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Moyano es la “bestia negra” de los radicales que se preparan para gobernar

sábado, 20 de marzo de 2010

Por Ignacio Fidanza

Si las elecciones fueran hoy muy probablemente Julio Cobos será electo presidente. Incluso las encuestas más oficialistas, como la que hizo hace 15 días Analía del Franco, señalan que en un eventual ballotage Cobos gana contra Kirchner, pero también contra Macri.


Se comenta mucho en el mundo político sobre el presunto “desgaste” que sufre el vicepresidente, sobre como con el correr de los meses atenúa el brillo de su estrella. Pero se trata de un fenómeno que se extiende a toda la clase política de manera que en términos relativos, Cobos continúa liderando la consideración popular.

Como sea, en el radicalismo reconocen que Ricardo Alfonsín está creciendo y que eventualmente podría haber una interna para definir la postulación radical. “La gente nos mira y piensa que estamos locos, que tenemos al mejor candidato y nos dedicamos a complicarlo, y tienen razón, pero así somos los radicales, seguro que vamos a ir a una interna”, afirmó divertido un importante operador del centenario partido que apoya al vicepresidente.

De cualquier manera, las preocupaciones entre los radicales que deciden, exceden largamente el marco de la interna. “Nosotros somos un partido de gobierno, no como esas fuerzas testimoniales como los socialistas o la Coalición Cívica”, agregó despectiva la fuente consultada, para desarrollar el tenor de los temas que hoy ocupan a la cúpula de la UCR.

De hecho, ya se descarta que Lilita Carrió los enfrentará y hasta no dudan que Néstor Kirchner aprovechará esa contradicción para golpear a Cobos, generando escenarios y aportando por vía indirecta “elementos” a la diputada, que ceben su odio contra el vicepresidente. “No hay acuerdo Kirchner-Carrió, pero igual el gobierno puede utilizarla, la política tiene maneras más sutiles de conseguir sus objetivos”, agregó.

En ese marco, la idea que crece en la usina que rodea a Cobos es aguardar que se presente otra oportunidad como la 125, algún escenario de empate en el Senado de fuerte impacto social que exija su voto. “Le metería así una última piña a Kirchner y después renuncia a la vicepresidencia para hacer campaña”, se entusiasman los radicales imaginando un último spring triunfal de este tímido maratonista que están empezando a respetar.

“Un hombre que traicionó con éxito dos veces seguidas merece nuestros respetos, es un diamante en bruto”, festejó un curtido dirigente radical.

La “bete noir” del vicepresidente

En la mesa de arena del círculo íntimo del vicepresidente una hipótesis se destaca, al analizar los probables conflictos que enfrentaría una presidencia de Cobos. El recuerdo de la salvaje huelga de camioneros que detonó la caída del chileno Salvador Allende hoy afiebra la mente de los radicales.

Es que en esos círculos se teme mucho más a Hugo Moyano que a Néstor Kirchner. Y la explicación se sencilla: el ex presidente es un político en retirada, que como Menem en el 2003 cosecha rechazos que rondan el 70 por ciento. Es decir no hay manera que pase una segunda vuelta. De manera que su capacidad de daño una vez que deje el poder será, como sucedió con el riojano, acotada.

“El peronismo no lo quiere y la sociedad lo rechaza, Kirchner no es el peligro mayor”, sostienen. En cambio el camionero tiene en un puño la red logística del país. Camiones, trenes, puertos le responden. Y en se marco ya organizó su plan de salida y resistencia si tiene que abandonar la CGT.

Moyano mantiene latente la CATT, una confederación del transporte que reúne a todos los gremios del sector y que en los hechos será su CGT paralela si al concluir el ciclo kirchnerista debe abandonar la conducción de la central obrera. Con ese instrumento puede decretar medidas de fuerza que paralicen la economía, el comercio exterior y el abastecimiento interno del país.

Frente a este poder, es que los operadores mas experimentados que hoy rodean a Cobos ya tendieron lazos con la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo y con los “gordos” de la CGT, que en una replica de lo que sucede en el peronismo con Kirchner, ya no ven la hora de sacárselo de encima.

Sin embargo, reconocen que incluso esas alianzas pueden ser insuficientes para frenar al camionero si este decide lanzar una batalla frontal. Ni siquiera hay que remontarse al caso de Allende. Fernando de la Rúa, otro presidente radical, vio evaporarse el poder de sus manos luego que Moyano hiciera estallar el caso de la “Banelco” en el Senado.

“Si entra en esa dinámica puede terminar preso, hoy ya se le conocen demasiado los trapitos sucios”, advierte sombrío uno de los hombres más fuertes del centenario partido. La frase confirma así la crónica inconsistencia de los planteos del radicalismo para enfrentar al sindicalismo peronista. Inexorablemente cuando se profundizan las preguntas, las respuestas siempre terminan en la fantasía de la prisión, para resolver un problema político al que no le encuentran salida.

Elecciones anticipadas sin internas abiertas

En la cúpula del radicalismo crece la percepción de un anticipo de las presidenciales para marzo o abril. “Kirchner sabe que no pasa el ballotage, pero necesita llegar a la elección con algo de poder y caja, con el país relativamente ordenado para negociar la transición”, afirmó a este medio uno de los asesores del vicepresidente.

Con el déficit y la inflación disparándose, los economistas radicales estiman que más allá de marzo o abril, la situación se deteriorará de manera acentuada con la consiguiente licuación el poder del gobierno. “A diciembre del 2011 llegarían en jirones sin capacidad de negociar nada, no se pueden permitir ese riesgo, hay gente que quiere verlos presos”, se sinceró la fuente.

Hipótesis que se completan con la sensación de que la promocionada reforma electoral finalmente quedará en los escritorios de Florencio Randazzo y Juan Manuel Abal Medina. “Kirchner puede ganar la interna a nivel nacional pero perder la provincia de Buenos Aires y si pierde la provincia pierde el poder, es otro riesgo que está imposibilitado de asumir”, agregan. Acaso el trabajo de zapa que Eduardo Duhalde está realizando en el Conurbano apunte a ese objetivo.

El atajo para sacar de la cancha a Kirchner sería así concentrar todos los esfuerzos en la interna bonaerense. Derrotado allí, su menguado liderazgo en el peronismo se evaporaría de manera definitiva.

Escenarios posibles que no ocultan la ambigua sensación de euforia por un regreso al poder que ya se palpita y la eterna angustia que se apodera de los radicales al vislumbrar los desafíos del poder. “Vamos a recibir una inflación del 30 por ciento, el país super endeudado, un déficit monumental, una red de subsidios imposible de mantener y tarifas ridículas”, se lamenta resignado el operador que ante la pregunta final: “¿Ya aprendieron a gobernar?”, se ríe cómplice y sólo suelta un murmullo inteligible.

El fenómeno Cleto o el extrañísimo caso del vicepresidente que no vicepreside

lunes, 22 de febrero de 2010

Por Andres Gabrielli

Otra vez Cobos. Es imposible sustraerse al tema Cobos, en especial desde Mendoza. El vicepresidente de la Nación se encuentra permanentemente en el ojo del huracán político. Es un ojo de fuego. Una caldera del infierno. Y exhibe un fenómeno muy extraño de la vida institucional argentina: a Cobos le pegan desde todos los ángulos; desde arriba, desde abajo, desde los costados, desde lo inimaginable.




Difícil de encontrar un ejemplo parecido. Sobre todo porque el vice no es Bin Laden ni Hitler ni Videla ni Hannibal Lecter.

El entorno presidencial lo masacra con sostenida ferocidad, pidiendo últimamente su renuncia a coro ante cualquier oportunidad. Hacen cola ministros, funcionarios menores, legisladores, madres de Plaza de Mayo, líderes piqueteros y sindicalistas para asestarle el peñascazo de cada día.

Pero también hay inquina en la oposición. Lilita Carrió, constituida ella misma, desde hace años, en la voz moral de la Patria, ha hecho en estas semanas del ex gobernador mendocino su blanco predilecto.

En la Unión Cívica Radical los anticobistas son multitud, de manera expresa o tácita. En la provincia, uno de sus críticos más acérrimos es nada menos que el intendente de la Capital, Víctor Fayad, quien se apresta a revalidar títulos en una elección comunal.

La lista crece hasta el asombro: hay anticobismo en el propio seno del cobismo mendocino, porque el Jefe, antipolítico por naturaleza, no ayuda a despejar las riñas internas, connaturales a esta tribu.

Sin dudas Cobos es un freak (friki, dirían los españoles). Un bicho raro. Un personaje imposible de digerir para la clase política de este país.

Desentrañando al monstruo

El fenómeno Cleto o el extrañísimo caso del vicepresidente que no vicepreside, excede a los hombres públicos. También intelectuales connotados aportan sus teorías para la elucidación del engendro.

Beatriz Sarlo publicó el viernes en La Nación un artículo en donde, ya desde el título, “El doble cuerpo de Cobos”, subraya la anomalía del personaje en cuestión.

Con su habitual agudeza crítica, Sarlo recuerda al político “oscuro” que “no inspiraba nada a nadie” en la época cuando decidió sumarse al proyecto kirchnerista, hasta llegar a hoy, en que “las contorsiones a que obliga el doble cuerpo de Cobos (uno en la vicepresidencia y otro en la oposición) no mejoran la política actual”.

Sarlo califica a Cobos de ser “un extremista de la prudencia” y “un político somero y frío”, para, a su vez, sorprenderse de que el presidente radical, Ernesto Sanz, lo haya retratado como un suprasenador en su ambiguo rol institucional.

Tomás Abraham, por su parte, tituló su nota en Perfil “Una extraña pareja” para adentrarse en similares meditaciones.

El filósofo se muestra también atónito, como Sarlo, porque Sanz en una entrevista señalara que Julio César Cleto Cobos ya no es el vicepresidente de la Nación. La explicación radica en que, “ desde julio de 2008, y a raíz de la 125, Cobos dejó de ser vicepresidente para desempeñar desde ese momento la función de presidente del Senado”.

Abraham cree que si el radicalismo (al que denomina radical-kirchnerismo) llega al poder el año próximo, repetirá los vicios del actual régimen.

Remata aludiendo “a los esfuerzos de un gobierno que grita y decreta cada vez que no puede reinar como quiere, y de una oposición que inventa a un vicepresidente que no es aunque lo parezca o que es y no lo parece. Entre los dos, impulsados por las irritadas amonestaciones de la Presidenta y los no positivos de Cobos, nos regalarán en el 2011 una nueva figura semejante a aquella investidura medieval analizada por el estudioso Ernst Kantorowicz que hablaba de los dos cuerpos del rey de la doctrina Cristocéntrica: la teoría del cuerpo mixto o geminada. Cuerpo de Cleto, alma de Néstor”.

Un caso extraordinario

Que gente tan poco afable como los Kirchner odien visceralmente a Julio César Cleto Cobos, se entiende. Inventaron una criatura que, como el monstruo de Frankenstein, escapó a su control y amenaza con derrumbar la casa.

Que Carrió despotrique contra él, también es clarísimo de inferir. Lilita ha roto con todos sus aliados circunstanciales.

Que algún peronista disidente cargue contra Cleto, resulta obvio. Ya está lanzada la carrera presidencial para el 2011.

Pero ¿y el radicalismo? Aquí hay incluso menos misterio. Cobos no traga al partido. Y el partido no lo traga a él. Los cerrados dogmas, los preceptos formales de la UCR propios de la ortodoxia religiosa nunca contuvieron ni motivaron al vicepresidente. Por eso no le costó sumarse al transversalismo cuando fue tentado por Kirchner.

Cobos no es un hombre de partido, definitivamente.

Y el radicalismo, por su parte, no es una fuerza permeable a las herejías ni a los espíritus independientes. Hoy, Cobos y la UCR se muestran juntos por mutua conveniencia. Se toleran. Pero no se aman. Ni se amarán. Esto constituye una bomba de tiempo. Porque el radicalismo oficial hoy, en la etapa previa a las candidaturas, trata de condicionar lo más posible al vicepresidente, de aislarlo y asfixiarlo bajo las estructuras. Y, si llega a la Presidencia, dicha presión será aún peor.

Así las cosas, es evidente que Cobos, mientras navega en su nube particular, sólo cuenta con algo tan tenue como el humor popular, al que trata de acertarle por cálculo o intuición. En caso de llegar a la cima del poder, ese cariño de la gente puede desaparecer en minutos.

¿Qué esperanza queda, pues?

Mendoza, con su especial apego a la institucionalidad, puede contribuir con alguna clave. Por estas horas, el coborradicalismo vernáculo hierve. Cuchillos palaciegos salen durante la noche para clavarse, cual argumento de Shakespeare, en la espalda de los correligionarios.

Pero también hay un esfuerzo destinado a armonizar los tres círculos efectivos de poder que compiten entre sí: el de Capital, que lidera el indomeñable Viti Fayad; el de Godoy Cruz, bajo la conducción de otro áspero, Alfredo Cornejo, y el de tierra adentro, donde el tunuyanino Eduardo Giner encolumna a sus colegas de Junín, Rivadavia y La Paz tras el presidente César Biffi.  El ex vicegobernador Juan Carlos Jaliff tiene también mucha vela en este entierro. Ni qué decir de Ernesto Sanz, hoy estrella de rango nacional.

Si toda esta gente de una misma cofradía, que ha sido varias veces avalada por el voto popular y que cree tener la gobernación mendocina al alcance de la mano, no puede darse un esquema de funcionamiento racional, integrado, eficiente, creíble y con proyección a futuro en torno a Cobos, ¿qué queda para el resto del país? Es una esperanza modesta. Pero es la única esperanza.