La nueva táctica de Néstor Kirchner

sábado, 20 de marzo de 2010

Por Alfredo Leuco

Para mis amigos todo y para mis enemigos… Guillermo Moreno. Es la nueva táctica de Néstor Kirchner. Aparece obligado a ser más flexible hacia adentro, pero incrementa su autoritarismo hacia afuera. Es la manera de evitar traiciones en su propia tropa y de seguir conservando con firmeza el timón del poder en la Argentina.

Tampoco conviene exagerar. Se sabe que Néstor no es precisamente un coleccionista de amigos, ni se destaca por su desprendimiento a la hora de reconocer lealtades. Pero se puede decir que cambió su conducta hacia sus compañeros de ruta. Se muestra mucho más accesible desde que la oposición le hizo sentir que estaba agregando aislamiento a la debilidad que evidenció electoralmente el 28 de junio pasado. ¿Cuáles son esos nuevos gestos de “generosidad” kirchnerista?


* En Chaco, Ferro y Necochea intentó contener al PJ, los movimientos sociales y lo que queda de la Concertación Plural, respectivamente.

* Desempolvó el viejo concepto peronista de “trasvasamiento generacional” para ilusionar a Daniel Scioli, a Jorge Capitanich y a cualquiera de los asistentes a los actos con la posibilidad de que sean ellos los futuros conductores o candidatos a presidente en 2011. Algo así como decirles: “Ustedes creen que yo soy mezquino porque me como siempre la mejor porción de la torta, pero ahora quiero que sepan que todos ustedes no están trabajando sólo para mí; también están construyendo para ustedes”.

* Salió al cruce de una posible rebelión del interior que está sediento de fondos frescos y genuinos. Muchos gobernadores del palo pensaron que coparticipar la totalidad del Impuesto al Cheque era una manera de cubrir sus cuentas en rojo e independizarse de la caja de Néstor. De hecho, el senador misionero Luis Viana y otros legisladores oficialistas ya anticiparon que van a votar favorablemente este proyecto. Kirchner comprendió que tenía que ofrecer algo para yugular esa situación. No quiso arriesgarse a que una orden suya de votar en contra fuera desobedecida públicamente.

* Sacó de la galera el proyecto de una nueva Ley de Coparticipación Federal con mayor equidad y menor arbitrariedad. Incluso propuso crear una comisión en el PJ para discutir el tema y sugirió encontrar nuevas alícuotas a la hora de distribuir que tuvieran en cuenta los niveles de pobreza y exclusión entre otros indicadores.

* Rompió una tradición de ninguneo hacia los diputados y senadores que lo apoyan y los invitó a comer un asado en la quinta de Olivos. La idea es que la Presidenta les pase la mano por la espalda, les agradezca su apoyo y se diseñe una estrategia parlamentaria que evite los quioscos individuales.

* La necesidad tiene cara de hereje y fue tan grande el ataque de perdonavidas que le agarró a Kirchner, que llegó a decir que tiene los brazos abiertos para recibir a los compañeros que en su momento se fueron. Pensaba en José Manuel de la Sota y en Roxana Latorre, entre otros. ¿Y en Alberto Fernández?

* Aspira a aumentar su imagen positiva (como alguna encuesta anticipa con cierta liviandad) apoyándose en una sólida expansión económica, en el desconcierto que produce la oposición con sus trifulcas (Carrió vs. Cobos; Macri vs. De Narváez, Felipe Solá vs. Gerardo Morales) y en la táctica de seguir victimizándose y acusando al resto de los políticos de ponerle palos en la rueda.

Acorralados por los cuestionamientos de su propia gente, los Kirchner no tuvieron otro remedio que ablandar su corazón. Es algo coyuntural. Se visten para la ocasión. No hay posibilidades de construir un kirchnerismo manso porque son dos conceptos contradictorios entre sí. El kirchnerismo será furioso o no será nada.

La venganza vive eterna en el corazón de sus líderes. Por eso, donde se muestran tal cual son es en su relación conflictiva y agresiva poco menos que con el resto del mundo. En sus últimas apariciones, Cristina tuvo a su lado a Guillermo Moreno como si fuera su edecán. Uno de los tres argentinos más desprestigiados en todas las encuestas aparecía en el primer plano, casi como un perro de presa, lejos de la imagen de Lassie que le quiso edificar Néstor Kirchner.

Moreno fue el medio y el mensaje. Un símbolo de lo que los Kirchner tienen reservado para los díscolos y levantiscos. Sólo le faltó levantar el Oscar junto a Campanella y Ricardo Darín, pero todavía no se llevó al cine “El secreto de sus números”.

En cada discurso, tanto Néstor como Cristina, ensayan un nuevo adjetivo descalificativo para los que se fugaron en helicóptero, los que nos llevaron al default, los destituyentes neoliberales nostálgicos de los ’90. Su táctica en el Congreso es congelar hasta que aclare. Cercenar una de las tres patas en las que se asienta el sistema representativo, republicano y federal.

Hay dos dirigentes que vienen sufriendo con más ferocidad las acciones psicológicas gubernamentales para demolerlos: Julio Cobos y Luis Juez. En ausencia (llamativa) de la voz de Aníbal Fernández, regresaron a escena Florencio Randazzo y Miguel Pichetto para pintar al vice como un traidor sin personalidad que se deja manejar por una UCR que lo empuja a no respetar la Constitución y a conspirar contra la Presidenta. Hebe de Bonafini expresó en forma descarnada lo que piensan en Olivos: “Que lo saquen a ese re hijo de mil p…. que armó un gobierno paralelo”. Hay más operaciones para este boletín…


Luis Juez le explicó a su gente más cercana los motivos de sus miedos. Reveló que Nilda Garré, la ministra de Defensa, dijo en una reunión K que “Juez ya va a venir con el caballo cansado a pedir favores cuando tratemos el pliego de su hermano”. El coronel Gabriel Juez está destinado al IOSE (la obra social del Ejército) y tal vez no ascienda nunca, acusado del delito de portación de hermano. El senador también denunció un plan de inteligencia para sacarlo de la cancha con la acusación de que tiene cinco millones de dólares en dos cuentas en el exterior. Dice que todo fue armado por Néstor Kirchner, Paco Larcher y Juan Carlos Mazzón. Que el ex presidente dijo: “Juez ya no es más un enemigo de Schiaretti o de De la Sota. Es un enemigo público nuestro. Lo quiero ver desfilando en Tribunales”.

Si ésto ocurrió exactamente así es de una gravedad institucional inédita. Superior incluso a la que el Gobierno hizo para ensuciar a Enrique Olivera, en su momento, con algunas acusaciones similares que jamás se pudieron probar.

Juez tuvo que calmar a su esposa. Con lógica y sentido común le comentó a su marido que si el Gobierno es capaz de hacer cosas como ésta puede planificar salvajadas aún peores. Por eso Juez, sin chistes, responsabilizó a Kirchner por la vida de sus hijos y no tuvo empacho en decirle que para callarlo iba a necesitar una pistola 9 milímetros. “Estos enfermos no tienen límites. Hablan de los derechos humanos, pero utilizan métodos de la dictadura y a los mugrientos servicios de inteligencia”, remató por radio

0 comentarios: