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"Está absolutamente vedado a un extranjero ser candidato a presidente”, señalan en despachos importantes del máximo tribunal

lunes, 12 de abril de 2010

Por Ignacio Fidanza

Francisco de Narváez medita por estas horas abandonar la carrera por el premio mayor del 2011, ante las pésimas señales que recibe de una Corte Suprema muy poco dispuesta a permitir que un extranjero compita por la Presidencia.


El lunes pasado, en un encuentro reservado que mantuvo con los dirigentes más importantes de su estructura política, De Narváez afirmó que había reorientado (una vez más) sus prioridades y ahora el foco estaba puesto en competir por la gobernación de Buenos Aires.

Días después su mano derecha, el diputado Gustavo Ferrari lo dijo en declaraciones a la prensa que curiosamente no tuvieron el impacto esperado. "La provincia es la principal opción", afirmó. No se trata de una frase al pasar. Ferrari es quien está a cargo de la estrategia judicial para lograr la habilitación de su jefe, y es el encargado “militar” el fallo ante la Corte Suprema.

Jueces como Ricardo Lorenzetti y Eugenio Raúl Zaffaroni no ocultan su sorpresa ante el planteo que insinúa el empresario. “La Constitución en este punto es clarísima dice textualmente que un extranjero no puede ser candidato”, comentan en estos despachos.

Incluso la enrevesada apelación que estudian los asesores legales de Francisco de Narváez como el abogado Alejandro Carrió de apelar a tratados internacionales para impugnar la cláusula constitucional, no despierta entusiasmo en la Corte. “La jurisprudencia de la Corte sigue hace más de cien años a Cortes como la de Estados Unidos y otros países centrales donde está absolutamente vedado a un extranjero ser candidato a presidente”, señalan en despachos importantes del máximo tribunal.

Zaffaroni incluso no descarta que si finalmente De Narváez presenta su pedido de “certeza” para que la Corte le diga si puede o no ser candidato a Presidente, se lo rechace de plano por “abstracto”. Es que el máximo tribunal suele intervenir en causas concretas, esto es cuando hay un conflicto entre partes, como sería si el empresario se presenta a Presidente y alguien lo impugna. No antes.

Incluso, podría ocurrir que sencillamente el máximo tribunal no trate su caso si finalmente lo presenta, hasta después de las elecciones, como hizo con las impugnaciones a las testimoniales. Es sabido que esta Corte es especialmente recelosa de meterse en las refriegas políticas y su estrategia suele ser darle largas a los temas de este tipo, hasta que se diriman en la realidad.

Es verdad que hay un antecedente, el juez Carlos Fayt presentó una “acción declarativa de certeza” para que se le informe si el límite de edad para ejercer el cargo de juez de la Suprema Corte que fijó la reforma constitucional de 1994 se le aplicaba, ya que él había sido designado previamente. Fayt logró que se trate su caso y obtuvo un fallo favorable para seguir en el cargo, pese a haber superado el límite fijado. Pero claro, Fayt no es De Narváez.

Lo curioso es que la gente del diputado sostiene que De Narvaez se entusiasmó con la presentación –a pesar de los reparos de varios de sus asesores, incluido Ferrari-, luego de un diálogo que tuvo un enviado suyo con Fayt, en el que el magistrado habría afirmado que le veía “posibilidades” a la presentación del empresario.

La difícil relación con Duhalde y el estigma de la gobernación

Como sea, si finalmente el empresario se define por disputar la gobernación, al menos uno de sus asesores más escuchados, considera que sería un grave error político. “Francisco no tiene ni de cerca mayoría en el Senado y la Cámara de Diputados de la Provincia, tampoco maneja el PJ y mucho menos los intendentes. Encima la provincia no funciona sin el auxilio económico de la Nación ¿Cuánto va a pasar hasta que pierda todo su capital político si llega a ganar la gobernación?”, se preguntó este asesor.

“Macri ya tiene en duda su reelección en la Ciudad, hoy según la mayoría de las encuestas ganaría Pino Solanas, y este distrito es cien veces menos conflictivo que la provincia. Creo que en un año, año y medio de gobernador, Francisco consume todo su capital político. Gobernar no es poca cosa”, agregó el experimentado operador, que arriesgó una jugada: “lo mejor que le puede pasar es presentarse a Presidente y que lo impugnen, quedaría como el gran proscripto, como una víctima del sistema político desprestigiado”.

Por supuesto que se trata de una apuesta a suma cero para una persona que parece mas interesada en el poder que en las ideas. Como sea, mientras crece la sensación de que competirá por la provincia de Buenos Aires, en el campamento de Duhalde se frotan las manos.

Es que De Narváez necesitará un candidato a Presidente y allí las opciones se achican. Salvo que se presente Reutemann, deberá optar por Macri o Duhalde. La relación personal con el jefe de Gobierno está rota. Compiten por las conquistas, los negocios y la política. Pueden terminar juntos, pero cada día que pasa es más difícil.

El problema con Duhalde es que mide mal y como Kirchner arrastra hacia abajo a los que aparecen cerca suyo. Por eso cuando el viernes el ex presidente deslizó la posibilidad de un acuerdo, cerca de De Narváez se apresuraron a cruzarlo. Pura especulación electoralista, lo que significa que se trata de un argumento tremendamente significativo para un proyecto político como el de De Narváez, sostenido básicamente por su “buena imagen”.

Como sea, Duhalde espera y se prepara para una negociación. Cerca suyo ya tienen una candidata a vicegobernadora: la diputada nacional Graciela Camaño. También exigirá lugares en la lista de diputados nacionales y legisladores provinciales. Y se guarda una carta para el caso de que se produzca una confluencia nacional y los números no le den: podría presentarse como candidato a senador nacional para ocupar la banca que deja su mujer “Chiche” Duhalde.

Se verá, falta mucho y poco. Reutemann es una incógnita, De Narváez tiene que terminar de definir lo que insinúa, hay que ver como termina Macri con su problema de las escuchas y si finalmente Felipe Solá se presenta y con que aliados.

Si todo ese entramado de vanidades fuertes se articula con otros sectores como el que conducen Juan Carlos Romero y los Rodríguez Saá, el peronismo opositor tendrá una chance. Sino, acaso los más beneficiados no sean los Kirchner, sino los radicales que podrían asomarse al milagro de una nueva oportunidad de ser gobierno.

No es una locura; es una maniobra

miércoles, 7 de abril de 2010

El análisis político y económico de los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde



Por alguna razón, de esas que son difíciles de explicar como consecuencia, quizá, de que su base no es enteramente racional, el gobierno insiste en ver una realidad distinta a la que, a diario, percibe el resto de los argentinos.

Poco importa cuántas evidencias y de qué calibre se amontonen en su contra y cuántas mediciones contradigan de manera flagrante los índices manejados a su antojo por Guillermo Moreno, lo cierto es que la versión ya canónica de la Casa Rosada es siempre la misma: no hay un proceso inflacionario serio ni nada que se le parezca.

Inclusive, en su empecinamiento o su convicción —puede ser lo uno o lo otro—, ni siquiera parece el kirchnerismo dispuesto a prestarle atención a la magnitud de los reclamos sindicales. Si de todos los rincones del país los gremios claman por aumentos que exceden, claramente, el 20 %, una de dos: o se han pasado de vueltas y desean que estalle por el aire el país, o tienen razón y entonces los números que manejan se corresponden con los estudios macroeconómicos y se llevan mal con los del INDEC.

Ahora bien, salvo que creamos en la locura del matrimonio gobernante, en cuyo caso la respuesta al interrogante con el cual abrimos este Informe sería fácil de resolver —contradicen la realidad porque no están en sus cabales—, la única otra aproximación al tema requiere dar una vuelta por la estrategia del santacruceño y de su mujer y ponerla en claro, hasta donde sea ello posible.

Dicho en forma diferente: si no están fuera de este mundo y no son un par de enajenados, lo más probable es que no haya una voluntad explícita de tapar el cielo con un harnero, sino una maniobra de distracción. No sería, así, la cruzada de dos lunáticos contra la evidencia de los precios que suben; sería, en cambio, la táctica puesta en marcha para salvar, como se pueda, un trance peligroso.

Para lo cual lo primero es no reconocer la inflación porque, si lo hiciesen, representaría, según ellos, un sincericidio.

Salvando las distancias podría compararse con provecho esta interpretación con la que enarbolaron, desde la madrugada del 29 de junio pasado, las usinas oficiales respecto de los resultados de los comicios legislativos que acababan de substanciarse: el Frente para la Victoria no había perdido y representaba uno de los tres tercios en los que había quedado distribuida la Argentina en términos electorales.

Cualquier teoría era buena para los Kirchner a los efectos de no reconocer el revés sufrido en las urnas. En caso de reconocerlo, pensaban, la sociedad civil les perdería el respeto y el peronismo les saltaría a la yugular.

Claro que eran conscientes de la paliza recibida, pero prefirieron mantenerse en la estrategia del marido pescado por su mujer in fraganti: esta es mi versión y no la cambio.

Con la inflación pasa algo similar. Seria ridículo suponer que los Kirchner creen a pie juntillas en los anuncios mensuales del INDEC o que no extraen las mismas conclusiones que cualquier mortal de las reivindicaciones que, con Hugo Moyano a la cabeza, han hecho los distintos líderes sindicales, sean o no peronistas y formen filas junto al gobierno o se hallen estacionados ideológicamente en sus antípodas. El tema lo tienen en claro.

Sólo consideran que, por una elemental razón de concesión política y de gobernabilidad, aceptar la inflación
públicamente sería como pisar, a propósito, el rastrillo abandonado en medio del jardín.

A semejanza del aprendiz de brujo, Néstor Kirchner ha resuelto aprovechar en su beneficio la inflación. Es decir, está dispuesto a jugar con fuego por considerar que el riesgo de fracasar en la maniobra ensayada es menor a las consecuencias que se seguirían si optase por implementar un plan de ajuste más o menos ortodoxo.

La lógica del santacruceño resultaría esta: la inflación existe y no es la que indica el organismo de medición oficial. Frente al fenómeno se pueden tomar dos caminos alternativos. O se le dice a la gente la verdad y entonces hay que ajustar o se trata de disfrazar la realidad y el plan puesto a funcionar apunta a manejar la inflación y que sea a través de ésta que se genere automáticamente el ajuste fiscal.

En teoría y por algún tiempo el proyecto oficial podría funcionar. Sólo que nos hallamos en la Argentina donde está probado hasta el hartazgo que con la inflación es imposible especular. La idea de que aquélla admite ser dosificada y eventualmente podría obrar de manera beneficiosa para el oficialismo de turno, resulta disparatada.

Pero los Kirchner piensan que ellos tendrán éxito en el terreno donde todos los anteriores que lo intentaron salieron mal parados.

En atención a todo lo expuesto resulta conveniente aclarar que el fracaso de la estrategia kirchnerista difícilmente conduzca a la Argentina a una nueva hiperinflación. El desafío no es ajuste o descontrol generalizado de los precios, como pudo serlo sobre fines de la administración presidida por Raúl Alfonsín.

Aquí de lo que se trata es de calibrar hasta dónde se puede convivir con una inflación de entre 25 % y 30 % anual —una de las más altas del mundo— sin que sus efectos se hagan sentir de tal manera en el grueso de la población, que ello obligue al gobierno a cambiar de plan en la mitad del río o lo condene a sufrir en las urnas un rechazo que deje al santacruceño fuera de competencia.

El objetivo de mínima del matrimonio K es retener una cuota de poder después del 2011 capaz de convertir a Néstor sino en jefe de la oposición, en uno de los principales referentes políticos opuestos al gobierno que asuma. Kirchner puede imaginarse perdiendo en una segunda vuelta —si acaso lograse llegar a esa instancia— pero le resulta inimaginable tener que seguir el camino de Carlos Menem, cuyo poder se evaporó de un día para el otro.

Las variables que podrían situarlo a la cabeza del PJ en las elecciones del año próximo, en buena medida no dependen de su voluntad. Reutemann sigue jugando a las escondidas y De Narváez espera un fallo que tardará en llegar. Si ninguno de los dos fuese de la partida, el patagónico debería lidiar en la interna correspondiente con Eduardo Duhalde. Contra aquéllos difícilmente podría hoy ganar. A este último actualmente, en cambio, lo vencería.

Pero no hay proyecto 2011 posible para los Kirchner, al margen de los avatares específicamente políticos, de las decisiones del ex–corredor santafesino y de los ministros de la Suprema Corte, si la inflación devorase el salario de la gente.

La condición necesaria de su candidatura depende del plafond económico. Si los precios subiesen por el ascensor y los salarios por la escalera a Kirchner le ganaría cualquiera. Hasta la próxima semana.

Reutemann: "Morales Solá interpretó a su manera mis declaraciones en off "

domingo, 4 de abril de 2010

Por Darío Schueri (Santa Fe)

El senador salió esta tarde del diario La Nación que sostuvo en su tapa que el ex corredor de Fórmula I había decidido no competir en las presidenciales del 2011. "Morales Solá interpretó a su manera una charla en off", dijo molesto Reutemann en referencia al columnista del matutino que escribió el artículo. La definición la tomaría sobre el final del año.


"Morales Solá (Joaquín, el periodista de La Nación) interpretó a su manera mis declaraciones en off y armaron la tapa, no pienso salir a aclarar nada", afirmó esta tarde muy molesto Carlos Reutemann, quien sugún publicó en tapa La Nación había decidido aparterse de la competencia del 2011.

Reutemann, está muy molesto porque "soy el único al que le ponen presión todos los días para que sea candidato; a los otros no", agregó.

El senador dejó entrever que recién a fin de año decididrá si se presenta o no como candidato a presidente y remarcó que cuando llegue ese momento "no lo voy a hacer mediante una charla informal con un periodista".

Que sí, que no. Las versiones sobre una posible candidatura de Carlos Reutemann están de vuelta sobre el tapete. Hoy fue el diputado nacional Daniel Germano, más temprano que Reutemann, el encargado de aclarar que el senador santafesino no definió aún si se sumará a la carrera presidencial del 2011.

"El no dijo ninguna de las dos cosas, ni que va a ser o que no va a ser" candidato, sostuvo el legislador del Peronismo Federal y con llegada directa al senador. No obstante, sostuvo que la expectativa es lógica porque "su peso político es muy fuerte" en el país.

Cuando se le preguntó en una entrevista radial sobre una nota del diario La Nación que indica que Reutemann le habría dicho al duhaldismo "trabajen tranquilos que no seré candidato", Germano afirmó que no tenía esa información y atribuyó a "conjeturas" periodísticas las versiones que un día señalan que Reutemann anuncia su candidatura y que luego la baja, por lo que remarcó que el senador "no dice ninguna de las dos cosas".

Por otra parte resaltó que el ex gobernador "no abandonó lo que nunca empezó" y señaló que todavía "sigue faltando muchísimo" para iniciar las campañas de cara al 2011. "Me parece que para Reutemann y todos los argentinos no es tiempo de candidaturas", reflexionó.

"Creo que hasta marzo del año que viene en este país no vamos a hablar de candidatos", especuló Germano y concluyó con un interrogante: "¿Por qué le piden a Reutemman este tipo de definiciones y no a otros, como a la Coalición Cívica si va a ir o no con la Unión Cívica Radical?".

El argumento legal de Francisco de Narváez no resiste el menor análisis

domingo, 28 de marzo de 2010

Por Jaime Durán Barba


Las constituciones de todos los países latinoamericanos exigen que sus candidatos a presidente hayan nacido en el territorio nacional o que sean hijos de ciudadanos del país. Francisco de Narváez nació en Colombia, sus padres son colombianos, y la Constitución le impide ser candidato presidencial.

Su único argumento legal, que la Argentina es signataria de la Convención Interamericana de Derechos Humanos de San José de 1969, no resiste el menor análisis.

Sus abogados invocan el inciso primero del artículo 23 de este tratado, que dice que todos los ciudadanos de los países signatarios deben “tener acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país”, pero no mencionan el segundo, que dice que “la ley puede reglamentar el ejercicio de los derechos y oportunidades a que se refiere el inciso anterior, por razones de edad, nacionalidad, capacidad civil o mental, o condena, por juez competente”.

Todos los países firmantes exigen que los candidatos tengan una edad mínima, y prohíben que personas con graves trastornos mentales puedan ser candidatos. Los niños y los locos, al menos los clínicamente declarados, no pueden ser candidatos.

Sin excepción, los países suscriptores de este convenio exigen que quien aspire a la Presidencia de la República tenga la nacionalidad por nacimiento o sea hijo de padres nacionales. La disposición de la Constitución argentina es clara en este sentido, y la Convención de San José, cuando se lee completa, confirma su validez.

Si los jueces resuelven el caso de Francisco de Narváez guiados por la ley, no hay ninguna posibilidad de que sea candidato presidencial.

Más allá de lo legal, la decisión de Francisco de ingresar a la interna peronista es incoherente con su triunfo de junio. Ganó esas elecciones con una campaña que se estudia como modelo en las principales universidades del mundo. La analizamos hace pocos días en Washington, lo haremos pronto en Madrid y Lisboa.

Fue un candidato nuevo, casi sin carrera política, que logró derrotar a Néstor Kirchner, uno de los políticos más importantes del continente en lo que va del siglo. Francisco tiene una gran capacidad de trabajo y muchos méritos, que le permitieron hacer una campaña fresca, novedosa, juvenil, que expresó los sentimientos de ese 60% de argentinos que dice en las encuestas que preferiría que el nuevo presidente de la Nación no sea peronista, ni radical, sino que proceda de un nuevo sector. No exhibió bombos, fotos de Perón, de Evita, ni tarimas presididas por líderes sindicales, piqueteros, concentración en el Luna Park, ni otros elementos de la liturgia electoral peronista.

Es triste observar que por buscar una candidatura inconstitucional e imposible, De Narváez esté destrozando todo lo que consiguió para posicionarse como un líder identificado con el futuro del país y del continente.

Si continúa por ese camino, cuando las instancias legales dictaminen lo obvio, tendrá que volver a la provincia de Buenos Aires para competir por una candidatura a gobernador, dentro del Partido Justicialista. Intentará encabezar a quienes el General llamaba “cabecitas negras” pero se ve desde lejos que hay otros dirigentes peronistas que encarnan mucho mejor ese perfil

2010: Una prematura plataforma de lanzamiento

lunes, 28 de diciembre de 2009

Por Viviana Mariño

Lejos de proyectarse como un período de transición, el cierre del año terminó de perfilar a 2010 como una prematura plataforma de lanzamiento de los aspirantes a pelear por la candidatura presidencial del Partido Justicialista en los comicios nacionales de 2011.

Los ex presidentes Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde demarcaron ese territorio. El primero, con una estrategia en secuencia para recuperar iniciativa política tras la derrota en las legislativas de junio; el segundo con una firme incursión como "candidato declarado" en la escena pública.

Tras varios intentos de nuclear al peronismo disidente alrededor de la figura del santafesino Carlos Reutemann, Duhalde decidió poner el cuerpo en una interna de la que, pese a las promesas de abandono de la política, nunca se había retirado. "Me voy a presentar como candidato a presidente de la República", prometió horas antes de la Navidad.

El plan del ex mandatario provisional comenzó a tomar cuerpo en los últimos meses y tendrá base en su territorio político histórico, la provincia de Buenos Aires. Allí, en el primer distrito electoral del país, Duhalde teje el armado con dirigentes y agrupaciones anti-K.

El ex mandatario tiene previsto presentar formalmente su propuesta en marzo próximo, apoyado en la reiterada idea de propiciar un acuerdo intersectorial al estilo del Pacto de la Moncloa, una iniciativa que lo mantiene en contacto con el radical Rodolfo Terragno.

Atento a los movimientos de su antiguo padrino político, Kirchner dedicó sus últimos gestos a acumular poder en el distrito bonaerense. Por eso, ajustó la reforma electoral provincial al esquema nacional aprobado el mes pasado por el Congreso.

Con elecciones primarias establecidas para el 14 de agosto de 2011, la mayoría de los gobernadores e intendentes justicialistas observan esos movimientos con cierta distancia, necesitados de mantener un buen vínculo con el poder central para garantizarse la gobernabilidad de sus gestiones.

Esa lógica contempla tanto a los mandatarios políticamente cercanos al kirchnerismo como a los menos alineados, como el cordobés Juan Schiaretti o el chubutense Mario Das Neves.

Ninguno de ellos se anima a arriesgar qué hará finalmente Reutemann, todavía un verdadero enigma para el grueso del PJ.

El ex corredor, explican en la Casa Rosada, dio algunas muestras de que su proyecto se agotará en la provincia de Santa Fe. No obstante, mantiene diálogo con dirigentes del PJ disidente, como el bonaerense Felipe Solá quien intentará iniciar su partido en el Congreso del Nación.

En el Congreso. El Parlamento será, en verdad, el primer espacio de posibles definiciones políticas. Con el kirchnerismo en minoría, los sectores anti-K de identificación peronista aspiran a marcar posiciones con la intervención de Felipe Solá.

La escena final que recreó la dinámica del PJ en el cierre del año incluye también un pretendido espacio de "renovación".

La cara más visible de ese sector es el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, de diálogo estrecho con el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández e impulsor de un "proceso de cambio" interno para evitar que el PJ quede preso de la interna Kirchner-Duhalde.

Con un camino demasiado extenso aún por recorrer, en los diferentes sectores del oficialismo coinciden en que la suerte de Kirchner dependerá en buena medida del tránsito de la gestión de su esposa en la Nación en lo que todavía le resta de mandato.

De todos modos, el ex mandatario coquetea con una posible postulación o bien, en el peor de los escenarios, la bendición de un delfín –en el Gobierno mencionan a Daniel Scioli–, recorre el conurbano bonaerense y tiene planeado avanzar con actos políticos en el interior del país.

Sus próximos pasos incluyen la demorada reasunción al frente del Consejo Nacional del PJ. El kirchnerismo espera concretar esa jugada hacia finales de febrero.

Turismo y campaña

En la Costa Atlántica aparecieron numerosos jóvenes con remeras "Duhalde presidente". Repartieron volantes a los turistas, con textos como: "tenemos que decidir si nos quedamos peleando, mirando el pasado, o si avanzamos a la Argentina del siglo 21".

Destacan rol de la Corte

El presidente del Comité Nacional de la UCR, el senador Ernesto Sanz, aseguró que no se "imagina a ningún oficialista pidiendo dialogar" con la Corte Suprema y resaltó el papel que está cumpliendo el máximo tribunal en promover el diálogo.

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Julio Cobos reafirma su candidatura presidencial

sábado, 8 de agosto de 2009

El resultado electoral en Mendoza allanó el camino para que Julio Cobos reafirme su candidatura presidencial. La idea es conformar el Frente Cívico Federal con radicales, ex del Ari e independientes. Con relación a la famosa pata peronista, imagina a su lado al Ing. Felipe Solá o Francisco de Narváez.



El ejercicio de la soberanía popular potenció las candidaturas de quienes desean desembarcar en Balcarce 50 y la Quinta presidencial de Olivos a partir del 10 de diciembre de 2011.

Paradójicamente ninguno de ellos cuenta con un respaldo orgánico de las fuerzas a las que pertenecen y tampoco tienen un perfil ideológico definido, sino que esbozan lineamientos generales como para no asustar a nadie y de paso no cerrar las puertas a posibles aliados. Es una estrategia que por ahora no piensan modificar, de acuerdo con lo informado por sus asesores a Parlamentario. “¿Qué apuro hay?”, dijo uno de ellos, en una síntesis clara.

Es el caso puntual del vicepresidente de la Nación Julio Cleto Cobos, alojado nuevamente en las filas del centenario partido, lo mismo que el senador nacional Carlos Reutemann, quien atraviesa las rutas peronistas a paso de hormiga, con las luces en baja para no dar un barquinazo que lo deje al costado. Un cuadro de situación que no le es ajeno a los emergentes de centroizquierda, como el gobernador socialista santafesino Hermes Binner o el porteño y flamante diputado nacional electo Fernando “Pino” Solanas, con su Proyecto Sur.

Cuatro candidatos, de una larga lista todavía en pañales; de una lista de ansiosos por ponerse el traje presidencial, entre ellos varios gobernadores peronistas.

Pero puntualmente la candidatura de Cobos es una de las que despiertan toda clase de conjeturas, especialmente sobre cómo será su armado nacional, dado que salvo en su tierra natal, en el resto del país no asoma una tendencia radical que ya se plante con su candidatura, o que la lance al ruedo partidario, salvo una mínima delegación de legisladores de la provincia de Buenos Aires que lo visitó en su despacho para decirle sin vueltas: “Usted es nuestro candidato”. Esos legisladores responden a los dirigentes radicales Federico Storani y Leopoldo Moreau.

Qué pasa en la casa radical

Sin lugar a dudas que las miradas están puestas en la UCR, ya que sin el apoyo de la estructura partidaria, no le será fácil a Cobos llegar a la Casa Rosada. En el provisorio inventario del titular del Senado se da cuenta de que en la lista de potenciales candidatos radicales -tras conocerse los resultados del 28-J- no queda casi nadie en el camino.

Tanto los senadores Gerardo Morales y Ernesto Sanz, como el diputado nacional Oscar Aguad, dijeron que por ahora no están para esa patriada. Los tres esbozaron diferentes razones: Morales y Aguad priorizarán sus candidaturas a gobernador, de Jujuy y Córdoba, respectivamente mientras que Sanz seguirá como presidente del bloque de senadores nacionales.

Tras estas deserciones, el eje central para Cobos, de acuerdo con lo confiado a Parlamentario por uno de sus hombres de mayor confianza, es la designación del presidente del Comité Nacional de la UCR, lugar donde se cocinan a fuego lento los andares partidarios.

Recién en diciembre Morales dejaría el cargo, pero el uso del verbo en potencial es a partir de que vastos sectores internos lo presionan para que siga o en última instancia para que sea la carta de negociación con Cobos.

La resistencia a que Cobos se convierta en el gran hacedor de la reconfiguración de la UCR se debe, como respondieron en voz baja, a que no se olvidan de la sinuosidad de su trayectoria de los últimos años, en especial por su alianza con Néstor Kirchner al cristalizar la Concertación Plural.

“Fue el jefe de la maniobra tendiente a licuar nuestro partido y ahora quiere todo”, respondió a la consulta uno de ellos, y que refleja que no habrá bandera blanca que se levante fácilmente, que es el trofeo que pide las huestes del vicepresidente de la Nación.

En esa movida por la presidencia del Comité, el cobismo desea imponer a uno de los asesores del vicepresidente, su coterráneo Raúl Baglini, que tendría el respaldo de correntinos, mendocinos y tucumanos en forma categórica, mientras que en el resto de los distritos es parcial, como es el caso de los bonaerenses, santafesinos, capitalinos o cordobeses, que tienen la mayor cantidad de delegados y los hacen pesar a la hora de las negociaciones. Claro que en caso de que Baglini dé un paso al costado, el otro bendecido y que reúne los mismos atributos -es decir la praxis de la negociación-, sería el cordobés Mario Negri.

Previamente el compromiso de Morales es terminar con las intervenciones a los distritos de Mendoza, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.

Entonces, el primer paso de Cobos será lograr para su sector la presidencia del Comité Nacional y simultáneamente su regreso a las filas que lo vió nacer, crecer, expulsar y ahora regresar. En ese sentido, lo más seguro es que sea a través de su línea interna Consenso Federal, lo que implica llegar junto a todos los expulsados o los que se fueron en busca de nuevos horizontes y fracasaron en el intento, como el caso de los radicales cobijados por Elisa Carrió.

Un regreso no contemplado por ejemplo por Margarita Stolbizer, quien ya reiteró su alejamiento definitivo y que seguirá alimentando el crecimiento de su GEN, más allá de sus ideas y vueltas con Carrió.

Resuelto este dilema interno, Julio Cobos recién podrá erigirse en el gran jefe partidario; de lo contrario el camino a recorrer fuera de la estructura partidaria, se asemeja a cruzar el desierto con una anchoa en la boca.

El es consciente, lo mismo que el resto de la dirigencia que todo su poder es el nivel de aceptación en la sociedad a partir de su voto “no positivo”. Es su arma estratégica para exigir en la mesa de negociaciones, dado que del otro lado no tiene a nadie con proyección nacional.

Las traumáticas experiencias con Roberto Lavagna y Elisa Carrió la dirigencia radical no desean repetirla, y ya tienen decidido presentarse solos en la contienda presidencial del 2011, si no llegan a un acuerdo con Cobos. “¿Si no es conmigo con quién pueden dar la pelea?”, es la pregunta que se debe estar formulando el mendocino en la intimidad, a la que debe agregar: “sinmigo imposible”...

