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Ricardo Jaime se va a Brasil con la autorización del juez K Norberto Oyarbide

viernes, 21 de mayo de 2010

El juez federal Norberto Oyarbide le dio un respiro al ex Secretario de Transporte, Ricardo Jaime. El magistrado le permitió viajar al exterior, tal como lo había solicitado en el expediente el ex funcionario.

Oyarbide ya lo había embargado por 40 millones de pesos en la causa por enriquecimiento ilícito y ahora le dio permiso para que este viaje junto a su esposa, Silvia Reyss, a Brasil.



De esta manera el juez cambió de opinión con respecto al acusado. Es que el pasado 31 de marzo dispuso la inhibición general de bienes del ex secretario de Transporte y también le prohibió salir del país.

Las medidas restrictivas ordenada por Oyarbide se aplicaron luego de que funcionarios judiciales y la Unidad Especial de Investigaciones y Procedimientos Judiciales de Gendarmería allanaron el piso que empresarios le alquilan a Jaime en la avenida del Libertador, donde se incautaron una fuerte suma de dinero y numerosos documentos.

En aquel momento también fueron allanadas una casa en el country "Camino Real", en el partido bonaerense de San Isidro, y la casa de Jaime en el country "Cuatro Hojas", en Mendiolaza, Córdoba, y el spa "Alleviare" (http://www.alleviarespa.com.ar/alleviare.php) que presuntamente explotaría su esposa.

La causa.

El juez Oyarbide y el fiscal Rívolo investigan el crecimiento del patrimonio de Jaime en los seis años que fue secretario de Transportes (renunció en junio del año pasado en medio de denuncias que arreciaban sobre su nivel de vida) y si cobró 'coimas' o dádivas de las empresas a las que entregaba subsidios.



En la mira de los investigadores, además de los inmuebles, se encuentran un avión Lear Jet 31A, valuado en cuatro millones de dólares, y un yate oceánico que tiene un costo de 1,4 millón de dólares.

Ambos están a nombre de sociedades anónimas con acciones al portador, de difícil identificación.

Complicado.

Las últimas semanas fueron aún peores para Jaime. El ex vicegobernador de Néstor Kirchner en Santa Cruz dijo que "todo lo que tiene Jaime lo robó". Por su parte, Gabriel Ignacio Akerman, abogado de la sociedad TEBA - a cargo de la concesión de la terminal de omnibus de Retiro - admitió no conocerlo personalmente pero sí haber sido su garante en el alquiler de un piso en Libertador al 600. Actualmente Jaime vive en Av. Libertador 654 piso 12, propiedad de los hermanos Redondo (futbolista).

Jaime también fue procesado por el juez federal Claudio Bonadio en el marco de la causa en la que se investigan supuestos viajes de funcionarios públicos en aviones privados pagados por empresarios.

Fuente: Perfil

El cambio de estrategia de los Kirchner

miércoles, 19 de mayo de 2010

Por Eduardo van der Kooy

Silencio. Esa ha sido, al menos hasta anoche, la única respuesta política de Néstor y Cristina Kirchner a la polvareda levantada por el procesamiento que el juez Norberto Oyarbide dictó la semana pasada contra Mauricio Macri por un escándalo de espionaje. Idéntica respuesta produjeron sus principales portavoces. El dicharachero jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, asoma contenido.


Las primeras evidencias públicas recogidas por el kirchnerismo aconsejarían aquel silencio. Aunque el plan, con las características presentes, pareció urdido de antemano. Dos encuestas telefónicas realizadas en el ámbito porteño arrojaron un resultado similar: el 65% de los interrogados cree que el procesamiento a Macri obedece a una maniobra del gobierno de los Kirchner; el porcentaje restante se divide entre quienes suponen responsable al jefe porteño y aquellos que no tienen idea formada.

Quizás no sea esa la única señal de inquietud para la ingeniería política kirchnerista. Macri ha concitado en los últimos días una cantidad de adhesiones insospechadas en el arco opositor, incluso de dirigentes que sólo se dedicaron a combatirlo desde que resolvió abandonar Boca Juniors para volcarse a la política.

El peronismo disidente, con Eduardo Duhalde a la cabeza, aprovechó el procesamiento a Macri para cargar sobre los Kirchner. Elisa Carrió eligió la misma dirección pero amplió el radio de sus críticas: sostuvo que la causa de Oyarbide está inspirada por el matrimonio presidencial pero, además, por la Policía Federal. Los radicales tampoco le escaparon a los gestos de solidaridad, incluido Julio Cobos.

Convendría detenerse en la figura del vicepresidente para comprender, en alguna medida, el cambio de estrategia de los Kirchner. De la furia y los embates públicos contra el dirigente radical, desde que votó en contra de la resolución 125, a la actual prescindencia y mutismo alrededor del conflicto que involucra a Macri.

Tal vez la lección política haya sido aprendida, aunque las palabras de los Kirchner suelen estar demasiadas veces más cerca del temperamento que de la racionalidad. Cobos saltó a la fama con aquel célebre voto de desempate en el pleito con el campo y luego hizo gala de corrección y oportunismo político para ocupar el lugar que tiene en las preferencias sociales.

Pero su crecimiento no hubiera sido el que fue sin el inestimable aporte de los Kirchner, que con su lluvia de granizo ayudaron a su victimización. El valor de esa ecuación quedó demostrada durante el verano cuando Cobos se acercó al matrimonio para dirimir la pelea por el uso de las reservas del Banco Central y el desplazamiento de su entonces titular, Martín Redrado. Los niveles de aprobación del vicepresidente declinaron al compás de esa acción.

La embestida contra Macri sería ahora más sofisticada a partir también de los serios errores políticos que cometió el jefe porteño, al pretender designar al comisario (RE) Jorge Palacios a cargo de la Policía Metropolitana. Esa decisión le abrió frentes múltiples de batalla: con la Federal, con el submundo de la inteligencia, con buena parte de la dirigencia política y con un núcleo de familiares de víctimas del atentado en la AMIA.

¿Cuál sería aquella sofisticación del kirchnerismo? Erosionar a Macri sin plantear una pelea política formal y pública. Los senderos que debería seguir el plan estarían marcados en la Justicia y la Legislatura porteña. En un caso está Oyarbide y en otro el puñado de kirchneristas y el resentimiento que sembró el macrismo en la Ciudad cuando, inocultablemente, ayudó a tumbar a Aníbal Ibarra del Gobierno porteño luego de la tragedia de Cromañón.

Oyarbide tiene línea directa con Kirchner a través del director del Banco Nación, Juan Carlos Fábrega. Ese funcionario fue correo con el magistrado cuando el matrimonio requirió el sobreseimiento en la causa por supuesto enriquecimiento ilícito.

Oyarbide responsabiliza a Macri de integrar una asociación ilícita dedicada a las escuchas ilegales. El caso que más lo compromete en ese aspecto, en verdad, es la intervención del teléfono de su cuñado. Aunque hay otro dato, tal vez más político que judiciable, que el jefe porteño tampoco supo todavía explicar: qué hacía Ciro James, el espía en cuestión, metido en su Gobierno.

Macri repite, sin cesar, que en su vida vio ni conoció a James. Sería una buena estrategia pública si, en efecto, es verdad. Pero podría convertirse en su lápida, judicial y política, si surgiera la mínima evidencia en contrario.

En la Legislatura porteña los problemas de Macri no pasarán, hasta ahora, de sobresaltos. Evitó ayer la interpelación y envió a responder las preguntas de los legisladores a Guillermo Montenegro.

El ministro de Seguridad fue extrañamente sobreseído por Oyarbide, después de haber estado entre los principales sospechosos. La posibilidad de un juicio político es una utopía porque la oposición, incluido el kirchnerismo, necesitaría los dos tercios. Los legisladores de Carrió no se prestarán a ese juego al menos hasta que no haya una sentencia firme sobre el episodio de la Cámara de Casación. El tiempo para conocer esa sentencia es todavía incalculable.

El kirchnerismo lanzó anoche un proyecto para la formación de una comisión investigadora en la Legislatura que se meta en el escándalo de los espías. Quizás tampoco tenga éxito pero serviría, al menos, para tenerlo a Macri en guardia. Y al episodio, en medio de la atención pública. Con los Kirchner, aparentemente, en otra cosa.

Los "apóstoles" de Mauricio Macri

Por Ignacio Fidanza

La cita tuvo asistencia perfecta y se concretó en las oficinas que el macrismo tiene en la avenida Rivadavia, frente al Congreso. El anfitrión fue el jefe de campaña Humberto Schiavoni, que empezó a imprimirle al PRO el ritmo vertiginoso de los peronistas a la hora de hacer política.


Macri comenzó la reunión explicando que el procesamiento en la causa de espionaje, hasta ahora, no estaba impactando en su proyección nacional. Se leyeron los últimos cortes de encuestas que revelan que una larga mayoría opina que Néstor Kirchner está detrás de la causa y desconfía profundamente del juez Oyarbide. Tendencia que según esos trabajos se profundiza en el interior del país.

“Al final esto de Oyarbide vino bien, porque lo posicionó a Macri en el centro de la escena y le dio esa cuota de sangre que el drama político necesita, hace rato que varios estábamos esperando que le pegue a Kirchner como hizo estos días”, se entusiasmó uno de los presentes.

En la larga mesa se acomodaron funcionarios del gabinete porteño como Horacio Rodríguez Larreta, Diego Santilli, Esteban Bullrich, Marcos Peña, Néstor Grindetti, diputados como Federico Pinedo, Christian Gribaudo, Laura Alonso, Gladis González, legisladores porteños y hasta el omnipresente “Tano” Angelici, líder del radicalismo macrista.

Pinedo tuvo a su cargo el “análisis político”. Didáctico afirmó que el escenario para el 2011 aventuraba una elección de tres tercios: el kirchnerista, el radical y la suma del PRO y el peronismo no kirchnerista. La lectura obvia fue que tanto para ellos como para el PJ opositor sería un suicidio ir separados, porque en ese caso, el ballotage se definiría entre el kirchnerismo –Kirchner o Scioli- y el candidato radical.

“El Lole seguramente no juegue, así que la discusión por la candidatura se limita a Duhalde y Macri; hoy Mauricio mide mucho mejor, pero se verá el año que viene quien es el candidato más competitivo”, razonó uno de los presentes, que trasmite la sensación que impera en el macrismo: confían que el final del camino los encontrará juntos al PJ no kirchnerista, incluido Francisco de Narváez. “Con Francisco mejoró un poco la relación, igual el acuerdo con él es una discusión del año que viene”, agregó la fuente consultada.

Pragmático, Schiavoni propuso avanzar sobre el trabajo territorial y se acordó dividir el país entre una lista de “parejas”(ver detalle más abajo) de legisladores que tendrán a su cargo armar las mesas Macri 2011. El lote de "apóstoles macristas", como era previsible, lo integra una abrumadora mayoría de porteños. Experimento político que habrá que ver si termina sumando para Macri o lo enreda en una serie de decisiones desafortunadas, como las que protagonizó su primo Jorge Macri en la fallida elección de concejales de Mendoza.

Como sea, luego del reparto de territorios, Macri pidió explícitamente que ninguno de sus ministros ni los líderes de la Legislatura (Oscar Moscariello y Cristian Ritondo) tuvieran responsabilidades intensas en el armado político “por lo menos por este año”, afirmó.

“No podemos descuidar la retaguardia, hay que mantener activo el gobierno de la Ciudad”, agregó.

El problema de la gobernabilidad

Por primera vez, en la historia del PRO se discutió abiertamente los desafíos que debería enfrentar un eventual gobierno macrista. Pinedo explicó que era muy importante seguir trabajando en el Congreso en los acuerdos con las otras fuerzas, sobre todo con el radicalismo. “Ellos y nosotros vamos a tener el mismo problema, gane quien gane, ninguno va a tener mayoría propia, así que hay que ir trabajando los consensos desde ahora”, apuntó. Los contactos más intensos son con el jefe de los diputados de la UCR, Oscar Aguad; y el senador Ernesto Sanz.

Filoso, uno de los presentes preguntó: “¿Y con Moyano y la CGT que vamos a hacer?”. Macri dejó que el suspenso creciera y reveló: “yo me junte con algunos de ellos, pero como los empresarios,por ahora no van a aparecer al lado nuestro para no tener conflictos con Kirchner”. Quedo claro que esas relaciones, el jefe de Gobierno se las guarda para sí.

Ese tramo de la charla también sirvió para integrar a Miguel “Mike” Braun, el ex Cippec que está a cargo de los equipos técnicos. Y también por primera vez en este tipo de reuniones circularon "papers" sobre distintos análisis por área de los principales desafíos que deberá enfrentar un eventual gobierno macrista. En línea con la moda actual se decidió que todas las propuestas estén teñidas de una “mirada federal”, lugar común de todos los candidatos, que suelen olvidar cuando llegan a la Casa Rosada.

Como sea, se acordó que se aprovechará el trabajo de Braun como insumo para armar seminarios y mesas en las provincias con temáticas locales como infraestructura, economías regionales, etc.

Luego de la charla, fieles al estilo "power point" que impera en el macrismo, todos los presentes recibieron sus carpetitas con el logo amarillo del PRO con un resumen de los programas analizados. Pero más allá de la inevitable estética corporativa, lo cierto es que varios de los presentes reconocieron que “por primera vez se empezó a hablar de política en serio”.

Sobre el final, luego de acordar la agenda de Macri para lo que resta del año, que prevé salidas al interior y la provincia todos los fines de semana (menos claro el próximo del Bicentenario), que se iniciará el 29 y 30 de este mes con una gira por Mar del Plata, Tandil y Balcarce.

La reunión concluyó con un repaso de la situación legal del partido. Se supo entonces que la semana que pasó la jueza Servini de Cubría realizó la última audiencia antes de definir la fusión de Recrear y Compromiso para el cambio en el flamante Pro, que podría materializarse en los próximos días.

Esa será la herramienta que Macri aspira a llenar de contenido territorial -o por lo menos intentarlo- de aquí al año que viene, para llegar al momento en el que imagina deberá sentarse en la mesa de los peronistas disidentes, con algún nivel de paridad.

Los "apóstoles" de Mauricio
 
Córdoba: el diputado nacional Christian Gribaudo (de regreso en el macrismo luego de un tiempo de coqueteo con De Narváez) y el legislador santillista Bruno Screnci.


Santa Fe: el diputado nacional Jorge Triaca y el “tano” Angelici.

Entre Ríos: los legisladores porteños Avelino Tamargo y Jorge Garayalde.

Buenos Aires: Jorge Macri (por ahora) y con resistencias.

Mendoza y Corrientes: la diputada nacional Paula Bertol.

Catamarca, Jujuy, Salta y Tucumán: el ex senador nacional Pablo Walter (socio de Esteban Bullrich en Recrear) y el ex ObSBA Carlos Regazzoni.

Neuquén: la legisladora porteña Karina Spalla, delegada de Néstor Grindetti, que al parecer tiene algunos vínculos con el Movimiento Popular Neuquino.

La Rioja y San Luis: la diputada nacional Silvina Majdalani.

Santa Cruz y Tierra del Fuego: el joven legislador porteño Fernando de Andreis.

Río Negro: la diputada nacional Gladis González.

Chaco y Formosa: otra vez Avelino Tamargo.

La Pampa: de nuevo Gribaudo, pero ahora asistido por la diputada del “tano” Angelici, la ex Poder Ciudadano Laura Alonso.

Nada detiene al Matrimonio Presidencial

domingo, 16 de mayo de 2010

Por Nelson Castro


Si bien se preveía que el juez Norberto Oyarbide complicaría al jefe de Gobierno, las consecuencias políticas de ese hecho aún son insondables.


“Ya lo sabíamos”, confiesa, con indisimulada satisfacción, una voz del oficialismo al referirse al procesamiento de Mauricio Macri ordenado por el juez federal Norberto Oyarbide. Macri también lo sabía, aun cuando albergaba la esperanza de algún milagro.

Los duros cargos imputados por el juez –asociación ilícita, falsedad de documento público, intercepción de llamadas telefónicas y abuso de autoridad– han pasado a convertirse en una pesada mochila que amenaza con afectar el presente y el futuro político del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Desde el punto de vista judicial, lo que más lo complica son las escuchas realizadas sobre su cuñado, Leonardo, envuelto en una reyerta familiar con su padre Franco Macri.

Para Mauricio Macri el impacto político es fuerte. “Es el precio a su soberbia y a no querer escuchar a todos los que le desaconsejábamos el nombramiento del comisario Palacios como jefe de la Policía Metropolitana”, afirma alguien del interior del PRO que supo formar parte del Gobierno municipal.

Hoy por hoy, no están dadas las condiciones para avanzar con un juicio político en contra del jefe de Gobierno porteño. Las cosas, en cambio, se modificarían abismalmente si la Cámara Federal confirmara el dictamen del juez Oyarbide. En ese caso, el sostenimiento de Macri sería muy difícil; y aun cuando pudiera frenar el juicio político, lo cierto es que un fallo adverso de la Cámara dañaría severamente sus aspiraciones presidenciales.

