del Senado busca delimitarle las parcelas al gobierno nacional en materia de coparticipación y de reparto de recursos federales. Para ello, un grupo de senadores de distintos bloques pasará hoy por el despacho del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, con el objeto de ofrecerse para participar en las causas que por los motivos referidos sean abordados por el Alto Tribunal.

Se trata de pedirle a Lorenzetti que los incorpore en calidad de “Amicus Curiae” (Amigos del Tribunal, en latín) en las causas iniciadas por los Estados provinciales contra la Nación por la distribución de recursos. Son cinco las que están en espera: Las iniciadas por las provincias de San Luis, Santa Fe, Catamarca, Córdoba y Corrientes.

De esa manera, los legisladores, en su condición de representantes de los intereses de sus provincias, podrán aportar informes, pruebas e iniciativas, cuando la Corte comience a tratar algunos de los asuntos en cuestión.

Los opositores consideran que puede reunir una cantidad de legisladores que ponga en aprietos al kirchnerismo en un tema tan sensible para el Gobierno en su relación con las provincias, como es el manejo de la "caja grande".

Los promotores de la movida –el jefe del bloque de senadores de la UCR, Gerardo Morales, y el referente del Inter-bloque Federal, Adolfo Rodríguez Saá– confían en sumar al menos 34 senadores del radicalismo, el Peronismo Federal y de representaciones unipersonales (como el socialista santafesino Rubén Giustiniani) y provinciales (como el renovador salteño Juan Agustín Pérez Alsina o el cordobés Luis Juez). Aunque, hasta ayer, eran 28 los legisladores que habían estampado la firma. La cita es a las 17.30 en el Palacio de Tribunales.

Además de los mencionados, se esperaba la presencia de los justicialistas disidentes Carlos Reutemann, Juan Carlos Romero, Hilda Duhalde y Carlos Menem, entre otros.

Los senadores le entregarán a Lorenzetti un documento con su pedido. El mismo fue elaborado, en una reunión realizada la semana pasada, por Morales y Rodríguez Saá, junto con los radicales José Cano (Tucumán) y Alfredo Martínez (Santa Cruz) y los peronistas Romero, Sonia Escudero (Salta) y Liliana Negre (San Luis). Y fueron asesorados por el diputado radical Ricardo Gil Lavedra (constitucionalista y ex integrante de la Cámara Federal que juzgó a las Juntas Militares).

Los que están bajo la mirada de oficialistas y opositores son los senadores peronistas por La Pampa, Carlos Verna y María de los Angeles Higonet, quienes según trascendidos harían una presentación similar pero por sus propios medios por motivos políticos.

De acuerdo con los artículos 116 y 117 de la Constitución Nacional, cuando una provincia tiene un litigio con el Estado Nacional por temas federales toda demanda debe iniciarse ante la Corte Suprema.

Fuente: Cronista.com

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Movimientos de los distintos bloques del Senado bonaerense

lunes, 3 de agosto de 2009


Con los números a la vista, el oficialista FpV/PJ alcanza la cifra pura de 18 senadores en un cuerpo de 46. Voceros de la bancada aseguran que el senador electo por la lista del FpV -en 2007- hoy vinculado al ConFe, Carlos Ferreyra, seguirá en el bloque, pero sólo ellos creen esta afirmación, aunque parece estar a gusto con el juego y demora definiciones.


También el bloque del Gobierno considera hoy como una aliada incondicional a Viviana Arcidiácono, la senadora de la tercera que aportó la lista de Unión PRO en las legislativas de 2007 y que luego mutó su posición tras la intervención partidaria en la provincia. Esta legisladora se ha mostrado muy cercana al bloque que conduce Osvaldo Goicoechea en este último tiempo.


Tampoco se descarta, en el oficialismo, la posibilidad que se logre algún grado de entendimiento con el denarvaísta independiente José Nieto, hoy titular del monobloque de UCyB.


Los representantes del ACyS, en sus cuatro patas -a saber GEN, UCR, ARI y ConFe-, no parecen estar dispuestos a mostrarse como los poderosos de este ámbito. La responsabilidad parece haberles llegado demasiado pronto e inesperadamente. El número puro de esta expresión electoral es también 18.


El esbozo de una “negociación total” donde aristas fundadores y radicales de vieja data, rebeldes y circunstanciales aliados del oficialismo debían definir un frente de negociación único hizo estallar el precario equilibrio electoral.


Más allá de las expresiones públicas de buscar la posibilidad de conformar un bloque único, la realidad política parece indicar que eso costará más de lo pensado para Unión PRO, con sus tres referencias políticas.


Los seguidores del Ing. Mauricio Macri, Francisco De Narváez y del Ing. Felipe Solá también dejaron atrás la etapa electoral e ingresaron rápidamente a la política, donde las cargas parecen invertirse.


Mientras Macri y De Narváez ajustaron al ex gobernador Felipe Solá en los tiempos de campaña, éste empieza a cobrarse algunas cuentas políticas. En la Cámara alta provincial Solá puede encontrar a ex integrantes de su gabinete que pueden sumarse a su tropa, como es el caso de Ricardo Bozzani, hasta hoy integrante de la bancada del FpV/PJ.


Ciertas definiciones que circulan por los pasillos legislativos, tales como que De Narváez “cobrará” en Senado y Macri en Diputados, es decir que hombres de su espacio ocuparían los principales cargos, no hace más que ensanchar la figura de “interlocutor indispensable”, para el oficialismo, de Felipe Solá.


Ante este panorama el oficialismo perece decidido a ir en búsqueda del necesario equilibrio evitando los extremos de los grandes espacios políticos electorales con identidad propia más allá del sello electoral último.


Por un lado, extiende su mano a los felipistas vía Julio Salemme, electo en las pasadas elecciones como senador de Unión Pro y actual integrante de la bancada del FpV/PJ, y llega hasta tantear la independencia de algunos denarvaístas y macristas.


Por el otro, privilegia el diálogo con la UCR en pos de la “gobernabilidad” y mete presión en el precario acuerdo opositor. En definitiva, el número que se busca es 24, el del quórum, y una vía para los dos tercios llegado el momento. En principio, estamos hablando de unos seis senadores.


Actualmente dos de las tres vicepresidencias son ocupadas por oficialistas y la restante por la CC; las dos secretarías y sus prosecreatrías son también hombres del oficialismo.


Los opositores no pelearán por la presidencia, pero sí está en juego la Vicepresidencia I, II y III junto a las dos prosecretarias ya que se descuenta que las secretarías quedaran para el presidente del Cuerpo.



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