La desigualdad es el mayor monstruo por enfrentar

martes, 23 de marzo de 2010

Por Santiago Montoya



Como país estamos fracasando, admitámoslo. En 200 años desde la Revolución de Mayo, se extendió la desigualdad social. Da mucha bronca, es muy injusto, millones la pasan mal. Y nos amenaza un futuro peor, ya que se habla de ella, pero "progresistas" no han terminado de concretar su discurso sensible y "conservadores" sólo sueñan inversiones y desempeño económico estelar, no los desvela la desigualdad.


La dirigencia territorial despliega contención. Pero para 2011 debemos concretar la transformación social de Yrigoyen y Perón, pensarnos a futuro, a 15 o 20 años. De forma efectiva, con compromiso total, ataquemos la desigualdad en su foco, donde muestra las facetas más dolorosas.

O sea, en ese enorme pedazo de la Argentina que es la provincia de Buenos Aires. Hay que desplegar en la Provincia potentes políticas de Estado sobre problemas clave que se influyen entre sí: inseguridad, pobre calidad educativa y mala infraestructura sanitaria.

La inseguridad perjudica a todos. Algunos vecinos de la Provincia pagan de más en un barrio cerrado para que los asalten menos; los demás, sin distinción de clase social, se exponen las 24 horas a todos los riesgos. No hablo de gestionar bien el status quo, sino de enfoques integrales, estructurales.

Otra clave es la educación. Millones de jóvenes se preparan mal y empiezan a quedar excluidos. Reciben una educación pública que fue orgullo, pero ahora mide los peores niveles de calidad del país (que también empeoró). Reforzar sistemas sociales débiles es tentador, pero la educación es estratégica. Así, ensancha la brecha social respecto de otros jóvenes cuyos padres pueden pagar educación "vip", y se malogran talentos jóvenes sólo por su condición social.

Finalmente, la falta de agua potable y condiciones sanitarias. Promedia 60% la población sin cloacas, pero en algunos municipios llega a un 90%. Y todo se agrava alrededor de la cloaca a cielo abierto que es el Riachuelo. Se hicieron cosas, pero el flagelo ambiental atormenta hoy a 4 millones de vecinos.

Basta. Cambiemos. En la Provincia, el país encontrará la llave del problema.

Pienso que antes de las elecciones de 2011 deben discutirse y comprometerse las medidas de los primeros cien días del nuevo gobierno contra la desigualdad, efectivas, con avances pautados en las tres áreas y bien comunicados para riguroso control social.

No sirve postularse para gobernar la Provincia de Buenos Aires porque "da mucho poder" o "hay que sumar votos para que se vaya o se quede K". Suma conciliar lo político y lo técnico, para ser efectivos.

Este ambiente de desigualdad y exclusión social es como un monstruo al acecho. Lo vimos en diciembre de 2001: la Provincia se hizo salvajemente ingobernable, arrasando instituciones y planes nacionales. Otras veces, la contención alcanza, pero el monstruo sigue ahí, condicionando todo.

Lograr oportunidades de vida digna para todos aseguraría la gobernabilidad, sin necesidad de tanta triquiñuela ni acumulación de caja.

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