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El equipo de Amado Boudou responsabiliza a los banqueros

domingo, 30 de mayo de 2010

Por Marcelo Bonelli

Un fuerte cruce entre los bancos asesores del canje y los funcionarios del Palacio de Hacienda se produjo en las últimas jornadas. El equipo de Amado Boudou responsabiliza en herméticas reuniones a los banqueros por el pobre resultado que tuvo el primer vencimiento para aceptar la propuesta argentina . En esos encuentros, Amado Boudou objetó una cuestión: la pésima evaluación que tuvieron los banqueros para relevar a los verdaderos tenedores de los bonos en default.

El Barclays, el Citi y el Deutche insistieron en que la mayoría de los bonos en default estaban en poder de grandes inversores y diagramaron una oferta que desestimó la verdadera importancia de los pequeños ahorristas .

Esto hizo equivocar el diseño de la propuesta, que no percibió que existen muchos indecisos y no se dio prioridad para captar esa clase de inversores.

Pero también el equipo de Boudou acusa a los banqueros de tener una actitud displicente y de no trabajar ahora a fondo para obtener la máxima aceptación de los bonistas pequeños de Europa.

La cuestión se trató con absoluto hermetismo, porque es obvio que el propio Boudou cometió una falla elemental : confiar y delegar todo el armado del canje en los bancos, para suplir la inexperiencia y el desconocimiento profesional de su propio equipo negociador.

Entre otros desconocimientos, el ministro creyó siempre en una proyección que difundieron los banqueros : que ya estaba asegurada una aceptación del 75 al 80 %. Trascendió que hubo roces fuertes con los responsables de la operación. En la lista esta Carlos Mauleón y Roberto Helbling, del Barclays; Marcelo Blanco del Deutsche y Juan Bruchou del Citi.

Los financistas –a sus vez– respondieron a las críticas de Boudou y tienen objeciones duras sobre las decisiones del Palacio de Hacienda. Así lo argumentan los voceros de los banqueros: el primer vencimiento del canje fue pobre porque el Gobierno cambió la oferta a último momento y eliminó el pago retroactivo por la evolución del PBI desde el 2006 hasta ahora.

Sostienen que la propuesta estuvo bien diseñada, pero esas modificaciones finales ahuyentaron a algunos fondos clave. Critican, además, la difícil toma de decisión del Gobierno, y la falta de independencia que tuvo Boudou para avanzar en la negociación.

Objetan que cada detalle de la propuesta debía superar el filtro de Néstor Kirchner. La cuestión derivó en otro tema: en el Palacio de Hacienda ahora objetan la “pasividad” que tienen los banqueros para incentivar una mayor participación de bonistas pequeños de Europa.

La respuesta no se hizo esperar: los banqueros sostienen que Boudou sobreactúa contra los bancos para responsabilizarlos de cualquier fracaso, en la intimidad de la Quinta de Olivos y así no hacerse cargo de sus propios desaguisados políticos. Igual en el Ministerio de Economía esperan una importante aceptación por parte de los pequeños bonistas.

No hay datos ciertos, pero se cree que, al final, alcanzarían un aval global del 62% de los bonistas. Caso contrario, la salud política de Boudou volvería a tener problemas. Ayer, la Argentina recibió un alivio parcial con la decisión de la Cámara de Apelaciones de Manhattan de corregir a Thomas Griessa. Refleja la decisión del Departamento de Estado de no asfixiar a la Argentina, tal como prometió Hillary Clinton en Buenos Aires.

La crisis europea golpea fuerte en todas las economías y también en la Argentina. En el BCRA temen por los cuestionamientos que tiene la banca privada en España.

Hasta ahora el mercado de bonos de Argentina se diferenció de otros países y fue de los más golpeados entre las naciones emergentes . Un “paper” que circula entre banqueros locales sostiene que el traspié inicial del canje volvió injustamente a poner en duda la capacidad de pago de la Argentina porque obliga a una mayor utilización de las reservas.

También puntualizan otros dos factores negativos sobre los bonos locales. Primero el deterioro en el clima de negocios después de la intromisión política del kircherismo en la Asociación Empresaria Argentina. Y mencionan la brutal forma como se frenaron las importaciones de alimentos. Nadie cuestiona la legítima y necesaria defensa de la industria nacional, sino los modos que utiliza Guillermo Moreno .

Cristina Kirchner trató el tema anoche en su viaje a Brasil. A último momento decidió subir al avión a la ministra Débora Giorgi, una negociadora para tratar de resolver el problema con Lula. La ministra de la Producción, Boudou y Mercedes Marcó del Pont ultimaron un paquete de medidas financieras.
La semana próxima, el gobierno lanzará créditos a la producción fabril a cinco años de plazo y a una tasa subsidiada inferior al 10%.

La cuestión será tratada por la Unión Industrial el martes, en un encuentro con la CGT. A esa reunión fue invitada precisamente Giorgi. En la CGT están preocupados por el impacto laboral que puede tener la crisis en Europa. El ajuste fiscal y salarial puede llevar al Viejo Continente otra vez a la recesión y eso podría complicar la recuperación en Argentina. A la gente que lidera Héctor Méndez le inquieta el recalentamiento salarial. Denuncian que establece un piso por expectativas a la inflación.

El problema es tan serio que en la UIA pondrán como ejemplo el escalonado y prudente acuerdo que cerró Enrique Wagner de la Cámara de la Construcción, que fija un alza del 25 al 27 %.

El tema alarma a los hombres de negocios, que critican la actitud prescindente en el conflicto del ministro Carlos Tomada. Por eso anoche en el establishment comenzó a tomar cuerpo la inminente convocatoria del influyente Grupo de los 7.

El canje y el sermón

domingo, 23 de mayo de 2010

Por Nelson Castro

“No cubrió las expectativas.” Con esta frase, una voz gubernamental que conoce el pensamiento del matrimonio presidencial se refería al porcentaje del 45% de aceptación que tuvo la zarandeada nueva propuesta que el Gobierno argentino hizo a los tenedores de deuda que habían quedado fuera del canje del año 2005. “Para la interna de Boudou, esto no es bueno”, expresaba esta misma voz, describiendo los avatares que el posicionamiento del ministro de Economía va generando dentro del universo K.

A esto hay que agregar cosas poco claras y sospechosas que todo este proceso de reapertura del canje de deuda ha generado: la participación de la consultora Arcadia, el manejo de información privilegiada que tuvieron entidades y fondos que pudieron así comprarles a los desprevenidos acreedores bonos a un precio vil, para después canjeárselos al Estado argentino por el doble o el triple del valor pagado. A esto hay que agregarle la derogación de la llamada ley cerrojo, de la que también participó la oposición, alternativa que afectó fuertemente la ya de por sí escuálida credibilidad de la Argentina en los mercados.

Al poco éxito de esta iniciativa contribuyeron varios factores: uno no menor fue la crisis financiera desatada en Europa; el otro, la poca envergadura técnica de la propuesta nacida en el Ministerio de Economía. Hay que agregar, además, que sobre el ministro se extienden varias sospechas.

Una de ellas tiene que ver con el episodio del “intruso”, Roberto Larosa, que con gran aspaviento denunció Amado Boudou. Quienes están al tanto de este hecho dicen tener sospechas y evidencias de una operación montada con el fin de neutralizar las denuncias que sobre la reapertura del canje y la participación de la consultora Arcadia vino haciendo el diputado Claudio Lozano.

Todos estos factores alejan la posibilidad inmediata de acceso a los mercados de financiamiento internacional que el Gobierno está buscando. Esto dificulta muchas cosas. Una de ellas es la posibilidad de enfrentar el fenómeno de la inflación atacando el problema desde su origen. Esto se da en un momento particularmente bueno para la economía argentina, en la que se verifica un indiscutible crecimiento. Es un crecimiento basado en el consumo y en la idea de que la inflación se come el valor del dinero.

Por lo tanto, es un proceso generador de inflación. Falta la inversión. Y sin inversión va a ser muy difícil detener el aumento de precios que hoy carcome principalmente los bolsillos de los que menos tienen. De eso, precisamente, estuvo hablando en la noche del martes último un grupo de dirigentes empresariales con algunos líderes sindicales. Es que el tema se disparó con mucha fuerza tras el acuerdo de recomposición salarial que alcanzó el gremio de la alimentación. La cifra, 35%, produjo un sacudón tanto dentro de las fuerzas del trabajo como del capital.

El panorama sindical es bien complejo. Hugo Moyano, que enfrenta una situación delicada debido a las investigaciones que se están llevando adelante en la causa por adulteración de medicamentos, es una fuente de poder imprescindible para el Gobierno nacional. El líder de los camioneros lo sabe y es por eso que hace pedidos que incomodan al Gobierno. El del aumento del piso para el impuesto a las ganancias es uno de ellos, y el matrimonio presidencial le viene escapando. El salarial es otro.

A pesar de esta realidad compleja, la Presidenta no se privó de pasearse por la cumbre del Mercosur y la Unión Europea con su habitual discurso con aire de sermón a propósito de la crisis financiera que tiene en vilo a toda Europa.

Está claro que se padecen allí las consecuencias de una burbuja económica producto de una fiebre de consumo y descontrol casi ilimitado en el manejo del gasto público. La Dra. Cristina Fernández de Kirchner habló desde el púlpito contra las políticas de ajuste. Lo que dijo fue correcto desde el punto de vista de la visión crítica de los efectos de las políticas neoliberales. Lo que no dijo es que algún día el ajuste será otra vez una realidad de la economía argentina si es que nada cambia en la política de adulteración de los índices que proporciona el Indek, el dibujo del presupuesto nacional y una política de subsidios enmarañados y poco controlados que aplica su gobierno.

La actitud de la Presidenta no cayó bien a su auditorio y el protagonismo que le atribuyeron los obsecuentes de siempre no fue tal. Eso sí, a su paso por España tuvo la necesidad de desmentir lo que los hechos confirman: la restricción dispuesta a la importación de productos extranjeros que compiten con los que se fabrican en la Argentina, sobre todo en el rubro alimentario.


En este contexto, hemos llegado a la celebración del Bicentenario de la Revolución de Mayo, en la que la fotografía que nos muestra gran parte de la dirigencia política es patética.
La Primera Junta de Gobierno nacida el 25 de mayo de 1810 fue cruzada por el signo de la división y la incomprensión entre los pensamientos de Cornelio Saavedra y Mariano Moreno. Doscientos años después, buena parte de la dirigencia argentina sigue padeciendo de aquel mal.

El Gobierno exprime las reservas y ahora pone la mira en otras cajas

martes, 11 de mayo de 2010

Por Alcadio Oña


Parece evidente, ya, que el plan del Gobierno es tirar con el DNU de las reservas por lo menos hasta agosto. Y exprimirlo a full, liberado de las trabas que había impuesto la Justicia.


En Diputados, la oposición logró tumbar el decreto. Y en el Senado, el oficialismo impuso una ley que es un calco del DNU. Está claro que el Senado no convalidará el rechazo de Diputados, tanto como que esta Cámara tampoco aprobará la ley de la otra. Es un empate que, en el mientras tanto, mantiene abierto el uso de las reservas del Banco Central.

Agosto no es un plazo casual, en la estrategia del Gobierno. Ese mes vencen 2.744 millones de dólares con acreedores privados. Con eso, más lo que pagaría hasta entonces, la consultora ACM calcula que hacia el tercer trimestre se habrán gastado reservas por US$ 3.592 millones. Todavía quedan casi 1.000 millones del DNU, y la ventaja de que las obligaciones aflojan fuerte durante el resto del año.

En los planes de Amado Boudou figuraba, además, la posibilidad de reprogramar al menos parte de los US$ 2.744 millones, a través de un bono a más largo plazo. Significaba mayor holgura para las cuentas fiscales y el gasto público, pero el tembladeral internacional, o la volatilidad del mercado, pueden voltear ésa y otras intenciones del Gobierno.

Puesto de otra manera: el riesgo es que la Argentina deba afrontar tasas de interés considerables, si sale a buscar plata en las actuales circunstancias.

En el mismo escenario entran los US$ 1.000 millones que se pensaban colocar apenas después del canje de la deuda. Está a la vista que si esa operación se hiciese hoy, la tasa resultaría bastante mayor al 9,5 % que tolera Néstor Kirchner. Incluso, algunos bancos que iban a entrar habrían decidido borrarse.

Es altamente probable que el Gobierno desista finalmente de salir al mercado, con un costo que anda por el 14 %. Así, se caería uno de los argumentos oficiales que apuntalaban la movida del canje: que serviría para que la Argentina "vuelva al mundo" y el sector privado logre tasas de interés razonables para proyectos de inversión.

En verdad, todo lo que había detrás era financiamiento para el Estado Nacional y los planes del kirchnerismo.

También entran en zona de riesgo los fondos que varias provincias planean buscar en el exterior. Prueba de las urgencias fiscales del interior, hay unos US$ 2.000 millones en juego. Sin duda, una ayuda es la refinanciación de las deudas con la Nación anunciada ayer: también representa menos recursos para el Gobierno.

El canje sigue siendo atractivo para los bancos y fondos de inversión que, con buena información, se habían adelantado a comprar bonos en default a precios de remate y ahora harán diferencias considerables. Pero quedó en evidencia que la demora en organizar el programa completo jugó en contra del Gobierno.

Todo el mundo sabía que cuánto más pronto se hiciera, menores serían los riesgos. Y eso acaba de corroborarse con la crisis de Grecia y sus coletazos.

Pocas semanas atrás, aquí se daba por descontado que el canje de la deuda iba a arrojar una adhesión de por lo menos el 75 %, aunque, para cubrirse o resaltar el "éxito", Boudou hablaba de un 60 %. Probablemente, el resultado final no se aleje del 75 %, aunque el tembladeral internacional es un factor que mete cierta tensión.

Previsor para algunas cosas, ahora se prueba útil la decisión de Kirchner de echar mano a las reservas del Banco Central para pagar la deuda. Claro que la jugada sólo cuenta durante este año, a menos que intente una igual en 2011 o vaya por otras cajas.

Aun cuando es de magnitud relativamente menor, hay una que aparece en el proyecto de reforma financiera presentado por Carlos Heller, un diputado K que preside el banco Credicoop: es el Fondo de Garantía de los Depósitos. Según esa iniciativa, serán transferidos al Estado Nacional "los dineros y activos que integran" esa caja. Y se faculta al Banco Central a "administrar y disponer de dichos dineros y activos".

Allí habría unos 1.100 millones de dólares, que con topes garantizan los plazos fijos de las personas. Es inevitable trazar paralelos entre esta alternativa y cualquiera de las que ya se aplicaron.

En 2011 no habría DNU de las reservas para los acreedores privados. Ni el Central tendrá disponibles, como este año, utilidades por $ 23.500 millones. Quedarán la ANSeS, el Banco Nación, el PAMI y otras cajas que se exprimen a todo trance. Y también vencimientos de la deuda por alrededor de 15.000 millones de dólares.

Y si el crédito externo continúa caro e inaccesible, todo será, al fin, bastante más apretado. Se entiende, más apretado para las aspiraciones del kirchnerismo.

El oportunismo, la capacidad de anticipación, son virtudes apreciadas en cualquier financista. Por defecto propio o ajeno, el ministro de Economía no puede acreditarlas a su cuenta.

Entre otras cosas que lo han dejado mal parado, una fue el haberse jactado por la baja del riesgo país argentino. Mala palabra hasta hace poco, era la bandera que Boudou levantaba cuando se lanzó el canje. Durante la semana pasada, con la crisis europea a pleno, esa medida del costo del dinero aumentó un 18 %. Puede retroceder, pero ya no sirve como para andar pavoneándose demasiado.

Fondos Buitres: Que se arreglen los que vengan

martes, 20 de abril de 2010

Por Alcadio Oña


En el Gobierno, la consigna es patear la pelota para adelante. Si Thomas Griesa, el juez de Nueva York, sigue trabando embargos sobre las reservas del Banco Central irán otra vez a la Cámara de Apelaciones de Estados Unidos y si allí el resultado es adverso, escalarán a la Corte.


Dirimir los casos con los fondos buitre o los bonistas que pleitean contra la Argentina llevará bastante tiempo. Y, así, la consigna K deriva en un "que se arreglen los que vengan".

Pero en el mientras tanto el riesgo es que pagos con las reservas del Central puedan quedar atrapados por los fallos de Griesa. Es una eventualidad que los funcionarios temen.

Desde el canje de 2005, los especialistas de las áreas financieras oficiales y los abogados de la Argentina se han entrenado en sortear obstáculos así, aun cuando no siempre la jugada les haya salido bien. Dicho de otra manera: eludirán Nueva York y usarán otros caminos para saldar las deudas.

Uno se empleó estos días: pagar aquí mismo. Pero cuando se trata de mucho dinero y de acreedores internacionales, una vía es liquidar las operaciones a través del Banco de Pagos de Basilea, adonde el Central tiene colocadas las reservas. O por Euroclear, un sistema seguro, a resguardo de trabas, que conecta con los grandes centros financieros de Europa.

De hecho, ya es magro el monto de los activos que se mantienen en la Reserva Federal de Nueva York. Solo hay lo necesario para movimientos diarios imprescindibles, y al final de la jornada la cuenta del BCRA queda casi en cero. Así de grande es el miedo a los embargos.

Algunas veces, el Central ha logrado articular acuerdos con Griesa para preservar estas operaciones. Y hasta con los propios fondos litigantes, que una vez bloqueada la plata de una demanda liberan el resto. Claro que ahora nada asegura que se vayan a mantener esas garantías.

Después del último embargo, sobre 105 millones de dólares, Mercedes Marcó del Pont reflotó la estrategia de comprar euros en el mercado cambiario. Es una forma de saltear transacciones en dólares y, consecuentemente, de no operar con la Fed de Nueva York.

Este método simple ya deja a la vista los trastornos que provocan las sentencias del juez norteamericano. Y la última fue particularmente dura.

Griesa dedicó mucho trabajo e inusuales 70 páginas a fundamentar su fallo. Escribió sobre los cambios sucesivos en las normas y las autoridades del Banco Central, los decretos de necesidad y urgencia, el uso de las reservas como una política deliberada, las maniobras "fraudulentas". Y todo para sostener la teoría del alter ego, o sea que el BCRA es un apéndice del Gobierno y decidir, en consecuencia, que las reservas son embargables.

Obviamente, la apuesta de los fondos buitre y de quienes no lo son es que la Cámara acepte alguno de esos argumentos y considere que se está vulnerando la Ley Federal, que le da un estatus jurídico especial a los activos de los bancos centrales. En el Gobierno siguen confiando en que esto sea, al fin, problema de los que vengan.

Salvo en Nueva York o Alemania, la mayoría de los analistas piensa que nada de todo eso pone en jaque al canje. Pero el apuro por lanzar la operación revela el temor a nuevos cimbronazos, aquí o en el exterior.

Y también la necesidad de salir al mercado de crédito lo más pronto posible. Antes de que cualquier contingencia pueda forzar al Gobierno a pagar tasas de interés mayores a las ya considerables que, en el mejor de los casos, igual deberá afrontar.

El viernes mismo hubo una explicación a la premura oficial. La SEC, el organismo regulador de EE.UU., acusó de fraude al banco Goldman Sachs y los bonos se vinieron abajo.

Existe otra. El Gobierno necesita tomar en el mercado 1.000 millones de dólares, para cubrir los 700 millones que este año le costará el canje. Y la orden de Néstor Kirchner es pagar menos del 10 %: posible, aunque casi duplique a las tasas que consiguen otros países de la región.

Parte de esto es el "volvimos al mundo" que pregonan desde la Casa Rosada.

Devenido en fervoroso militante K, Amado Boudou dice que con el canje "queremos terminar con la vergüenza del 2001". Si efectivamente aquello fue una vergüenza, está claro también que el Gobierno convivió siete años con esa vergüenza. Boudou no anda con vueltas: siempre va derechito hacia lo que le piden.

Arranca una semana decisiva para el canje de deuda

lunes, 12 de abril de 2010

Arranca una semana decisiva para el canje de deuda. El Ministerio de Economía espera que en las próximas horas llegue el visto bueno de los organismos regulatorios para dar a conocer la oferta, lo que sucedería este jueves. Si todo sale de acuerdo con lo planificado, la operación arrancaría a más tardar el próximo lunes.


La luz verde final aún debe provenir tanto de la SEC norteamericana (tras las últimas actualizaciones efectuadas por el Gobierno tras el embargo de reservas definido por el juez Thomas Griesa), pero también de la CONSOB italiana y de Luxemburgo, mientras que estaría definido ya el proceso para presentar la oferta en Japón.

Tanto el ministro Amado Boudou como el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, avanzaron sobre el fin de semana en lo que será la propuesta final en Nueva York, donde volaron tras acompañar a la presidente Cristina de Kirchner en su gira por Washington. Hubo reuniones con ejecutivos de Barclays, el banco que lidera la transacción.

La propuesta será distinta para mayoristas y minoristas. Estos últimos tendrán un tope de unos u$s 60.000 para suscribir bonos a la PAR (sin quitas de capital) y también recibirán un bono más corto (tres años) por los intereses vencidos entre 2005 y 2009. Además, tendrán un mes para ingresar en la operación, a diferencia de los grandes inversores que sólo contarán con dos semanas. La intención es que todo quede totalmente definido en un mes, luego de estos cierres desdoblados de la propuesta.

En el Palacio de Hacienda festejaban, además, las noticias del salvataje definido ayer por la Unión Europea para Grecia por u$s 30.000 millones más otros u$s 10.000 millones que estaría dispuesto a habilitar el FMI. Un posible default de Grecia era lo que más preocupaba a Economía para lanzar la transacción, ya que hubiera significado un duro golpe para los bonos emergentes y, obviamente, para el riesgo-país de la Argentina.

Todavía restan definir algunos detalles de la operación, que son los que se encararán en estas próximas 72 horas. Pero la decisión no pasará por Boudou sino que será el propio Néstor Kirchner el que determinará cuál debe ser el valor final de la propuesta.

Algo que ya estaría definido es que no se pagarán los cupones PBI acumulados en los últimos tres años como figuraba en la propuesta original presentada por los bancos. Sí, en cambio, se entregarán estas unidades ligadas al Producto para los pagos que se realicen en el futuro (el próximo será en 2011).

Pero uno de los aspectos más delicados, y que le bajaría significativamente el precio a la oferta, es si se pagarán los intereses vencidos entre 2005 y 2009.

Aunque todo indica que se entregará un bono en compensación, se trata de una cuestión que no estaba totalmente cerrada. Si los bonos siguen subiendo en los próximos días, elevando así el valor de mercado de la propuesta, no se descarta que ese incentivo también desaparezca.

En cuanto a la emisión del Global 2017 para conseguir dinero en efectivo, el cupón de este nuevo título se fijaría en el 8,75% anual, tal como informó este diario la semana pasada.

La idea del Gobierno es conseguir u$s 1.000 millones frescos a una tasa de un dígito. Y no estaría tan lejos del objetivo si los mercados continúan con su sendero alcista, en especial tras el rescate griego.

Fuente: Ambito Financiero

Los Kirchner siguen intentando vulnerar los límites en cada uno de sus actos

domingo, 11 de abril de 2010

Por Eduardo van der Kooy


Aníbal Fernández consumió buena parte de la semana pasada en una discusión con Nicole Neuman. El tema debatido fue la existencia o no de un asalto que la modelo habría sufrido en Quilmes. No se trató de la única ocupación del jefe de Gabinete: también discrepó con el canciller, Jorge Taiana, sobre el contenido del encuentro sorpresivo entre Cristina Fernández y José Mujica. Los dos ministros parecieron tocar de oído porque estuvieron ajenos a la preparación de esa cita. Pero Taiana -que mencionó el futuro fallo sobre Botnia en la conversación de presidentes- sintonizó mejor.


A Amado Boudou parece fascinarle ser comentarista. Se paseó con soltura por un programa de actualidad de la televisión del Estado, donde en muchos momentos se asemejó a un periodista antes que a un ministro. Cuando habló sobre economía apaleó a todos los que cuestionan el modelo, en especial ortodoxos, liberales y conservadores. Exactamente, quienes fueron sus compañeros de ruta hasta que los Kirchner le abrieron -hace poco- alguna hendija del poder.

El Congreso volvió a paralizarse. En verdad, está paralizado desde que el Gobierno perdió la mayoría en Diputados y complicó su situación en el Senado. La oposición había juramentado un desquite, aunque fracasó en ambas Cámaras.

Valdría la pena detenerse, solamente, en uno de los motivos que la privaron del quórum en Diputados, donde amenazaba tumbar el DNU presidencial que le permitió tomar reservas del Banco Central. Varios legisladores opositores -faltaron alrededor de 20 para el quórum- llegaron al recinto muy tarde cuando su titular, el kirchnerista Eduardo Fellner, había levantado la sesión después de dar por cumplidos con rigurosidad los 45 minutos de espera reglamentarios.

¿Qué produjo la demora de aquellos legisladores? ¿Diferencias políticas? ¿Disputas personales? ¿Complicidad con el kirchnerismo? Nada de eso: sucedió que el timbre de llamado a la sesión funcionó sólo en el viejo Palacio. El sistema se atrofió en el edificio anexo. Por casualidad o mala intención oficial. Todo es posible en un país donde las trampas, la vulgaridad, la marginalidad política, la negligencia y, además, cierta candidez, conviven en un mismo escenario.

Desde la crisis del 2001 -también antes- la Argentina ha sido capaz de producir episodios sorprendentes que el mundo, incluso, comenta ahora mismo. El arribo de Cristina al poder estuvo envuelto con promesas de una mejora de la civilización política que apuntalaría la recuperación económica. A casi a dos años de su Gobierno y con seis del ciclo matrimonial completo, los Kirchner, junto con la impericia opositora, parecieran empeñados en arrastrar al país por nuevas estaciones de la decadencia.

Los Kirchner han trazado, en ese sentido, una parábola firme. Incursionaron en la transversalidad, en la concertación, hablaron de otra renovación en el PJ. Pero van finalizando su derrotero aferrados a Hugo Moyano y pendientes de lo que trama cada día Carlos Menem, convertido, objetivamente, en una pieza clave del kirchnerismo en el Senado.

¿Por qué razón tan importante? Por varias, simultáneas. Es el voto que le impide a la oposición imponer el quórum, prescindiendo del oficialismo. Menem no forma parte, además, de ningún proyecto político. Simplemente, porque su futuro se evaporó luego de rendirse en el balotage del 2003 frente a Kirchner. No hay nadie en el peronismo, con aspiraciones, que lo tenga en cuenta.

Los proyectos del ex presidente riojano pasan a ser, así, sólo personales. Sus mayores intereses radicarían en aclarar el porvenir, siempre ensombrecido por la Justicia. Menem arrastra todavía seis causas penales, de las cuales el contrabando de armas a Ecuador y Croacia y el atentado a la AMIA son las más resonantes. ¿Quién podría ayudarlo en esa dura travesía? El sentido común indica que el Gobierno mucho más que la oposición. Aún cuando los Kirchner han sembrado aversión en el Poder Judicial.

No existen evidencias, todavía, de ningún alivio para el ex presidente. Hay en cambio constancias y antecedentes de intercambios discretos entre Menem y el kirchnerismo. Aníbal Fernández nunca ocultó su simpatía ni sus conversaciones con el riojano. El Gobierno, incluso, entabló con él una negociación que quedó a mitad de camino en los días febriles de la resolución 125 sobre las retenciones al campo.

Con la llave de Menem, el kirchnerismo intenta convertir al Senado en tierra yerma. Pero nadie sabe, de verdad, cuánto podría perdurar esa estrategia. Hay senadores oficialistas que no quieren hipotecar su futuro como lo viene hipotecando el matrimonio. Hay dos, al menos, -uno de ellos el misionero Luis Alberto Viana-, que comunicaron que acompañarían a la oposición en su intento de reformar la ley del cheque.

También hay aliados que son sometidos a tensiones innecesarias. El neuquino Horacio Lores fue el miércoles pasado al Senado, entre varias razones, para un homenaje al fallecido líder de su partido, el MNP, Felipe Sapag. Nunca pudo bajar al recinto porque el kirchnerismo lo impidió. Aquel homenaje resultó finalmente suspendido.

Los kirchneristas tampoco saben si le darán vida esta semana a un recinto muerto. Una resolución administrativa de Julio Cobos, antes de asumir en reemplazo interino de Cristina, produjo una revulsión. No les importa el descuento a sus dietas por la última ausencia: les inquieta la convocatoria a través de solicitadas en los diarios -con fotos incluidas- para el miércoles próximo. "Es un método fascista", se quejaron. Pues bien: esas atribuciones del titular del Senado fueron impulsadas en los tiempos en que Cristina era legisladora.

Cobos se desligó del tema. Estará a cargo del Poder Ejecutivo hasta el regreso de la Presidenta desde EE.UU., el jueves venidero. La carga se desplomó en las espaldas de José Pampuro que deberá presidir la sesión. Los senadores kirchneristas le demandan que derogue la resolución de Cobos.

En Diputados, la agitación inútil no es diferente a la que sucede en el Senado. Claro que la mayor responsabilidad por ese estado de cosas corresponde primero a la oposición y luego al kirchnerismo. El kirchnerismo se ocupa de urdir provocaciones o de explotar cada pequeñez.

El diputado tucumano del FPV, Gerónimo Vargas Aignasse, trató de levantar la sesión que analizaba la reglamentación de los DNU ante una ausencia circunstancial de la peronista disidente Graciela Camaño. La mujer casi lo trompeó. Agustín Rossi, el jefe del bloque kirchnerista, bajó al recinto sólo para pedirle a Fellner que levantara la sesión en la cual la oposición no alcanzaba el quórum. El presidente de la Cámara cumplió como soldado kirchnerista -que es- y soslayó la autonomía que le otorga el sillón que ocupa.

Su cabeza ha quedado en la picota opositora. Pero en ese abanico político la posibilidad de un acuerdo asoma siempre tan remota como la ilusión de levantar un rascacielos en la luna.

Felipe Solá y Camaño propusieron llamar a una sesión para remover a Fellner. El radicalismo ya opinó que no. Mantiene la idea de que ese cargo -por tradición- corresponde al oficialismo, aunque sea minoría. Aquellos disidentes, al fin, tienen madera peronista: "El kirchnerismo rompió todas las tradiciones. ¿Por qué debemos respetarlas nosotros?", bramó Solá.

El presidente del bloque del peronismo federal apuntaba, entre muchos casos, a la severidad con que Fellner manejó el tiempo para ayudar al fracaso de la sesión en Diputados. "Nunca se levanta una sesión importante en 45 minutos", explicó. Un ex diputado radical, revisando sus anotaciones, le dio la razón. Cuando el kirchnerismo buscó en agosto del 2009 la prórroga de los superpoderes esperó 4 horas y 15 minutos hasta conformar el quórum. Un mes después, aguardó 1 hora y 23 minutos para tener número y avanzar con la ley de medios.

La esterilidad del Congreso ha dejado de ser novedad. Pero su persistencia seguirá agravando la realidad política e institucional. Es, seguramente, lo que menos interesa a los Kirchner: en ese tobogán podrían entrar también los líderes de la oposición que tienen aspiraciones presidenciales. Ellos deben desempeñarse en un Parlamento que empezaría a fatigar la paciencia colectiva.

Al matrimonio presidencial le importan los recursos financieros con los cuales disciplinan al PJ y condicionan la política. Para los actos de Gobierno cuentan con los decretos y los vetos.

El objetivo inmediato consistiría en alinear a sectores díscolos de la Justicia y oprimir a aquellos medios de comunicación que no dicen lo que les gusta.

El plan está en marcha: ¿Cómo entender la reforma empujada por el kirchnerismo para que los jueces rindan, como condición para seguir, examen cada cuatro años? El mismo tiempo que dura un mandato presidencial.

Los Kirchner siguen intentando vulnerar los límites en cada uno de sus actos. No solamente. Cuando la Presidenta afirmó sentirse Sarmiento, también evidenció descontrol en las palabras y desprecio por el sentido de la historia.

Presión del G-20: Argentina no puede participar de ese foro internacional si no acepta una auditoría de sus cuentas por parte del FMI

viernes, 9 de abril de 2010

Por Marcelo Bonelli

Amado Boudou hará un sondeo para intentar avanzar en un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Ya tuvo contactos con emisarios de Dominique Strauss-Kahn, el economista francés titular de ese organismo financiero internacional, y ahora el ministro intentará volver hablar del tema durante la misión que comenzó ayer en los Estados Unidos para acompañar a Cristina Fernández de Kirchner.


Boudou ya estuvo unas horas en Washington el 24 de marzo para sondear el tema con el titular del FMI y ahora proyecta volver a reunirse en unos diez días, durante la Asamblea de primavera del FMI.

Los bancos asesores del canje de bonos de la deuda externa en default, encabezados por el Barclays, le aconsejaron al titular de Hacienda buscar un acuerdo. Pero todo se hace bajo el recelo de Néstor Kirchner.

El cambio de actitud está vinculado a un ultimátum que recibió el Palacio de Hacienda: hay varios miembros del Grupo de los 20 que insisten que Argentina no puede participar de ese foro internacional si no acepta una auditoría de sus cuentas por parte del Fondo. La nueva presión la ejercen Alemania, Japón y también el Tesoro de los Estados Unidos.

Volvieron sobre el tema después de que fracasó la propuesta de Amado Boudou de suplantar el habitual examen del Artículo IV del FMI, por una presentación de datos estadísticos -sin ningún control de calidad- al seno del Grupo de los 20.

El ministro Boudou elucubró esa estrategia en enero para burlar la auditoría del FMI. Y convenció de que podría tener éxito a la propia Presidenta. Pero la idea está fracasando. Así reflejó -otra vez- la impericia y el desconocimiento que tiene el equipo económico sobre las reglas de juego que manejan las finanzas internacionales.

Aquella había sido una salida a la desautorización política interna que tuvo su deseo inicial de negociar directamente con el FMI. En Turquía -en la última Asamblea del Fondo- Boudou se reunió con Strauss-Kahn y anunciaron un acuerdo para permitir el envío de una misión a la Argentina. Pero un día después se tuvo que desdecir por presión de Néstor Kirchner, en desacuerdo con ese compromiso de Boudou. Ahora los tiempos apremian después de los sucesivos pasos en falso.

El 21 de abril comienza una reunión de ministros del G-20 y existe temor de que haya serios cuestionamientos de varios países a la actitud de Argentina. El grupo que encabezan Alemania y Estados Unidos pretende dos cuestiones básicas:

*Que Argentina deje de ser la única economía del G-20 que no tiene una auditoría anual del Fondo Monetario. En otras palabras, que acepte la revisión postergada desde 2006 del FMI por el llamado Artículo IV.

*Que Argentina sincere su sistema estadístico, porque en el G-20 se tiene la convicción de que a través del INDEC se ocultan complicaciones económicas al no generar datos confiables. Temen otro caso Grecia.

La actitud díscola de la Argentina en el G-20 se refleja en la frialdad de las relaciones de la Casa Blanca con la Presidenta. Hasta ahora siempre se postergó la entrevista que el embajador Héctor Timerman prometió hace 15 meses entre Cristina Kirchner y Barack Obama. Colombia -por presión de Washington- hasta hora es el único país que no bendijo la presencia de Néstor Kirchner en el Unasur. Por eso el tema preocupa en la Casa Rosada.

La participación argentina en el G-20 -que data de 1999- es la única acción diplomática de relieve en la cual participa activamente Cristina Kirchner. Brasil ratificó que va a respaldar a la Argentina, frente a los embates de las naciones industrializadas. Pero Lula hace un doble juego, para obtener rédito propio y ser el interlocutor de América latina con Estados Unidos. Los informes de inteligencia que se reciben en la Quinta de Olivos hace tiempo que dicen que el presidente del Brasil fue una de las personas que enquistó a Barack Obama contra la Casa Rosada. Lula -en sus primeras reuniones con Obama- hizo una descarnada crítica sobre la forma de gobernar de los Kirchner.

Los tres bancos asesores del canje le recomendaron a Boudou reiniciar la negociación con el FMI. Banqueros como Jorge Brito y Eduardo Elsztain -de diálogo fluido con el ministro- le marcaron igual camino.

Por otra parte, hubo un encuentro fabril fatal para el documento "La Pobreza, un problema de todos". Los cuerpos de la Unión Industrial volvieron a desautorizar un compromiso que había asumido Héctor Méndez.

Hubo tres críticas al texto y un cuestionamiento político: en la UIA no quieren ir detrás de iniciativas de figuras de la Sociedad Rural. Pablo Challú -de excelentes vínculos con la Iglesia- dijo que el "paper" no era propiciado por la Iglesia y que era una iniciativa de un grupo de laicos del Foro de Habitantes a Ciudadanos.

Cristiano Rattazzi criticó el texto por contradictorio y dijo que es imposible que se propicie bajar la inflación sin un mínimo ajuste. Así, la central fabril vetó el texto y eso generó alivio en la Casa Rosada.

Julio De Vido también influyó para que ADEBA le baje el pulgar. La cuestión no aplacó el temor de los industriales. Todos en la intimidad hablaron de preocupación por tres cosas: las expectativas inflacionarias, los fuertes reclamos salariales y el retraso del tipo de cambio.

Ignacio de Mendiguren habló del tema en privado con Hugo Moyano. Ambos acordaron una acción conjunta: la semana próxima la CGT y la UIA tendrán reuniones conjuntas para evaluar acciones contra el proceso inflacionario.

Para Amado Boudou es "tensión de precios" y antes "reacomodamiento"

sábado, 27 de marzo de 2010

Por Ricardo Roa

La inflación ya saltó al tercer lugar en el ranking de las preocupaciones de la gente, según encuestas recientes. Sin embargo, eso que los consumidores sienten cada vez más en sus bolsillos para Amado Boudou es, ahora, "tensión de precios" y antes "reacomodamiento".


No se entiende qué quiere decir el ministro con "tensión de precios", a menos, claro está, que sólo pretenda ocultar la realidad: una aspiración demasiado grosera como para que alguien se la trague.

Reacomodamiento de los precios relativos es cuando precios rezagados tienden a acercarse a los que han subido más. Otra falacia: hoy existe un corrimiento generalizado que ya ha tomado forma de inflación inercial.

Tal vez Boudou pretenda que minimizando el problema pueda desactivar las expectativas o que si lo admitiera, las potenciaría. Esto último puede ser cierto. Las expectativas, en cambio, están instaladas: el 2009 cerró con una inflación bien medida del 15% y éste, que arrancó con una proyección del 20%, se proyecta ya hacia el 25%.

Cuando se pasan ciertos umbrales, se hace muy difícil encarrilar el proceso hacia abajo. Y más, cuando no existe un plan antiinflacionario, inviable por otra parte con el actual INDEC: no habría con qué medir sus resultados.

Seguro que después de un llamado de Olivos, Moyano salió ayer a enmendar lo del jueves. Pero lo dicho, dicho está: "Nadie puede negar la inflación". De todos modos, fue una corrección a medias: "Todos se quejan por los precios", dijo.

Pronto arrancará la paritaria de Camioneros y el jefe de la CGT no se puede quedar atrás justamente con su gremio y con una de las fuentes de su poder. Pero la inflación ataca sobre todo a los más pobres.

Y si existe tensión con los precios, también es posible que se desate tensión social.

Boudou viabilizará un negocio generoso para los banqueros

viernes, 26 de marzo de 2010

Por Marcelo Bonelli

En Wall Street descuentan que la operación de canje de la deuda será un éxito. Los informes reservados de los bancos de inversión que circulan sostienen que la fuerte adhesión se producirá por una razón concreta: la propuesta que adoptó Amado Boudou permitirá realizar a los bancos y bonistas un negocio multimillonario. Los cálculos secretos preliminares -falta el detalle de la oferta- indican que con la operación los acreedores externos ganarían la friolera de 1.000 millones de dólares.


La fuerte utilidad surge de comparar el valor de mercado que tienen los bonos en default y el precio que pagará la Argentina para que los banqueros acepten la propuesta del Palacio de Hacienda.

La utilidad más conservadora es del 7% y la más realista llega al 16%. Según las últimas cotizaciones, los bonos en default cotizan en el mercado a US$ 48. Pero la Argentina podría abonar US$ 57 por cada US$ 100 impagos que entren al canje. Una ganancia de US$ 9 por cada 100 en default.

En otras palabras: Boudou viabilizará así un negocio generoso para los banqueros, en un mundo financiero donde las utilidades especulativas son extremadamente exiguas. Guatemala coloca deuda al 6,5% y los bonos de la Turquía en crisis otorgan una rentabilidad de sólo el 5%. El exagerado beneficio que ofrece Economía generó un fenómeno en los mercados: ahora ya nadie vende bonos en default, expectantes por la maxiganancia. Así lo afirman bancos como el J.P. Morgan, Goldman Sachs y hasta el propio Barclays.

Las propias infidencias del trío de bancos asesores permitieron en las últimas semanas múltiples inversiones especulativas en el mercado de bonos. Carlos Mauleon -director de para América latina del Barclays- ventiló el jueves 12 de marzo que era inminente la aprobación de la propuesta por parte de la SEC, lo cual ocurrió 10 días después. Se confirmó que, en esa línea, alentaron operaciones Juan Bruchou, del Citibank y Marcelo Blanco, del Deutsche. Los tres bancos tienen una lógica: a mayor adhesión, mayor será la comisión que cobren, equivalente al 0,55% y muy por encima de la que abonó la Argentina en el 2005. Ahora, un "paper" del Barclays precisó la transacción:

La propuesta final, redactada en el "Office Memorando", podría ingresar en la primera semana de abril en la SEC. Así, la apertura del canje se haría en la segunda quincena de abril.

Barclays ya tiene cartas de intención firmadas de Fondos de Inversión con una aceptación por US$ 10.000 millones. Y se prevé una aceptación adicional de US$ 6.000 millones, llegando a un piso de adhesión del 75%, con un tope del 80%.

La propuesta incluye una quita nominal del 65%, pero son tantos los beneficios extra que se otorgan que, en términos reales, sería de sólo el 46%. Entre esos beneficios se encuentran pagos de intereses caídos y un insólita compensación por intereses vinculados al crecimiento del PBI de los años 2005 al 2009.

El tema es tan irritante que los bancos asesores sólo garantizan el pago equivalente a diciembre último. Así, la oferta mejora un mínimo de 3,16 puntos y podría alcanzar los 7 puntos.

La comisión encubierta equivale a 0,55%, unos US$ 82 millones.


Se otorgaría, finalmente, un préstamo al Estado por mil millones de dólares.

Se reconocen las impericias iniciales del Palacio de Hacienda. Boudou y Hernán Lorenzino repitieron hasta el hartazgo que el canje se haría antes del 15 de diciembre, pero sus errores atrasaron todo.

También el Barclays admite dificultades políticas con Néstor Kirchner y la incapacidad de Boudou de tomar decisiones por sí solo. En su paso por la Asamblea del BID, el ministro volvió a mostrar sus limitaciones y su obsesión por la figuración.

El tema es evaluado de cerca en el movimiento empresario. Existe un convencimiento en la UIA: la transacción no implicará, después, un giro del Gobierno hacia una política más promercado. Tampoco aliviará el creciente problema inflacionario, ni la puja precios-salarios.


El tema se habló en la reunión a solas que tuvieron, el martes, Carlos Bulgheroni, de Bridas, y Sebastián Eskenazi, de YPF. Las declaraciones de Bulgheroni a Clarín provocaron un fuerte impacto en España. Bulgheroni desautorizó la gestión de Repsol en YPF. Antonio Brufau, de Repsol, le trasmitió el martes el malestar a Eskenazi y le pidió que cruzara fuerte las acusaciones de Bulgheroni. Unas horas después sólo hubo un tibio comunicado.

En el encuentro entre los petroleros, Bulgheroni ratificó sus dichos frente a Eskenazi, pero acordaron bajar los decibeles de la disputa. El miércoles se habló del tema en la reunión de directorio de YPF. El Gobierno siguió de cerca las gestiones. Julio De Vido teme que la controversia destape críticas a la política petrolera oficial.

El equipo económico volvió en trenzarse en furibundas peleas. Julián Domínguez criticó a Guillermo Moreno, en la reunión a solas con la Mesa de Enlace. Inició una tarea de riesgo. Prometió desandar las políticas ganaderas del secretario de Comercio, como también lo había hecho Boudou con sus incumplidas promesas sobre el INDEC.

Moreno no sólo volteó a varios adversarios, sino que ahora enfrentó con éxito al jefe de Gabinete. Aníbal Fernández prometió ante la UIA desplazar a Moreno, con estas palabras: "Yo a ese mamarracho lo voy a echar del Gobierno."

Débora Giorgi decidió hace tiempo cobijarse bajo el ala del polémico secretario, y Boudou acatar sus iniciativas. Así, Moreno logró funcionar como un superministro, con un verdadero poder delegado: el que le transfiere Néstor Kirchner.

Los máximos referentes del movimiento empresario acordaron seguir negociando una acción política coordinada

viernes, 19 de marzo de 2010

Por Marcelo Bonelli

Los máximos referentes del movimiento empresario acordaron, esta semana, seguir negociando una acción política coordinada y de unidad de los hombres de negocios.


Fue el fruto de trabajosas negociaciones, que incluyeron un compromiso serio de los sectores más duros contra el Gobierno: dejar de lado la difusión de un documento muy crítico sobre la gestión de Cristina Fernández de Kirchner.


La solución se alcanzó gracias a la cintura política de Jaime Campos y de propuestas concretas de Ignacio de Mendiguren. Pero también jugaron un rol fundamental las posiciones contemporizadoras de Luis Pagani y Carlos Miguens.

En el medio, quedaron con un fuerte desgaste Héctor Méndez, Hugo Biolcatti y Mario Llambías. Los tres no fueron a la cumbre que ellos mismos habían organizado para emitir el documento contra el Gobierno.

Méndez fue desautorizado en la propia Unión Industrial Argentina. A tal punto, que el martes tuvo que volver a amenazar con su renuncia para ser ratificado en el cargo. Llambías, de CRA, quedó otra vez atrapado en vetustas historias de riñas con la UIA, y Biolcatti prefirió no asistir para evitar reproches fabriles.

La intención original del encuentro era darle aval a la creación de un Frente Empresario integrado por la UIA, AEA y la Mesa de Enlace. La exteriorización de esa unidad iba a ser la firma de un documento crítico contra la gestión oficial.

Existía un borrador del texto que reclamaba cordura política al Gobierno, un pedido de diálogo y una defensa a las instituciones democráticas. El "paper" pedía, además, medidas para evitar la puja precios-salarios.

Biolcatti fue el impulsor político de la iniciativa y a la reunión llegaron con un espíritu muy fuerte contra la Casa Rosada figuras como Alejandro Delfino, Carlos Reyes Terrabusi (SRA) y Enrique Cristofani (ABA). Ese clima se reflejó en un contrapunto entre Delfino y Adrián Kaufmann Brea.

El hombre de Arcor dijo: "En la UIA hay realidades muy diferentes. A muchos sectores le van muy bien y la industria creció." Delfino respondió: "Nosotros en el campo no crecimos nada."

Héctor Méndez se comprometió a participar del encuentro y a acompañar el documento, en conversaciones directas con Jaime Campos y Biolcatti. Pero ese compromiso personal fue desautorizado por sus vicepresidentes Luis Betnaza, Federico Nicholson y De Mendiguren.

La plana mayor de la UIA argumentó que no era el momento adecuado para lanzar una ofensiva contra la Casa Rosada y también que nunca irían detrás de una iniciativa política de la Sociedad Rural. También habían recibido fuertes críticas de sus antiguos socios del Grupo de los 7, como Jorge Brito, Carlos de la Vega, Adelmo Gabbi y Carlos Wagner. Hoy mantendrán una reunión para limar diferencias.

Por eso la central industrial puso como condición para asistir al encuentro una sola cosa: que no se emita ningún documento y que únicamente se abra el diálogo para negociar la conformación en el futuro de un frente empresario.

Campos -el coordinador de la reunión- tuvo intervenciones precisas que llevaron a buen puerto la iniciativa y evitaron un fracaso en medio de un clima de indudable tensión interna. De Mendiguren fijó parámetros para seguir las reuniones: "Debemos superar nuestros disensos y apostar al diálogo".  Fue ahí cuando Pagani aportó lo suyo: "El tren del crecimiento esta pasando de nuevo y no podemos quedar otra vez en el andén".

El saldo del encuentro fue recibido con alivio en la Casa Rosada. Temían una declaración furibunda. Este balance del kircherismo malhumoró a los empresarios más intransigentes con el Gobierno. Pero hay una conclusión real: peor era terminar la reunión con una ruptura del movimiento empresario. Miguens afirmó: "Ya es un éxito habernos reunido."

Los financistas que estuvieron allí advirtieron un dato económico clave: es inminente la aprobación del canje por la SEC. Carlos Mauleon, el director del Barclays que comanda la transacción, se lo anticipó la semana pasada a varios banqueros y con esa información confidencial abrió el grifo a la especulación con los bonos.

Carmen Corrales se comunicó el miércoles con Amado Boudou y le trasmitió el último requisito que reclamó la Comisión de Valores Norteamericana a los abogados de la Argentina. Corrales es la encargada del caso argentino en el buffet Cleary Gottlieb Steen & Hamilton. La abogada le dijo que la SEC pretendía un documento oficial, en el cual el Palacio de Hacienda detallara qué comisión van a cobrar los bancos asesores y cuál es el rol de Barclays, Citi y Deutsche Bank. El pedido obedece a una cuestión: para cubrir absurdas apariencias políticas, Boudou había dicho que los bancos no le cobraban comisión a la Argentina, cuando en Wall Street se insiste que ese pago está camuflado en la transacción.

