El velo que venía cubriendo los delitos de corrupción del Gobierno ha comenzado a descorrerse

lunes, 26 de abril de 2010

Por Nelson Castro

El velo que venía cubriendo los delitos de corrupción que complican a altos funcionarios del Gobierno ha comenzado a descorrerse. En la semana que pasó hubo tres hechos que impactaron fuertemente al oficialismo: el procesamiento del ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime; la denuncia sobre supuesto tráfico de influencias en la reapertura del canje de deuda por parte de de la consultora Arcadia; y la denuncia hecha por el ex embajador de la Argentina en Venezuela, Eduardo Sadous, sobre el pago de coimas en operaciones de exportación de productos argentinos a ese país.


Sobre el episodio de Ricardo Larosa, quien vive del suministro de información que debería ser pública a distintos clientes, una fuente del Ministerio de Economía lo define sin dudar: “Le hicieron una cama”. Sobre este abogado se sabe que trabajó varios años en el Ministerio, que es bien conocido por muchos allí, y que, por lo tanto, tiene un acceso amplio a despachos de muchos funcionarios.

“No sería extraño que pudiera tener la llave de uno de esos despachos” admite la citada fuente. La imposibilidad de tener acceso a datos que deberían ser del dominio público ha terminado de favorecer el accionar de individuos como Larosa. Hay muchos Larosa en el Ministerio que viven de eso. Por lo tanto surge con bastante claridad que la razón por la que ahora se lo culpó de un delito lleva a un solo camino: el enfado del Gobierno con la denuncia del diputado Claudio Lozano sobra la participación de la consultora Arcadia en la reapertura del canje de deuda.

La denuncia del embajador Eduardo Sadous golpeó al corazón del Gobierno: es decir, al poderoso ministro de Planificación Julio De Vido y al matrimonio Kirchner. Por eso es que se encendieron las alarmas y, como en otras ocasiones recientes, desde la Babel de Olivos bajó una primera orden: hay que “matar” al embajador. Hubo una segunda orden: De Vido debe salir a hablar. En el medio, una realidad: la desesperación.

La relación entre la Argentina y Venezuela ha sido y es un rubro manejado directamente por el matrimonio presidencial. Lo que Sadous ha dicho no es nuevo. La novedad es que el embajador lo haya dicho ante un juez con datos precisos que son total y absolutamente verosímiles.

En diversos artículos de Perfil y en esta columna, a cargo entonces de Jorge Lanata, ya se había escrito mucho sobre las irregularidades de los negocios entre Buenos Aires y Caracas. La existencia de la así llamada “diplomacia paralela” tuvo su primera comprobación fehaciente al descubrirse el escándalo de la valija conteniendo 800 mil dólares de Guido Alejandro Antonini Wilson.

Las fuentes de la Cancillería afirman que Sadous fue removido de su cargo de embajador en Venezuela por habérsele atribuido afinidad con el antichavismo. Lo definen como “un hombre honesto y un profesional serio”.

Fue designado como embajador en Caracas durante la presidencia de Eduardo Duhalde. Sadous vino denunciando la existencia de la “diplomacia paralela” desde el momento mismo en que se anotició de la existencia de esta metodología corrupta.

En este marco, el episodio más relevante que le tocó vivir fue el del fideicomiso de 90 millones de dólares destinados financiar ventas de productos argentinos a Venezuela. El episodio llegó a conocimiento del entonces ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa, a través de un memorándum. Esto sucedió a principio de 2006.

Por un tiempo ese dinero estuvo inubicable. Cuando “reapareció” se supo lo que había pasado: algún funcionario del gobierno de Chávez vendió esos dólares en el mercado libre para luego comprarlos otra vez al valor del cambio oficial, ganando así 13 millones de la divisa norteamericana.

Ante esta denuncia, alguien del Occovi reaccionó al segundo y, contrariado, se comunicó con una autoridad de la Cancillería a fin de hacerle una advertencia terminante: “¡Dígale a ese tipo que se calle! ¡O no se da cuenta que ese asunto lo manejamos nosotros!”. Hay que recordar que el Occovi es el Organo de Control de Concesiones Viales y que, en ese tiempo, su titular era Claudio Uberti, quien luego debió renunciar por su participación en el caso de la valija de Antonini Wilson.

Un embajador recuerda muy bien un encuentro circunstancial que, hace unos años, tuvo con Sadous en los pasillos de la Cancillería. Allí, Sadous le dijo que “todas las operaciones con Venezuela se hacen con coimas”.

“Son varios los embajadores que podrían contar los pedidos de coimas que han recibido por parte de un alto funcionario del Poder Ejecutivo cada vez que han acercado propuestas de empresarios de sus países que quieren invertir aquí”, relata en estricto off un corresponsal extranjero acreditado en Buenos Aires. El nombre de ese alto funcionario es el mismo en todos los casos.

La existencia de la “diplomacia paralela” produjo, además, una gran tensión en funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores abocados al tema de las exportaciones de productos argentinos. Tal vez allí radique la razón por la que el coordinador del grupo de exportadores de la Cancillería, Adrián Nador, habría pedido dejar el cargo.

Un caso que ejemplifica este mecanismo de corrupción montado entre los gobiernos de la Argentina y Venezuela es el de la maquinaria agrícola. Hay que recordar que en el 2005 se firmó un acuerdo por 500 millones de dólares por el que empresas argentinas iban a vender máquinas al país caribeño.

El plan era que esas operaciones se completaran por etapas entre 2005 y 2007. Esto generó gran entusiasmo en el sector. Sin embargo el entusiasmo duró poco. “Nos llamaron de un ministerio y nos pidieron el 15% de coima. Muchos dijimos ‘no’ y nos quedamos afuera del negocio”, relata uno de los empresarios que se negó a pagar la coima. El ministerio al que alude el empresario es el que encabeza el mismo funcionario antes mencionado por los embajadores.

Ante el velo de la verdad que, inexorable, comienza a descorrerse, en la Babel de Olivos se trabaja a destajo en ver cómo neutralizar sus efectos. La SIDE está “a full” buscando montar operaciones que desacrediten al embajador Sadous a quien, tal vez, le dediquen un escrache.

Son todas ideas que parten del matrimonio presidencial que, en nombre del progresismo, se han transformado en campeones de estas metodologías nazifascistas que la historia, de la que demuestran no haber aprendido nada, ha condenado.

Demasiadas evidencias a la vista como para no suponer que Kirchner apuesta su continuidad

domingo, 25 de abril de 2010

Por Eduardo van der Kooy

¿Hasta dónde puede llegar Kirchner?

Entusiasmo. Hasta ráfagas de euforia. Obsesión por los adversarios políticos -que son enemigos- y preocupación maníaca por las encuestas. Visitas sólo de dirigentes de insospechada fidelidad al kirchnerismo. Seguimiento implacable de cada acontecer en el Congreso. Así pasa sus días en Olivos Néstor Kirchner.


Muros adentro de la residencia presidencial parece vivirse -al decir de un invitado sorprendido, que no extravió el sentido común- un clima distinto al que perciben los argentinos comunes. Existe en el imaginario del matrimonio una nación feliz, una población que estaría suplicando su eternidad en el poder. Quizás aquel imaginario explique la convicción con que el ex presidente ha vuelto a hablar de su candidatura en el 2011.

Agustín Rossi, el jefe de los diputados oficialistas, lo comunicó en una reunión de kirchneristas del PJ de Santa Fe: "Kirchner será nuestro candidato en la interna", proclamó. Hubo rostros atónitos, asistentes que tragaron saliva con dificultad, pero que se limitaron a asentir. Son los que prevén, con ese panorama, una posible hecatombe en la elección nacional.

La insistencia del ex presidente acerca de su retorno bifurca las opiniones peronistas. Hay quienes creen a rajatabla en su promesa. Otros señalan que se trata de una expresión inevitable para evitar, de modo prematuro, un desmadre de su poder político. "Kirchner nunca será candidato si sabe que puede perder. Es como Menem (Carlos)", pontificó uno de los hombres que lo conoce hasta las vísceras.

Aquel optimismo de Kirchner tiene el combustible de su propia voluntad. Recalca el 48% positivo que su imagen y la de Cristina tendrían en Chaco y Formosa. Confía en que el consumo, en ascenso, sostenga y disimule otros males de la economía que la están minando. Esos argumentos poseen cimientos vulnerables.