Cabe resaltar que el ConFe cuenta con escasa cantidad de senadores y diputados nacionales, pero confían que a medida que se esclarezca el panorama político irán sumando voluntades, como la evangelista Cynthia Hotton, que abandonó las huestes del PRO. A esta lista se podría sumar -en corto tiempo- el senador Samuel Cabanchik, que hasta hace poco militaba en la Coalición Cívica.

A la pesca de una pata

El llamado “cobismo” descuenta que al frente de esa pelea por la presidencial tendrá como principal adversario a Carlos Reutemann y por ende al aparato del PJ, donde seguramente el armado superestructural de Eduardo Duhalde no se podrá soslayar, al margen del candidato que se decida a respaldar en esa puja.

¿Quién está en el cuartel general del cobismo? Por ahora es un juego instalado por sus asesores. En off dejan entrever que tienen buenas relaciones con Francisco de Narváez y Felipe Solá, con lo cual las especulaciones están a la orden del día, lo que se potencia a partir de que ambos dirigentes del peronismo disidente amplifican la amistad.

“Todos buscan la pata peronista. También se puede buscar después de gobernar. Si uno ve que un buen justicialista puede desempeñar un cargo, por qué no convocarlo. De todos modos, tenemos que consolidar el radicalismo y ver bien hasta dónde pasa el grado de apertura”, repite Cobos a quien los quiera oír, cuando sus correligionarios le pregunta por lo de Felipe Solá o De Narváez.

Para los estrategas del ConFe son los dos únicos dirigentes peronistas potables, y admiten que no será fácil que el radicalismo los digiera, aunque nadie de los llamados pesos pesados abrió la boca sobre el tema.

Aunque todos especulan que tanto a De Narváez como a Solá les resultará arduo, por no decir complicado cerrar filas con Mauricio Macri a nivel nacional. El líder del PRO tiene el mismo drama que Cobos: armar su espacio político en los 24 distritos es todo un desafío, teniendo en cuenta la incidencia de los caudillos peronistas en la mayoría de las provincias.

Eso le permite a Julio Cobos inferir que la pata peronista es fundamental para mellar ese poder, no del todo, pero sí para sumar voluntades cuando se defina las candidaturas, que seguramente será después de marzo del año que viene, cuando el panorama empiece a aclararse, un lapso de tiempo suficiente para contar los porotos y los radicales dispuestos a asumir que es necesario que la sigla UCR se abra a un frente electoral que podría ser bautizado como Frente Cívico Federal.

Los vientos de agosto

Esa es la estrategia de Julio Cleto Cobos a largo plazo, mientras que para el corto plazo apunta a afianzar la bancada de ConFe en las dos cámaras, sumando legisladores de todos los distritos.

En la Cámara baja Daniel Katz seguirá al frente de la misma, en tanto que en la Alta, la bancada de ConFe se descuenta que será presidida por la mendocina Laura Montero.

En ambos casos según la idea que se maneja en estos días es participar de un Interbloque junto a los radicales, mientras se espera el desenlace del enfrentamiento de las huestes de Margarita Stolbizer con Elisa Carrió que puso al Acuerdo Cívico y Social al borde de la disolución a menos de 40 días de las elecciones del 28-J.

Ya en la Legislatura bonaerense la división se produjo y se visualiza que en el Congreso de la Nación esa ruptura es un anticipo de lo que viene, pese a los ingentes esfuerzos de Gerardo Morales y el socialista Rubén Giustiniani, entre otros dirigentes de la ACyS.

Vientos de rupturas ideológicas de la cual Cobos dejó entrever su respaldo a Stolbizer en su política de diálogo institucional. Es que para el vicepresidente de la Nación, Stolbizer es más confiable que la irascible Carrió y en su ingeniería electoral la debe tener en cuenta.

No solo a ella, sino a todos los radicales que se fueron desencantados en busca de nuevos horizontes y hoy están revisando esa postura.

Son las bases de un Frente Cívico Federal que contenga a todo el arco anti K, entre ellos a peronistas que le den vida a la pata que falta. Pero como Cobos es un maratonista, sabe que llegar a Balcarce 50 no será fácil, es una carrera de largo aliento, por lo tanto deberá medir permanentemente sus pasos.

Fuente: Parlamentario.com

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