A los Kirchner le toca lidiar con una población muy de derecha

lunes, 15 de febrero de 2010

Por Pepe Eliaschev


Más allá de la pirotecnia de acusaciones histéricas contra Julio Cobos, y de la risueña imputación de “golpismo” a la Unión Cívica Radical, los Kirchner no pueden ocultar que poderosos sismos subterráneos le van cerrando el futuro progresivamente.


El caso de Luis D’Elía, un todo terreno que reporta a la República Islámica de Irán, es simbólico. Después de amenazar y advertir a los Kirchner por el reparto de planes sociales, D`Elía dio marcha atrás y adoptó una súbita moderación. Ahora, disciplinado (¿y endulzado?) desde Olivos, dice que no le dio “ningún ultimátum” al Gobierno. La que lo calmó fue Alicia Kirchner, con quien se sentó a arreglar “el camino de un esperable acuerdo”.

“Es mentira que le haya dado un ultimátum al gobierno nacional” sobreactuó, a pocos días de viajar a Irán, invitado por el régimen de Teherán. Resultado: “Alicia Kirchner comprometió la voluntad de resolver de manera perentoria y adecuada las demandas sostenidas”. Se juramentó a “sostener el actual gobierno nacional y popular encabezado por la presidenta Cristina Fernández, sometido a continuas maniobras destituyentes de la derecha oligárquica”.

Como si esta señales de “arreglo” no fueran suficientes, D Elía agradeció la “enorme solidaridad recibida, en especial del compañero (el secretario de la CGT) Hugo Moyano, con el que compartimos entre otras luchas y convicciones la resistencia al neoliberalismo menemista y delarruista”.

Pero 72 horas antes le había mojado fríamente la oreja al Gobierno: “Lamentablemente este programa de empleo está vedado y hoy está siendo canalizado a través de las redes del Partido Justicialista y es una cosa que no podemos permitir”.

Son señales inconfundibles y hay que registrarlas con prolijidad, como otras que se vienen dando. Militantes de Libres del Sur, el movimiento piquetero que fue durante años seguidor del gobierno de los Kirchner, acusan por ejemplo al gobierno municipal de Avellaneda de usar políticamente la mercadería destinada a planes sociales, para dárselos al Partido Justicialista.

Los activistas de este grupo aseguran que la mercadería que les había sido asignada se usó para mantener “la estructura clientelar” del peronismo y acusan al ministro bonaerense de Desarrollo Social y ex intendente del distrito, Baldomero (Cacho) Álvarez de Olivera.

“Desde hace tres meses no contamos con mercadería por tener una actitud crítica a la estructura clientelar del PJ”, acusaron, mientras que el gobernador Daniel Scioli replicó que lo quieren “tomar como rehén”.

Avellaneda es la base de Cacho Álvarez, varias veces intendente y jefe del peronismo de ese municipio. En defensa propia, desde la comuna respondió el secretario de Desarrollo Social del distrito, Carlos Fiorentino, quien acusó a Libres del Sur de “crear comedores comunitarios fantasmas”. Para funcionarios de Avellaneda “hay comedores que figuran en los papeles, pero los mismo vecinos nos dicen que allí no se da de comer a nadie”.

Libres del Sur dice operar 400 comedores en el conurbano. Desde el Ministerio de Desarrollo Social bonaerense se corroboró que la tasa de mortalidad infantil creció en Avellaneda durante el último año de la gestión de Cacho Álvarez”.

D’Elía había amenazado al Gobierno que 80.000 “tipos” iban a salir a la calle. Dijo, concretamente: “Si esto no cambia, en marzo van a haber 70.000/80.000 tipos saliendo a la calle a reclamar”. Y lo redondeó con su reconocido desparpajo: “el que avisa no traiciona”.

Tres días antes de “arreglar” con los Kirchner, D’Elía dijo por una de las numerosas radios que responden a los Kirchner que “en el Gobierno no nos escuchan, nos mienten” y que “estamos desbordados por nuestras bases”.

Es que las protestas por los planes las venían liderando agrupamientos no kirchneristas, como el Frente Popular Darío Santillán, la Corriente Clasista Combativa, Barrios de Pie o el Polo Obrero.

D’Elía se desmarcó cuando advirtió esta semana que en su grupo manejador de planes “hoy las cosas no dan para más, estamos asfixiados, rebasados, se cayeron 456.000 programas de empleo comunitario” y, por otro lado, “se impide el acceso al programa por cooperativas Argentina Trabaja y se está entregando mansamente toda esta estructura a un sistema político que en buena parte está urdiendo la traición a Néstor Kirchner”.

Las palabras del mercurial y calculador D’Elía fueron muy sugestivas: “se está alimentando a tipos que lo van a traicionar” y castigó a los “estúpidos” que, desde el Gobierno, “predican la destrucción de los movimientos sociales”. “Si siguen con estas pavadas, van a terminar en el mes de marzo unificándonos a todos”, acorraló.

Como dijo que “estamos preocupados, consternados por este maltrato ostensible del que estamos siendo objeto”, en el Gobierno lo convocaron para arreglar. Es que D’Elía, que siempre puso sus recursos al servicio del kirchnerismo, había sido muy claro: “No puede ser que la forma de vincularnos sea el servilismo. Kirchner, si sigue en esta línea, se va a equivocar”.

Pero para el Polo Obrero, las declaraciones de D’Elía acusando de manejos punteriles al gobierno con los planes Argentina Trabaja, “legitiman, desde el kirchnerismo más recalcitrante, las denuncias de las organizaciones piqueteras combativas y el plan de lucha que han venido desarrollando. Queda claro, de todos modos, que la acusación de D’Elía contra los intendentes pejotistas llega muy demorada, probablemente porque debe haber afectado su propio trabajo punteril.

Sea como fuere, con su frase extorsiva: el que avisa no traiciona, está adelantando una ruptura política con el gobierno al que defendió fuera de todo límite”. ¿Ruptura? Claro que no. Primero avisó y enseguida se sentó a arreglar.

El kirchnerismo no dejará en la intemperie a su piquetero islamista, pero lo real es que si bien el Gobierno alegó que los beneficiarios de los planes serían 100.000 personas, cobran sus remuneraciones muchos menos, porque los anuncios han sido muy recortados.

Se ha denunciado que de los 40.000 inscriptos en el último trimestre del año pasado, sólo 17.000 han sido cruzados con el padrón la ANSeS, aunque se ignora si ya trabajan o si han cobrado.

También hay muchas denuncias de que se pagan montos de hasta $800, pero por no trabajar, porque los municipios no les asignan tareas. Se dice que, así, los intendentes se quedan, sin control de nadie, con los recursos que a cada cooperativa le corresponden para materiales y herramientas, unos 250.000 pesos por año para cada cooperativa.

Alicia Kirchner se defendió tras las críticas de D’Elía. Sostiene que el programa de cooperativas cuenta con 70.000 personas trabajando y “otras 30.000 que van a empezar en febrero”.

Al hablar por el gubernamental Canal 7 de Buenos Aires, y antes de sentarse con él a negociar, la cuñada presidencial se ufanó de que los 100.000 puestos de trabajo para el conurbano prometidos al lanzar el programa fueron alcanzados.

Tuvo un gesto de realismo pragmático cuando aceptó, hablando en el canal que maneja directamente la Casa Rosada, que “hay todavía mucha gente que quiere tener cautivos y hacer clientelismo con los que tienen necesidades”.

Tocada por el apriete de D’Elía, Alicia Kirchner, que en siete años jamás dio reportajes a medios de prensa que no dependan del Gobierno, rogó “no sean cautivos de nadie, en este programa no hay intermediarios. No busquen al puntero de turno ni al referente político ni al de una organización. No le deben nada a nadie”.

Los movimientos no kirchneristas anticiparon nuevas protestas, pero han podido inscribir cooperativas propias solo luego de hacer “acampes” frente al Ministerio de Desarrollo Social, aunque se quejan de que las cooperativas no trabajan ni cobran, salvo dos o tres excepciones, a pesar de que la gente se anotó en noviembre y diciembre.

Muchos líderes piqueteros han denunciado que Alicia Kirchner sabe que en los municipios los intendentes hicieron operativos de inscripción prácticamente clandestinos. La gente que se inscribió en esos operativos es la que ya está trabajando, que no son como ella dice 70.000, y el resto, inscriptos después de protestar, no está trabajando ni cobrando.

Mientras todo esto sucede, el relator futbolístico Víctor Hugo Morales reivindica los “espasmos progresistas” del gobierno de los Kirchner. Considera que “es un Gobierno que quiere ser progresista, pero no le da el timing”.

En un reportaje en La Política On Line, Morales se lamenta de que ser progresista en la Argentina es muy difícil. ¿Por qué? Responde Morales: al gobierno de los Kirchner “le toca lidiar con una población muy de derecha (sic), como la argentina”.

0 comentarios: