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Tiremos manteca al techo: El Tango-10 llevó a Florencia Kirchner a un cumpleaños en Río Gallegos

jueves, 15 de abril de 2010

Mientras Cristina Fernández y su marido Néstor estaban en Estados Unidos, su hija Florencia viajó a Río Gallegos en un jet presidencial para asistir al cumpleaños de una amiga, un jet que regresó a Buenos Aires y luego volvió, la pasó a buscar y la llevó de regreso a Capital Federal.




En una maniobra con estricta reserva, el Tango-10 arribó al aeropuerto internacional Piloto Fernández de Río Gallegos el pasado viernes 9, a las 21.06, con una sola pasajera: Flor K. Rápidamente, el jet ingresó al playón de carreteo, se acercó a uno de los hangares de la Fuerza Aérea y se detuvo cerca de una Toyota Hilux, donde dos custodios esperaban a la hija presidencial, informó la agencia local Opi Santa Cruz . A los pocos minutos, el jet volvió a despegar, esta vez sin pasajeros, con destino a Buenos Aires.

Florencia llegó a Río Gallegos el fin de semana para asistir al cumpleaños de una de sus amigas con las cuales cursó los estudios en el Colegio religioso María Auxiliadora. Y rápidamente regresó a Buenos Aires, en el mismo avión que la llevó a Santa Cruz. El lunes 12 el T-10 tocó pista, vacío, a las 13:55hs, y cumpliendo el protocolo ordenado, los pilotos dirigieron la máquina hacia la zona de hangares de la FAA dentro de cuyos galpones el avión permanece invisible a ojos indiscretos.

Allí, cuando una camioneta se acercó y de ella bajó Florencia que recorrió un corto trecho y subió rápidamente las escalerillas de la máquina. Minutos después el avión perteneciente a la flota presidencial abandonaba la pista con un solo pasajero abordo más la tripulación, rumbo a Capital Federal

Fuente: Perfil

Macri complicado, Carrió furiosa y Kirchner en silencio

viernes, 9 de abril de 2010

Por Gustavo Sylvestre


Mauricio Macri ha quedado al borde de un posible procesamiento en la causa que se investiga el espionaje ilegal en la Ciudad de Buenos Aires. Lo admiten sus íntimos, y también las fuentes de tribunales que deslizan “está complicado”. Desde el entorno de Mauricio Macri admiten que, en esta instancia del proceso judicial, la única estrategia que tienen es la de la “victimización” ante la sociedad y “culpar” al kirchnerismo por el mal momento de su jefe político.


Desde hace varios días el macrismo sabía que se venía la citación para Macri. Se complica la situación institucional del gobierno porteño teniendo en cuenta que Macri, su Ministro de Seguridad y Justicia, Guillermo Montenegro, y el ex de Educación, Mariano Naradoski, están imputados como encubridores y parte de una posible asociación ilícita.

Tal vez el macrismo vuelva a cometer el mismo error que en su momento cometió con el “Fino” Palacios: subestimaron las denuncias que pesaban sobre el ex comisario de la Federal, lo defendieron a capa y espada y, finalmente, lo tuvieron que echar del Gobierno cuando la justicia cayó sobre él. Les pasó con Ciro James, con el ex Comisario Chamorro, y más recientemente, con otro comisario cuestionado por la Justicia.

El juez Oyarbide avanza en la investigación tras el respaldo que le dio la Cámara Federal ordenándole ampliar la investigación en torno al “Fino” Palacios, que finalmente puede terminar salpicando a Macri.

A todo esto, la oposición en la Ciudad de Buenos Aires que ha demostrado tener una actuación bastante pobre en distintos temas que se plantean en la Legislatura, ha comenzado a analizar la posibilidad de una interpelación al Jefe de Gobierno, una Comisión Investigadora, y algunos hasta arriesgan la posibilidad de iniciar un proceso de Juicio Político.

Lo cierto es que, hasta este momento, el macrismo no ha dado respuestas contundentes sobre el espionaje ilegal armado por Ciro James y el Fino Palacios, que la Justicia ha determinado formaban parte de una asociación ilícita armada para efectuar las pinchaduras con la cobertura legal de los jueces misioneros.

¡Otra vez el quórum!

Elisa Carrió está hecha una furia desde hace algunas semanas, y ayer abandonó la Cámara de Diputados acusando a algunos integrantes de la oposición de ser los responsables del fracaso de la sesión en la cámara baja. “Los problemas son nuestros, son funcionales al kirchnerismo y ellos se los están llevando puesto”.

La acusación de Carrió estuvo destinada a algunos integrantes de los bloques de centroizquierda, que ayer no bajaron al recinto, negociando un proyecto del diputado Sabbatella por el tema de las reservas. Aunque no lo digan públicamente, algunos diputados de la oposición realizaron cuestionamientos al plenario de las comisiones de asuntos constitucionales y de finanzas, porque no habrían actuado reglamentariamente en forma correcta, tras el dictamen para la anulación del DNU.

“Hay que barajar y dar de nuevo... hay que lograr el consenso que habíamos logrado el 3 de diciembre del año pasado..., hay que bajar algunos egos personales y poner en funcionamiento la Cámara”, decía ayer un activo diputado del peronismo federal.

En el Senado, la picardía política de Carlos Menem arrastró a un nuevo papelón a la oposición. Todos lo esperaban, pero el riojano, disconforme con el reparto que le habían dado en algunas comisiones, se dio el gusto de hacerse sentir importante y “subir” su precio político.

La responsabilidad por la falta de quórum está tanto en oficialistas como en opositores, que deberían de una vez por todas, abandonar la estrategia de “esconderse detrás de las cortinas”, y dar los debates con altura que la sociedad se debe.

¿Y Kirchner?

¿Qué le pasa al ex Presidente Néstor Kirchner que ha dejado de participar en actos públicos, ha dejado de lado los discursos duros contra todos, y daría la impresión, se ha llamado a un prudencial silencio en la residencia de Olivos?

“La está dejando jugar a Cristina”, explica un kirchnerista que lo visita asiduamente en Olivos. “Después de mucho tiempo, finalmente se dio cuenta que la Presidenta es Cristina y la tiene que dejar hacer”, acota nuestro informante, que agrega: “Nos ha prometido que le va a dejar la cancha a Cristina... Se ha dado cuenta que la tiene que dejar ejercer... Él sostiene que éste va a ser un muy buen año para el país y que Cristina se tiene que llevar los galardones” opina el kirchnerista, que acota: “Néstor se dedicará, en silencio, a tejer nuevamente el espacio político que lo llevó a la presidencia, con vistas al 2011”.

Moyano es la “bestia negra” de los radicales que se preparan para gobernar

sábado, 20 de marzo de 2010

Por Ignacio Fidanza

Si las elecciones fueran hoy muy probablemente Julio Cobos será electo presidente. Incluso las encuestas más oficialistas, como la que hizo hace 15 días Analía del Franco, señalan que en un eventual ballotage Cobos gana contra Kirchner, pero también contra Macri.


Se comenta mucho en el mundo político sobre el presunto “desgaste” que sufre el vicepresidente, sobre como con el correr de los meses atenúa el brillo de su estrella. Pero se trata de un fenómeno que se extiende a toda la clase política de manera que en términos relativos, Cobos continúa liderando la consideración popular.

Como sea, en el radicalismo reconocen que Ricardo Alfonsín está creciendo y que eventualmente podría haber una interna para definir la postulación radical. “La gente nos mira y piensa que estamos locos, que tenemos al mejor candidato y nos dedicamos a complicarlo, y tienen razón, pero así somos los radicales, seguro que vamos a ir a una interna”, afirmó divertido un importante operador del centenario partido que apoya al vicepresidente.

De cualquier manera, las preocupaciones entre los radicales que deciden, exceden largamente el marco de la interna. “Nosotros somos un partido de gobierno, no como esas fuerzas testimoniales como los socialistas o la Coalición Cívica”, agregó despectiva la fuente consultada, para desarrollar el tenor de los temas que hoy ocupan a la cúpula de la UCR.

De hecho, ya se descarta que Lilita Carrió los enfrentará y hasta no dudan que Néstor Kirchner aprovechará esa contradicción para golpear a Cobos, generando escenarios y aportando por vía indirecta “elementos” a la diputada, que ceben su odio contra el vicepresidente. “No hay acuerdo Kirchner-Carrió, pero igual el gobierno puede utilizarla, la política tiene maneras más sutiles de conseguir sus objetivos”, agregó.

En ese marco, la idea que crece en la usina que rodea a Cobos es aguardar que se presente otra oportunidad como la 125, algún escenario de empate en el Senado de fuerte impacto social que exija su voto. “Le metería así una última piña a Kirchner y después renuncia a la vicepresidencia para hacer campaña”, se entusiasman los radicales imaginando un último spring triunfal de este tímido maratonista que están empezando a respetar.

“Un hombre que traicionó con éxito dos veces seguidas merece nuestros respetos, es un diamante en bruto”, festejó un curtido dirigente radical.

La “bete noir” del vicepresidente

En la mesa de arena del círculo íntimo del vicepresidente una hipótesis se destaca, al analizar los probables conflictos que enfrentaría una presidencia de Cobos. El recuerdo de la salvaje huelga de camioneros que detonó la caída del chileno Salvador Allende hoy afiebra la mente de los radicales.

Es que en esos círculos se teme mucho más a Hugo Moyano que a Néstor Kirchner. Y la explicación se sencilla: el ex presidente es un político en retirada, que como Menem en el 2003 cosecha rechazos que rondan el 70 por ciento. Es decir no hay manera que pase una segunda vuelta. De manera que su capacidad de daño una vez que deje el poder será, como sucedió con el riojano, acotada.

“El peronismo no lo quiere y la sociedad lo rechaza, Kirchner no es el peligro mayor”, sostienen. En cambio el camionero tiene en un puño la red logística del país. Camiones, trenes, puertos le responden. Y en se marco ya organizó su plan de salida y resistencia si tiene que abandonar la CGT.

Moyano mantiene latente la CATT, una confederación del transporte que reúne a todos los gremios del sector y que en los hechos será su CGT paralela si al concluir el ciclo kirchnerista debe abandonar la conducción de la central obrera. Con ese instrumento puede decretar medidas de fuerza que paralicen la economía, el comercio exterior y el abastecimiento interno del país.

Frente a este poder, es que los operadores mas experimentados que hoy rodean a Cobos ya tendieron lazos con la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo y con los “gordos” de la CGT, que en una replica de lo que sucede en el peronismo con Kirchner, ya no ven la hora de sacárselo de encima.