La opinión pública sobre el matrimonio continúa siendo bajísima en los grandes centros urbanos. La aprobación no llega al 15%, por ejemplo, en Capital y Rosario. Las grandes ciudades son determinantes en cualquier elección. El incremento en el consumo se detecta, por otro lado, en sectores medios. Son los que votaron, en forma mayoritaria, en contra del kirchnerismo en las legislativas de junio del 2009. Cuando esos sectores se retiran difícilmente vuelven. Le ocurrió a Menem. Con el célebre voto cuota, logró conquistarlos en su primer período, hasta la reelección. Luego partieron con rumbos diferentes.

El verdadero dilema de Kirchner se plantea ahora mismo en el núcleo duro de su clientela electoral. La inflación está haciendo estragos en el consumo de alimentos y esterilizando el efecto de medidas que aterrizaron bien en los sectores bajos.

El INDEC reconoció que en el primer trimestre los precios de los alimentos indispensables treparon casi un 10%. Una consultora privada sobre temas sociales y laborales (Ernesto Kritz) señaló que con la asignación universal por hijo una familia tipo (pareja con dos hijos) sólo alcanza a cubrir el 30% de la canasta básica.

Los Kirchner no tienen a mano ninguna solución para ese problema. Sólo un aumento de aquella asignación, que sería devorado en pocos meses por el galope inflacionario. A falta de respuestas económicas valdría cualquier artimaña política.

Kirchner ya se ocupó de Carlos Reutemann, una amenaza latente para él en el PJ. El senador no deja de recibir mensajes intimidatorios para que no abandone su estado casi clandestino. La guerra volvió a ser franca con Julio Cobos. Pero el ex presidente fija ahora su atención en otro par de opositores: Mauricio Macri y Francisco De Narváez. Son quienes muestran en la mayoría de las encuestas una intención de voto consolidada, de dimensiones módicas.

El jefe porteño tuvo esta semana una mala noticia. La Cámara Federal rechazó la recusación presentada contra Norberto Oyarbide en la causa sobre el espionaje. El juez tiene allanado el camino para progresar con el tema. ¿Se avecina un procesamiento? El interrogante no es producto de ningún capricho: basta para justificarlo con recorrer las huellas de Oyarbide desde que se convirtió en hombre de confianza para el kirchnerismo.

El magistrado metió el dedo en la mafia de los remedios hasta empujar detrás de las rejas a un viejo cacique sindical, aliado discreto de los Kirchner, el bancario Juan José Zanola. Al mismo tiempo dictó el sobreseimiento del matrimonio por supuesto enriquecimiento ilícito.

Aquella mafia y los dineros para la campaña de Cristina darían para más. El juez estaría siendo presionado para citar a declarar a Alberto Fernández, el ex jefe de Gabinete. ¿Presionado por quién? Por la Policía Federal, dice una fuente. Un informante de la Justicia menciona a kirchneristas en el poder que querrían darle un escarmiento.

Oyarbide fue el primero en actuar también sobre el kirchnerista Ricardo Jaime, ni bien renunció a la Secretaría de Transporte luego de la caída electoral. Le prohibió salir del país, inhibió y embargó sus bienes. Otro juez, Claudio Bonadio, lo procesó por recibir dádivas de las empresas del área. La investigación sobre Jaime avanzó casi en simultáneo con la causa del espionaje de Macri. Se impone el sacrificio de un ex funcionario para desgastar a un potencial adversario de los Kirchner.

Tal vez De Narváez haya captado, antes que otros, la maniobra urdida por el ex presidente. El diputado no sólo escapa al tormentoso foco del Congreso donde el kirchnerismo tiene por meta trabar y desmembrar a la oposición. También comunicó que su destino político será la gobernación de Buenos Aires. ¿Un escape? "Para las presidenciales falta mucho. Hay que afianzarse en un territorio y luego ver", se le oyó confesar. Aquella provincia no es cualquier territorio.

Kirchner temería a una hipotética combinación electoral de Macri con De Narváez. Esa hipótesis es remota porque se abrió una brecha amplia entre esos dirigentes. De Narváez ha vuelto a arrimarse a Felipe Solá. Hubo dos reuniones políticas -no parlamentarias- entre ellos las últimas semanas. De Narváez lo invitó a recorrer juntos el país.

Solá supone que esa invitación tendría ahora un contratiempo: el jefe del bloque del Peronismo Federal en Diputados insume sus días en la estrategia parlamentaria para batallar contra el kirchnerismo. Anda con Elisa Carrió y con el radical Oscar Aguad. Aunque incorporó la semana pasada otro interlocutor: Pino Solanas.

Tampoco Solá y Solanas se distrajeron con asuntos del Congreso: repasaron las alternativas para el 2011. Sobrevolaron, incluso, la posibilidad de compartir un espacio futuro. Hay una trama en ciernes que podría contemplar a otras fuerzas. Desde ya al PJ disidente.

Solanas está horrorizado con el autoritarismo kirchnerista. Una parte de la centroizquierda resolvió divorciarse definitivamente del oficialismo luego de un escándalo. Ese escándalo estalló entre Claudio Lozano y Amado Boudou, por la detención de un colaborador del diputado, en extrañas circunstancias, dentro del Ministerio de Economía.

Los líderes de la oposición estarían empezando a tomar conciencia sobre algo. Es cierto que resta un tramo largo e incierto hasta el 2011. Pero todo el tiempo que ellos dilapidan es aprovechado por los Kirchner para arroparse con herramientas del Estado, vaciar las instituciones (las trabas en el Congreso son un ejemplo) y llevar hasta la anemia a una oposición de origen heterogéneo y débil.

Los intentos por desplazar a Cobos van en esa dirección. El vicepresidente posee la llave de un Senado que se complica cada día para el kirchnerismo. En Diputados el kirchnerismo está arrinconado. Esa realidad impediría cualquier juicio político. Por esa razón, Hebe de Bonafini plantó una denuncia en la Justicia contra Cobos por incumplimiento de los deberes de funcionario público. En la Justicia el kirchnerismo oculta todavía alguna esperanza.

Esa Justicia sufre acoso como lo sufre también el periodismo. Hay, sin embargo, una diferencia. Muchas voces oficiales no se camuflan para criticar a los jueces e incluso a la Corte. La hostilidad a la prensa se hace desde las sombras, con argumentos en abundancia miserables. Aquellas mismas voces oficiales se hacen las sorprendidas frente a tal hostilidad.

Una semana demoró el kirchnerismo en decir algo sobre el maltrato anónimo a la prensa. El senador Miguel Pichetto hizo punta. ¿Pero qué valor podría tener la tibia condena de Aníbal Fernández?. El mismo exhibió, orondo, una remera con el logotipo de este diario, pero con el clarinete clavado en el traste. La palabra política del jefe de Gabinete cotiza en la Argentina, a esta altura, menos que un austral.

La historia reciente enseña que el empinamiento de Hugo Chávez en Venezuela sobrevino por el derrumbe de la política y de las instituciones. Luego se produjo la furia contra la prensa y la cooptación de la Justicia. Nuestro país está corriendo el riesgo de verse reflejado en ese espejo.

Sale otra vez a superficie la relación turbia de estos años entre Buenos Aires y Caracas. Un alerta fue aquella valija de Guido Antonini Wilson. Ahora, la declaración de un ex embajador argentino acerca de la existencia de coimas. El Gobierno habría pedido coimas a empresarios para hacer negocios en Venezuela. Los empresarios habrían pagado esas coimas. Eso se llama decadencia.

Demasiadas evidencias a la vista como para no suponer que Kirchner apuesta su continuidad virando hacia un chavismo tardío.

La alquimia oficial elaboró una poción letal para el Sector Rural

sábado, 24 de abril de 2010

Por Miguel Angel Rouco

En silencio, y lejos de los cruces entre la dirigencia agropecuaria y el gobierno, la situación del sector rural en la Argentina se va transformando en una tragedia. El paro de comercialización de la semana próxima en apoyo de los trabajadores de los frigoríficos es una muestra indeleble que ya no se trata de un problema sólo de los productores sino que lo que está en juego es toda la cadena agroalimentaria.


La escalada diplomática en el conflicto comercial con China, sumada a la pérdida de mercados alternativos, la abrupta caída en el stock ganadero y el fracaso en las negociaciones en el Grupo Cairns, pone a la producción rural local y al complejo agroindustrial en una situación de angustia.

El gobierno en un acto de torpeza singular, sacrificó al sector más dinámico de la economía y eligió proteger a pequeños productores locales, provocando con ello que la segunda potencia económica mundial y el principal socio comercial del país, dejen de comprar productos del complejo agroindustrial nacional.

¿Alguien en su sano juicio puede entender que un gobierno ponga en juego miles de millones de dólares en exportaciones para proteger a pequeños productores que venden sus productos en el país, fabricados en muchos casos con mano de obra esclava, a un precio más caro que en el mercado internacional? No parece, pero es real. Beijing virtualmente ha dado un ultimatum a Buenos Aires y si no se cambia de actitud, los asiáticos van a comprar soja y sus derivados a los Estados Unidos. Así de sencillo, así de grave.

La administración Kirchner cree que la política del piquete se puede aplicar en las relaciones exteriores y aplica barreras comerciales a diestra y siniestra. Así, le va.

Con su tradicional desprecio por la política exterior, las autoridades argentinas no parecen haber tomado nota y minimizan el embate del hasta ahora socio comercial, tal como lo hicieron con la malograda visita presidencial a China.

La "diplomacia piquetera" continúa cosechando "logros" y al "síndrome de China", le suma el fracaso de las gestiones en el Grupo Cairns. La reunión de Punta del Este resultó un completo naufragio y la visita del director general de Organización Mundial del Comercio (OMC), Pascal Lammy, dejó en claro que las pretensiones del nucleamiento agrícola han llegado a un límite y es imposible avanzar más.

En otras palabras, Lammy dijo que aunque bajarán los subsidios agrícolas, no se podrán eliminar totalmente y al mismo tiempo la Argentina deberá abrir su economía en productos tecnológicos y en el reconocimiento de derechos intelectuales. A esto se le sumó el presidente del Banco Mundial, Roberto Zoellick, quien aconsejó a los países no aplicar barreras comerciales si quieren acoplarse al multilateralismo.

Otra respuesta a la diplomacia piquetera vino del Brasil. El candidato a presidente opositor, José Serra, instó a sacarse de encima el MERCOSUR al que calificó como un salvavidas de plomo. ¿Qué pasaría con las economías regionales si se cambia la relación y el status comercial con el Brasil? Es tiempo de cambiar.

Entre los errores de la política agropecuaria y las torpezas diplomáticas, la alquimia oficial elaboró una poción letal para el sector rural. No sólo no se aseguró la mesa de los argentinos sino que se encareció. No sólo no hay saldos exportables sino que también se han perdido mercados altamente rentables. El saldo es absolutamente negativo para el campo y costará muchos años recuperar las pérdidas...

Declaraciones explosivas del presidente de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti

El presidente de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti, rompió el silencio con declaraciones explosivas. Denunció que el gobierno lo espía y “hace operaciones” para desprestigiarlo. Afirmó que Cristina Kirchner los compara con la Corte golpista de Honduras y se quejó de que en la Casa Rosada “hablan y hablan” de derechos humanos pero no hacen nada para que las causas avancen. Los contactos secretos de los jueces Maqueda y Petracchi con De Narváez y el kirchnerismo.

El presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti.


La revista Noticias publica hoy una entrevista indirecta al presidente de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti, quien seguramente negará en las próximas horas lo que dijo al periodista de este semanario, por más que es evidente que la charla existió, al punto que el magistrado hasta poso para el fotógrafo.


En la conversación Lorenzetti confirma lo que se intuye: que la relación del gobierno con la Corte es de pésima para abajo. Sin vueltas hasta se permite bromear: “siempre se dijo que uno de sus mayores méritos (por los Kirchner) fue haber formado una Corte Suprema independiente, y ahora resulta que no aguantan esa independencia. Están arrepentidos, je”.

Durísimo con la Presidenta afirma que “la relación está irremediablemente rota” y recuerda que la última vez que la vio “ella nos acusó de desestabilizar al gobierno, nos comparó con la Corte de Honduras que propició el golpe de Estado (a Zelaya)”.

Molesto por la avanzada contra su colega Carlos Fayt, el presidente de la Corte no se cuidó de revelar las diferencias dentro del máximo tribunal. “Ojo que Enrique Petracchi cumple 75 años este año”, chicaneó Lorenzetti, quien reveló que fue este juez de origen peronista el que más fuerza hizo para que la Corte no emitiera un comunicado reclamándole “mesura” a la Presidenta, luego que hablara de jueces “tarifados”.

En la nota también se revela que es otro juez peronista, Juan Carlos Maqueda, quien sondeó en el tribunal si existía la posibilidad de habilitar para las presidenciales a Francisco de Narváez. La respuesta ya fue anticipada: ninguna posibilidad.

Además de denunciar que sufre por parte del gobierno tareas de espionaje y otros mecanismos de presión, Lorenzetti no se privó de golpear a los Kirchner desde un costado particularmente sensible.

“Siempre hablan y hablan de este tema, pero lo cierto es que si no fuera por la Corte, los juicios por lesa humanidad no hubieran avanzado nada. Si al gobierno le interesara tanto este asunto debería nombrar más jueces y darle más presupuesto a la Justicia”, denunció.

Fuente: LPO

Aroma de presidio respiran los protagonistas de la política

Por Roberto García

Aroma de presidio, raro clima tumbero que respiran los protagonistas de la política. Se advierten rastros de un cambio radical en la administración de los Kirchner, quienes en su tradición oral –como si fuera un código no escrito– presumieron durante años de que ningún opositor había terminado entre rejas bajo sus mandatos.

Menos, claro, uno de los propios. Se jugaba al peligro, parafraseando al filósofo Imbelloni, en las puertas de Devoto, nunca en su húmedo interior. Pero ese orgulloso equilibrio ecológico se alteró casi repentinamente y el aire ha empezado a contaminarse por el olor a encierro, mudó el sentido del viento y más de uno teme ser envuelto en esa malversación ambiental.


Si bien han denostado adversarios, los inmolaron en la vergüenza, los sometieron a la constante humillación del lenguaje, les montaron escraches y los persiguieron casi con gratuidad, no se advirtió en todo ese proceso oficialista una intencionalidad para ubicar en prisión a todos aquellos que estaban o parecían estar en una vereda diferente.

Un ejemplo incontrastable: en todos estos años, Eduardo Duhalde y su corte de funcionarios, nunca citados siquiera por un meritorio de juzgado. Sin embargo, de pronto, otra época se avecina, se desploman propios y ajenos. Los ejemplos:

◆ Desde el verano está detenido un prominente e histórico caudillo sindical, Juan José Zanola. Hasta su esposa –entre otros– purga celda. Epílogo imprevisto para un dirigente que juraba responder al kirchnerismo, aunque su caso no significa importar un fenómeno de mani pulite: por el contrario, la acción judicial ha sido restringida y otros gremios, inclusive opositores al Gobierno, de Moyano para abajo, parecen dormir tranquilos a pesar de que los medicamentos truchos y otras cuestiones oscuras son una carga como la que pesa sobre Zanola.

◆ Luego de que una cámara federal mantuviera al juez Oyarbide en la causa por las escuchas, quienes entienden de la Justicia afirman que Mauricio Macri en poco tiempo quedará –por lo menos– al borde del procesamiento, junto a dos de sus ministros, uno activo y otro renunciado. Como por el mismo tema ya guardan prisión el ex comisario Palacios y el oficial Ciro James, todos empleados de la Ciudad y de Macri, al jefe político porteño se le complica el futuro. Según, obvio, la figura jurídica que finalmente lo encuadre. Unos pensaban que al convertirse en candidato presidencial, Macri podía eludir estas anomalías; otros piensan que por ser candidato presidencial le pasan estas anomalías.

◆ Otro nuevo procesado en la semana ha sido el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime, íntimo y dilecto de Néstor Kirchner en otros tiempos, verdadero diamante en bruto a descubrir: cada día, como si fueran preciadas facetas, ofrece vínculos con más empresas. Al revés del matrimonio en jefe que lo cobijó en el orden nacional por casi siete años, a Jaime parece que le resultará más difícil que a ellos zafar de la acusación de enriquecimiento ilícito. Algo más comprometido, sin duda, que el procesamiento impuesto por el juez Bonadío a propósito de la recepción de dádivas, sutil castellano que difiere del término coimas.

◆ Si el ministro Aníbal Fernández se caracteriza por un lenguaje orillero, escasamente culterano a pesar de ciertas citas, siempre se ha cuidado de apelar al diablo presidiario contra sus interlocutores. Si el atrevido jefe de Gabinete se amputó en la palabra con esas alusiones de calabozo, en cambio figuras opositoras como el ex vicegobernador santacruceño Eduardo Arnold se ejercitan en ese aroma carcelario: esta semana se despachó con la seguridad de que, tanto Néstor como Cristina de Kirchner, van a estar en la cárcel.

◆ También esta semana ubicó en la prisión a un colaborador de políticos y consultores económicos, Roberto Larosa, quien parece destacarse por servir técnicamente a agrupaciones partidarias como las del diputado Claudio Lozano. Nadie, desde el advenimiento de la democracia por lo menos, puede sorprenderse de la actividad de Larosa en los despachos de Economía: ha sido consultor y conocido de ministros, como de casi todos los secretarios de Hacienda.

Como se observa, aroma presidiario para todos los gustos. Quienes temen que la violencia verbal, ascendente en los últimos meses, pueda derivar en violencia física tal vez deban consentir que estas reincidencias carcelarias pueden constituirse en un estado intermedio del conflicto. Y esa tensión generalizada de la política, sabiamente conducida hasta ahora por el oficialismo, no sólo se repara entre el bloque opositor y los kirchneristas.

También hay disparadores en un mismo núcleo, como el de Elisa Carrió, quien durante estos días no trepidó en objetar a bancos y banqueros, empresas o miembros de la UIA y algunos otros que se atrevieron a conversar con Eduardo Duhalde. Es que a la legisladora le molestó un almuerzo que algunos empresarios le brindaron al ex presidente y ahora postulante, en el cual él se ofreció como única alternativa para resolver y conducir el deficitario y futuro legado de los Kirchner. Para ella, el regreso de Duhalde constituye un daño más para la Argentina. Y una nueva postergación personal.

El almuerzo que desató la ira de Carrió, como ella misma reconoció, ocurrió en San Isidro, más precisamente en la mansión de mármol La Torcaza, de su amigo Carlos Pedro Blaquier, quien apretó en una larga mesa a más de 30 comensales (Duhalde participó asistido por Carlos Brown), entre ellos empresarios como Miguel Acevedo, Héctor Méndez, Adrián Werthein, Eduardo Karagossian, Daniel Valvierde, Gustavo Cinosi, Federico Nicholson y Adelmo Gabbi.

También algún conspicuo vecino de Roque Pérez –nombre de alta simbología para muchos, en recuerdo de un abnegado jurisconsulto cuya historia es de culto para pocos–, lugar además donde el veterano Blaquier tiene instalada su hacienda emblemática, La Biznaga. Los entresijos de ese almuerzo, al parecer, motivaron el enojo actual de la Carrió, casi parecido al que este tipo de encuentros genera en Néstor Kirchner.

Aunque no se expusieron estos datos de Duhalde en la comida, varios de los asistentes disponen de información privilegiada sobre el candidato. En principio, señalan que habría consentido realizar un encuentro amistoso junto a Francisco de Narváez –promotor de la idea– y Felipe Solá, una forma de unificar al desperdigado peronismo (él, cuentan, dice reclutar otras opiniones del interior, como la de los hermanos Rodríguez Saá y Juan Carlos Romero).

Una muestra de ese entendimiento, al parecer, pasaría por designar a Graciela Camaño como titular del bloque opositor en Diputados, sugerencia que el trío comparte pero aún no pudo consumar. Al mismo tiempo, en la cercanía de Duhalde sostienen que para su campaña tendrá, como colaborador de nota el año próximo, al entonces ex presidente de Brasil, Lula.

Creen que éste hará proselitismo por Duhalde al tiempo que habrá de proveer a uno de sus ahora ministros para diseñar un plan social: sueños, quizá, como el que le atribuyen al propio Lula, quien podría ser desde su salida del gobierno el próximo titular de la Unasur, el cargo justamente que seducía a Kirchner y que hasta ahora no pudo lograr. Lo que se dice ganar varios premios en una sola jugada

Beatriz Sarlo analiza la política con Tenembaum

La reconocida filósofa Beatriz Sarlo, de regreso de su viaje a España charla con Ernesto Tenembaum y asegura que "en el mundo no se banaliza la política como lo hace este país". El periodismo, los exabruptos de los principales políticos y el miedo a que los intelectuales hablen.



Ernesto Tenembaum -¿Estuviste en España?

Beatriz Sarlo -Estuve en Galicia y en el país Vasco.

ET –Hay como un proceso, en el peor sentido de argentinización de España, los debates se están dando de manera cada vez más dura, cada vez más ríspida, con cada vez más odio.

BS –Uno mira la televisión a la mañana mientras se levanta, se baña y se viste para ir a la actividad que lo llevó a España. Yo diría que no es comparable con lo que sucede en la Argentina. No hay un secretario de gabinete ni mucho menos el presidente de gobierno que esté saliendo por televisión a los insultos todos los días, en general es gente que está trabajando, o sea que no está en los medios lanzando improperios.

Incluso, el partido de oposición, si bien es un partido que no tiene un dirigente hábil, Rajoy no parece para nada un dirigente hábil, tampoco permite que las noticias de la mañana sean esas mesas que se acostumbran en la Argentina.

Por otra parte, en internet podemos leer El País o el ABC, y yo creo que no está tan banalizada la política como ha llegado a banalizarse acá. No hay un miembro de gobierno haciendo las cosas que hace Fernández.

ET –Es verdad eso, pero lo que yo más leo es, los domingos, El País y veo en algunos columnistas habituales del País como Javier Cercas o Javier Marías, o Rosa Montero inclusive, una creciente preocupación por el tono que se está dando el debate público ahí.

BS –Bueno, pero eso es así. Efectivamente, es muy probable que si uno recuerda hace 10 años en España o incluso en el momento previo a que los Pesoistas ganaran su última elección donde hubo muchas cuestiones importantes en debate, como ampliación de la ley de despenalización del aborto, el debate fuera mejor, entonces es lógico que la gente recuerde con nostalgia o con melancolía algo que era mejor en ese momento.

Lo que pasa es que yo, viniendo de la Argentina y acostumbrada a lo que uno escucha en la Argentina y lee en la Argentina, no lo veo parecido.

Incluso el caso de corrupción que estalló ahora y que es el que están juzgando, no está tratado de ese modo. Yo te diría que ese caso de corrupción no ocupa el lugar que Jaime ocupa en los diarios, y no porque me parezca mal que el juicio contra Jaime ocupe ese lugar sino porque me parece que desplaza otras cosas.

Hoy la cuestión de Gualeguaychú, yo estoy escribiendo sobre Gualeguaychú y hoy no la podía prácticamente encontrar en los diarios, es decir, la desplazó y es una cuestión fundamental, con mucha trascendencia para el futuro, creo que se resolvió muy bien en algún aspecto y no estaba, estaba Jaime por todas partes.

ET –De todo lo que ves de la realidad Argentina ¿qué es lo que más te preocupa? En estos días, por ejemplo, con el tema de los escraches a periodistas, mucha gente está diciendo “esto es sembrar vientos y no se sabe en qué termina”, puede terminar realmente mal con hechos… ¿Vos crees que es un camino, el que está transitando la Argentina? Estamos hablando de la pelea con el periodismo o con las empresas periodísticas, o la pelea con La Corte o la pelea con Cobos. ¿Esto es la política funcionando, o esto te preocupa…?

BS –A mi me preocupa mucho lo del periodismo porque son rasgos que yo venía discutiendo con antikirchneristas y diciéndoles “no, tienen que matizar un poco, no pueden empezar a hablar de autoritarismo tan livianamente en un país donde hemos tenido la dictadura del ‘76” y la palabra “autoritarismo” es una palabra que yo no he usado. He dicho que ellos tienen una mentalidad de carácter no democrático pero nunca usé la palabra autoritarismo para el gobierno.

Vi los afiches y después, por casualidad, vi tres minutos de una especie de paródico y pésimo balada rock que se cantó en “6 7 8” con nombres y fotos de todos los periodistas que estaban en los afiches.




ET –No me digas si yo estaba porque me amarga la vida...

BS –Si, si, pero no te va a gustar la balada rock o sea que no vas a tener que ponerla en tu mp3. Se llama “mierda oficialista”, son los que cantan eso y son los que fueron justamente con “somos mierda kirchnerista” con esas remeras a la Plaza de Mayo en el último acto.

Eso, la verdad, no soy una persona asustadiza y me cayó de un modo alarmante. Y aunque a vos te parezca un detalle completamente lateral lo que te voy a decir, el hecho de que se haya elegido la fundación El Libro, que no es del gobierno sino que es una fundación de la esfera pública, haya elegido a Teresa Parodi y a Víctor Heredia para inaugurar la Feria del Libro, marca miedo, eso marca miedo.

Es decir, no se atrevieron a elegir, ni siquiera a José Pablo Feinmann, digo, no se atrevieron a poner a un intelectual hablando, porque presuponen que la presidenta va a ir a la feria, estas son todas inferencias mías, pero nunca nadie, por mejor músico popular que fuera, inauguró la Feria del Libro.

Yo en broma digo: voy a reclamar el derecho para Horacio González y para mí de inaugurar el Festival de Cosquín el año que viene, entonces esto marca el miedo, digo el miedo de que se le quede una situación, el miedo de que mañana el AFIP le mande un inspector a la editorial tal o a la editorial cual porque votó en la Feria del Libro para que hablara fulano en la inauguración y no otro.