Ayer, el Palacio de Hacienda tuvo que precisar esas obligaciones. El documento admitiría dos cosas:
Que Boudou, por contrato, le delegó amplios poderes para decidir sobre el canje al banco inglés Barclays. Y que los tres bancos asesores cobrarán una elevada comisión, por encima de lo que pagó la Argentina en el canje de 2005. Ese año fue del 0,37% y ahora Boudou aceptó un 0,55%. Así, el monto mínimo sería de US$ 82 millones.

Pero podría ascender a la friolera de 110 millones, si el acuerdo se hizo sobre el monto nominal del canje.

Boudou está dispuesto a todo porque sabe una cosa: que su continuidad en el Ministerio de Economía está atada al éxito de la operación con los holdouts.

La fuente de poder de Moreno es Néstor Kirchner

martes, 16 de marzo de 2010

Por Ricardo Kirschbaum

Cuando Amado Boudou se convirtió en ministro de Economía, se había planteado como una de sus tareas principales contribuir a que el INDEC dejase de ser uno de los costados más vulnerables del Gobierno.

También había sugerido entonces que Guillermo Moreno se disciplinaría a la nueva conducción del ministro, en cuya órbita giraría el principal organismo estadístico de la administración.

Está claro que Boudou no ha conseguido ni una cosa ni la otra. Lo que sí hizo fue oficiar en varias oportunidades de vocero de las políticas decididas por su subordinado, en una extraña inversión de roles que expresa con ferocidad la relación de poder entre ellos.

Los profesores de Ciencias Económicas reclamarán mañana a la UBA que se retire del consejo que monitorea al INDEC. Consideran que el Gobierno está usando su prestigio académico para justificar su política en el INDEC. Si la UBA no atiende su reclamo, los cuatro representantes de Ciencias Económicas se retirarán del consejo creado para legitimar las estadísticas oficiales.

Los afeites y las simulaciones para seguir con la manipulación de datos de un organismo intervenido no han conseguido parar la casi unánime opinión de que los desarreglos de Moreno y su equipo no han hecho más que ahondar la desconfianza en los números del INDEC.

Aquí ya no es una cuestión partidaria u otra movida "destituyente" del "rejunte" opositor sino que gruesas fracciones del propio oficialismo discrepan abiertamente con Moreno y sus métodos.

En la última reunión con empresarios, la Presidenta elogió al secretario de Comercio por sus aprietes antiinflacionarios. La fuente de poder de Moreno es Néstor Kirchner. Y la persistencia en el error en el INDEC es de su responsabilidad.

El Gobierno pagó caro la jugada política del lunes

jueves, 4 de marzo de 2010

Por Gustavo Sylvestre

El Gobierno pagó caro la jugada política del lunes, cuando en un hecho sin precedentes en la historia legislativa reciente, la Presidenta de la Nación abrió las sesiones ordinarias del Congreso Nacional anunciando la emisión de un Decreto de Necesidad y Urgencia.


“Nos ha dicho en la cara que no va a tener en cuenta al Congreso, es demasiado lo que han hecho”, sintetizaba anoche la oposición.

La derrota política del oficialismo la sintió en la cara el Gobierno, que anoche no reaccionaba. No solamente frente a la integración de las comisiones, que al igual que en la Cámara de Diputados tendrán mayoría opositora, sino frente al tratamiento adelantado de temas vitales, a saber:

–La modificación en el reparto de lo recaudado por el impuesto al cheque, con beneficios a las provincias.

–El rechazo del pliego de Mercedes Marcó del Pont al frente del Banco Central.

–El tratamiento en el recinto del DNU sobre el uso de las reservas.

–La interpelación al Ministro de Economía, Amado Boudou.

“El cachetazo ha sido fuerte” resumía anoche un histórico operador del peronismo, que estaba tirando líneas para evitar la sesión especial de la Cámara de Diputados, que hoy podría rechazar el DNU sobre el uso de las reservas. “¿Qué les costaba anunciar la derogación del DNU 2010 y enviar un proyecto de ley para el uso de las reservas?. Hubieran tenido apoyo y quedaban bien en el inicio de las sesiones ordinarias del Congreso”, explicaba un oficialista resignado.

Pero está claro. La oposición está utilizando ahora la misma medicina que uso el kirchnerismo durante estos años: imponer las mayorías para tomar decisiones. La primera víctima sería Mercedes Marcó del Pont.

La oposición se encaminaba a rechazar su pliego, que si no es retirado antes por el gobierno, debería observar como cae por manos de la oposición. Pero el oficialismo abrió anoche una instancia de negociación política con algunos de los senadores justicialistas que forman parte del grupo de los 37.

La presidente tuvo en gesto político al recibir a Marco del Pont en La Rosada y desde el Gobierno marcaban “esperemos que tengan responsabilidad institucional para no voltear a un funcionario nombrado por la presidenta”.

Anoche, en el Gobierno dejaban trascender que la Presidenta había comenzado a analizar distintas alternativas jurídicas para sostener a Marcó del Pont en el puesto, y seguir desafiando a la oposición.

Marcó del Pont se comunicó telefónicamente con Adolfo Rodríguez Saá y le pidió un plazo de 24 horas para asistir a la Comisión del Senado. Se sorprendió ante la respuesta negativa del Senador. ¿‘No es que quieren que les explique porque tomé las medidas?, alcanzó a decirle la funcionaria cuestionada ante la negativa del puntano.

En el Banco Central se entusiasmaban con el halago público de Carlos Menem, y suponían que podía votar a favor de la ratificación en el puesto de Marcó del Pont. Todo, luego de que circularan varias versiones: Una fue el enroque entre Marcó del Pont y Boudou. Aunque, con razón, algunos indicaban, ¿por qué le van a dar a Boudou lo que le negarán a Marcó del Pont si piensa igual?

Otra versión indicaba, la más resignada, que si el pliego de Marcó del Pont es rechazado, será el turno de Miguel Pesce, que es Vicepresidente del Banco Central y comulga con el plan del Gobierno, para evitar mayor costo político a otro rechazo, para que quede al frente de la institución. Con cierta maldad, desde el Ministerio de Economía se preguntaban anoche, ¿hay voluntad política del Gobierno o para salvar a Marcó del Pont?

La oposición logró ayer doblegar políticamente al kirchnerismo en el Senado. Pero esto no significa que en ese sector todo sea un lecho de rosas. El ex Presidente Menem pidió integrar cuatro comisiones como vocal, y algunas otras cosas, como condición para acompañarlos en el recinto y la diputada Elisa Carrió tiene varias facturas para pasarles, sobre todo a sus socios políticos, por las criticas que recibió por su decisión de no asistir el lunes al inicio de las sesiones ordinarias.

Carrió los culpa de ingenuos y haber sido funcionales al kirchnerismo. Habrá que ver si los logros de ayer logran aplacar su bronca o en algún momento las volcará sobre la mesa de sus socios políticos.



Lo que dejó la visita de Hillary Clinton



El Gobierno se anotó un logro político con la visita de la Secretaria de Estado norteamericano Hillary Clinton. Gestión del Canciller Jorge Taiana, que tuvo que sortear algunas internas dentro del Gobierno. Es que el embajador en los Estados Unidos, Héctor Timerman venía trabajando el encuentro para lograrlo en el Uruguay, mientras que el Canciller movía los hilos con Arturo Valenzuela para que llegue a Buenos Aires. Desde el avión que la traía desde Estados Unidos, Valenzuela se comunicó el domingo por la noche con el canciller y le comunicó: “Canciller estamos en el avión, estoy junto a la secretaria Clinton y si a usted le parece el martes estaríamos visitando Buenos Aires”. La respuesta no se hizo esperar: “Los esperamos”. La visita y la reunión con la Presidenta fue muy cordial. Y dejó varias satisfacciones para el gobierno argentino.



Más allá del compromiso de Hillary Clinton de “acercar” posiciones con Gran Bretaña, la Secretaria de Estado dejó dos mensajes para el Gobierno: Adelantó que “seguramente” la SEC (comisión de valores de Nueva York) dará el visto bueno al canje de la deuda argentina. (En el Gobierno insisten que el canje sale, “porque le conviene a todos”). Y prometió que el departamento de Estado norteamericano abrirá todos los archivos secretos que posee la CIA sobre las relaciones entre el gobierno norteamericano y la pasada dictadura militar, incluida la guerra de Malvinas, que servirá para entender seguramente muchas de las cosas que pasaron en nuestro país, apañadas “desde el norte”.



“En estados Unidos no entienden porque la oposición rechaza el uso de reservas para pagar compromisos externos”, dejó picando el embajador argentino ante Estados Unidos, Héctor Timerman.

Existe una inflación popular y una inflación premium

sábado, 13 de febrero de 2010

Por Maximiliano Montenegro

“Si vos comprás en Patio Bullrich, la inflación es del 20 o 30%. Si comés en Happening, la inflación es del 100% en el último año. Pero ése no es el consumo de la mayoría de los argentinos. No creemos que haya el proceso inflacionario que promueve Clarín, inflando las expectativas. Quieren instalar que la inflación está desbocada, pero no es así”.


El alto funcionario del Palacio de Hacienda prosigue con su diagnóstico: “El IPC (del INDEC) representa una canasta de consumo popular. Ahí es otro mundo, no se dan los aumentos que fogonean los diarios. Ustedes hablan de la inflación de una canasta premium, que no refleja el consumo de la mayoría de los argentinos”.
Siete meses atrás, cuando asumió, Amado Boudou encargó la revisión de las cifras del INDEC a un consejo de académicos con el objetivo de transparentar las estadísticas del organismo. Hoy, en cambio, los colaboradores más fieles del ministro defienden la tesis de Guillermo Moreno: la inflación es elevada para los segmentos medios altos y altos –que consumen la llamada “canasta premium”–, mientras que la medida por el INDEC es para los sectores medios bajos y bajos.

“El 2010 va ser un año espectacular”, insiste el funcionario de Economía. Las proyecciones que se barajan por estos días en el despacho de Boudou son las siguientes: crecimiento del PBI del 6%, con un IPC del 9%... y una “inflación premium” que superaría el 20 por ciento.

“En 2009, la inflación promedio fue 14%. Este año va ser 15%. No muy diferente”, explica el funcionario a este periodista, que toma nota entonces de que en el Gobierno miran tres índices distintos: el IPC del INDEC (algo así como la inflación popular o peronista); el índice premium (que reflejaría el “consumo de lujo”); y la “inflación promedio”.

–¿Cómo es posible que en 2010, con 6% de crecimiento, la “inflación promedio” sea similar a la de 2009, cuando la economía cayó entre 2 y 4 por ciento?

–La economía no cayó en 2009, como dicen los consultores privados, responde tajante el funcionario. (Según el INDEC, el PBI en 2009 creció 0,5 por ciento).

En cuanto a la carne, si bien se reconocen aumentos como consecuencia de problemas estructurales en el sector, en el equipo de Boudou también prima la teoría de que el tema está agrandado por los medios.

El ministro ordenó a sus colaboradores un seguimiento del precio de la carne en base a un índice casero: recopilar los avisos con ofertas de precios publicadas por los supermercados en el diario Clarín durante los últimos meses. Efectivamente, el relevamiento muestra que los principales hipermercados cumplieron con el acuerdo cerrado con Moreno de congelar el precio de una serie de cortes populares. Por ejemplo:

• El 21 de noviembre, Carrefour publicó la oferta de cuatro cortes populares (palomita, roast beef, paleta y tapa de asado) a $ 6,99 por kg; y la carnaza común a $ 5,99 por kg. Toda carne de novillito.

• El mismo aviso promocionó “Súper Vea” el 9 de enero; volvió a publicar Carrefour el 30 de enero. Y repitió el sábado último (6 de febrero) Walmart.

El seguimiento de precios se extiende a otros alimentos, y las ofertas, en algunos casos, perduran con los mismos precios desde agosto pasado. La carpetita con fotocopias color ya está sobre el escritorio presidencial. Para el ministro es la prueba de que los consumidores tienen opciones para eludir la suba de precios, y que la inflación real para los sectores de menores recursos no es la que difunden los diarios, en base a encuestas de consultoras privadas.

Sin embargo, esas “promo” de los súper están acotadas a un día del fin de semana, y en letra chiquita siempre aclaran que la empresa dispone de un stock limitado de carne a esos valores. Durante la semana, en cambio, liberan las góndolas. Según comprobó este diario, esos mismos cortes, en uno de los híper mencionados estaban el jueves último entre dos y cuatro veces más caros. Es probable que hoy o mañana, a pedido de Moreno, reaparezca la oferta en un súper líder de origen nacional.

Según el sitio Inflaciónverdadera.com, que releva online los precios diarios de una canasta básica de consumo en dos grandes cadenas comerciales, la inflación asciende –a los precios de ayer– al 22,1% anual.

Otro argumento que mencionan en el Palacio de Hacienda para relativizar el proceso inflacionario es la marcha del consumo. “Si la inflación fuera tan elevada como dicen no habría boom turístico. La recomposición del poder de compra salarial explica el boom turístico de este verano, porque en 2009 no aumentó el empleo”, sostienen.

Pero ese mismo argumento podría usarse al revés: si en 2009 la inflación fue de sólo 7% –como dice el INDEC– y los salarios, a su vez, aumentaron 17% en general (¡y los salarios en negro 21,5%!) ¿por qué no explotó el consumo el año pasado?

Canasta. El INDEC de Moreno difundió ayer que el IPC de enero fue de 1 por ciento, la mitad de lo estimado por algunas consultoras, incluso las más cercanas al Gobierno. Sin embargo, el organismo admitió que la canasta básica alimentaria (que mide la línea de indigencia) se encareció 2,15 por ciento. Y acumula en el trimestre noviembre- enero una suba del 6,1%.

Anualizada, implica una inflación de alimentos superior al 25%, en línea con los cálculos de encuestadores privados. Por sí solo el dato debería preocupar en Olivos. No por la difusión de la primera cifra que contradice la “inflación peronista”, sino por el impacto que una dinámica de precios semejante supone sobre los bolsillos de las familias más pobres del Gran Buenos Aires.

¿Hay plan? Como se dijo, Boudou relativiza la dimensión del fenómeno inflacionario. Sin embargo, el ministro prepara un plan para estimular la inversión, bajo el supuesto de que los aumentos de precios responden fundamentalmente a un problema de escasez de oferta sectorial para abastecer a una demanda pujante.

“La clave este año va a ser la inversión privada. Muy pocas empresas dominan la mayoría de los mercados. Con esas empresas hay que sentarse y negociar más inversiones, a cambio de incentivos crediticios y otras cuestiones. Que ajusten por cantidades y no por precios”, reflexiona ante sus allegados.

“Este año es una bisagra: o pasamos al frente o volvemos a las políticas de ajuste de siempre”, asegura. En el menú ministerial no se descarta reflotar el proyecto de un banco de desarrollo, al estilo del BNDES brasileño.

Pero se defenderá a rajatabla la política expansiva, fiscal y monetaria de los últimos tiempos. Incluso, Boudou rechaza la sospecha de que el Gobierno utilizará la política cambiaria como ancla nominal de los precios: sin saltos bruscos, el objetivo es preservar la competitividad frente al principal socio comercial. Si Brasil devaluara, el dólar se movería aquí también gradualmente hacia arriba.

Para el economista Nicolás Salvatore –quien junto a la ex directora del IPC/INDEC, Graciela Bevacqua, elabora un índice propio desde un centro académico de la UBA– “los aumentos de precios han dejado de ser un fenómeno discreto, explicado por excesos de demanda sectoriales o aumentos de costos”. “Cuando un proceso de aceleración inflacionaria traspasa cierto umbral, la inflación se vuelve persistente, y crece impulsada por su propia inercia, por las expectativas, en un marco de indexación generalizada de contratos”, explica.

El diagnóstico es compartido por gran parte de los economistas –heterodoxos, no destituyentes–. En especial después de lo que ocurrió el año pasado: pese a la profunda recesión, con exceso de capacidad ociosa en las fábricas, la inflación no bajó del 15 por ciento. Una prueba irrefutable de que el alza de precios tiene vida propia, independiente de sus causas originales (en 2007, el exceso de demanda en una economía que crecía a todo vapor con precios de las commodities en ascenso).

¿Cómo frenar la inercia inflacionaria sin un termómetro de precios confiable? ¿Cómo moderar expectativas sin un indicador de referencia aceptado por sindicatos, empresarios, académicos y buena parte de la dirigencia política? ¿Habrá un mecanismo de actualización de los planes sociales o se dejará que los licue la inflación?

¿En base a qué parámetro se ajustarán en el futuro los principales contratos de la economía? ¿Las tapas de Clarín, las encuestas de las consultoras privadas, el IPC de Moreno, las ofertas de los supermercados o el “índice changuito” que le acerca a Moyano su mujer?