La pregunta que debería hacerse el gobierno es cómo recuperar la credibilidad

martes, 16 de febrero de 2010

Por Alfredo Leuco


Ayer la presidenta de la Nación dijo que la misión de algunos medios es mentir, ocultar y desinformar.

Hace unos días acusó falsamente al canal de noticias TN de haberla censurado. Después, se demostró con toda claridad que en la denuncia se equivocó de pantalla porque fue el canal oficialista del estado el que cortó la parte en la que la presidenta criticaba a los dueños de Clarín.

No hubo una sola corrección. No se admitió el error ni se pidió disculpas y eso conspira contra la credibilidad del gobierno en general. No es la primera vez. Hay una larga lista de mentiras cuyo emblema es la malversación patotera del INDEC que nunca fueron ni admitidas ni corregidas.

Eso habilita a que un sector del periodismo ponga en duda, trate de chequear sus dichos y desconfíe. Esa es la tarea del periodismo: tener una mirada crítica. Es el ADN de este oficio. Si no hay mirada crítica hay propaganda y no periodismo.

Por varios motivos se puso en duda que haya estado presa. En su biografía autorizada escrita por Olga Wornat no figura una sola línea de un tema que marca tanto a cualquier persona. No es una frivolidad haber estado cerca de 20 días detenida en una comisaría muy poco tiempo antes del Golpe de Estado mas criminal que tuvimos que padecer los argentinos.

Eduardo Arnold, el que fue vicegobernador durante 8 años de Néstor Kirchner ayer negó por radio Continental haber escuchado alguna vez que Cristina y Néstor hayan estado presos en Río Gallegos luego del intento golpista de la Aeronáutica.

En ninguno de los perfiles biográficos y semblanzas que se hicieron de Cristina Fernández Wilhelm de Kirchner como candidata a presidenta aparece nada sobre esa situación. El ex diputado peronista y del Frepaso, Rafael Flores que estuvo muy cerca del matrimonio presidencial durante mucho tiempo me dijo que jamás escuchó una palabra al respecto.

Hace 11 años el ex presidente Néstor Kirchner sí me dijo que ambos estuvieron detenidos en ese momento. La presidenta dijo que fueron tres los matrimonios amigos que padecieron esa situación, el de Cacho Vazquez que ya falleció y no dio detalles sobre la otra pareja. Dijo que su amiga Irma Igor sabía de su encarcelamiento pero que ella y su marido que eran radicales no habían sufrido esa privación de la libertad.

Haber estado preso no hace mejor ni peor a las personas. Pero es un dato que habla de cierto nivel de resistencia frente al isabelismo primero y la dictadura después. Es una información importante en la vida de un dirigente político y más si llega a ser jefa del estado. La pregunta que tal vez debería hacerse el gobierno es cómo recuperar la credibilidad.

De que manera Cristina puede salir de esa cárcel de sospechas que una gran parte de los argentinos levanta cuando ella habla. Tal vez sea injusto prejuzgar. Pero también los ciudadanos tienen derecho a dudar cuando han comprobado cómo se les ha mentido en muchas situaciones.

La cárcel de la falta de credibilidad es terrible para cualquier político. Demoledora. Pero se puede salir aportando datos objetivos y rigurosos y sobre todo diciendo la verdad. No hace falta atacar al que da una información o pone entre signos de pregunta tal o cual afirmación.

Información certera y autocrítica es la llave para salir de ese callejón. El ciudadano común se quemó tantas veces con falsedades que vé un funcionario y llora. En Defensa propia pide ver para creer. Y esta bién que asi sea.

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