Eso marca miedo, yo te diría que lo pongo en arco con los murales de los periodistas porque es lo más terrible que puede suceder y que uno evoca regímenes donde eso sucedió que es cuando la gente empieza a curarse en salud.

ET – ¿A mi sabes qué me impresiona de todo este proceso? Que uno escucha gente que respetó toda la vida con declaraciones que en última instancia justifican esto. Sintetizando… “Y también… cómo le dan al gobierno, ¿qué quieren, que no se defienda?” “¿Qué quieren los periodistas? Viven hablando mal del gobierno. ¿Qué quieren, que no haya ningún tipo de respuesta?”.

Me preocupa más ese tipo de razonamiento de sectores que si esto lo hubiera hecho Menem hubieran hecho un escándalo tras otro, o el silencio, o los que dicen que lo que está mal es que los carteles sean anónimos pero esas cosas hay que decirlas. ¿Qué es lo que hay que decir? Que alguien que trabaja para un multimedio es culpable de todos los delitos que haya cometido aún cuando no esté probado, de alguien que es dueño de ese multimedios y así sucesivamente. Me preocupa más la justificación o el silencio que el hecho en sí.

BS –Es probable de que haya una bajada, una especie de cinismo que entregue todos los principios, es probable que eso esté sucediendo. Yo te diría que lo que vos decís yo lo inscribo en lo que yo he empezado a pensar como algo que me parecía que no iba a suceder, que es que el kirchnerismo ganó una batalla cultural, yo pensé que no iba a implantarse en los sectores medios progresistas.

Que tuvo su buen momento donde todos apoyamos ya sabemos qué cosas, la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida, la renovación de la corte. En fin, lo que vos contás en tu libro y el interrogante que abre tu libro, pero que después estos modos autoritarios y sobretodo la forma en que la sociedad reaccionó frente al trámite de la 125, iba a hacer que esas capas medias se enajenaran del kirchnerismo y sin embargo, en el último año y medio yo vengo como viendo que han empezado a ganar una batalla cultural.

ET –Si, no sé en cuánta dimensión ¿no?

BS –No se sabe pero hay encuestadores que dicen que si las capas medias se retiran no vuelven, yo tendría mis dudas de eso. Hoy tendría mis dudas de eso.

“Todo idealismo frente a la necesidad es un engaño”

Por Jorge Fontevecchia

Las Madres son un buen ejemplo de uno de los métodos kirchnerizantes: el de corromper. Tras ser uno de los más sublimes ejemplos de lucha frente a la injusticia de la historia de nuestra patria, las Madres de Plaza de Mayo como emblema corren el riesgo de quedar rebajadas al lugar de una fracción partidaria. Y encima una fracción de choque, por la contundencia de sus formas de acción.


Como un seductor compulsivo, Kirchner identifica la debilidad, necesidad o deseo de quien aspira a conquistar, se lo cumple y a cambio lo coloniza.

El precio que se cobra es incalculable: será el del ostracismo civil cuando Kirchner deje de gobernar. Pero es imperceptible en el corto plazo para el cooptado, quien, además, se ilusiona con la continuidad del proyecto.

A las almas nobles las corrompe ejecutando algunos de sus deseos: castigo a los ex represores, ataque a la posición dominante de Clarín, jerarquización de la Corte Suprema o una economía que se declame más progresista. Kirchner usa las mejores banderas ocultando segundas intenciones.

A las almas normales, como también a la parte menos noble de las almas nobles, las seduce con privilegios personales que no únicamente ni necesariamente tienen que ser materiales pero sí pueden ser cuantificados como ventajas.
 
No me estoy refiriendo a quienes tienen claro que se someten temporalmente a la caja del Gobierno –como dice el proverbio: “Todo idealismo frente a la necesidad es un engaño”–, sino a personas que para talibanizarse y pasar a defender casi acríticamente al Gobierno necesiten creer que la razón está de su lado y como mecanismo de defensa no puedan registrar la forma en que están siendo compensadas. Estos son los que sufren el proceso de kirchnerización, los otros son mercenarios.

La Inflación del Supermercado versión Moyano y Moreno

Por Marcelo Zlotogwiazda



Hugo Moyano tampoco le cree al INDEC, aunque lo diga de manera indirecta. La última vez que lo consultaron sobre el tema respondió: “No vamos a discutir las técnicas que utiliza el INDEC, pero la inflación es la del supermercado”. Hace rato que al líder de la CGT no le queda más remedio que desacreditar los datos oficiales sobre precios, porque si los tomara como verdaderos los sindicatos no tendrían fundamento para reclamar desde hace más de tres años aumentos salariales que duplican la inflación de Guillermo Moreno.


Por obvias razones, Moyano tampoco puede utilizar como parámetro las mediciones privadas de inflación. Apela entonces al comodín del “supermercado”, una referencia vaga, aunque a tono con el sentido común de todos los que se quejan de que el costo de llenar el changuito viene subiendo mucho más que el índice oficial de precios al consumidor.

Más allá de la falta de precisión de Moyano y de la "sensación" de los compradores (que no sólo es mayor a la del INDEC sino también muy superior a la de las mediciones alternativas), es teóricamente posible cuantificar la “inflación del supermercado”: si se tuvieran los datos, se podría tomar en cuenta la evolución de lo que facturan y de las cantidades vendidas, y de ahí deducir la variación de los precios.

Por ejemplo: si en un año la facturación pasa de 100 a 121 pesos y las unidades de 10 a 11, de eso se desprende que el precio promedio aumentó de 10 a 11, es decir un 10 por ciento. Es lo que se conoce como precios implícitos.

Algunos de esos datos están. En febrero pasado los supermercados facturaron 4.464,2 millones de pesos, lo que representa un 23,4 por ciento de aumento respecto de igual mes de 2009.  Descontado un incremento del 12,9 por ciento en las cantidades vendidas que calcula el INDEC , el resultado es que los precios implícitos subieron un 9,2 por ciento.

Si quisiera, Moreno le podría retrucar a Moyano con que ese porcentaje es casi idéntico al 9,1 de inflación que el INDEC midió en ese período. Más aún, el secretario de Comercio Interior podría agregar que en comparación con diciembre de 2006, que es cuando se intervino el Instituto, el índice de precios implícitos de los supermercados de febrero de este año muestra un salto del 27,6 por ciento, incluso unas décimas por debajo que el 28,2 por ciento de inflación oficial acumulada en esos 38 meses.

Moreno está en condiciones de decir: “Hugo, no jodas con la inflación del supermercado que es casi igualita a la del INDEC ”.

Claro que en tal caso alguien debería recalcarle a Moyano que el 9,2 por ciento de inflación de supermercado en el último año y el 27,6 en relación a fines de 2006 son datos que elabora... ¡el INDEC ! Y, lo que a esta altura no sorprende, en esa elaboración hay una trampa metodológica. No se trata, como en el sencillo ejemplo descripto, de que el INDEC disponga de los datos de facturación global y cantidades vendidas, para de ahí inferir la evolución de precios.

Lo que en realidad hace el INDEC es lo siguiente: los supermercados le proporcionan la facturación a precios corrientes, y ellos la deflactan con los índices de precios oficiales para poder comparar facturación a valores constantes y mostrar el cambio en las cantidades vendidas. No sólo no hay verdaderos “precios implícitos”, sino que, además, el aumento en las cantidades está sobreestimado porque dividen la facturación por precios inferiores a los reales.

Sin INDEC y sin “inflación de los supermercados”, no queda otra que recurrir a las mediciones alternativas. Pero según descalifica Aníbal Fernández, “lo que cuentan los índices privados es un revoleo”. Lo que el jefe de Gabinete debería considerar es que en ese supuesto revoleo las consultoras privadas llegan todas a resultados bastante parecidos y que como mínimo duplican a los del INDEC .

Es cierto que la mayoría de esas consultoras están conducidas por gente que no simpatiza con el Gobierno. Tan cierto como que las mediciones que hacen profesionales afines al Gobierno, por ejemplo la de Artemio López, están más alineadas con el resto que con la oficial, y como que no hay economista que crea en el INDEC por fuera de los que están obligados.

Pero también hay mediciones alternativas que no son de privados sino de Estados provinciales. Curiosamente, la semana pasada Moreno agitó el caso de Santa Fe. Afirmó que si se analiza en detalle la información del Instituto de Estadísticas se observará que “el 80 por ciento de la inflación de febrero fue ocasionada por la carne”.

Lo primero que llama la atención es que la inflación santafesina fue ese mes el 3,6 por ciento, o sea el triple de lo que calculó el INDEC . Más allá de ese pequeño detalle, Moreno se equivoca o miente. El 80 por ciento de la inflación santafesina de febrero se explica por todo el capítulo “Alimentos y Bebidas”, y no sólo por la carne.

Gracias a que el instituto provincial publica – a diferencia del INDEC – los precios promedio de muchos de los artículos de la canasta, se puede saber que, efectivamente, los seis cortes de carne vacuna aumentaron mucho (entre 15,5 y 25 por ciento) en febrero.

Pero el aumento fue generalizado y en varios rubros elevados: por ejemplo, 3 por ciento el pan francés, 3,5 las facturas, 9,6 el filet de merluza fresco, 1,9 la leche fresca en sachet, 2,9 el queso crema, 5,8 el cuartirolo, 15,6 la lechuga, 14,5 el tomate, 6,8 el azúcar, 2,4 el vino común y 2,6 por ciento la yerba mate. De paso, téngase en cuenta que la diferencia acumulada desde que en enero de 2007 comenzó el manoseo es de casi 40 puntos porcentuales: 28,2 por ciento de inflación para el INDEC y 67,1 para Santa Fe.

¿Hay alta inflación por puja distributiva? ¿Cuánto incide la mayor demanda de los sectores beneficiados por la asignación universal? ¿Y la escasez de carne? ¿Es la inercia inflacionaria? ¿El gasto público y la circulación monetaria aumentan demasiado? ¿En qué medida influye la voracidad de los formadores de precios? ¿Hay insuficiencia de inversiones?

Las causas de la inflación y el abordaje del problema (que dista de ser dramático, entre otras cosas porque no hay riesgo de desborde cambiario) son materias de ardua polémica.

Lo indiscutible es que el problema existe.

El Análisis Político de la Encuesta sobre Intención de Voto de Aresco

viernes, 23 de abril de 2010

Por Julio Blanck

Apareció el número. El que mencionaban los análisis de la oposición y las informaciones que se filtraban desde el núcleo duro del kirchnerismo. El número confirma que hay una mejora relativa de Néstor Kirchner y de la imagen del Gobierno. Pero también que hay un techo por ahora impenetrable. El número apareció en la única encuesta nacional conocida sobre intención de voto, y coloca a Kirchner casi exactamente en el mismo lugar en el que quedó estampado Carlos Menem hace siete años, en abril de 2003.


El sondeo de la consultora Aresco, que dirige el experimentado sociólogo peronista Julio Aurelio, fue realizado entre el 12 y el 14 de abril y abarcó 3.108 casos. Cuando se preguntó por el candidato a presidente preferido para 2011, Kirchner trepó hasta el 23,9% en intención de voto. Más atrás vienen Julio Cobos con 16,9% y Mauricio Macri, con 14,9%.

¿Dónde está la similitud con Menem, más allá de las funcionalidades recientes del riojano para con los deseos kirchneristas en el Senado? En que Menem fue ganador de la primera vuelta presidencial del 28 de abril de 2003, con el 24,3% de los votos nacionales. Pero ese caudal inicial no encontró manera de incrementarse de cara a la votación decisiva, por la corriente abrumadora de rechazo a su figura, una de las pocas cuestiones verdaderamente transversales en la política de la última década. Ante la certeza de una paliza histórica Menem desertó de la segunda ronda y Kirchner fue proclamado presidente, después de lograr el 22,0% en la vuelta inicial.

Hoy, con todo el repunte a cuestas, Kirchner alcanza ese 23,9% de la encuesta. Y en todos los análisis aparece muy comprometida su posibilidad de sumar apoyos que le permitan traspasar la barrera del 40%, el porcentaje que la Constitución establece para conquistar la presidencia sin necesidad de una segunda vuelta, siempre que el ganador le saque más de 10 puntos de diferencia al segundo.

La hipótesis sobre la que trabaja el oficialismo es que Kirchner será el candidato. Así lo están trasmitiendo sus coroneles en todo el país a las tropas territoriales. Si terminará siendo o no el candidato se verá en su momento. Pero no hay modo de encarar la cuesta empinadísima del 40% si no es haciéndole saber a todos que se va por ese objetivo. Cualquier duda alejará voluntades hacia otros, liderazgos, que prometan más tracción electoral y cobertura política y social.

Si el dinero es cobarde, mucho más lo son los políticos que enfrentan la encrucijada de conservar el poder o practicar alguna forma de lealtad. Kirchner puede dar lecciones de eso después de haber triturado a Eduardo Duhalde, el hombre que lo llevó al poder.

Quizás en pocas semanas Kirchner pida licencia en la Cámara de Diputados para asumir la presidencia de la UNASUR. No es que lo seduzca el puesto diplomático, ha sido más bien renuente y extraño a todo lo que huela a relaciones internacionales. Pero así podrá tener las manos formalmente libres para construir su candidatura. De ese modo intentará retener todo el poder posible, todo el tiempo posible. De paso, conservará la protección que otorgan sus fueros como diputado, condición que se va a extender más allá del final del gobierno de su esposa. Nadie podrá decir que Kirchner es poco precavido.

Mientras Kirchner urde su trama con determinación y la oposición no peronista, sin proyecto en común, se desgrana en competencias personales, el peronismo disidente entró en una zona deliberativa. Allí se confunden posibles liderazgos y se demoran los armados políticos. Es el escenario soñado por Kirchner para su proyecto improbable.

Francisco De Narváez sospecha de Duhalde. Dice que la única manera de ganarle al kirchnerismo es unir a todo el peronismo opositor y que el ex presidente, al armar por su cuenta, termina siendo funcional a Kirchner.

Las encuestas muestran hoy que Duhalde no está aún en condición electoral competitiva. Pero es el único peronista opositor que trabaja abiertamente por su candidatura. Si hasta De Narváez bajó la intensidad de su instalación nacional, admitiendo incluso que podría terminar como candidato en la Provincia, una postulación para la que no tendría que gestionar ninguna enrevesada autorización de la Corte Suprema.

De Narváez metió el freno después de su reunión a solas con Carlos Reutemann: allí convinieron que no era momento para hablar de candidaturas. Lógica pura: con el kirchnerismo operando con ferocidad y los gobernadores e intendentes preocupados sobre todo por pagar sueldos, salir antes de tiempo era ofrecerse como blanco móvil, sin protección alguna.

Claro que siguiendo la lógica pura no se escribe la historia. Y esa prudencia, tan propia de Reutemann, termina debilitando el espacio de construcción alternativa. También eso es funcional a Kirchner.

Por ahora, De Narváez se concentra más en la Provincia. Llegó a una precaria recomposición con Felipe Solá y delegó en José Scioli la elaboración de una agenda provincial. Por el lado de Solá hará ese trabajo Martín Lousteau: el hermano del gobernador y el ex ministro de Economía empezaron a trabajar juntos esta semana.

En el ligero desconcierto que atraviesa al peronismo opositor, algunos empezaron a mirar con más interés los movimientos de Juan Manuel Urtubey, el gobernador de Salta, que va marcando una huella de diferenciación con el kirchnerismo.

Hay una conexión, por momentos titubeante, entre Urtubey, los gobernadores de Córdoba, Juan Schiaretti, de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, y de Chubut, Mario Das Neves. Eso se engarza con el peronismo de Reutemann en Santa Fe y de Jorge Busti en Entre Ríos.
Estos movimientos tienen altibajos. Urtubey, por ejemplo, firmó la solicitada junto con los gobernadores que visitaron a la Presidenta en Olivos. En ese texto aceptaron que no se les gire un peso más a sus provincias por el impuesto al cheque. Sólo dos peronistas que estuvieron aquel día en Olivos se abstuvieron de acompañar esa resignación del reclamo: el cordobés Schiaretti y el pampeano Oscar Jorge.

De esas idas y vueltas estará hecha la política peronista de los meses por venir. Los únicos que caminan en una sola dirección, sin respiro, son Kirchner y Duhalde. Es como si la historia se volviera a repetir. El súbito protagonismo de Menem, ayudando al oficialismo en el Senado, cierra la parábola de lo que ya fue.

Un país transformado en una cancha, en una gresca de hinchadas

Por Ernesto Tenembaum


La escena ocurrió el martes a las diez de la noche, en Corrientes y Montevideo. Estudiantes, a esa altura, empataba cero a cero con Alianza Lima y se jugaba la clasificación a octavos de final de la Libertadores.

Habíamos cenado cuatro amigos y nos quedamos conversando en la puerta de Lalo de Buenos Aires, uno de los mejores restaurantes de esta ciudad. Todos los que estábamos allí somos bastantes públicos. Tanto que, a dos de nosotros, a unos metros de donde conversábamos, se nos podía ver en un simpático afiche que el kirchnerismo difundió esta semana.

Para más datos: de los cuatro que estábamos allí, yo soy el más crítico con el Gobierno. Y a uno de mis amigos el Gobierno le cae francamente bien, por algunas de sus evidentes virtudes, pese a algunos de sus evidentes defectos y –más que nada, algo habitual en nuestros círculos– porque comparte –o percibe que comparte– los enemigos con él.

Cuestión que se acercó un hombre y me palmeó: –Grande, Ernesto –me dijo.

A mí siempre me sorprenden esas reacciones. Alguna gente se relaciona con figuras de alguna relevancia pública como si fuéramos futbolistas o algo así. ¿Grande? Qué vergüenza.

Luego lo señaló a mi amigo, el que tiene una percepción muy positiva del Gobierno, y dijo, con cara de pocos amigos: –Ojo con este que es kirchnerista. Y se fue. El tipo tiró su porquería y siguió caminando.

Yo quise explicarle que las cosas no son así, que ser K, o filo K, o anti K, o un poco K, o K según los tiempos, o raíz cuadrada de K, o K al cuadrado no define a nadie. Últimamente, ando con demasiadas ganas de explicar las cosas. Debería consultar a un especialista.

Mi amigo me tocó el brazo como quien dice: “Dejá, no tiene sentido, las cosas están así, ya va a pasar”.

No todos mis amigos son tipos piolas pero este sí (a pesar de tener simpatía con el Gobierno –disculpen, no pude evitar el chiste–).

Uno de los dos que vio el episodio, digamos, desde afuera, contó una anécdota. “Esto es como la lógica de la cancha. Hay un momento en que una hinchada te toma de enemigo, o de amigo. Mirá lo de Riquelme. ¿Qué sentirá el tipo cuando sale a la cancha y la barra brava lo ovaciona o lo putea? Es así. En eso se está transformando la política. Uno toma partido y grita. Se es de Boca o de River. Punto. Y el que no salta es un traidor, un holandés o lo que fuere.”

Debo reconocer que a esa altura ya estaba por empezar el segundo tiempo de Estudiantes-Alianza Lima y yo quería cruzar a un bar de enfrente para ver cómo iban las cosas. Quizá por eso, el ejemplo me resultó un poco ofensivo. ¿Por qué, en estos tiempos en que Boca y River hace rato que no son protagonistas de nada, aun personas inteligentes los usan como ejemplo en todas las metáforas futbolísticas? ¿No es hora de que empecemos a hablar un poco de los mejores que, es obvio, ya se sabe quiénes son?

Igual, me dejó pensando. La metáfora está piola pero deja un halo de tristeza enorme. Porque, justamente, si hay algo irracional, emotivo, visceral y poco constructivo es lo que pasa en las canchas de fútbol. Las cosas que es capaz de gritar una persona en un partido son inconcebibles.

Ustedes recordarán a la hinchada de Chacarita cantando “Ahí viene Hitler por el callejón matando judíos para hacer jabón”, sólo para herir a los de Atlanta. O a los de River coreando, masivamente: “Qué feo es ser bostero y boliviano, en una villa tienen que vivir, su madre revolea la cartera”, etc., etc. Los peores arranques de racismo y de violencia y de irracionalidad se dan en las canchas. Libros enteros se han escrito sobre esas descargas. La violencia de las barras bravas es sólo una expresión delirante de tanta irracionalidad.

Pero, en todo caso, la pasión por un equipo de fútbol tiene algo de sublimación. Cuando no pasa a mayores, es un juego. E involucra sólo a quienes están en un estadio. Que un país se transforme en una cancha, en una gresca de hinchadas, es un poco más grave, más delicado, más preocupante.

El pequeño episodio del energúmeno ese que me advirtió contra mi amigo, el que simpatiza con el Gobierno, es una muestra más de la tensión que se siente últimamente en la calle. No ha pasado nada gravísimo, nada terrible, nada irreparable. Pero cualquiera de los que estamos acostumbrados a que nos reconozcan nos damos cuenta de eso. Las muestras de simpatía están un grado más arriba de lo que deberían estar y las de rechazo, también. Siempre son más las primeras pero duelen más las segundas.

Cada vez que se plantea este tema en el debate público, comienza el segundo debate acerca de cómo empezó todo, o de quién tiene más responsabilidad. Al comienzo de este gobierno esa discusión giraba acerca de si el culpable era el Gobierno o José Claudio Escribano y Mirtha Legrand.

Ahora, si es el Gobierno o el Grupo Clarín. En el medio, si era el Gobierno o el campo. En todos los tiempos, si el Gobierno o la clase media gorila. En algún momento, si el Gobierno o Bergoglio, o si el Gobierno o Hermenegildo Sábat. Y así (menos mal que la Corte Suprema no responde a las acusaciones de “decrépita” porque ya estaríamos discutiendo si no fue la Corte la que empezó con todo esto).

Yo tengo mi posición al respecto. Creo que al Gobierno le cabe una enorme responsabilidad en lo que está pasando y que la apuesta a la polarización fue una decisión política tomada desde que Néstor Kirchner asumió en el 2003, en base a un modelo exitoso implementado ya en Santa Cruz.

Por supuesto que Kirchner se encontró con una evidente intolerancia de sectores, sobre todo, de la prensa conservadora. Pero ese detalle que se podría haber obviado, discutido en tono sereno, contrarrestado con políticas de difusión inteligentes, se contrarrestó con una violencia discursiva tan impresionante, que fue generando –a mi entender, con una intención obvia– el clima de tensión que se vive en estos tiempos.

Lo de los afiches –que ningún dirigente kirchnerista repudió, como tampoco repudiaron el incendio del auto de la periodista Adela Gómezes sólo la expresión menos inteligente de esta campaña.

La propaganda oficial, desde el mismo año 2003, sostuvo que era un gobierno débil, asediado y agredido como ningún otro en la historia y que por lo tanto debía defenderse con agresividad. Además, era el mejor gobierno de la historia.

Dada esa situación, solo quedaba una opción: alinearse con él y despreciar a sus enemigos, primero, y a sus críticos, después. Ser –de manera más o menos sutil– la barra brava del Gobierno. Eso generó reacciones en espejo que dieron argumentos a la misma campaña, todo se espiralizó y así estamos.

Sé que estos últimos dos párrafos son los más duros para un lector que tiene simpatías con el Gobierno, entre ellos, para mi amigo, el de la cena del martes. Y no pretendo establecerlo como una verdad revelada.

Pero es lo que pienso.

Es el mismo clima que se vivía en Santa Cruz y no había allí ni agropower, ni Grupo Clarín, ni amenaza golpista.

Pero no es lo único que pienso. Creo, además, que a la desmesura K le sigue mucha desmesura anti K y que a estas alturas una cosa alimenta a la otra y que se torna irrelevante ya pensar quién empezó todo y que se están sembrando semillas de árboles que no crecerán demasiado sanos.

Y escribo esto y pienso inmediatamente que esto es un gran triunfo del Gobierno, porque cuando se toma partido no se piensa y no se discute con serenidad, ni las fallas de una gestión, ni la corrupción de nadie, ni las relaciones mafiosas.

Todo es una operación, todo es o no es funcional a la causa, todo es sospechoso. Y luego pienso que es una gran derrota del Gobierno, porque –a la larga y a la corta– mucha gente se preguntará por qué cosa tan trascendente nos peleábamos en estos tiempos extrañamente prósperos.

Y la verdad es que no se entiende. Y porque gobernar también es crear climas de armonía, de alegría, que permitan a las personas vivir mejor, no solamente en lo económico. Y, en eso, los Kirchner fallan muchísimo. Es decir, gobiernan mal. No pasaba esto antes de ellos. Pasaban muchas otras cosas. Pero esta división no existía.

Todo eso pienso.

Pero sobre todo pienso que tenemos que bajar todos un cambio y no adjetivar tanto y dejar de mirar la paja en el ojo ajeno, dividir el mundo entre buenos y malos, como si tal cosa, y de adherir a causas pequeñas y discutibles como si fueran cruzadas liberadoras.

Pienso en el que pegó los afiches con nuestras caras, ¿en qué ideales creerá? ¿Qué causa justa pensará que defiende? Pienso en Mariotto hablando frente a carteles con otras caras de periodistas. ¿Realmente pensará que está construyendo un país mejor?

También pienso que me impresiona lo cómoda que se siente alguna gente –más de la que hubiera imaginado– en la dinámica del odio: lo fríos que se vuelven, la manera en que se les endurece el alma, la insensibilidad que los domina, su cinismo, su deshumanización.

Y que una causa para defender en la Argentina, hoy, es la del derecho a ser respetados.

En fin, que me estoy transformando en alguien que piensa demasiado. Ya lo dije: debería consultar.

Y, por un momento, me olvidé de lo importante. Estudiantes clasificó primero en su zona para los octavos de la Libertadores. Y va primero en el campeonato local. Creo que voy a empezar a ir a la cancha a decir barbaridades. Es buena época porque, dicen, somos los mejores. Uno descarga y sale lo más campante, aliviado.

Es lindo poder putear a alguien desde el anonimato, ¿no? Quizás, hasta me anime a tirar un cascote. Total, del otro lado están los enemigos.

Vamos Pincha, carajo.

Afiches, Hebe de Bonafini convoca a participar del “juicio ético y político" a periodistas

jueves, 22 de abril de 2010

Convocatoria - Juicio en Plaza de Mayo


Esta semana se conocieron los nuevos afiches, donde la organización Madres de Plaza de Mayo, que conduce Hebe de Bonafini, promueve un “juicio ético y político a los periodistas cómplices de la dictadura”, que se realizará el jueves 29 de este mes en la Plaza de Mayo.

Según el afiche, los “juzgados” serán Magdalena Ruiz Guiñazú, Joaquín Morales Solá, Chiche Gelblung, Bernardo Neustadt, Mariano Grondona, Mauro Viale y Julio Lagos, entre otros.

La iniciativa mereció hoy el repudio de todos los diputados no oficialistas que en la Conferencia de Prensa que se llevó a cabo hoy, se solidarizaron con los periodistas agraviados Felipe Solá apuntó "desde el ’83 hasta ahora no hubo nunca una actitud de intimidación y de escrache fascista como el que estamos viviendo ahora." Aguad "Cuando asumió Néstor Kirchner en 2003 el presupuesto en publicidad era de 42 millones de pesos, hoy es de 1200 millones de pesos, cifra que solventa medios de comunicación afines al gobierno" y Silvana Giúdici recordó además el desempeño de Ruiz Guiñazú en la Conadep, entre otros.

La Asociación Madres de Plaza de Mayo convocó a participar del “juicio ético y político a los periodistas cómplices con la dictadura” el próximo jueves 29 de abril, a las 17, en Plaza de Mayo, tras la marcha habitual de cada jueves, y en el marco del 33º aniversario de la agrupación.

“Durante la dictadura militar, el silencio cómplice, el ocultamiento y la mentira hicieron que el terrorismo de Estado pudiera aniquilar a miles de personas. Muchos periodistas, que sabían lo que pasaba, fueron partícipes necesarios de ese genocidio. La continuidad de muchos de ellos y de los grupos empresarios monopólicos amerita que hoy, 34 años después, usted y nosotros, junto a las Madres, los juzguemos en la Plaza de Mayo”, concluye el comunicado.

Bajo la consigna “La presidenta no puede echarlo, nosotros sí”, convocan a una marcha contra Cobos

Grupos kirchneristas buscan reunir a más de 60 mil personas para exigir la renuncia del Vicepresidente en una multudinaria marcha el próximo 29 de abril, un día antes de su cumpleaños y fecha que coincide con el día del animal.

Fuentes cercanas a Cleto informaron que Cobos se reunió en el Salón Gris del Congreso con sus allegados analizando la situación.


Bajo la consigna “La presidenta no puede echarlo, nosotros sí”, la convocatoria se difundió rápidamente por la red social Facebook y diferentes blogs que también invitan a participar de la marcha en la Plaza del Congreso a las 17, aunque ninguno de los afiches que también se pegaron en el Conurbano bonaerense lleven firma.

"Es algo que se está convocando por internet, nos llegó primero por comentarios. Cobos lo sabe, pero no se ha ocupado del tema. Sólo nos pidió seguirlo, pero por ahora no vamos a hacer nada al respecto", sostuvieron sus allegados que confirmaron que Cobos estuvo reunido analizando el tema junto con los legisladores Norberto Erro, Daniel Katz, Gustavo Serebrinsky, Horacio Quiroga, Pablo Pinto, Ricardo Mansur y Mario Barbieri

Por otra parte, algunos rumores del mismo entorno de Cobos habían señalado a la agrupación ultra K "La Cámpora" como una de las impulsoras de la convocatoria, aunque consultadas por este medio negaron estar detrás de los afiches y el llamado a la marcha que algunos cobistas ya tildan como un "golpe de estado contra el vicepresidente".

Fuente: Crítica de la Argentina

Si no hay castigo se consagra la impunidad

Por Alfredo Leuco

Hay muchas cosas que fallan en la Argentina a la hora de combatir el delito. Hay muchas cosas que no resisten el menor análisis de sentido común. Esta claro que quien comete un delito o intenta cometerlo debe recibir algún tipo de castigo. Si no hay castigo se consagra la impunidad y además se envía una señal terrible hacia la sociedad.

Hacia las potenciales víctimas, es decir la inmensa mayoría de argentinos que trabajan con esfuerzo y honradez, el mensaje es el lugar común que luego se repite en las radios: "Nadie nos protege, esto es tierra de nadie, estamos desamparados." Hacia los potenciales victimarios, aquellos que por distintos motivos están en la duda acerca de la conveniencia de violar la ley o no el mensaje es alentador: "Dale nomás, roba, estafa, viola, mata, total no pasa nada".


La justicia y el estado también son generadores de valores culturales que se instalan y si, después son negativos, cuesta muchísimo erradicarlos de la conciencia ciudadana.

Todo esto lo digo por lo que hizo el fiscal Marcelo Lloret. O mejor dicho por lo que no hizo. Mucha gente ya vio por televisión lo que pasó. Fue filmado por las cámaras de seguridad del Municipio de Tigre.

Son imágenes impactantes. Conmovedoras. Si no lo vio se lo cuento en dos palabras. Esto ocurrió al costado de la ruta 197 en Pacheco. Una persona está arriba de su auto esperando que su hermano termine de hacer unas compras en el supermercado. Tiene las dos ventanillas bajas. Dos muchachos se ponen al lado de ambas puertas delanteras. Uno le pide la hora a Alberto, el conductor, para distraerlo y el otro le mete un puñetazo feroz como para noquearlo. Parece una película pero es verdad. Uno se trepa al auto y le dice al dueño que se baje y que deje las llaves. Intentan robar el vehículo pero no pueden porque Alberto, quien sabe como, se baja corriendo del auto pero se lleva las llaves con él. Los delincuentes corren.

El mecanismo policial funciona a la perfección y a los pocos metros logran detener al que pegó semejante trompada. Todo eso se ve con claridad en el video. ¿Qué hizo el fiscal Marcelo Lloret? En un par de horas lo dejó libre. Argumentó que "no se puede decir a ciencia cierta que delito se cometió y quien resultó víctima. No hubo testigos presenciales que permitan dar fuerza a la versión. Además la filmación nunca puede reemplazar al testimonio".

Pregunto: ¿no hubo intento de robo de auto? ¿No estuvo claro quien fue la víctima? ¿No son testigos los trabajadores que monitorean las cámaras que filman todo? ¿De que versión habla el fiscal? ¿Estaba viendo otro canal? Dicen que ni se dignó a ver el video. Y que con una rapidez inusitada cerró la causa.

¿Quién protege a los ciudadanos de esos delincuentes que agredieron a Alberto y quisieron robarle el auto? ¿Quién protege a la sociedad de fiscales como Lloret? ¿Cuanto dinero gastamos todos a través del estado en las cámaras de seguridad, en movilizar a los efectivos policiales?

Abogados muy respetados que defienden todas las garantías como corresponde, dicen que el ladrón que el fiscal no vio y dejó en libertad en forma automática, pudo haber sido acusado y procesado por el delito de tentativa de robo automotor y agresiones.

Ese delito tiene una pena máxima de 4 años y por lo tanto es excarcelable, pero - por lo menos- podría haber quedado comprometido en un juicio. Ahora, después de la intervención o falta de intervención del fiscal Lloret que no lo quiso acusar, el ladrón quedó en libertad si una sola mancha en su prontuario. Es como si no hubiera hecho nada. Como si el ladrón hubiera estado trabajando en ese momento.

Y todos sabemos porque lo vimos que agredió a una persona y le quiso robar el auto. Todos lo vimos y fue detenido infraganti. El gobierno de Tigre actuó bien. La policía bonaerense actuó bien.

Por suerte, hoy al mediodía, Julio Novo, el jefe de los fiscales de la jurisdicción revocó la decisión de Lloret que debería dar algunas explicaciones.

¿Qué hizo? ¿A quien debe proteger y a quien protegió? De lo contrario, aquí no ha pasado nada señores. Todo sigue igual. Y si te he visto no me acuerdo.