Sin embargo, reconocen que incluso esas alianzas pueden ser insuficientes para frenar al camionero si este decide lanzar una batalla frontal. Ni siquiera hay que remontarse al caso de Allende. Fernando de la Rúa, otro presidente radical, vio evaporarse el poder de sus manos luego que Moyano hiciera estallar el caso de la “Banelco” en el Senado.

“Si entra en esa dinámica puede terminar preso, hoy ya se le conocen demasiado los trapitos sucios”, advierte sombrío uno de los hombres más fuertes del centenario partido. La frase confirma así la crónica inconsistencia de los planteos del radicalismo para enfrentar al sindicalismo peronista. Inexorablemente cuando se profundizan las preguntas, las respuestas siempre terminan en la fantasía de la prisión, para resolver un problema político al que no le encuentran salida.

Elecciones anticipadas sin internas abiertas

En la cúpula del radicalismo crece la percepción de un anticipo de las presidenciales para marzo o abril. “Kirchner sabe que no pasa el ballotage, pero necesita llegar a la elección con algo de poder y caja, con el país relativamente ordenado para negociar la transición”, afirmó a este medio uno de los asesores del vicepresidente.

Con el déficit y la inflación disparándose, los economistas radicales estiman que más allá de marzo o abril, la situación se deteriorará de manera acentuada con la consiguiente licuación el poder del gobierno. “A diciembre del 2011 llegarían en jirones sin capacidad de negociar nada, no se pueden permitir ese riesgo, hay gente que quiere verlos presos”, se sinceró la fuente.

Hipótesis que se completan con la sensación de que la promocionada reforma electoral finalmente quedará en los escritorios de Florencio Randazzo y Juan Manuel Abal Medina. “Kirchner puede ganar la interna a nivel nacional pero perder la provincia de Buenos Aires y si pierde la provincia pierde el poder, es otro riesgo que está imposibilitado de asumir”, agregan. Acaso el trabajo de zapa que Eduardo Duhalde está realizando en el Conurbano apunte a ese objetivo.

El atajo para sacar de la cancha a Kirchner sería así concentrar todos los esfuerzos en la interna bonaerense. Derrotado allí, su menguado liderazgo en el peronismo se evaporaría de manera definitiva.

Escenarios posibles que no ocultan la ambigua sensación de euforia por un regreso al poder que ya se palpita y la eterna angustia que se apodera de los radicales al vislumbrar los desafíos del poder. “Vamos a recibir una inflación del 30 por ciento, el país super endeudado, un déficit monumental, una red de subsidios imposible de mantener y tarifas ridículas”, se lamenta resignado el operador que ante la pregunta final: “¿Ya aprendieron a gobernar?”, se ríe cómplice y sólo suelta un murmullo inteligible.

Papelón de Víctor Hugo Morales frente a los periodistas más prestigiosos de Argentina

sábado, 13 de marzo de 2010

Por Luis Majul


El martes pasado, en el auditorio del anexo del Congreso de la Nación, el prestigioso comentarista y relator de fútbol Víctor Hugo Morales hizo algo que sorprendió a la mayoría de los presentes y dejó atónito y triste a quien esto escribe. Morales descalificó a El Dueño con un tono agresivo. Dijo, entre otras cosas: “Llamar investigación al libro de Luis es faltarle el respeto al periodismo de investigación”.


Fue un golpe bajo y artero. No porque no tuviera derecho a criticar la investigación, sino, entre otras cosas, porque el 3 de febrero pasado, en una nota que le hice para La Red con motivo de su pedido de disculpas a Néstor Kirchner por haberlo criticado al comprar dos millones de dólares en un día, y sin que nadie se lo pidiera, mencionó a El Dueño como un ejemplo de texto que señala los “comportamientos éticos de quienes gobiernan”. Es decir: no lo alabó. Pero tampoco lo despreció, como lo hizo ahora, en su primera intervención.

Pero mi tristeza no es por eso. Todo el mundo tiene derecho a criticar lo que no le gusta. Pero, ahora que pasaron las horas me quedó muy claro que Víctor Hugo no había venido a debatir sobre los riesgos del periodismo de investigación, el verdadero motivo de la convocatoria, sino a atacar al libro al que Néstor Kirchner ya había ordenado descalificar. Y lo que es más triste todavía: a poco de comenzar, quedó en evidencia que no lo había leído. O que por lo menos no lo había hecho con el detenimiento necesario como para desautorizarlo con semejante certeza.

Jorge Fontevecchia, en el mismo encuentro, había sido igual de provocador, pero más educado, al plantear que en el periodismo de investigación “nunca hubo tan poco riesgo como hoy, con un gobierno debilitado y el 80 por ciento de la opinión pública en contra”. Esa hipótesis sí que me resultó apasionante y digna de discutir más a fondo. El fundador de Noticias presentó su hipótesis en la misma mesa en la que estaban sentados Nelson Castro, a quien hace poco más de un año dejaron sin su programa de radio, a Joaquín Morales Solá, a quien no hace mucho criticaron desde el atril presidencial, a Daniel Santoro, a quien le pincharon el teléfono según comprobó la justicia, y a él mismo, a quien, si no me equivoco, el gobierno sigue discriminando al no colocar en sus medios publicidad oficial.

¿Por qué sospecho que Víctor Hugo Morales atacó a El Dueño de manera premeditada? Porque empleó el mismo método que antes habían usado el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, el recaudador de impuestos, Ricardo Echegaray y el filósofo obnubilado con “Cristina y con Néstor”, José Pablo Feinmann, quien tampoco se había tomado el trabajo de leer el texto.

Solo lo ningunearon, igual que hicieron con Patria o Medios, el libro de Edi Zunino. Lo mismo que hizo el martes, en el auditorio, de manera descomedida, el propio comentarista de Radio Continental con ¿Qué les pasó?, el reciente libro de Ernesto Tenembaum, un trabajo excepcional que constituye un fuerte cachetazo político para Kirchner y la Presidenta.

No incluyo aquí la liviana referencia que escribió Horacio Verbitsky el domingo 28 de febrero en Página 12 sobre “un libro de verano, que se lee tan rápido como se olvida (y que) sostiene que el de los Kirchner fue el gobierno más poderoso de la historia argentina”, porque no especificó a que trabajo se refería. Si debo decir que lamento, de verdad, que Horacio no siga investigando con la misma pasión con la que lo hacíamos en los malditos años noventa. Aunque algunos de sus viejos libros, a veces, no tengan la sintaxis necesaria como para ser leídos sin dificultad.

Tengo el mismo afecto por Víctor Hugo que él dice manifestar por mí. De hecho, creo ahora con sinceridad que él mismo tomó conciencia de que había sido más papista que el Papa. Porque en su segunda intervención, intentó equilibrar la embestida al afirmar que el libro tenía muy buenas entrevistas y que se lo podía tomar como un texto de consulta. Como el ambiente, en el auditorio, había quedado enrarecido, le escribí un mail que reproduzco acá solo porque me enteré que lo había mencionado ayer en su programa de radio:

Querido Víctor Hugo:

Gracias por haber compartido tan interesante charla. Lamento la intensidad del cambio de palabras. Me disculpo de antemano si el énfasis en la defensa de la investigación pudo haberte enojado. La vida tiene muchas vueltas. Seguramente nos encontraremos en alguna de ellas.

Pero ahora que la tensión ya pasó hablemos en serio y con precisión. ¿Por qué Morales, un especialista en el relato de partidos de fútbol, un hombre de sanas inquietudes culturales pero que no parece conocer la técnica del periodismo de investigación se metió en semejante laberinto? Está claro que no es lo mismo leer un libro para escribir su prólogo, como lo hizo con el de anécdotas de el "Bambino" Veira, que analizarlo en detalle para ejercer el interesante oficio de la crítica.

Se supone que un buen libro de investigación, elaborado con honestidad intelectual, tiene que tener, revelaciones periodísticas, buena información, contexto político y social, y el rigor necesario como para ser defendido en los tribunales, si es preciso.

El martes, aunque ese no era el motivo del debate, me vi obligado a defender mi trabajo, como si estuviera en un aula de la facultad. Entonces tuve que explicar que la principal materia prima del periodismo de investigación eran los datos, y no la opinión.

Le pregunté a Víctor Hugo si recordaba con qué dato empezaba El Dueño, porque quizá era uno de los más fuertes del libro. Pero no lo recordaba. Le informé que era una denuncia inédita por el cobro de una coima del 20 por ciento de un crédito de tres millones de dólares a una empresa naviera, decisión en la que habían participado Néstor Kirchner y Lázaro Báez.

Le hice notar que, enfrente suyo, en la primera fila, estaba quien la había denunciado, Eduardo Ariel Arnold, el hombre que gobernó Santa Cruz con Kirchner durante ocho años. Pero no lo conocía. Le comenté entonces, que un par de butacas más allá se encontraba Manuel Garrido, el ex fiscal de Investigaciones Administrativas que tuvo que renunciar después de haber denunciado que la declaración jurada del ex presidente estaba floja de papeles. Pero tampoco parecía conocerlo.

Antes, Víctor Hugo había explicado por enésima vez porqué creía que era una canallada sospechar de la compra de dos millones de dólares que hizo Kirchner. La vergüenza que sentía al recordar que el ex jefe de Estado se había tomado el trabajo de explicarle, a través de un mail, que habían sido adquiridos de buena fe, para comprar acciones de Hotesur, le empresa dueña del Hotel Alto Calafate.

Entonces le tuve que aclarar, ayudado por la memoria, que Kirchner debería explicar por qué necesitó comprarlos si, según su declaración patrimonial, tenía a disposición 4 millones de dólares líquidos en su cuenta. Y que también debería explicar si no contaba con información privilegiada porque los documentos demuestran que los adquirió días antes de anunciar la estatización de las AFJP, medida que bien pudo haber provocado una considerable suba del tipo de cambio.

Para argumentar que El Dueño es un libro marketinero, Morales dio dos ejemplos contenidos en dos páginas distintas. En uno cuestionó, como si fuera un experto en la materia, el uso del término “fuentes confiables”, pero no se detuvo en el contenido de la información. En otro pareció molestarle los ejemplos que demuestran que la Presidenta Fernández tiene una fuerte dependencia psicológica, además de política, de Néstor Kirchner.

Cuando me tocó el turno, le pregunté a qué páginas se refería, pero tampoco me respondió. Uno de los organizadores del encuentro tuvo la fortuna de recuperar el ejemplar que el colega había usado para desacreditar mi trabajo. Se trata de las páginas 285 y 439. Para no aburrir a los lectores, solo diré que si Víctor Hugo se hubiera tomado el trabajo de leer la advertencia que se encuentra antes del prólogo en la página 12, habría comprobado que las fuentes de información de ambos episodios están identificadas de la manera correcta, según aconseja, por ejemplo, el Manual de Estilo de el diario El País de Madrid (a mi criterio, uno de los mejores periódicos de habla hispana).

No creo que Víctor Hugo haga las cosas por interés. Y reconozco que su atractiva manera de hablar puede generar la falsa sensación de que está diciendo verdades absolutas e irrefutables. Me atrevería a sugerirle, sin embargo, que no repita, como si fuera una hazaña o una virtud, que hace diez años que no lee Clarín. Para ejercer el periodismo con seriedad y comparar datos hay que leer todo lo que se pueda. Incluso el diario que no comulga con sus ideas. El no hacerlo, por más bronca que uno tenga, habla de cierto autoritarismo y una falta de profesionalismo que no se condice con el discurso habitual de Víctor Hugo.

Algunas mañanas escucho a Morales. En serio: dice las cosas en un tono que a veces parecen certezas incontrastables. Lo disfruto, por ejemplo, cuando sale desde Venecia y habla del carnaval. Porque después me queda la sensación de que estuve allí, con un amigo de hace años. Pero no me pasa lo mismo cuando habla de política. Porque no puedo entender, por ejemplo, como un hombre tan inteligente, honesto, informado y con opinión, justifica la corrupción de este gobierno con unas cuántas palabras huecas, al sentenciar “Todo poder es corrupto. Eso no es ninguna novedad”.

Cuando pasa eso, y últimamente pasa bastante seguido, cambio de radio, pienso un poco y concluyo que a Víctor Hugo Morales le pasa lo que a Kirchner, a Cristina y a gente que ha sido tan prestigiosa como Feinmann: a veces se enamoran de su propia voz, de sus propios textos y de sus viejas obsesiones. Y entonces el enorme ego no les permite ver que hay otro mundo, otras ideas y otros textos, más allá de los de ellos.

¿El Gobierno quiere quedarse o quiere irse?

sábado, 6 de marzo de 2010

Por Susana Viau

¿El Gobierno quiere quedarse o quiere irse? Ese interrogante asomó el jueves, luego del discurso con que Cristina Fernández prolongó la onda de desafío que había iniciado el lunes ante la Asamblea Legislativa.

Si lo que la Presidenta buscaba era desatar por cadena nacional las iras del cielo y del infierno, el resultado no pudo ser mejor. Los anuncios sobre la Cuenca del Salado se transformaron rápidamente en un oleaje rabioso que se metió entre las sábanas de las magistradas, haciendo enrojecer de indignación las fotografías que adornan el Salón de las Mujeres, y arrojó a la orilla de enfrente a los otros dos poderes del Estado.

Los jueces porque, según dijo, se “alquilan”; los parlamentarios, porque con maniobras de “baja estofa” trabajan para su destitución. De cualquier modo, con ellos o contra ellos, aseguró la Presidenta, las reservas del Banco Central pagarán la deuda pública.

¿Por qué será así? Porque tanto la creación del Fondo del Bicentenario como la del Fondo de Desendeudamiento Argentino hicieron subir la bolsa, los bonos y bajar el riesgo país y eso es bueno para la nación. Poco importa que dos años atrás la estatización de las AFJP haya derrumbado 11 puntos la bolsa y los bonos y disparado el riesgo país en un 18,7 por ciento.


El cuerpo multitudinario de la nación se encarna desde hace siete años en una figura bicéfala. Pero sobre todo, el tiempo que quede por delante se gestionará así, contra viento y marea porque la Presidenta está convencida de que ha sido elegida por cuatro años para conducir a piacere la orientación del Estado. Al que no le guste, que espere su turno.

Lo habían anticipado, con una grosería maradoniana, las mariposas volanteadas en el Congreso. En la filosofía Kirchner el poder es total o no es nada. En su concepción, la democracia presidencialista es apenas la forma más o menos moderna de referirse a una monarquía, temporaria y electiva, es cierto, pero absoluta al fin. Ya lo decía Bossuet: “Si el príncipe se conduce mal no hay fuerza capaz de obligarle. Los súbditos no deben oponer más que respetuosas advertencias”. En eso consiste, para los Kirchner, el difícil arte de gobernar.

La oposición, esta vez, no mordió el anzuelo. Luego de la sesión del Senado en la que el Frente para la Victoria perdió la mayoría en todas las comisiones, desde Olivos le hicieron saber al puntano Adolfo Rodríguez Saá que no estaba en los cálculos del Gobierno retroceder: “Si ustedes vienen por todo, nosotros vamos a hacer lo mismo y después vemos quién se queda con la bandera de la democracia”, le habrían dicho.

En el Peronismo Federal hubo coincidencia en que la jugada de Cristina Fernández apuntaba a poner a prueba los límites de la oposición. “Hay que tener nervios de acero porque está invitando a destituirla”, evaluaron y especularon con un eventual intento de “fujimorización”.

De todos modos, recordaron, las diferencias son insalvables porque, en 1992, al decretar el cierre de un Congreso que le “impedía gobernar”, el peruano contaba con un 80 por ciento de imagen positiva. Y hasta los más entusiastas seguidores de la pareja patagónica saben que ninguno de los cónyuges supera el techo del 20 por ciento.

El radicalismo sacó conclusiones similares, aunque prefirió imaginar que el kirchnerismo intentará reequilibrar su situación apelando al ejemplo del hondureño Manuel Zelaya, quien trató de esquivar al Parlamento para llamar a un referéndum que le abriera el camino a la reelección y acabó derrocado por las bancas.

Entre tanto, durante un almuerzo, Felipe Solá y el líder de Proyecto Sur, Pino Solanas, avanzaron en la discusión de una ley correctiva del Presupuesto, idea que parece potable para casi todo el arco opositor.

El oficialismo de la Legislatura, sobre todo en el Senado, absorbió con resignación la pérdida de la mayoría en las comisiones. Las declaraciones altisonantes que coronaron la sesión no fueron más que una formalidad a cumplir. “Estábamos obligados a hacerlas”, admitieron. Puertas adentro del bloque K todos sabían que ese desenlace era inevitable.

En el Frente para la Victoria no son pocos los senadores que, a la vista de la catástrofe, han comenzado a pedir la reanudación del diálogo. “Olivos cada vez maneja menos al bloque –admite uno de ellos–, la presión que se ejerce desde allí disminuye aceleradamente y en las reuniones se nota que ha bajado la obediencia debida”.

Miguel Pichetto, jefe de la bancada, relata la fuente, pese a la aparente aspereza de su postura escucha las críticas a la conducción política y en ocasiones las comparte. La flexibilidad le permite mantener la disciplina del grupo. Sin embargo, aún no ha sonado la etapa de la dispersión. “Estamos camino a eso –dice el legislador–: el conflicto no para, el deterioro institucional es grande.

Todo apunta a una crisis prolongada, el partido no puede encontrarle una salida y Kirchner no abre caminos de escape”. Decepcionado, describe un paisaje del que han sido ahuyentadas las palomas y en el que no sobreviven sino los halcones. Si bien reconoce que “la oposición no puede dar marcha atrás”, desliza los nombres de quienes a su juicio conforman el corazón del núcleo “duro”: Gerardo Morales, Luis Juez, Elisa Carrió, Eduardo Duhalde.

Se ha tensado tanto la cuerda que ya no quedan puentes, sostiene. “Hasta para ellos es difícil encontrar un negociador. Y no va a haber voluntarios individuales porque el que se mueva quedará expuesto y sospechado de colaboracionista”, supone. No obstante es en sus propias filas donde comenzó a gestarse una maniobra de aproximación.

Fue una iniciativa de José Pampuro, un hombre que cuenta con la simpatía de todos sus colegas del cuerpo. Después de algunos intentos fallidos, ayer por la mañana, en Olivos, el bonaerense volvió a plantear ante el matrimonio presidencial la urgente necesidad de hallar un principio de entendimiento.
La piedra de toque era, por supuesto, el DNU 298/10, que permite disponer de las reservas del Banco Central.

Néstor Kirchner se negó de plano a habilitar esa mesa de discusión. Por la tarde, la Presidenta daba una contraorden y Pampuro se reunía con los referentes del radicalismo y del Peronismo Federal. Para la oposición está claro que no habrá concesiones en relación con el rechazo de los pliegos de Mercedes Marcó del Pont –sumida, afirman, en una profunda preocupación–, la modificación del impuesto al cheque y la derogación del decreto de la discordia.

Todavía se encuentra en discreto estado de preparación un pedido de informes que procurará determinar cuántos bonos compró, antes de la firma de los DNU, un importante banco de capitales argentinos y considerado un firme aliado del Gobierno.

Recostado sobre un enorme sofá y monitoreando las novedades a través de la pantalla del televisor, Néstor Kirchner prefirió seguir confiando en la potencia de la movilización callejera, en los réditos que le produzca el revival del 11 de marzo y en no tomar nota del fracaso del mitin al que el jueves por la tarde convocó Hebe de Bonafini para respaldar a Cristina Fernández y su irreversible decisión de pagar deuda con reservas. Un pañuelo blanco para los holdouts.

Fuente: Crítica

La mala salud de Kirchner provoca grietas en el comando único de la agenda política nacional

jueves, 4 de marzo de 2010

Por Matías Ruiz


El miércoles negro de los Kirchner en el Senado elude el tratamiento de un aspecto clave: las implicancias de la mala salud del ex presidente. Existe preocupación en el círculo íntimo del matrimonio presidencial de cara a una cuestión siempre espinosa: la manera en que la enfermedad de Néstor Carlos Kirchner provoca grietas en el comando único de la agenda política nacional.

La humillación que sufrió el oficialismo en el Senado acentúa las deserciones, por más que la Casa Rosada se esfuerce en ocultarlo. La trama siniestra detrás del DNU 298/10.

Perdió el matrimonio presidencial el Senado el pasado miércoles, y mucho refiere que un escenario similar se va hilvanando -poco a poco- en la Cámara de Diputados. Sobre lo que constituyó un verdadero "miércoles negro" para Balcarce 50 no quedan ya demasiados misterios por desglosar. Los detalles intrigantes sobre los sucesos de la Cámara Alta ya han sido tratados con rigor periodístico y profesional por una interminable hilera de colegas.


Baste decir que propios y extraños del mundillo político se han visto obligados a reconocerle al Dr. Carlos Saúl Menem su habilidad para extraerle el mayor jugo a sus "quince minutos de fama".

El ninguneo y el destrato que los Kirchner venían dispensándole al riojano durante estos años ha terminado por pasar factura. Por mucho que cierto porcentaje de la opinión pública lo desprecie, durante el miércoles aquella pareció redimir la figura del hombre de Anillaco, al menos por un puñado de horas. Una suerte de moda que Fernando "Pino" Solanas supo aprovechar en horas previas a las legislativas de Capital.

Tras la pérdida de todas las comisiones -incluyendo las denominadas "de gestión"-, la citación del indefendible Amado Boudou y la rebelde niña Mercedes Marcó del Pont, sobrevino lo esperable: desesperación a base de pataleo y rasgado de vestiduras de parte del insufrible rionegrino Miguel Pichetto y sus acólitos Agustín Rossi y Aníbal Fernández.

Al espectro opositor que disparó el tiro de gracia sobre el matrimonio patagónico no le faltó ni un centímetro de cintura para situarse a la altura del evento. La Senadora María Eugenia Estenssoro incluso se permitió el lujo de exhibir una impiadosa sentencia ante cámaras, cuando se le preguntó sobre el titular de Finanzas, el marplatense Amado "Aimé" Boudou: "al Ministro, aparentemente, le queda poco al frente de su cargo".

En medio del maremágnum de la violenta acometida opositora, los Kirchner hasta se vieron golpeados por ese comentario; y ellos ciertamente odian que se les arruine el efecto sorpresa. Porque Aimé no solo había renunciado hace unos días, sino que sus jefes estaban esperando la oportunidad para agitar el tablero, decidiendo su desplazamiento definitivo de la gestión.

A los de Santa Cruz solo les queda la herramienta del Decreto Presidencial, a los efectos de anular mucho de lo que decidió este miércoles el otrora favorable Senado. Pero ello les significaría un costo elevadísimo, no tanto frente a la sociedad y el "mundo real", pero sí ante un conjunto de legisladores propios que ya se terminan de definir por la deserción.

Muchos de estos -puntualmente, hablamos de un grupo de entre cuatro y cinco senadores- o bien se acogen a la propuesta opositora de coparticipar el 100% de lo recaudado por transacciones con cheque a sus provincias, o bien se siguen jugando con los deseos del kirchnerismo y luego son apaleados y sometidos al escarnio público y callejero cuando deban retornar a sus localidades. Así de simple.

El somnoliento pediatra "Pepe" Pampuro es uno de los primeros que saltará a su bote salvavidas. Y en él hay espacios reservados para sus senadores amigos. De esta manera, se deduce que Pichetto estaba "corriendo con la vaina" a la oposición, cuando refirió que una semana más de tiempo le daría las horas suficientes para comprar alguna que otra voluntad en un mercado de pases que no existió.
Lo cierto es que, con el pasar de los días, el círculo oficialista arriesgaba a perder más votos en la Cámara Alta.

Este detalle se ha vuelto tan conocido para la dirigencia, que el mismísimo rionegrino se vio obligado a clamar que no estaba en sus planes, de ninguna manera, volverse opositor. Cruda expresión que recién hizo pública luego de que los halcones antikirchner le cerraran la puerta en las narices. Porque él, en persona, los había ido a buscar.

Valga, pues, recrear las palabras textuales de una fuente de nuestro medio, ni bien se conociera la citación de la titular "en comisión" del CenBank desde el nuevo Senado: "El destino de Mercedes está sellado. Hubiera sido menos dañino para ella presentarse cuando se la convocó. Pero ahora está al horno y hasta tiene la manzanita en la boca. Va a pagar muy caro el desplante y ya no hay vuelta atrás".

Toda una descripción para el infierno que espera a los kirchneristas acérrimos que han disfrutado mucho pasándose de listos. Sin mencionar el calvario urbano y suburbano que acosará a más de uno, una vez que este gobierno abandone los despachos que viene ocupando desde 2003.

La gravedad del apuro oficial para afrontar el pago de bonos con reservas del BCRA a cualquier precio tendría un objetivo: ejecutar el pago de bonos BODEN que, en un 70%, se encuentran en manos de Enrique Esquenazi, Gerardo Werthein y otros hombres de negocios estrechamente ligados al poder.

En el proceso, existieron desagradables presiones en perjuicio de la magistrada en lo Contencioso Administrativo Federal Claudia Rodríguez Vidal, quien recientemente hiciera lugar a los planteos de la UCR y el PJ Federal en relación al truculento y novedoso DNU del lunes 1 de marzo, y sobre quien personeros de los K habrían amenazado con "ventilar" una supuesta relación extramarital.

Luego de enfrentar estos pagos "para los amigos", al Banco Central de la República Argentina solo le restarían poco más de US$ 16 mil millones, con lo que no podría siquiera cubrir el circulante (base monetaria): el tipo de cambio de $4 por dólar se volvería ridículo y la cotización se dispararía irremediablemente.

La operación montada por Marcó del Pont y Amado Boudou a comienzos de semana no sólo se enmarcó dentro de una grosería, sino que su ilegalidad resulta apabullante. Mucho tiempo después de liberar el dinero para el pago, la Casa Rosada se preocupó por endosarle una hoja extra a la publicación del Boletín Oficial.

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Igual que los parroquianos del restaurante que nunca tienen acceso a la cocina, una buena parte de la opinión ciudadana y de los medios carece de informes con respecto a la reverberante tragicomedia que se ha montado puertas adentro.

