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CFK nos ha metido en un camino institucional de incierta salida

viernes, 5 de marzo de 2010

Por Eduardo Amadeo (*)


El 1º de Marzo, básicamente la Presidenta perdió una magnífica oportunidad de sentar las bases de un final exitoso para su período de Gobierno. Si en lugar de haber insistido en su visión maniquea de la vida, hubiese ofrecido la posibilidad de un diálogo para construir la agenda hasta el 2011, hoy tendría no menos de 10 puntos más de popularidad.

Pero el mal ya está hecho, y su error nos ha metido en un camino institucional de incierta salida. Un error mayor de CFK en materia económica y política, fue no darse cuenta que en lugar de tomar las críticas como agresiones, podría haber usado las fortalezas de la economía como base para resolver las debilidades, y -en base al diálogo- agregarle la certidumbre que necesita para salir del encerrón financiero en que se encuentra.

La Argentina de 2010 no es, ni de lejos, la del 2001; ha vuelto a crecer, está poco endeudada, tiene un ciclo positivo de comercio exterior, y sólo necesita construir un puente de confianza hacia el 2011. El problema central es que la combinación de gasto imparable, agotamiento de fuentes financieras, inflación y agresión política, están escalando las expectativas negativas, con su conocido correlato de fuga de capitales, cierre de financiamiento y conflictos sociales.

Si el Gobierno reconociese esta ecuación y, en lugar de la negación patológica intentase desarmar expectativas negativas con propuestas racionales, no sólo lograría apoyo político, sino que el costo de la transición sería mucho menor para él.

No hay maneras mágicas y neutrales para reducir las expectativas, lograr financiamiento y bajar la inflación. En este punto, hay que intentar un proceso de reversión paulatina de las expectativas y desarmado de los conflictos. Pero es posible.

Entre algunas de las ideas, debería el Gobierno traer al Congreso una propuesta de presupuesto que fuese financiable, compartiendo lo que falta financiar y cuales son las ideas reales al respecto; explicitar sus expectativas fiscales y monetarias a dos años, y sobre esa base proponer un programa de metas de inflación; revisar los subsidios en función de su nivel de equidad; proponer un programa paulatino -pero inamovible-de regularización de la situación fiscal de las provincias; recortar(como gesto importante) todos los gastos superfluos; entrar en la discusión parlamentaria del Indec; aceptar la discusión sobre el uso de las reservas.

Si , como parte del paquete, la Presidenta cambiase su discurso, y pusiese el largo plazo como una propuesta hacia la ciudadanía, aceptando errores y abriendo el diálogo, el impacto de todo el paquete sobre los mercados, sería tan fuerte, que aliviaría la carga financiera que hoy tiene.

(*) Eduardo Amadeo Diputado Nacional, Peronismo Federal

Manotazos políticos después de los manotazos financieros

Por Alfredo Leuco

El matrimonio presidencial metió a la Argentina en un proceso de conmoción interna y de conflicto de poderes. El agravio se transformó en moneda corriente. Las turbulencias que se generaron presagian días cargados de tensión y la instalación de una vetocracia que lesiona seriamente a las instituciones.


Es un síntoma de desmesura y desesperación. Manotazos políticos después de los manotazos financieros. Es que Néstor Kirchner tiene cada vez mas éxito en la construcción del fracaso y en la destrucción de su propio proyecto.

Es un caso raro. Nadie motorizó tantas iniciativas en contra de sí mismo y nadie dañó tanto la investidura presidencial de su esposa.

La gran pregunta que hace correr frío por la espalda de la sociedad es si finalmente completará su obra tirando del mantel. Ya intentó patear el tablero arrojándole el gobierno a Cobos por la cabeza amenazando con la renuncia de la presidenta.

Muchas veces ha confesado en la intimidad que si no lo dejan gobernar como él quiere, prefiere envolverse en la bandera del heroísmo revolucionario y denunciar un golpe corporativo, oligárquico y mediático. Ese terreno ya se está preparando. Todas las semanas la presidenta anuncia conspiraciones e intentos golpistas. De Cobos, de los medios, del radicalismo.

El concepto de “destituyente” ya lo instalaron definitivamente. Esta semana, la diputada Elisa Carrió habló por primera vez de “alteración del orden institucional” para caracterizar el comportamiento de dos presidentas, la de la Nación y la del Banco Central después de la puñalada por la espalda al Congreso. También calificó a Cristina como “presidente de facto”.

Hebe de Bonafini se movilizó contra los “fachos que quieren entrar con las botas porque no pueden entrar con los votos y que son los mismos que asesinaron a nuestros hijos”. Actitud destituyente, alteración del orden institucional, mandatarios de facto y fachos con botas son conceptos extremos y peligrosos de los cuales deberíamos alejarnos para resucitar la confianza mutua entre oficialismo y oposición que parece haber muerto esta semana.

El escenario muestra una pelea descarnada que responde a un cachetazo con otro. Nadie pone la otra mejilla.

Se ha producido una suerte de empate paralizador en el país de la superestructura. De choque de debilidades. Hay una manera autoritaria del gobierno que no termina de morir y una propuesta republicana de la oposición que no termina de nacer. Una oposición dura que quiere cobrar las facturas de antiguas humillaciones y un gobierno que hace oposición de los opositores.

Todo eso produce una angustia inquietante en gran parte de los argentinos. Solamente se siente el ruido de las agresiones mutuas. Walt Whitman avisó que el mejor gobernante es el que mas tiempo de paz social consigue para su pueblo. Hay que quitarle pólvora a las palabras. Sacar el dedo del gatillo. Ya se sabe quien descarga las armas que carga el diablo.