Esto es precisamente lo que más le interesa al matrimonio presidencial. Es más, en la Babel de Olivos se ilusionan con que, al menos, el proceso de la apelación demore largos meses y se termine de dilucidar recién bastante avanzado el 2011. Esto dejaría al jefe de Gobierno fuera de juego. Llevar adelante una campaña presidencial en condición de procesado sería un handicap que el kirchnerismo no desaprovecharía.

En lo relativo al juicio político, hay que recordar que es un proceso distinto a un caso judicial. En el juicio político, lo que se evalúan son responsabilidades políticas en relación con hechos que comprometen la conducta del funcionario en cuestión. Y está claro que el empecinamiento de Mauricio Macri en sostener al comisario Palacios fue un desatino político mayúsculo.

Del juez Norberto Oyarbide y de las sospechas permanentes que generan sus conductas está casi todo dicho. En este contexto, hubo mucha especulación alrededor de la entrevista que tuvo con un enviado de un candidato presidencial del peronismo disidente. Muchos creyeron ver en esto una movida del juez para otear el horizonte político en pos de un eventual resguardo.

Lo que ocurrió, en realidad, fue que el enviado llevó como misión el intento del candidato por socorrer a Macri. Su fracaso fue rotundo. Por otro lado, el Dr. Oyarbide viene llevando adelante casos que inquietan al kirchnerismo: uno fue el del supuesto enriquecimiento ilícito del matrimonio presidencial, en el que el juez se apresuró a dictar un cuestionado sobreseimiento que podría ser revocado en el futuro invocando razones de “fraude procesal”; otro es el de los medicamentos “truchos” y los aportes a la campaña hechos por personajes y empresas comprometidas en esa deleznable operatoria.

En relación a este caso, dos datos para tener en cuenta: en la causa por los medicamentos “truchos” la aparición de Gabriel Brito promete complicar al oficialismo. La declaración hecha desde la cárcel a la revista Noticias por el secretario general de la Asociación Bancaria, Juan José Zanola –“Néstor Kirchner me manda mensajes de apoyo”– ha inquietado a varios en el Gobierno. Para unos, tales dichos dan una idea de su cercanía con el poder; para otros, tienen el valor de una advertencia.

Un párrafo para el escándalo por el supuesto pago de coimas en la venta de maquinaria agrícola desde la Argentina a Venezuela. Los testimonios de los que se quedaron afuera del negocio son de una precisión manifiesta cuando hablan de lo inusual del porcentaje pedido por la intermediaria –Palmat– y de la cobertura legal que se le terminó de dar a la operación que todos consideraban como una coima.

El miedo que tienen de hablar estos empresarios sigue siendo enorme. Quienes aseveran haber visto la declaración prestada ante el fiscal Edgardo Pollicita por el presidente de la Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), Dr. José María Alustiza, coinciden en señalar la cantidad de veces en que el declarante contestó “no me acuerdo”.

Nada de esto detiene al matrimonio presidencial en su plan de retener el poder político y generar bienestar a sus amigos. Las adjudicaciones de obras públicas al ex empleado del Banco de Santa Cruz devenido en empresario multimillonario, Lázaro Báez, es una muestra de ello. Los nuevos emprendimientos de Cristóbal López, también.

En una jugada de neto corte kirchnerista, la Presidenta anunció, en la semana que pasó, el Plan de Desendeudamiento Provincial. El de las deudas de las provincias con la Nación fue uno de los reclamos que le hicieron a la Dra. Fernández de Kirchner los gobernadores que se reunieron con ella en Olivos. El asunto iba a ser resuelto por una ley que sancionaría el Congreso para darle a este tema una solución institucionalizada que implicaba un severo recorte al poder de discrecionalidad del Poder Ejecutivo.

Rápido de reflejos, el matrimonio presidencial advirtió que esto le quitaba el manejo de la caja, algo que no está dispuesto a ceder ni por un milímetro. De allí el sorpresivo anuncio del lunes pasado que puso alegría en los agobiados ánimos de muchos mandatarios provinciales.

El análisis de las encuestas muestra claramente cómo, al día de hoy, hay un crecimiento escaso pero cierto de Néstor Kirchner. Las encuestas también muestran que, si se toma a la oposición en conjunto, las posibilidades de triunfo del oficialismo se reducen notablemente. Pero el tema es que la oposición hoy dista de ser un conjunto. Y es esta condición la que aumenta las chances de victoria y alegra el corazón del ex presidente en funciones.

La sigilosa jugada de Montenegro en Casación lo acerca al sobreseimiento

martes, 11 de mayo de 2010

Por Ignacio Fidanza

El prestigioso equipo de abogados del Estudio Righi que tiene a su cargo la defensa de Guillermo Montenegro en la causa del espionaje porteño aguardará hasta la semana próxima para decidir si presenta un pedido de “pronto despacho” en la Cámara Federal. Esta noche circulaba el rumor de que la Cámara Federal ya habría decidido conceder el recurso -el viernes dos de sus integrantes se habrían pronunciado en ese sentido-.


Es que este tribunal ya dejó vencer el plazo para definir si concede la apelación a Casación de la recusación que el ministro porteño presentó contra Oyarbide. Los camaristas rechazaron la recusación –que se basó en viajas diferencias entre Montenegro y Oyarbide, cuando el primero de ellos era fiscal federal-, y entonces los abogados del estudio Righi apelaron a Casación.

El rumor que circula por los tribunales es que en este tribunal –catalogado en el fuero como más “técnico” que la Cámara, es decir menos permeable a presiones políticas-, podría hacerse lugar a la recusación. Si esto ocurriera, Oyarbide perdería toda la causa.

La recusación deberá ser resuelta por la Sala III, una de las más respetadas del fuero. La integran la presidenta Angela Ledesma y los camaristas Liliana Catucci y Eduardo Riggi.

Las versiones indican que Ledesma se inclinaría por conceder la recusación, que al parecer tiene no pocos fundamentos. Se trata de una jueza muy técnica que suele fallar acorde a derecho y desechando cualquier consideración política –que no es lo mismo que ideológica-.

También se menciona en el fuero que Riggi podría rechazar la recusación. Este magistrado proviene de la “familia judicial” pero tiene excelentes vínculos con el peronismo y acaso una presión intensa de la Casa Rosada podría afectaro, estiman en Tribunales.

La tercer camarista, Liliana Catucci, es la más “nuevita” en el tribunal, lo que dificulta realizar predicciones sobre su voto, ya que no hay demasiados antecedentes para analizar. Sin embargo, un experimentado operador judicial advirtió: “si es nuevita, cuidado, porque en ese tribunal sólo están entrando los que tienen el visto bueno de los Kirchner”.

El ministro Montenegro podría ser el primer beneficiado si Oyarbide se convence que la recusación puede caminar. En tribunales comentan que para evitar que le saquen una causa que al parecer lo vuelve absolutamente atractivo ante los Kirchner, el magistrado podría dictar el sobreseimiento del ministro.

Si esto ocurre, la recusación caería por inexistencia de agravio. Con un elemento adicional. Oyarbide debería definir si procesa o no a Montenegro, Macri y Nadorovsky en los próximos días. Mientras que la recusación, cuando finalmente llegue a Casación podría aguardar para su resolución de 30 a 45 días, si se tiene en cuenta los plazos de ese tribunal.

Kirchner vs. Macri

miércoles, 14 de abril de 2010

El análisis político y económico de los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde

Aunque resulte curioso o, si se prefiere, poco creíble, no es del todo claro si Mauricio Macri ha tomado cabal conciencia de los riesgos que, a esta altura de la investigación que desenvuelve el juez Norberto Oyarbide, corre su carrera política. Mas aún, por momentos pareciera que no percibe la dimensión de la ofensiva que el gobierno nacional, con la complicidad del magistrado arriba nombrado, ha desencadenado en su contra. Porque si verdaderamente asumiese la dimensión bélica del asunto, otro sería su ritmo de acción al respecto.


Imaginemos, sólo por un momento, que en un espacio público se nos cruzara un funcionario y nos llenara de improperios. La respuesta natural sería contestar con lenguaje similar o recurrir al correctivo físico. Si, en cambio, nos hiciéramos los distraídos o intentáramos calmar al agresor con un ponderado discurso sobre las reglas de la convivencia civilizada, haríamos el ridículo.

Pues bien, sobre el lord mayor de la Capital Federal pesa la acusación, nada menos, de ser integrante de una asociación ilícita. Suponer que Oyarbide ha llegado a esos extremos por amor a la justicia es pecar de ingenuo. Nada de lo que hace semejante personaje en términos políticos se desarrolla en un terreno neutral.

Ni el inconcebible aval que le dio a los Kirchner ni el actual procesamiento de Ricardo Jaime ni la embestida contra el líder del PRO, son decisiones hechas desde un Olimpo jurídico despojado de todo interés político y ajeno a cualquier extorsión gubernamental. La moral del señor Oyarbide no es para andar mostrándola. Todo lo contrario.

El kirchnerismo, que le tiene contadas las costillas, lo sabe y actúa en consecuencia, aun cuando deba hoy, no sin algo de vergüenza, soltarle la mano al ex–secretario de Transportes. Pero qué podría importarle ello al santacruceño y a su mujer si el precio es un bill de indemnidad respecto de sus manifestaciones juradas de bienes y el posible procesamiento de uno de los principales enemigos de consideración con el que deberán dirimir supremacías en las elecciones presidenciales del 2011.

Dada a la frontalidad mediática y el escalamiento de Oyarbide, Macri ensaya una táctica dilatoria aconsejado, seguramente, por su gurú Durán Barba. Por lo pronto parece no darse por enterado que detrás del juez se asoma, apenas disimulada, la larga mano del aparato oficial.

Además, siendo que la acusación que le ha sido lanzada es de una gravedad mayúscula, en lugar de acusarlo públicamente al verdadero jefe del actual gobierno, apenas levanta la voz. Se parece más a un comentarista del entuerto que a un protagonista al cual sus opugnadores desean poner contra los cuerdas y propinarle un golpe de knock-out.

Si Macri desea llegar al año próximo con posibilidades de ser uno de los contendientes en la segunda vuelta electoral que consagrará al sucesor de Cristina Fernández, deberá sortear con éxito no sólo su gestión al frente del gobierno autónomo de la ciudad de Buenos Aires sino el proceso que Oyarbide llevará adelante.

Su situación no es desesperante pero sería suicida no entender la naturaleza de la guerra en la que está metido, y, por lo tanto, carecer de un plan operativo para desenvolverse en el tiempo.

El plan de la Quinta de Olivos es claro como el agua, lo que no significa que sea de cumplimiento sencillo. Como la suerte de los Kirchner está atada a la gobernabilidad y al control del PJ, en primera instancia deben asegurarse que aquélla no peligre y que los barones del justicialismo, por convicción, conveniencia, miedo o lo que fuese, no salten el cerco y se plieguen, con armas y bagajes, a la tropa que, no sin esfuerzo, recluta en estos momentos, para darle batalla en las internas partidarias, Eduardo Duhalde.

