Sólo nos queda el mesianismo de los Kirchner para salvarnos

sábado, 6 de marzo de 2010

Por Ricardo Roa

Si había alguna duda, Randazzo la despejó de un plumazo: no hay ninguna negociación con la oposición, dijo el ministro que hace más de vocero de Kirchner que de funcionario. La desmentida tenía nombre y apellido: José Pampuro. Con todo el cuidado del mundo pero sin inocencia, el presidente provisional del Senado había alzado un rato antes la voz para sugerir una salida consensuada a la crisis.


Pero negociar es perder para los Kirchner, aunque esta crisis institucional que ya lleva casi tres meses sea la peor desde el 83. Y se haya agravado estos días con la amenaza cristinista de que no acatará los fallos judiciales ni las decisiones del Congreso que condicionen su gestión.

Los Kirchner juegan con fuego y los peronistas como Pampuro lo saben y alientan una instancia de racionalidad. Aunque deban, de pronto, repetir declaraciones guionadas que encuentran golpistas y destituyentes hasta en la sopa. Y que asumen con naturalidad que el gobierno autodesignado progresista ataque a la oposición de derecha conservadora porque se niega a usar reservas para pagarle a banqueros y bonistas.

La verdadera ideología aparece en otro costado de la crisis, el que se mete en la economía. Graciela Bevacqua, exonerada del INDEC, dice que en febrero el costo de vida subió un 3%, equivalente a un 35% anual.

Bevacqua puede formar parte de la conspiración destituyente pero la inflación es una condena para los que menos ganan. El Gobierno encontró una solución perfecta: negar que el problema exista.

Al igual que se niega a asumir que perdió poder después de las elecciones de junio. La justicia es injusta porque no se somete al Gobierno y la oposición y los medios golpistas. Sólo nos queda el mesianismo de los Kirchner para salvarnos.

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