Cualquier cosa menos reconocer la inflación real, encubrir

jueves, 1 de abril de 2010

Por Ricardo Roa


El mismo día en que tres ministros y Moreno, que no lo es pero actúa como si lo fuera, le ponían el broche a un aumento de por lo menos un 27% a los portuarios en huelga de Rosario, otro ministro, Florencio Randazzo, insistía en que "no hay inflación" (El Gobierno ahora carga contra Cobos por hablar de la inflación y Advierten que China amenaza con frenar compras de aceite de soja ).


Hay algo que no cierra: si el índice de precios oficial subió en estos 12 meses sólo el 9,1% ¿cómo el mismo Gobierno auspicia un aumento salarial tres veces mayor? La explicación es obvia: si no daban el 27%, los puertos seguirían bloqueados.

Randazzo dijo que no existe un incremento generalizado sino el aumento "de algunos precios". A la noche se corrigió, aunque poco: reconoció las subas pero no que haya un "proceso inflacionario". No aclaren que oscurece: desde hace varios meses, cualquiera de las consultoras que miden ese proceso advierten un corrimiento que abarca a casi todos los precios. Y los "algunos precios" en la primera declaración del ministro del Interior son nada menos que los de los alimentos.

Parecido a lo que había dicho el martes Boudou en el Senado y sin que se le moviese un pelo: "Es impresionante el impacto de la carne en los precios" ¿En cuáles: en los alimentos o en todos los precios? Sería inútil preguntárselo. Al igual que Randazzo, Boudou escaparía por la tangente e inventaría un nuevo galimatías, al estilo del "reacomodamiento de los precios relativos" o de "la tensión de precios". Cualquier cosa menos reconocer la inflación real.

El Gobierno debiera saber que con estas gambetas y los dibujos del INDEC ya no engaña a nadie. Es peor: la gente siente la inflación en el bolsillo y además, que le están tomando el pelo. Eso es lo que guía a los gremios y no las palabras huecas de los funcionarios. Que bien podrían usar la creatividad para resolver el problema.

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