Hay timbres, piolines, recursos públicos y aprietes que el líder del oficialismo está en condiciones de tocar, mover, repartir y ejercer a voluntad. Hay, en cambio, cosas que escapan a su dominio y por mucho que quiera tenerlas bajo control, no dependen de él en última instancia.

Puede, por ejemplo, extorsionar a gobernadores, diputados, senadores e intendentes algo díscolos, con la amenaza de cortarles, lisa y llanamente, el suministro de fondos a sus respectivas gobernaciones. Arma, ésta, verdaderamente letal en un país que vive declamando su federalismo insistentemente y que, en rigor, se rige por una estructura férreamente unitaria basada en el control de los ingresos públicos y su reparto discrecional.

No puede, aunque quisiera, conocer a ciencia cierta que hará Carlos Reutemann en punto a su candidatura presidencial. Puede, todavía, disciplinar a sus huestes parlamentarias y aún en minoría tener en jaque a las mayorías opositoras, enredadas en sus cabildeos y disputas. No puede impedir que Mauricio Macri, en caso de no ser de la partida el ex–corredor de F-1, seduzca a todo un sector del peronismo disidente.

Por eso, hoy, el principal enemigo de Néstor Kirchner que se halla a la vista y no tiene impedimentos legales para presentarse en el 2011 —como Francisco de Narváez— o dudas metódicas —como Reutemann— es el jefe de gobierno de la Capital Federal.

El cálculo del santacruceño es simple: el panradicalismo, con Julio Cobos o Ricardo Alfonsín, tiene asegurado un lugar en la segunda vuelta de los comicios presidenciales de octubre del año venidero. Todo lo demás son conjeturas. Pero cuantos menos adversarios deba enfrentar Kirchner, mejor será.

En la Casa Rosada están convencidos de que el político santafesino, al que más temen en una interna abierta, finalmente retrocederá a cuarteles de invierno y no será de la partida. Descuentan, asimismo, que la Corte Suprema, en el supuesto de que el tema llegue a sus manos, no habilitará la candidatura de Francisco de Narváez.

Conclusión: el enemigo a vencer es, de momento, Mauricio Macri, pues sería el único en condiciones, desde fuera del peronismo, de sumar voluntades a nivel nacional de esa observancia ideológica y poner en peligro las chances del Frente para la Victoria de erigirse en primera minoría o de participar de la segunda vuelta.

Si se sacasen de encima al líder del PRO habrían ganado una batalla fundamental. Para ello Oyarbide puede prestarles una ayuda inestimable. Hasta la semana próxima.

Su Señoría, el doctor Norberto Oyarbide

lunes, 12 de abril de 2010

Por Julio Blanck


Ustedes ya lo conocen. De sobra, podría decirse. Pero recordemos que nuestra estrella es un entrerriano de Concepción del Uruguay, que en junio festejará sus 59 años y que, educado en el Colegio San José, se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires, en abril de 1980.

Fue escalando en la carrera judicial y al mismo tiempo ejerció la docencia. Desde 1986 enseñó en la Escuela Superior de la Policía Federal, vinculación que le sería muy provechosa. Así, rodeado de las mejores recomendaciones, en junio de 1994 el Senado lo convirtió en juez federal cumpliendo un pedido del presidente Carlos Menem. También esto sería importante en su lucha sin cuartel contra la adversidad.

A poco de andar, nuestro buen doctor se vio complicado en un enojoso asunto privado, como bien recordarán. Algo que no tenía que ver con su condición de juez, pero que sirvió para enlodarlo. Una historia oscura en la que se mezclaban un prostíbulo masculino, filmaciones mucho más que comprometedoras, tráfico de influencias, amenazas, coimas y extorsiones. Agobiado, nuestro hombre tomó una larguísima licencia.

Aquel escándalo ocurrió en 1998. Y atrás se destaparon otros asuntillos. Tres jueces denunciaron al doctor y pidieron su juicio político. El trámite, por ese entonces, se llevaba en el Congreso. Y los senadores, demoraron más de dos años en suspenderlo.

Lo que el doctor Oyarbide confesó ante los senadores, en una de las audiencias de aquel ingrato trámite: "Soy un muerto social", les dijo. Y les contó que vivía encerrado en casa, porque le daba vergüenza salir a la calle. Sin duda logró conmover las almas. Fue esa razón humanitaria y ninguna otra motivación de protección política lo que con seguridad los llevó a absolverlo de todos los cargos. Sucedió en una fecha inolvidable: fue la noche del 11 de setiembre de 2001, apenas unas horas después que fueran destruidas en Nueva York las Torres Gemelas, y cuando resonaba en todo el mundo, y también en nuestro Congreso, la repercusión y el horror por aquello. Nadie reparó en la salvación de Oyarbide.

Una semana después, el doctor regresó al lugar del que nunca debió haber salido: su despacho en Tribunales. Allí, verborrágico y elegante hasta la exasperación, administra justicia sin desmayos. Vean ustedes, de qué manera tan notable ejercita la mesura y ponderación que se reclama a los magistrados.

El último día de noviembre pasado nuestro doctor, que investiga la "mafia de los remedios", sin que le temblara el pulso ordenó detener a un pescado gordo del sindicalismo, el bancario Juan José Zanola. Eso se llama actuar contra los poderosos pensando sólo en la defensa de la ley... Por cierto, tres semanas después nuestro admirado Oyarbide consideró que era justificable y legal el crecimiento de la fortuna del matrimonio Kirchner, y los sobreseyó sin pestañear. Buenos motivos habrá tenido Su Señoría, no somos quiénes para juzgarlo.