En rigor, las anécdotas frente a los ríspidos e intolerables cambios de humor que don Néstor Carlos tiene para con sus aliados son certeras. Desde Pichetto hasta Aníbal Fernández, pasando por el ahora taciturno Díaz Bancalari y otros tantos que se pasean seguido por Olivos, la preocupación que corre ahora en regueros tiene mucho que ver con la pendulante psiquis de "El Loco" (como los aliados llaman a Kirchner, ya no tan cariñosamente).

Su médico personal -el Dr. Luis Buonomo- jamás lo dará a conocer, pero sabe muy bien de qué va el rollo (a decir de los ibéricos). Los violentos cambios de personalidad de Kirchner no son ya rabietas atribuíbles a la poca habilidad que le caracteriza a la hora de hacer frente a las malas nuevas.

El tema es sencillo y conlleva una cruda explicación médica: la irrigación del ex presidente ha trocado en una peligrosa disritmia cerebral. Al revés de lo que se ha reportado desde la clínica privada Los Arcos, del barrio porteño de Palermo, los problemas no solo no se han desvanecido, sino que aquel episodio podría repetirse en cualquier momento.

Por supuesto, para corroborar estos detalles hubo que referirse al consejo de especialistas neurólogos que, desde su posición en la comunidad médica local, se atreven a compartir con los amigos lo que realmente está ocurriendo con la atribulada salud del ex primer mandatario.

Todo lo cual concluye que la solución quirúrgica que se dispuso para recuperar al esposo de Cristina Fernández bien pudo ser útil para un sinnúmero de pacientes, pero no ha sido este el caso.

El problema principal de Néstor Kirchner en relación a su dolencia es que, a los efectos de brindarle una solución de más largo plazo, se vuelve necesario para él recurrir a una terapia de medicamentos anticoagulantes (blood thinners), siendo el Coumadin (desarrollado por el laboratorio Brystol-Myers Squibb) uno de los más reconocidos en la industria. El efecto inmediato de esta medicación consiste en facilitar el trabajo del sistema circulatorio, a partir del "adelgazamiento" del plasma. En el proceso, se evita la interrupción del flujo sanguíneo a partir de la aparición de coágulos.

Mas los profesionales cercanos al consorte presidencial no pueden echar mano de este tratamiento. La razón tiene que ver con los reiterados antecedentes de ulceraciones que ya le han traído episodios de importantes pérdidas de sangre en el aparato intestinal. Por si ello fuera poco Néstor Kirchner había retomado la ingesta de whisky y el consumo de cigarrillos en meses recientes. Comportamientos contraindicados hasta el hartazgo para los casos en donde la irrigación cerebral se observa comprometida.

La cuestión de la irrigación no es menor: el ex presidente también ha acusado eventos de desmayos en situaciones no públicas, pero que sirvieron oportunamente para refrendar los diagnósticos relativos al malfuncionamiento de su cerebro.

Resumiendo: los especialistas a cargo de la salud del patagónico -Buonomo entre ellos- saben que, si su paciente reincide en el problema que lo llevara a la clínica privada de la Capital Federal, la muerte podría sobrevenirle en menos de treinta minutos.

El problema ya ha cruzado la frontera de lo que podría categorizarse como "seguridad nacional". Mientras su frágil salud se encuentra deambulando en medio de un intrincado laberinto sin salida, Kirchner insiste en hacer caso omiso de las recomendaciones médicas más elementales. Ni siquiera hace caso de las advertencias de Cristina Fernández, su mujer. Y, para colmo, el lodazal político en que él y sus acólitos se encuentran inmersos -que él mismo ha manufacturado-, no hace más que incrementar exponencialmente sus niveles de estrés nervioso.

El tan mentado "comando único" ha mutado en un comando a medias. Realidad que se ha visto comprobada en la parálisis que aquejó al oficialismo en lo que duró la internación. Todos sabían (Cristina incluída) que si Kirchner expiraba, el sueño del poder se haría trizas en segundos.

A este respecto, una nueva hipótesis se alza entre los propios íntimos del círculo presidencial. Algunos se han atrevido a dar a conocer una probable estrategia que solo Néstor y Cristina conocerían, esto es, continuar avasallando instituciones e imponiendo una brutal agenda, con tal de hallarse a sí mismos encerrados y adelantar las elecciones presidenciales, aferrándose al argumento de la mala salud del esposo de la Presidente. Salud que debe ser protegida a cualquier precio. Ya puede uno imaginar la frase de cabecera: "En aras de la necesidad de ocuparme del estado de salud de mi esposo, opto por un renunciamiento patriótico...".

Una nueva intriga que dará que hablar a propios y extraños en el seno del Gobierno Nacional. Pero que también podría obsequiarle a otros -que aún circulan por la vereda oficialista- el recurso que precisaban para evaporarse definitivamente.

A la postre -y siendo los Kirchner los únicos guardianas del "secreto"-, ciertamente a ellos no le importará demasiado seguir conduciendo a sus generales y mal alimentados soldados rasos a una muerte segura.

Tal como supo hacerlo Adolf Hitler desde su bien pertrechado búnker de Berlín, cuando el resultado de la Segunda Gran Guerra ya estaba sellado. Hitler y su señora Eva Brown continuaban emitiendo órdenes en su cruzada perdida, y sus leales seguidores acataban.