En estos días, el doctor acometió contra los bienes fabulosos acumulados por el señor Ricardo Jaime, que fue secretario de Transporte con Néstor y con Cristina. Casas, un avión, un yate, cuantioso dinero en efectivo. Nada quedó fuera de la pesquisa sagaz de nuestro juez. Que, casi al mismo tiempo, engrampó a Mauricio Macri y lo citó a declarar como sospechoso por la red de escuchas ilegales montada hace varios años por un experto en esas malas artes, que terminó trabajando para el Gobierno de la Ciudad.

Que al señor Jaime los Kirchner le hayan soltado la mano dejándolo librado a su fortuna y que el ingeniero Macri sea un enemigo político de los Kirchner son apenas detalles, agitados por quienes pretenden ver debajo del agua y atribuyen al doctor Oyarbide las peores intenciones.

En realidad, queridos espectadores, el doctor no quiere otra cosa que seguir sobreviviendo.

Oyarbide complicado con las causas que comprometen a Hugo Moyano y Néstor Lorenzo

sábado, 27 de marzo de 2010

Por Carlos Forte


Desde hace algunos días, dos importantes abogados, la Dra. Claudia Balbín y el Dr. Daniel Llermanos, hacen incesantes esfuerzos para que la causa por la denominada “mafia de los medicamentos”, que tiene en sus manos el Juez Norberto Oyarbide, pase a manos de su colega Claudio Bonadio; la primera, es defensora de Néstor Osvaldo Lorenzo, y el segundo, de Hugo Moyano.


Lo increíble del caso es que ambos letrados aún creen que las causas en cuestión —como la mafia de los medicamentos, los aportes a la campaña electoral del año 2007 y el triple crimen de General Rodríguez—, tienen la posibilidad de llegar a un arreglo político.

Gravísimo error. Son tres causas que, lejos de ir decayendo, cada vez revelan cuestiones que pocos argentinos podrían llegar a imaginar.

Hace unas horas, mientras leía la desgarradora carta de la madre de Leopoldo Bina, me preguntaba si alguien podrá explicarle a esta mujer qué fue lo que pasó para que su hijo terminara su vida de esa forma.

Luego me puse a pensar y hablé con el empresario Gabriel Brito quien brindó un relato donde por momentos su bronca lo hace quebrar: “Ninguno de estos señores sabe la vergüenza que sentís ante tus hijos cuando aparecés como uno de los mayores aportantes a una campaña y a los dos años no tenés ni para cubrir las necesidades básicas”.

Obviamente, no puede compararse una situación con otra, pero esa es justamente una clave para que esto no termine: los Kirchner y su trouppe han hecho demasiado daño y estos son sólo dos casos donde las partes se animan a hablar.

Una, habla con dolor de madre y, el otro, con bronca de padre. Esto no estaba en los cálculos de los asesinos ni de los que blanquearon dinero.

Tienen tanta responsabilidad los que vendían medicamentos robados o adulterados, como los que los ingresaban al mercado, los que financiaban, los que los robaban, y quienes amparaban este accionar delictivo desde la sombra del mismo Estado.

En otro orden de cosas, hay un tema que hasta ahora ni el fiscal Luis Comparatore ni el juez Oyarbide han tenido en cuenta: hay decenas de causas judiciales diseminadas en diversos juzgados —como la del Yectafer adulterado— que deberán cruzarse en algún momento y entonces la eventual asociación ilícita llegará a niveles inimaginables.

Todavía los jueces tienen material para analizar de sobra y, cuando crucen esos nombres con los procedimientos realizados por el ANMAT, habrá muchos que dejarán sus imponentes casas, sus autos de lujo y sus tranquilas vidas.

Por el momento desde el estudio de Alejandro Sánchez Kalbermatten, patrocinante de Brito, se promete una mega-denuncia por falsedad ideológica que será realizada en las próximas horas, donde demandarán a una lista importante de personas, entidades y empresas.

Seguramente este tema dará mucho que hablar y, los coletazos por la desesperante situación de Brito, promete desenmascarar a varios de estos personajes.

Es más, la Justicia viene cruzando declaraciones, hechos y causas que complicarán a más de uno. Y seguramente varios deberán cambiar de letrados hasta hoy especialistas en derecho comercial por otros que hagan derecho penal.

El Gobierno —y sus amigos— ya no duerme tranquilo, Sebastián Forza desde la tumba sigue arrastrando personajes, mientras Brito promete hacerlo desde la Justicia.

No casualmente, en las últimas horas, el nuevo Gerente del Órgano Consultivo de ANSES, el abogado Sebastián Gramajo, insiste en preguntar quiénes han sido citados a declarar en la causa que investiga los aportes de campaña 2007.

Norberto Oyarbide ha desestimado la causa contra Martín Redrado

lunes, 15 de marzo de 2010

Por Héctor Blas Trillo

Mientras el Matrimonio ha salido decididamente a la caza de destituyentes, (palabreja inventada en las usinas de Carta Abierta), venimos a enterarnos por los diarios que el juez Norberto Oyarbide ha desestimado la causa contra Martín Redrado en la que se lo acusaba de incumplimiento de los deberes de funcionario público por no haber transferido los 6.569 millones de dólares al difunto Fondo del Bicentenario creado por decreto 2010/09, de necesidad y urgencia pero votado a 4 días de finalizar las sesiones ordinarias en el Congreso Nacional y sin que el poder ejecutivo hubiera convocado a extraordinarias.


Es interesante recordar que la denuncia ahora desestimada, fue formulada por el Procurador del Tesoro, Osvaldo Guglielmino, luego (y no antes) de que el ex presidente del Central interpusiera su recurso para ser restituido en el cargo, como efectivamente ocurrió.

Guglielmino cumplió seguramente al pie de la letra las órdenes Matrimoniales, luego del frustrado e ilegal pedido de renuncia a Redrado.

En aquel momento señalamos que la información que nosotros teníamos era que había dos dictámenes encontrados emanados de la división jurídica del Banco Central: uno a favor y otro en contra de la transferencia de las reservas.

Por lo cual Redrado, que había cumplido con el deber de solicitar respaldo técnico jurídico para cumplir con la orden presidencial, había postergado cualquier transferencia, sobre todo luego de conocerse el embargo de parte del juez neoyorkino Griesa.

Embargo que como se recordará sobrevino justamente a renglón seguido del D.N.U. y precisamente porque cambiaba de raíz el rótulo que le corresponde a tales reservas y las ponía a disposición del Poder Ejecutivo para pagar deuda de terceros.

La decisión del Poder Ejecutivo de denunciar a Redrado fue profusamente defendida por ciertos personajes y personeros del gobierno, como Aníbal Fernández o el propio Amado Boudou, que se desgañitaron ante cuanto micrófono estuviera encendido explicando que el funcionario había incumplido con su deber y había desobedecido una orden emanada del Poder Ejecutivo.

En esta misma línea, encontramos nada menos que a Héctor Recalde, el diputado padre del hoy presidente de la catastrófica Aerolíneas Argentinas. Los nombrados y varios otros se cansaron de hacerse eco del discurso Matrimonial. Y en especial los dos primeros repitieron a los cuatro vientos que el presidente del Central era ahora Mario Blejer, cuyo paradero por estas horas es directamente desconocido, y nadie se ocupó más de él.

Lo cierto es que nada menos que el juez Oyarbide ha venido a concluir que efectivamente había un dictamen de la Subgerencia Jurídica del Banco Central que aconsejaba a Redrado no transferir las reservas hasta tanto el decreto no fuera ratificado por el Congreso. También el juez hace referencia al hecho de que el propio decreto no pone plazos, no establecía un límite temporal o un día específico, dice Oyarbide.

En otras palabras: Redrado para la justicia no incumplió con sus deberes de funcionario público y por lo tanto, más allá de que era necesario un consejo del Poder Legislativo como paso previo para su destitución, fue invitado a renunciar y despedido horas más tarde, impedido de ingresar a su cumplir con su función y finalmente denunciado penalmente.

El decreto 2010, como se sabe, fue derogado por el Poder Ejecutivo antes de que alguna de las Cámaras lo ratificara o no, condición esencial para convertirse en ley. Lo cual equivale a decir que el Poder Ejecutivo también le dio la razón a Redrado. Aunque le doliera horrores.

Ahora la presidenta designada en reemplazo del ex funcionario es Mercedes Marcó del Pont, como todo el mundo habrá de saber. Y por estas horas está en danza si el Senado convalidará o no su designación. Esta señora proviene de la presidencia del Banco de la Nación, por lo que podríamos decir que ha logrado un ascenso en su dilatada carrera.

La señora Marcó del Pont no es una persona que digamos silenciosa, más bien todo lo contrario. Sus declaraciones se reiteran a diario y en general opina de todo lo que tenga que ver con la economía y con la política del país, por lo que nos permitimos anticipar que en algún momento se producirá el consabido cortocircuito con el Matrimonio, aunque eso sea harina de otro costal.

La lenguaraz funcionaria ha dicho que el Banco Central no es el Vaticano, y señaló que se hizo una mala interpretación de la autonomía del Banco Central, defendió el modelo económico del Matrimonio y criticó la gestión de Redrado, que a su juicio lo único que hizo bien fue mantener un tipo de cambio competitivo. En realidad dijo que algunas cosas se hicieron muy bien, pero sólo especificó esa.

Es interesante señalar que Redrado fue presidente del Banco Central por más de 5 años y fue finalmente forzado a renunciar de manera ilegal e ilegítima, como lo ha ratificado la Justicia y no sólo con el fallo de Oyarbide.

Más allá de preguntarnos por qué la nueva presidenta no dijo lo que pensaba de la gestión de Redrado en todos estos años o por qué éste no fue disparado de su silla mucho antes; lo que cabe señalar es si para no parecer el Vaticano a los funcionarios de entes autónomos hay que rajarlos de esa manera. Y también hay que preguntarse si el lapso de 6 años por el cual es designado por disposición legal implica la concepción de un cargo de por vida, tal y como existe para los jueces de la Corte Suprema, por ejemplo.

No hemos de pasar por alto que la comisión del Senado efectivamente aconsejó a la señora Fernández la destitución de Redrado, pero por lo que se sabe, dado que los dictámenes son secretos, se basó en hechos que nada tenían que ver con la cuestión del decreto 2010.

Es decir, que quienes dictaminaron, especialmente el vicepresidente de la república, terminaron confundiendo el aserrín con el pan rallado. Y en definitiva lo hicieron sobre una decisión que ya estaba tomada, con el funcionario destituido y acusado penalmente, al que inclusive se le había impedido el ingreso al banco.

Hoy, una noticia muy chiquita, un recuadrito muy pequeño en un diario, nos hace conocer que una vez más la justicia le dio la razón al ex funcionario. Como también se la dio el Poder Ejecutivo al derogar el decreto. Como también se la dio la subgerencia de asuntos jurídicos del Central. Pero, claro, todo esto ya no importa. Deviene abstracto, como dicen los juristas. Y la señora Marcó del Pont, que habla y habla, destina su parrafada a la calidad profesional de Martín Redrado, ahora que está en el llano, porque cuando era presidente del Banco Central, no lo hizo, que sepamos.

Mientras, esperamos las explicaciones que nunca llegarán de Aníbal, de Boudou, de Kunkel, de Capitanich, del propio Matrimonio y de tantos adláteres, incluyendo, por qué no, a la televisión pública.

Si alguien todavía quiere saber por qué a la Argentina nadie le presta dinero y por qué a estas playas no llegan inversiones, tiene con todo esto una interesante punta del ovillo para empezar a comprender.